Partida Rol por web

La Edad de la Inocencia (+18)

• Robert Blanch •

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07/02/2017, 00:09
Robert Blanch

La conferencia la dividiré en varios apartados:

  • ¿Porque una mujer?

Opinando que cuanto no se incrementaría el ritmo de nuestra evolución tecnológica si hubieran el doble de mentes brillantes inventando cosas.

  • La situación política en la que vivió.

No era una democracia como la nuestra pero la gente había pasado de tener la libertad de creer en el dios o dioses que quisiera a solamente poder creer en uno estando todo lo demás prohibido. (Aquí intentara insinuar algo sobre que hubieran mas partidos autorizados.

  • Los neoplatonicos.

  • La Biblioteca de Alejandría.

  • Hipatia como profesora.

  • Los disturbios.

  • ¿Que ocurrió realmente?

Las dos versiones: Fue una decisión de altos cargos de una de las facciones de la Iglesia para demostrar su poder en su lucha para controlar Constantinopla. Fueron unos incontrolados que se hicieron con el control de un lugar tan insignificante como Alejandría.

  • Ofrecer un turno de preguntas y debate.

Notas de juego

Esto es lo que tenía pensado. Se podría dividir también en varios turnos de preguntas o eliminar alguna parte si consideras que sería demasiado extenso/aburrido para la mayoría.

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08/02/2017, 12:14
Director

A mi me parece todo muy interesante la verdad. Puedes dividir la conferencia en varias partes. Explicar digamos los tres primeros puntos y dar tiempo para una ronda de preguntas, y luego otra tanda de puntos con más teoría y nuevamente otra ronda de preguntas para quien quiera intervenir. ¿Lo ves bien así?

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13/02/2017, 23:46
Robert Blanch

Espero a que tomen asiento repasando mis notas, correspondiendo a los gestos de saludo por parte de los asistentes.

Les estoy muy agradecidos a todos por su asistencia a esta conferencia, bienvenidos. Tendrán la posibilidad de exponer su opinión, si así lo desean, al finalizar esta.

A continuación tomo un pequeño sorbo de mi jarra para aclararme la voz y comienzo.

No estoy de acuerdo con la línea de pensamiento oficial de que cada uno según nuestro nacimiento estamos preparados para desarrollar unas habilidades intelectuales o manuales concretas. Os haré una reflexión muy concreta sobre este tema. Cada nueva fabrica que se abre en nuestro país suele emplear como mano de obra gente que trabajaba en los campos durante generaciones y logran desarrollar los trabajos asignados. ¿Como puede ser eso posible? Igualmente los ingenieros que diseñan barcos cada vez mas modernos y quienes los tripulan sin hacerlo como las generaciones que los antecedieron.

Evidentemente si alguien desde pequeño recibe la mejor educación sabrá cosas que desconocerá quien no las haya estudiado. Pero no creo que dependa de su nacimiento y la decisión de su padre. “Mi heredero será banquero como yo, mi segundo hijo se dedicara a la política como abogado, el tercero militar y el cuarto medico para atendernos”. Puede que si se les hicieran unas pruebas a lo mejor en lugar de ser lo que decidió el momento de su nacimiento fueran mejores en esa ocupaciones.

Haciendo una pausa antes de continuar mirando atentamente las reacciones de los asistentes. – Y porque no las mujeres también desarrollar esas habilidades. Estoy seguro que todos conocen a caballeros, puede que muy educados, pero obtusos a la hora de entender una conversación de algo mas que trivialidades y por otro lado damas con unas mentes extraordinariamente brillantes. Hipatia fue, en mi opinión, una de esas mujeres brillantes que dejo en evidencia a bastantes oponentes que al no poder vencerla mediante la fuerza de la razón usaron la razón de la fuerza pero aun así no se atrevieron a ser ellos quienes lo hicieran. Daba clases de matemáticas y filosofía en la Biblioteca de Alejandría era la hija del director de esta pero todas las fuentes, incluso las de sus mayores enemigos, coinciden que ocupaba el puesto por sus conocimientos siendo una cosa casual que su padre ocupara ese cargo.

Notas de juego

He tenido problemas de conexión disculpa te pongo lo que tengo preparado.

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17/02/2017, 21:21
Narradora

 

Conferencia sobre Hipatia de Alejandría, Viernes 7 de Mayo de 1880

 

187 Piccadilly, St. James's, Londres

18:00 hrs

Fue en 1797 cuando John Hatchard abrió su librería en Londres, la segunda más antigua de la ciudad por detrás de la Universidad de Cambridge. Hatchard, la fundó tras adquirir la colección de libros de Simon Vandenbergh, un librero del siglo XVIII.

La librería cuenta con un abundante catálogo de libros, varias plantas en su interior acumulan un gran tesoro literario en sus estantes; primeras ediciones, antiguas rarezas y obras expresamente firmadas por sus autores resultan un gran reclamo para la clientela que se acerca semana tras semana a Hatchard´s para comprobar las últimas novedades.

El lugar se ha convertido en un punto de encuentro para todo tipo de lectores, detrás de sus puertas se organizan eventos literarios diversos, firmas de libros y conferencias a cargo de intelectuales de la época. Es la librería más aristocrática de Londres, el emblema real que cuelga en la fachada principal da buena cuenta de ello. Entre sus clientes más importantes se encuentran la Reina Victoria y otras personalidades como escritores de la talla de Oscar Wilde o Lord Byron.

