Partida Rol por web

The Dragon Gate: El esperado encuentro

Religiones del mundo

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02/02/2012, 15:34
Director

Es casi imposible encontrar un pensamiento no solo politeista sino de una gran amplitud del panteón religioso cuando existe una diversidad tan grande de especies pensantes por el continente. Y si además de eso se le suma la adición de alguna nueva creencia o una verificación de las ya existentes cuando llega un nuevo Arca, se puede decir sin lugar a equivocación que todo el mundo, teniendo sus más y sus menos, cree en alguna clase de dios, fuerza sobrenatural o simplemente tiene una creencia sobre la vida y lo que ocurrirá después.

Y es que es imposible no creer en algo, aunque sea un poquito, cuando la magia y los actos de fe pueden lograr cosas que a una persona le costaría horas, sino días conseguirlo. Y eso si entra dentro del rango de lo realizable...

Notas de juego

En esta sección iré incluyendo algunas creencias religiosas, así como aclaraciones a mitos y leyendas que puedan surgir durante la partida. Aun así, queda en vuestras manos declarar en qué creen vuestros personajes, ya sea en un Dios, como ocurre con Gloria, o en la misma esencia de la naturaleza. Y la descripción de esa creencia recae en vuestros hombros.

Así pues, las discursiones religiosas son bien recibidas y si quereis saber algo sobre las creencias de otros, y se lo podríais haber preguntado en el pasado, pedidles que lo escriban. Por supuesto, no hay prisa alguna, podeis dejar un post abierto e ir actualizándolo con el tiempo. Y en caso de que no os dejase, me pasais lo que quereis poner y yo lo añado.

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04/02/2012, 14:33
Nathradas

El cuentacuentos tomó asiento en su tocón predilecto, en uno de los costados de la plaza del pueblo. Frente a él, niños de diversas edades y especies contemplaban con anhelo el inicio de alguna nueva historia, pues era Arion a tres cuartos de día, lo que implicaba que el hyuga empezaría una de esos cuentos largos e interesantes. Y no tan niños también contemplaban la situación, dispuestos a no creerse una historia otra vez, pues los adultos tienen tendencia a no creer en las cosas que no pueden ver. Cuando el hombre ave carraspeó -o hizo el ruido que se supondría un carraspeo en una garganta normal- y golpeó un par de veces el tocón con su pipa, el mutismo barrió de golpe al público como una ola, pues era la señal de que iba a empezar. Y justo cuando abría la boca, una niña pequeña saltó como si fuese un resorte, con esa manera tan característica de interrumpir que tienen los niños como si lo que fuesen a decir resultase ser lo más importante en todo el universo con un "¡¡Cuenta un cuento de princesas!!". Todo el mundo se la quedó mirando, y cuando la jovencita se dió cuenta de lo que había hecho, volvió a sentarse roja cual tomate y a no abrir la boca en todo lo que quedó de tarde. El cuentacuentos arqueó el pico en una sonrisa, se recostó en el asiento y tomó aire antes de empezar su historia. Pues era un cuento de lo antiguo, y ya quedó patente solo en la primera frase.

Cuentan las leyendas que hace mucho, mucho tiempo, decenas de siglos desde hoy, el mundo estaba sumido en un caos producido por el desequilibrio de los habitantes del Continente...

entonces el cuentacuentos silenció su voz, mirando fijamente a uno de los niños que había iniciado un parloteo creyendo que pasaría desapercibido. Tras varios codazos por parte de sus amigos, consiguiendo así su silencio, Nathradas aclaró antes de continuar que "Sí, cuentan las leyendas que antes había un único continente, pero esa es una historia que os contaré otro día". Y entonces retomó su historia, esperando no tener que interrumpirse más.

Cuentan las leyendas que hace mucho, mucho tiempo, decenas de siglos desde hoy, el mundo estaba sumido en un caos producido por el desequilibrio de los habitantes del Continente, pues regía la ley del más fuerte y solo aquellos con grandes brazos y dientes afilados podían coger todo lo que querían, mientras relegaban las sobras para aquellos que los servían atemorizados. El mundo se encontraba, pues, en una época oscura, donde las ciudades caían presa de la barbarie y los vecinos no confiaban los unos de los otros. Y nada tenía aspecto de ir a cambiar sino a peor.

Pero entonces, una figura misteriosa surgió desde occidente. Nadie se pone de acuerdo sobre cuál era su especie, ni tampoco si era macho, hembra u otra cosa diferente. En lo que sí que esá todo el mundo de acuerdo es que no era alguien fuerte, sus músculos no estaban marcados y desde luego sus dientes no podían desgarrar el cuerpo de su enemigo... pero tenía poder. Pues, después de un peregrinaje que le había costado toda su vida recorrer, y la vida de sus padres y sus abuelos, esa persona había domesticado por entero el arte de la magia.

