Partida Rol por web

Sangre nueva

Apostando fuerte (Escena I)

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12/01/2018, 00:57
Director

Aquella iba a ser una noche especial. Era el cumpleaños de Rotta, y como siempre ocurría en esas circunstancias, se celebraba una gran fiesta. La vida de un hutt es larga como generaciones enteras de seres humanos, pero no por ello a las opulentas babosas de Nal Hutta no les gustaba recordar que año tras año se hacían más viejos y venerables. A diferencia de otras razas, en las que la edad conllevaba la pérdida de facultades y se convertía en un anatema, a los hutt les gustaba ser cuanto más mayores posible. El hutt más longevo, un tal Kilbon, que vivió en la Antigua República, llegó a cumplir los 2.000 años. Normalmente, un hutt se contentaba si podía rondar el milenio antes de morir, aunque el actual gobernante de todos aquellos territorios, Zorba, había sobrepasado ya los 1.200 años con buena salud.

En Nar Shaddaa la noche no existía, especialmente en las zonas de ocio, especialmente en fin de semana. La enorme megalópolis era, en sus niveles superiores, un juego cambiante de luces de color, anuncios y speeders de transporte que se disputaban las diversas electroautopistas, zumbando sobre los medios de transporte de masas y las amplias avenidas de la zona alta. Los abarrotados espaciopuertos, que durante el día bullían de actividad en transporte de pasajeros y mercancías, daban paso por la noche a los barrios del placer, donde uno podía encontrar desde tiendas abiertas las 24 horas a infinidad de clubes, discotecas y salas de ocio, puerta con puerta con humildes negocios de comida callejera o franquicias de letreros relucientes donde mil razas degustaban platos de los cuatro rincones de la Galaxia.

Pero bajo las avenidas iluminadas y los grandes nodos de transporte, más allá de la seguridad de los barrios ricos, vigilados por las fuerzas del orden y los esbirros de las corporaciones, estaba "el núcleo", un submundo peligroso y fascinante a partes iguales. Los niveles bajos de la ciudad aglutinaban no solo a los más humildes, si no que servían de refugio a proxenetas, esclavistas, contrabandistas, mercenarios... y en general a todo lo malo de la ciudad. Los visitantes y los ricachones ocasionales que buscaban emociones fuertes bajaban allí. Sin duda podías encontrar la mejor droga, la mejor comida, la prostitución más "selecta" o los locales más "hardcore" en aquella zona de la ciudad. Allí la ley la imponían los esbirros de los hampones y sus mercenarios. Y aunque la paz se mantenía, de vez en cuando se vivía algún tiroteo o ajuste de cuentas. Lo que si era común eran los encuentros, los tomas y dacas, por motivos personales, borracheras o venganzas. A pesar de que no estaban permitido armarla en el local de uno de los lores del crimen, la gente que tenía cuentas pendientes se buscaba en cualquier lugar para arreglar sus diferencias a golpe de bláster, veneno o vibrocuchillo. El núcleo era un lugar peligroso, pero sin peligro no hay emoción.

El Zeus parecía una mierda, a simple vista. Quizá es lo que Rotta quería, un garito que no llamara demasiado la atención. Pero todo el mundo sabía que su garito era el más emocionante y depravado de todo el Núcleo. En realidad, lo que era una mierda era la entrada peatonal, la del nivel inferior, a la que accedían "los don nadie". Las entradas para VIP, aunque igualmente vigiladas por enormes guardias, estaban en los niveles superiores. Cuando uno entraba dentro sabía por qué el Zeus era lo que era. El local era enorme, ocupando un edificio entero. Estaba dividido en varias áreas, siendo la primera lo que parecía a simple vista un simple bar para todos los públicos, donde bailaba una gogó bastante flaca, llamada Ylia. Ésta era la antesala y cara oficial del Zeus, donde se llevaban a cabo algunos tratos y se despistaba al curioso.

Más conocida era la sala de baile. Una gran discoteca de música electropop donde la Obscura corría a raudales, junto a otras drogas, añadida al favor de chicas de alquiler que fingían interesarse por los bailarines. Allí podían contratarse los servicios de reconocidos gigolos, que convertían en especial la velada de cualquier chica poco agraciada, necesitada o cuyas amigas celebraran alguna fiesta. Allí podías cuchichear con algún blaster de alquiler, cerrando un trato sin tener que exponerte a oídos indiscretos. Y por supuesto, podías bailar y tomar copas hasta caer redondo, o hasta que los guardaespaldas te echaran por armar demasiado jaleo.

Las conquistas de pago se llevaban cerca del segundo nivel, donde había un club más exclusivo, con bailarinas más guapas, alcohol más caro, acompañantes de lujo y drogas servidas en bandeja de plata. Los que eran algo o querían ser algo solían reservar aquí una mesa para charlar de sus asuntos, darse a ver y tratar de codearse con sus semejantes. A veces Rotta se dejaba ver por éste club, estrechando manos o teniendo alguna conversación particular. Además, en éste nivel estaban los cuarteles donde pernoctaban la mayoría de los criados y mercenarios, que se distribuían diligentemente vigilando el edificio en turnos de guardia, acudiendo a sofocar cualquier alarma.

Por último, estaba el Sancta Sanctorum. Una zona auténticamente VIP, cuyas partes más recónditas estaban prohibidas al acceso de los curiosos, los espías o cualquiera que no gozara de la confianza del anfitrión, que habitaba en en núcleo de aquella fortaleza. Discretamente ocultas en las paredes y los techos de los grandes pasillos, sistemas de seguridad que serían la envidia de la flota del GGU: autocañones, campos de energía, escudos de rayos, gases venosos, puertas de seguridad y compartimentos que escondían droides asesinos dispuestos a ocupar los pasillos al menor signo de alarma para eliminar a los intrusos con fuego pesado.

Más allá de los aposentos personales, cocinas, lujosos baños, biblioteca y demás salas personales para el uso de Rotta y sus más cercanos, estaba el Olimpo, el club más privado y personal de Rotta. Era aquí donde se estaba celebrando la madre de todas las fiestas, donde el néctar de varanta y las comidas más caras, excéntricas y suntuosas se servían regadas con caldos carísimos. Aquí bailaban, entre increíbles efectos de luz y sonido, algunas de la bailarinas más caras y diestras de la Galaxia. Púrpura y Naranja, que eran dos gemelas twi'lek de prodigioso contorsionismo. Allí estaba Rotta, rodeado de los suyos. Su corte, algunos de sus amigos y sus mejores y más valiosos trabajadores. Allí, sentado en su elegante trono tapizado, estaba el hutt, y a sus pies, dándole de comer largos gusanos de Thyferra, estaba la despampanante Lexi, que se había vestido muy sexy para su "papito". Una de las bellezas más impresionantes de éste sector de la Galaxia, y sin duda una de las más locas.