 

John Hatchard

Notas de juego

Reglas de posteo

 

- Cada 4 días se renueva turno: durante este intervalo de tiempo esperaréis a los compañeros que no hayan posteado, si no lo hacen no os preocupéis, podréis volver a postear automáticamente al agotarse el plazo.

- Vuestro primer post en la escena: posicionaréis al pj en la librería. Mientras la conferencia avanza se puede hablar por privado con otro pj que esté posicionado al lado del vuestro. Pensad que en una conferencia hablar en voz alta es de mala educación pero si es mediante un susurro los demás no tienen porque enterarse.

- Interacción: A lo largo de la conferencia espero que vuestros pjs interactúen formulando alguna que otra pregunta al profesor Blanch. Si no es el caso, que sea una reflexión o que participen abiertamente dando su opinión en el debate posterior.

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18/02/2017, 01:12
Robert Blanch

No puedo negar aunque intento disimular un cierto nerviosismo que me extraña un poco. Estoy acostumbrado desde hace años al hecho de hablar en público. Es lo que hago a diario como profesor y aun lo he hecho, aunque no tan frecuentemente como estudiante.

Observo los clientes de la librería un rato antes de que comience y según se va modificando mi estado de animo hay instantes que henchido de orgullo considero que todos han acudido para asistir a ella para pasar a considerar que son clientes habituales siendo una casualidad que ahora estén aquí.

Saludo cortésmente que una inclinación a aquellas personas con las que cruzo la mirada pero sin atreverme a preguntarles si han venido a asistir a mi conferencia.

Cuando faltan cinco minutos entro en la sala que me han destinado para realizarla.

Espero a que tomen asiento repasando mis notas, correspondiendo a los gestos de saludo por parte de los asistentes.

Les estoy muy agradecidos a todos por su asistencia a esta conferencia, bienvenidos. Durante esta tendrán la posibilidad de exponer su opinión, si así lo desean.

A continuación tomo un pequeño sorbo de mi jarra para aclararme la voz y comienzo.

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19/02/2017, 16:59

Charles asistió a la charla se había convertido en un asiduo lector de los periódicos y cuando leyó la noticia no pudo dejar pasar la oportunidad.

El detective iba con un pantalón tipo tweed largo y ajustado con zapatos planos con hebilla. El pantalón hacia juego con un chaleco o coat de botonadura sencilla, y sobre el la chaqueta larga de excelente corte o morning coat con botonadura simple y sencilla en su diseño que estaba abotonada hasta la cintura. Con botones sin brillo en contraste al color de la chaqueta adornada con una elegante corbata. Una delgada cadena unía uno de los botones de la cintura hasta uno de los bolsillos no visibles. El conjunto tenía un tono parecido al azul pero más oscurecido. Por debajo una camisa blanca con el cuello levantado que se veía solo por la parte del cuello y algo del pecho.

Para finalizar este outfit, lo acompañaba con un sombrero tipo bowler hat de un azul oscuro y como complemento un bastón de paseo. No poseía ningún tipo de fragancia o perfume pero se aseaba diariamente. 

 

La biblioteca poseía varios compartimentos y los libros estaban ordenados alfabéticamente. Empezó a buscar por la letra que más le interesaba observando la cantidad de diferentes volúmenes. Después dio una vuelta encontrando varias mesas con sillas para aquellos que quisieran leer o investigar en la biblioteca. Poco a poco se fue llenando de visitantes que iban buscando la reunión. Los siguió a una cierta distancia hasta encontrar al promotor de la charla que era un hombre de su edad que amigablemente saludaba a los que se acercaban. Los asientos estaban bajo una tarima que servía para que todos pudieran observar al orador. 

El detective se quitó el sombrero y saludó - buenas tardes - con una sonrisa y se sentó tranquilamente.

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19/02/2017, 18:30
Zona Fleming Howard

Aquella conferencia había llegado a mis oídos por boca de una de mis amadas sufragistas, yo llevaba unas semanas sumergida en el panfleto que el día uno de mayo tiñó las calles de Londres y rompió cristaleras de media ciudad, organizando el grupo que a mí me tocaba llevar, y ultimando los detalles de tamaña incursión en la vía pública. Tan es así que se me había pasado la conferencia. Casi una semana después enfrascada en una de mis lecturas, esta mañana mi amado hermano irrumpió en el cuarto preguntándome a qué hora pensaba acudir a la conferencia sobre la alejandrina Hipatia, preguntando si podía llevarme una libreta y tomar algunos apuntes para contársela al anochecer en casa, pues él tenía algunos asuntos de padre que requerían urgencia.

- Ya, ya sé que no te gusta ir sola a los sitios, Zo – murmuró con una sonrisa, enarcando una ceja como claro síntoma de ironía en sus pérfidas palabras – pero vas a tener que acudir tu sola, te lo compensaré, mañana te haré yo el desayuno si logras reproducirme la conferencia como si hubiera acudido yo mismo puntual al evento.

Yo  reí divertida ante la ironía y asentí contenta, no gozaba de muchos momentos sola por la ciudad, y lo cierto es que disfrutaba enormemente de pasear libre sobre los adoquines.

Al llegar a la librería no reparo en los presentes, sino que más bien me encamino hacia los libros, inspiro el olor a tiempo de las páginas que moran en derredor de las paredes, y paseo tranquilamente por entre los lomos de los libros, que son, yo diría que mis únicos amigos, mis confidentes, mi más amados acompañantes y mis más atesorados recuerdos. Algunos he tenido el gozo de leerlos, otros no, y es que a veces haría un pacto con quien sea que maneje el tiempo del universo, lo detendría y emplearía la infinidad en sentarme en el suelo a leer todo lo que aquí habita inanimado.

