Partida Rol por web

Terra Antiqua

Espaciopuerto de Morelea. Bahía 4.

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10/02/2010, 01:11
Director

Desde la cabina, el piloto instructor observa, con una media sonrisa en su rostro, a la novata que le han colocado. Se nota que es primer día. La chica, nerviosa, sujeta un bloc con su mano temblorosa, mientras con la otra activa diversos botones y acciona varias palancas. 

-Vale, vale... FTL, comprobado. Motores... Amh... Si... Eh... Aquí. Comprobados. Combustible... ¿Vacío? Ah no, lleno. Vale.- El piloto instructor a su lado le sujeta la mano. 

-Tranquilízate, este vuelo está chupado. Solo es un vuelo de rutina, pasa de toda esa mierda.- La chica lo mira, extrañada. 

-¿Quiere que ignore las comprobaciones?

-Nena, solo vamos a bajar ahí. Podríamos hacerlo con un ladrillo hecho polvo. Y esta es una nave de última generación. Van solas. No vamos a dar la puta vuelta a la galaxia. Tú solo dale a ese botón.- El piloto instructor señala una pequeña consola, mientras acciona dos palancas sobre su cabeza y pulsa, casi de memoria, una combinación de seis botones de un panel, con varios símbolos dibujados a mano, pro el propio instructor. La piloto novata señala con el dedo una consola. 

-¿Esta?- Su instructor sonríe. 

-Dale.- La novata acciona un botón, y una música a todo volumen llena la cabina. "Boooorn to be wiiiiiiiild"

-Dale caña.- Acciona una última palanca y estira el timón hacia si. La nave despega de forma bastante brusca del espaciopuerto, hacia Terra Antiqua, justo debajo. Un viaje que ese mismo piloto ha hecho ya cien mil veces. Con esta, cien mil una. Poco a poco la nave, una fragata de combate, la UOCF Gdansk acelera, directa hacia el planeta. La novata observa, con una mezcla de asombro y terror, como el planeta se hace más y más grande. Lleva 3 minutos como piloto, y se acaba de saltar la mitad de las normas de seguridad de la academia. Mientras su instructor, con una sonrisa de oreja a oreja, y muy tranquilo, canta, siguiendo la letra y el ritmo de la música, tocando y ajustando diversos mecanismos y válvulas, de forma casi rutinaria. Cuando la cercanía con el planeta es alarmante, y ya casi no se ve espacio, la nave frena de forma brusca, gira y se incorpora en la órbita del planeta. El ordenador de abordo hace un cálculo en décimas de segundo. Tardarán una hora en efectuar la reentrada.  

-Eso es, poco a poco, muñeca.- Susurra el instructor, accionando varias palancas más y pulsando una combinación de unos quince botones de varios paneles. -Velocidad y órbita estables. Puta madre. Así es como se hace, novata. Ve a informar al pasaje. Reentrada en una hora.- La pobre muchacha, pálida por aquella temeraria maniobra, asiente. 

-Si, señor.- Responde, con un hilo de voz, y se va hacia la cabina del pasaje. El instructor la ve marcharse, y sonríe, negando con la cabeza. "Joder, como me gusta este trabajo" se dice para si. Le encanta torturar a los novatos con aquella maniobra. 

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14/02/2010, 23:36
Director

Vosotros, en la cabina de pasaje, notáis como aquello se mueve más que una cocktelera. Y eso gracias a los amortiguadores de inercia. De no ser por ellos, ya os habrían convertido en una masa informe de sangre y entrañas estampada contra el asiento. Notáis como el estómago se os encoje, una sensación de vértigo y un empuje hacia delante. Luego como algo os aplasta, y luego un empujón hacia delante, que, de no ser por qué tenéis bien fijas las vértebras, podría bien hacer que la cabeza saliera despedida. Finalmente, todo queda quieto y en calma. Desde la cabina del frente, una chica, algo pálida, asoma. 

-Rumbo estable. Disculpen el despegue brusco, hemos tenido algunos problemas con los controles, pero ya está solventado.- Sonríe, intentado disculparse. -Aterrizaje en Terra Antiqua en una hora. Y por favor, no salgan de esta cabina.- Sin decir nada más, se vuelve a ir. Os queda una hora, aunque deseáis que pase ya. Los científicos estáis nerviosos como una novia antes de la boda, o como un niño la noche antes de Navidad. Es difícil evitarlo. Han sido cinco años deseando ir. Los militares, ya no tanto. Es un destino más, y por lo que han oído, el más mortalmente aburrido de toda la galaxia. 