Había costado sacar a Sissi del taller, pues a pesar de que sabía bien que fecha era, siempre se enfrascaba en sus inventos. Tenía a su disposición toda la planta de producción de la antigua fábrica de HK, que ahora hacía droides para el conglomerado empresarial del joven hutt. No se relacionaba mucho con los trabajadores, salvo para dar alguna orden o anotación concreta, que el jefe de planta escuchaba atentamente. Vivía en aquel sitio, comía, dormía y hacía sus necesidades cerca del taller. Pero de vez en cuando, salía por ahí a buscarse algún lío, o respondía a la llamada de "El Jefe". Hoy se había puesto guapa, pero para no atraer miradas de los viandantes, se había ocultado bajo una larga capa con capucha. Al llegar al Olimpo, Oren, el enorme y pétreo guardaespaldas vaathkree, la detuvo al no identificarla por su embozo. Ella sonrió y se quitó la capa, dejándosela puesta con un beso en la mejilla.

Allí estaban algunos de los señores del crimen más importantes del planeta, que ahora trabajaban para Rotta, y una buena representación de sus socios y feudatarios en otros rincones de la Galaxia. Hombres y mujeres de cien razas, desde los más pequeños a los más grandes, que charlaban animadamente bajo la atenta mirada de Rex, la mano derecha del joven hutt. Inmediatamente después de su entrada, un hombre que no conocía, pero que tenía una apostura noble y poderosa, se la quedó mirando. Era un falleen, y parecía de la realeza.

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12/01/2018, 02:09
Rotta el Hutt

Reclamó con un gesto a sus chicas. Era su cumpleaños, pero tenía la costumbre de repartir regalos entre sus amigos. Era un hombre dadivoso, pues así mantenía contentos a sus partidarios. Pero también podía ser temible, si se le llevaba la contraria o no se aceptaba de buena gana uno de sus regalos. Una a una, fue agasajando a sus chicas con regalos: caras joyas, llaves de speeders último modelo, ropa de diseño o cualesquiera otra cuchería.

Fue entonces cuando Sissi se acercó al trono y Rotta sonrió, complacido. El pequeño kalaboo se subió al hombro de Lexi y la miró con curiosidad, mientras su amiga estaba recostada sobre la panza grasienta de Rotta.

-Pequeña, acércate -le dijo, mostrándole la mano.

A diferencia de otros hutt, Rotta hablaba en básico en la mayoría de las ocasiones. Le hacía sentirse cercano a los demás, facilitaba la comunicación. Reservaba el huttés para los negocios y para codearse con sus semejantes. Sus ojos felinos parecieron admirar la belleza de la twi'lek azul.

-Trabajas demasiado, dulce niña. Pero... ¿Que haría yo sin ti?

Indicó a uno de sus sirvientes, que era rodiano, que le alcanzara algo. Parecía una esfera, similar a la raza silentium, pero de un color diferente, verdeazulado.

-Muy caro, muy exclusivo. Los arqueólogos dicen que es un escudo de energía rakata, de hace miles de años. Seguro que tu puedes desentrañar sus secretos...

Sonrió con su enorme boca. Luego acarició con la cola a Lexi, en su vientre, por que sabía que le hacía cosquillas. La cola se atrevió a tocar otra parte de su cuerpo, vecina a ésta, por mero placer táctil.

-Dejo lo mejor para el final. Lo mejor, para mi pastelito de fresa. Para mi ojito derecho.

Hizo una seña, y un par de musculosos humanos tiraron de la cadena de un exótico animal. No pertenecía a esa galaxia, si no a la Gamma. Los wobant eran animales que solo juraban fidelidad a un amo, fuertes, nobles y astutos. Una saga de nobles de la galaxia vecina los empleaba como guardaespaldas para sus hijos y príncipes, por que eran antinaturalmente fuertes.

La criatura de seis patas se acercó, algo arisca. Fue entonces cuando Kalaboo derramó sobre Lexi algo parecido a un ungüento, o un perfume, que realmente estaba compuesto por nanobots que entraron en su piel con un suave cosquilleo. Inmediatamente, una pequeña variación en su glándula de feromonas añadió un nuevo aroma al ya explosivo conjunto: aquel que convertía en dócil a la criatura, que servía para controlarla. Solo una persona podía mandar a un wobant, pues si dos de ellos emanaban la misma feromona, el animal se comía a aquel que menos amaba para quedarse con un solo amo.

-Tienes que ponerle un nombre...

La gente había contenido el aliento. Aquel era un regalo carísimo, de reyes. Aquellos seres solo ponían huevos en su planeta de origen, y cada muchas décadas. Eran animales longevos, aunque una vez que se ataban a un ser humanoide de aquella manera, su vida quedaba ligada y terminaba en el mismo momento que la de su amo. Ni más, ni menos. Algunas de las chicas de Rotta miraron a Lexi con envidia infinita, mientras el ser se acercaba a ella para dejar que lo acariciara.

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12/01/2018, 21:04
Sissi

El agua caliente de la ducha recorría sus piel, relajando poco a poco la tensión acumulada tras tres días de trabajo seguido en el taller. Sissi se enjabonaba mientras seguía levemente con su cuerpo el último éxito musical de moda que sonaba a través de su pequeño droide multimedia. Esta noche era "esa" noche, así que estaba contenta. Rotta era un año más veterano y se merecía una celebración de categoría. Siempre dejaba al Hutt con la duda de si asistiría o no, formaba parte del juego, pero ambos sabían que no se lo perdería.

Salió de la ducha y se dirigió hacia su vestidor y se percató de que QOL hundió la cabeza en su revista, disimulando que la estaba mirando. Sissi se giró hacia él.

- ¿Que ocurre? ¿Tengo algo en la espalda? - dijo en tono ingenuo.

A Sissi le gustaba ponerle incómodo. Era tan mono... QOL la miró de nuevo, esta vez de manera analítica.

- P-por supuesto que no, mi Señora. Su piel está tan perfecta como siempre - dijo con con su modulada voz de HK.

Ella sonrió y desapareció en el vestidor.