Suspiro pensativa, pero Zona, qué tonterías piensas, emplear tu eternidad (en caso de que te la concedieran) en lecturas. Sonrío ante tales pensamientos tan desbaratados y voy recordando algunos de los personajes que entre página y página me robaron el corazón, entre ellos Hipatia, no se conoce mucho de ella, pero sé que fue una mujer valiente, inteligente y acallada. Espero que el discurso de esta tarde me de ideas para compartir con mis queridas sufragistas, y nos impulse con fuerza y valor en nuestro descabellado objetivo por defender que las mujeres somos personas también.

Desconozco el destino final de Hipatia, pero se augura tormentoso y cruel como el de todas las grandes mujeres sobre las que he leído. Solo espero no derramar lágrimas, pues no puedo evitarlo y este no es un lugar para ello. Por si acaso, busco sentarme o posicionarme en la primera fila, por si me emociono, o quizás porque soy demasiado expresiva, solo el autor me vea, si tengo suerte, incluso pasaré desapercibida entre las hermosas mujeres que veo por aquí, y nadie reparará en mi presencia.

Cuando el conferenciante se sitúa en el atril yo reparo en él por primera vez, abriendo el cuaderno de folios y dejando que mi lapicero dibuje sin darme yo cuenta de lo que mi mano va creando. Lo miro, pensativa, mientras saluda, es un hombre muy apuesto, de gesto adusto y ojos brillantes. Sus labios finos beben agua, parece un hombre interesante.

Asiento, sonriente, ilusionada, expectante por ver qué nos cuenta. Mis opiniones… no tengo intención de hablar, pues sé que no son bien recibidas en sociedad, son tachadas de demasiado radicales y después del revuelo no quiero ser centro de miradas acusadoras.

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20/02/2017, 05:19
Lady Northampton

Se enteró de la conferencia en el periódico, mucho antes que la noticia fuese publicada, por lo que organizó su apretada agenda para poder asistir, del mismo modo que lo hacía cada vez que surgía una charla o conferencia que fuera de su interés.

Llegó en un coche de alquiler, prescindiendo aquella tarde de su carruaje. Como de costumbre la acompañaba Warren Doumbouya, su hombre de confianza, su perro fiel y guardián, un gigante negro de casi dos metros de altura, fuerte e imponente que se notaba a leguas que no era un criado cualquiera, prueba de ello el trato deferente que la mujer tenía con él, máxime teniendo en cuenta que cualquier desaire u ofensa que recibiera era tomado por ella como una afrenta personal.

Ingresó a la librería con paso calmo, altiva y serena. Conocía bien el lugar, lo visitaba con frecuencia bien sea para adquirir algún nuevo libro que fuese a llenar las innumerables estanterías de su biblioteca, como para asistir a los eventos literarios que allí se organizaban.

─Buenas tardes ─pronunció con exquisita educación saludando a los presentes mientras avanzaba por el pasillo central para ocupar uno de los asientos de la primera fila.─ Profesor ─dijo a éste cuando su mirada se cruzó con la del hombre responsable de la charla e inclinó ligeramente la cabeza para enseguida regresar a su erguida y orgullosa posición.

Ocupó el penúltimo asiento de la fila a su derecha, invitando a Warren para que se sentara en el que quedaba libre a su diestra, pero éste  se negó, sabedor que aquello podría acarrear problemas innecesarios, y prefirió permanecer de pie a un costado y de espalda a la pared. Ethel le dedicó una mirada seria, cualquiera diría que lo estaba reprendiendo al observarlo de ese modo, y en cierta forma lo hacía solo que habían estado en la misma tesitura tantas veces, y siempre con el mismo resultado, que no sería errado interpretar aquel intercambio de miradas como un "te ganaré por cansancio".

Y tal como ocurriera en ocasiones anteriores, uno de los dependientes llevó una nueva silla, más firme y robusta, que ubicó justo al lado del hombretón para que se sentara si es que llegaba a cansarse por estar de pie.

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20/02/2017, 16:34
Nicolás Stevington

La librería contaba entre mis lugares favoritos, no había sido raro entonces que al enterarme de una conferencia en ella había procurado, desde hacía dos semanas, asegurar dichas horas para acudir a la misma. Una vez baje del coche de alquiler ingrese a la librería admirando que en cierto modo habían unas cuantas personas más de las usuales, allí, y salude a algunos conocidos y otros desconocidos, pasando ya un tiempo en que había visto ya lo usual, había llevado mis pasos en dirección a la sala donde tendría lugar la conferencia. Camine entre las filas de sillas dispuestas, buscando un buen lugar entre la segunda y la tercera, no tenía nada en contra de la primer, pero no contaba simplemente, con mi agrado, una vez elegido el asiento, lo tome acomodándome allí, estaba en cierto modo interesado de cuanto se pudiera hablar sobre aquella figura histórica y trágica que representaba desde tiempos pasados el destino de aquellas criaturas que a veces sabían más de lo que el mundo deseaba escuchar o aceptar. El conferenciante aparece al poco tiempo y le observo empezar a hablar, presto atención, ha comentado que podremos participar todos, es bueno saberlo, aunque mi conocimiento sobre Hipatia sea más bien limitado, sin duda habrá otros personajes más bien dispuestos a compartir alguna información por el bien de la conferencia.