Dicen, y es verdad, que sus palabras tenían el poder de atraer lo convocado. Que sus gestos podían atrapar las lunas entre sus dedos. Que su mente era capaz de crear desde la imaginación. En definitiva, que dominaba todas las magias que se pueden ver ahora en el mundo. Pero también dicen que conocía secretos ahora perdidos, como sacar magia de la escritura, que por aquel entonces no se conocía pues los fuertes no la necesitaban. También podía pintar en el agua y en el aire, transformarse en bestia o abrir puertas a lugares alejados de nuestro mundo.

Y dado que era el único con verdadero Poder, inició su marcha sometiendo a todo aquel que encontraba, acabando con toda guerra y siendo el dueño de todos los habitantes del Continente. Pero no penseis que todo fue bueno, pues si bien no había ya guerras, el Mago no resultaba un buen gobernante pues solo se preocupaba de sí mismo. Y los Dioses, asustados de que una única figura dominase tanto poder, creciendo éste día tras día, decidieron tenderle una trampa.

Y no creais que por tener tanto poder no cayó en ella, pues os equivocaríais. Embaucado por los Dioses, empezó a compartir su poder con sus allegados, sin darse cuenta de que con ello perdía parte de él, pues la magia empezó a fluir por el mundo desde un único recipiente. Y el tiempo pasó, mientras más y más conocían los secretos, hasta que el Mago descubrió la verdad y montó en cólera. Fuego llovió del cielo, y hubiese acabado con todo si el resto de los magos no se hubiesen unido para evitarlo, demostrando que la suma de ellos era más poderosa. Y viendo que su dominio había acabado, el Mago huyó, y desapareció de las crónicas.

El silencio duró varios segundos más, hasta que los niños se dieron cuenta de que el cuentacuentos no parecía querer seguir hablando. Y entonces empiezaron los murmullos, los susurros cómplices e incluso un llanto por la historia inconclusa. Y cuando un niño preguntó al cuentacuentos por qué se había parado, éste no tuvo más que levantar sus manos y su vista hacia el cielo, ya regado por estrellas y la sombra de dos lunas. El tiempo había pasado, con todo el mundo absorto en la historia, y ya era la hora de dejar de contar. Pero, no queriendo desanimar a su público, el hyuga dijo unas pocas palabras antes de marcharse a su casa. Y esas palabras eran "En una semana, continuaré".

Y todos los niños, deseosos de continuar con el cuento, prometieron volver para el próximo Arion no importaba qué les pudiesen poner de trabajo. Y los padres se dieron cuenta de que les acababan de regalar una excusa para hacer que sus hijos limpiasen sus cuartos, recogiesen sus juguetes y se terminasen toda la comida, con tal de dejarles volver la semana siguiente.

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25/02/2012, 12:42
Kromwill Rojoalbor

Kromwill es bastante pragmático, y cree en su propio esfuerzo y habilidad para superar los obstáculos que le ponga la vida. Nunca ha visto la mano de ningún dios ayudándole, y el nivel de abstracción que requiere la fé y el creer en una deidad no le resulta natural.

Respeta a los que creen en religiones y dioses, pero no tiende a compartir sus creencias. Sin embargo, a pesar de creer fuertemente en sus propios medios, reconoce que hay veces que las cosas son más fáciles o difíciles, y por ello, también cree en la suerte.

No lleva amuletos extraños ni otros objetos de ésa clase que venden muchos mercachifles, los típicos engañabobos, ya que cree que la suerte no es fácil de conseguir, y no permanece con uno mucho tiempo. La fortuna es veleidosa y cambiante, y aunque a veces facilita las cosas (una puerta casualmente abierta, un tropiezo de un enemigo) en otras ocasiones las complica bastante (el tropiezo es tuyo). Sin embargo, a pesar de su cambiante esencia, Kromwill reconoce su existencia.

Ni la venera con ritos, ni busca llamar su atención, pues a diferencia de muchos tontos, él sabe que éso no es posible. Pero espera tenerla de su lado cuando las cosas se pongan feas.

