Partida Rol por web

la-niebla(2)

Un Caballero en mitad de la Noche

Cargando editor
08/02/2010, 15:31
Rodrigo de Haro

Notas de juego

Bueno, master, hay discrepancia de opiniones, obviamente es culpa tuya (xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD) No, no me mates, plx, seré un buen mercader xD

Bueno, eso, ilumínanos, oh Dios! xD

Cargando editor
09/02/2010, 16:10
Viejo

jejeje... el abuelo reía con ganas al ver la discusión... bueno... bueno... eso significa que os interesa estar vivos... y eso es bueno... jejejeje

Sé que no debería reírme en estas condiciones... si sólo peligraran nuestras vidas, no me preocuparía demasiado, pero parece que también peligran aqui nuestras almas y eso me preocupa más... He intentado ser un buen hombre toda mi vida y me gustaría una pequeña recompensa después de todo mi esfuerzo por mejorar mi vida y la vida en este pueblo.

Si me merezco ir al Inferno que así sea, pero no quiero ir por culpa de un ser despreciable que no valore la vida humana, ni por culpa de unos jovenzuelos que temen más a un cura que a Diós o al Diablo...

Hace una señal a la niña para que le ayude con la jarra y da un trago para remojarse la gola, mientras la mayoría de la sala se santifica y se miran entre ellos, con un sentimiento de culpa en la mirada.

He dicho que había, en el pasado, hace mucho tiempo, cuatro personas en las cercanías que sabían leer y escribir. Una de ellas está muerta, y no quiero manchar su nombre mezclándolo con este feo asunto. Murió hace mucho y lamentablemente su nombre se ha perdido de la memoria de este pueblo de desagradecidos. Pero era un buen hombre y así quedará en mi memoria.

Otra de las personas que sabe leer es el cura del pueblo, pero tiene demasiado trabajo como para dedicarse a estudiar nada.

Y a un día de camino a pie están la Abadía y el castillo del Conde. Demasiado lejos y demasiado ostentosos como para aparecer por este pueblo miserable y pobre. No se molestan ni a venir a cobrar los impuestos y el diezmo, sinó que envían a sus sicarios para hacerlo.

Esta vez no hay murmuros de aprobación.

Los campesinos miran al suelo, cabizbajos, en silencio, aunque alguno muestra síntomas de verdadero miedo en el rostro.

El pelegrino mira al anciano con dureza, pero un destello de admiración brilla en sus ojos.

La niña se ha quedado de piedra con la jarra aún en las manos y empieza a temblar.

El Caballero y el Posadero le miran con cierta estupefacción.

Notas de juego

Así que es culpa del master, ¿eh Ricardo?... mmm... dónde está ese bonito botón... "exterminar pj"... mmm... bueno... te has salvado porque no lo encuentro... :p

Y no... normalmente el Master está más cerca del Diablo que de Diós... así que ya sabes lo que te espera... :p

Cargando editor
09/02/2010, 20:22
Rodrigo de Haro

- Humm... Ya veo. - dijo Rodrigo pensativo - entonces dices que no parece haber alguien culto capaz de aprenderse rituales demoníacos...

- Y no sabeis de alguien... ¿raro? Alguien que se esconda de la gente, con algún estigma, alguien... diferente al resto de la gente de pueblo.

Cargando editor
10/02/2010, 12:16
Elena

No pasa desapercibida la actitud de los aldeanos al ser nombrados los sicarios. La pequeña que  sirve el vino al anciano parece haberse quedado de piedra, temblorosa, y sin atreverse a hacer movimiento alguno.

Elena mira a su alrededor, está convencida que todos saben más que hablan, pero el temor a algo que se escapa de su imaginación les hace callar... Se acerca a la pequeña, le coge la jarra colocándola sobre la mesa y acuclillándose coge las manos de la niña. ¿Qué te ocurre pequeña? Le pregunta en un susurro... ¿Qué ocurre con esos sicarios? Se atreve a preguntar, aventurando que ha sido el desencadenante de tan extraño proceder.

Cargando editor
10/02/2010, 15:35
Viejo

La voz del viejo suena seria y preocupada.