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21/02/2017, 13:34

Aquella ponencia me resultaba muy interesante. Así que no dude en acudir de visita. Me preparé, leyendo información sobre el tema el día anterior con la intención de aprovechar aquel momento lo máximo posible. Me preparé con antelación. Repasé todo lo necesario y partí hacia la librería. Entre en ella, era habitual pues leer era una de mis pasiones junto a la ciencia. Repasé a los invitados con la mirada y entre ellos encontré a Lady Northampton, a la cual me acerqué realizando una inclinación respetuosa. - Milady, un placer veros, como siempre. - Le dijo con cortesía, haciendo una reverencia antes de proceder a buscar su sitio, sin intención de molestar a la duquesa. Me había vestido elegante, pero con discrección. No me gustaba en un ámbito academico destacar demasiado. Creía en la ropa práctica, siempre que siguiese los códigos de vestimenta. El único punto de color que me había permitido era un chaque de color burdeos. Antes de sentarme me acerqué con respecto hacia el señor Blanch. - Buenas tardes, señor Blanch, es un placer conocerle. Gracias por realizar esta ponencia. - Le dice amablemente realizando una inclinación respetuosa tras eso toma asiento en un lugar libre..

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21/02/2017, 16:34

Llegó el día que tanto había esperado, ni siquiera los regalos de su hermano Lord Bedford le causaban tanta curiosidad. La noticia que leyó en News of the world despertó en ella un ansia inmediata. Quería conocer la historia de aquella mujer de Egipto. ¡Todo lo relacionado con el país de los faraones y las pirámides era interesante!

¡Una ponencia sobre Hipatia de Alejandría! - sonrió entusismada al leerlo. Oh, oh pero si quiero ir tendrá que ser con Gertrudis. - frunció sus labios con un gesto evidente de desagrado. Pero al momento su sonrisa volvió a relucir en su joven rostro. No importa, soy una señorita amable y comprensiva, iremos juntas. - bromeó para si misma como dándoselas de mayor.

Aquel viernes entró en la librería acompañada por su chaperona y observó con ojos ansiosos el variopinto lugar. Oh, estantes y estantes de libros nuevos. La hora ya casi era la indicada y la ponencia estaba a punto de empezar, tendría tiempo para comprar unos libros más tarde. Dio un pequeño paseo junto a Gertry y reparó en la presencia de las personas elegantemente vestidas que como ella se daban cita en aquel evento. Antes de tomar asiento, su chaperona le recordó el modo correcto de presentar sus respetos.

Gertrudis era silenciosa, estricta y muy eficiente, una antigua institutriz de la vieja escuela. Un secreto conocido a voces era que vertía bromuro en la sal de las comidas de los niños nobles e hiperactivos para mantenerlos calmados. Con Marianne por suerte no hacía falta, aunque era revoltosa sabía como llevarla.

[color=#0B3861] - Allí está la honorable Marquesa de Northampton, y a pocas filas detrás el sobrino del Conde de Lyford y el hijo del Conde de Suffolk. Saluda cortésmente.[/color]

- Buenas tardes. - miró uno por uno a los nobles, asintiendo delicadamente con la cabeza a modo de saludo. Mostraba una media sonrisa jovial y divertida, inevitablemente por su edad.

Ambas tomaron asiento en la tercera fila y miraron fijamente al profesor, una con gesto curioso y otra con gesto serio esperando a que diera comiezo la ponencia sobre Hipatia.

Notas de juego

Dejamos unos días más de cortesía para los que tienen que posicionar aún su pj. Le aviso por privado al profesor Blanch cuando empezar con la charla.

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23/02/2017, 15:36
Meredith Grace Walker

Ya no tenía excusa, ya no podía decir que no me había dado cuenta de las noticias o que no había leído el periódico. Ahora mi oficio está en The News of the World y no hay evento social que se me escape, otra cosa bien distinta es acudir a dichos eventos por trabajo o placer. En el caso de ser por placer, y si alguien preguntaba… no podía refugiarme tras una mentira piadosa.

La conferencia en la librería sobre Hipatía era algo distinto, tenía ciertas dudas. Acudir o no ya sería algo personal, esta vez no asisto con mis bártulos de fotografía que son la sombra perfecta donde refugiarme ante la sociedad que no deja de juzgarme. Al final decido ir, pero esta vez como oyente y me sentía desprotegida sin Thomas y el equipo que siempre me acompaña. Cada vez me vuelvo mas huraña e introvertida lo cual me pasa factura en eventos de este calibre.

Hoy he decidido usar colores algo mas intensos en mi atuendo, pero dentro de la sobriedad. Falda larga y sencilla de color rojo burdeos, camisa blanca bien abotonada hasta el cuello y chaqueta de color marrón oscuro, elementos que ocultan cada parte de mi cuerpo a excepción de las manos y la zona alta del cuello. Siempre discreta lejos de querer llamar la atención.

Observo la fachada de la librería, odiando no tener mi material fotográfico para inmortalizar tan bella arquitectura. Camino deprisa, no quería llegar tarde y estaba segura de que la conferencia ya había comenzado. Al llegar me detengo, coloco bien mis ropajes tirando de la chaqueta, y tras ello empujo la puerta entrando con cuidado de no hacer ruido. Accedo al lugar observando el interior: las librerías llenas de libros de todas clases, el olor tan característico me embriaga al igual que lo que mi vista aprecia; puro encanto en sí mismo.

Si tengo un hueco libre cuando la conferencia termine y estoy sola, puedo buscar algún libro apropiado de Victor Hugo. Así aprovecharía para dibujar menos y leer más. Pienso por un momento al observar cada recoveco entre pasillo y pasillo.

