Partida Rol por web

El principio del fin.

El Bosque

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13/11/2014, 22:12
Alicia Pleasance Liddell Hargreaves Taylor

Oh. Vale, ya sabía de que iban esas cosas. En fin, no le sorprendía que a un príncipe le apeteciera darle un tiento a una chica dormida. Al menos no era ella.

- Al menos espera a que salga de la habitación - gruñó con irritación. Ver el espectáculo no era plato de gusto para nadie, como había comprobado en el manicomio. Además, le dolía la cara y le tiraba la piel.

Trató de incorporarse. Estaba medio mareada y se miró las manos esperando ver ríos de sangre. Observó el bastón como si el triste palitroque fuera un enemigo digno, se relamió los labios -tenía la boca seca- y  se puso lentamente en pie.

- Antes de que os deje a solas, ¿dónde estamos?

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14/11/2014, 09:31
Eric

El despertar de Coppelia fue tan hermoso como lo era la muchacha. Eric la miraba embelesado y no perdió ni un solo detalle de un acto tan simple como salir de los brazos de Morfeo, que en la cara de la joven era casi como ver una obra de arte: el cómo arrugó levemente la nariz aún en sueños, la expresión relajada un instante después, los dos rápidos parpadeos que siguieron cuando ella por fin abrió los ojos, la bella sonrisa que mostró Coppelia y que se contagió a boca de Eric, y por último, la expresión de molestia al moverse, quien sabía si por los mismos dolores que había tenido el príncipe al despertar, por una mala postura al dormir en el lecho de paja, o por darse cuenta de que estaba en un lugar desconocido para todos.

Eric sonrió para tranquilizarla y abrió la boca para responder a sus preguntas... cuando la voz de Alicia (también recién despertada también pero por sí misma) sonó a sus espaldas, sobresaltándole.

El príncipe se apartó de Coppelia como si una descarga eléctrica le hubiese golpeado, e irguiéndose rápidamente, carraspeó un poco de manera incómoda antes de dar una gran cantidad de explicaciones innecesarias.

- Oh, no, no, Alicia, solo estaba despertando a Coppelia -el rubor en las mejillas se hacía cada vez más latente con cada segundo que pasaba-. Me he despertado y os he encontrado a ambas dormidas, y bueno, iba a dejaros dormir, pero Juan no estaba, y tal vez deberíamos ir a buscarle, porque tal vez haya ido a ver al dueño de este lugar, así que he pensado en despertarla primero a ella porque, bueno, creo que quizá tú deberías descansar más, dado que recibiste el efecto de ese palo tuyo más que nadie y... -las palabras le salían atropelladamente, dejando claro su nerviosismo ante una situación tan embarazosa. "¡En la que no ha pasado nada!", se justificó Eric a sí mismo. Sin embargo, nombrar el extraño artilugio de Alicia le hizo recordar las heridas de la chica y, olvidando todo lo anterior, le dijo de manera preocupada- ¿Te encuentras bien, Alicia? ¿te duele...?

Eric quiso levantar la mano hacia la cara de la inestable muchacha para comprobar sus heridas, pero supo al instante que eso no sería una buena idea. Era tan impredecible como un cervatillo del bosque. Así pues el heredero se señaló los ojos, justo en la parte en la que Alicia los tenía más irritados.

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14/11/2014, 15:42
Coppelia

Coppelia volvió a sonreír al escuchar la voz de Alicia y darse cuenta de que la joven estaba sana y salva. Aunque no terminaba de comprender por qué parecía a punto de marcharse irritada, ni por qué el príncipe Eric Alteza se apartaba como si lo hubieran golpeado. Lo miró con extrañeza, pero no preguntó al respecto, pues quizá sencillamente le había dado un calambre.

Se levantó moviéndose con cuidado al sentir pinchazos molestos en su cuerpo. Le recordaban a las primeras noches cuando se había lanzado a caminar y al detenerse para descansar tenía los músculos de las piernas doloridos, sólo que en esta ocasión también le dolían la espalda y los brazos. 

