Partida Rol por web

Memorias de Idhún

La oscuridad eterna

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30/11/2016, 15:29
Meerelu
Sólo para el director

Eso es, cuanta menos gente entre mejor para mi, puede que al final decida tomar un camino diferente. Veamos cómo se desarrollan los acontecimientos - pensó la varu mientras caminaba hacia el interior de la cueva.

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30/11/2016, 22:13
Narrador

Tras las palabras de los aventureros, sobre todo del pequeño Kail, un grito atronador nació del final de la gente y creció como un oleaje hasta los primeros. Las armas se alzaron, las antorchas parecieron brillar más fuerte que nunca, e incluso los celestes parecían dejarse llevar por los sentimientos de valentía, la sensación de una lucha inminente.

Todos, incluyendo a los szish, se adentraron en la cueva. El trayecto se hizo mucho más corto que la primera vez que lo habían recorrido. La masa de gente rabiosa y ansiosa porque les devolvieran la tranquilidad les daba energías, les obligaba a ir incluso corriendo, dispuestos a la batalla final.

Y llegaron al final del pasillo, donde desembocaba en una sala abierta que ya no contenía nada. En ella, sólo estaban los seres antropomórficos lanzando conjuros a diestro y siniestro contra la criatura malvada. En el suelo, apoyada contra la pared, y cerca de la entrada, estaba Shela, con los ojos cerrados y respirando entrecortadamente. Su cuerpo estaba muy magullado, parecía que sus compañeros magos habían llegado en el mejor momento para suplirla en el combate... Aunque parecía que también lo estaban perdiendo.

Rápidamente, más magos se separaron del grupo inicial y empezaron a atacar al ser. Pero, ni aún así, conseguían hacerle sombra. El ser lobuno conseguía defenderse de sus ataques e, incluso, les lanzaba alguna ofensiva.

Shela alzó la vista, y vió a Khazlian. Sonrió y negó con la cabeza. Movió la mano y apuntó hacia Aylandris instantes después.

Acércate, ayúdame

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04/12/2016, 17:09
Khazlian

Lo que creí que sería una marcha en solitario, o con los pocos que habíamos venido juntos, se convirtió en todo un desfile de los habitantes de la ciudad y los forasteros que vinieron para la celebración. Gente de todas las razas recorriendo el mismo pasillo que antes cruzábamos con miedo a lo que nos íbamos a encontrar.

Al llegar al laboratorio, la situación no había mejorado demasiado, aquel mago seguía de pie, combatiendo sin mostrar cansancio contra todos los magos que se encontraban a su alrededor. Busqué con la mirada a Shela, pero no la vi entre los combatientes, sino que estaba a un lado, sentada contra la pared. Seguía viva pero, poniéndome en lo peor, no sabría decir cuánto le quedaría.

Me acerqué a ella, aunque apenas pude decir nada, no me salían las palabras. Fue ella quién rompió aquel silencio llamando a la pequeña yan.

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05/12/2016, 09:41
Kail

-¡Ahora gentes de Idhun! es nuestro momento, demostremos a este ser lo que pensamos de él. A LA CAAAAAARGA!!!!!! Y a la cabeza de todo el grupo me lanzé a por el ser armado nada más que con piedras en las manos. Nuestra energía debía de ser suficiente para acabar con él, y si no lo era todo Idhun estaba perdido. Quizás deberíamos volver a los cantos, pero no tenía muy claro cómo hacerlo e intentar aplastar, desgarrar al ser , el linchamiento masivo por los habitantes me pareció la mejor opción. Claro que yo sólo era un niño, no un cabezilla de hombres y mujeres.

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05/12/2016, 20:48
Aylandris

En vista de que todos entraron de nuevo en la cueva y el pequeño dragón no le decía nada, Aylandris lo abrazo fuerte y con mucho cuidado entro detrás de todos.

Cuando llegó de nuevo al final, un rápido vistazo le dijo que aquello iba mal, muy mal. Vio como Khazlian se acercaba a la Maga y, para su sorpresa, está no le hizo caso casi al yan y la llamó a ella.