Mientras se vestía para la ocasión repasaba mentalmente la actuación que había preparado como regalo de cumpleaños. La había ensayado concienzudamente y estaba preparada. Solía bailar en diferentes fiestas, pero solo cantaba en público para Rotta en su cumpleaños, y esta vez había preparado algo exótico.

- QOL, ¿me acompañas al Olimpo? Una chica sola por las calles de Nar Shaddaa... - sugirió inocentemente.

- Afirmativo, mi Señora. Será un placer - dijo animosamente a la par que soltaba la revista y se ponía en marcha.

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Tras un rato de trayecto en speeder llegaron al Olimpo. Una maravilla moderna en cuanto a decoración y diseño. Sobre todo diseño armamentístico. Cómo había disfrutado mejorando aquel sistema de defensas un par de años atrás. Deseaba poder comprobar qué tal funcionaba en una situación real, pero nadie era tan estúpido como para asaltar una de las joyas de la corona de Rotta.

Sissi pasó de largo la cola de vips hacia la entrada donde estaba Oren haciendo las veces de portero. Un portero al que nadie le tocaría los peñones... 

- ¿Quién te crees que eres? A la cola - dijo severa pero profesionalmente. Los ojos de QOL, normalmente de color naranja claro, se oscurecieron.

- Estás muy tenso, grandullón. ¿Me has echado de menos? - dijo Sissi, quitándose la capa y esgrimiendo su mejor sonrisa. QOL volvió al color de normalidad.

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El subwoofer de la música cambió el ritmo de sus latidos nada más entrar al club. Sintió que atraía las miradas de hombres y mujeres por igual, pero una mirada no era familiar. ¿Quién era ese imponente falleen? Nunca olvidaba una cara, y menos una tan atractiva. Pero no había tiempo para tonterías, Rotta querría verla nada más llegar.

- QOL, me voy con el Jefe. Tómate la noche libre y disfruta de la fiesta - gritó Sissi para que la oyera entre tanto ruido.

Rotta estaba contento, se notaba. Estaba rodeado de sus mejores amigos y aliados vestidos para una celebración especial como esta, y la hora de los regalos había llegado.

Él siempre la llamaba "pequeña" cuando estaba de buen humor y a Sissi le gustaba ese trato de superioridad cercana. Cuando recibió el regalo no quiso contener su emoción y le plantó un impetuoso beso en la mejilla al joven capo.

- ¿Tú? ¿Qué haría YO sin ti? - le dijo en idioma hutt con una sonrisa de oreja a oreja. - Eres único - añadió en común.

Se apartó cuando Rotta llamó a Lexi para agasajarla. - (¡Un wobant!. No esperaba llegar a ver uno en persona.)

La fascinación le duró hasta que pensó que tendría que compartir muchas horas junto a esa criatura en la nave, y de pronto no le pareció tan buen regalo.¡Esos bichos son peligrosos! - (Pero es bastante mono. Hay que reconocerlo.)

- Tiradas (1)
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15/01/2018, 00:33
Lexi

“Cumpleaños de Papi Rotta”
Exclamó el despertador automático. Bien lo sabía, de hecho le había costado dormirse pensando en ello el día anterior.
Para Lexi era el día más importante del año, nadie en la galaxia sentía la devoción que ella profesaba al Hutt, mucho más que su jefe o su sugar daddy, su mundo empezaba y terminaba en Rotta. Si uno se paraba a pensarlo… era la adoración propia de un síndrome de Electra bastante chungo, claro que no era su padre y quizás eso suavizaba un poco el análisis.

Volviendo al tema del despertar, Lexi había dejado todo listo para poder pasar el día durmiendo. Se cuidaba mucho, defendía que no había nada mejor para la salud que dormir bien, y quería estar perfecta para esa noche. Se levantó, miró por la ventana, sonrió y se fue directa a sumergirse en un placentero baño que dejara su piel suave y perfumada. La vida era bella, pensaba soplando la espuma para que volaran bonitas pompas multicolor, tenía cuanto quería, un precioso apartamento con toda clase de comodidades y chucherías, ropa cara, dinero para gastar a manos llenas, armas chulas, aventuras, diversión… pasaba por la vida alegremente sin tener que preocuparse de nada. Menos cuando estaban de misión claro está, pero Rotta le había prometido que algún día, pronto, se acabarían esos riesgos. Cualquier otra persona se preguntaría si no lo echaría de menos, pero ella no, sería feliz siempre que pudiera estar con su papito adorado.
Al rato de estar macerando cayó en la cuenta de que Kalaboo no andaba por allí ¿Qué estaría haciendo? A saber, ese cerebrito cascarrabias, nunca paraba, a lo mejor andaba con algún recado.
Vagueó un ratito más y luego se puso en serio a arreglarse. Cuanto más se acercaba la noche más nerviosa/ilusionada estaba. Giraba delante de un holoespejo cuando llegó su compañero
-¿Qué te parece?- saltó haciendo que sus generosos y turgentes pechos botaran de lo más sugerentes. Kalaboo le miró de aquella forma enigmática que ella no entendía -¿Le gustará?- (se refería al Hutt) temió que esa mirada significara que no. Él soltó aire por la nariz y respondió –Claro que sí-

---oOo---

Llegaron al club un poco antes, Lexi quería tener listos los snacks favoritos de Rotta para cuando llegara: Gorgs, babosas de ciénaga, ranas de arrozal... a la gente solía repugnarle la dieta Hutt y los Hutts en general, inexplicablemente a Lexi no. Encontraba un atractivo sensual en la opulenta viscosidad de todo lo relativo a Nal Hutta, razón por la que disfrutaba de tumbarse en el regazo del jefe a la vez que se divertía forcejeando con “la comida” (ya que solía estar viva). Paradójico, a una belleza de tal calibre le enloquecían las cosas asquerosas y feas.
Sus ojos brillaron cuando el anfitrión apareció y la reclamó a su lado después de alabar su vestido –Lo compré pensando en ti, así  vamos a juego- dijo loca de contenta meneando las gasas de color ocre -¡Oh! Y mira lo que te he traído- tiró de un cortinaje y descubrió un acuario con un montón de bichos babosos y anfibiescos nadando. Un festín estilo Hutt -¡Felicidades!-  Rotta rió y palmeó su tripón para que Lexi se hiciera un hueco en el que acomodarse desde el cual ir dándole todas esas exquisiteces.
La fiesta estaba hasta arriba de invitados de los más variopintos rincones de la galaxia, uno a uno pasaban a rendir pleitesía a su benefactor e inevitablemente acababan devorándola con los ojos ¿Cómo no hacerlo con ese escultural cuerpo, ese perfume a feromonas y esa actitud juguetona? Pero esa noche Lexi era solo para Rotta, parte de su regalo consistía en eso, que a pesar de su natural apetito sexual, hoy, solo le atendería a él.
Cuando Sissi llegó la saludó con la mano, le caía bien pero no la veía mucho, siempre andaba en el taller arreglando, mejorando o inventando cosas. Le hacía gracia que siendo twilek fuera tan lista y tuviera tan pocas tetas.