Vaya... parece que los jóvenes de hoy en día o no escuchan o no oyen... como los viejos... Que el Señor se Apiade de ti.

Hace una pausa para recapitular y sigue.

Como ya he dicho antes, en este pueblo se conoce todo el mundo, y todos saben lo que hacen los demás, queramos o no. No hay nadie que pueda hacer magia de ningún tipo. Ni siquiera el cura, y eso que se pasa el día rezando para conseguir un milagro.

Alza la mirada, directamente hacia Ricardo.

No, no, hijo... somos un pueblo pobre que llevamos años de sequía y plagas, pero no albergamos ningún brujo entre nosotros.

Cargando editor
10/02/2010, 15:46
Campesinos

Cuando Elena se acerca a la niña y le ayuda con la jarra, esta la suelta de golpe y huye hacia la cocina.

Tranquila, señorita -dice un campesino-. Ha sido el Anciano quien la ha asustado con sus palabras.

Ella nació en el pueblo, y ya es mayorcita para saber todo eso, pero nunca habíamos visto al Anciano hablar de ese modo.

Respira hondo y mira al Caballero con temor. Reune su valentía y prosigue.

El Conde y el Abad son implacables con los impuestos. No importa si la cosecha es buena o mala, siempre cobran lo que quieren y cada año piden más.

Si no podemos darles lo que necesitan, se llevan a los mozos trabajar para ellos durante una temporada hasta que saldan la cuenta de la familia. Las condiciones de trabajo son son muy duras y muchas veces llegan enfermos o lisiados, lo que supone una carga añadida a nuestro trabajo en el campo.

Y eso sin contar con la sequía o las plagas que nos azotan desde hace años. La única suerte que hemos tenido desde que el Noble murió, han sido las lluvias mínimas para que no muramos de hambre, si es que eso es tener suerte. Han sido 20 años muy duros, señorita, muy duros.

Cargando editor
10/02/2010, 16:03
Rodrigo de Haro

- Entonces... nada de esto tiene sentido. - concluyó Rodrigo, dándose por vencido. Miró a sus compañeros con una expresión que podría decir "si quereis intentar averiguar algo, perfecto, pero creo que yo no voy a conseguir más".

Se puso a andar en círculos, léntamente, mirando al suelo, pensando... Aunque ninguna solución le llegó a la mente.

Cargando editor
10/02/2010, 16:02
Caballero

El Caballero mira al campesino y cuando acaba sonríe.

No debeis preocuparos por mi, buena gente. No trabajo para vuestro señor, ni para el Abad. Solo trabajo para Diós y para cumplir la última voluntad de un buen caballero con quien tuve el honor de luchar en Tierra Santa.

Lamentablemente, en mis viajes por europa me he dado cuenta que cada vez abundan más los señores codiciosos que, estando arriba de la sociedad, no cumplen con sus obligaciones, y exprimen sus derechos y posesiones hasta agotarlas.

Corren tiempos de cambio. Esperemos que sean a mejor para todos, y no solo para unos cuantos.

Cargando editor
10/02/2010, 16:05
Cristina

-Si está seguro de que no ha sido nadie del pueblo, entonces el invocador debe de haber sido algún extranjero, ¿no?-le dice al viejo-¿ Ha venido algún forastero extraño en estos últimos días por aquí?

Cargando editor
10/02/2010, 16:12
Campesinos

El viejo se queda mirando a Cristina pensando si en los últimos meses ha pasado alguien de fuera por el pueblo.

Pero uno de los campesinos responde antes que él.

Lo más extrangero que ha pasado por el pueblo en los últimos meses, a parte de ustedes, han sido el Abad y el Conde, que han venido a cobrar hoy y han oficiado la misa.

Los otros campesinos murmuran quejas entre ellos, mientras el Caballero frunce el ceño.

Dos ruidos rompen la escena.

Una jarra de vino caliente, que estaba en manos del posadero, se precipita la vacío y se rompe al llegar al suelo, esparciendo su líquido rojizo y caliente por el suelo.

La puerta se rompe y una horda de muertos vivientes entra de nuevo en la posada.