Partida Rol por web

Rodarán Cabezas (HLdCn)

Capítulo final: El último sacrificio

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24/09/2014, 21:06
Bruja Oscura

Aquella noche no regresasteis a vuestros hogares. En el exterior de la mansión la niebla se hacía cada vez mas y mas densa. El valle se oscureció. La destrucción de vuestra aldea era inminente. Ni el alcalde, ni el alguacil, ni siquiera los propios aldeanos habían podido evitar la masacre. Los juicios no habían servido de nada, el mal era tan poderoso que había conseguido engañaros a todos.

Un estruendo tremendo resonó en el cielo, seguidamente la lluvia empezó a caer de una forma antinatural. Una cantidad de agua que jamás habíais visto. Las tierras que con tanto esfuerzo habían sembrado los campesinos, las historias de aquellos que alguna vez se habían enamorado, que habian luchado por formar una familia en aquel enclave perfecto, en teoría una tierra apacible.... cada risa, cada recuerdo feliz que los aldeanos habían vivido en la fiesta de la cosecha, hasta la maldita leyenda del jinete sin cabeza… todo quedaría sepultado bajo el agua en el olvido. Nadie sobreviviría.

El viento azotaba con fuerza los cristales de las ventanas. De pronto, otro estruendo os sobresaltó. Los cristales se hicieron añicos ante vuestros ojos. Todas las ventanas de la mansión reventaron al unísono. Llovía a cantaros, el agua y la niebla avanzaban hacia vosotros rodeando cada rincón de la habitación donde os encontrabais. Del espeso humo blanco emergió una figura, al principio fantasmagórica, después reconocible para al menos dos de las personas que se encontraban allí presentes.

 

 

Como era de esperar, Rosemary e Isaac sonrieron al contemplar la misteriosa mujer de cabellos rojos, cuyo halo negro sobresalía por detrás de su espalda dándole un aspecto demoniaco. Ésta sonrió complacida al ver a sus siervos.

Querida… Ya no tienes que seguir fingiendo. Dijo cogiendo la suave mano de Rosemary. Has llevado una carga muy pesada sobre tus hombros. Esa maldita ramera, tan inoportuna... Lo entiendo, el amor nos hace cometer locuras. Nos lleva incluso a traicionar a nuestros propios aliados. JAJAJA. Una risa de ultratumba salió de su garganta.

Y tu... Se acercó orgullosa a la tabernera. Jamás vuelvas a ocultar tus cabellos. No te avergüences de ser lo que eres. La luz se ha ido de tu interior, pero no temas porque ha dado paso a una oscuridad brillante. El mal corre por tus venas. No debes tener miedo, serás recompensada. Si tuviera que haber esperado algo de esos malditos inútiles… Dijo refiriéndose al resto de brujos que conformaban el aquelarre. El siguiente paso será destruir las aldeas colindantes. El mundo será nuestro. Sacó la calavera del jinete que llevaba oculta bajo su capa. El nos ayudará a conseguirlo. Dijo mirando el cráneo del maldito. De ese modo no perderemos los favores de nuestro señor oscuro. Miradme, tengo casi 200 años. JAJAJA.

Finalmente se acercó hasta Isaac Pope, el pobre diablo que había vendido su alma con la esperanza de convertirse en un caballero. Desgraciadamente no habrían honores para él. Nuestro acuerdo no fue que ayudaras a estas dos “brujas”. Sonrió al pronunciar la palabra bruja, pues Abbie todavía no lo era aunque había demostrado tener madera para ello. Permitiré que te vayas de aquí sano y salvo, pero con una condición. Debes prometerme que nunca hablarás de lo que ha ocurrido en este lugar.

¡Lo sabia! ¡Vosotros habeis robado la calavera del jinete! ¡Habéis destruido nuestra aldea!. Gritó llorando desesperada. ¡Donde esta el alcalde, por favor que alguien me ayude!.

Niña estúpida. Giró la cabeza para mirar de frente a la curandera. El alcalde ha caído como tantos otros, igual que tu amado Seraphim. Hemos aniquilado a cada pueblerino que se ha interpuesto en nuestro camino. Tu, serás la siguiente. Patética humana.

