Partida Rol por web

[D&D 3.5] El Destino de Lucarrion

Prólogo. Gambrinus.

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17/05/2018, 11:05
Gambrinus

Y de pronto Ab-Rahim estaba a su merced. Podía acabar con él y dejar que su aviesa mirada le continuara controlando. Hoy estaba quebrado por el alcohol, pero mañana volvería a ser el de siempre. Pero eso es lo que el antiguo Borgrim habría hecho. Ahora era distinto. Era mejor.

Al oír la mención al ajedrez el mediano no pudo evitar sonreír, pero no por lo que el clérigo pensaba. Tenía ese ajedrez y de hecho ahora estaba completo. Recuperar ese alfil había sido algo que el mago, antes del Evento Verde, hizo en su día encargándole a un artesano la replica. Lo hizo con la intención de regalárselo a su amigo, pero el nuevo Gambrinus no pensaba desprenderse de tan valioso objeto.

Amigo, hace poco mandé tallar una replica de esa pieza—dijo yendo al armario en la que tenía guardado el juego—. Era una pena no tener completa una joya como esa.

Ese ajedrez además era perfecto para viajar. El tablero se plegaba en un estuche en el que se podían guardar las piezas dentro. Con él en las manos, el enano en el cuerpo de un mediano se sentó en la mesa y comenzó a colocar las piezas.

¿Y por qué has rechazado el encargo Ab-Rahim?—preguntó fingiendo completo interés. Las intenciones del duhabita se la bufaban pero podría sonsacarle información sobre la tarea— Una tarea en la que están involucradas esas personalidades... es una posibilidad de promoción importante. Quien sabe si podría catapultarte incluso a la posición de Whilermina.

Con el juego colocado, Gambrinus le ofreció las blancas al clérigo. Iba a aplastarlo sin contemplaciones, le costaba esconder la sonrisa de autosuficiencia.

Blancas salen... y pierden.

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19/05/2018, 12:14
Ab-Rahim

- ¡Vaya! – Exclamó sorprendido el clérigo.

Tomó entonces la pieza de jade original que correspondía con el alfil y su réplica. Las contrapuso y durante unos instantes las estuvo comparando mientras las observa al detalle y las volteaba cuidadosamente. Una sonrisa de oreja a oreja se le dibujó entonces y alzó la mirada para encontrarse con la de su viejo amigo.

- ¡Son idénticas! – Anunció lleno de júbilo. – Te habrá costado un buen montante. – Sopesó ambas piezas. – Son idénticas y el material del mismo color. – Meneó la cabeza con gesto afirmativo. – Una verdadera joya, una obra de arte.

Devolvió entonces las fichas al tablero y agarró el peón de la dama blanca desplazándolo dos casillas hacia adelante.

- Me encuentro viejo, Gambrinus. – Dijo entonces el Clérigo de Iakhesis. – Aunque físicamente siga pareciendo jove, ya son setenta y cinco años los que acarreo a mi espalda. Muchos para un humano. -  Alzó la cabeza y le sonrió al mediano. - Ese es el principal motivo. No me veo con ánimo ni fuerzas de emprender un viaje como el que se te plantea ahora a ti. Estuve sopesándolo, pero creo que si hubiera aceptado me hubiera equivocado. Creo que eres el inequívoco para esta misión.

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21/05/2018, 12:08
Gambrinus

Gambrinus hizo lo mismo con el peón del rey negro. La típica apertura.

Exageras—dijo—. Siempre te ha faltado ambición Ab-Rahim. Podrías haber tomado el puesto de Whilermina si hubieras querido y siempre has estado poniéndote excusas.

El mediano sabía que la directora del Despacho continuaba investigando las consecuencias del Evento Verde y eso iba bastante en contra de sus intereses. Con Ab-Rahim en el cargo y apelando al sentimentalismo habría tenido mucho más margen. Incluso aunque no terminara de fiarse de él. Pero Whilermina no iba a dejar su puesto así que todo eran conjeturas lanzadas al aire. Pero dorarle la píldora estaba bien, no sabía cuánto recordaría mañana pero si tenía un grato recuerdo de la noche le dejaría tranquilo.

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21/05/2018, 16:47
Ab-Rahim

- Todo el mundo sabe que para el puesto del despacho de Integridad, Rargzorg quería a una arcana. – Confesó Ab-Rahim. – No tenía demasiadas posibilidades desde un buen principio. Además, se rumorea…

Abrió los ojos de par en par. Por todos los que llevaban un tiempo en la Cofradía, era bien sabido que Whilermina y el mago real habían tenido más de un encuentro tórrido entre ambos. Que fueron amantes era algo sabido por casi todos, aunque nadie lo mencionaba abiertamente respetando su intimidad. De hecho, era la primera vez que Ab-Rahim compartía o más bien no lo hacía, esa temática con Gambrinus.

- Bueno, veras… - El clérigo no parecía demasiado convencido de seguir por ahí la conversación, pero el alcohol que anegaba su organismo y nublaba su raciocinio le dio el impulso que necesitaba. – Cuando ella fue nombrada Directora del Despacho de Integridad Mágica, la verdad es que no me sentó nada bien. Creí que la verdadera razón no era su capacidad, sino lo que le daba a Rargzorg bajo las sábanas. - Hizo una pequeña pausa sirviéndose más brand y arrugó los labios. – Con el tiempo se ha convertido en una directora muy capaz. Seguramente mucho mejor de lo que yo pudiera haber llegado a ser. – Tomó otro trago de brandy, parecía que lo necesitara para seguir hablando. – Poco después de su nombramiento, cesaron los rumores. No sé si dejaron de verse o disimularon mejor, pero todo hace indicar que una vez conseguido lo que quería, no volvió a satisfacer las necesidades del Mago Real. – Sonrió de forma maliciosa. – No podía competir de ninguna manera en ese campo con ella, tengo artritis en las rodillas… No sé si me entiendes… - Dejó caer.