Miró a uno y a otro lado antes de echar a correr hasta donde ella estaba. Llegó a la carrera, agachado, esquivando los rayos de luz que atravesaban la habitación, y se derrumbó casi sin aliento junto a los dos tan.

Miro Primer o a la Maga, después a Khazlian. ¿Por qué estaba allí? ¿Qué podía hacer ella?

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06/12/2016, 14:45
Namib

 

¡Si este ser es de magia y religión, por ambos lados hemos de atacarlo!  , dijo la gnoma, y le pidió las invocaciones a los religiosos que iban llegando y llenando la cueva y el pasillo. ¡Vamos!  Seis han de poder más que uno sólo, por más séptimo que sea.

¡Irial! por tus unicornios!, empezó a decir los nombres de los dioses regionales y raciales, sabiendo que sus seguidores le pondrían más fuerza en su turno, pero que, al verlos unidos a todos ellos, los 6 se unirían a su vez a defenderlos, a defender a Idhun, que es la creación.

¡Aldún!, ¡que tus dragones nos socorran!

¡Karevan!, ¡que retiemble en su centro la tierra!,

¡Neliam!, ¡que tu ola gigante barra con este mal!

¡Yohavir!, ¡tormenta a nuestro resguardo!

¡¡Winaaa!!, ¡tus misterios faéricos a nuestra ayuda! -esto último la gnoma lo dijo con la fuerza de su propia fé, mirando esperanzada a las raíces que se entreveían en la tierra de la cueva. 

 

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13/12/2016, 11:58
Narrador

La Batalla por el Futuro había dado comienzo en cuanto todo el pueblo se alzó contra aquel ser que se quería proclamar dios. Aunque el lugar era demasiado pequeño, por la magia de los magos recién llegados, esa pequeña sala circular aumentó, dejando así que todos los que quisieran pudieran estar allí presentes.

Así, otros magos fueron los recambios de los magos antropomórficos, pues éstos ya estaban al límites de sus energías, y el ser lobuno ya no se defendía, les lanzaba ataques a sus débiles escudos mágicos. En cuanto los nuevos entraron en la batalla, volvieron a cambiar las tornas, y el ser tuvo que volver a esquivar y lanzar ataques, luchando por su supervivencia.

Al grito de Kail se unieron las voces de los hombres y mujeres de Idhún. Todos a una, se lanzaron contra el asesino de unicornios. El pueblo de Idhún jamás había estado tan unido como en aquellos momentos. Incluso los celestes, raza pacifísta, se habían lanzado al grito de la guerra, llevados por los sentimientos de los demás, y por los suyos propios. Había que luchar por Idhún. Su tierra y su gente estaba en peligro. Nadie se podía quedar atrás.

Lo impresionante de aquel momento no sólo era la unión, si no cómo ningún tipo de magia parecía poder golpear a la marabunta que se dirigía a por el proyecto de Dios. Pero se descubrió rápidamente la verdad. Gracias a la intervención de Namib, los fieles a los Seis se habían unido en un armonioso círculo alrededor de la batalla, cercándola. Sus oraciones podían escucharse por encima del clamor de la guerra. Ya no sólo estaban ellos, los idhunitas, los Seis habían venido en su ayuda, y un fino pero poderoso escudo pareció rodear a cada uno de los allí presentes, librándolos de los daños del combate.

Los szish también tomaron parte en ese combate. Por un lado, los miembros no religiosos estaban integrados entre la gente que iba a luchar cuerpo a cuerpo contra el ser. Pero los sacerdotes se dispersaron por fuera del círculo, y sus propios cánticos se elevaron, uniéndose en una extraña sinfonía de sonidos con los de los sacerdotes de los Seis. Se pudo presentir una última esencia, y cómo los otros Seis la aceptaron de manera temporal, y el escudo no sólo protegía, si no que rebotaba los ataques al agresor.

