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Partida de Hombre Lobo oriental (HENGEYOKAI) en Japón de 1992

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Sake
 
01/01/2026, 13:04
Editado: 01/01/2026, 15:37

 

 

Hola! Presento por aquí una partida que empezamos hace más de diez años y comienza ahora su 4ª ronda. Es una partida de Mundo de Tinieblas, Hombre Lobo, en la que los jugadores llevan Hengeyokai en Tokyo de 1992. Requiere conocer bien el juego y, sobre todo, disfrutar con el estilo de narración. Sucio, sórdido, frío, violento. Ah, eso, es para +18.

En la partida hay un Sentai formado ya y como son personajes ya creados hace tiempo, desafortunadamente, es para llevar dichos personajes. Se trata de un una Zhong Lung, un Tengu, un Nezumi y una Nagah. El Hakken está pillado. Los personajes no son cachorros, llevan ya años con el Sentai formado, así que se aplican las reglas de creación de personajes de rango 2 (Fostern).

Lo que más me importa es encontrar a alguien que capte bien al personaje y los sepa llevar con orgullo. Si no encuentro a nadie, no pasa nada, la partida sigue. Pero como Hengeyokai es un juego que se ve tan poquito por aquí, me pareció ofrecer una o dos plazas.

Si estáis interesados, podéis elegir uno de estos personajes, leerlo y escribir un turno chulo que yo vea que habéis captado la esencia de Hengeyokai oriental y el personaje. Dicho turno o preludio debe conectar a través de descripciones de pensamiento, diálogo o relación social, al personaje con la Corte, la ciudad y el resto del Sentai.

El ritmo es medio, se pide conocimiento básico de Hombre Lobo y Hengeyokai (o como mínimo la voluntad de leerte el manual para resolver dudas). El personaje puede morir, si no estás disponible, tu personaje lo puedo llevar yo temporalmente hasta que vuelvas, me reservo el derecho de admisión o de sacarte de la partida pero siempre prefiero el amistoso apretón de manos si vemos que no vamos en la misma frecuencia.

Yo por mi parte me comprometo a darte turno cuidados y frecuentes, tratarte con respeto, tratar a tu personaje con dignidad y asegurarme de que sus fracasos también lleven a un camino con recompensa al final o a una partida interesante, y a ser comunicativo con cualquier problema o disensión que ocurra.

Sake
 
01/01/2026, 14:06
Editado: 01/01/2026, 14:08

RINA KIRISHIMA

Nacida entre los Zhong Lung, descendientes de estirpe orgullosa y mirada elevada, Rina aprendió que la obediencia no es virtud, sino una solución a problemas futuros, y que el honor no es un regalo, sino una respiración diaria. En la Corte, cada reverencia es un cuchillo envuelto en seda, y cada silencio, una zancadilla velada. “El río profundo fluye sin ruido”, que rezan los ancianos proverbios japoneses.

Rina lo ha comprendido: el poder no solo habla… también observa, y a veces devora. Ella desea que su Sentai sea digno ante los ojos vigilantes de los kami, los espíritus shinto, pues estos son ante todo los jueces muertos, los espíritus que recuerdan, los ancestros que retienen rencores. No ansía la gloria infantil de las peleas en callejones ni la bravuconería que arranca risas y deja cicatrices en la reputación. Busca otro triunfo, uno que se celebra en inclinaciones exactas, en palabras que dejan deuda sin mencionar el precio.

Y aunque por las noches patea las calles junto a su Sentai, de día recita sutras a los espíritus menores, observa cómo un escarabajo evita un charco como si leyera el futuro, y deja que el incienso la instruya en perfumes que recuerdan guerras olvidadas. Le gusta conversar con kami menores que habitan en líquenes y raíces, observa a los grillos de los que aprende diplomacia. De noche, sigue a Ren y a los suyos por la ciudad, percibiendo bajo el asfalto el latido de la Tejedora. Cada paso parece despertar algo hambriento. Cuando camina con el Sentai, siente la grieta entre su aspiración y el caos que los define.

