Partida Rol por web

Memorias de Idhún

Un nuevo amanecer

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07/01/2017, 19:02
Narrador

Tras el grito de Kail, pareció que la cueva se venía abajo. Todo Idhún gritó de emoción y alegría. La guerra había terminado. Además, por primera vez en mucho tiempo, por no decir en su historia, todo el pueblo de Idhún estaba unido. Todas las razas habían colaborado y se olvidaron de sus diferencias. Daba igual el dios al que adoraran, si su piel era azul, estaba húmeda o tenía escamas. Todo Idhún celebraba la victoria.

Los únicos que mantenían la calma eran la Madre Venerable, el Padre Venerable y Shela. Los tres observaban lo que sucedía a su alrededor sin mutar el rostro. Hasta que Khazlian se abalanzó sobre la maga sin ningún tipo de contemplación y la besó. Y ese beso rompió la tensión que había en ese pequeño círculo.

La maga se dejó besar tranquilamente y, cuando el yan terminó, sonrió y le apartó. Hemos de salir de aquí, este lugar ha sufrido demasiada magia y puede venirse abajo

Pero no salieron de uno en uno. Shela envolvió a todos en una esfera azulada en la que se sintieron reconfortados y, por medio de la magia, se encontraron en la entrada de la cueva.

La noche había llegado a su fin. Los Tres Soles se alzaban risueños en el horizonte, mientras las Tres Lunas se ocultaban a descansar. Las nubes habían abandonado el cielo y ya no había rastros de fuego en Rhyrr. Todo había acabado.

Los magos sintieron una nueva ola de energía en su interior. La tierra de Idhún parecía renovarles los dones que los Unicornios les habían concedidos. Los semimagos se lanzaron a por los heridos y, con esa misma nueva energía, sus curaciones eran más rápidas y efectivas. Pero no todo podía ser alegría. También fue el momento de las lágrimas. Amigos, familiares, compañeros... Muchos habían muerto. Esa batalla no sólo había llegado a su fin con la muerte de la criatura.

Shela se acercó hasta Aylandris, que aún abrazaba al dragón.

No murió, perdió su energía. Pero la va a recuperar la maga tocó con su dedo índice el hocico de la inerte criatura.

Y volvió a brillar. Sus colores se reavivaron, sus fosas nasales volvieron a humear y de su boca salió una pequeña llamarada. El dragón volvió a renacer.

Notas de juego

¡Este es el fin! Un último post y terminaré la partida con un pequeño epílogo. ¡Muchas gracias a todos!
 

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12/01/2017, 16:51
Khazlian

Estaba como en una nube después de que por fin pudiera reencontrarme con Shela en condiciones más... relajadas, a pesar de la euforia que sentía en este momento. No hubo momento para mucho más, antes de que ella nos sacara a todos de allí envueltos en la magia de aquella esfera azul.

En un visto y no visto volvíamos a la entrada, donde se gestó una unión de todos los habitantes de la ciudad. No veía el momento de continuar con Shela donde lo habíamos dejado, pero entendía que había otros asuntos más importantes ahora. Pero aún así, no me separé de ella mientras estábamos allí. Incluso contemplé como devolvía a la vida al pequeño dragón.

-¿Yahoraqué...? -pregunté con curiosidad a la maga, presentía que acababa de empezar un nuevo capítulo de mi vida, y no había mejor compañía posible-.

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14/01/2017, 00:24
Aylandris

Cuando el dragón recobró la vida, Aylandris se puso a dar saltos como una loca.

-¡Esta vivo! ¡Esta vivo! ¡Esta viiiiiiivooooo!

El pequeño dragón abrió mucho los ojos, asustado, al verse bamboleado de arriba a abajo por la pequeña yan. Un resoplido malhumorado, que llenó de humo la nariz de la yan, hizo que esta parara, riendo.

-Vale, vale, ya lo pillo...

Sonriendo, miró a la maga unos segundos, para después tirarse a sus brazos y abrazarse a ella-¿En serio me lo puedo quedar? ¿De verdad?-pero no esperó respuesta, sino que miró a Khazlian, y después de nuevo a la yan-¿Sois novios, verdad?-preguntó como si nada, pero tampoco esperó respuesta inmediata, sino que siguió hablando-Me gustaría que me acompañárais a casa, ¿queréis venir conmigo? Nadie va a creer esta historia si la cuento yo-terminó con una enorme sonrisa.

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16/01/2017, 12:39
Namib

 

Namib suspiró.  El bien había prevalecido.  Los dioses se habían unido, inclusive el séptimo, ella lo había visto.  Magos y magas de diferentes razas habían trabajado juntos.  Puede ser que este ser hubiera amenazado de muerte a todo Idhûn, y que la tentación de hacer lo mismo surgiera de nuevo, en alguna otra persona, en algún otro futuro, pero ahora estaban todos ellos más fuertes, más unidos, todo Idhûn.  Este era el momento de reconstruir, llorar y honrar a los caídos en la batalla, reconstruir viviendas y puentes y vidas, reconstruirse unidos entre todos. 

Abrazó a sus amigos.  

Mantengámonos unidos, haciendo puentes entre nosotros. -les pidió la gnoma.  Me voy con mi gente a llamarlos a trabajar para ayudar a las familias que perdieron a alguien, familias de otras razas y religiones por igual.  Ahora todos apoyando a todos.  Sonrió amplio con esos dientes blancos bajo su piel oscura. 

