Partida Rol por web

La Edad de la Inocencia (+18)

• Lord Preston Ellsworth Parlow •

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17/07/2016, 03:08
Lord Preston Ellsworth Parlow

La actitud de mi madre me sorprende agradablemente, hace tiempo que no tengo un intercambio con ella tan duradero. Quizás he sido demasiado duro al alejarme tanto de ella y, en cierta forma, despreciarla negándole mi presencia o mi conversación, y no estoy hablando de las conversaciones banales que uno puede tener al tomar el té. El que desee comprender y conocer a Emily es un gesto de acercamiento entre nosotros y aunque lo ha hecho de manera un poco invasiva ciertamente está siendo más benevolente que como la recordaba. -Madre, agradecemos tu paciencia. Me temo que Emily está más conciente del paso que esta presentación significa en nuestras vidas que yo mismo y por eso ha sido presa del miedo -le tomo la mano -Esa es una de las cosas que más me gustan de ella, entre sus muchas cualidades: en cierta forma logra hacerme poner los pies en la tierra por más que sus palabras y su conversación eleven mi mente en el cielo -le digo a mi madre sonriendo suavemente. -Ya podrás apreciar sus talentos si es que no se nos escapa de nuevo -bromeo para relajar el ambiente.

En ese momento dejo que ambas mujeres tomen control de la conversación, después de todo esto no es más que un requisito social: yo no dejaré de amar a Emily porque mi familia esté en contra o a favor de ella, y me sitúo en un lugar de observación, la escena me parece muy curiosa y significativa: las dos mujeres más importantes de mi vida en este momento en una misma habitación, tratando de conocerse, de aceptarse la una a la otra. 

Notas de juego

Perdón la tardanza, semana difícil. Julio viene cargado... :/

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17/07/2016, 04:34
Emily Jones

La madre de Preston me pregunta la razón de mi pánico y no veo en ella un atisbo de ironía, sino simple curiosidad.

-Porque…-“vamos Emy, sé valiente. Vamos Emy, sé sincera, sé sincera como lo eres con tu prometido” no debe lamentar nada, my lady. Yo sí lamento haber sido tan impulsiva.

La forma en la que él me mira, y como habla de mí persona; incluso la forma en la que su broma aligera el ambiente me hace volver el valor. Aunque aún tengo miedo, pero debo decir la verdad.

-Mi madre había nacido en la clase pudiente de esta bella nación –mis labios tiemblan un poco pero si quiero que la madre de Preston acepte a Emy, debe conocerla –pero mis abuelos la echaron cuando se comprometió con un simple cochero.

Doy unos pasos y tomo su mano, la miro a los ojos y sigo.

-Señora, yo haré todo para mostrarme digna de su hijo. Yo sé que socialmente no lo soy, yo sé que muchas jóvenes estarían detrás de su posición pero no es eso lo que anhelo –tomo aire y mi pecho duele –yo anhelo a un joven maravilloso que ama las letras y se muestra ante mí como alguien más.

Suelto su mano y bajo un momento mi mirada.

-Sé lo que podría implicar esto a otros ojos, sé lo que podrían pensar. Mi madre ya no está conmigo para darme consejos pero sabe… su vida misma ha sido uno y si algo me ha dejado en claro es que el corazón siempre dice la verdad.

Trago saliva y vuelvo mis ojos a los suyos y luego a los de su madre.

-La verdad es que lo amo tanto que duele, la verdad es que viviré por él y para él cada segundo de vida.

“Moriría por él, señora. Y si algo aun peor podría darme el destino… la verdad es que lo amo tanto para dejarlo ir si él alguna vez no me quisiese más.”

 

Notas de juego

Creéme que te entiendo, no te preocupes jaja n_n

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20/07/2016, 21:08
Lucille Stormwood

Asentí con una suave sonrisa a mi pequeño Preston. La imagen de él correteando feliz por el jardín volvió a mi recuerdo enterneciéndome el corazón. Su sonrisa, su ingenuidad… Todo lo bueno que había perdido parecía recuperarse al lado de Emily. Gracias a ella nuestros corazones no estaban tan lejos el uno del otro como en los últimos tiempos. -Será un placer que nos visitéis en más ocasiones, hijo. – dije con total sinceridad. -Las puertas de la casa están abiertas siempre que queráis venir a tomar el té, comer, o cenar, no necesitáis una excusa para visitarnos. La familia es la familia. He perdido a Edith, no voy a perderte a ti también, Preston.

Poco a poco mi razón se encontró perdida nadando en un mar de emociones que intentaba ocultar a toda costa bajo la máscara educada y madura de una madre experimentada que sabe lo que hace. Empezaba a entender que la vida de mi hijo estaba al lado de la de Emily, sus caminos cruzados y sellados. Ella será tu norte.

Me hallaba presa de la realidad que me presentaba la joven, un futuro esperanzador, harmónico y estable para mi hijo, a salvo de mujerzuelas que lo llevaran por el mal camino. Un hogar, una familia para él, es todo cuanto deseaba. Las sinceras palabras que brotaban de los labios de Emily me transportaron a un lugar etéreo, indescriptible. Qué facilidad tenia esta joven para hablar con la verdad y dejar desarmado a cualquiera que intentara contradecirla. Solo verdades salían de su boca, verdades poderosas y sinceras… así lo sentía mi corazón.