Ren, el líder, la inquieta. Sí, él tiene ese difícil talento para tomar una decisión y raras veces equivocarse. Pero su inspiración siempre llega tarde y sus órdenes parecen improvisadas. Como un sol que se esconde cuando ya se ha encendido la primera lámpara. Sin embargo, cuando él habla, lo hace con esa rara habilidad de apartar la niebla interior. Le respeta, pero no es devota. “El agua pura también puede ahogar”. Rina se aferra a esa idea cada vez que duda de él.

Kaito, en cambio, es ausencia hecha recuerdo. Su amistad es larga y firme, pero él vive en el viento. Regresa, parte, regresa. Y cada vez que se va, deja su hueco en ella. Una melodía interrumpida en la nota correcta. ¿Con quién conversa cuando no está? Rina quisiera ir con él, o que Kaito no solo regresara, sino que permaneciera. Pero la tierra no puede pedirle a la lluvia que no la moje.

A Koji lo quiere con resignación cariñosa. Conoce su nobleza instintiva, ese fulgor animal que no se justifica, pero es puro. Sabe que él se abriría el cráneo contra el Wyrm si ella hiciera incluso el simple amago de pedírselo. Eso la hace sentirse segura. Pero a menudo la obliga a inclinarse más bajo de lo que la dignidad dicta. Ha tenido que limpiar tras él, no solo la sangre de enemigos, sino la vergüenza diplomática que deja. Él rompe mandíbulas; ella recompone reputaciones. Siente miedo de saber que mientras Koji no caiga, la Corte seguirá castigando no a la espada sino al Sentai que la empuña. Mas, cuánto peor sería si Koji cayera…

Raja es un acertijo sin pista. Su silencio es vacío y es barrera. Rina no entiende su mirada extranjera, sus gestos sin matices, su aparente indiferencia hacia el protocolo. No sabe si sus carencias son falta de educación… o una estrategia deliberada. Y en la Corte, fingir ignorancia puede ser más letal que declarar guerra. Los ancestros murmuran al verla, aunque nadie entiende qué memoria buscan en ella.

En conclusión, Rina ansía trascender y elevar con ella al Sentai. No quiere rebelión vulgar ni obediencia ciega. Busca un cambio silencioso, casi ritual. Que el Sentai deje de ser un martillo y se vuelva una aguja que cose destinos. Que la Corte dejen de tolerarlos, y los necesiten. Y que los ancestros los bendigan.

Pero sus sueños no son gratis. Y ya su alma tampoco está limpia. En un desvío del camino, Rina miró hacia el Oscuro Reino de Jade, donde los espíritus negocian más que bendicen. Allí comprendió por qué Gaia llora, como madre que ya no espera un remedio. Desde entonces, algunos de esos espectros fijaron su mirada en ella. Sin amor ni ira. Con expectativas. La quieren para algo, pero, ¿qué?

Al comienzo de la partida, Rina vive entre obligaciones: las visibles y las firmadas con los muertos. Rina está a las puertas de florecer en un jardín de cerezos. Y por primera vez le tocará temer convertirse en el perfume… cuando la flor caiga.

 

 

 

 

KAITO KUROSAWA

Kaito En la Corte, nadie sabe exactamente los orígenes de Kaito. Algunos recuerdan haberlo visto en los tejados antes de conocer su nombre; otros juran que ya estaba allí cuando ellos entraron, como si la ciudad lo hubiera exhalado.

Kaito nunca confirma ni desmiente nada, pues el viento no explica de dónde viene. Su manera de sobrevivir está hecha de información. Conoce rutas que no figuran en ningún mapa, nombres que la Corte pronuncia solo cuando las lámparas están apagadas, Sabe negociar con secretos, y se protege con información. Le encanta el proverbio: “El que conoce el camino del enemigo, ya ha ganado la mitad de la batalla.”

