Partida Rol por web

City of Mist - Acuario de tiburones

Escena 2 - Nadando entre tiburones

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14/04/2021, 18:21
Inspector Patel

Completamente fuera de sí, sollozando por su vida, el inspector Julal Patel dijo todo lo que sabía.

- ¡No, por favor, por favor, no me mates! Hablaré, te diré todos los nombres del Distrito 23 que sé que están en nómina, ¿vale?- empezó a recitar nombres, e Izzy calculó que por lo menos había en esa lista un tercio de la comisaria.- Por favor, no me mates. Si me dejas con vida, testificaré. Podréis coger a todos esos corruptos y encerrarlos. ¡Por favor!

Notas de juego

Te dejo que te pienses si lo ejecutas igualmente tras su oferta de testificar en un juicio. Tú misma. ;-)

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15/04/2021, 08:34
Elisabeth (Izzy) Jones

Sin dejar de apuntar a Patel con la pistola, Izzy sacó el móvil con la otra mano. Hizo un dibujo con el pulgar sobre la pantalla para desbloquearlo y activó la grabadora.

Puedes empezar a decir los nombres y qué han hecho... — Dijo con la voz de Delia. — Quién sabe, igual hasta sales de esta.

Notas de juego

Vaya, corrí demasiado por no tener a todos esperando. Ya no puedo editar el mensaje anterior. Si te parece bien, borra desde el párrafo de "Escuchó..." (lo he copiado para cuando por si acaso tengo que repetirlo).

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16/04/2021, 10:28
Inspector Patel

- ¿Qué han hecho? Bueno, ya sabes, lo típico. Apretar las tuercas a alguien que no quiere pagar por la protección de los Falzoni, alguna paliza ocasional, encubrimientos como los que hacía Kamisnky... Ese tipo de cosas.- Patel parecía recuperar un poco la compostura al ver una brizna de esperanza, y empezó a recitar nombres.

Izzy conocía a algunos de ellos y a otros no. Cuando Patel terminó su confesión, Izzy se alegró de no haber oído dos nombres. El primero por supuesto era el de Mac. Ella hubiese puesto la mano en el fuego por su antiguo compañero sin dudarlo, pero era un consuelo cerciorarse.

El segundo nombre que se alegraba de que no estuviera era el de la capitana Sheehan. Si la máxima autoridad del Distrito 23 no estaba metida en el ajo, entonces a lo mejor había posibilidades de hacer una purga. La capitana no era ninguna estúpida, y seguro que sabía que tenía manzanas podridas en su comisaría, pero quizá no conociera el alcance de hasta donde se habían metido los Falzoni.

Notas de juego

OK, editado tu post anterior con la escena del ases... eh, ajusticiamiento. :-)

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19/04/2021, 03:08
Dino Wodanaz

Dino, luego de ver a Samantha... o más bien, de no poder ver a Samantha, decidió darle un poco de espacio a Robert, y a los demás, que parece que iban a terminar con el tema de Patel. Para bien o para mal.

Fue a revisar el cuerpo de Delia, por si no lo habían hecho ya. Bolsillos, teléfono (que intentaría desbloquear con la huella del cadáver), etc. Seguramente Amanda sacaría mucha más información, pero no tenía nada que perder y de paso se sentía útil. Durante todo este proceso se había sentido bastante innecesario, más que ser el dueño del almacén. ¿Esa era toda la función que tenía allí? No... Odín tampoco tenía sólo esa función. Todo por su hijo y sus ideas idiotas. Cría cuervos...

Notas de juego

Post cortito, a ver si encuentro algo ^^ Sino me voy a reflexionar con Robert afuera XD

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19/04/2021, 10:07
Elisabeth (Izzy) Jones

Escuchó la respuesta de Patel, planteándose muy seriamente dejarle vivir. Podía ser un riesgo, pues seguramente el hombre cambiaría de opinión en cuanto se viera libre. Pero, después de todo, no tenía forma de reconocerla... Pero sí a Sam. Y a Robert, que había entrado en la habitación... Poner en peligro a sus compañeros por esta escoria, desgraciadamente, no era una opción. Apagó la grabadora del teléfono y creó una zona de silencio a su alrededor, para que no se escuchase la detonación de la pistola. La verdad es que, afectada como estaba, no se estaba preocupando de posibles testigos, sino de que la hija de Robert no pudiera oir nada de lo que estaba ocurriendo allí si seguía al teléfono con su padre.

