Billy estaba preocupada por aquel encuentro, no porque fuera a pasar nada malo, sino porque sería algo muy intenso y con muchas verdades que finalmente saldrían a la luz. Por suerte el abrazo de ambos la tranquilizó, pensó un poco en su ex, no sabía cómo se tomaría que su padre tuviera otros hijos cuando sólo habían sido ellos dos por mucho tiempo. Pobre chico, todo se le hacía cuesta arriba. Los escuchó en silencio durante un rato, dejó que su amiga se explayara y cuando terminó Dakota, fue su turno.
-Yo creo que tu hermana es muy pequeña aún, no lo entendería. Aunque tal vez podrías hablarlo con tu madre, al fin de cuentas, esto también tiene que ver contigo... Ignacio es tu suegro.
La rubia se rascó la cabeza y miró a Ignacio, tomó su mano enlazando sus dedos con los de él para mostrarle su apoyo.
-Yo también creo que todos tienen derecho a saber quiénes son pero Ignacio debería estar y sentirse listo.
Sonrió con dulzura al grandote, si lo conocía bien, sabía que dentro suyo había una marea de pensamientos aunque no pudiera expresarlos. Después tomó la mano de Dakota, su hermana querida, Ignacio y ella eran las personas más importantes en su vida, su familia.
-Yo puedo acompañarte con tu madre si lo necesitas. Me parece que los adultos tienen varias explicaciones que dar.
-Yo creo que tu hermana es muy pequeña aún, no lo entendería. Aunque tal vez podrías hablarlo con tu madre, al fin de cuentas, esto también tiene que ver contigo... Ignacio es tu suegro.
Dakota asintió con tranquilidad.
-Pienso igual, tengo miedo de que le haga más mal que bien -expresó, rascándose la nuca. -En su edad, no que yo sea la Adulta Responsable... pero es muy niña aun.
La otra propuesta relajó su propia alma.
-Yo puedo acompañarte con tu madre si lo necesitas. Me parece que los adultos tienen varias explicaciones que dar.
Apretó la mano que su hermana le había tendido. Era su hermana, no importaba lo que la biología dijera al respecto: Billy era una de las personas más importantes de su vida, de esa familia que no está vinculada por la sangre sino por el espíritu.
-Sí, quiero hablar con ella... hay cosas que tengo que preguntarle.
Ambas chicas comienzan a hablar sobre contarle a Mirae sobre su padre genético, Ignacio se mantiene inquieto pero sería cuando es mencionado el hablar con la madre de Dakota que, especialmente Billy, nota que se pone inquieto.
Damian por su parte, siendo de mente más lógica parece ya irse planteando maneras de proceder para poder investigar y averiguar más sobre el tema de la paternidad.
Cuando parecen decidir que hablar con Lorena Stone, la madre de Dakota, él se pone de pie pasándose la mano por la frente y el cabello, un gesto que saben que hace cuando anda nervioso. Claramente conflictuado y apenado se fuerza a ver a Billy antes de ver a Dakota, era obvio que tenía algo que decir. -No...- Las detiene aunque claramente le cuesta admitir algo. Su mirada vuelve a Billy casi como si pidiera disculpas -Yo... es que.- Ya todos se podían imaginar que estaba por admitir, Damian discretamente se fue acercando al lado de Dakota por si necesitaba su proximidad.
-No entienden, la vida era muy distinta aquí antes de todos ustedes.- Se va excusando como si alguno de ustedes le fuera a juzgar pero era algo que harían ineludiblemente, así le perdonaran o entendieran sus emociones pues Billy sabía que Ignacio no estuvo con nadie más luego de la madre de Evan, y fue cierto solo salvo con una excepción y una sola vez. -Es posible que sea padre de todos ellos... pero no fue a espaldas de nadie. Salvo Mirae.- Había apartado la mirada para tener que decir lo que dijo, estaba admitiendo haberse metido en el matrimonio Stone. -Solo pasó esa vez y nunca más. Lo juro, ella se había peleado con ... y yo me sentía tan solo de esa manera...- Parece que Ignacio está dispuesto a detenerse de dar explicaciones que Dakota no necesite o no quiera. Pudo haber sido una inseminación artificial, algún plan macabro de la doctora Rudyeva pero no, se trató de su madre siendo infiel a su padre. -...El estrés, la soledad y...- Sus ojos se posaron en Billy de otra manera, por unos segundos no solo le rogaba perdón con los ojos, sino que admitía algo.- Todos saben que debió ser hace 5 años, cuando ustedes tenían 13 o 14. Pero esa era una manera razonable de ver las cosas y puede que ahora no gobierne la razón. Quizá no ahora pero luego recordaría que cercana a esas épocas de desarrollo pasó el primer cambio con el trato de Ignacio, cuando tomó distancia y ya no le permitió sentarse en su regazo o brincarle tan cerca.