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15/03/2012, 15:14
Arbahin

Cuando le preguntan por la religión, el enorme licántropo eleva la comisura del labio mostrando su colmillo izquierdo. Este gesto podría ser una media sonrisa, una burla o amenaza. Para Arbahin no existe un dios que de antemano te prepara el camino que debes surcar, ni pone piedras en tu camino para que tropieces o te muestra que hacer si le rezas o pides clemencia. Para el, eso no es así. Si hay dioses, están muy ocupados rascándose sin preocuparse de lo que pasa bajo ellos.
El licántropo cree en la fuerza. Pero no solo en la fuerza física, sino en la fuerza del espíritu. Las ansias de vivir, el deseo de anteponerse a la adversidad. Si te rindes y caes en la conformidad, te conviertes en una presa. El es un cazador, siempre ira por la vida saciándose de ella. El destino no existe, porque tú lo vas haciendo conforme lo decides. Si tienes la fuerza y el valor lo harás, sino morirás intentándolo o en tu casa, temeroso de realizar ese paso que te llevara a vivir en verdad.
No tiene ambiciones, por lo menos materiales. Para el, el oro y las joyas no son nada, simples instrumentos que para los demás, sobre todo humanos, es simbolo de poderío. Pero cree que en realidad se encierran a si mismos con esos metales. Alguien pleno se siente volar, siente la tierra bajo sus pies, el viento cantándole al oído, la vida apagándose en sus manos.
Su verdadera "religión", es la naturaleza. No la venera como lo hacen algunos sacerdotes, sino que lo hace con respeto, tomando lo que necesita y acabando con los parásitos que quieren tomar mas de lo que pueden cargar. Se ha hecho un poco más tolerante, pero aun así, es una fuerza destructiva para cualquiera que alterase el equilibrio.

Aun asi, tolera las religiones, acepta a Gloria pues ella tiene lo que el llama "fuerza interior". Ella es un claro ejemplo del equilibrio, le han sacado su vista, pero le dieron la capacidad de ver mas alla, el interior de las personas. Otro ejemplo es Gruntah y su magia.

Arbahin aun esta aprendiendo, tanto de la naturaleza como de sus amigos. Hacerse el mas fuerte no es solo cultivar musculos, tambien conocimiento.

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15/03/2012, 19:52
Gruntah

Aunque disfrutaba enormemente de sus conversaciones con Gloria, el draconiano nunca pudo comprender cómo una mujer tan inteligente perdía el tiempo sumida en su devoción a un ser inexistente. Para Gruntah estaba más que claro que no había dioses en el mundo, y si alguna vez los había habido, hacía tiempo que habían desaparecido. ¿Por qué pensaba eso? Sencillamente, porque no había muestras de ello.

Como estudioso de las artes mágicas, Gruntah sabía que todo estaba formado por una esencia que daba forma a las cosas. Pequeñas partículas que daban solidez a las rocas, las personas o el fuego. Un practicante de la magia podía manipular esas mismas partículas, darles formas con su propia mente y fuerza de voluntad, y utilizarlas en su provecho. Esta quintaesencia, este éter, era invisible a simple vista, y puede pasar desapercibida para cualquiera si no sabe qué está buscando. ¿En qué intervenía una entidad divina e invisible? En nada, absolutamente nada.

Pero Gruntah sabía que lo que para él era algo lógico y evidente, para sus compañeros y amigos no era tal. Pero respetaba sus creencias, y así como él nunca intentaba convencerlos de ello. Y agradecía que nadie le intentara convencer a él de lo contrario.

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29/08/2012, 11:57
Nathradas

Una semana había pasado, aunque para más de un niño pareciesen meses desde la última vez que el cuentacuentos les habló del poderoso hechicero el Arion pasado. Y por supuesto, no había habido un solo niño que no hubiese cumplido todas sus tareas procurando portarse bien para volver y escuchar la segunda parte de la historia. Sentado en su tocón, el hyuga espero a que todo el mundo llegase y se acomodase para empezar, consiguiendo el silencio del otro lado del auditorio al iniciar el cuento.

Derrotado por todos aquellos a quienes había enseñado, y engañado por los dioses para ceder su poder, el Mago desapareció. El poder y la gloria lo cegaron y cautivaron, y no quedándole nada, más no pudo hacer excepto escapar. Muchos son los que dicen que a partir de ahí su único objetivo fue retirarse a una cueva y dejar pasar el resto de su vida, mientras que otros piensan que volvió a tomar sus ropas de viaje y marchó a la lejanía. Sin embargo, todos ellos se equivocan. Mas yo os contaré lo que las leyendas cuentan que ocurrió.