La bruja levanta los brazos hacia el cielo. Isaac se mantiene apartado en un rincón, expectante. Rosemary por su parte se coloca detrás de Abbie. Sonríe maliciosamente a la espera del truco final.

¿Creías que podrías derrotarnos por hablar con los muertos?. JAJAJA. Déjame que te cuente un pequeño secreto. El ayudante del alguacil, si, el caballeroso joven que te cortejó en el baile de la cosecha no es mas que un vil mentiroso. Se ha reído de ti todo este tiempo. Eres tan ingenua como la bruja que te otorgó ese don. OH, ¿Dónde está vuestra protectora cuando más la necesitáis?. Os ha abandonado, igual que dios.

El  rostro de la curandera palideció en el acto. ¿Es cierto, Nathan es uno de ellos? ¡Acaba con mi vida de una vez, maldita bruja!. ¡Pero sabed que nunca seréis hermosa!. ¡Tenéis el corazón podrido!.

La bruja sonrió divertida. Sus ojos se pusieron en blanco. Su tono de voz era cada vez más siniestro, igual que su apariencia. El rostro bello de la mujer dio paso al de una horrible criatura. Se acabó. Ha llegado tu hora. La curandera empezó a flotar en el aire. Unas manos invisibles la apretaron retorciendo cada uno de sus huesos. La joven murió entre terribles dolores. Al final solo quedó un amasijo de carne deforme. Un charco de sangre llegaba hasta los pies de la bruja. Por lo que volvió a sonreir satisfecha. Que juego tan divertido. Se han matado entre ellos. JAJAJA. Pensaban que no me vengaria... Esta aldea, o mas bien, lo que queda de ella, me pertenece, igual que las almas que han muerto bajo la espada del jinete. Jamás encontraréis el descanso eterno. Lo juro por mi madre, la primera bruja que pisó esta aldea. La misma que murió quemada por orden del tataratatara abuelo de William Hardwicke.

 

 

Rosemary y Abbie se inclinaron ante la bruja para mostrarle sus respetos. Ella les devolvió la reverencia. La misión ha concluido, vamos queridas. La humanidad nos espera ...

 

[…]

Notas de juego

FIN DE LA PARTIDA. ROSEMARY Y ABBIE HAN GANADO COMO PAREJA. ENHORABUENA :)

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24/09/2014, 23:08
Muerto Isaac Pope

Pope estaba abrazando a Abbie, pronunciando por fin aquellas dos palabras que tanto tiempo había deseado decir, que de mil formas había imaginado en su cabeza y que de otras mil formas había soñado con escuchar de sus labios, Te amo, cuando los cristales reventaron en mil pedacitos, junto con el estruendo de la tormenta que reinaba allí afuera. Pope se sobresaltó, apartando ligeramente a Abbie tras de si, quedándose en una posición un tanto defensiva con todo su cuerpo bastante tenso por la situación. De pronto, la estancia empezó a llenarse de una densa niebla de la cual, poco a poco se fue perfilando una figura, la cual terminó resultando ser la de la Bruja Oscura. Isaac al verla, se relajó dejando ver una pequeña sonrisa. "Menos mal...".

Luego se quedó ahí plantado observando y escuchando a la bruja, hasta que esta se dirigió a él.

Nuestro acuerdo no fue que ayudaras a estas dos “brujas”.

En ese momento, el rostro de Pope palideció, borrando esa pequeña sonrisa de su cara, sustituyéndola por una con cierto aspecto de pánico. "¿Qué?¿A qué viene ese comentario?"

Permitiré que te vayas de aquí sano y salvo, pero con una condición. Debes prometerme que nunca hablarás de lo que ha ocurrido en este lugar.

 "¡¡¿QUÉ?!!" El rostro de Pope quedo esta vez se quedó completamente blanco y se notaba el pánico en su mirada. "¡No, no puede ser!"