Que el amor prevalezca, ¡siempre!

 

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18/01/2017, 00:05
Meerelu

Tras la derrota del ser lobuno Mereelu quedó en una esquina observando en silencio las ovaciones y la felicidad del pueblo de Idhun. La varu también tenía su propio júbilo, pero prefirió mantenerse en un segundo plano mientras el resto gritaba y saltaba de alegría.

Después ser transportados a la entrada de la cueva, la fiesta por la victoria siguió, aunque ensombrecida por las muertes de los seres queridos. Curanderos, magos y demás habitantes de Idhun ayudaron a familiares y heridos, pero no así Mereelu. Una vez más, permaneció parada en silencio, observando la escena. Tras unos instantes una sonrisa de satisfacción iluminó su rostro y su mano se dirigió hacia su hatillo, donde descansaba el diario.

Sin decir nada, dio media vuelta y se alejó de la numerosa multitud. Allí no tenía nada más que hacer y nuevas esperanzas habían avivado su fuego. Tenía que continuar su búsqueda. Su última mirada antes fue para sus recientes compañeros, quienes festejaban la victoria, y en especial para la Madre Venerable, con quien había pasado gran parte de su vida. Después, volvió la mirada adelante y siguió su camino sin mirar atrás.

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18/01/2017, 18:04
Kail

Me abandoné al regocijo general, a los vítores a la fiesta. En mi vida me había sentido más realizado. Un gran mal se nos había puesto enfrente y todos nos enfrentamos a el con pocas posibilidades de victoria, pero al final prevalecimos y esa era la materia de las que estában hechas las canciones. Multiples canciones se compondrían sobre este día, y yo cuando las escuchase sonreiría y podría decir a quién me preguntase " yo estuve allí". Puede que nunca fuese un guerrero, ni un héroe, pero estuve allí para contarlo. Disfruté de este momento sabiendo que pocos como este por no decir ninguno más iba atener.

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29/01/2017, 22:30
Narrador

A pesar de las buenas palabras de Namib, todavía había mucho que hacer para que la paz reinara en todo Idhún. Los descendientes de las serpientes se apartaron, alejándose de la multitud sin mirar atrás. Ellos sólo habían venido a ver al Unicornio y el resto de acontecimientos se habían precipitado. Tras recibir tantas acusaciones, sintieron como un impulso en luchar al lado del resto de las razas para demostrar su inocencia. Seguir a un Dios que luchaba por sobrevivir no significaba que fueran malvados. Sólo que tenían diferentes objetivos.

Los humanos querían extender la fiesta, celebrarlo hasta el nuevo anochecer, y volver a ver los Soles. Los celestes reclinaron la oferta. Con ayuda, transportaron a los heridos hasta lugares seguros y tranquilos donde poder ser atendidos. Acompañaros a los familiares y amigos de los muertos. Y velaron por las almas de todos los presentes. Los yan, como era de costumbre, tenían mayor afinidad con los humanos, y se unieron a la celebración, lo que provocó un leve rechazo de los feéricos. Quizá no les odiaban como antes, pero aún quedaban muchas diferencias que limar.

Shela se agachó para estar a la misma altura que Aylandris. Sonrió mientras le acariciaba la mejilla.

Te debo una visita a tu dragón respondió la maga mientras desviaba los ojos hacia Khazlian, esquivando la pregunta sobre su relación Después... Es muy posible que tenga que ir a una de las torres de hechicería. Hay mucho que hacer y mucho que entender sobre esta criatura...

Y la paz entre las razas reinó en Idhún. Todas las razas colaboraban por mantenerla. Las antiguas disputas quedaron apartadas durante muchos años. Ninguno quería provocar una nueva guerra, pero las diferencias florecerían de nuevo, y en la historia estaba escrito. La guerra no se alejaba mucho de Idhún.

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Siglos después, tras el levantamiento de la Torre de Drackwen, la aparición de los Archimagos y la caída de los mismos en la Batalla de las Cuatro Torres, un mago joven y curioso caminaba por las afueras de Rhyrr. Su mirada era ansiosa, y sus manos se movían a gran velocidad por una pared rocosa. El musgo cubría gran parte y las malas hierbas habían nacido entre los pequeños huecos. El mago inspiraba con dificultad por la emoción. Estaba cada vez más y más cerca, lo podía notar.

Y lo encontró. Hizo unos símbolos mágicos en una de las rocas y la pared se abrió. El pasillo que se mostró estaba oscuro, pero el mago rápidamente creó unas luces mágicas que le rodearon. Sus pasos resonaban en las pareces. No tardó en pasar por unas jaulas en las que no se detuvo. Unos metros más hacia delante. Llegó a su destino.

El polvo y las ratas habían anidado allí. Pero a él no le importó. Había restos de muebles, libros y materiales de laboratorio. Incluso una camilla con cadenas oxidada en un rincón. Pero, conteniendo la respiración, el mago se acercó al centro de la sala. En el suelo, una marca oscura parecía emanar una energía siniestra. El mago puso la mano sobre ella. Y sonrió.

Sus ojos cambiaron y se oscurecieron. El joven mago mostraba una mueca extraña y tenebrosa. El joven Ashran conocía el secreto que había ocultado aquella criatura lobuna asesinada siglos atrás.

Una nueva era oscura nacía.