Suspiro de alivio al llegar a la sala donde se dará la conferencia y veo que los asistentes están tomando asiento aún. Algo más calmada busco un lugar libre donde sentarme en la última fila, sin fijarme en nadie en concreto, luego repararía en si conozco a algunos de los aquí presentes. Cuando tomo asiento, vuelvo a colocar bien mi ropa y por último mi cabello perfectamente peinado en un semi-recogido que permite que mi pelo caiga deslizándose por mis hombros.

Desde el asiento observo al profesor, allí de pie frente a todos. Sonrío suavemente al ver como toma un poco de agua antes de disponerse a hablar. Vuelvo a maldecir no traer el equipo. Lástima, hubiera sido una fotografía preciosa.

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25/02/2017, 11:50
Catherin Blame

Aquel día estaba ilusionada, era la primera vez que podía código un evento de ese estilo, la verdad es que no podía quejarme en absoluto de mi nuevo trabajo. Era un lugar tranquilo con un hombre agradable que me voy a permitido de poder tener la tarde libre para venir a la charla.

Tras dejar todas las tareas realizadas me encargue de que quedará también algo de cena lista simplemente tendría que darle un golpe lo deseaba aunque también lo podía comer fresco. Me dirigía mi hogar para poder asearme el cambiarme de ropa, no sabía muy bien qué escoger,  pero no tener un armario muy extenso no tardaría mucho en decidirme por una cosa u otra. Opte por dejarme mi abundante cabello rizado suelto simplemente con un par de piensas que lo apartaron de mi rostro y un maquillaje muy suave cuando no estaba trabajando labios rojizos y un poco de brillo en los ojos, nada más.

Termine por decidirme en un conjunto de color verdeazulado tanto la chaqueta como la falda, un color que resaltaba aún más el azul de mis grandes ojos, lo acompañé con una vaporosa camisa de color claro al igual que los botines que enfundaban mis pies. Tres mirarme un par de veces más y me despejo terminé por salir, está bastante nerviosa por la emoción.

Cuando llegue ya había bastante gente, y nos ojos fueron directamente al fondo donde se había subido el profesor, lo reconocí al instante. Era un hombre muy apuesto, buen porte, facciones marcadas, cabello oscuro, mirada intensa...

Busque un lugar donde sentarme o colocarme sin molestar e intentando hacer el menos ruido posible, aunque mis ojos no podían evitar ir aquella estanterías repletas de libros que me encantaría poder leer y tener para mí. Fue en aquel momento cuando me di cuenta de que había dos caras conocidas una más que la otra, el detective de hacía unos días y el joven y amable Nicolás, no sé cómo no me di cuenta de que el podía asistir, era de lo más normal.

Notas de juego

Siento el retraso, problemas de salud >.<

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28/02/2017, 04:37
Abigale Forge Rabbit

Sentada en el suelo desde muy pronto en la mañana, Abigale se había refugiado entre estanterías y libros, amontonando una pila a su lado en un desorden que solo ella entendía. Era un trato especial que podía permitirse, pues jamás había maltratado un libro y jamás tenía la poca cortesía de leer uno que no se llevara, aunque eso terminaba por acabar los pocos recursos que obtenía. Pero para cualquier persona que le preguntara sería fácil descubrir que pocas cosas le causaban tanta ilusión como llenar su vida de dramas y novelas, y que prefería mil veces gastar hasta la última libra esterlina en libros en vez de joyería o finos vestidos. Era cosa de darle una mirada, sus vestidos solían ser tan sencillos como ella misma. 

Curiosa como solo Abby podía serlo, al escuchar que hablarían de Hipatía casi había saltado de su asiento para correr a la conferencia, hasta que por supuesto le habían aclarado que no sería en ese mismo momento. Algunos lo llamarían torpeza, otros exceso de entusiasmo. Y por eso no se había podido quedar esperando en su casa llegado el día, así que había llegado pronto muy pronto a la librería y había ocupado su tiempo en leer para la conferencia. Una vez más, en ese despiste constante casi se la habría perdido de no ser porque saliendo de su trance lector escuchó ruido de muchas personas en el local, y fue cuando notó que todos entraban y tomaban asiento. ¡Se quedaría sin cupo! 

Tomando los libros y dejándolos en la recepción prometiendo adquirirlos a la salida, corrió escaleras abajo hacia la sala de conferencia, donde vio a un hombre que le parecía haber visto en la librería desde hacía mucho antes. Suponía que no era la única con malas costumbres. Pronto su mirada se desvía hacia el gigante hombre negro que acompañaba a una mujer, bastante sorprendida por la oscuridad de su piel y su altura. Había visto gente de su etnia antes, pero nunca a alguien tan bestialmente enorme. Frunció al ceño al ver que se quedaba de pie en vez de sentarse, algo molesta. No era tonta, sabía por qué lo hacía, pero no le parecía en absoluto bien. Así que a paso decidido fue y se paró junto a él, total estar de pie no afectaba en nada a su oído. Le sonrió suavemente y sacó una libretita donde había tomado apuntes de sus estudios de más temprano, lista para la conferencia, distrayéndose apenas un poquito más en notar algunas caras conocidas y otras de obvia clase alta que no había visto jamás en la vida. 

Cuando llega el profesor, fija sus grandes ojos en él, ansiosa porque comience. ¿Siempre se sentía que la espera duraba una eternidad cuando uno estaba así de nerviosa?

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02/03/2017, 02:02
Robert Blanch

Mientras estoy bebiendo otras unas damas mas y para mi asombro llegan a faltar sillas quedando alguna dama de pie y ningún caballero le cede su asiento. Bueno puede que después de mis primeras palabras alguno de ellos abandone la sala y puedan sentarse.