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19/02/2010, 23:11
Xavier "Xav" Helborg

-¡¡¡Hijos de puta!!!- grito mientras vo como mi 3ª cerveza es desparramada por el suelo gracias a la maniobra del piloto.

Me quedo contemplando el líquido con aire triste mientras no puedo evitar pensar en que nos mandan a un destino de mierda en el que solamente veré piedras y tecnología atrasada.

"Malditos bastardos del mando, hijos de perra, ¿Por qué no podían dejarme en paz?, ojalá me ubieran mandado a esa rebelión de…¿Cómo se llamaba el planeta?"

Mientras intento acordarme del nombre aparece la piloto novata dándonos la información sobre el viaje

-¡¡¡Eh!!!, ¡¡¡Tú!!!, ¡¡¡Dile al piloto que si no quiere que le meta mi rifle en el culo y aprete el gatillo no me haga desperdiciar más cervezas!!!.

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20/02/2010, 13:03
Suerio Stibbons

Abro los ojos. Mientras dejo que el sopor se desvanezca, escucho la voz de la piloto. Una hora mas... bueno, el viaje está a punto de terminar, a ver que me espera.

Miro alrededor tratando de discernir las caras de mis acompañantes. el viaje me habia resultado cansado y nada mas entrar habia quedado rendido en el asiento, mucho mas comodo que el de las lanzaderas de desembarco. Veo un par de civiles,algunos soldados y por lo que parece unos galones de Teniente...Es raro que sea yo el jefe del grupo de defensa habiendo un oficial aqui.

Vaya viaje de placer, parece. Deberian devolvernos el dinero por las molestias- Digo mientras me desperezo un poco- Esto no venia en el billete...

Compruebo que mi equipaje de mano esta en su sitio, sacando mi ordenador  de la bolsa. Rapidamente compruebo mis mensajes y respondo a los de mis antiguos compañeros, con sus bromitas sobre que si me estoy ablandando y que ahora solo voy a engordar en un puesto tan tranquilo... aunque eso lo diran los civiles, si me dan mucho trabajo o no...

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20/02/2010, 17:57
Alfred Borden

Llevo los últimos veinte minutos mirando a través de la ventanilla del cristal -con el oportuno dolor de cuello-, contemplando la inmensidad de la nada de esa Luna inhóspita, la pureza de la oscuridad e ignorando deliberadamente a los soldados, que sólo saben mentar a la madre de los demás y nombrar constantemente su rifle.

 Éste es mi fusil. Hay muchos como él, pero éste es el mío. Mi fusil es mi mejor amigo. Es mi vida. Debo dominarlo como domino mi vida. Mi fusil, sin mí, es inútil. Sin mi fusil, yo soy inútil...Son demasiado simples y demasido primitivos...espero que les controlen las balas.  

El ajetreo de la nave no es algo nuevo para mí, de reeentradas en planetas estoy doctorado, y teniendo en cuenta que este planeta apenas tiene basura espacial ningún inoportuno trozo de metal perforará el casco.

Adoro el espacio. Está tan vacío y silencioso. Puedes observarlo todo sin que nadie te moleste, eres el ojo que todo lo ve y que nadie puede tocar. La inmensidad es tu aliada.

Giro un momento la cabeza cuando otro de los soldados dice que les han cobrado el billete. Es increíble, ahora cobran a sus trabajadores para que acudan a su destino. Los ingresos de minería espacial y comercio interplanetario no deben ser suficientes para la UO. Tal vez deba escribir un libro sobre el lucro económico de la compañía y hundirlos en la miseria por falta de credibilidad y moralidad, aunque no creo que me hagan caso.

Al fin y al cabo lo relamente importante aquí es demostrar con hechos mis teorias, y decirle al ser humano cómo va a morir. Por gilipollas.

Notas de juego

¿Primera persona del presente? Lo digo por no desentonar.

Lo que sí que querría Director es saber pilotar naves, teniendo en cuenta que mi PJ se ha pasado la mitad de su vida en el espacio.

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21/02/2010, 14:39
Teodor Stanislav

Estava mirando por la ventanilla cuando de repente la nave empezó a moverse, esbozo una sonrisa, ya que había vivido despegues peores que a ese, después volvió a fijar  su mirada hacía el esacio infinito y pensó, "Siempre que miró al espacio, siempre me sorprende y a la vez me tranquiliza, al final un planeta nuevo que fue abandonado, interesante planeta mpara estudiarlo", después mirando a los otros que habían en la cabina, pensó, "Soldados, que poco me gustan, y ese que esta mirando por la ventanilla que tal sera", después de mirarlos, volvió a mirar por la ventanilla

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21/02/2010, 18:20
Director

Al poco, una sombra tapa la luz del relativamente cercano solo de Meryalis. Una nave enorme, un crucero de batalla, pasa por vuestro lado. 

