Partida Rol por web

[Md20] Shadowalkers

Capítulo 0 - Raoul Jonassaint

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30/01/2014, 01:07
Narración

 Anómalus, Anómalus, el público coreaba el apodo del Haitiano cuando entraba a escena, las luces del escenario golpeaba su rostros al salir, las cámaras apuntaban hacia él, el espectáculo empezaba, las serpientes, los aplausos, las visiones, las llamadas en directo, el lujo de la vida del famoso. Poco a poco el éxtasis de la cámara se hacía más evidente en Raoul, la luz de los focos cada vez era mayor, el ruido del público cada vez mas ruidoso, de pronto la luz se hace con la totalidad del público impidiendo ver quienes estaban allí, de pronto un ligero sonido de canción, no era la melodía del programa, era algo más animado.

 Un repentino dolor de cabeza inunda a Raoul, la luz molestaba, la música seguía sonando, estaba tumbado en algún sofá, aquello había sido un sueño bastante real. Algo en su trasero vibraba y seguía sonando, eso le había despertado de su sueño triunfal, apenas recordaba lo que pasó la noche anterior, pequeños fragmentos llegaban a su mente, un pequeño club de Seattle, bailarinas exóticas, música a todo volumen. 

 Al mirar a su alrededor podía ver una habitación lujosa de algún hotel, posiblemente fuera la suite, en la mesa había restos de alguna sustancia polvorienta y blanca, el teléfono seguía sonando, se hallaba en el salón de la misma suite. En una de las esquinas sentada en una de la sillas totalmente desnuda excepto porque llevaba la ropa interior inferior, su cabeza estaba apoyada sobre la mesa con los brazos cruzados, su larga melena tapaba su pecho. Sin duda alguna Raoul se había marcado una buena juerga la noche anterior.

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30/01/2014, 22:30
Raoul Jonassaint

La primera impresión para Raoul fue que todo era un sueño... bueno, mejor pensado, una pesadilla. La cabeza le dolía horrores y el hecho de abrir los ojos no hizo más que acentuar ese mismo sentimiento. Cerró los ojos de nuevo, frotándose la sien de forma preocupada, una y otra vez. ¿Hoteles? ¿Una juerga? ¿Una mujer? ¿Quién demonios era aquella tía? Resopló con los ojos aún cerrados. Lo que más le preocupaba era tener que abrirlos y enfrentarse a la realidad... y hoy era uno de esos días en los que era mucho mejor refugiarse en su propio palacio de cristal. Con suerte cuando volviese a sentirse con fuerzas todo habría desaparecido.

Bzzzz....bzzzzz...

El móvil volvió a vibrar en algún lugar entre el sillón y su panta... ¡Un momento! Cuando se llevó la mano al bolsillo se dio cuenta que iba desnudo de cintura para abajo ¿Pero qué era aquello? La impresión le hizo abrir los ojos y un latigazo de dolor le recorrió la espina dorsal, deteniéndose en la sien para tamborilear contra sus nervios. La sensación fue tan desagradable que por un segundo se olvidó del celular, hasta que éste volvió a cantar con el zumbido que tan bien conocía; Raoul era un hombre pegado a un teléfono. No se separaba de él prácticamente nunca, ni siquiera en el plató pese a las protestas de los regidores o su director. Reaccionando y volviendo al mundo de los vivos se incorporó acelerado y rebuscó en el bolsillo de su Armani negro, tirado en el sofá, arrugado, manchado de polvo blanco y unido a su ropa interior en un extraño y obsceno abrazo. Cuando encontró el aparato intentó contestar a la llamada pero la tecla verde de respuesta bailaba ante sus ojos cansados. Al fin lo consiguió, llevándose el teléfono a la oreja.

Desde luego su interlocutor era paciente; si hubiese sido él el que llamaba desde luego ya hubiese colgado hace tiempo. Carraspeó sintiendo aún el sabor a alcohol en su lengua y mirando el sol a través de la ventana de la habitación, abierta de par en par.

- ¿Diga?