No estoy de acuerdo con la línea de pensamiento oficial de que cada uno según nuestro nacimiento estamos preparados para desarrollar unas habilidades intelectuales o manuales concretas. Os haré una reflexión muy concreta sobre este tema. Cada nueva fabrica que se abre en nuestro país suele emplear como mano de obra gente que trabajaba en los campos durante generaciones y logran desarrollar los trabajos asignados. ¿Como puede ser eso posible? Igualmente los ingenieros que diseñan barcos cada vez mas modernos y quienes los tripulan sin hacerlo como las generaciones que los antecedieron.

Doy un rápido vistazo a sus rostros.

Evidentemente si alguien desde pequeño recibe la mejor educación sabrá cosas que desconocerá quien no las haya estudiado. Pero no creo que dependa de su nacimiento y la decisión de su padre. “Mi heredero será banquero como yo, mi segundo hijo se dedicara a la política como abogado, el tercero militar y el cuarto medico para atendernos”. Puede que si se les hicieran unas pruebas a lo mejor en lugar de ser lo que decidió el momento de su nacimiento fueran mejores en esa ocupaciones ocupándolas en otro orden.

Haciendo una pausa antes de continuar mirando atentamente las reacciones de los asistentes. – Y porque no las mujeres también desarrollar esas habilidades. Estoy seguro que todos conocen a caballeros, puede que muy educados, pero obtusos a la hora de entender una conversación de algo mas que trivialidades y por otro lado damas con unas mentes extraordinariamente brillantes. Hipatia fue, en mi opinión, una de esas mujeres brillantes que dejo en evidencia a bastantes oponentes que al no poder vencerla mediante la fuerza de la razón usaron la razón de la fuerza pero aun así no se atrevieron a ser ellos quienes lo hicieran. Daba clases de matemáticas y filosofía en la Biblioteca de Alejandría era la hija del director de esta pero todas las fuentes, incluso las de sus mayores enemigos, coinciden que ocupaba el puesto por sus conocimientos siendo una cosa casual que su padre ocupara ese cargo. ¿Las mujeres de nuestra sociedad las hemos de considerar menos? No es esa mi opinión.

Dejando los papeles apoyados en la mesa. – Este podría ser un buen tema para escuchar sus opiniones, ¿no creen?

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09/03/2017, 01:49
Nicolás Stevington

Tras pasar algunos minutos en los que terminaron de llegar algunas damas y caballeros que también asistían a la conferencia, había visto tan de casualidad como era posible a Catherin, aunque fuera al volver la cabeza para ver si llegaba alguien más, con quién poder considerar algunas ideas comunes, como Alexander que extrañamente no estaba por allí.

Pero allí estaba, no muy lejos pero lo suficiente para que hablar resultara complicado, la miré y supe que hablaría con ella al terminar la conferencia, le ofrecí un simple y disimulado asomo de sonrisa antes de volverme con cierta lastima, era penoso que el lugar estuviese lleno… y coloque una mano sobre la pequeña libreta que llevaba dando algunos golpes leves y silenciosos con el lápiz.

Robert Blanch dio por comenzada su conferencia al empezar con un tema particular, el origen… no era muy usual, a mi humilde parecer, puesto que entablo una de esas discusiones extrañas en las cuales se discute la razón por la cual no debe considerarse decidido por su cuna, aunque posiblemente no discutiéramos ambos los mismos pareceres, por ello parpadee sorprendido al ver una cosa particular, un tema que últimamente había comenzado a ponerse en boga de toda la sociedad londinense, eso sí por debajo que en voz alta esas cosas no se debían de decir.

Aparte el lápiz y eleve leve el mentón, para tomar más atención a lo que decía, y miré de reojo en derredor a las damas y caballeros presentes, sospechando que algunos estarían escandalizados, ya que habían acudido a escuchar hablar de una dama que llevaba muerta unos cuantos siglos y otras posiblemente encantadas con la propuesta acerca de que las mujeres pudiesen ser capaces, puede que incluso más que los hombres.

“Una idea particular e interesante” pensé, recordando a mi progenitora pero apartando mi mente de ella tan pronto como vino, era un tema espinoso, me abstuve de hablar pero anote un par de frases en la libreta, los datos que dio de Hipatia "creer que alguna mujer pudiese llegar más lejos de lo que le esta permitido según nuestros semejantes" mis pensamientos de detuvieron, recordando mis deseos para con una amiga y suspire "sería posible, si el mundo decidiera cambiar, pero estos son los primeros pasos y a los primeros pasos, ocurre a veces... que no terminan del todo bien"

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09/03/2017, 21:29
Meredith Grace Walker

Observo nuevamente a mi alrededor, como si fuera mi última oportunidad para prestar atención a lo que me ofrece el ambiente, antes de dar todos mis sentidos a Robert.

Sonrío suavemente al descubrir alguna que otra cara conocida aunque fuera solo de pasada, por las conferencias y eventos sociales varios a los que he asistido este último mes.

Al final entran dos muchachas absolutamente llamativas. Por un instante me miro a mi misma que voy tan oscura vestida... En cambio yo solo veo colores meciéndose entre cuerpos esbeltos y jóvenes alrededor de la sala. Uno rosa y otro verde azulado que llama claramente mi atención.