En su fuselaje, veis escrito "CFS Potempkin". Una de las naves más modernas de la flota de la federación, muchos la reconocéis, pues es casi imposible no haber oído hablar de ella. Se ganó su "protagonismo" durante el caso de Utopía. Esa nave fue la que liberó las armas químicas que envenenaron el planeta, aniquilando a toda la población en un intento por "acabar" con la rebelión en aquella colonia. Le costó el puesto a casi 3/4 partes de la tripulación, todos los oficiales, desde Alférez hasta Almirante. Los oficiales ahora estaban en una cárcel de mínima seguridad (un lujazo de retiro) y la Potempkin todavía llevaba las armas químicas en su arsenal. Lo cual no es muy tranquilizador. 

Sea como sea, es la única nave federal en todo el sector, una prueba de la poca confianza entre la UOCorp. y el gobierno federal. A medida que os acercáis a la órbita de re entrada, veis un auténtico flujo de naves que salen y entran, casi por turno, del planeta. Algunas militares, otras mineras, otras de transporte. 

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21/02/2010, 18:52
Suerio Stibbons

"Me he convertido en Muerte, el destructor de mundos"- Digo casi para mi al ver al Potempkin- Que poco se imaginaba el cientifico que inventó las atomicas cuando dijo esa frase... que una sola nave acabase con la vida de todo un planeta es obsceno, los pobres ni pudienron defenderse...

Mientras sigo con la mirada la inmensa mole del Potempkin, abro unas galletas. Tras eso, comienzo a leer mi tablilla electronica, donde tengo mi literatura guardada para los viajes en los que he tenido que participar. Prefiero libros, de papel, de los que se pueda disfrutar de su tacto y olor, pero es un espacio que no me puedo permitir en mi vida seminomada.Aunque al parecer voy a esar en este abujero bastante tiempo, tal vez pueda hacerme con alguno para mi larga estancia en este planeta alejado de la mano de la humanidad...

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21/02/2010, 19:51
Alfred Borden

Potempkin. Potempkin. Potempkin. Potempkin. Potempkin. Potempkin. Potempkin. Potempkin.

Asalta mi mente, nubla mi juicio, corrompe mi alma, destruye mi vida, me convierte en lo que soy. Nunca la he visto, siempre he oído hablar de ella, pero yo nunca he dado opinión alguna acerca de ella. Es increíble que no se la retirara del servicio, supone una auténtica vergüenza para la historia de la humanidad, una mancha negra en el espíritu humano y en la frágil memoria de la sociedad y sin embargo sigue ahí. Vaga por el espacio, cumpliendo misiones que a nadie le importa, exhibiéndose como un macabro trofeo, recordando a unos pocos lo que de verdad significa esa nave. Saco mi ordenador de bolsillo y escribo "Acabo de ver la Po..."

Mamá...es un simple susurro, algo apenas inaudible que sale del fondo de mi alma.

Me desabrocho el cinturón e ignorando al resto del pasaje y las órdenes de la tripulación em dirijo al lavado más cercano, empujo la puerta con el hombro y levanto la taza del váter mientras me desplomo sobre las rodillas. Del interior del lavado se escucha uno de los sonidos más desagradables de la fisonomía humana.

 

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22/02/2010, 07:11
Vera Irth-Agozet

Vera despega la mirada de la ventanilla por primera vez en todo el viaje. Las sacudidas de la nave parecían no haberle podido sacar de aquella contemplación hipnótica con la que miraba hacia afuera. Sólo se había ajustado el cinturón, mirado de reojo a su alrededor, y había enlazado los dedos sobre su regazo. La infame nave, representante de la máxima ciencia y la máxima negligencia, atravesó el espacio y sus ojos sin generar ninguna reacción visible. Pasó, se quedó y luego se fue, se fundió con las decenas de naves en movimiento que entraban y salían una tras otra del planeta. La había seguido con la mirada hasta perderla de vista. Y luego había escuchado el ruido de alguien levantándose y corriendo por los pasillos.