El Continente se había llenado de magia. Ésta fluía y danzaba, usada por los mortales, filtrándose entre los resquicios de las casas y afectando a los animales. Así fue como nacieron muchas nuevas especies de criaturas y plantas. Sin embargo, todo ello tenía un origen y era el Mago quien lo había encontrado. Y allí retornó, a la Fuente de toda la Magia. Cuentan las leyendas que el peregrinaje había llevado al Mago hasta una isla más allá del borde del mundo, custodiada por una criatura colosal y un laberinto de trampas. Y tal y como lo había superado una vez, volvió a hacerlo. Y en la Fuente decidió hacer algo que nadie había pensado, ni siquiera los dioses con su magnificencia o el más bajo de los mortales con su temor. Clamó venganza, y entró en la Fuente para buscar a los dioses en su propio plano.

Mas no sabía él, igual que ocurre siempre, que la venganza nunca es dulce ni sencilla. Poco narra la leyenda sobre qué ocurrió en ese lugar, excepto que el Mago se enfrentó a decenas de retos de todo tipo, superándolos uno tras otro. Pues bien saben los magos que más allá de nuestro plano físico existen terrenos imposibles, con inconmensurables aros que flotan sobre el cielo, tierras de fuego y agua y hielo y luz, y también oscuridad y cenegales y llanuras y montañas escarpadas. Muchos a lo largo de la historia han querido inspeccionar esos terrenos, mas pocos son los que han conseguido volver, e incluso para los exploradores más expertos es un reto a todas sus capacidades.

Pero él, el Primero y más poderoso Mago, incluso con sus capacidades diezmadas, alcanzó al fin el terreno de los dioses. Y éstos, que se habían reido de él, temieron. Nadie sabe cuánto duró el duelo que mantuvieron, o siquiera si ese duelo existió. Mas sí sabemos que quien había desaparecido hacía un milenio, resurgió trayendo consigo de nuevo su leyenda. Con un Trato, sellaron la paz los dioses y un mortal, y dicen que con ello se ganó poderes antes inalcanzables. Y también una gran responsabilidad, pues sería el encargado de velar por la magia como una vez había hecho, antes de cambiar el mundo.

Y ese, mis pequeños oyentes, es el quid de toda cuestión. El Mago descubrió por fin que sus grandes poderes implicaban grandes responsabilidades, y también aprendió que solo por ser más grande, más fuerte o más poderoso no debe uno aplastar a los demás. Mas costosa fue esa lección, pues el Mago perdió a todos aquellos que conocía, amigos y enemigos, y a todos echó de menos.

"Y así es como acaba la leyenda del Mago, el Vigilante. El mortal que alcanzó a los dioses y selló el primero de los Tratos. Pero esa, niños, es una historia que os contaré otro día." Son las palabras con que termina su narración Nathradas, quedándose en silencio mientras éste lo acompaña unos segundos, antes de que los niños inicien su parloteo y los padres comprueben que ha vuelto a hacerse la noche mientras escuchaban. Más de uno se acerca al cuentacuentos y le da una moneda, pequeña o grande, pero más que suficiente para demostrar su agradecimiento por la historia. Varios más le hicieron preguntas que se quedaron en el aire, sobre ese cuento u otros del haber. Incluso hubo un chaval avispado que respondió la adivinanza que les había dejado dos semanas atrás al terminar el anterior cuento, ganándose así una buena sacudida del pelo y una chuchería de la reserva del hyuga. Y poco después todo el mundo se marchó a su casa o sus quehaceres, y lo único que quedó en el aire fue el recuerdo de una leyenda, y todo el mundo sabe que las leyendas tienen algo de real.

Así que es probable que nadie se sorprendiese si una figura anciana e impercibida se levantase de un asiento cercano al tocón del cuentacuentos y, con una sonrisa en el rostro, desapareciese como por arte de magia. Pero como nadie estaba mirando, quién sabe si ocurrió de verdad o solo fue el eco de una historia.

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09/09/2012, 22:42
Gloria

Gloria levanta la cabeza, con una expresión de curiosidad, cuando oye la pregunta, sobre un cuenco de té de flores.

¿El credo de Oxidion? Hmmmm. Esa es una pregunta difícil. Nuestro ministerio no está tan organizado como otros credos mayoritarios, y tampoco tenemos tantos rituales. Servir a Oxidion es una forma de vivir, más que una profesión o una forma de culto. Supongo que podría decirse que todo se basa en el impulso.

Todas las cosas vivas tienen una cualidad que las define, y que las distingue de la materia muerta. Nosotros lo llamamos Or-hiddiath.No existe una traducción literal, porque es más un concepto que una realidad, pero podría traducirse, si uno quiere, por "Impulso". En el interior de los seres vivos anida una fuerza que fluye desde ellos y les mueve a la acción y al cambio.