De los 5, Kaito es quizás el que menos interactúa con el Sentai. Sabe cosas que el Sentai desconoce, y que se guarda porque es su forma de cuidar de ellos. Su vida está partida entre su familia Hengeyokai y las calles que explora. Hace aliados en secreto, se salta las normas si es necesario, gana peleas con triquiñuelas… y luego ofrece al Sentai sólo los frutos de su trabajo. Le gusta ser pequeño, desconocido. Es más fácil trabajar así. Lo grotesco ocurre ahí fuera, en callejones donde la luz se arruga sobre charcos de algo que no es agua. Lo ha visto, de cerca y demasiado joven, criaturas que la Tejedora dejó a medias, perdidas entre engranajes de carne y metal. Y es en esa gran Telaraña donde busca con ahínco la victoria. Como dice el proverbio: Es bueno mantener siempre una puerta abierta hacia la huida. Por eso nunca entra en ningún sitio sin saber dónde está la puerta de salida. La distancia es su modo de no morir. Y también su modo de no romperse.

A Rina la conoce mejor que a nadie. Siente por ella ese extraño amor de las personas individualistas que aun así necesitan de alguien no muy lejos. Rina es su apoyo en el Sentai… y en su vida. Pero Kaito está cansado de engañarla. De darle una patada al reloj hacia adelante. Siempre le promete cosas que nunca cumple. Y sabe que la está perdiendo.

Con Ren es con el que más siente calma y seguridad. Sabe que mientras él esté al mando, el barco surcará mares tempestuosos, pero siempre hacia adelante. También sabe que las decisiones firmes atraen odios y envidias. Ren pone a la Corte nerviosa. Y aunque Kaito es un friki obseso de la información, todavía no ha encontrado respuesta a qué sabe y qué pretende Ren. ¿Por qué la Corte y algunos de los espíritus le odian tanto? Kaito confía en Ren, pero nunca deja de abrir una salida lateral para cuando la ciudad decida cobrarse su parte.

Koji le divierte. Sí, Kaito y Koji son como el día y la noche. Pero sabe que se necesitan. Koji es la definición de “un mal necesario”. Es la ayuda que necesita Kaito cuando hay que partir brazos. Lo respeta sin ilusiones. Koji no guarda secretos porque no tiene espacio para ellos; la ira le ocupa demasiado. Lo mejor que puede hacer Kaito es dejarlo libre.

De Raja sabe secretos, pero no te los va a contar. Kaito reconoce en ella a otro animal adaptado a la noche. Y aunque ignore sus motivaciones, si Raja está ausente, es porque el Wyrm está siendo castigado al otro lado de la ciudad. Con ella suele hablar más en privado, y juntos de compenetran bien. Sabe que ella le entiende como los demás no harían. Y es un respeto mútuo. Siente que algún día la necesitará más de lo que necesita a cualquier otro miembro del grupo. Pero ese día aún no ha llegado.

Kaito no ansía gloria, ni reconocimiento, ni posición. Él quiere algo mucho más humilde y más difícil: seguir vivo. Vivo por convicción profunda, por amistad, porque le da coraje la estúpida humanidad… y porque le den por culo a las Calles Voraces.

Kaito tiene amigos en los rincones más oscuros. Amigos que necesitan de él. Amigos que hay que alimentar a base de, a veces, hacer cosas que van contra las Cortes y hasta contra su propio Sentai. Kaito juega al largo plazo.

Cuando la historia comienza, Kaito ha escuchado los chismorreos de las calles. Y las calles le han dicho que ya no puede jugar más a ser neutral. Le va a tocar elegir: O su Sentai, o la Guerra contra el Wyrm.

Los secretos se comercian con lealtad o con sangre. ¿Y si Kaito perdiera la oportunidad de elegir cómo pagarlos?

 

 

 

 

RAJNIGANDHA MORI

En la Corte, Raja es uno de esos enigmas cansinos que no parece merecer la pena resolver, como el secreto de un vecino poco interesante. Sí, si te esfuerzas podrías leerla, pero ¿para qué esforzarse?

