Partida Rol por web

The runaway lovers

Primeras noches

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11/10/2023, 20:43
Narrador

 

La noche antes de la llegada a la Isla( Solteros)

 

Un viaje agotador en avión, por las horas y el mal tiempo. Por suerte ya habíais llegado al puerto donde a la mañana siguiente tomaríais un barco y así os llevarían a la remota isla donde comenzar el concurso. (  viajais en diferentes vuelos)

Un representante del programa os hacía de guía desde vuestra llegada, pues aguardaba con un cartel con vuestros nombres, para haceros de chófer y llevaros por separado hasta un lujoso hotel desde donde se podía contemplar las vistas del puerto.

Era bien entrada la tarde, tiempo suficiente para que subierais a vuestra habitación, una estancia agradable con cama individual, sofá, baño con bañera de hidromasaje y un balcón que daba a la zona de la piscina. ( Las suites individuales son idénticas para todos/as)

Había obsequios junto a la cama, champan y bombones. Tambien una nota para recordar la hora de la cena y informar que el comedor buffet había sido reservado para el personal del programa. Esos erais vosotros, solteros y solteras.

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12/10/2023, 06:39
Narrador

Loreley Rogers

La habían anotado al programa sus mejores amigas, ¡vaya sentido del humor retorcido que tenían! Pero Loreley vio el premio en dinero así como la chance de divertirse de verdad. Ahora estaba vestida normalmente: jeans gastados, camiseta, cazadora de cuero. Era lo menos veraniego del mundo, pero a ella le daba igual. 

"Soy una jodida vampiresa, no necesito la ropa para seducir, más bien deshacerme de ella. P...ta Layla, mira dónde me has metido... el maldito sol me va a rostizar..."

Un bufido de aceptación brotó de su garganta. Oteó a los otros participantes con curiosidad. De haber alguien cercano lo saludaría como solía hacerlo: comedida, simple.

-Buenas, Loreley aquí. 

Pensó en fumar un pitillo, sin embargo no lo hizo. En cambio se puso a mirar el lugar paradisíaco que estaba al alcance de sus ojos de gata. El viaje había sido una delicia, los productores no habían escatimado en gastos, el hotel tenía unas vistas de ensueño (aunque ella hubiera preferido un castillo en Transylvania) y este restaurante...

"Ostias, ni en un una decena de años podría pagarme esto. Vale, a pasarlo bien gatita, a pasarlo bien..."

Buscó un sitio en donde tomar asiento, con sus fachas de rockera sexy, y se dispuso a intercambiar charla con quien quisiera, o a estudiar el entorno.


Por un momento sopesé la idea de echarme en la cama de mi habitación, cerrar los ojos y quedar dormido, saltándome así la cena. Pero sonaba descabellado y cobarde por mi parte. Así que miré de animarme un poco, no pensar demasiado y actuar en consecuencia como se suponía que debía hacerlo. Si no, no me hubiera subido al maldito avión, o firmado aquellos papeles aceptando meterme en el concurso.

Iba vestido con tejanos, un polo de cuello de pico y deportivas, por lo que tanto lujo me hizo sentir un tanto incómodo, más cuando bajé al comedor donde llegué a pensar que al igual se necesitaba otra indumentaria y no me dejarían ingresar. Pero por suerte no fue así.

-  ¿ Cómo han podido convencerme para venir aquí? - Suspiré mirando de alejar los pensamientos negativos que acechaban en mi cabeza. Así que miré de centrarme en que me apetecía para acallar mi estómago.

- Hola, me llamo Sam, Sam Wilson.- A medida que me cruzaba con otros comensales, recordé que no eran simplemente clientes del hotel. De seguro estaban en mi misma situación, futuros concursantes del reality.


Javier Romero

 Nunca disfrutaría de un viaje en avión, la sensación de velocidad del despegue sin sentir el viento en su cara era molesto no como cuando manejaba el mismo su R1200C. Pero las atenciones que recibió al llegar serían un lindo detalle que le sacarían una sonrisa al notar, pensaría en agradecer a alguien por ello pero no había nadie más en su habitación así que no se tomaría más molestias en pensar en ello.

"Personal del programa"

Lee y ríe, dejando la nota a un lado así como los bombones y la botella. Pero si que aceptaría ir a cenar, otra cosa mala de los viajes en avión: La comida.

Se quitaría el abrigo, cambiaría la camisa para ponerse una más ligera, sentía cierto bochorno de solo estar en esa zona veraniega, unos pantalones hasta las canillas y una zapatillas blancas . Se dispondría a bajar para ver que tenía que ofrecer el hotel con respecto al buffet y el programa con respecto al demás personal. No sabía si alguien le reconocería por su carrera tampoco había llegado a ser tan famoso y menos ahora.

Caminaba despreocupado comenzando a ver rostros agradables, bastante agradables de ambos sexos; nunca había estado en un reality y por ello le tomaba por sorpresa. 

-Saludos, soy Javier.- sonríe amigable y decide acercarse a Loreley para sentarse a su lado, llamando a Sam con un gesto de la mano -Vengan chicos, somos los primeros ¿Por que no nos sentamos juntos?- Sociable bastante sociable. -¿Qué tal fue el vuelo para ustedes?-


Dire: Notas de juego

El mensaje de Javier me sirve de ejemplo perfecto:

Pongan 1 mensaje por persona. Si deciden agruparse para hablar con alguien ( en este caso podría ser Javier, Sam y Loreley) márquense solo los tres, así no saturan de mensajes.