A metro y medio de distancia y con un blanco inmovilizado, no necesitaba ser una gran tiradora para acertarle en la frente. Un pequeño hilo de sangre surgió del agujero que apareció de repente. Modificó la pequeña cúpula de aire que había creado para atraer unos plásticos de una esquina y se acercó al cuerpo de Patel para cubrirlo antes de que se extendiese la sangre, luego cubrió su rostro con la chaqueta del matón del Falzoni.

Mientras lo hacía se obligó a recordarse que estaba tratando con dos corruptos de mierda, gente que manchaba el nombre del departamento al que había pertenecido. Arrastró el cuerpo de Kaminsky junto al de Patel, sobre el plástico. Se agachó sobre el cuerpo y buscó el lugar donde le había estrangulado la sombra de Sam. Agarró el cuello del policía y lo apretó durante un rato, dejando las huellas de Delia en su cuello. Volviendo a aislar el sonido del disparo, apretó el gatillo nuevamente para atravesar a Kaminsky: cualquier forense sabría que ese disparo se habría hecho a un cuerpo muerto, pero un investigador de la policía medio decente podría deducir que cualquier asesino profesional se encarga de rematar a sus víctimas, especialmente después de un forcejeo, haya acabado con el objetivo muerto o no.

Notas de juego

Pues, ¡hala! Otro punto del lado oscuro para Izzy, copiando parte del post anterior. Alguien tiene que mancharse las manos y, desde luego, ella no es Batman para no permitirse matar. Igual para otra vez tendremos que plantear alguna alternativa, pero es algo que podemos hablar cuando nos jumtemos.

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19/04/2021, 10:30
Samantha Stevenson

Escondida en las sombras, Sam había escuchado toda la confesión del policía. Había permanecido en la sala, no por una enfermiza necesidad de ver la ejecución de aquel desgraciado sino para evitar salir al exterior. Robert había sufrido un importante golpe de realidad al admitir que Delia debía morir y Samantha sabía cuánto le incomodaba su presencia. Prefirió darle algo de tiempo

Las palabras del policía atrajeron notablemente su atención. Ella sospechaba que no eran los únicos policías comprados con la enorme fortuna Falzoni pero escuchar aquella larga lista resultó bastante desalentador. La mujer no conocía la mayoría de los nombres que había mencionado pero sólo uno de los que no pronunció le resultaba relevante: Sheenan. Izzy la había mencionado más de una vez cuando contaba alguna anécdota de su anterior vida. Aquello les daba cierto margen para actuar.

 

Cuando la detective alzó el arma, Sam se quedó en silencio, casi paralizada. Tenía claro que aquel hombre no podía declarar en un juicio. Antes de que pudiera siquiera presentar una declaración oficial, el dinero de los Falzoni se encargaría de que no dijera palabra. Sin embargo, ella había barajado la posibilidad de ofrecerle grabar una confesión más extensa para mandarla a Sheenan y a asuntos internos antes de hacerle desaparecer como habían prometido a Jack, el ex-matón de Labios de Seda.

Cuando el corto destello de la pólvora iluminó el almacén, las posibilidades de aquel hombre se acabaron. Antes de que Elisabeth comenzara a recoger el desastre, Sam abandonó el edificio para acabar saliendo a caminar bajo la llovizna.

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19/04/2021, 16:48
(Ary) Amanda Reed

El pie de Amanda toco el suelo al aparcar la moto en frente del almacén de interrogatorios cuando oyó el disparo. Incorrecto, no lo oyó, lo sintió. Lo sintió en su cabeza, pero el sonido no había atravesado sus oídos, había llegado allí directamente. Dos parpadeos después, como el rayo que sigue al trueno, llegó la imagen: Delia apretando el arma frente a la cabeza de un tembloroso y lloroso policía esposado que no tenía opción a defenderse de la ejecución. Pero no era Delia. Parecía ella pero Amanda podía ver fácilmente más allá. Era Izzy con el aspecto de Delia.

El resto de imágenes llegaron sucediéndose como una marea, una temible secuencia de instantáneas mostrando el lado más oscuro de sus compañeras; las sombras de Sam estrangulando al policía, Izzy ejecutando a Delia, luego al otro policía… Dino observando unas acciones y otras, impasible cuál dios indiferente ante el devenir de los mortales… Robert enfrentándose a su propia oscuridad al ser incapaz, o sentirse incapaz, de detener a sus compañeras o no tener una mejor solución…

Una única lágrima rodó por la mejilla de Amanda. Cuando se separó de sus amigos sabía lo que iba a suceder sin necesidad de una visión; las conocía ya lo suficiente y ella había decidido apartarse, no hacer nada para impedirlo a pesar de saber que estaba mal, pero ¿qué otra opción tenía realmente? Esta era su carga oscura, pero ella a diferencia de Robert la había encarado conscientemente… ¿En qué la convertía eso? ¿Era acaso igual que sus compañeras? No, era peor, porque ella era una cobarde que se ocultaba tras sus amigas para poder mantener su conciencia limpia, cuando lo cierto era que no lo estaba ni lo estaría. No mientras no aprendiese a controlar sus poderes de una manera que pudiera solucionar estas situaciones de una manera más humana. Para eso había recibido sus poderes, para encontrar una alternativa más humana, no ser meros carniceros como aquellos de quienes protegían a la ciudad.