Raja viene de lejos. Y no sólo un lejos físico. Ella no participa de las ceremonias como los demás. Antiguamente hubo un padre, o eso es lo único que ella nunca ha mencionado al respecto. Quizás porque fue un padre que se desmoronó en un momento en que Raja no vio venir, pero que marcó su vida con una urgencia imposible de ignorar. Para ella, su padre fue una elección. Matar o morir. Supongo que uno le tiene un odio especial al Wyrm cuando éste te quita lo que más quieres frente a tus ojos.

Desde entonces se mueve como quien creció escuchando pasos detrás de una puerta mal cerrada. Su instinto no es solo talento: es un mecanismo de supervivencia forjado en miedo antiguo. Y mezcla este miedo que la mantiene despierta, con el más amargo odio al Wyrm y sus creaciones. La ciudad la recibió con el mismo filo que siempre muestra a quien llega sin manada. Repudiada por muchos, ignorada por muchos más, Raja encontró en el Sentai a la primera familia que le hizo un hueco, algo parecido a su territorio, y tras lo ocurrido con su familia, también su primer hogar.

Y, sin decirlo, empezó a hacer cosas por ellos. Cosas que la Corte calla por conveniencia. A veces intercambia favores con espíritus que no deberían recordarla. Otras, entrega un nombre que preferirían olvidar. En ocasiones deja un trozo de piel, o un fragmento de sueño, como pago silencioso para evitar que un desastre caiga sobre el Sentai. Nadie se entera. Nadie pregunta por qué ciertos peligros desaparecen antes de manifestarse. Ella prefiere que piensen que es suerte.

 Raja sabe la verdad: cada victoria viene acompañada de un sacrificio, y a veces dicho sacrificio duele más que la derrota. Pero estos esfuerzos empiezan a dejar muescas. Se perciben en su forma de mirar. En la rigidez que aparece cuando alguien le da las gracias. En lo fácil que es matar sin sentir remordimiento. En los crímenes que ahora ya sabe que algún día tendrá que cometer para sobrevivir. Siente que ciertas líneas se han borrado, y no sabría decir cuándo ocurrió.

A Rina intenta acercarse con suavidad. Ve en Rina un tipo de fuerza que ella nunca tuvo tiempo de aprender. Cuando Rina le habla de protocolo o de respeto a los kami, Raja escucha sin interrumpir. Sabe que esa visión también sostiene al Sentai pero la fe no se fabrica, se tiene o no se tiene. Raja sabe que Rina cuenta con el favor de los espíritus. Lo que no entiende es que nada que los espíritus puedan ofrecerles pueda ser ni tan útil, ni tan fácil de pagar. A veces las balas cuestan más que la escopeta.

Le gusta Kaito porque la deja en paz. No habla con ella de nada personal. Todo es trabajo. Y Raja se siente a gusto así. Sabe que Kaito guarda secretos, y sabe que alguno de ellos son más oscuros de lo que la hacen sentirse cómoda. Pero sabe que no puede hablar de ellos. Son secretos, ¿recuerdas? Sabe que Kaito percibe cuando falta algo en el mapa que solo Raja pudo haber movido. Y no la acusa; simplemente toma nota. Entre ambos existe una complicidad hecha de silencios y de pactos no firmados. Ambos son dos fuerzas que trabajan mejor juntas contra el Wyrm que contra los orgullos de cada uno.

Koji le encanta porque es quien más le ha abierto su corazón. Para Koji, Raja fue desde el principio una más. Incluso cuando todo el mundo hablaba mal de ella. No fue nadie más que Koji quien le abrió una puerta fuera de una habitación llena de harpías. Ella sólo decidió salir… y al hacerlo entró en el abrazo de su nuevo Sentai. A Koji le debe tanto…

Con Ren mantiene una distancia atenta. Él representa decisiones difíciles, caminos que no admiten retorno. Raja entiende estos riesgos. Sólo que le da miedo que la seguridad de todo el Sentai esté continuamente colgando del hilo que sostiene Ren entre sus dedos. Y aunque sea verdad que hasta ahora Ren los ha guiado siempre hacia un día más y unos problemas de menos… ¿hasta cuándo durará esa suerte?

