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Oreikhalkos: El tesoro atlante : Velasco, David: Amazon.es: Libros
Estimados umbrianos:
Quiero dejar unas líneas acerca de David Velasco y su última obra, Oreikhalkos: El Tesoro Atlante.
Tengo que reconocer que mi opinión no es objetiva, ya que me une un vínculo de amistad con el autor, David Velasco, a quien imagino que muchos conoceréis por su dilatada trayectoria en el mundo de los librojuegos en España. Cuenta con más de 60 títulos autoeditados en Amazon, en varios idiomas, incluyendo novelas, librojuegos de corte convencional, otros experimentales y verdaderos mastodontes como Compañía de Expediciones y Nueva Tokio 2130.
Su último trabajo no deja de ser una arriesgada apuesta en la que David ha volcado el cariño y la ilusión que le caracterizan, escondiendo, bajo el formato de un libro de reflexiones y autoayuda, un desafío de “búsqueda del tesoro” al estilo de lo que hizo Byron Preiss en 1982 con El Secreto.
Ha enterrado cinco cofres en distintos lugares de la Península Ibérica, con la finalidad de que sus lectores puedan embarcarse en una búsqueda del tesoro real, ya que el premio que ofrece por cada uno encontrado es de dos mil euros.
La idea es pionera e ilusionante, todo un gancho promocional, pero lo más sorprendente es que la intención del autor no es promocionarse ni saltar a la palestra con esta iniciativa. Conozco a David, y lo más llamativo es que ha hecho esto porque es la manera que ha encontrado de transmitir el mensaje que encierran las páginas de este libro.
Desde su humildad, el autor trata de compartir su visión del éxito personal, del “vivir mejor y más consciente”, del estoicismo verdadero tal y como él lo concibe. Y es que, si leemos entre líneas, lo que nos está contando en Oreikhalkos: El Tesoro Atlante son las claves que le han servido para vivir más feliz, haciendo lo que ama, superando las dificultades que cualquiera puede tener y desarrollando una relación sana consigo mismo, lo cual me parece valioso.
Y generoso. Porque, en esencia, ofrecer esos tesoros en el mundo real a quien sea capaz de resolver los acertijos del libro no es el fin, sino el medio. Es la búsqueda y el autodescubrimiento la recompensa que trata de brindarnos, y lo ha hecho de la manera más creativa de la que ha sido capaz. Y creo que merece reconocimiento por ello.
No nos engañemos: encontrar la ubicación de esos cinco cofres no es tarea sencilla; hay que meterse en su cabeza y desvelar multitud de pistas. Pero la intención de David y la ilusión con la que lo ha llevado a cabo merecen reconocimiento.
Gracias, David. Sigue haciendo lo que haces. Nunca te desanimes, porque, para mí, eres un autor único.