Se acercó a Alicia sin sentir temor -al fin y al cabo no llevaba el cuchillo en las manos- y le dedicó su encantadora sonrisa. - ¿Cómo os encontráis? ¿Sabéis qué sucedió? ¿Qué fue aquella luz? ¿Dónde están los lobos que buscábamos? - Su voz dulce desató todas sus dudas de forma imparable. En sus recuerdos confusos la antigua muñeca no tenía claro qué buscaban o de qué huían antes de que la luz fulgurante se convirtiese en una profunda oscuridad. Ni tampoco dónde estaban o cómo habían llegado allí.

Miró a su alrededor entonces, buscando su hatillo con la mirada. No era que sus pertenencias fuesen demasiado valiosas, pero eran todo cuanto poseía.

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16/11/2014, 22:58
Alicia Pleasance Liddell Hargreaves Taylor

Como respuesta al titubeante discurso defensivo del pobre Eric, Alicia enarcó una ceja y contestó lacónicamente:

- Ya.

Nunca una sílaba contuvo tanta información. Inspiró  profundamente y se encogió de hombros: no estaba acostumbrada a que se preocuparan por ella. Respondió a las preguntas de Eric sobre las heridas causadas por el bastón:

- Tira bastante, pero da igual.  Acabará cicatrizando. Casi todo lo hace -se quedó pensativa unos segundos y concluyó:- Sí, casi todo lo hace.

La Acaparavestidos Roja preguntaba mucho, pero no vió en sus preguntas razón para preocuparse, así que contestó.

- No sé donde estamos ni cómo hemos llegado aqui, pero debemos dar con el lobo principal. El Rey Lobo -le bautizó sin más- tiene buen olfato, eso me ha dicho Ches. Él tendrá alguna pista útil para mi.

Miró sus pertenencias con una mezcla de irritación y anhelo.

-Todo lo que sale del país de las Maravillas está tocado -respondió crípticamente a Coppelia.

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17/11/2014, 16:38
Director

Efectivamente, la cosas de Coppelia estaban junto con las de los demás. Nadie echaba de menos ninguna de sus pertenencias, y parecían en buen estado, con apenas unas marcas de verdín adicionales.

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17/11/2014, 18:12
Coppelia

Coppelia se quedó tranquila tras localizar su hatillo y escuchó a Alicia con un brillo soñador en los ojos. País de las Maravillas... Le parecía un nombre precioso para un lugar. Como lleno de... Bueno, sí. Maravillas. 

- ¿Tocado por quién? - Preguntó, buscando comprender la frase de una forma literal. - ¿Es de allí de dónde sois vos? ¿De ese País Maravilloso?

Mientras esperaba la respuesta de Alicia recogió sus cosas y se preparó para salir en busca del Rey Lobo con una sonrisa instalada permanentemente en sus labios. ¡Cuántas aventuras estaba viviendo desde que estaba rodeada de reyes, príncipes y princesas! Y ahora encontrarían al rey de los lobos. Tal vez él con ese prodigioso olfato habría olido a Swanilda. En las ilustraciones de su libro los lobos se mostraban como bestias temibles de dientes afilados, pero no salía ninguno con corona, así que no estaba segura de cómo sería un lobo rey. En cualquier caso, Coppelia era demasiado inconsciente del mundo y su funcionamiento como para tener miedo, así que ir en busca de los lobos le parecía una idea estupenda. Además, Alicia tenía su palo y Eric era un príncipe. Sólo faltaba encontrar al rey Juan. Él podría hablar con el lobo de rey a rey.

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20/11/2014, 23:02
Alicia Pleasance Liddell Hargreaves Taylor

- He dicho "País de las Maravillas", no "País Maravilloso".

El tacto del bastón quemado en las manos resultaba familiar, pero no por ello agradable.

- No es lo mismo estar jod... -empezó, una expresión realmente muy impropia de una dulce jovencita victoriana. Por desgracia, los últimos años la educación de Alicia había estado proporcionada principalmente por lo que observaba a los enfermeros y personal del manicomio, y no es que fueran precisamente caballeros.