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09/02/2014, 23:20
Narración

 La voz de su mánager sonó como si le hubieran disparado en la oreja, estruendosa, cosa que hizo que Raoul tuviera que alejar el oído del teléfono, aquél dolor de cabeza le estaba matando. - ¿Dónde coño te has metido? - El mánager pareció airado. - Anoche le diste esquinazo a los guardaespaldas, y ni siquiera te han encontrado en toda la noche. - Tenía un molestar bastante grave. - Llevo toda la maldita noche llamándote. - Ni siquiera se acordaba que de hubiera sonado el teléfono, por no decir que apenas se acordaba de todo lo que ocurrido durante la noche.

 Observando la situación a su alrededor ni siquiera reconocía el hotel, aunque tampoco era muy dados a ellos. Por un momento su mirada se quedó fija en la ventana, no reconocía ningún edificio que veía a través de ella, no reconocía en donde estaba. 

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11/02/2014, 11:52
Raoul Jonassaint

El dolor de cabeza le taladraba de nuevo al escuchar la voz de Sean, su manager, gritando como un energúmeno. A todo ello se le unía una especie de vértigo que ascendía por su estómago: nervios. ¿Dónde demonios estaba? Instintivamente cortó la llamada sin apenas decir más que un balbuceo y fue corriendo al baño. Acabó vomitando sobre el inodoro...

Después se refrescó, se vistió con rapidez y se acercó a la chica, empujándola con suavidad con un dedo largo, negro y estirado:

- ¡Eh! ¡Tú! ¡Despierta, tía! Se acabó la juerga... en serio... 

Mientras miró sobre la mesa, buscando el mando de la televisión... quizá si ponía la tele local podría saber dónde se encontraba antes de llamar a recepción y hacer el ridículo más espantoso. Al fin y al cabo era una puta estrella, y tenía que actuar como tal.

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13/02/2014, 22:30
Narración

 Apenas pasaron pocos segundos desde que Raoul colgó por pánico a su manager cuando este empezó otra vez de nuevo a llamarle, posiblemente más enfadado de lo que estaba por que le colgó. Era tal su nerviosismo que se secó las manos mirando el espejo, tratando de recordar que sucedió la noche pasada y averiguar en donde se hallaba que pasó por alto el logotipo del hotel en la toalla de secarse las manos.

 La mujer balbucea en el tercer o cuarto golpe, moviéndose ligeramente para posicionar mejor sus manos buscando comodidad. - En la nevera hay comida... - Es lo que llegó a decir la mujer en francés aún dormida. Raoul logra encontrar el mando de la televisión para encenderla, sus ojos se quedaron por un momento clavado en el televisor, el canal 1 estaba configurado para la CBC, la televisión canadiense, algo que incluso desde Seattle se podía sintonizar. 

 Al sonido de su teléfono empezó también a acompañar otro, ya eran dos teléfonos sonando al mismo tiempo, aunque era un sonido de tres tonos que se repetía una y otra vez. El teléfono se hallaba tirado por el suelo. - Cógelo.... - Balbuceo de nuevo la mujer no queriendo mover el culo de la silla.

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14/02/2014, 18:43
Raoul Jonassaint

Maldita sea... seguro que si no llegaba a despertarse él primero que aquella tía ésta le habría birlado la cartera. Antes de hacer caso a los teléfonos que con su insistente sonido no hacían más que ponerle más nervioso, Raoul comprobó que su billetera estaba en orden. Mmm... tarjetas... dinero... la marca de comida que le daba a las serpientes... ¿Ningún ticket del día anterior? Aquello era una pesadilla. 

Se agachó buscando por el suelo el otro teléfono que la puta decía que cogiese. Se sentía ridículo a cuatro patas y más aún cuando su apretado traje de marca estuvo a punto de rasgarse por la presión. Desde luego si que había tenido bastante juerga. Sin mirar siquiera colgó su propio móvil; Sean podía esperar por una vez. Menudo cagaprisas. Ni que le fuese la vida en ello...

¡Voilà! Ahí estaba el teléfono. Sin mirar, descolgó, se lo puso en la oreja y se dirigió a la nevera. Tenía un agujero en el estómago y qué mejor que llenarlo con una cerveza. En realidad tenía que salir de allí. Aquella situación le estaba poniendo cardiaco...

- ¿Oui? ¿Qui-est? - contestó al teléfono mientras miraba en el refrigerador...