-¿Sabe lo que es una madre para un hijo y un hijo para una madre?. – pregunté con los ojos humedecidos por la emoción que me oprimía el pecho a punto de desbordarse. -Raíces. Raíces fuertes que los atan a ambos a este mundo. Raíces que cuidan, sostienen y guían. Mis hijos ya han crecido y no necesitan las raíces de su madre ni su padre, pero si necesitan las de unas buenas mujeres a su lado que los quieran y respeten. Buenas esposas que juren amarlos y se mantengan fieles en el tiempo a ese compromiso hasta el fin de sus días. Usted Emily, es una firme candidata a convertirse en nueva integrante de la familia Parlow. No me importa su posición, lo que me importa es que su corazón sea sincero, que se esfuerce en hacer feliz a mi hijo y se integre en esta familia. Le ayudaremos. – lagrimas asomaban por la parte inferior de mis ojos. No podía soportar más la emoción, yo solo deseaba el bien para mi hijo y que volviera a haber unión entre nosotros. Llorar delante de ellos era vergonzoso, pero la felicidad nunca ha sido motivo de vergüenza.

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21/07/2016, 00:59
Emily Jones

Cuando su madre le aclaró que las puertas de su casa siempre estarían abiertas sentí el peso salir de mi pecho, como si de golpe algo que apretaba mi corazón fuese retirado. “Lo ama, lo ama de verdad… como mi madre me amaba a mí. Sin importar las distancias, ni las diferencias… es parte suya y quiere verlo feliz.”

Ella volvió los ojos a mí entonces. Me preguntó lo que era un hijo para una madre y viceversa.

-Sé lo mucho que anhelo una madre. Sé que es un amor que, cuando es sincero, no conoce barreras y es lo más fuerte del mundo. Y lo veo en vuestros ojos, mi señora. Sé que lo amáis…- imaginaba a mi propia madre aquí, mirándonos con esa sonrisa dulce que mi padre me decía que iluminaba hasta los más oscuros rincones.

Habló de las raíces y de las buenas mujeres que ayudan a afianzar al hombre, a sentirse querido y cuidado. Cuando mencionó lo de ser parte de la familia los ojos se me nublaron. Tragué saliva y sequé una lágrima que empezaba su recorrido caótico por mi mejilla izquierda.

-Es un honor…-dije en una vocecita mientras intentaba no llorar.

Y su propio mirar se enturbió de pronto y habló con el corazón. De golpe todas las distancias que pensé que existirían entre nosotras se desdibujaron como una pintura bajo la lluvia. Entonces acorté nuestra separación física e hice lo que mi corazón dictaminaba.

La abracé con cariño profundo y pronuncié estas palabras:

-Gracias, señora… gracias por ser una persona llena de amor. Usted es realmente rica, con esa riqueza que solo el Creador puede otorgarnos.

Me separé para mirarla a los ojos, tomé sus manos y se las besé con respeto y admiración.

-Ojalá mi familia materna hubiese tenido entre sus filas a alguien tan noble. Mi madre la adoraría, así que permitidme hacerlo a mí.

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26/07/2016, 02:51
Lord Preston Ellsworth Parlow

La escena se tornó súbitamente cálida y me encontré descolocado ante todos estos... sentimientos saliendo a la superficie, no solo brotando de mi amada y de mi madre, sino de mí mismo, de mi interior. Mi mirada iba alternativamente de mi madre a Emily y viceversa, no sabía si maravillarme o tener miedo, o ambos.

No tenía dudas de que Emily sabría ganarse a Lucille, solo pensé que tardaría un poco más. Sin embargo, pude ver que la muerte de Edith, mi alejamiento y quién sabe qué otras cosas, habían hecho mella en ella y la habían ablandado: esta no era la mujer que yo conocía, la imagen que tenía de ella era una muy distante de esta y ahora estaba intrigado. No dudaba de su sinceridad, mi madre podría haber sido muchas cosas pero nunca falsa, al contrario siempre que habíamos chocado había sido por un exceso de sinceridad de ambos.

Permanezco junto a ellas observando el intercambio de esperanzas, esta suerte de pacto que están sellando. Me tomo el mentón con una sonrisa entre los labios, una que podría parecer divertida pero que es en realidad de satisfacción. Finalmente me acerco a ambas, Emily tenía las manos de mi madre entre las suyas y yo tomé las de ambas entre las mías -Madre, nunca la había escuchado hablar de esta manera... -digo tratando de capear con mi hombría la marea de sentimientos que me pugna por dominar mi pecho y hacer trizas mi compostura, cierro los ojos y vuelvo a abrirlos -Estoy seguro de que Emily me hará feliz y yo a ella, el que diga que la ayudarás a ser parte de nuestra familia me conmueve -me mojo los labios y aprieto suavemente sus manos apiladas -Nunca habías hecho algo así por mí antes y nunca olvidaré esto, madre. Con tu gentileza has allanado los caminos de nuestra felicidad.

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01/08/2016, 08:49
Lucille Stormwood

La emoción nos embargó a ambas. No sabía de qué forma. Emily se había ganado mi corazón, desterrando muy lejos la fría y superficial aristócrata que me había enorgullecido de ser en mis años de juventud.