-¡¡¿QUÉ?!! Pe...pe..pero si yo hice todo lo posible por protegerlos, ¡Hasta puse mi vida en juego! Yo, yo...eso no...
Entonces fue interrumpido por los gritos de Lucretzia y la bruja se giró hacia esta y cuando empezó a amenazarla, lentamente Isaac Pope fue retrocediendo hasta quedarse en un rincón, expectante, observando como destrozaba a Lucretzia lenta y dolorosamente.
Cuando terminó y la sangre de la estrujada chica cubría una gran parte del suelo, la bruja se giró una vez más para dirigirse hacia Rosemary y Abbie, las cuales estaban inclinadas ante esta, mostrando respeto.

Entonces, empezó a oírse una especie de chasquidos, como de cristales, al mirar la dirección de la que provenían, vieron a Pope retrocediendo hacia atrás, por encima de los trozos de cristal rotos. En su cara se podía ver un apenado rostro, con un mar de lágrimas rebosando de sus ojos, cayendo pos sus mejillas hasta caer en el suelo. Seguía caminando hacia atrás, intentando limpiarse la nariz con la manga de su camisa y sin poder quitar la vista de Abbie.

-Yo...yo...lo siento, pero....no puedo. No puedo irme sin más y hacer como que nada de esto ha ocurrido, teniendo que dejarte atrás y... y olvidarme de todo, no, no puedo, no puedo hacer eso, prefiero morir antes que dejar que eso ocurra. Si no puedo ir con vosotras, más vale que termine con todo cuanto antes, lo siento si parece cobarde, pero yo...yo..-Pope se volvió a limpiar con la manga y secar las lágrimas como pudo, para esta vez hablar, levantando cada vez más la voz-yo Abbie, ¡TE AMO! ¡Y no, puedo vivir sin ti!, ¡No quiero vivir sin ti!-entonces, en ese momento es cuando os dais cuenta que la dirección en la que retrocedía era hacia una de las ventanas rotas-¡Y NO VIVIRÉ SIN TI! Hasta siempre...

Pope ya se encontraba junto a la ventana, y cuando termino de gritar,dejando de llorar y con una sincera sonrisa en su rostro y tras mover mover la boca intentando pronunciar su último Te amo, aunque sin voz, simplemente se echó hacia atrás dejándose caer por la ventana para terminar con el horrible y doloroso sufrimiento que empezaba a brotar en su corazón al imaginarse un futuro en el que no podía ni ver a Abbie, en el que no podía estar con ella, no merecía la pena vivir así.

"Espero que me olvides pronto, pues yo no lo haré."

Notas de juego

Antes de morir escucharía la canción que me llevo a ti,
recordaría los bellos momentos,
viviría mi ultimo día contigo,
antes de morir te dibujaría en mi mente
y te llevaría por siempre,
antes de morir caminaría contigo por un mundo diferente a este.
antes de morir lloraría junto a ti,
antes de morir quisiera que vinieras conmigo,
antes de morir quisiera volar,
antes de morir quisiera reír. 

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25/09/2014, 19:53
Rosemary Kenway

Se queda a un lado viendo el abrazo de Abbie e Isaac, en silencio para darles una pequeña intimidad al acto, y se gira hacia Lucretzia. Sin poder decir nada, oye el estruendo y se gira para mirar hacia la ventana y ve aparecer la Bruja Oscura. Cuando le coge de la mano suspira y sonríe.

-Ya era hora, estaba un poco cansada de fingir. -mira de reojo a Abbie cuando dice lo del amor y asiente sonrojandose ligeramente.- La verdad es que... me ha ayudado bastante más que alguno de mis aliados... -hace una pequeña reverencia cuando la bruja saca la calavera y asiente.- Prometí a Abbie que iríamos a Europa, podríamos ir por allí después de las aldeas cercanas -sonríe.

Mira a Isaac cuando la bruja se dirige a él, y luego a Lucretzia cuando empieza a gritar. Se queda en silencio escuchándolas y baja la mirada en el momento en que mata a la curandera. Vuelve a mirar a la Bruja cuando todo acaba y le hace una pequeña reverencia. 