-¡Anda! Te ha regalado una… pelota?- su voz cambió del entusiasmo a la incomprensión. Parpadeó esperando que alguien explicara que era eso pero después de la explicación se quedó igual, bueno no, era un objeto misterioso, antiguo y se moría de ganas de pulsar su botón rojo. Kalaboo le vio las intenciones y detuvo su mano a tiempo –Ni se te ocurra, es su regalo. Dejale a ella que lo trastee- La zoltran hizo un puchero gracioso a modo de queja y Rotta le hizo “cosquillas” con las que caracoleó sensualmente mientras reía tontorrona.

-Dejo lo mejor para el final. Lo mejor para mi pastelito de fresa- Lexi parpadeó adorable –Para mi ojito derecho- no le había dado nada aun y ya estaba espachurrando la mejilla (y el escote) abrazandole. Entonces aparecieron esos dos chulazos tirando de un wombat. Abrió los ojos de par en par –Oiiii pero que cosa más mona ¿Para mi? ¿En serio?- fue amor a primera vista. Estaba deseando achucharlo, consentirlo (ese animal no sabía lo que se le venía encima) y de nuevo Kalaboo tuvo que saltar para evitar una desgracia. Él estaba en el ajo de aquel regalo por eso tenía el vial con los nanobots que harían de Lexi la feliz “mami” de aquella criatura mortífera, luego se apartó rápidamente, que el bicharraco fuera fiel a su amiga no quería decir que no pudiera zampárselo sin pestañear.
A la chica se le saltaron las lágrimas cuando por fin pudo hacerle carantoñas, el bicho le propinó un lametón lleno de babas y ella lo levantó en peso estrujándolo entre sus pechos con la sincera ilusión de una niña y su peluche. –Me encanta papi!!!!!- exclamó justo antes de estamparle una ristra de besos en la mejilla a Rotta –Gracias, gracias, gracias-

-Tienes que ponerle un nombre-
Lo tenía panza arriba, rascándole la tripa y amasandole los carrillos -¿Y como te llamo yo a ti, cosita? Mmmm, a ver… bichillo, manchas, peque, gordi…- la mascota hizo un gesto muy gracioso escondiendo la cara con las manitas haciéndose un rosco –¡Ya se! Boliche ¡No! Señor Babas! Ese va a ser ¿Te gusta Señor Babas?- meneó la cola alegre –Claro que sí, ya verás que bien nos lo vamos a pasar- saltó sobre ella para que siguiera sobándole y Lexi se reclinó de nuevo, cariñosa, en el regazo del Hutt. Sus aventuras iban a ganar mucho con su nueva mascota.

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15/01/2018, 23:29
Director

La noche transcurrió como cabría esperar. Una orgía de comida, drogas, licor, y música electrónica, que terminó poco menos que en una bacanal. Sissi terminó bailando en la barra, después de unas copas de más, y los presentes pudieron disfrutar de una visión agradable a la par que provocativa. Rotta se rió un poco, al ver a su chica, normalmente enratonada en su taller, soltar el freno y pasar una noche memorable.

Lexi se lo pasó muy bien, dando de comer a su papito, contándole tonterías y compartiendo besos y confidencias. De vez en cuando, echaba el ojo a algún hombre en la sala, se paseaba delante para darle envidia y cuando él creía que la conquista era segura, le dejaba con el calentón y volvía con su único y verdadero amor. ¡Hasta terminaron utilizando el casco de transferencia neural para "echar un kiki"! Sin duda alguna, Rotta terminó la noche contento por su cumpleaños. Vomitó dos veces y se emborrachó tres, que para una fiesta hutt era un promedio bastante satisfactorio. Al final de la noche, se retiró a sus aposentos y durmió con Lexi y dos de sus chicas a los pies, roncando como un bendito.

Sissi se despertó antes, encontrándose sola. El despampanante ejemplar de macho nautolano con el que había pasado la noche ya no estaba allí, y solo un montón de botellas vacías y un dolor de cabeza de proporciones épicas. La luz del plafón  golpeaba su ojo enrojecido y la hizo girarse con desgana entre las sábanas. Un insistente mensaje en el comunicador, emplazándola de vuelta al club, la hizo vestirse con parsimonia y compartir una mirada con el vigilante droide, que había dejado de tricotar para interesarse brevemente por su estado. Nada que un buen vino-café y unas tortitas no pudieran solucionar. ¡El apetito de una twi'lek! Un pozo sin fondo.

Cuando llegó al club, que ya estaba recogido, perfumado y bien fregado (de hecho olía demasiado a producto de limpieza), Trevan, el barman ithorian, ya servía a varias personas sentadas en una de las mesas. Allí estaba Lexi, que parecía haber pasado mejor la noche, ahora vestida "informal", hablaba con un corpulento devaroniano con los cuernos recortados, que vestía una larga levita de cuero, y el príncipe falleen que había visto la noche anterior. No sabía muy bien de que iba aquello hasta que una presencia a su espalda le dio una indicación concreta.

-Siéntate, encanto -le dijo Rex, que traía una jarra de chocolate caliente en la mano.

No le gustaba obedecer al ortolano, pero aquel parecía un asunto lo suficientemente serio como para discutirse a una hora y en un lugar que asegurara la máxima privacidad. Así que tomó asiento, y esperó a que el elefante azul hiciera otro tanto, mientras Trevan le preguntaba que quería para desayunar. El príncipe extranjero la miró con una curiosidad no exenta de cierta pedantería. La puerta del baño estaba abierta y la cadena sonó de forma bien audible. Fue entonces cuando Kalaboo regresó del servicio y se subió en la mesa, cruzándose de brazos.

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15/01/2018, 23:52
Kalaboo

El conejo estaba un poco harto de tantos rodeos. Toda la noche anterior lanzando indirectas, a varias bandas. Referencias por parte de Rotta, miraditas de Rex, conversaciones intrascendentes con el principote. A él le gustaban las cosas claras. Si requerían a las chicas para algo, debía saber qué demonios estaban tramando.