Sentía en el alma su perdida, una hija necesita a su madre y una madre necesita a su hija. ¿Qué querría mi hija Edith y la madre de Emily? Que nos cuidáramos la una a la otra. Asentí con los ojos cargados de lágrimas. Me sentía feliz.

-Así es, es el amor más puro, una vida que nace de otra vida. Sale directo del corazón y las mismísimas entrañas, nunca mejor dicho. – dije con una pasión contenida. Preston me miró emocionado. Acto seguido confesó que jamás me había visto hablar de una forma así. Tantas cosas han pasado hijo mío… Tantas que no sabes, no sabes el sufrimiento.

Volví mi mirada a Emily, con los ojos llorosos. Abierta ante ambos.

-El honor será mío, pues no veo mejor muchacha que tú para hacer feliz a Preston. Más buena y sincera, limpia de corazón y espíritu. – dije respondiendo a Emily. -Las hay de buena familia, saben idiomas, tocan el arpa o el piano y responden con bondad y elegancia. Pero no tienen lo que tienes tú. He visto desfilar muchas jóvenes por esta casa, en distintas reuniones de la alta sociedad y nadie, créeme nadie ha mostrado tanto encanto. Mi hijo ha visto algo especial en ti, algo que brilla más que el dinero.

Yo lo sabía, él también lo sabía. Los dos lo sentíamos. Madre e hijo.

Y así es como Emily y yo nos sinceramos, dejando a un lado todo protocolo y convencionalismo social. En los asuntos del corazón, los sentimientos tenían más peso que las apariencias. Se acercó a mi fundiéndose en un largo abrazo, cariñoso y sincero. Más lagrimas brotaron de mis ojos. -Ganas una madre, y yo gano una hija. – la voz me tembló al pronunciar esas palabras. -Las dos sonríen ahora mismo desde el cielo. – alcé la vista mirando el gran ventanal del salón, animando a Emily a que sonriera conmigo.

A continuación, tomó mis manos y las besó. -No, por favor. – su nobleza infinita no dejaba de sorprenderme. Pero entonces Preston se aproximó. No vi todo lo emocionado que estaba mi hijo. La lucha por mantener a raya mi propia emoción me había distraído. Mis lágrimas ya eran un torrente imparable de emociones a flor de piel. En el fondo sabía que mi hijo había estado luchando con la misma fiereza que yo para no desmoronarse. Él puso sus manos sobre las mías y las de Emily entrelazando nuestras vidas, a partir de ahora conjugadas en perfecta harmonía. -Bendigo esta unión hijo mío. Toda la familia lo hará.

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01/08/2016, 19:05
Emily Jones

Preston se veía emocionado por las palabras de su madre, y cuando le dijo que estaba convencido de que lo haría feliz, fue como un efluvio de amor que manaba hacia él, todavía más enorme que el sol que representaba en mi alma. Y su madre, esa mujer era rica en el mejor sentido: su corazón me arrullaba y me hablaba con la lengua de los sentimientos.

“Es esta la familia que completará la soledad de la mía propia. Mi padre se pondrá tan feliz, mis hermanos también…”

Ella me dijo que no veía mejor muchacha que yo para hacer feliz a su hijo, y de nuevo me picaron los ojos, las lágrimas acumulándose detrás. Y confirió mi valor a las cosas que realmente importan. No era el arte de tocar el piano, o de saber dibujar, o la charla trivial que enseñan a las jovencitas. No, ella me quería por mi personalidad, mi ser.

“Mi verdadero yo. Mi abuela odió mi origen pero jamás se interesó por conocer a su nieta, al retoño de su hija. Esta mujer es como una segunda madre para mí, y ella sí quiere conocerme, a decir verdad en parte ya lo conoce.”

-Mi señora, solo os diré Gracias. Gracias desde mi alma y desde mi corazón. Haré todo por Preston porque lo amo completamente y me encantaría que usted también sea mi familia.

“Porque necesito una madre, necesito ese cariño femenino de alguien que sabe sobre el mundo.”

-Gracias –fue lo que pude volver a decir antes de darle un nuevo abrazo. Ella nos dijo sobre la bendición del cielo: la de la madre que no estaba y la de la hija que tampoco. Y todo fue sellado por las manos de mi futuro esposo que nos entrelazaron a los tres.

No había manera de plasmar la magia de ese momento, aunque en mi cabeza se formó un nuevo relato. En este la joven ya no debía huir a América en un barco para encontrar una nueva vida, si no que ya era parte suyo este mundo, esta Inglaterra.

-Una familia, he ganado mucho más que un esposo entonces. Me siento bendecida.

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07/08/2016, 06:53
Emily Jones

Notas de juego

Preston si quieres y no tienes prisa para que yo responda, vamos siguiendo la escena a nuestro ritmo. Para no dejar a tu pj así abandonado y de paso la uso para hacer catarsis.

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07/08/2016, 17:20
Lord Preston Ellsworth Parlow

No podía sentirme más feliz, las emociones se entrecruzaban y se arremolinaban en mi interior llenándome, dominándome.

Luego de la bienvenida a la familia de Emy por parte de mi madre proseguimos con el té y las pastas charlando, mi madre le contó a Emy algunas anécdotas de cuando era niño, para mi vergüenza y el deleite de las damas, como aquella vez que les puse pimienta en la comida a los perros de mi padre y no pudo ir a cazar los patos, que a mí me daban pena.