-Iremos a donde nos digas, mi señ... -se detiene al escuchar los ruidos de cristales pisados detrás suyo, y se gira para ver a Isaac como va retrocediendo hasta la ventana.- Pobre iluso, Abbie solo se acercó a ti para que nos ayudaras a sobrevivir. -dice antes de que este se lance por la ventana y niega ligeramente con la cabeza. Mira a Abbie seria.- No te culpes, pedimos que se salvara, y él mismo no ha querido, no es culpa nuestra. -se encoge de hombros y se gira para mirar a la Bruja.- Como decía, iremos a donde usted nos diga, mi señora. -le hace una pequeña reverencia de nuevo.

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26/09/2014, 12:51
Abigail "Abbie" Irving

El corazón de Abbie latía emocionado y confuso al mismo tiempo mientras los brazos de Isaac la rodeaban. Y durante unos instantes cerró los ojos y se sintió en paz por primera vez desde hacía días. Pero el ruido de los cristales y la mano del muchacho apartándola rompieron el momento e hicieron que la joven diese un respingo sobresaltada. Parpadeó confusa al ver esa figura que no conocía, pero al ver que tanto Isaac como Rosemary parecían relajarse ante ella, suspiró confiada, estaba segura de que con ellos allí no le haría nada.

Prestó atención a sus palabras, saliendo de detrás de Isaac y se sintió aliviada cuando la bruja le permitió seguir con vida. Había temido tanto que tuvieran que encargarse de él también... Suspiró y volvió a concentrarse en lo que la bruja decía al dirigirse a ella. Llevó una mano a su pecho cuando habló de la luz que había perdido. Durante un instante sus ojos reflejaron temor al darse cuenta de que era cierto, ya no la sentía. Pero con sus siguientes palabras un nuevo latido, todavía pequeño pero mucho más poderoso que el anterior, comenzaba a surgir en su pecho, sustituyéndolo. Y una sonrisa empezó a esbozarse en sus labios, mientras su expresión empezaba a perder la candidez. 

Contempló como hipnotizada cómo la bruja oscura torturaba a Lucretzia, sin hacer nada para impedirlo, pero fue el sonido de los cristales lo que llamó su atención. Contempló a Isaac confusa, frunciendo el ceño. Sentía que había algo que se le estaba escapando, pero no entendía qué le sucedía a Isaac ni porque retrocedía de esa forma. Y cuando fue consciente de sus intenciones, ya era demasiado tarde. Dio un paso hacia él, extendiendo el brazo y la mano, pero sólo llegó a agarrar el aire en el lugar que el muchacho había ocupado un segundo antes. Sus ojos se humedecieron y se apartaron de la ventana y sus dedos cayeron junto a su cuerpo, laxos. Negó con la cabeza, todavía incrédula, y su respiración se volvió jadeante por el dolor que se anidaba en su corazón y empezaba a extenderse con un patrón retorcido e intrincado por todo su pecho. 

Algo se rompió en ella, su boca dibujó una mueca desquiciada y sus ojos brillaron delirantes. Tardó todavía varios segundos en apartarse de la ventana, pero cuando lo hizo y se unió a Rosemary con la mirada gacha, ya no era la misma. El último resquicio de inocencia que quedaba en Abbie acababa de evaporarse con la desaparición de Isaac. Su pureza, corrompida día tras día por la traición a sus convecinos, se trocaba en malicia. Y cuando levantó la mirada, ya no había candidez en sus ojos, sino locura. Incluso sus cabellos parecían más rojos al contrastar con el brillo de su mirada. La joven y dulce Abbie de la que Isaac se había enamorado, había partido con él. 

Abigail estiró el brazo para tomar la mano de Rosemary y se inclinó ante la bruja con una sonrisa afilada que resultaba ajena en su rostro pecoso, pero que pronto sería una parte ineludible de él. - Usted guía mis pasos ahora, mi señora. - Dijo al incorporarse, dispuesta a descargar la ira y la venganza sobre la humanidad.