El Príncipe os da las gracias al ver cumplido su encargo, sin embargo, su rostro se pone algo serio cuando hablas de la hechicera.
Ella está bien... o eso dice- responde- pero creo que empieza a empeorar. Yo la noto más débil al menos, aunque no lo dice. De hecho no me acompaña hoy porque está descansando. Está haciendo todo lo que puede para resistir, pero poco a poco va perdiendo esa batalla. ¿Como va vuestra investigación?
Pues lleváis viajando unos 73 días (mas o menos).
Ely agachó la mirada al escuchar las malas noticias sobre su empleadora.
- Lamento oírlo, Príncipe. – reconoció la pícara con sinceridad – Hemos explorado una buena porción de la selva a vuelo de pájaro. Acabamos de quien se autoproclamaba la reina de Omu en Nangalore, una medusa que se había vuelto loca y que trató de acabar con nuestras vidas. – suspiró – Con Sendero Gris, un compañero que conocimos, lo logró. - Tras una breve pausa por respeto a la memoria del Tabaxi prosiguió.
- Encontramos los restos de un navío volador, pero toda su tripulación estaba muerta cuando llegamos y no había nada recuperable. – torció el gesto – Y conocimos a una maga roja que se oculta en la selva investigando la Maldición. Nos dio la que cree que es la ubicación de Omu. – reconoció abiertamente.
- Solo nos queda equiparnos adecuadamente para la exploración de Omu, pero para eso necesitamos un oro que no tenemos para comprar armas mágicas. Tenemos la pista de una mina que puede guardar el tesoro de un dragón, con su respectivo dueño. – lo dijo seria – Pero ahora mismo nos dividimos entre investigar esta posibilidad o correr a Omu con la posibilidad de adentrarnos mal preparados y no lograr nuestro objetivo final. – termino meditabunda, la decisión no era fácil y no era falso que si no iban bien equipados a Omu sus posibilidades de éxito serían mucho menores.
También esperaba que el comentario ayudara a recordarle al Príncipe que no les había recompensado económicamente por el constructo mágico que le habían traído y seguro que eso valía un buen dinero.
Eso me recuerda- el hombre saca un libro algo gordo- por entregarme este valioso objeto os regalo este libro que a mi de poco me sirve. Es un libro que contiene hechizos mágicos que igual os son de utilidad para vuestro objetivo.
Respecto a las armas mágicas, no se que estáis buscando exactamente, pero esta ciudad no es que venda muchos objetos de esas características que digamos. Pero quizás tengáis suerte.
- Muchas gracias, Príncipe – dijo Ely cogiendo el libro que les tendía. Luego se lo daría a Elanian. Seguramente era el único de los presentes al que aquello le sería de utilidad.
- Eh… pues… no sé, armas que puedan herir criaturas que sean más sensibles a esos filos*. En mi caso por ejemplo buscaría una ballesta de mano… - si el O’tambu no podía ayudarles con eso siendo el principal comerciante de objetos mágicos de Puerto no tenían esperanzas de encontrarlo en otro sitio. Quizás el dragón no tuviera solo oro, quizás su tesoro incluyera algún arma mágica que pudiera ayudarles…
- Quizás también algunas pociones que puedan ayudarnos en nuestra exploración, sobre todo aquellas que ayudan a recuperar a los compañeros que han sido gravemente heridos.
*Vaya, lo suficiente para atacar a las criaturas que tengan resistencia a las armas no mágicas XD
Se que Ekene-Afa vende munición que puede considerarse mágica. Quizás eso pueda servirte. En cuanto a pociones, puedes ir a una de mis tiendas, quizás allí puedas encontrar algo útil- responde.
Aunque parezca raro, la ciudad no es que sea un sitio donde venden mucho equipo mágico.
Ely asintió al Príncipe. Miró a sus compañeros. Ella tenía ya poco más que añadir. Entonces cayó en la cuenta.
- Disculpe… Si quisiéramos fletar un barco para que nos llevara a la zona sur de la isla, ¿nos recomendaría algún capitán? Imagino que en el puerto no tendremos problemas si preguntamos a los capitanes, pero pensé que quizás usted tendría alguna recomendación…
Eso es mejor que le preguntéis a Zindar, el capitán del puerto. Él os podría indicar mejor que capitán os viene mejor para vuestra travesía.
Ely asintió. Ahora ya si que no se le ocurría nada más que comentar con el Príncipe. Miró a sus compañeros.
Ely había llevado a buen puerto la conversación, no podía más que respaldarla siempre que buscaba la conformidad del resto.
¿No imagino lo que pueda esperarnos en Omu pero, será peor que un dragón?
A Bor le parecía buena idea comprobar ese tesoro, seguramente encontraran algo útil, pero dudaba de que el riesgo no fuera mayor que la recompensa.
Nastas miró a Wakanga y se esforzó en encontrar algo inteligente que preguntarle. Desafortunadamente, el primitivo tortugo no dió con nada de interés, así que se limitó a decir:
-Yo también me preguntaba qué clase de criaturas habitarán en Omu. Sabemos algo de esa zona de Chult, alteza?
No se que vais a poder encontraros en ese lugar, aparte de no-muertos. Pero esto último es lo habitual en este sitio- os responde.
La nigromante elfa os dijo que podía haber yuntais por la zona.
Yo no mucho la verdad. No soy de los que sale mucho a la selva, al fin y al cabo no soy aventurero- responde- se que habitan este lugar, pero desconozco donde se ubican y en general nunca ha habido problemas con ellos. Algún aventurero ha podido tener algún encontronazo con ellos con peor o mejor suerte, pero eso son los riesgos de esta selva.
-Vale, muchas gracias por su ayuda.
Ninguna, en realidad -piensa el tortugo.
-Bueno, pues vamos a hablar con Zindar, no?
Ely asintió con la misma sensación que su primo.
- Muchas gracias por su tiempo, Príncipe O'tambu. - se despidió antes de salir de su casa.
Por mi vamos a Zindar.
¿El ir a comprar las pociones (o al menos ver que precios tienen) quieres que lo roleemos o lo hacemos más off-topic?
Lo hacemos en el off topic.