Un hombre vomitando sus entrañas. Vera parpadea mirando en esa dirección. Sin duda, un sobreviviente. Esa reacción tan pronunciada y visceral no pueden ser producto de otro tipo de experiencia, ni siquiera del más profundo rechazo hacia el conocimiento de esos hechos. El desagradable sonido se alza como una cortina sonora mientras la cabina se mantiene en el mismo silencio que el resto del viaje, sólo roto por movimientos y comentarios del soldado cuya bebida se ha derramado una y otra vez. Las últimas palabras del sargento Stibbons ya no se oyen, pero parecen haber quedado repicando, en el asiento vacío del hombre que se ha levantado, haciendo ecos.

Yo creo que el verdadero destructor es el usuario negligente... - dice Vera mientras se desabrocha el cinturón, y se pone de pie - Cuyo número parece ser directamente proporcional al aumento del poder destructivo de las armas.

Esquivando el asiento vacío a su lado que da al pasillo, sale por aquel sector y se acerca al lavabo donde aquel hombre devuelve todas sus entrañas. Carga en su mano con un pequeño cilindro que en otro momento de la historia hubiera sido una cantimplora o una pequeña botella. Se queda a una distancia prudencial para no invadir su intimidad, pero suficientemente cerca para hacerle sentir que puede pedir ayuda si necesita algo. Espera a que termine de devolver, al menos el primer impulso, y le habla.

- Tome - Vera le extiende el cilindro, que pone "pomelo original" en un costado - Necesita compensar su glucosa, sobre todo con la baja presión que hay dentro de esta cabina hasta que aterricemos. Con el botón rojo de allí puede cambiarle el gusto, si lo desea.

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22/02/2010, 15:50
Xavier "Xav" Helborg

Miro a la nave y no puedo evitar estremecerme "Según los rumores esa se dirigía a Coralon IV hace tiempo, cuando yo estaba allí, abandonado por mis oficiales".

Frunzo el entrecejo y hago una mueca de enfado al recordar todo aquello, sin embargo no pierdo el tiempo y abro uno de mis bolsillos, sacando tres pastillas que trago sin más, posiblemente a la psiquiatra le suenen, dado que son un potente calmante.

En teoría debería tomarlo de uno en uno, pero mi cuerpo está ya tan acostumbrado a drogas, alcohol y demás que casi nada me produce efectos en dosis normales.

Apoyo mi cabeza contra el respaldo del asiento y me quedo mirando como la Potempkin cruza el negro abismo que es el espacio.

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23/02/2010, 13:41
Alfred Borden

¿Glucosa? No, yo he desayunado un bocadillo de queso. Que ahora se tragará las tuberías de la nave.

Me incorporo mientras tiro de la cadena, y todo el contenido del estómago desaparece en un remolino de agua. Abro el grifo y bebo directamente de él, escupiendo lo que tuviera en la boca y mojando todo el baño. Acepto el "pomelo original" y bebo un poco de él. Extremadamente dulce. Ahora me querrá controlar la tensión.

¿Es usted médico?

Miedo me dan, con sus prescripciones, sus consejos, sus recetas y sus pastillas para dormir. Todo el santo día diciendo lo que tienes que hacer para no morirte, como si no fuera a morirme algún día.

Sin embargo sonrío, a la mujer y le extiendo la mano.

Soy Alfred Borden, el juntaletras.

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24/02/2010, 12:48
Director

Suena una alarma en la cabina de pasajeros, seguida de un mensaje del piloto. 

"Les habla su piloto. Por favor, ocupen sus asientos y abróchense los cinturones. Hay tormenta en Prima Porta, vamos a tener una reentrada movidita". 

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24/02/2010, 18:27
Vera Irth-Agozet

Calmantes en el rabillo de su mirada, una mano extendida delante suyo. Vera la estrecha sin dilación, y responde a su sonrisa por reflejo. El estrecho contacto de su piel le permite darse cuenta que su temperatura es normal: el sudor de sus palmas, correspondiente a un posible episodio de fobia, es leve y se encuentra normalizado. La firmeza de su apretón revela un pulso que está volviendo a su sitio, recuperándose del fuerte estímulo psíquico. El estar mirándole a los ojos, a pesar que son muy oscuros, le permite arriesgar que sus pupilas tienen una dilatación normal. No hay temblores visibles en su brazo ni su cuerpo, y su modo de hablar es coherente. Vera asiente mientras aprieta sus dedos en torno a la mano de Alfred.

- Un placer, señor. ¿Es usted lingüista, entonces?

Al ir soltándole la mano, Vera sonríe, pero esta vez pura y exclusivamente por propia voluntad.

- Sí, señor. Médico psiquiatra, aunque admito que llamarle glucosa es demasiado formal. El problema es que con la moda del rechazo a los originales hay quien se ofende, se asusta o incluso pide explicaciones, si se le sugiere que tome "azúcar" - niega brevemente - Soy Vera Irth-Agozet, teniente militar. Aunque en esta misión, sólo vengo como médico.