Mi madre se despidió cálidamente y me instó a mostrarle la casa a Emily, ya que pasaríamos de ahora en adelante mucho tiempo allí para las reuniones familiares; allí y en las otras casas.

La llevé escaleras arriba hacia el estudio de mi padre, que no estaba presente, y luego hacia la biblioteca para que pudiéramos hablar tranquilamente.

Sabía que en cuanto entráramos iba a perderse entre los libros y esa era mi intención. Cuando abrí la puerta de doble hoja me volteé hacia ella y le dije, mientras apretaba su mano que descansaba en mi brazo, -Puedes tomar para leer lo que desees en préstamo -caminamos adentro de la sala y yo me fui hacia el piano -Vamos, investiga con ese espíritu curioso que tanto me gusta -le guiñé un ojo y comencé a tocar para que ella pudiera recorrer el lugar y mirar los títulos tranquila -Cuando tengamos nuestra casa podremos tener nuestra propia biblioteca, con los títulos que queramos -deslicé.

Notas de juego

Me parece perfecto, tómate tu tiempo :)

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08/08/2016, 00:07
Emily Jones

Las pastas estuvieron deliciosas y las anécdotas le agregaron a todo más sabor. El saber que Preston había puesto pimienta a la comida de los perros para que luego no pudiesen cazar a los patos me hizo amarlo más aun. Yo adoraba a los animales y no me gustaba mucho la caza, no lo consideraba realmente un deporte porque la pobre bestia no tenía las mismas posibilidades de los cazadores. Y un deporte debería tener Fair Play (ser un juego justo)

Luego caminamos en su casa que era tan enorme que me preguntaba si alguna vez tendría miedo de perderse entre sus corredores y habitaciones. La escalera era ancha y adornada con una alfombra carmesí con dibujos dorados. Los pisos de cada lado eran exquisitos, brillaban de limpio y mi cabeza de servicio se preguntó qué usarían las mucamas para dejarlo así.

Entonces toda mi atención se perdió en la biblioteca.

-¡Por todos los Santos! –exclamé. Él me dijo que satisfaciera mi curiosidad y mencionó que podríamos tener una biblioteca así de enorme cuando nos casásemos. Lo miré con una sonrisa enorme en mi rostro. Me giré y vi los libros sintiendo como si mi boca se llenara de agua, deseaba bebérmelos.

-Yo… gracias… es… esto es…- sentí como si mis pasos fueran solos al primer estante y cogí un libro al azar, era la Divina Comedia de Dante Alighieri. Tomé aire y miré una hoja cualquiera y leí en voz alta.

Considerad vuestro origen. No fuisteis formados para vivir como brutos, sino para seguir la virtud y el conocimiento.

-Increíble que justo de todas las frases eligiera esta. ¿Verdad? -mi semblante era serio pero con esa seriedad de contemplación. Este recinto para mí era sagrado y lo estaba compartiendo con mi compañero de vida, quien sabía apreciar la cultura como un verdadero bien. "Me siento tan feliz, madre... esto es realmente un milagro."

Notas de juego

:) sí ya sé pero es que no puedo no responder con lo bien que narras, amo esta pareja.

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14/08/2016, 04:06
Lord Preston Ellsworth Parlow

Comencé a tocar mientras la veía pasear entre los libros como una diosa escapada de un cuadro antiguo, con su largo cabello oscuro, su vestido celeste y sus ojos café acariciaban los lomos de aquellos objetos tan amados por mí. Mis dedos pasaban por las teclas pero mi mente reposaba en ella como el cuerpo reposa en el alma durante una fantasía, estaba algo intoxicado por el momento y asentí al escuchar la frase que soltaba al leer la Divina Comedia, me quedé pensando unos instantes y sin dejar de tocar respondí -¿Crees que la frase es apropiada porque nos encontramos en una biblioteca... o porque ambos somos unos incansables buscadores del conocimiento? -me reí apenas, por lo bajo -La parte de la virtud debe ser tuya, porque sinceramente yo no me he esmerado demasiado en ella -deslicé con picardía.

Afuera el sol brillaba con el fulgor de la tarde primaveral, antesala de un estío prometedor, sus rayos dorados entraban por el ventanal y se proyectaban en el suelo de madera levantando un intenso aroma a cera, a hierba cortada, a flores calientes bajo el sol. Pocas veces en mi vida había sentido una felicidad más abrumadora y eso me helaba la sangre, quizás porque como buen romántico creía que a lo sublime seguía la fatalidad. Entonces me di cuenta de que no estaba siendo sincero del todo con Emy ni conmigo mismo... No hasta que le contara eso que diluía mi felicidad cada vez que el recuerdo me lo traía a la mente, yo necesitaba contárselo para sentir que era libre de ser feliz.

Sin darme cuenta me había quedado mirando a las teclas en silencio, abandoné el piano y me acerqué a ella lentamente, tomé el libro de entre sus manos y volví a dejarlo en su lugar -Ven conmigo, Emily, por favor -la súplica se escuchó quizás demasiado sentida, cargada con todos mis pensamientos -Tengo algo qué contarte -expliqué componiéndome y tomando su mano con la mía la guié hacia el sillón para que nos sentáramos.