Ahora las cosas se complicaban pues ahora implicaban a Ignacio de manera directa. ¿Había algo por investigar? Quizá la poca probabilidad de que casi todos sus hijos sean varones o quien sabe si habría otro caso similar. Quizá solo era mejor irse del refugio y dejar las cosas así.
Billy notó el nerviosismo de Ignacio, ella sabía que lo que estaba por decir no le iba a gustar para nada. Claro que ella era una niña aún cuando todo aquello había sucedido pero eso no impidió que la noticia le rompiera un poco el corazón. Había sabido entender a Ignacio cuando le contó lo de repoblar el refugio, cuando le habló de las pastillas adulteradas, de compartir su amor con un montón de chicos como ella y una niña. Esa niña. Sus ojos se llenaron de lágrimas, claro, no había sido en su tiempo pero aunque Billy fuera madura para su edad, había cosas que simplemente no podía entender. Ella miró unos segundos a su hermana y negó con la cabeza.
-Lo siento tanto... Iré contigo si quieres que así sea pero preferiría no hacerlo.
Guardó silencio, respiraba profundamente para no llorar y nuevamente poniendo los ojos en Ignacio y no era el momento porque no estaban solos pero al final de cuentas, Billy no era más que una chiquilla con el corazón roto.
-Podrías habérmelo dicho cuando te pregunté por tus hijos... Pero decidiste esperar a este punto, a este maldito momento.
La voz se le quebró, estaba enojada, furiosa y no quería que ellos la vieran llorar. No quería que nadie la viera, porque su amante, en el que confiaba ciegamente, no parecía confiar de la misma manera en ella. Sus mejillas estaban rojas, sus ojos eran dos cristales grandes, azules que amenazaban con estallar en lágrimas.
-Tal vez tengan que resolverlo ustedes... No debería estar aquí. Lo siento, Dakota.
Decidió que no podía, que no quería que ellos la vieran llorar así que se enfiló hacia la salida, todo aquello era una locura.
Jajaja perdón el drama.
La actitud de Ignacio se vuelve amarga en cuanto la rubia plantea lo de ir a hablar con su madre. La detiene de hacerlo, con una mirada sombría. Entonces intenta explicar cómo las cosas eran diferentes antes… era otro mundo, en algún sentido. Era otro refugio y el propio Ignacio era un hombre distinto.
-No entienden, la vida era muy distinta aquí antes de todos ustedes.-
Dakota comprende que eso podía pasar, su raciocinio le indica que las necesidades de los adultos en un mundo tan ajustado podían exacerbarse. “Para nosotros este mundo chiquito es natural; pero ellos venían de un mundo enorme: uno sin límites, sin techos que proyectaran un cielo falso, con animales reales… no solo imágenes en un Pip-Boy… supongo que es”.
Está por decir algo cuando su hermana reacciona, con sumo dolor.
-Oye es que…
Pero Billy, a Billy le escose y ella entiende el motivo. Ha sido lastimada tantas veces que uno suele perder la confianza cuando pasan ese tipo de cosas. A eso hay que sumarle que Ignacio, sea por el motivo que fuese, le había ocultado esto.
-Tal vez tengan que resolverlo ustedes... No debería estar aquí. Lo siento, Dakota.
Sus ojos se llenan de lágrimas y sale corriendo.