Cuando la historia comienza, Raja ya ha pagado varios precios para que el Sentai llegue intacto a donde están. Ha hecho desaparecer amenazas sin que ellos lo sepan. Se ha llenado de la sangre de criaturas de la noche… sólo para limpiársela horas antes de ver a Koji en la mañana. Ha aceptado pactos que algunos en la Corte usarían contra ellos. Cada uno de esos sacrificios les ha dado fuerza al Sentai. Y cada uno se ha llevado también parte de ella. ¿Su humanidad? ¿Su capacidad para soñar? ¿Sus ganas de ver un mundo mejor? La pregunta que empieza a perseguirla es simple y brutal: ¿Cuántos sacrificios más antes de dejar de ser quién es? Y Raja, que nunca pidió este camino, sigue caminándolo. Aunque a veces, al amanecer, le cuesta recordar sus primeros pasos en él.

 

 

 

 

KOJI HANESHIRO

En la Corte, es de sobra conocido el origen de Koji. Lo que nadie parece tener claro del todo, es lo que alberga el interior de este hombre lobo. Es hijo de Hanneshiro, pero también discípulo de Bae Dal; colabora de vez en cuando con las fuerzas del clan Hakken cuando se lo piden, pero sirve a las Cortes en un Sentai Hengeyokai. Eso lo vuelve impredecible a ojos de muchos, poco claro, como sus lealtades y objetivos. Y es algo que resulta demasiado incómodo entre según quiénes.

La suya es una historia de violencia, como no cabía esperar otra cosa de un hombre lobo nacido en plena luna llena. Pero, sobre todo, es una historia de fracasos, salpicada por algún éxito notable que no todos son capaces de concebir. Eso lo vuelve una especie de héroe para unos pocos, un héroe oscuro de los que se manchan de barro, sin brillo ni gloria, pero una incómoda molestia para otros. Y a veces parecen ser mayoría.

Mientras tanto, Koji parece inmune a lo que unos y otros puedan pensar o esperar de él. Tiene demasiada rabia que liberar como para perderse en esas cuestiones. Sólo precisa que le señalen el camino a seguir, un objetivo. A veces parece que lo que más aprecia de la vida junto a su Sentai es precisamente eso, el modo en que sus amigos obtienen información y le marcan una dirección hacia donde enfocar su rabia. Después de todo, cuando los Hakken le muestran otro objetivo, también acepta ir con ellos a librar la guerra. Pero nada más lejos de la verdad, porque sí, aprecia ese valor que le aportan, pero no es lo que más le importa del Sentai.

Koji aprecia a los suyos, mataría por ellos, moriría por ellos. Algunos dirían que se debe a un instinto exacerbado por ser el lobo un animal de manada, otros que se toma con demasiado celo los deberes como Puño, o que el distanciamiento respecto a su padre a temprana edad le ha hecho padecer una intensa soledad que sólo ha logrado llenar con ellos. El origen poco importa, pero la realidad es incuestionable: los suyos son lo primero.

La relación de Koji y Ren se basa en el más absoluto respeto y confianza. Ambos confían en el otro para hacer aquello que les gustaría y no pueden. Koji envidia la capacidad de Ren para tomar las mejores decisiones, incluso aunque muchas de ellas tengan que ser apresuradamente, sobre la marcha. Y Ren, aunque se las apaña con la guerra baja, sabe que cuando el enemigo alza sus espadas siempre puede contar con Koji. Eso ha forjado entre ellos una fuerte amistad, aunque al Nezumi no parecen agradarle los escarceos de Koji con su clan, y ya han tenido varias conversaciones demasiado serias acerca de ello.

Con Kaito la relación es mucho menos profunda. Con base en el respeto mutuo, comparten lo que ambos deciden, y se dan distancia cuando toca. Koji sabe que el hombre cuervo necesita su espacio y ocuparse de sus asuntos, y no le preocupa mientras siempre regrese junto a ellos. Pero ha empezado a temer qué pasaría si un día no regresara, cómo podrían seguir sus pasos e ir en su busca.