La observé unos instantes antes de comenzar a hablar, el rayo del sol le daba en parte del vestido y del rostro iluminándola de manera exquisita, no quería que se preocupara de modo que tenía que comenzar a hablar pronto. Me mordí los labios una vez, apreté suavemente sus manos dos. -Sé que me dijiste que no querías saber de mis otras mujeres, Emily, pero... -quizás no fue la mejor manera de empezar, pero ya suficiente me dolía tener que hablar sobre ella y el hecho de que casi no pudiera exhalar el aire al hacerlo hablaba bastante de esa dificultad -Necesito que sepas que mientras estuve en India estuve comprometido con una muchacha; quiero hablarte sobre ella -hice una pequeña pausa -En parte porque siento que no sería justo para ella que tú no supieras de esto y no es justo para ti no saber de ella; además, es mi deseo compartir su recuerdo contigo, fue una persona muy importante en mi vida a pesar del corto tiempo que pasamos juntos-. Su recuerdo. Qué manera más elegante y fría de ponerlo Preston.

-Se llamaba Denali, era hija de un embajador, la conocí en una recepción en Bangladesh ella fue, hasta que te conocí a ti, la única mujer que amé. Sabía exactamente qué decirme, qué hacer para sacar aquello de bueno que hay en mí; de la misma manera en que lo haces tú ahora -acoté con una sonrisa triste. -Nos comprometimos en secreto antes de mi regreso a Londres para Navidad -tragué grueso -Cuando llegué a India en enero ella ya estaba enferma... Ella murió en mis brazos, no pude salvarla y mi familia jamás supo de ella -dije con amargura.

Por más que trataba de mantener mi mirada en la de mi amada me era difícil lograrlo porque el recuerdo de mi amor perdido era tan doloroso que amenazaba con destrozarme por dentro, sin embargo en un instante trascendental pude conectar con esa mirada llena de calma que me devolvía Emy, con esa entereza que el sufrimiento había forjado en ella y que la tornaba más hermosa a mis ojos. Sentí una inmediata calma y en sus ojos mis temores se disolvieron -Cuando ella murió pensé que nunca más sería capaz de sentir tan vastamente y de compartir mi espíritu, mis aspiraciones y mi amor con otra persona, hasta que nuestros caminos se cruzaron y encendiste en mí la llama de la esperanza, me diste una luz a la que me aferré con todas mis fuerzas Emily Jones, y esa llama comenzó en mí una hoguera que acabó consumiéndome por completo -alcé mi mano y la posé en un lado de su rostro, me sentía cada vez más vulnerable ante ella y también cada vez más completo. -Lo siento, pero realmente necesitaba hablarte de ella...

Notas de juego

Perdón Emy, estuve tapada de trabajo y engripada, espero haber compensado la espera :)

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15/08/2016, 21:00
Emily Jones

La melodía del piano comenzaba a llenar la estancia cuando me hizo la pregunta sobre el conocimiento. Me di la vuelta, encarando esos maravillosos ojos inteligentes, y respondí:

-Buscamos el conocimiento, lo hacemos a todo nivel. Por supuesto que vos tenéis mucho más para enseñarme que yo, pero siempre he querido aprender. Cada biblioteca es un tesoro... mas un caballero inteligente es aún un bien más preciado. Y alguien como vos, no tiene precio, mi señor.  

El día entraba por las ventanas dando a todo el ambiente un tono de magia. Para mí esto era magia en verdad. "Faltaría pellizcarme el brazo para reconocer que no me encuentro en un sueño. Él es real y no sólo el producto de mi fantasía. Este precioso día es verdadero y no el resultado de mi cabeza llena de sueños. ¿Por qué se ha ensombrecido su mirar y ha dejado de tocar de repente?   "

Dejé el libro en el estante correspondiente para acercarme a Preston, quien miraba las teclas como perdido, como viendo algo diferente que ellas. En ese instante me llamó y me acerqué presurosa. Sus manos tomaron las mías y me guió con delicadeza a un sillón. Me tenía que contar algo, no faltaba que me aclarase lo importante que sería pues su tez lo decía por él.

"¡Oh madre, que no se halle enfermo! Que no venga a mi vida para irse tan pronto...   " Ese fue mi verdadero temor puesto que no pensaba en algo peor a aquello. Fue en ese momento que él comenzó a hablar y con cada palabra yo me veía transportada a un lugar lejano. Me dijo de una joven, una que había amado de corazón, no sólo eso sino que se había comprometido con ella. Tragué saliva y mantuve la postura aunque sentía que mi corazón se rompía con la posibilidad de perderlo. Pero debía seguir escuchando y así lo hice. El relato fue mucho más trágico que una boda, cuando llegó al momento en que Denali moría entre sus brazos, mis ojos se nublaron llenos de lágrimas. Sufrí por ella, sufrí por él, por los dos. 

-Oh, Dios mío Preston... lo siento tanto. -dije y lo arropé en un abrazo, su dolor se había traslúcido en la mirada, en los gestos, en la voz. Su confesión había finalizado con asegurarme que yo le había hecho amar de nuevo, amar de verdad.

-Solo alguien que es capaz de dejar todo por una mujer a pesar de todos los problemas que le acarrea, de amar incluso cuando todos se lo prohíben y sellar ese amor con un acto de compromiso... solo alguien de tanta bravura y honor es verdaderamente un ser que ama. Tú la amaste, y no quiero que la olvides nunca. Que ese cariño fortalezca el nuestro. En parte yo la adoro también por haberte dado felicidad. No merecías eso, ni ella tampoco.