 

Se quitó el cascó que dejó colgado en la misma moto con una cadena. Se sonó la nariz con una pañuelo de papel y trató de recomponerse la cara para que no se notaran sus lágrimas. El cielo comenzó a derramar agua sobre la ciudad una vez más oportunamente, como siempre; eso ayudaría a disimular su aspecto.

Subiendo por la escalera se cruzó a Sam. La miró a los ojos y cuando vio la oscuridad que habitaba en ella apartó la mirada para no arriesgarse a presentarse como una posible víctima del ser que la habitaba. Sin decir nada continuó subiendo.

Vio a Robert hablando por teléfono. Concentrándose levemente podía notar los hilos de las comunicaciones que manaban del móvil. Era fácil tocarlos para tener una especie de visión del presente y espiar la conversación a distancia, pero en cuanto se dio cuenta de que hablaba con su hija desechó la idea. Necesitaba espacio y quizás un hombro en el que desahogarse. Tal vez más tarde quisiera tomarse un café con ella; a Amanda también le vendría bien.

Continuó hasta el interior, dónde Izzy continuaba con sus labores para limpiar la escena. Se colocó a un lado para no estorbar. Cuando Dino, o la propia Izzy la miraron, se limitó a saludarlos silenciosamente con un leve gesto de la cabeza. No sabía que decir, ni que hacer; estaba completamente fuera de lugar, como un pez fuera del agua.

- Si os queréis deshacer de los cuerpos, la mujer-tiburón tenía un acuario gigante con un tiburón. – dije casi en un susurro, aunque había sido perfectamente audible. No sabía porque lo había dicho. Quizás por el deseo constante de estar a la altura de las circunstancias, de demostrar que no era una carga para sus compañeros. ¿Quién podía saberlo?

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19/04/2021, 19:50
Robert W. Greem

Robert no dijo nada tras ver la naturalidad con que Elisabeth y Samantha arrebataban tres vidas. ¿Eran vidas inocentes? En absoluto, pero eran tres vidas. Y, en apariencia, para ellas no había sido diferente que quitarse un trozo de papel mojado de la suela. Dino tampoco parecía disgustado, pero hacía tiempo que Robert asumió que su benefactor estaba tan lejos de la humanidad que ni siquiera les diferenciaría de insectos.

Por el rabillo del ojo vio a Amanda, que le dedicaba una mirada de soslayo. Sabía que conocía lo que acababa de pasar en esas cuatro paredes gracias a su don, así que no dijo más. Al menos su expresión mostraba tristeza, aunque el bibliotecario no sabía realmente por qué. Quería pensar que sentía la misma repugnancia que él. Le ayudaba a pensar en los siguientes pasos.

Nadie habló, sumidos en sus propios pensamientos. Le ayudó a pronunciar las primeras palabras. Los dioses sabían que si hubieran conversado entre ellas no habría tenido valor.

No puedo más —dijo, con un hilo de voz. Había abierto la compuerta. Ahora sólo tenía que subir el caudal y liberarlo todo—. Esto es demasiado para mí.

Notó que las cabezas se volvían y los ceños se fruncían. No se atrevió a mirar a la cara a nadie, porque sabía que se acobardaría si lo hiciera.

Llevo tiempo pensando que esto... que sobro aquí. Que sois increíbles, que sois leyendas hechas carne. Podéis parar el tiempo, podéis volar, podéis atravesar la ciudad en un parpadeo o cabalgar el rayo —mencionó, con un ademán. Lo dijo de carrerilla, como si hubiera repetido esa frase en su cabeza mil y una veces—. Pensaba que no me necesitábais y me sentía mal por ello.

Un empujoncito más. Déjalo salir todo.

Pero esto... desde que hemos empezado con el asunto de la plaza Miller... Quizás siempre habéis sido así y no he sabido verlo. Quizás es... que esto os ha cambiado. O que nos ha cambiado a todos —miró a Elisabeth y luego, fugazmente, al tenebroso rostro de Samantha. Señaló los cadáveres sin atreverse a mirarlos—. ¿Pero esto? No soy un asesino. Podríamos haber buscado otra opción, mirar ideas... rebuscar en el libro. Pero no habéis dudado. Y me da miedo. Me dais mucho miedo. Lo siento... seguid sin mí.

