El sonido de tu propio móvil te sobresalta, a pesar de que llevas días mirándolo hora tras hora sin poder pensar en otra cosa. Tus manos, temblorosas, luchan por deslizarse por la pantalla para contestar la llamada y, cuando hablas, tu voz es apenas un gritito irritantemente agudo.
Asientes con la cabeza varias veces, como si el interlocutor fuese capaz de verte, mientras murmuras unos cuantos gracias. Y, finalmente, cuando la conversación termina y sueltas el móvil sobre la mesa, gritas. Gritas con todo el aire que estabas conteniendo en los pulmones y haces tu pequeño baile de la victoria por toda la habitación.
O quizás no. Tal vez esto es solo un curro más, una forma de ganarte la vida, alcanzar la fama o darle en las narices a ese profesor que decía que no valías para nada.
Sea como sea, estás dentro. Entre los miles de candidatos, tú, has sido seleccionado. No importa que sea el sueño de tu infancia o un simple paso más, tu vida ya no volverá a ser igual.
Imagina que los libros no solo contienen historias.
Imagina que puedes ocultar entre sus páginas tus mayores miedos, tu dolor más profundo, tus secretos más oscuros. A todo el mundo. Incluso a ti mismo. Para siempre.
Cada 37 años, desde tiempos inmemoriales, los alumnos de último curso de todas las academias de magia del mundo se reúnen en Beauxbatons para celebrar el baile de los pasos perdidos. Como alumno del último curso, se te ha cursado una invitación para que acudas para que, con suerte, encuentres el amor de tu vida, amigos para toda la vida, te enriquezcas con el intercambio cultural o te des la mejor juerga que puede tener un adolescente al acabar sus exámenes EXTASIS.
Poco se sabe de este baile, y lo que se sabe son cuchicheos en voz baja de fantasmas o cuadros. Cada escuela tiene una habitación secreta donde los alumnos deben tocar un espejo del reflejo del alma, donde en el otro extremo encontrarán a otros alumnos. Algunas veces el espejo te enseña a alguien a quien podrías llegar a amar, otras a quien odiar o de quien aprender, o simplemente, alguien con quien pasar una velada amena.
Las notas de la música empiezan a sonar mientras la luz del salón de baile se atenúa. Ningún alumno regresa igual a su escuela después del baile de los pasos perdidos.