-Después hablamos! –le dice la rubia tanto a Ignacio como a su novio, y sale corriendo en pos de su amiga. No es que no le moleste que se haya acostado con su madre. Es que su enojo, más bien, es hacia Lorena. Ignacio era soltero mientras que ella tenía un esposo, un buen hombre... quizás un poco tontolón en cuestiones de cama; pero no se merecía aquello. Sin embargo ahora solo le preocupaba su hermana del alma; no quería verla de nuevo lastimada.
-¡¡Billy espera, que no corro tan rápido, soy petisa!! Billlyyyy...!!
Escuchó la voz de su hermana, la verdad era que adoraba a esa niña, de lo contrario no se habría detenido pero también era cierto que necesitaba pensar y estar sola, lo haría después, primero tenia que hablar con Dakota. Se detuvo y de giró sobre sus talones mientras respiraba profundo.
-Iré contigo a dónde quieras, lo prometo. Cuenta con eso... Sólo que en este momento no puedo estar donde está Ignacio.
Ignacio sería el suegro de Dakota y eso significaba que serían familia, eso hacía que Billy supiera que ella seguía quedando a un costado como una especie de hoja al viento y le recordaba que en el fondo siempre había sido así y que por más que muchos de ellos la quisieran, lo cierto era que algunos sólo lo hacían por pena y otros, aunque parecía que eran parte de una familia que ella misma había armado, al final del día terminarían eligiendo a su sangre por encima de ella. Tomó las manos de Dakota y se obligó a sonreír, no quería empañar para nada la felicidad de su hermana.
-Yo estoy bien, soy fuerte, ¿recuerdas?
Tragó saliva y abrazó a Dakota finalmente.
-Dime qué necesitas que yo pueda hacer...
Finalmente lo que ella quería era ver a la petisa sonreír.
-Iré contigo a dónde quieras, lo prometo. Cuenta con eso... Sólo que en este momento no puedo estar donde está Ignacio.
Dakota entendía la necesidad de su amiga de permanecer alejada de Ignacio (al menos hasta procesar todo lo que había escuchado). Respecto a acompañarla para ir, por ejemplo, a decirle a su hermanita quién era su verdadero padre... lo dejaría para después. Por eso, la rubia le dijo:
-Solo quiero que estés bien Billy. Mira lo único que vine a hacer es a estar contigo si lo quieres aunque sea en silencio.
-Yo estoy bien, soy fuerte, ¿recuerdas?
-Patrañas -le respondió, apretando la mano que ella le tomaba.
-Sí, eres fuerte; no tengo duda de que eres fuerte. Pero eres solo una chica, como yo, y existen hasta cierto punto de cosas que podemos aguantar sin rompernos por dentro. Solo quiero que sepas que nada ni nadie hará que te quiera menos... y que siempre estás primero para mí. También quisiera decirte lo que opino de Ignacio, pero siento que no es el momento. Sé que tienes que pensar todo esto: solamente quiero estar a tu lado aunque sea sin decir una palabra.
Dakota estaba triste también. No por su madre, no por su hermana, sino por Billy. ¿Cuándo iba a tener un día sin golpes? ¿Cuándo podría ser plenamente feliz?
-Dime qué necesitas que yo pueda hacer...
Ella negó con la cabeza, solo quería acompañarla.
-Solo estar contigo, eso es lo único que quiero ahora.
Ella miró a su hermana y sonrió con cariño, era lo mejor que tenía porque era un cariño que nunca pedía nada a cambio. Tomó sus manos con suavidad.
-Ya sé que siempre estás y que no necesito decirte nada. Pero así como tú quieres que yo esté bien, yo también quiero que tú lo estés.
Trató de serenarse porque ella sabía perfectamente que la vida no giraba alrededor de ella y lo entendía, a veces hasta prefería que fuera así en más de un sentido.
-Ignacio es bueno y yo lo amo pero a veces hace cosas que no entiendo... Trato pero no puedo. Cuando hablamos sobre todos esos hijos que tiene, no me dijo nada sobre el hecho de que con tu madre fue distinto... Y sé que esto te duele a ti también porque, vamos, es tu madre y tu padre. Y tu pequeña hermana. Bah, al menos eso creo... Él me prometió que no nos ocultaríamos nada y me permitió pensar que lo de tu madre había sido como todo lo demás.