Robert comienza a hablar por fin, pero antes de que la conferencia se anime, me arrimo unos asientos mas para acercarme a la preciosa chica desconocida vestida de verde. Desde luego me había atrapado como una luciérnaga a la luz. - Hola... ¿Le importa que me siente cerca de usted? Me llamo Meredith Walker - Digo en un susurro apenas audible por mi compañera. Extiendo mi mano a modo de saludo y me acomodo en el asiento, mirando al frente mientras aliso nuevamente mi ropa. Me descubro sonriendo, estaba contenta por la decisión de haber acudido a este sitio, y de haberme acercado a Catherine solo para poder saludarla y no quedarme pensando todo el tiempo en cómo podría haberme acercado a saludar.

Trato de prestar atención a lo que dice el profesor poniéndome más seria tras dar un suspiro suave.

Cuando termina de decir la primera parte, lo hace formulando una pregunta y cediendo la opinión. Yo tenía muchas preguntas aunque la mitad o mas de la mitad me parecían muy absurdas. Miré a mi alrededor por si alguna de las muchachas se atrevían a hablar primero. Porque no quiero meter la pata y porque igual solucionarían mis dudas formulando las preguntas de otra manera.

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12/03/2017, 18:31

 Llegue a la conferencia con un poco de retraso, justo cuando entra por la puerta por cuando el profesor comenzó hablar, en el resto de la gente de la sala te la fumaste una mirada por encima para ver si le conocía alguien de los presentes. Después me quedé a un lado para no interrumpir al hombre, escuchado lo que decía mientras me quitaba mi abrigo los guantes, debajo del abrigo lleva un bonito y elegante vestido de color azul te resultaba mis ojos y mi figura.

Sus palabras me sacaron más de una sonrisa, una de esas afiladas y de medio lado que daban más pie al sarcasmo que anla diversión. Nunca podía evitar pensar en su los hombres que hablaban de loa derechos de las mujeres realmente pensaban en ello o simplemente se habían subido al carro para conseguir más falsas bajo las que colarse, en este caso el profesor era un hombre muy atractivo, tenianporte y labia por su forma de hable así que no creía que necesitará de triquiñuelas para conseguir bonitas damas, ahora bien ¿realmente creía en lo que hablaba?

Cuando terminó me fijé en que nadie decía nada ¿habían venido solo a escuchar? Puede que si.

- Se equivoca en algo profesor, no deben considerarnos menos, es algo que ya hacen, se les da a las mujeres una de las más grandes responsabilidades en el mundo que es la gestación y crianza de los hijos pero en cambio no se las ve preparadas para llevar una empresa, hipocresía, miedo a que si tomamos parte del poder sea el hombre el que pase a estar en un lugar más bajo, cuando la igualdad es lo que debería estar presente - Sabía que mis opiniones no podían ser de agrado de mucho pero me importaba bien poco, la vida me había enseñado grandes cosas y una de ellas es que lo que jamás perdería sería mis principios, que gran parte de las veces no coincidían con los del resto. - Ha puesto un gran ejemplo con Hipatia, una mujer brillante que fue asesinada y muchos opinan que por su talento, si hubiera sido una mujer que vivía en la sombra como la mayoría su vida quizás hubiera sido más larga. Porque a eso es a lo que se nos lleva, grandes mujeres tras hombres importantes que al final son los que tienen el poder aunque las palabras sean de sus madres o esposas, solo siendo recordadas en tragedias como Helena de Troya, Ana Bolena, Juana de Arco... - Era un echo, se nos recordaba por desgracias no por los sucesos que llevaron a ello.

Mi mirada azulada estaba clavada en el Profesor, ignorando casi a los presentes, como si fuera una charla entre ambos, aunque esperaba que ahora que había roto el hielo alguien más entrara al debate.

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12/03/2017, 19:38
Catherin Blame

Cuando mi mirada se cruzo con la de Nicolas le salude con una dulce sonrisa elevando mi mano, ya era casualidad que tras tanto si vernos ahora nos encontraremos dos veces, pero en parte veía normal que el estuviera allí, y lo raro quizás es que yo asistiera.

Justo cuando va a comenzar la charla una preciosa mujer se acerca a mi y la miro parpadeando un par de veces - Si claro, sin problema, tome asiento - Respodí señalando una de las sillas libres a mi lado. En cuanto se presento alargue mi mano estrechando la suya - Catherin Blame encantada - Sin duda era una mujer muy bella, con unos rasgos llamativos.

Y comenzó hablar el profesor, haciendo que la atención de todos cayera sobre el, tenia una voz profunda y parecía seguro de sus palabras, aunque yo no pude evitar apretar una de mis manos sobre mi falda en algún que otro momento. Había cosas que la sociedad tenia tan arraigadas que sacarlas a otro lugar era casi imposible, o mas bien una tarea tan complicada que quizás nosotros no llegaremos a presenciarla, lo único que podíamos hacer era luchar para poder dejar un mundo mejor a nuestros hijos y a los hijos de estos.

Cuando termino de hablar la atención cayo sobre una mujer que con su sola presencia me hizo tragar saliva, así como la muchacha que se había sentado a mi lado desprendía dulzura, aquella otra desprendía una seguridad que me intimidaba bastante. Y por como hablaba estaba muy claro que no tenia muchos miedos que otras mujeres si poseíamos. ¿Realmente era uno de los primeros problemas a tratar? Yo estaba dividida en dos, no solo era mujer si no de clase baja... sufrir dos formas de menosprecio diariamente y lo que no me impedía hacer el ser mujer me lo impedía no tener los recursos.