-Me arde el culo con esas plantas raras de Gamma. No están hechas para un estómago kushiban. Bueno, caballeros... espero que no nos hayáis hecho dormir poco para nada. A ver, jefe, desembuche.

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15/01/2018, 23:56
Rex

Dio un largo trago al chocolate mojándose la trompa. Aquella guarrada le encantaba: llenarse la trompa de aquel caldo caliente, azucarado y lleno de calorías. Cuando le preguntaron, siguió bebiendo como si la cosa no fuera con él. Luego, señaló al príncipe extranjero con uno de esos dedos/ventosa que tenía, como si allí las explicaciones tuviera que comenzar a darlas él. Extraño, sin duda.

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15/01/2018, 23:58
Tos Kred

El príncipe cruzó sus largos dedos. De vez en cuando, miraba a Lexi y viceversa. El cóctel de hormonas, masculinas y femeninas, en aquella mesa, resultaba bastante insoportable. Guardaban las distancias, aunque según su raza y programación genética, lo que les dictaba el organismo era apartar las cosas de la mesa, subirse a ella y... bueno, el resto es fácil de imaginar. Sin embargo, parecía que él era un tipo bien educado, frío y calculador, que sabía comportarse. De hecho, sus modales resultaban casi excesivos en un lugar y momento como aquel.

-Vienen ustedes altamente recomendadas, señoritas. El señor Rex me ha asegurado que son lo que necesito para ésta pequeña misión...

Sonrió brevemente, mostrando sus dientes afilados. Parecía tener poco interés en el desayuno que le habían servido, y mucho en ellas.

-Lo he hablado con Rotta, y estamos de acuerdo. Éste asunto nos beneficia a ambos, y es más importante de lo que pudiera parecer.

Apoyó una mano en el hombro de la ancha y fuerte espalda del devaroniano, que se había mantenido ocupado con un desayuno digno de dos o tres humanos.

-Espero que les gusten las motos, señoritas. Las carreras de vainas ya no son lo que eran, no desde desde que Darth Krayt se entretuviera cazando a los pilotos y el GGU las terminara de prohibir en su territorio. Carreras de speeders, motos speeder, son la nueva sensación tanto aquí como en el territorio federal. Una de las pocas distracciones alegales de las que goza el aburrido núcleo galáctico, donde los dignos senadores apuestan mucho dinero y los humanos ricos buscan sensaciones fuertes. Escuderías de renombre, equipos independientes, incluso representantes de clubes de motos, a medio camino entre lo legal y lo ilegal. Retransmisiones en directo, apuestas por canal oficial y bajo cuerda, tráfico de influencias a una escala Galáctica en los reservados... todo lo que la emoción de una competición puede ofrecernos.

Palmeó el hombro del hombre-diablo, que gruñó levemente.

-Les presento a una promesa que vuelve al ruedo, tras unos... pequeños percances con la justicia. El famoso Rullok Rez, el legendario piloto, cazarrecompensas y caradura. Di algo, anda... no seas grosero.

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16/01/2018, 00:09
Rullok Rez

No parecía que la relación entre ambos fuera la mejor del mundo. Suponían que el gigantón era algo así como un criado, un esclavo o similar. El tipo, que tenía aspecto de poder matar a su hipotético amo simplemente dándole una bofetada, parecía atado a él por algo más que el dinero o un contrato. Era un rollo extraño, que de momento no conocían y que posiblemente estuvieran mejor ignorando.

Alzó su mirada directamente a Sissi, que parpadeó. Luego la señaló con uno de esos amplios dedos.

-Dicen que eres la mejor mecánico del cuadrante. Me cuesta creerlo, la verdad. Te vi anoche bailando, y entre tu y tu amiga rosa me tenéis la junta de la culata revolucionada. Que seáis caras bonitas, no lo dudo. Pero yo no necesito caras bonitas. Necesito un puto milagro, para superar a las grandes escuderías.

Parpadeó, volviendo al desayuno.

-En Coruscant solo compiten los mejores. Y la pasta manda. Ellos tienen equipos enormes de mecánicos, técnicos, comunicación, marketing... de todo. Y vosotras sois, dos tías con el culo levantado y un conejo.

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16/01/2018, 00:16
Kalaboo

Le tiró un bote de sirope, directo a la jeta. No pareció hacerle mucho daño, aunque si le manchó parte del pecho y la cara con una pringue asquerosa que iba a ser difícil de quitar.

-Chúpame la cola, mamonazo.

El gigante trató de cogerlo de un manotazo, pero él escapó.

-Te haré al ajillo, peludo.
-Me sobran huevos para dejarte tieso aquí y ahora.

El microbláster sonó al activarse, provocando que el devaroniano se levantara. Sin embargo, el barman ya había sacado un bláster y le apuntaba por la espalda.

-Vamos a calmarnos todos un poco, anda... -dijo finalmente Rex- Kalaboo, discúlpate. Lexi, haz el favor de limpiar a nuestro invitado un poco. Y tu, campeón, siéntate. No te conviene tocarle las pelotas a éste conejo. Torres más altas han caído.

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16/01/2018, 00:20
Rex

Hasta que la mole no se sentó, ni el barman ni los guardias que estaban en la puerta se relajaron. Finalmente, el motero volvió a su calma tensa y Lexi tomó una servilleta para limpiarle, sin saber muy bien como encajaba ella en todo aquel asunto. Había que poner los puntos sobre las íes y para eso estaba el ortolano.

-A ver, aquí no hay nada que discutir. Rotta está de acuerdo en que debemos ganar la carrera. De hecho, va a apostar una cantidad astronómica de dinero para camelarse a la que organiza todo el tema de las apuestas. Es una vieja conocida, que pertenece al Gran Consejo Hutt, aunque no esté muy de acuerdo con su actual presidente. La reina Jool, la mítica madame y propietaria de hoteles, clubs y resorts por toda la maldita galaxia. Además, hay que camelarse a un par de senadores del GGU, gente influyente, para hacer un trato con ellos. Hay que evitar que esos cabrones nos invadan por la espalda cuando se vaya cerrando la trampa contra Zorba.

Se limpió la trompa en un vaso de agua, que enguarró horriblemente durante el proceso.