Se calló.

- Ser capaz de encantar no significa necesariamente ser encantador. Y el País de las Maravillas no es precisamente un lugar idílico.

Suspiró, pensando qué hacer a continuación. Acaparavesidos Roja se estaba haciendo la tonta con mucha gracia, ¿o realmente era así de despistada?

- Yo soy de Londres - el modo en que apretó el bastón desveló que no era precisamente un tema de sus favoritos, pero o aclaraba ahora algunos puntos o estaría aguantando preguntas todo el viaje-. No es de este Mundo. Es... ¿Cómo explicarlo? Este es el Mundo de las Historias. En Londres, que es una ciudad del Mundo Real, es donde yo nací. Cuando era pequeña me caí por un portal y fui a parar al País de las Maravillas.

Se quedó mirando a la chica, con su perpetuo gesto de sorpresa y atención.

- Yo también quedé tocada en el País de las Maravillas. Por... él mismo. Por su propia esencia. Por eso puedo saltar de un mundo a otro -señaló el bastón- y por eso puedo traer cosas de allí, aquí. ¿Alguna otra pregunta? - el tono daba a entender que no tenía ni la más mínima gana de contestar a más, y que una vez cerrado el tema, quedaría cerrado para siempre.

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21/11/2014, 09:10
Eric

El príncipe Eric se sintió realmente mal ante la escueta respuesta de Alicia. Ésta bien podía haberse debido a uno de sus innumerables cambios de humor e incoherencias que hasta el momento habían definido su forma de ser, pero al joven esa excusa no le valió. Eric se sintió apesadumbrado porque hubiera pensado que… que… lo que hubiera pensado. Ni siquiera se había dado cuenta de que se encontraba tan cerca de ella ("Ni de sus labios", pensó preocupado), y eso le creó una duda: ¿habría besado a Coppelia si Alicia no se hubiera despertado? ¿o se habría dedicado simplemente a contemplarla desde una "lejanía" tan cercana, tal y como había hecho desde que decidió despertarla? Eric quiso creer esto último.

"Pamplinas", se dijo así mismo para finalizar aquella absurda preocupación. Él era un heredero real y no podía estar pensando en problemas dignos de un prepúber. A fin de cuentas, ya no lo era: hacía tiempo que le salía barba.

El joven estaba tan perdido como sus compañeras de viaje, y sin embargo, se sorprendió ante las palabras de Alicia sobre los lobos.

Los lobos… –murmuró. Ya se le habían olvidado, pues el desconcierto y los sucesos posteriores a los aullidos de los animales habían ocupado toda su mente–. Um… no tiene pinta de que haya lobos aquí dentro, ¿no? Unos lobos no nos habrían dejado un lecho de paja para el descanso. Puede que alguien nos encontrara en el bosque y nos salvara de los animales salvajes –manifestó sus pensamientos anteriores en alto–. En cualquier caso, deberíamos salir a buscar al rey Juan, ¿no creéis? –preguntó.

Seguía creyendo que Juan podía haber ido a presentar sus respetos al dueño de la morada donde se encontraban, pero una ínfima parte en su interior estaba preocupado porque el joven rey estuviera en peligro. "Es un rey y, como tal, sabe defenderse solo, pero no sería ni el primero ni el último que cae preso en una emboscada", pensó preocupado. Mientras recogía sus cosas, imitando a Coppelia, las palabras de las muchachas sobre maravillas y países exóticos le sacaron de su ensimismamiento, y se paró a escuchar el resto de la conversación.

Así que Alicia provenía de un reino llamado Mundo Real. No le sonaba, así que supuso que serían tierras muy lejanas. Tan lejanas como ese País de las Maravillas, del que tampoco había oído hablar jamás. Era imposible que un rey conociese todos los reinos conocidos y desconocidos del mundo, pero a el amor propio de Eric le hizo mella y de repente, deseó poder conocer y ubicar dichos lugares. "Tal vez Alicia pueda invitarme a esas tierras algún día".

