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Ad utrumque paratus

Trasfondo

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20/10/2011, 03:58
Danfive

El Imperio Lunar es una organización política y religiosa que gobierna a todos los pueblos de Peloria. A pesar de ser temido y odiado por quienes son ajenos a él, es posiblemente uno de los mejores lugares de Glorantha en los que uno puede vivir. En el Imperio Lunar se respeta y se estudia la tradición, pero uno no tiene por qué justificar todo lo que hace desde el punto de vista de la misma. Es una tierra de grandes oportunidades y la movilidad social y geográfica de sus habitantes es la norma. Dentro del Imperio reina la paz; hace más de 100 años que no hay ninguna guerra. El gobierno es estable y la sociedad está tranquila. La “infernal presencia del Caos” que aterroriza a los extranjeros es cuidadosamente evitada por la mayoría de los ciudadanos; sólo aquellos que quieren hacerlo de forma voluntaria abrazan el mal.

 

Historia

Los orígenes

El Imperio Lunar tiene sus orígenes en la Tercera Edad. En dicha edad la mayor parte de Glorantha se había estancado, ya que las gentes seguían horrorizadas por las consecuencias del exceso de experimentación llevado a cabo por sus antepasados. Aun así, en 1220 se reunió en Peloria un grupo de investigadores de lo divino, cuyo fin era el de reintegrar porciones de magia perdidas desde la Edad de los Dioses. Consiguieron llevar a cabo con éxito un proceso de síntesis del que nació una mujer. Inicialmente se le dio el nombre de La Recién Llegada, pero pronto pasó a llamarse la Diosa Roja.

Al principio la Recién Llegada no era más que una jovencita, pero gradualmente se fue convirtiendo en una poderosa mujer, en una terrorífica semidiosa y, por fin, en una benevolente diosa. Ella fue quien trajo una nueva filosofía curativa a las dispersas y cansadas gentes de Peloria, predicando la tolerancia y la libertad. Era generosa con los suyos y muy dura para defenderlos y convertir a los que intentaban rechazarla.

Su ascensión fue combatida por los Dioses primordiales, hecho que demuestra que la diosa ha de estar involucrada en el Caos ya que por el Gran Compromiso éstos sólo intervienen contra el Caos. De la lucha resultó la aceptación de la Diosa en el entramado del mundo y en el 1247 la Diosa Roja ascendió a los cielos envuelta en una capa de tierra y dejando un gran cráter en la tierra, al que no puede asomarse ningún mortal sin volverse loco. Aún está asentada allí arriba, en los cielos, pasando del negro al rojo en ciclos de siete días, enseñando a su pueblo y bendiciendo a todo aquel que disfruta bañándose en su luz.

 

El imperio

La entidad política que dejó tras de sí la Diosa Roja es el Imperio Lunar, al mando del inmortal Emperador Rojo que se va reencarnando. Este imperio teocrático centralizado ha introducido muchas innovaciones que han proporcionado a sus ciudadanos esplendor, lujo y libertad. Destaca por ser la primera nación que ha reunido a sus magos y sacerdotes en organizaciones cooperativas cuyos miembros tienen todos el mismo entrenamiento, practican juntos y luchan por el mismo fin. Ello se ha demostrado especialmente útil en tiempos de guerra, ya que otras naciones siguen confiando en unos cuantos individuos poderosos ayudados por asistentes de menor habilidad o aprendices.

El Imperio Lunar disfrutó del éxito durante muchos años y fue extendiendo gradualmente su área de influencia. Aun así, el Imperio quedó desorganizado entre 1375 y 1460 por las revueltas que azotaron de forma persistente la Peloria meridional y por las invasiones bárbaras procedentes de Pent, que llegaron a saquear la misma luna roja y forzar al Emperador Rojo a esconderse durante 16 años. Al final fueron rechazados y el Imperio persistió y continuó su expansión inexorable hacia el sur, pasando por encima de las culturas locales y englobándolas en el Imperio.