Cuando terminaron su "discusión" o al menos la muchacha dejo de hablar mire al profesor y después a la mujer, para finalizar en la muchacha que tenia a mi lado y coger aire - Nunca se nos ha valorado... - La primera frase salir algo baja por los nervios y carraspee ante de proseguir. - Desde que nacemos tenemos un destino fijado y eso es lo que se nos marca siendo hombres o mujeres, todo dependiendo del hogar al que pertenezcas, yo vengo de uno en el que los recursos son limitados, tuve que empezar a trabajar muy joven y a día de hoy la medicina es una tema que me fascina y que gracias a un hombre que accedió a instruirme pude comenzar a comprender y apreciar aun mas, pero... - Suspire por n segundo recordando las clases del Doctor en su hogar - Pero de una casa humilde aunque tenga el mayor talento del mundo jamas me podré pagar los estudios de medicina, lo que hace que mi posición no deje salir mis habilidades, y si no lo hiciera el dinero, si consiguiera un benefactor ya he escuchado mas de una vez a muchos hombre decir que no dejarían que una mujer los atendiera o se desnudaran ante ella para algo así. Si lo hacen para una costurera, para una sirvienta, para una enfermera ¿Pero no para una doctora? Eso es como si nos dijeran que no tenemos la inteligencia para ello - Finalmente me encogí un poco apretando los labios algo colorada mirando al profesor y después a la sala en general.

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13/03/2017, 01:53
Lady Northampton

No le sorprendió encontrarse con rostros conocidos, como el de Emett Ainsworth, u otros que por haber coincidido con ellos en otros lugares de igual modo resultaban familiares. Correspondió a los saludos cuando su mirada se cruzó con la de alguno, o bien cuando se acercaron a saludarla.

Observó a Warren, una joven de aspecto menudo se había ido a parar junto a él ignorando los asientos que continuaban libres. Esbozó una sonrisa de medio lado y esta vez fue ella quien buscó su mirada para saludarla. Aquella joven, con ese simple gesto, se había ganado la simpatía de la mujer.

La voz del profesor se alzó por sobre la de los presentes, cesaron los murmullos y decenas de pares de ojos se posaron sobre él, los de Ethel no fueron la excepción. La mujer lo observaba con ojo critico, analizando sus movimientos y la seguridad de sus palabras, pero sin duda lo que más llamó su atención fue su discurso. Un valiente, sin duda, no muchos tienen la entereza de expresar en público y tan abiertamente una línea de pensamiento claramente transgresor y eso, sin duda, llamaba poderosamente su atención.

—Como postulaba Mary Wollstonecraft, las mujeres no son por naturaleza inferiores al hombre, sino que parecen serlo porque no reciben la misma educación. Hombres y mujeres deberían ser tratados como seres racionales. Nadie pone en duda que las capacidades físicas de una mujer respecto a un hombre son inferiores, aunque me encantaría ver si esa brecha sería igual de grande si les hicieran usar ajustados corsé como a nosotras.

Hizo una pausa y observó a Warren. El gigante negro no necesitó que ella le dijera palabra alguna, extrajo del bolsillo interior de su chaqueta un trozo de papel cuidadosamente doblado que entregó a la mujer. Ethel le agradeció con una mirada que sólo él sabía cuan significantiva era. Tal era la conexión entre ambos.

—Hace poco fue publicado en el The News of The World un artículo referente a un panfleto feminista que anda circulando por nuestras calles —añadió extendiendo el papel que resultó ser del periódico antes mencionado— y la autora de dicho artículo ha hecho unos alcances bastante acertados que me permito citar:

«Tanto en el antiguo Egipto como en Mesopotamia, las mujeres estaban libres de sumisión. Tenían derecho a educación, herencias y a sus propios comercios o a mantener empleos, siendo no sólo dueñas de su hogar sino que proveedoras para su familia si así lo querían. Nadie firmaba por ellas. No necesitaban autorización explícita de su esposo para hacer y deshacer. Cleopatra y Nefertiti son claro ejemplo de la relevancia y poder de una mujer en aquella época. Por su parte, los etruscos consideraban a la mujer aristócrata una igual, pudiendo ejercer cuanta vida social como le pareciera y manejar la fortuna con el mismo derecho que un hombre, e incluso más, pues se sospecha que esta civilización era matrilineal.

En contraste, el pueblo celta, reconocido por su sabiduría, por sus conocimientos en medicina y en varios otros campos, no sabía de desigualdad. Cada persona valía por sí mismo, no por lo que ocultaba entre las piernas. Recibían la misma educación, podían aprender los mismo oficios, elegir su propia pareja y nadie podía obligarles a contraer matrimonio con quien no quisieran. Es más, debía ratificarse el matrimonio luego de un año y de no querer permanecer juntos, se separaban y mantenían sus bienes propios, algo que bien sabemos que con las dotes de hoy resulta impensable, además de repartir los bienes obtenidos durante la relación. La mujer no era un objeto, era una compañera de vida y aventuras, siendo su voz tan importante como la de su esposo.»

Dejó hasta ahí su lectura, no obstante invitó a quienes estuvieran interesados a leerlo. Ethel no tenía miedo de expresar su parecer, como bien mencionaban las dos mujeres que intervinieron antes, La marquesa rompía con ese esquema. Luego de enviudar se había negado a volver a casarse, era dueña de su propia fortuna y estaba al frente de sus empresas. Sí, era una afortunada no sólo por haber nacido en una familia aristócrata, lo que le permitió tener acceso a una educación privilegiada, sino también porque tuvo unos padres que jamás coartaron sus capacidades intelectuales, permitiendo y fomentando su amor por los libros.