El ser lobuno pudo contener a la marabunta, pero a un alto precio. Concentró todas sus energías en bloquear ese ataque, pero no la magia. Los magos lanzaron sus hechizos más poderosos y le dieron. Pero no fue suficiente.

Y, una vez más, el pueblo atacó, pero esta vez supieron organizarse. Pájaros haais acudieron a la llamada de sus cuidadores Celestes. La raza azulada cabalgó en el aire con esas hermosas criaturas, que no tardaron en agarrar con sus patas palos, piedras y todo lo que pudieran soportar, y lanzárselo a la criatura. Los feéricos convocaron a las plantas, que se hicieron paso entre la dura roca y aparecieron alrededor del ser. No sólo las raíces le fustigaron, si no que flores de diferentes especies venenosas lanzaron sus zarzillos hacia la criatura, debilitándole a cada paso. Los pocos gigantes que allí estaban se dedicaron a lanzarle piedras, buscando sepultarle. Los varus usaron su capacidad telepática para lo que siempre se habían prometido no hacer: Doblegar el espíritu de su enemigo. Se concentraron para lanzar un chirriante sonido a su cerebro, que rebotaba en cada una de las células de su cuerpo, y le hacían perder la concentración.

La criatura, dispuesta a alzarse con la victoria, creó de la piedra desquebrajada un ejército potente y feroz, que se lanzó a por los hijos e hijas de Idhún. Pero yan, humanos y szish unieron sus espíritus guerrilleros y se lanzaron al combate, esgrimiendo armas de todo tipo, defendiéndose de cada una de las esquirlas que saltaban al chocar armas contra los enemigos.

En un rincón, apartados, Khazlian y Aylandris asistían a una agotada Shela. La maga acarició la mejilla del primero, sonriendo con los ojos cerrados. Cuando Aylandris se arrodilló a su lado, los labios de Shela se empezaron a mover, susurrando unas palabras.

Todo este tiempo has guardado algo valioso para mí, necesito que me devuelvas el dragón unos instantes. Si todo esto acaba aquí, te lo devolveré como la primera vez y te cuidará para siempre.

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14/12/2016, 15:58
Kail

No sabía que pasaba, ya solo avanzaba y gritaba y era uno con la marabunta. Un ansia de sangre crecía dentro de mí. Quería sangre, quería ver a ese ser muerto y los hijos e hijas de Idhun también querían eso...bueno y salvar Idhun, pero la única forma era dándole muerte al ser. Pegué otro grito mientras luchaba contra las criaturas que nos mandaba el ser, no era un guerrero, pero era bueno esquivando los golpes y buscando la situación propicia para golpear. No hacía gran cosa aparte de sobrevivir, no era ni soy un guerrero, pero allí estaba, donde siempre había quería estar. Luchando por algo más importante que mi vida y sin saber si sobreviviría o no.

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14/12/2016, 18:14
Aylandris

Aylandris miró extrañada al pequeño dragón que tenía en sus brazos.

¿Aquel ser tan pequeñito era importante ahora?

Recordó como antes le había dado energía a la yan, como su piel oscura había perdido el color. ¿Sería igual ahora?¿Podía darle de nuevo poder a la Maga?

-Vamos pequeño...creo que ahora eres muy importante-le susurró mientras se lo tendía a la yan y observaba con atención lo que sucedía con ambos.

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19/12/2016, 04:48
Namib

 

Vamos dragoncito, eres muy importante, los dragones siempre lo han sido, desde el principio del mundo. -le dijo la gnoma para animarlo.

 

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22/12/2016, 23:52
Khazlian

Parecía imposible que pudiera estar absorto de todo el jaleo que había a nuestras espaldas, con tanto ruido de lucha y destrucción. Pero así era, habían pasado tantas horas desde que nos tomáramos aquel pastel, y desde entonces tenía ese sentimiento que me apremiaba a encontrar a Shela a toda costa.