Besé sus labios mientras las lágrimas los habían vuelto salados.

"No eres el hombre que yo creía conocer, Preston, eres incluso mejor. Ni siquiera tú conoces lo maravilloso que eres pero yo lo vi, de alguna manera observé tu corazón y sentí que los rayos del sol emanaban de su centro.   "

Acaricié su cabello dorado y repliqué: 

-Gracias por contarme esto. Te amo incluso más que antes si eso es siquiera posible. ¿No sabes acaso que tu historia solo me afirma lo genuino de tu alma? Lo hace, mi señor. Lo hace en verdad...  

"Eres la luz de mi vida...  "

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20/08/2016, 20:42
Lord Preston Ellsworth Parlow

Dejé que su brazo me contuviera, me parecía un gesto dulce como ella misma. Una voz me decía que ya no era un niño para dejarme confortar, pero qué más daba era la mujer que me había hecho creer de nuevo en el amor; si había alguien que podía hacerlo era ella.

Allí estaba, idealizándome de nuevo, no podía culparla: sabía que era encantador. Lo que ocupaba mis pensamientos en ese momento y me preocupaba era lo que fuera a suceder el día que se diera cuenta de mis muchas, muchísimas faltas.

Sus palabras me alcanzaban tocándome en lo más hondo como una caricia de ese mismo sol que calentaba nuestros pies y su vestido, tiñendo de azul resplandor nuestros rostros con su luz. Su beso ligero y sentido fue demasiado corto y me dejó los labios pidiendo más. La observé con nuestros rostros cerca mientras ella seguía haciéndome una elegía, alcé la mano -Tus palabras no hacen sino confirmarme tu corazón generoso y desinteresado -retruqué y posé mi mano en su cuello, deslizándola hacia su nuca. Sentía mi corazón como una herida expuesta, extrañamente podía percibir cómo comenzaba a curarse luego de expresar aquello que me tenía sufriendo en silencio. -Por eso te amo - confesé en voz alta, las palabras salieron de mi boca como si me estuvieran quemando y sentía en verdad que con ellas era capaz de prender fuego cuanto me rodeaba.

La atraje hacia mí, no pudiendo reprimir más el deseo de beber de esa boca. La besé apasionadamente mientras el dolor se dilataba tornándose cada vez menos amargo, menos poderoso, un veneno evaporándose en el calor de nuestro amor. Pasé un brazo por detrás de ella cubriendo su espalda, reclinando su peso sobre mí, la mano que estaba en la nuca pasó a la cintura solo para estrecharla más contra mí.

El beso se prolongó hasta que la necesidad de respirar normalmente fue agobiante, me separé muy a pesar mío. -Planeemos nuestra próxima cita -propuse para terminar de disipar la atmósfera pesada que nos había envuelto antes -¿Todavía quieres ir a ese club de caballeros o quisieras ir a la ópera, de paseo? Necesito saber cuándo volveré a verte, si fuera por mí no volverías más a tu casa -sonreí malévolamente.

Notas de juego

PD: la canción no es de la época de la partida pero al escucharla no pude evitar pensar en Emy y Preston.

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20/08/2016, 21:58
Emily Jones

Posó su mano en mi cuello cuando terminó de hablar de mis palabras, de lo que ellas expresaban. Entonces me dijo “por eso te amo” con una verdadera devoción y me quedé sin aliento. Mis ojos se perdieron en los suyos, unos fosos de azul con pigmentos verdes y marrones, unos faroles de sol que me absorbían por entero. Entonces me atrajo hacia sí y nos besamos. Él marco el ritmo del beso y lo fue acrecentando hasta que sentí como si mi alma fuese absorbida por sus labios, como si ambas se uniesen en un punto de algidez y perfección.

Para cuando separamos los labios ya no tenía idea de mi nombre siquiera. Me dijo algo pero tardé en comprenderlo. Mi boca seguía sintiendo su sabor y mi espíritu estaba todavía en otro plano. “¿Por qué mueve sus labios?” Pronto me di cuenta de que me había hablado y entonces procesé el mensaje.

Planeemos nuestra próxima cita ¿Todavía quieres ir a ese club de caballeros o quisieras ir a la ópera, de paseo? Necesito saber cuándo volveré a verte, si fuera por mí no volverías más a tu casa.

“Yo no me quiero ir de la tuya…”

-Sí, eeeh… cof cof –me arreglé el cabello que estaba un poco desordenado. Haría algo respecto a las brasas que ahora tenía por mejillas pero en el momento era imposible.

-Quiero algo mejor, mi señor pero… no sé si será pedir mucho –hice un mohín con los labios fruncidos como si estuviera sopesando la situación y luego los desplegué nuevamente en una sonrisa.

-¿Podríamos entrar a una clase de la universidad? Digo… vestida como, ejem… hombre. Me encantaría asistir a una clase, nunca me he podido imaginar lo que se debe sentir.

Lo miré con ojos pícaros pensando que ni siquiera él podría haber adivinado este deseo. “Oh, sí… pues realmente conoce muchas cosas de mi alma.” Pronto cambié la expresión a una meditabunda.