-El príncipe representa a Rotta en ésta apuesta. Rez será nuestro piloto, por que tiene madera y la gente simpatiza siempre con un mamonazo carismático y duro como él. Lo que necesita son dos chicas que parezcan tontas y bonitas, que pululen por las fiestas, que lleven monos apretados en el pit lane y hagan lo que sea necesario para ganar ésta carrera: robar tecnología, sabotear a las escuderías contrarias, camelarse a los senadores de Coruscant para que obren su magia a nuestro favor... y todo ello sin levantar sospechas. Pareciendo dos chicas florero que posan en las fotos con el campeón, y que solo sirven para sujetar copas y encamarse con gente importante. Pero es una trampa, joder. Siempre es una puta trampa...

Negó con la cabeza.

-Lo más importante, es impresionar a Jool. Llevársela al huerto, no se si me entendéis. El príncipe se la va a camelar, con sus hormonas marca falleen, y va a tantear el terreno. La vamos a comprar para nuestra causa, le vamos a vender el futuro que queremos construir. Y si ello involucra hacerle algún favor, como matar a alguien, sobornar a alguien o abrirse de piernas para alguien... cuento con vosotras. Éste es nuestro momento.

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24/01/2018, 19:58
Sissi

¿Es que no hay otras horas para hacer negocios? Se preguntaba Sissi mientras escuchaba todo lo que decían. Les estaba prestando la atención justa mientras se centraba en despejar las lagunas de la noche anterior. Cuando el devaroniano se dirigió a ella directamente para expresar sus reservas con el equipo.

- Toma, anda. Respira un poco. - Sissi le pasó una taza de chocolate a Kalaboo y fijó una mirada desafiante en la mole roja - Amigo, podría montar un speeder y un droide que lo pilotara mejor que tú en lo que tardas en terminarte el puro. - se recostó despreocupada en el sofá - O reventar un motor sin que se note por fuera.  Rotta no se anda con juegos. Habéis acordado lo mejor y habéis tenido suerte.

Se quedó bien ancha. ¿Con quién se cree que trata el tío este?. 

- Por mi parte, empezamos cuando queráis.

Sissi volvió a tomar un papel pasivo mientras Rex terminaba de apuntar detalles. Sacó el regalo de Rotta y empezó a darle vueltas tomando notas mentales.

- Tiradas (1)

Notas de juego

Motivo: Averiguar detalles de la bola

Resultado: Escalera 8+9+intelecto = 26

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27/01/2018, 01:16
Lexi

La fiesta fue como la seda, se divirtió a base de bien y luego durmió a pierna suelta, calentita y enroscada con su papi.
Lexi sabía que Rotta era alguien importante y por tanto muy ocupado, un imperio delictivo no se mantiene en pie solo, por eso no protestó cuando tuvo que levantarse temprano. Aun así el jefe se marcó un detalle con ella que no tuvo con las otras, desayunaron juntos. El Hutt pudo comprobar que había dado en el clavo con el wombat, el Sr Babas estaba loco de contento con su dueña, pero le recordó que no todo iba a ser consentirlo con chucherías que también tendría que entrenarlo.
El entrenamiento tendría que esperar, primero debía reunirse con unos clientes y atenderlos bien de su parte, Rotta sabía que tenía en Lexi a una esplendida 1ª dama que venía estupendamente para entretener/encandilar invitados. Para tal efecto la zeltron pasó por su apartamento para vestirse apropiadamente y luego regresó al club. Tocaba hacerse la pro, había aprendido que hablando poco y poniéndose seria parecía bastante lista.

Total, que allí estaba haciendo el segundo desayuno compensando la falta de encanto de Rex, que por cierto no le caía precisamente bien (de las pocas personas que su instinto natural le decía que no era de fiar) pero mientras el jefe dijera que era del equipo tendría que aguantarlo.
Con las prisas no había tenido tiempo de hacerse ni un dedo en plan rápido en la ducha así que atender a aquellos dos apetecibles especímenes sin ponerse ofrecida (no mucho) fue difícil ¿No podrían negociar lo que fuera que tuvieran que negociar haciendo un sándwich con ella? Claro que si Rex tenía que estar presente… la cosa ya no molaba tanto.

Sissi llegó y por fin se pudieron sentar, estaba intrigada por saber que pintaba en el asunto, pero si estaba allí su amiga quizás es que las querían en tándem, lo cual era promesa de aventura y eso la excitaba tanto o más que la expectativa de sexo. Se sentaron juntas y al poco se les unió Kalaboo.
“¡Carreras!” La niña traviesa dentro de ella brincó de ilusión, aunque fuera solo meneando el culo envuelta en uno de esos modelitos de pin-up de escudería sabía que se lo iba a pasar bien. No sabía de mecánica como Sissi pero le encantaban esos cacharros, la velocidad, la competición, los pilotos…

La forma de hablar del hombre rojo le molestó un poco, parpadeó por ello, no sabiendo muy bien si de verdad debía ofenderse o debía tomarlo de otra manera. Por prudencia esperó a ver que hacían los otros, el demonio parecía un poco bruto.

-Chupame la cola, mamonazo-
Vale, sí, lo había entendido bien. Aunque le sentó peor que Rex la tratara como a una chica cualquiera del club, ella no era una camarera ni él le daba órdenes a ella. El Sr. Babas gruñió, hubiera estado gracioso que le mordiera el culo a ese idiota azul, o al idiota rojo y hacerle tragar su estúpido puro –Tranquilo bebé*- dijo calmando a su mascota. Si eso era lo que Rotta quería eso es lo que haría, se haría la tonta, se dejaría sobar y se tragaría el extraño apunte de celos que le causaba el hecho de que su papi quisiera aliarse con otra Hutt, OTRA. “Jool…”
Dejó el vaso de leche de thala e hizo un gesto para que el camarero le lanzara un paño con el que limpiar el estropicio, creía estar entendiendo su papel en todo eso, le tocaba ser la simpática. Sonrió, se levantó y se sentó entre el príncipe y el piloto, centrándose en secar a éste último de un modo… que cayera encandilado por sus hormonas. Si pese a la recomendación seguía pensando que eran dos floreros y un peluche es que o era muy tonto (cosa que pintaba que sí) o ellos eran la ostia de buenos disimulando. Pensandolo bien… cuando piensas en asesinos y saboteadores nunca se te ocurriría pensar en gente con una pinta como la suya.