Tanta carreras y lucha, para por fin encontrarla en aquel estado. Ella alzó su mano y acarició mi cara, introduciendo los dedos entre los pliegues de la tela que tapaban mi cara. El tacto de su piel era cálido, como siempre creí que sería, y ver una vez más su sonrisa apaciguaba mis ganas de girarme y unirme al resto en el combate.

Sonreí para mis adentros y cerré los ojos, llevando mi mano hasta su brazo y devolviéndole la caricia. No quería que nada ni nadie interrumpiese este momento.

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23/12/2016, 00:09
Meerelu

Mereelu se mantuvo en un segundo plano, observando toda la escena. Si bien el ser lobuno estaba recibiendo su merecido, ya había mucha gente repartiendo justicia y prefirió no meterse en medio del violento ataque. Se unió al canto tarareando suavemente la melodía y esperó que todo terminara. Era sorprendente como hasta los pacíficos celestes atacaban violentamente a la criatura, todo lo que había pasado los había transformado en seres llenos de odio y sed de justicia.

Mientras los demás se enfrentaban al ser lobuno y su ejército, Mereelu consideró que podría ser de ayuda de otra manera. Se acercó a la maga y los dos compañeros que la asistían. 

- ¿Puedo ayudar de alguna manera? - dijo refiriéndose a sus poderes curativos.

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24/12/2016, 16:35
Shela

Meerelu llegó en el mejor momento para Shela. Mientras la maga tendía la mano a la varu, que comenzaba a proyectar su poder hacia su interior, Aylandris depositaba el dragón descolorido sobre el regazo de la maga, la cuál acarició como si fuera uno de sus bienes más preciados. Cerró los ojos por unos instantes, y los allí presentes pudieron ver cómo sus heridas empezaban a cicatrizar y el color oscuro de su piel volvía a su normalidad, al tiempo que el dragón perdía todo su color y se quedaba totalmente inmóvil, como si fuera una estatua, totalmente sin vida. La pequeña Aylandris recuperó al dragón antes de que este cayera por los movimientos de la maga.

Shela estaba totalmente recuperada. Se levantó con energía y con una mirada de odio hacia el ser lobuno mientras la batalla aún continuaba.

La criatura estaba dando todo de sí, y había conseguido igualarse a todas las fuerzas de Idhún. La batalla parecía mantener un equilibrio casi mortal para todos, pues una sóla distracción, con que uno sólo bajara la guardia, podría suponer su final.

Pero Shela no estaba dispuesta a que todo sucediera, y convocó un poderoso escudo que se unió al de los Siete, y dejó al ser en el centro de todo. Éste intentó atacarlo, pero todo era inútil. La batalla se paralizó.

El pueblo de Idhún tenía heridos y muertos. En ese breve periodo de tiempo, los celestes actuaron nuevamente de curadores y sanadores, arrastrando a los heridos fuera del combate. Los guerreros optaron por cargar a los muertos, dejándolos tumbados, con rostro simulando el descanso, unos al lado de los otros. La batalla había parado, pero la guerra no. Otros muchos acompañarían esas filas de difuntos si no acababan con todo aquello cuanto antes.

Shela avanzó entre todos, y atravesó su propio escudo. El ser la miró con ojos inquisitivos y su larga lengua lobuna remojó sus labios secos y cuarteados por la tensión del momento.

Oh, veo que te has recuperado de nuestro pequeño combate. ¿Vienes a entregarte? Ya no se si sólo quiero tu poder, niñata, creo que quiero la sangre de todos ellos que...

El lobuno no consiguió terminar la frase. Shela, con un movimiento despectivo, le incitó a callarse.