La forma exacta que adopta depende de cada uno. En realidad, la acción en sí no es relevante. El acto es solamente una consecuencia, algo que, realmente, no sabemos que traerá. ¿Quién sabe si yo, ahora, al beber este té, no habré recolectado unas hierbas que quizás, muchos siglos en el futuro, no existirán? Quizás, de no haberlo hecho, esa hierba habría podido haber sobrevivido.

Lo que importa no es tanto el hecho de que cogiese las hierbas, o que esté bebiendo este té, sino que mi corazón y mi mente generaron en mí el or-hiddiath, que me impulsó a querer beber té. Ese deseo es parte de lo que soy. Ha nacido de mi y tiene efecto en el mundo... por lo tanto me define, tanto como me puedan definir mi pelo, la forma de mis brazos o el olor de mi cuerpo.

El or-hiddiath que genera cada ser vivo es distinto en cada momento. Cada raza tiene el suyo, y cada individuo puede sentirlo de forma distinta según sus circunstancias. Es bastante probable que el impulso que me hace correr por los prados sea muy distinto en mi de lo que lo es, por ejemplo, en un ventante. Su forma de vida hacer que creen ese impulso para satisfacer una necesidad muy distinta de la mía.

La joven sonríe y le da otro sorbo al té.

Perdonadme. Ya sé que todo esto es muy complicado. Lo lamento. Pero es necesario para entender lo que sigue, así que por favor, disculpad mi verborrea.

Con tantos impulsos contradictorios ocurriendo al mismo tiempo, la vida sería un caos. Erraríamos sin rumbo por ella, sin saber que traería el mañana, o por qué nos sentimos impelidos a ser como somos y hacer lo que hacemos, ya que solo podemos juzgar en base a lo que sabemos de nosotros mismos y las consecuencias de nuestros actos, que son visibles solo a corto plazo. Por eso eiste Oxidion.

Oxidion no es, en realidad, un dios per se. No ha creado nada, ni dicta reglas, ni prohibe. No es una entidad en el sentido que la conocemos. Es, si quieres verlo así, el conglomerado de todos los or-hiddiath. Todos y cada uno de ellos que han existido, existen y existirán hasta el fin de los días. El or-xiddeon, como su nombre indica. El principio y el fin de todo impulso.

Tal y como nosotros lo creemos, los dolores del mundo y sus problemas se dan cuando hay demasiada presencia de un impulso concreto que no encuentra una respuesta, y que crece hasta no tener control. Por ejemplo, cuando el impulso de morir, o el de matar, parte de una criatura, y otras criaturas responden con ese mismo impulso, el or-hiddiath de la muerte se expande, y crecer en presencia y fuerza. Se adueña incluso de quien no lo había tenido hasta ese momento. La guerra y la disputa estallan, y la gente se mata sin control, porque cada muerte alimenta ese impulso.

Empero, si alguien respondiese al impulso de morir con otro, el desenlace sería distinto. Si respondiese con la voluntad de vivir, y fuera igual de fuerte que la tuya, serías capaz de ver la belleza de la vida que me impele a aferrarme a ella. O quizás yo encontrase en mí ese deseo de la muerte, y entregase mi vida poseída por el, con lo que tu espada quedaría saciada y ese impulso se extinguiría junto con mi último aliento.

Por eso rogamos a Oxidion que nos de su sabiduría, y que genere en nosotros la capacidad de responder siempre a los impulsos que causan dolor a los otros con el nuestro. Que nos de fuerza para aplacar el or-hiddiath de aquellos cuyo impulso ha crecido de modo tal que no puede ser placado y lleva al sufrimiento. Nosotros quizás no siempre acertemos, pues nuestro conocimiento es limitado. Pero Oxidión es todo impulso, por lo que de forma natural entiende lo que nos lleva a nuestros actos, y como responder a ello de modo que se extinga, que se resuelva de una forma que nos de satisfacción y que podamos dejarlo atrás en paz y sin remordimientos.

Gloria deja el cuenco sobre la mesa. Está vacío. Sonríe de nuevo, algo azorada, casi con aire de disculpa.

Perdonad. Os he dicho que me estaba complicando mucho, y me temo que aún lo he hecho más confuso. No espero que lo entendáis sólo porque una joven torpe como yo os lo explique. Simplemente guardad en vuestra mente lo que habéis oído, y procurad examinar vuestro corazón cuando sintáis el impulso irrefrenable que os lleva a actuar de alguna forma. Observar y entender. Eso es lo que buscamos, lo que, creemos, nos hará libres.

Pero basta de hablar de mí. Yo poco puedo enseñar cuando aún tengo tanto que aprender si quiero, algún día, saber cómo crear armonía. Habladme ahora de vos. Decidme que es lo que os hace crear en vuestro corazón esas ansias de algo. ¿Más té?