Salió por la puerta sin mirar atrás. Sabía que si se detenía, que si dejaba que le convencieran, lo harían sin problemas. Así era él: carne de secta, como solía decir su ex-mujer. Sobre todo si se lo pedía Amanda. De todos, era con quien más había conectado, pero ni siquiera ella podía mitigar el miedo que le daban ahora sus compañeras. No se sentía seguro.

Era hora de cerrar la puerta.

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20/04/2021, 01:46
Samantha Stevenson

Las palabras de Amanda se perdieron en el silencio de la noche recién comenzada, amortiguadas por eu repiqueteo de la lluvia. Todos se quedaron unos instantes en silencio recapacitando sobre todo lo que había ocurrido ese día pero, especialmente, lo acontecido en ese almacén.

La diatriba de Robert fue lo que los sacó a todos de sus oscuros pensamientos. Nadie fue capaz de decir nada durante su discurso y tampoco dio la oportunidad a recibir réplica alguna.

Sam miró como su figura se perdía en la noche al salir por la puerta de la estructura. Por primera vez en todo el día, una sonrisa sincera apareció en los labios de Samantha. La oscuridad de su mirada había desaparecido, las sombras de la nave no se movían con ella. En aquel momento, la mujer era simplemente la cocinera de un sencillo bar que estaba frente a la parada del metro de Bougainvillea Road.

- Ha hecho lo correcto. - dijo en apenas un susurro, tan sólo para sí misma. Sabía que Robert era un buen hombre y aquella tarde había aprendido una durísima lección. Para poder luchar contra los monstruos, tienes que ser uno de ellos. - Se merece mucho más que esto. - concluyó haciendo un gesto hacia la desolación que los rodeaba.

Samantha suspiró pesadamente. Poco a poco, el brillo de su mirada desapareció aunque los pozos de infinita negrura característicos de Umbra se negaron a ocuparlos. Se mesó el cabellos con gesto ausente y giró sobre sus talones.

Ojalá tengas una feliz vida con tu pequeña.”

De nuevo, las sombras se arremolinaron en torno al recipiente de Umbra. Aún quedaba trabajo por hacer.

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22/04/2021, 11:34
(Ary) Amanda Reed

Amanda no podía dar crédito a lo que escuchaba. Mentira, sí que podía, pero no quería. No hacía falta tener visiones ni ser una experta en psicología para darse cuenta de que aquello había llevado a Robert al límite. Sus compañeras eran peligrosas, pero ahora habían mostrado toda su oscuridad como nunca.

Quería haberle parado, haberle pedido que se quedara, ¿qué iba a ser ahora de ella sin él para recordarle las líneas rojas que no se deben cruzar? Pero habría sido tremendamente egoísta. Amanda sabía en su fuero interno la oscuridad que tenía y a la que acabaría sucumbiendo de seguir trabajando con sus amigas, Robert solo retrasaba lo inevitable y se arriesgaba a perderse él también en el proceso. En un acto altruista, de amor puro (quien sabe si quizás el último), Amanda no dijo nada ni hizo ademán de detener a Robert. Era mejor para él dejarlo marchar libre y mantenerse puro para ser el gran padre que era, para que pudiera cuidar de su hija y protegerla de la oscuridad de este mundo… una oscuridad que sus amigas estaban dispuestas a abrazar demasiado libremente, pero que su propia cobardía le impedía señalar.

Solo podía asentir en silencio a las palabras de Samantha. Llevaba toda la razón. Se merecía mucho más que esto.

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23/04/2021, 10:42
Elisabeth (Izzy) Jones

Izzy se deshizo de la forma de Delia y miró con sus ojos enrojecidos a Ary, que no tenía muy claro cuándo había llegado. El dolor, desgraciadamente, no se mitigaba al cambiar de forma, lo cual, en cierto modo, respondía a una de las dudas que había tenido siempre sobre ese poder. Desgraciadamente para ella, sí, seguía siendo la misma persona aunque tuviera una forma diferente. Y eso la hacía responsable de sus acciones.

Vació la petaca que tenía en la chaqueta de un trago y miró a su compañera. — No es lo que había pensado, pero puede ser una opción. Ahora lo hablll... hablamos entre todos — dijo, trabándosele la lengua por la cantidad de bourbon que había bebido esta tarde.