No vengo a entregarme, vengo a que decidas entregarte. Tu magia desaparece, y ya has perdido el beneficio de los Siete. Sí, de todos y cada uno de ellos. El pueblo de Idhún se ha unido, magos, no magos y sacerdotes han unido sus poderes contra ti y te han vencido. Toda tu energía te abandona porque no te apoyan, has dado mal uso de ella. Es tu fin. Entrégate y no morirás hoy mismo

Las palabras de Shela tenían tanta energía que todo el mundo se detuvo y se quedó mirándola. El ser, con los ojos abiertos como platos, no terminaba de comprender lo que acababa de escuchar

Quieres mi rendición... ¿QUIERES MI RENDICIÓN? ¡MALDITA MAGA QUE SE CREE AGRACIADA POR LOS UNICORNIOS! ¡MALDIGO EL DÍA EN QUE UNO DE ELLOS DECIDIÓ CONCEDERTE EL DON SUPREMO! ¡MORIRÁS, Y DESPUÉS MATARÉ A TODOS TUS SERES QUERIDOS, Y TERMINARÉ CON IDHÚN! ¡ME ALZARÉ COMO DIOS Y TODO TERMINARÁ, CREARÉ UN NUEVO MUNDO EN EL QUE TODOS ME ADOREN Y TU MUERAS UNA Y MIL VECES POR DÍA, SUCIA MAGA!

La criatura lanzó un rayo oscuro contra Shela. La maga permanecía inmóvil, se escucharon gritos ahogados por lo que podía ser la muerte de la maga... Pero fue un movimiento, simple y limpio, lo que detuvo el rayo. La energía oscura se arremolinó entre los dedos de Shela justo antes de desaparecer

Como te dije, ya no tienes poder aquí. Y has firmado tu sentencia de muerte. Madre Venerable, Padre Venerable acudan a mi llamada Shela convocó a la máxima representación de los dioses sobre la tierra de Idhún. Ambos, que habían acudido para ir a ver la aparición del unicornio, estaban ayudando a los heridos y consolando a las familias y amigos de las víctimas. Sin dudar de la palabra de la maga, se levantaron y acudieron, atravesando el escudo protector que rodeaba a todos los allí presentes. Cada uno apoyó la mano en los hombros de Shela, al tiempo que entrelazaban sus dedos, formando un triángulo

Esto es la Tríada de Idhún, la máxima representación de las divinidades y sus poderes sobre nuestra tierra anunció la maga como si de una clase de historia se tratara Es tu fin, criatura. Que tu muerte se lleve todo el mal que has hecho

Madre y Padre Venerable comenzaron a moverse en el sitio mientras alzaban los cánticos. Shela, al tiempo, y siguiendo un ritmo armonioso con los otros dos, alzó las manos. Una energía mística y del color del arcoíris apareció, en forma de orbe, entre sus palmas. La energía de todo Idhún pareció concentrarse allí

¡NO PODRÉIS CONMIGO! ¡SOY UN NUEVO DIOS, SOY EL OCTAVO, Y SIEMPRE PERMANECERÉ! ¡SOY INMORTAL COMO ELLOS!

Shela salió de su trance para dirigirse a la criatura Solo hay una forma de comprobar lo que dices

Y lanzó el orbe. El ataque fue directo, rápido y preciso. No tuvo tiempo ni de esquivar ni de levantar un escudo energético que le protegiera. El orbe dio de pleno en su pecho, provocando que se levantara una gran capa de humo tras una impresionante explosión.

Tras unos segundos, que parecieron eternos, el humo se disipó. Shela había levantado un escudo que defendió a la tríada de recibir el impacto de la explosión, mientras que el escudo gigante se mantenía intacto.

Y allí, en el lugar donde el ser había estado, sólo quedaba cenizas, y una sombra que había calado en la piedra.

La criatura había desaparecido. Idhún se había quedado en silencio.

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25/12/2016, 18:18
Namib

 

Namib, con su vista de oscuras, atisbó entre el humo siguiendo su inercia en la batalla.  ¿Quién necesita ayuda?  -preguntaba para llevarlos con los curanderos que estaban en retaguardia.  Claro, apenas caía en cuenta de lo que había pasado.   ¿Ya acabó?  ¿Ya acabó todo?  Shela, ¿estas bien?  ¿que pasó?  ¿ya no está?  