Rina desconcierta a Koji tanto como le divierte, aunque con él la diversión siempre vaya por dentro. La Zhong Lung es probablemente quien más habla con él, y del modo más cercano e incluso cariñoso. Eso también la convierte en quien con más facilidad puede echarle una bronca y lograr que agache las orejas en lugar de gruñir.

Raja fue la última en unirse al Sentai, pero eso nunca le importó una mierda a Koji. Él sólo vi a una Hengeyokai que era despreciada por todos, como él mismo, y eso fue suficiente para convertirla en objeto de su protección y abrirle las puertas de su vida y de su Sentai. Curiosamente, a la Nagah le costó menos que a nadie traspasar ese escudo de tipo duro que Koji levanta a su alrededor.

Koji no espera recibir reconocimiento ni respeto por parte de las Cortes, mucho menos de su clan. Las prioridades de Koji son claras: primero, proteger a los suyos; segundo, liberar la rabia que alberga en su interior de vez en cuándo, llevándose a cuantos más enemigos de la Madre Esmeralda mejor. Devolver a esas pútridas Calles Voraces al menos una parte del dolor que él y otros tantos hayan sufrido.

Cuando la historia comienza...

 

 

 

 

REN “CUP NOODLES” KISARAGI

En la Corte, Ren nunca ha tenido un lugar claro. No procede de una estirpe antigua ni porta un linaje que citar cuando se le exige explicación. Su nombre circula sin ceremonia, asociado a decisiones tomadas en momentos ingratos y a problemas que dejaron de crecer. Para algunos es un organizador incómodo; para otros, una anomalía peligrosa. La Corte suele desconfiar de quienes llegan lejos sin pedir permiso.

Ren aprendió a decidir en escenarios donde ninguna opción salía limpia. No buscó comprenderlos del todo. Aprendió a medir el daño posible y a elegir el que la ciudad pudiera absorber sin desmoronarse. Cada decisión dejaba marcas. Algunas se veían enseguida; otras tardaban años en aparecer. Ren aceptó pronto que recordar también forma parte del liderazgo. Por eso habla poco y observa mucho. No por prudencia ritual, sino porque ya ha visto lo que ocurre cuando las palabras llegan antes que los hechos.

Su manera de pensar el largo plazo se parece al trabajo de mantenimiento. Desvía tensiones, refuerza puntos débiles, guarda margen para lo imprevisto. Invierte tiempo en personas que otros pasan por alto. Conoce qué manos sostienen un barrio cuando fallan la ley y el dinero. Esos nombres no se anotan en ningún sitio, pero Ren los recuerda. La ciudad responde a ese tipo de memoria.

En las calles, su autoridad no se anuncia. Se asienta. Los conflictos no escalan. Los rumores pierden fuerza. Alguien aparece cuando ya no quedan opciones claras. La gente aprende a contar con Ren como aprende a contar trenes: por repetición. No hay devoción. Hay costumbre.

Cuando la violencia es inevitable, Ren actúa con economía. Su cuerpo conoce sus límites y trabaja dentro de ellos. Golpes breves, movimientos incómodos, finales rápidos. Cada enfrentamiento deja restos, incluso cuando se gana. Ren procura que esos restos no se conviertan en historias que vuelvan más tarde.

Su liderazgo es político porque nace de la experiencia directa. Sabe cómo funcionan las tolerancias provisionales, los favores que generan deuda y los castigos indirectos. Entendió pronto que el Sentai nunca tendría un encaje cómodo en las estructuras formales. En lugar de forzar ese espacio, empezó a construir otro. Un poder sostenido por rutina, por necesidad, por resolución constante de problemas pequeños. Con el tiempo, dejó de ser una opción más. Se volvió referencia.