-¿Te imaginas...? ¿Te imaginas que un día nosotras también podamos estudiar así? ¿Ser doctoras, ser abogadas? Ser tanto más que una simple mujer...

Notas de juego

Me gusta mucho la canción. Sí que les pega :D

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25/08/2016, 15:07
Lord Preston Ellsworth Parlow

-Sí, puedo figurármelo; no entiendo cómo otros hombres no -reconozco mientras sopeso la idea -Es más, tú serías una estudiante soberbia, me temo, colectarías envidias de todos tus compañeros -suelto una risa y la abrazo apoyando su cabeza en mi hombro, luego me separo y digo -Creo que puedo arreglarlo, pero deberá ser en Cambridge -mi mente comienza a formar un plan -Tengo un viejo amigo que es profesor en la clase de Poesía, creo que él podrá darnos una mano para escabullirte dentro -le guiño un ojo, luego beso sus labios brevemente y le susurro. -Esto te va a salir caro -pongo los brazos alrededor de su cintura -Me pregunto qué podré pedirte luego como recompensa... -dejo salir una risa algo malvada y me pongo de pie, extiendo la mano para ayudarla a pararse. -Me disculparás Emy, pero tengo otros deberes que me tendrán ocupado hasta la noche -no quiero que se vaya pero así debe ser de momento. -El cochero te llevará hasta tu casa -le anuncié mientras la conducía para que se despidiera de mi madre.

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27/08/2016, 21:21
Emily Jones

Él podía figurarlo, entender por qué a una mujer le gustaría aprender: educarse en más que en las artes del canto, el piano y la costura. Sus halagos me arrancaron sonrisas que nacían del corazón. Me dijo que podría arreglarlo aunque debería ser en Cambridge. –Donde fuese, donde… ¡Oh, es… realmente… es…!

Me quedé sin palabras, y siendo escritora y todo me podría hacer sentir una tonta, pero sabiendo que el motivo de esta poca elocuencia era el amor y la alegría, no me importaba estar un momento muda. Cuando me preguntó qué luego me podría pedir como recompensa por tal osadía mis mejillas hirvieron.

-No sé, pero lo pagaré con gusto –asentí con ojos llenos de ensueño.

Entendí lo de sus deberes y dejé que me escoltara hasta la salida. Antes iba a despedirme de su madre así que la busqué con una cara de idiota que no se podía creer. Si alguien buscase en el Diccionario de Inglés la palabra “enamorado” estaría mi cara. “Bien, enamorada… pero es lo mismo.”

Cuando la encontré hice un inclinación y luego, movida por mi corazón, le fui a dar un abrazo.

-Debo partir ya. Es… ha sido… esto… usted es fantástica y Preston también –me incliné –my lady. –dije con cortesía y modales y luego la emoción volvió a hablar por mí -Volveré a vistarla, mi señora si lo desea. Yo lo deseo. Y y mi casa, yo… mi casa es pequeña pero será un placer que algún día venga usted a vernos. Mucha gracias, muchas gracias por su hospitalidad.

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01/09/2016, 14:55
Lord Preston Ellsworth Parlow

 

8 de abril de 1880

 

Era una mañana brillante de primavera, todo alrededor despedía una extraña y vibrante luminiscencia como si misteriosas fuerzas hubiesen obrado durante la noche metiéndose por debajo de la piel del día, transformándolo en otra cosa más que en sí mismo. Los colores de las flores, el verde pasto recién cortado, las hojas esmeraldas en los árboles, todo parecía trastocado en algo nuevo, en algo prometedor.

Había quedado con Emily para recogerla con mi carruaje temprano, la clase tendría lugar cercano el mediodía pero era necesario obrar antes la transformación que la convertiría en un muchacho, un desafío difícil dadas sus curvas y su rostro femenino. Sin embargo, me encantan los desafíos y acepté este gustoso, sabiendo de ante mano que tenía mucho más por ganar que por perder.

Indiqué a Emy que saliera de su casa con sus ropas femeninas y que haríamos una parada por mi estudio para que se cambiara allí, luego partiríamos hacia Cambridge sin dilaciones. El coche permaneció parado en la puerta de su casa esperándola, no tenía idea de qué excusa daría a su familia como motivo de nuestro encuentro pero estaba seguro de que me sorprendería, una de las cosas que más me gustaban de ella era esa facultad de brindarme sorpresa en mi vida llena de experiencias; una meta difícil en la que ella tenía éxito como si fuera una condición innata de su persona.

Notas de juego

https://www.youtube.com/watch?v=XL7SE8HLet0

Un regalito...

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02/09/2016, 22:35
Emily Jones

Caminaba hacia el encuentro con Preston vestida con un traje simple, de esos que usaba para limpiar la casa de Victoria. Cuando ella me dejaba, claro, que al final parecía más hermana que criada y estaba bien, pero yo no quería aprovecharme de eso. Así que había limpiado la cocina esta mañana y luego partía presurosa a este encuentro.

"Debo calmarme. ¿Qué puede salir mal? Bien, si si si alguien se da cuenta... será todo mi culpa. No insinuaré siquiera que Preston tuvo que ver, pero no se lo diré, que si no va a intentar convencerme de que él podría sobrevivir a esta vergüenza."