 

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26/12/2016, 11:00
Kail

¡¡¡¡YIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIHAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!-Grité cuando ví al ser desaparecer. La batalla había sido dura...era mi primera batalla y juraría que ninguna volvió a ser igual de sangrienta, decisiva y justa. Estaba exultante, había participado en la derrota del ser, como todo el pueblo de Idhun y eso me enurgollecía, ya no era KAil el limpiabotas, el ladrón o el mendigo. Ahora era Kail el Guerrero. Lo cierto es que dudo que matase mucho aquél día, pero si fuí un incordio para el enemigo y permití que otros más diestros diesen estocadas mortales. Eso y rematar a los caidos enemigos en el suelo con piefdras y puños. Pero la victoria de Shela, y por ende la nuestra fué abrumadora.-¡¡¡¡¡¡¡VICTORIAAAAAAAA!!!!!

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02/01/2017, 20:49
El Gato

Notas de juego

A ver si postea alguno más

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03/01/2017, 17:18
Aylandris

Aylandris cogió lo que quedaba del pequeño dragón y lo abrazó fuertemente. Miró a Shela levantarse e ir en busca de aquel ser maligno. Aquello iba a empeorar...hasta que uno de los dos muriera.

Agarró a Khazlian fuertemente de una mano y tiró de él hasta ponerlo en lugar seguro-¿Qué le ha pasado al dragón? ¿Está muerto? -le preguntó, aunque su pregunta era realmente otra- Ella tiene que ganar, ¿verdad? Si no lo hace...vamos a morir todos... El tiene mucho poder... ¿Ella podrá?

Y de repente vio como ella lanzaba el orbe. Gritó al ser deslumbrada por el brillo de la gran explosión que generó el orbe al impactar contra el ser. Cerró los ojos fuertemente y tosió cuando el humo llegó hasta ella. Después de unos segundos, o quizás minutos, se atrevió a abrir sus ojos e intentar ver entre el humo lo que sucedía. Donde estaba el ser, solo quedaba una mancha negra en el suelo de donde salían algunos hilos humeantes. Todo olía a quemado y el silencio la rodeaba. Miró por todos lados y, mirase por donde mirase, veía lo mismo. Caras sorprendidas, caras incrédulas, caras aliviadas.

-¿Ya? ¿Lo ha matado?-le preguntó a Khazlian tirando suavemente, tirando de su mano para que le hiciera caso y mirando a sus espaldas, temerosa de que apareciera a sus espaldas listo para matarlos a ellos tres.

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03/01/2017, 21:09
Khazlian

Un tirón fue lo que me sacó de aquel momento entre mis pensamientos, debatiéndome entre si debía impedir que Shela entregara su vida de aquella forma, o dejarla sabiendo que la iba a perder ahora. Me entregué a lo único que me quedaba ahora, aquello que reclamaba mi atención, la pequeña Aylandris.

-Ella podrá -fue mi breve respuesta, llena de esperanza. Tenía que hacerlo, no podía fallar ahora. No después de todo lo que hemos pasado, de tantas cosas como tenía que decirle. Maldeciría a los 6 si eso ocurriera-.

Como un espectador más, contemplé el inmenso poder que se estaba reuniendo allí, de mano de las representaciones del poder de Idhun, Arcano y Divino combinado. Aparté la cara cuando el ser que se autoproclamaba dios recibió de pleno el impacto, pasando unos eternos segundos antes de que se pudiera ver lo que quedo, dejando poco más que una sombra en la piedra y un aroma a quemado en la habitación.

-¡Loconsiguió! ¡Haacabadoconél! -exclamé de puro júbilo uniéndome al resto. Respondiendo a las preguntas de Aylandris-

Con bastante premura, zarandeé la mano de la pequeña para que me soltara el brazo y salir corriendo en pos de Shela. Sin ningún tipo de tapujo o vergüenza alguna, me deshice del velo que cubría mi cara y, al llegar junto a ella, la tomé por la cintura para darle un beso.

Notas de juego

Al más puro estilo del fin de la WWII xD