Partida Rol por web

El Cielo Helado

Itsuki y Yoshi: Preludio

Cargando editor
14/10/2014, 22:18

...

 

- Así pues -terminó diciendo Doji Yûgiri-, lo que humildemente os pido, Itsuki-san, es que consigáis para mí el Kôbai, actualmente en propiedad de Otomo Hachi, el Octavo Príncipe.

 

Tras decir eso, Yûgiri tomó la taza de té y dio un breve sorbo. Era evidente su intención de crear una pausa dramática.

 

- Vuestros conocimientos de la historia de la corte son mayores que los míos, mi querido amigo -dijo nuevamente, dirigiéndose hacia el padre de Itsuki, el cual recibió aquel "mi querido amigo" con una sonrisa bastante forzada-, tal vez deberíais contarle a vuestra hija la historia del Octavo Príncipe, sin duda su talento le permitirá extraer de ella valiosas conclusiones que la ayudarán a culminar con éxito su tarea. ¿No es así?

 

Se había girado hacia Itsuki para hacer aquella última pregunta. Una amplia sonrisa iluminó su rostro, aumentando enormemente su ya gran atractivo. Lo difícil era saber si sus palabras habían sido realmente un halago, un desafío o un sarcasmo. Había algo en aquel hombre que no terminaba de parecer correcto.

 

- Nunca llegué a conocer a Otomo Hachi -empezó a narrar el padre de Itsuki, dirigiéndose hacia su hija-, pero su historia es muy conocida en los círculos más veteranos de la Corte Imperial.

 

- Al parecer es la historia de una horrible caída desde lo más alto hasta el ostracismo más absoluto -comentó Yûgiri con cierto tono frívolo, como si le divirtiera-. Vamos, la típica historia que se cuenta para enseñar a los niños los peligros de una ambición desmesurada.

 

- Hay quienes podrían considerarlo así, sin duda -replicó de forma bastante diplomática el padre de Itsuki-. Pero antes de hablar de Otomo Hachi debo hablar de sus padres. Su padre, Otomo Samanosuke era en aquel momento el segundo en la línea de sucesión al Trono, no era familia directa del Emperador, estoy hablando de Hantei XXXVIII, pero sus antepasados sí que habían estado emparentados directamente con muchos soberanos. Prueba de su influencia era el hecho de que él era el poseedor del Kôbai. En aquella época tenía 7 hijos habidos con su primera esposa, una delicada dama Doji muy admirada por su talento con el koto, de hecho se decía que ella era la única a la que él permitía tocar el Kôbai además de a sí mismo. Sin embargo, de pronto las Fortunas parecieron decididas a privarle de toda felicidad, pues uno tras otro, todos sus 7 hijos murieron de formas muy diversas y, finalmente, su mujer fue atacada por unas fiebres repentinas y murió en un par de días sin que se pudiera hacer nada por ella.

"Otomo Samanosuke se hundió entonces en una profunda depresión y parecía que iba a pasar el resto de su vida solo y amargado, pero entonces apareció Otomo Ako, una joven y bellísima cortesana que pronto se convirtió en su segunda esposa. De aquel nuevo matrimonio nació un hijo al que pusieron de nombre Hachi y que fue nombrado Príncipe Heredero, ya que el Emperador parecía incapaz de tener hijos y ya era de edad avanzada. Por ello se le dio el nombre de Octavo Príncipe.

" Desde el momento en el que su hijo fue nombrado Príncipe Heredero, Otomo Ako empezó a comportarse como si ya fuera la Emperatriz Madre. Muchos calificaron su comportamiento de aquel entonces como "despótico", pero nadie se atrevía a contravenir sus deseos pues sabían de la enorme influencia que iba a tener en cuanto su hijo se convirtiera en el nuevo Emperador y ella pasara a ser Hantei Ako. Se dice que su propio marido desaprobaba su conducta y se avergonzaba de ello y tal vez fuera eso lo que le provocó los problemas intestinales que lo llevaron a la muerte en cuestión de una semana una vez que empezaron. En su testamento le dejaba a su hijo todas sus posesiones, incluido el Kôbai.

 

- Y, entonces, en la cúspide de su poder -anunció Yûgiri divertido- el puño de Osano-Wo cayó sobre aquella terrible mujer.