La chica no parecía tener ganas de hablar más, pero las infinitas preguntas que se agolparon en la mente de Eric hicieron que no se diera cuenta de ello.

Así que con este bastón… ¿puedes viajar rápidamente? ¿Cómo funciona? –pensó en su caballo. Era más veloz que uno normal, pero creía intuir que no tanto como ese palo mágico.

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24/11/2014, 14:00
Coppelia

Coppelia escuchó atentamente la explicación de Alicia, con la cabeza graciosamente ladeada y los ojos muy abiertos. La muchacha -a la que todavía no tenía claro si meter en el saco de princesa o de bruja- parecía saber tantísimas cosas que a ella le gustaría aprender que trataba de memorizar todo lo que decía, incluso las frases que dejaba a medias. 

- Vaya, no sabía que había otros mundos... - Musitó al escuchar la clasificación que hacía la joven. No había nada como eso en su libro ni nunca el mago le había hablado de algo así... Si hasta ahora la pequeña porción del mundo que había conocido -el puñado de pueblos que había visto en su camino- ya le parecía inmensa, de repente sus expectativas se habían multiplicado. Y sin embargo, una idea preocupante acudió a su mente. ¿Y si Swanilda y Franz se habían ido a otro mundo? Eso podría dificultar que los encontrase, sin duda. El ceño de la antigua muñeca se arrugó ligeramente con la idea. 

Escuchó las preguntas de Eric Alteza y cuando él terminó, añadió alguna más, sin percatarse en absoluto de que Alicia quería dejar el tema y tomándose sus palabras como una oferta literal para que preguntasen todo lo que quisieran. Lo cierto era que Coppelia no tenía ni idea de cómo funcionaban las personas todavía. Aunque ella pensaba orgullosa de sí misma que lo estaba aprendiendo a toda velocidad.

- ¿Y una persona normal, que no hubiera sido tocada por nadie, puede escaparse a otros mundos? - Preguntó con cierto tono de preocupación. Aunque entonces sus ojos se detuvieron en el bastón de Alicia y otra idea acudió a su mente. Ella había dicho que podía traer cosas de un lado a otro. - ¿Y tú puedes traer de vuelta gente que haya caído en otro mundo? 

Mientras preguntaba había empezado a orientar su cuerpo hacia la puerta, sin dejar de mirar a Alicia. Estaba preparada para ir a buscar al rey Juan y luego al rey Lobo, pero no quería perderse las respuestas.

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24/11/2014, 17:01
Alicia Pleasance Liddell Hargreaves Taylor

Alicia le dedicó una mirada larga al príncipe. A cada minuto que pasaba le parecía más tontaina (*) y despistado. Entre eso y la Acaparavestidos Roja, que también parecía acabar de caerse de la parra, le esperaba un día para, como decía Soos -el adjunto del jefe de celadores, bastante agradable dentro de lo que cabía esperar-, mear y no echar gota.

- Los lobos estaban en el bosque, Alteza -Lerdeza más bien, pensó con su habitual mal talante-, no aquí dentro. Había uno más... más lobuno que los otros. Quiero hablar con él.

- El bastón no viaja. El bastón es de allí -respondió Alicia con algo de acritud-. Viajo yo. A través de... -suspiró, evidentemente sintiéndose incómoda- zonas donde las uniones entre mundos son translúcidas. Es... complicado de explicar - No iba a dar más explicaciones sobre su mochila mágica, ni harta de vino. Se giró hacia Acaparavesitidos Roja- Una persona normal no querría ir al País de las Maravillas, chica - contestó frunciendo la nariz-. Ese antro es el infierno tapizado de satén. Suave y bello, y cuando te quieres dar cuenta te has quemado el culo -Coppelia hizo otra pregunta y Alicia volvió a responder, añadiendo esta vez un no-tan-suave tamborileo de pie que indicaba el nivel de su irritación-. Nunca he intentado traer a nadie. Viajo sola.

Con el equipaje ya recogido y para evitar más preguntas, se dirigió a la puerta de la habitación.

- Si no sabemos de quién es esta casa, mejor tener cuidado. Parece que sus intenciones no son hostiles, pero...