El Shinkansen nunca se manifestó como una revelación. Fue una presión continua. Ritmos impuestos, conexiones forzadas, decisiones tomadas con el tiempo en contra. Ren empezó a percibir cómo ciertas elecciones abrían paso y otras cerraban líneas enteras. No como juicio moral, sino como respuesta del sistema. El reconocimiento llegó ahí, en la fricción, cuando la red siguió funcionando a pesar del desgaste. Desde entonces, Ren entiende la ciudad como algo que tolera pocas interrupciones mal hechas. Y sabe que algún día le tocará pagar una.

Ren dedica su vida a la ciudadanía invisible. A quienes sostienen Tokio sin nombre ni ceremonia. No lo hace buscando épica. Lo hace porque ha visto qué ocurre cuando nadie asume ese trabajo.

Aprecia en Rina la disciplina que mantiene al Sentai presente allí donde la calle no alcanza. Su comprensión del protocolo, de los espíritus y de la deuda invisible permite que el grupo tenga continuidad y peso más allá de la noche inmediata.

En Kaito reconoce la extensión de su propio campo de visión. Gracias a él, el Sentai no avanza a ciegas. Las rutas ocultas, la información bien guardada y los avisos a tiempo sostienen el margen necesario para maniobrar cuando todo se estrecha.

Raja aporta resolución silenciosa. Su capacidad para eliminar amenazas antes de que se manifiesten mantiene al Sentai a salvo de peligros que nunca llegan a tener forma. Ren cuenta con su determinación para sostener decisiones difíciles.

En Koji descansa la base física del grupo. Su fuerza directa garantiza que las decisiones tengan respaldo real. Gracias a él, Ren puede pensar en estrategia y consecuencias sabiendo que, cuando no queda otra salida, alguien absorberá el impacto.

Cuando la historia comienza, Ren ya ha movido piezas que otros aún no han visto. Algunas decisiones empiezan a asentarse. La ciudad funciona. Por ahora, eso es suficiente.

Pero Tokio recuerda a quienes la mantienen en marcha cuando las cosas empiezan a fallar.

01/01/2026, 16:19

Me parece bastante interesante tu propuesta, pues es muy rara. 

Ahora mismo estoy fuera ¿hasta cuándo tenemos para presentar candidatura sería?

Sake
 
01/01/2026, 23:19

A tu ritmo, por ahora no he puesto fecha. La partida empieza en un par de semanas, pero tú escribe cuando quieras.

03/01/2026, 15:40

Que ritmo soléis mantener? Me gusta mucho la idea pero no sé si tengo disponibilidad suficiente...

Sake
 
03/01/2026, 23:48

Ritmo medio

Iyagi
 
04/01/2026, 11:52

Que interesante pero no creo que pueda, de hombre lobo conozco cosas pero de hengeyokai concretamente solo me suena lo que has comentado y que es un tengu, nezumi etc.

Si en algún momento aceptas gente que no conoce el juego ponme la primera en la lista de interesadas

Sake
 
04/01/2026, 18:15

Ok, lo tengo en cuenta. Quizás para algún proyecto futuro. Gracias por el interés!

06/01/2026, 13:29

Tengo que decir que Sake es uno de los mejores directores de Hombre Lobo que he tenido el placer de conocer, y sin lugar a dudas el mejor de los mejores en lo que a Hengeyokai se refiere. Captura y te muestra el mundo, la cosmología y la sociedad oriental como nadie más es capaz, y esta partida en concreto te sumerge en un mundo oscuro, tenebroso y sucio como nunca he encontrado que nadie haya sido capaz de igualar.

Si alguien tiene dudas y se lo está pensando, le insto a que se decida, porque no se arrepentirá.

07/01/2026, 02:58

 Buenas, quería preguntar si quedan personajes libres? vi en la partida que solo Koji figura asignado, pero hay dos jugadores mas apuntados pero sin asignar personajes. Quiero enviar el mensaje pero me gustaría saber de antemano cuales quedan disponibles de ser posible, la propuesta suena muy interesante como para no intentarlo.

Sake
 
07/01/2026, 09:45

:3 Gracias, Juancar. Tampoco es pa tanto XD

Zumillidon, excepto el Hakken Ahroun, todavía no hay personajes asignados. Los otros 4 están libres.