Entre más lo pensaba, más la enojaba pero sabía o creía que cuando hablara con él, diría algo que la tranquilizaría y volvería a olvidarlo hasta que pasara una cosa nueva.
-Pero tú y tu novio, tu suegro, tienen asuntos que arreglar y yo quisiera que te pierdas eso... ¿Volverías allá por mí? Yo en verdad necesito ir a casa y dormir un poco...
Quería pensar, dormir, pensar, daba lo mismo pero necesitaba estar tranquila antes que Ignacio volviera.
De lo peor que se pudo esperar, era haber lastimado a Billy de cualquier manera. El hombresote se quedó paralizado ante su reacción, sin saberle que contestar exactamente -No, Billy por fa...- Ella se marchó tan pronto como pudo y el grandullón no tuvo la compostura de ir tras ella.
Damian por su parte se había quedado también sin saber que decir o hacer, a lo mucho vio a Dakota y asintió el silencio para darle un apoyo al ir por su amiga.
Las chicas no se alejaron demasiado por eso Damian llegó hasta donde estaban de manera silenciosa y discreta, por un lado del pasillo llegaba Damian, era cais tan alto como su padre aunque no tan voluminoso. -Uhm... Billy.- Llama a su cuñada de cariño. -Creo que el señor Vásquez quiso decir, era que la madre de Dakota fue la única con la que estuvo después de su esposa.- No había manera de explicar las cosas bien y menos si eras algo bruto como Ignacio.
-Siempre sintió culpa por Dakota y encarar ambas cosas a la vez fue lo que le hizo expresarse de esa manera. Hasta donde me ha contado, siempre le creyó a la señora Stone sobre Mirae y eso también lo siente como una traición.- Damian vio a Billy a los ojos al explicar, aunque tuvo que desviar la vista, apretar con sus dedos nervioso por que no estaba seguro de estar haciendo lo correcto o no estaba seguro si esa era la manera. Se podía entrever que el chico habló con su padre cuando las chicas se fueron.
Dakota podía ver la mente analítica de Damian hablando de manera objetiva pero también sus nervios al no sentirse tan adecuado socialmente, se esmeraba por solucionar el malentendido.
-Ya sé que siempre estás y que no necesito decirte nada. Pero así como tú quieres que yo esté bien, yo también quiero que tú lo estés.
Era obvio que una pensaba en la otra. Siempre habían sido así: desde muy pequeñas, como si estuvieran conectadas por un hilo invisible, que hiciera que una sintiera lo del otra como propio.
Dakota entendió sus palabras.
-Bien, yo ya sé eso.
Lo de Ignacio era entendible; necesitaba su tiempo para comprender.
Trato pero no puedo. Cuando hablamos sobre todos esos hijos que tiene, no me dijo nada sobre el hecho de que con tu madre fue distinto...
Al asentir, los cabellos rubios ondearon por su rostro y un tono de pesadumbre apareció en su mirada.
-Sé que mis padres nunca han sido muy afectivos el uno con el otro, pero no pensé que las cosas llegaron a estar tan mal. Pero ¿qué quieres que te diga? Tengo demasiado que aprender en cuanto a relaciones se refiere.
Lo que sí le quedó claro a la muchacha era la necesidad de su amiga de estar a solas. Debía darle su espacio porque la quería y sabía que eso era lo que le estaba pidiendo tácitamente. Por ello, fue que aceptó volver con su novio y dejarle el tiempo necesario para pensar las cosas.
¿Volverías allá por mí? Yo en verdad necesito ir a casa y dormir un poco...
-Ok, pero no te olvides de que estoy... siempre.
Entonces, mientras se giraba para retornar, se encontró con el Rulitos. El chico le dedicó unas palabras a Billy sobre la relación de Ignacio con la madre de Dakota. Ella no dijo nada, porque en este instante creía que lo importante era lo que afectaba a su hermana del alma y no la relación entre sus padres.
Hasta donde me ha contado, siempre le creyó a la señora Stone sobre Mirae y eso también lo siente como una traición.-
Aquella confesión la hizo suspirar con amargura. ¿Realmente su madre había intencionalmente ocultado quién era el padre de Mirae? ¿O era que no lo sabía?. Ya que desconocía la intimidad que existía entre sus progenitores, la muchacha no podía decidirse al respecto... de todos modos, no quería pensar en tantas cosas a la vez pues ya le dolía un poco la cabeza.