... pero alguien como Alicia se consideraba siempre alerta. Un médico -varios, de hecho- lo llamaban paranoia persecutoria.

Notas de juego

(*) Pobre Eric, lo que tiene que aguantar

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24/11/2014, 17:25
Director

Notas de juego

¿Darkhar, estás ahí?

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24/11/2014, 17:42
Juan

El siguiente trozo de pastel pasa con algo más de calma, quizá por estar todavía ocupada la garganta con trozos del anterior. El chico come cual avichucho, sin miramientos a la educación o el decoro. Asiente ante la primera pregunta, pero se queda pensando unos segundos ante la segunda, como si no terminara de entender a la chica.

- Pos... Ali tenía una navaja así como grande, si te refieres a eso. Y nos ha contao que había estao con su gato, así que no estaba sola. De Coppe se ya menos, ni tomaba armas ni na de na. Un poquillo sosa si fuera de pueblo, pero a mi me pareció que era asín más princesal. Las princesas nunca llevan na, que pa eso tienen pajes. Pero yo no se mucho de ninguno. Les he conocio hace poco, la verdá.

Notas de juego

Si, y juro por lo más sagrado que no volveré a postear desde el movil. Malditos sean esos trastos del demonio que no te mandan el mensaje cuando crías que si lo habían hecho, pese a haberte tirado la vida escribiendo con esas letrujas diminutas...

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24/11/2014, 18:12
Caperucita roja

- ¿Viajas con una princesa? Caperucita miró pensativa a un lateral, muy concentrada. Hubiese sido una mirada muy bucólica de haber una ventana por la que perderse aquella mirada. Lamentablemente, en la marabunta de muebles de la cocina, aquella mirada caía en una alacena. Supongo que Ali es la chica con la cara quemada, claro. Porque...se encogió de hombros, con una risa. No parece muy princesa, la verdad. Y no tiene ningún paje, tampoco. Sonrió.

Con parsimonia, la chica cortó otro trozo de tarta, esta vez para sí, y se levantó de la mesa. En la cocina no había mucho sitio para pasear, pero parecía dispuesta a intentarlo.

- Tienes que tener unas anécdotas de viaje interesantísimas... rió, tras tragar un pedazo del pastel, colocando la mano en el respaldo de de la silla de Juan. De la otra sala, donde había dejado a sus compañeros, se escuchaba movimiento, aunque Caperucita parecía no haberse dado cuenta.

Notas de juego

Ya me extrañaba a mí que hubiese pasado tanto tiempo...XD

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19/01/2015, 17:09
Juan

Juan se quedó pensativo, rememorando sus vivencias recientes y pasadas. Hasta que saliera del pueblo, hubiese considerado su vida aburrida, de no entretenerse con cualquier cosa. Como la inteligencia, el joven consideraba el aburrimiento algo que le pasara a otra gente. Al fin y al cabo, no importara el momento, siempre había nubes que observar sobre tu cabeza, estrellas que vislumbrar en los cielos nocturnos, piedras y vigas que prestar atención bajo los techos, o incluso insectos y pájaros que pasaban inadvertidos ante la vista de aquellos que no se fijaban en su presencia. De una forma bucólica y bohemia, la capacidad de atención del joven era excelente, fijándose en detalles que nadie más tomaría en cuenta. El problema venía cuando esos detalles acaparaban su atención de cosas que el resto del mundo consideraba más importantes, como el conductor de carros que le chillaba para que se apartara del camino de una puñetera vez.

De este modo, y concentrado en su pastel de carne, el chico pareció no oír a la mujer que le cuestionaba de forma indirecta sobre sus vivencias. Pero el muchacho tampoco era maleducado, y prosiguió la conversación desde una tangente ligeramente distinta.

- E'tos bollos tán buenos, ¿eh? Casi mejor que alguna cosa que comí cuando era rey. Tomé una mermelada asín como negra, que estaba mu salá, y no me gustó casi, y también caracoles, que los había tomao crudos, pero ahí me los dieron en salsa. Mu pijo todo.