Notas de juego

*Bebe: Así apoda al Sr. Babas

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28/01/2018, 00:13
Rullok Rez

Se calmó un poco. Al menos figuradamente. Allí todos estaban en el mismo barco y la verdad es que él necesitaba un milagro. Se estaba metiendo en la competición a cagaprisas, casi de manera ilegal, recién salido de la trena. Lo de recién salido de la cárcel le daba otra inquietud y ésta era de carácter sexual. Pero de momento, él estaba ahí para hacer lo que le mandaran y tendría que ser buen chico. Un cierto sudor frío recorría ya su espalda.

La respuesta de Sissi le hizo sonreír, socarrón.

-Necesito la mejor moto posible y que no se salte el reglamento. Y es un reglamento... jodidamente largo y duro.

Dijo eso dándole un cachete en el culo a Lexi. Rex se puso un poco nervioso por que con ella no se sabía si iba a terminar la cosa en orgía o en matanza, por lo que retiró la taza de la mesa en prevención.

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28/01/2018, 00:17
Tos Kred

Parpadeó, complacido por la respuesta. Ya que habían aceptado ayudarles en aquel trabajo, había que hablarles un poco sobre la amarga verdad. Tamborileó sus largos dedos sobre la mesa, algo impaciente. Tenía motivos para estarlo.

-Bien, excelente. Nos inscribimos hace unos días, casi fuera de plazo. Técnicamente, yo soy el promotor de éste piloto y la escudería será Czerka, la empresa para la que usted trabaja... como jefa de desarrollo e I+D. Existen, no obstante, un par de problemas relacionados sobre todo con el tiempo... o la falta de éste. Tenemos unas cuantas motos buenas, pero no son motos ganadoras, capaces de competir con las de las grandes escuderías. Necesitamos que haga un estudio de las mismas, señorita Sissi, y del reglamento. Y que diseñe algo... impresionante.

Bebió un poco de su vaso, solo para aclararse la garganta.

-No obstante, las primeras eliminatorias son dentro de cuatro días, en Coruscant. Un plazo más que ajustado, contando con que las motos empleadas en cada fase tienen que ser presentadas a la comisión técnica al menos 24 horas estándar antes del inicio de la competición, y ser aprobadas por la misma. Además, no se permite cambiar de moto una vez pasados los cuartos de final, solo emplear motos que ya hayan sido homologadas en caso de accidente o fallo mecánico. Así que estamos hablando, de, al menos, diseñar una supermoto y meter mano a unas tres o cuatro más... y todo ello, contando por supuesto con algún saboteo al enemigo y mantener a ralla a los espías de sus escuderías.

Carraspeó.

-Usted misma deberá escoger al personal del taller. Hay quien opta por droides, otros por humanoides, y otros por una combinación de ambos. Lo único que debo recordarle es que necesitamos gente de fiar, para completar el número mínimo de mecánicos y técnicos por escudería. Tiene todos los datos en el reglamento y en los resúmenes que he mandado que le entreguen en su computador personal.

Parpadeó, mirando a Lexi.

-En cuanto a usted, señorita Lexi, necesitamos de su buen hacer en un par de campos diferentes. En primer lugar, estaría bien que seleccionara a... bueno, un equipo de azafatas de su confianza. Mujeres no solo dispuestas a posar, si no a... lo que hiciera falta. Tampoco tenemos logo oficial, uniforme para el piloto, los mecánicos y las azafatas. Nos gustaría que buscara algo que nos hiciera destacar entre la competencia...

Carraspeó.

-Y hablando de competencia. A nadie escapa que éstas carreras mueven mucho dinero en apuestas legales. Existen, al parecer, un par de senadores en Coruscant que controlan de una u otra manera ese mundillo. Nada escapa a su control, a no ser que ese algo sea ordenado por la mismísima comisión de las carreras o la reina Jool. Habría que asegurarse la cooperación de esos hombres, o en caso de no poder conseguirla, el robo de sus secretos más íntimos, con el cual poder extorsionarles. Será un trabajo peligroso, pues nos consta que siempre se rodean de hábiles guardaespaldas y gente atenta a todos esos detalles que normalmente ellos pasarían por alto, y en los que nosotros vamos a cifrar todo el peso de nuestras artimañas...

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28/01/2018, 00:32
Rex

El ladino paquidermo había escuchado todo sin perder detalle, como era habitual en él. Ahora que lo principal estaba dicho, y a falta de los típicos detalles, dejó claras un par de cosas.

-Como siempre, se os recompensará bien por éste trabajo. Hablamos de dinero y favores, por supuesto. Pero sobre todo, ésto lo hacemos por la causa. Es la forma que va a tener Rotta de saltar a la palestra y ganarse el favor de una importante miembro del consejo Hutt, que esperemos que se convierta en una aliada. Ésto lo hacemos por la causa. Y de paso, si podemos eliminar a uno o dos molestos enemigos aprovechando todo éste sarao, mejor que mejor. Habrá otros hutt apostando, gente del consejo, o cercana a él. Gente muy cercana a Zorba, que conviene asustar, eliminar... o mandar algún tipo de mensaje.

Se rascó el exterior sedoso de una de sus orejas.

-Bien, como veis, no tenemos mucho tiempo. Es habitual que las escuderías monten sus stands al menos dos días antes del inicio del campeonato, para promocionarse, las fotos, pasar las motos por comisión, etc. Eso os da, queridas mías, hasta mañana para arreglar cualquier asunto que queráis preparar o disponer aquí, en Nal Hutta. Así que... creo que sería conveniente que comenzáramos todos a perder el culo organizando la movida. Tenéis a vuestra disposición todo lo que Rotta pueda ofrecer, y los recursos de la ciudad. Dadle caña.

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18/02/2018, 10:54
Sissi

Al salir del garito, los ojos acostumbrados a la noche de Sissi sufrieron ante la luz del día. Se puso sus gafas de sol y caminó ensimismada. En el trayecto de vuelta a casa Sissi iba haciendo recuento de los recursos que necesitaría para la misión.

- Vale. Tengo a QoL, Vivi y Lance. Ellos seguro. Con ellos cubro el cupo de droides necesario - se dijo en susurros - Pero necesito algunas manos extras... En fin, parece que tendré que hacerle una visita al viejo Kobbo y a su equipo.

Se montó en un taxi e indicó la dirección al conductor. 

Al cabo de un rato llegaron al apartado distrito donde Kobbo había montado su pequeño emporio mecánico. Ese viejo toydariano era el mejor mecánico "de brocha gorda" del planeta y muy aficionado a las carreras y a las apuestas. No tenía estudios, pero tenía experiencia para dejar en ridículo a la mayoría de la competencia. Nunca se había negado a trabajar para Rotta, valoraba la palabra y el dinero por encima de todo y eso le convertía en el tipo de empresario que la gente como Sissi necesitaba. Su relación con él era de complicada rivalidad; él se negaba a dejarse superar por una cría pero sabía que era mejor que él, así que la respetaba y envidiaba a la vez.