"Joder, mamá..."
Su atención volvió a Damian, quien parecía muy nervioso y se veía inseguro sobre transmitir toda aquella información. Le apretó los hombros con suavidad y le dio un beso en su mejilla. Luego dijo:
-Es algo que deberán resolver. Me voy, pero estoy a un Pip-Boy de distancia, Billy. Lo sabes.
Billy tenía la sensación de que estaba haciendo algo mal, bueno, ya todo había sido torcido desde que se enamoró de un hombre mucho mayor que además era el padre de su primer novio pero había cosas que no estaban en sus manos, aunque le costaba mucho entender eso.
-Oigan, ustedes dos, aprecio mucho lo que hacen por mí y por él... Les prometo que vamos a estar bien, sólo tengo que acomodar algunas cosas en mi cabeza y él también tiene que hacerlo, además de hablar con quién tenga que hablar.
Tomó la mano de el rulitos, su cuñado y le sonrió.
-Disfruta a tu padre, es un tipazo. Y tú, mi hermana querida, yo siempre sé dónde encontrarte así que vayan y díganle a él que todo está bien, hablen y arreglen lo que tengan que arreglar.
Le dio un beso a cada uno y luego se dispuso a marcharse si es que no tenían nada más que decirle. Si Billy tuviera más años, hijos o una vida más madura, quizás habría entendido a su amante, ahora novio, pero no podía y necesitaba de algún modo que él se ocupara de explicarle cosas tan simples como esas porque por algo siempre había sido quien la salvaba, era lo único que pedía.
Por lo pronto Dakota deja a Billy tranqui ^.^
Por un día, más nop
xD
El pequeño grupo de los tres jóvenes adultos platicaba en el pasillo intentando mantener cierta discreción, por suerte ningún otro morador pasó por ahí en aquel momento y es que el refugio siempre fue algo amplio para la cantidad de gente que vivía en este, aunque mientras más crecían cada vez se podían sentir más atrapados. En la reunión que uno de sus miembros disolvió por los potentes conflictos emocionales, tuvo un pequeño pero puntual eco en aquellos corredores iluminados del refugio, aquella perenne iluminación artificial a la que se debieron acostumbrar por fuerza, aquella silenciosa presencia que les acompañó desde el inicio de sus vidas y que de pronto, tendría una posibilidad de no volver a estar en sus vidas. ¿Qué sería no sentir esa persistente iluminación artificial siempre vigilante? ¿Cómo sería fuera? Las dudas e incertidumbres sobre ello se mezclaron y chocaron con los propios dramas del pasado en la vida de sus amantes, padres, madres, la falta de ellos, los afectos y los enojos.
Damian se sentiría impactado con afecto por la manera en que Dakota se despide de él, le llegaría a sonreír y luego se despediría de Billy quien pedía un espacio. El chico volvería con su afligido padre, le explicaría que realmente Billy no parecía enojada con él, que las cosas tenían más un sabor a malentendido, despejando algunas de sus culpas. Compartiendo un momento poco frecuente y el primero que encarnarían ambos, un hijo recién descubierto consolando a su recién descubierto padre.

Por su parte Billy se alejaría de la mayoría de seres vivos que pudiera, ella tenía un lugar especial entre las plantas donde solía ir para despejar la mente; aunque en su camino se topó con un par de moradores que intentaron hablarle, ella que había pedido un espacio a sus seres más cercanos no estaba para aguantar a otros y como no pasaba hace mucho los largó de manera algo brusca.
En aquel silencioso lugar aguardaría sin saber a que hasta que llega. El hombresote llegaría con ella, se disculparía y explicaría que aunque era cierto que había pasado el luto de su mujer, aquella mujer casada con el padre de Dakota, su madre, fue un "error" y que ahora sabía que había generado otra vida más. Podrían hablar ampliamente luego de reconciliarse, quizá de las pocas veces que no se iban a enredarse de inmediato, sino que hablaron. Ignacio le contó más de la vida antes de su llegada, del mundo antes de la guerra y lo que gran parte de lo que extrañaba de fuera seguramente ya no estaría ahí.