El Corazón del Imperio, formado por nueve sultanatos dirigidos por los sultanes que responden ante el emperador.

Las Provincias, cinco reinos que rinden tributo al imperio y son controlados en su conjunto por un Gobernador Provincial. Cada uno de estos reinos dispone de su propio ejército y podrían en cierta forma considerarse estados clientes, con un rey títere a la cabeza de cada uno de ellos. Sería entrar en demasiados detalles dar cuenta de las peculiaridades de cada reino. A grandes rasgos podemos decir que son antiguos reinos orlanthis que han asimilado la cultura lunar, aunque en todos ellos se esconden orlanthis descontentos que viven en las regiones mas inhóspitas y agrestes de cada reino, esperando la oportunidad de expulsar a los invasores lunares.

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20/10/2011, 04:07
Danfive

Costumbres y modo de vida


La gran mayoría de los ciudadanos lunares son humanos, aunque el igualitarismo de oportunidades del Imperio atrae también a los no humanos y los acepta como hermanos espirituales. La gente suele estar modelada según sus culturas locales pero gozan de la libertad ofrecida por la Diosa Roja, quien puede ofrecer guardianes, rutas de escape o respuestas y guía personal a través de la oración. Esta absoluta libertad puede ser terrorífica para algunos hasta el punto de llegarla a rechazar amparándose en doctrinas menos flexibles.

En Carmania las clases nobles están totalmente lunarizadas aunque conservan las tradiciones sociales occidentales entre las que destacan la división de la sociedad en una clase noble, que incluye caballeros, una clase media burguesa y una clase baja de siervos contratados. En ella conviven los cultos bárbaros, como por ejemplo el de Humakt. La herejía stygiana está muy arraigada en Carmania y es una fuente de problemas para las autoridades imperiales ya que asimilan el Dios Invisible y Orlanth como una sola deidad.
El Corazón del Imperio es una enorme extensión de pastizales, la mayor parte de los cuales se han acondicionado para el cultivo de los cereales mediante el trabajo de numerosos granjeros. Interiormente se divide en nueve regiones llamadas sultanatos cuyos residentes son ciudadanos imperiales de pleno derecho, lo cual les acarrea los beneficios correspondientes. La mayor parte de la población vive en los márgenes del fértil valle del Rio Oslir y sus ciudades son famosas por los lujosos y nobles palacios y templos, por sus altas torres defensivas y por las chozas en las que vive la clase obrera. En las ciudades prima el comercio como una bendición Solar y la vida rural acostumbra a ser motivo de bromas y chanzas. La sociedad es patriarcal y confiere a la mujer un escalón por debajo.

Bajo el paraguas de la cultura lunar vive el campesino peloriano común. Se trata de gente que habita en estas tierras desde antes del imperio y es bastante indiferente a quién les gobierne mientras pueda estar tranquila en sus granjas y aldeas. Son la columna vertebral del imperio ya que son el granero de las grandes urbes. El éxito social se mide en función de la cantidad de personas que dependen del líder en cuestión. La gente viaja poco y vive el día a día local, regido por consejos locales o gremiales.

Las Provincias del Imperio Lunar se asientan en la región de terreno abrupto y montañoso de la Peloria meridional, cerca de las Montañas Petrificadas y del Paso del Dragón. Los nativos de la zona generalmente siguen patrones culturales orlanthis, sobre todo en las zonas más agrestes y menos pobladas. Sin embargo, la mayoría de ellos han sucumbido a uno u otro rasgo de la influencia lunar. Su organización política es la de los orlanthis civilizados aunque salpicada por el liberalismo lunar y supervisada por un Gobernador Provincial. Todos los reinos de la región están obligados a enviar hombres bajo el mando de los oficiales del ejército lunar como tributo.

Notas de juego

Seria acertado pensar en la antigua Roma cuando pensamos en el Imperio Lunar.