Me toqué la cintura, debajo del vestido de algodón verde musgo, me había puesto una serie de vendas que me cubrían como para achatar un poco las curvas que el Creador me había otorgado, pero aun no sabía cómo íbamos a conseguir ropas de hombre. Me había atado el cabello en un moño alto y estaba casi ensimismada en mis pensamientos cuando vi a mi amor.

Estaba con un coche en la puerta de mi casa.

-Pres...ton- exclamé con una sonrisa estúpida en el rostro. Me aproximé y lo saludé con una reverencia y un beso en la mano. Mi ser entero empezó a temblar de nervios y ansiedad. -Le he explicado a mi padre que hay un libro nuevo en la biblioteca de... cerca de la universidad. Uno que no consigo por ninguna parte -sonreí más -Él sabe mi debilidad por los libros y me dijo que podía ir a comprarlo pero que no fuese sola. Le dije que la señora Potter me acompañaría. No hay señora Potter pero padre no se preocupa porque suelo decir la verdad.

Me mordí los labios.

-Pero... es que... esto... vale la pena. ¿Realmente no te meterás en problemas por mi causa? -pregunté, el estómago hecho un nudo. -Estás tan guapo bajo esta luz -agregué y es que no podía quitar los ojos de cómo el sol le arrebataba brillos dorados a su cabello de trigo.

Notas de juego

Gracias por el regalooo! :D

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04/09/2016, 04:35
Lord Preston Ellsworth Parlow

Abandoné la lectura de mi libro cuando escuché su voz, esa voz que podría arrebatarme de la tumba misma con solo pedírmelo. La observé subir al coche y saludarme, yo incliné la cabeza a mi vez y me quité el sombrero, luego ella besó mi mano a lo que enarqué una ceja y tiré de mi mano con la de ella hacia atrás obligándola a chocarse contra mí, mis labios rosaron los suyos atrevidos y se posaron apenas, como para recordarle que no era un cura para que me besase la mano, nada más lejano a la santidad en realidad. -Emily, buenos días -murmuro con los labios todavía contra los suyos, mi mano se desliza hasta su cintura y la hago sentarse con suavidad a mi lado. Golpeo dos veces la puerta del coche para indicarle al cochero que todo está en orden y nos ponemos en marcha. -Espero que hayas descansado bien anoche, que no te hayas desvelado pensando en mí, aunque sé que es difícil... Yo sí pensé en ti, si te consuela -bromeé, su mano todavía reposaba en la mía, mi agarre más lánguido, mi pulgar acariciando sus nudillos.

Me permito detenerme en su belleza, en la forma en la que el sol se refleja en su cabello oscuro, en su piel lechosa y sus ojos cálidos -¿Mintiéndole a tu padre por mí? -inquiero fingiendo alarma, mi sonrisa complacida demuestra que no me molesta en absoluto -Lo sé, lo sé, no es por mí, es por Cambridge -alego y le guiño el ojo. Negué con la cabeza -No me meteré en líos, te lo aseguro -quise sacar ese pensamiento de su mente -Tú también estás espléndida, difícilmente puedo apartar mis ojos de ti en este momento y no sé cómo podré hacerlo cuando estemos en la clase -suspiro y decido cambiar el tópico porque ya puedo sentir mi excitación creciendo de solo pensar en que usará pantalones que marcarán su cintura y me dejarán ver la forma de su trasero. Cierro los ojos y los abro -En mi estudio tengo algunas ropas de hombre para que te pruebes, luego de ello seguiremos camino -le anuncio. -No recuerdo si estabas al tanto de que estoy viviendo allí, me permite trabajar mejor que en la mansión de mis padres... -comenté.

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05/09/2016, 02:45
Emily Jones

Me dice “buenos días” y de golpe me atrae hacia sí. Sus labios tocan los míos y es como si una energía enorme se traspasara desde nuestros cuerpos. Aunque apenas ha sido un roce, cuando me habla estoy sin aliento. “Oh Preston, ¿acaso desconoces lo que tus labios pueden suscitar en mí? ¿Acaso no entiendes que mi corazón se escapa de mi pecho con tus besos? ¿Qué pierdo toda coordinación mental o física cuando me tocas?”.

-No puedo dejar de pensar en ti.

Digo, totalmente consciente de lo patético que podría sonar aquello. Él me habla de Cambridge, de que me cambiaré en su estudio. Me dice de que vive actualmente allí porque le permite trabajar mejor que en la mansión de sus padres. También aclara de que mi presencia le hace dormir poco, en el mejor sentido.

Mi respuesta es alzar mis brazos y tomar su rostro. Ese anguloso, cálido, masculino… y cuando le indica al cochero que siga, simplemente acerco de nuevo mis labios a los suyos y los fundo en un beso escandaloso. El tiempo se detiene. Ni puedo respirar pero no me interesa hacerlo. Cuando me permito un segundo de separación entre nosotros, exhalo estas palabras:

-Dios mío; si supieras cuánto te amo… nada me importa tanto. Ni siquiera los libros, ni siquiera Cambridge… Preston… eres mi alma. Eres mi vida.

Respiro pausadamente e intento volver a sentarme erguida en el asiento. Acomodo mi cabello rebelde que se ha escapado de la prisión del moño.

-Lo siento… no… no pienso bien cuando estás cerca.

“Dios, no pienso en absoluto.”