Dakota se había despedido de su chico, quien luego de estar con Ignacio se fue a trabajar y cubrir a Billy; la estudiante de medicina se fue a hacer sus turnos en el ala médica del refugio. Su día pasaría tranquilo en parte, salvo por el hecho de que debía aparentar no haber descubierto hechos que parecían sórdidos de alguna manera. [Ciencia: Superado] Como parte de su día laboral en prácticas médicas, muchas veces se le encargaba analizar pruebas o comprar muestras de los experimentos; eran largas sesiones en las que iba a los laboratorios donde los accesos eran distintos a los de la zona médica principal. Desde ahí su curiosidad pudo más y picando de manera muy cautelosa para no ser rastreada hasta la terminal que usa. Coteja que en expedientes muy antiguos hubo un alto consumo de cierta sustancia cuya principal función era interrumpir embarazos avanzados, el miedo por lo que aquello pudiera significar siguió indagando. Con potentes emociones brotando, quizá horror o indignación, descubriría que varias de la moradoras tuvieron abortos y entre líneas pudiendo leer que se justificaban con que no todos podrían haber riesgos de endogamia. Sacar conclusiones sobre ello podía ser fácil y era algo bastante fuerte.
Con una nueva y grabe revelación, Dakota tendría complicado el lidiar con no reaccionar de alguna manera, por suerte no tenía que verle la cara a nadie antes de volver a casa y entonces posiblemente compartirlo con Damian quien también se vería afectado. Definitivamente si las cosas ya eran bastante oscuras con los engaños de su madre, ahora la madre de Damian también era alguien que parecía guardar más secretos y algunos terribles actos.
Tirada oculta
Motivo: Encuentro
Tirada: 1d20
Resultado: 12 [12]
Toca saber que hace o como reacciona Dakota. Puedes asumir que Damian explica o da feedback de las cosas y que estan hablando en su casa los dos. Pueden llamar a Ignacio y/o a Billy para conversarlo. Otra opción es dejarlo y fingir, entonces pasamos al siguiente día.
Dakota había leído en alguna parte que la ignorancia podía ser una bendición. "Felices los ignorantes" constituía la frase que había encontrado en un texto antiguo, de esos que tenía su versión digital en el Pip-Boy, uno de esos textos que antiguamente se conocían como de "autoyuda".
Luego del descubrimiento de los abortos llevados a cabo en el refugio, entendía mejor aquella idea. De todas formas, prefería el conocimiento al no saber. Eso no quitaba que le había amargado el día aquella investigación. Se había valido de la compañía de su novio para poder digerir algo tan horroroso, y así todo, seguía sintiéndose terrible.
-Le diré a Billy después -le comunicó a su chico. -Digo, ya tiene demasiado sobre sus hombros.
Entendía que su amiga estaba lidiando con muchas cosas y no veía el sentido en agregarle otra noticia lastimosa más. Además, no podían cambiar el pasado y su parte racional entendía que había un por qué de estos abortos escondidos. Eso no implicaba que no le dolía la idea de dichos actos.
Lo que pasa es que estaba aprendiendo que el mundo real era muy diferente de la teoría que le habían enseñado al crecer.
-No. No quiero decirle, así como tampoco quiero decirle todavía a mi hermana sobre su verdadero padre. Prefiero pensar en el cielo verdadero que veremos pronto, ese que no tiene límite: ese que solamente me animo a soñar.
Le dio un abrazo a Damian y enterró su cabeza entre sus rulos, apoyándola sobre su cuello. Dejó de lado todas las preocupaciones, y se enfocó en las posibilidades que les iba a abrir el conocer el exterior. Temía lo que había allí afuera, por supuesto, pero sentía la necesidad de extender sus límites y dejar de estar encerrada en una hermosa y necesaria prisión. Además, secretamente, soñaba con encontrar una criatura en particular: aquella que Ricardo le había dibujado esa tarde en el que ella había ido a hablar con él en la biblioteca.
Lo pongo para ambas, igual Jory nunca hace metajuego.