Salieron de la sala, dejando los cuerpos de los policías atrás, y se encontró a un Robert aún más descompuesto que ella misma. Le escuchó hablar, turbada. Había mil cosas que quería decirle: En primer lugar tuvo un momento de rabia y pensó gritarle que había matado a dos personas para que gente como él no tuviera que hacerlo y pudiera sobrevivir a esos "tiburones"; echarle la bronca porque, si tenía alguna idea mejor, debería haberla dicho en vez de dejarla sola para hacer lo que sabía que era la única opción. Sin embargo, esa sensación de rabia duró a penas un segundo. En seguida se vió superada por la ansiedad que le producía la marcha de su compañero. Ella siempre había confiado en él, sabiendo que era el más humano de todos, pero no en el sentido que él atribuía a esa plabra, pues parecía creer que estaba fuera de lugar entre gente con poderes divinos. No, humano en el sentido de tener una humanidad mayor que el resto: siempre había sido el más sensible, el que más se preocupaba por los demás. Para Izzy, siempre había sido el ejemplo perfecto de la gente a la que había luchado por proteger en esta ciudad. Y les estaba abandonando, rechazando por haber tomado la única alternativa que parecía viable.

Robert se dió la vuelta y, abrumada, no tuvo ni fuerzas ni valor para decirle nada de lo que estaba pensando. O tal vez el alcohol le hacía pensar demasiado despacio para poder hablar a tiempo. Sus ojos volvieron a escocer por las lágrimas y las palabras de Samantha no sirvieron para ayudar. Sí, claro que hacía lo correcto. Él había sido el mejor de todos ellos y, cuanto más seguro estuviera, mejor para todos. Pero eso no hacía que su pérdida doliera menos.

Agarró la petaca y se la llevó a los labios. Vacía. Gritando una palabrota, la lanzó contra la pared. Necesitaba un trago, no sabía si iba a poder soportar todo esto sin un poco más de alcohol. Se dió la vuelta y estuvo a punto de tropezar con los pantalones del matón, unos veinte centrímetros más largos que su pierna. Maldijo de nuevo, arrancándose la chaqueta y tirándola a un lado y abriéndose el cinturón para dejar caer los maltidos pantalones. De todas formas la camisa le cubría más de la mitad del muslo. Fue a buscar su ropa, sabiendo que, desgraciadamente, no había otra petaca en su cazadora.

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24/04/2021, 21:05
Dino Wodanaz

Dino no dijo nada ante la despedida de Robert. Era de esperar, ya que claramente no estaban cortados con la misma tijera. No podía culparlo, era el más "normal" de todos, o tal vez el más empático de todos. Una parte suya también compartía el temor ante sus compañeras, no estaba seguro de si estaba allí para detenerlas de traer el Ragnarok al mundo, o si lo ayudarían a escapar a su destino de morir en las fauces de Fenrir.

En algún momento él mismo había pensado retirarse de todo ese mundo, pero Odín era perseverante para encontrar su victoria... y Dino también. Tal vez por eso lo había elegido, o como fuera que de pronto, un Dios nórdico cohabitaba el mismo cuerpo y la misma mente. Ya hacía mucho que se le confundían los papeles y no sabía quién pensaba qué. A veces era más fácil, otras no tanto.

-Por favor, dejen todo limpio- dijo sin más, como si se tratara de un padre regañando a sus hijos luego de una fiesta -Y hablemos de todo lo que tenemos por delante, que por lo que entiendo... es mucho-

Miró de nuevo hacia el portón que había quedado abierto, y se acercó a él. A lo lejos pudo ver al encorvado Robert alejarse bajo la lluvia.

...le haré llegar un presente... nos ha ayudado mucho todo este tiempo y se merece algo más que problemas con su ex... ahora tendrá que olvidar todo esto, si puede...

Cerró el portón, dejando dentro la oscuridad y el dolor.

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26/04/2021, 11:26
Director

El silencio se había adueñado de la nave, mientras los cuatro miraban la oscura figura de Robert alejarse entre la lluvia mezquina que constantemente bañaba aquella Ciudad. El silencio se vio interrumpido por el golpe fuerte de la petaca de Izzy estrellándose contra la pared.

Dino, pragmático, les hizo volver de su ensimismamiento.

-Por favor, dejen todo limpio.

Los cuatro se preguntaban si podrían, si podrían sacar algo en limpio de todo aquello. O si por el contrario, el único que estaba sin mácula acababa de abandonarles, y a ellos solo les quedaba ensuciarse aún más las manos y el alma.

Notas de juego

---------- [FIN ESCENA 2] --------------