 

- Hay quienes podrían considerarlo así, sin duda -dijo con tono neutro el padre de Itsuki y a continuación prosiguió-. Cuando Otomo Hachi apenas contaba con un año de edad, una de las concubinas del Emperador tuvo un hijo, Hantei Sotorii, el futuro Hantei XXXIX. Inmeditamente, el recién nacido fue nombrado Príncipe Heredero y de la noche a la mañana todo el poder que poseía Otomo Ako se esfumó como una pila de hojas bajo un vendaval.

"Ni que decir tiene que todos aquellos que se habían sentido ofendidos por la conducta de la Otomo aprovecharon para destruirla y relegarla a la posición más baja de la corte. El problema fue que no sólo se cebaron con la madre, sino también con el hijo, apenas un bebé completamente inocente. Incapaz de soportar la vergüenza, Otomo Ako se retiró junto con su hijo a una finca que poseía junto al río Uji, en el interior de las tierras Grulla, de donde era su madre, y nunca se la ha vuelto a ver en la corte.

 

- Sigue viva -anunció Yûgiri-. Al menos hace unos meses lo estaba y eso que debe ser ya centenaria.

 

- Al parecer era una mujer implacable y con una fuerza de voluntad enorme. No me sorprendería que se estuviera aferrando a la vida aún con la esperanza de ver a su hijo coronada como Emperador, incluso ahora que ya es del todo imposible. Se cuenta que cuando a los cuatro años el joven príncipe Sotorii fue atacado por una misteriosa enfermedad, ella, al enterarse, empezó a hacer a preparar las cosas para retornar a la Ciudad Prohibida; pero, finalmente, el buen hacer de los shugenjas al servicio de su Majestad Imperial lograron mantener la enfermedad a raya y el príncipe se recuperó por completo.

"Como ya he dicho, Otomo Hachi, entonces con apenas un año de edad, siguió a su madre a aquella especie de destierro autoimpuesto. Y nunca lo ha abandonado. Sigue viviendo en la finca de Uji, al parecer dedicado a realizar devociones propias de un monjes. Se casó en dos ocasiones, la primera con una joven Kakita que no llegó a darle hijos y que murió años después, al parecer arrojándose a las turbulentas aguas del Uji por un motivo desconocido, aunque algunos criados dijeron que se sentía muy deprimida por no haber sido capaz de darle descendencia a su marido después de tantos años.

"Lo sorprendente es que Otomo Hachi se volvió a casar unos años despues, cuando ya contaba con más de 70 años. La nueva esposa era una joven Ikoma, Yumiko creo que se llamaba. Creo que no hubo mucho amor en aquel matrimonio y que todo fue arreglado por la familia de la León. Pero a pesar de la enorme diferencia de edad, el matrimonio tuvo dos hijas. La mayor fue llamada Ukifune y la menor Oigimi. Nunca se las ha visto y viven recluidas junto con su padre y su abuela en la finca de Uji. Su madre murió en el parto de Oigimi.

"Quizás sea el momento de cederos el relato, Yûgiri-san, al fin y al cabo parecéis conocer muy bien la situación actual del Octavo Príncipe y su familia.

 

- Sin duda sois un prodigio, mi estimado amigo -dijo Yûgiri exhibiendo de nuevo su flamante sonrisa-. Nunca habría podido ofrecer a vuestra hija toda la información que vos nos habéis entregado con vuestra maravillosa narración. Es más, estoy convencido de que habéis callado mucho por decoro.

 

- Me honráis en demasía, Yûgiri-san -agradeció el padre de Itsuki los elogios del Doji, aunque tanto su tono como su leve inclinación habían sido demasiado formales para alguien a quien Yûgiri llamaba "estimado amigo".

 

- Os honro tal y como os merecéis -dijo Yûgiri-. Y, sí, creo que es mi turno de hablar del presente de Otomo Hachi y lo que sucede en esa finca al lado del Uji, pero quizás vuestra hija quiera ofrecer su opinión sobre lo dicho hasta ahora, ¿verdad, Itsuki-san?

 

Yûgiri miró a Itsuki con su deliciosa sonrisa. Definitivamente había algo turbio en aquel hombre, pero envuelto de la manera más atractiva posible.

Cargando editor
15/10/2014, 20:47
Doji Itsuki

- Le ruego que siga narrando lo ocurrido. Por favor continúe, Doji-Sama. - Itsuki le contestó en el tono más neutro que pudo ofrecerle

Notas de juego