Habían llegado al taller y un olor metálico mezclado con grasa de motor inundaba el ambiente. Sissi avanzó por la puerta principal y ante la mirada de los trabajadores y clientes habituales atravesó el hangar como si fuera suyo hasta el despacho de Kobbo. 

El despacho era bastante ostentoso y contrastaba mucho con el lugar; y en el centro estaba él, sentado en un sillón de piel de rancor fumando un puro y leyendo algo en su viejo terminal. Miró a Sissi y frunció un poco el ceño en una habitual expresión.

- No me mires así, viejo - dijo Sissi levantando las manos como si la estuvieran atracando - vengo a alegrarte el día. 

El viejo Kobbo conocía esa sonrisa desafiante... Sabía que se le presentaba un buen negocio, pero iban a ser duro y lo iba a disfrutar.

- Siéntate, moza. Hablemos de negocios.

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18/02/2018, 11:39
Sissi
Sólo para el director

La personalidad de Kobbo es similar a la de Watto, pero más maduro. Es perro viejo. Te dejo a ti decidir si roleamos el trato o no.

Los droides a los que hago mención son Vivi, una astrodroide R9 personalizada y Lance, un minidroide de reconocimiento modificado y optimizado para tareas de interiores.

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09/05/2018, 01:10
Lexi

 Respondió al cachete con un gemidito (que sabía que a ese primate rojo se le atornillaría en el cerebro como una maldición) acompañado de una mirada que bien podía significar la promesa de la mamada más flipante de su vida o que le fuera a hundir la nuez y disfrutara viendo como se le escapaba la vida. Confiaba que la inteligencia le diera lo suficiente a ese bruto para entender la verdadera naturaleza del poder de la mujer que tenía a su lado.
¿Largo y duro? ¿Eso era lo que entendía cómo seducción? Le había tocado la lotería a ese idiota con el equipazo que le acababan de regalar. “En fin… todo sea por papi” pensó, además le consolaba la idea de que iba a ser un trabajo muy muy muy divertido y casi le iba a dar reparo cobrar por pasárselo bien. Casi, no era tan tonta. Y bueno… si en alguna ocasión tenía que darle un revolcón al piloto… pues tampoco le iba a suponer un sacrificio, por lo que se apreciaba a simple vista estaba “bien armado” y creía que era de esos que no tardan demasiado. En cuestiones sexuales era un hacha calando al personal.
El que seguro que echaba unos polvos impresionantes era el falleen… Kalaboo hizo un chasquido discreto, una señal que tenían entre ellos para llamarse. El conejo detectaba a la perfección cuando a Lexi empezaba a dejar de funcionarle el cerebro de encima de los hombros y la sangre se le iba al de entre las piernas.
Ella parpadeó para sacudirse los pensamientos calenturientos -¿Hasta mañana? Tiempo de sobra- sonrió como una autentica chica de anuncio capaz de vender nieve en Hoth.
El conejo sabía perfectamente a quien iba a recurrir, las “Spice girls” se hacían llamar (las tutti-frutti según Kalaboo). Eran las mejores amigas de Lexi, amigas de verdad por la sencilla razón de que eran tan tontas como ella (así que no había posibilidad de malicia). Una vez a la semana se juntaban todas para cotorrear mientras se tomaban un batido de colorines (o la cosa dulzona y cuqui de moda) y una vez al mes iban a un spa a darse un homenaje. Todas tenían en común el talento para el crimen, una belleza sobresaliente y un mal ojo para los hombres digno de estudio ¿Lo curioso? Cada una era de una especie y un color, de ahí el nombre. No delinquían en equipo, pero sí ahorraban con el mismo propósito: Abrir su propio club y ser las reinas del mambo, o por lo menos dejar de ser explotadas por otros. Al conejo le parecían unas petardas insoportables pero las veía cómo una inversión de futuro. Haciendose el peluchito mono (y con ayuda de Lexi) había logrado ganarse su simpatía, estaba seguro de que acabaría siendo el jefe de aquel futuro garito, si es que alguna vez llegaba a materializarse.
Menear el culo, modelitos provo, codearse con famosos y ricachones, cobrar un pastizal y ayudar a una amiga... ¡Imposible que dijeran que no! Chillaron todas dando saltitos locas de contentas, luego hicieron varias jarras de “mimosa” y “margarita” y se pusieron de inmediato con los uniformes y los logos. Cuando se ponían en modo trabajo eran la eficiencia hecha carne, una carne muy sexy...

Mientras tanto el Sr. Babas recibió ración de sobos como para un año, se portó muy bien, aunque tuvo su rato juguetón en el que se puso a morder lo que no debía y acabó llevandose un azote en el culo. Le dolió a Lexi más que a él. Diva y Savy estaban encantadas con el animalito (“animalito”) y por eso de que ellas, por su especie, conservaban parte de su instinto cazador conectaban de maravilla con el bichito y le dieron unos cuantos consejos útiles a la feliz “mami”.

Gracias a Fi, que hacía ropa para las chicas de los clubes, tuvieron los uniformes en tiempo record ¡Las maravillas de las impresoras biométricas de elastofibra! Le costó un huevo ahorrar para comprarla (ahorrar desplumando idiotas calentorros con la colaboración de Seti) pero desde que la compró el negocio despegaba. Solo hizo falta salir por unos cuantos complementos, encargar las matrices para reproducir los logos en cualquier plataforma y estaban más que listas. Kalaboo hizo de mediador entre las chicas y los jefes para mayor comodidad de todos. Por la noche les dio una charla para dejar claros los objetivos y las personas de interés, además de advertir sobre el príncipe y el piloto y del peligro de que la libido les nublara el entendimiento y perdieran el norte. Cobraban por hacer un trabajo, por muy divertido que pareciera no iban de vacaciones.  

Notas de juego

-Dera Ba "Diva" - Togruta

-Savyna Nisur "Savy" - Cathar

-Shetlikim "Seti" - Twi'lek

-Tleska'rul'lacau "Ru" - Chiss

-Niwe - Mirialana

-Fri Drumatak "Fi" - Nautolana

El mono de las pit girls (en principio, intentaré hacer un diseño más molón :P )