El anuncio por los comunicadores hace que Vera vuelva a negar.

- Es mejor que tomemos asiento. Puede que si no, terminemos siguiendo el camino de su bocadillo de queso.

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24/02/2010, 23:09
Alfred Borden

¿Lingüista? ¿Yo?

Soy historiador, a menudo sociólogo y escritor en ratos libres.

Observo todos esos gestos de amabilidad de la mujer, que me deja perplejo, y la naturalidad con la que pronuncia delante de mí, de Alfred Borden, las palabras "militar" y "psiquiatra", quizá sólo pretenda provocarme , o quizá lo que intenta es fingir que no sabe quién soy. Aunque siempre queda la posbilidad de que yo no sea la razón de que esté aquí. pero teniendo en cuenta mi historial y mis nuevos jefes resulta difícil de creer.

Encantado, señorita Vera. Le acompaño hasta su asiento, usted primero.

Señorita, esa ropa no favorece su trasero, espero que su uniforme sea algo más ajustado, para distraerme en los descansos entre anotación y anotación. ¿Por qué no habrá más mujeres? Seguro que está no está interesada en mí, no sabe quién soy y no creo que de físico le guste.

Casi de repente, me da uno de esos bajones de humora los que ya estoy habituado, un suspiro largo, muy largo. Que casi vacía los pulmones, y seguido de una fuerte inspiración por la nariz. Hoy no está siendo un buen día. Miro la Potempkin por la ventana.

Nave de los cojones, ciento siete sistemas solares y tenías que aparecer en este...

Dígame señorita Vera, ¿de verdad no le han asignado esta misión para tenerme controlado? ¿O sólo le interesa mi estómago?

Notas de juego

Yo no he sido...

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25/02/2010, 08:58
Vera Irth-Agozet

Vera se está sentando de nuevo cuando Alfred lanza su pregunta estrella. La gravedad de su duda le hace ponerse alerta de forma inmediata, incluso antes de sentirse sorprendida. Gajes del oficio, dirían algunos; instintos adquiridos, dirían los más. Le mira a los ojos terminado de sentarse, sin cambiar el gesto, buscando pistas en su actitud. ¿Sería su imaginación aquel suspiro que había escuchado segundos atrás? ¿Sólo su imaginación aquel rictus del rostro del hombre que le sugería un repentino cambio en su humor? No deja de mirarle a los ojos, a pesar que se toma unos segundos para responder, los segundos que se tomaría cualquier persona normal para computar una acusación de ese calibre. ¿Sería un paranoico agudo, y aquel episodio producto de ello?

- ¿Por qué pregunta eso? - responde Vera, sin que en su semblante aparezca ninguna incomodidad excepto la sorpresa. La formación militar y la carrera psiquiátrica le han permitido desarrollar, a lo largo de los años, la capacidad de ofrecer y hacer sentir aquella imagen en sus interlocutores bajo casi cualquier circunstancia - Aunque creo que es una pregunta con trampa, señor historiador - Vera sonríe, sin dejar de mirarle - Su estómago me interesaría en cualquiera de los dos casos.

Notas de juego

No, ninguno de nosotros te vio hacerlo...

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25/02/2010, 13:29
Teodor Stanislav

Mire a la médico, que por cierto no estava nada mal y al tio raro que decía ser historiador, "Así que habra un historiador en el grupo...", me sente otra vez en mi asiento, como bien decía la voz del piloto, que sonaba bastante mal.

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25/02/2010, 18:26
Gregory Vasilievich

 Gregory acostumbrado a los vuelos, seguía durmiendo a pierna suelta en su asiento, incluso de su boca caía una leve babilla por la comisura de sus labios, por lo visto las sacudidas del vuelo no le afectaron en nada isluso de podía vislumbrar una sonrisa en su faz, con lo que estuviera soñando no era facíl de dilucidar....

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26/02/2010, 00:54
Emm Tsunoda

Durante la mayoría del viaje había dormido de a ratos, acostumbrada a aquellos viajes no me extrañaba que hubiera turbulencias. Ahora, cuando el capitán anuncia por el altavoz que tendremos más movimiento, abro los ojos para acomodarme en el asiento y revisar el cinturón, luego, saco un pequeño libro de uno de los bolsillos mi chaqueta en el que se pueden ver fotografías de rocas con extrañas formas y colores. Me dispongo a ojearlo mientras ignoro lo que ocurre con los demás pasajeros.