Emma se tomó su tiempo, se acomodó en aquella habitación un tanto pequeña para su gusto donde revisó su equipaje pues pensaba cambiarse para la cena. Nada ostentoso pensó, un look casual e ibicenco sería perfecto, y así hizo. Su piel morena resaltaba con aquellas prendas tan claras que había escogido, lino egipcio, perfecto para ambientes calurosos.

No se preocupó por quien había en la sala ni en donde sentarse, fue como paseando para ver que había de opciones para cenar aquella noche en el buffet. 

- Emma, encantada.- Dedicó sonrisas acompañando el saludo educado, correspondiendo en la medida que alguien le hablaba.


Amaba los viajes, era parte de mi vida hacerlos porque sentía que de alguna manera era un espíritu libre. Solo que mi querido amor: mi viejo piano alemán nunca me dio tregua y a la hora de sentar bases, se hacía muy complejo encontrar la forma. Así que tomé una decisión radical en mi vida, poner en pausa esto así podía dejarme llevar por las vicisitudes de un programa que seguro pondría a prueba no solo a las parejas sino a mi como persona, pero más aún como mujer. 

¿Yo... Una chica con rasgos asiáticos y descendencia americana podría conquistar a un hombre que le pertenecía a otra persona? Pues, sonó bastante feo a mis oídos, no quería ser esa chica que le arrebatan a su amor, pero también es que jamás me expondría así. Lo cual, tampoco es que sentí tanta culpa. Más allá de que me sentía algo oxidada con los artes místicos de la seducción y esto de ser más buscona. 

Con todo listo, luego de un buen rato delante de ese espejo que me devolvió una imagen de mi misma que acepté, salí de allí para ir hacia donde me encontraría con el resto de las personas que estarían en la misma situación que yo. Nerviosa di un paso hacia delante y mis rasgados ojitos marrones se desviaron hacia el lugar, sorprendida por la belleza del entorno y las personas que había allí. 

Vestida con un short de fiesta, lleno de brillo y un top negro, mis tacones me dieron la altura que no tengo y el bonito cabello que recae sobre mi espalda, le da ese toque más salvaje. ¡Al menos eso esperaba! Las horas de peinado tenían que valer la pena. 

—¡Hola! Soy Elizabeth, pero con que me digan Ellie me parece estupendo—saludé—. ¿Hay lugar para mí en esa mesa? No ocupo demasiado. 


Botellas miniatura de bebidas alcohólicas desde el hotel mini-bar en la  mesilla Fotografía de stock - AlamyDaniel se despertó en su habitación con el sonido del teléfono. Le dolía la cabeza como si un martillo le hubiese golpeado hasta desgastarse. Tenía el torso desnudo y sobre su piel reposaban los botellines de tequila y whiskey que se había terminado.

Los apartó de un manotazo y alguna de las preciosas botellas en miniatura se rompió. Aún estaba sorprendido que no le hubiesen tirado del avión con el pedo que llevaba.

Miró su teléfono y vio los mensajes del pesado representante de la cadena. Joder, solo acababa de llegar y ya odiaba a ese puto gilipollas. Se levantó para aclararse con agua fría en el lavabo y se miró al espejo. No se había afeitado, llevaba el pelo más largo de lo que debería y revuelto, y los tatuajes de sus brazos contrastaban con su cara inocente. Una mentira como cualquier otra.

La pasta. Debía pensar en el puto dinero. Era la oportunidad que necesitaba.

Daniel cogió algo de ropa de su maleta y se la puso sin mucho interés mientras salía de la habitación con unas gafas de sol que ocultasen parcialmente la monumental resaca que llevaba.

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Daniel entró en el salón directamente desde el ascensor e inspeccionó la sala antes de entrar. Ya había gente, aunque por increíble que pareciese, no era el último en llegar. Perfecto, Jorge estaría contento.

Las pintas de Daniel contrastaban con el lujo del hotel y con el aspecto impoluto de todas las personas que le rodeaban.
Daniel era un hombre atractivo, con unos ojos penetrantes y un cuerpo bien esculpido. Llevaba un pantalón roto, una camisa sin planchar más desgastada de lo que debería, unas botas Martens desgastadas y una chupa de cuero para protegerse del repugnante aire acondicionado de ese hotel. Llevaba gafas de sol aunque estaban en interior y si habría que describirlo en una sola frase sería: "El hombre que nunca le presentarías a tu madre", vestido más como si hubiese salido de un concierto grunge que para una reunión formal de trabajo.

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Daniel cruzó la sala y se detuvo un instante al lado de las damas.

Había estudiado bien el programa las últimas semanas, había desencriptado perfectamente el programa, sus objetivos y sus patrones. No había que ser muy inteligente para dilucidar que aquellas eran algunas de las solteras que estarían seduciendo a lo capullos de la otra casa.

Eran indudablemente preciosas, no le importaría tomar algo con ellas y ponerlas a cuatro patas... y tuvo que bajarse las gafas para mirar mucho a la chica mala que también llevaba chaqueta de cuero, un gesto que realizó a su lado sin ningún tipo de reparo.

900+ ideas de Jamie dornan | cincuenta sombras, sombras de grey, cincuenta  sombras de greyLástima que su objetivo no fuese a seducir a semejante gatita. Aún así le lanzó un guiño descarado a la dama antes de continuar.

Pero Daniel sabía muy bien cuales eran sus objetivos y no estaba allí para hacer el idiota de nuevo. Así que se dirigió a los chicos. Directamente y sin ningún tipo de vergüenza le estrechó la mano a Javier y Sam.

—Encantado de conoceros, tíos. Soy Daniel Mainar, y parece ser que vamos a compartir casita durante unas semanas. — Su apretón de manos era intensa, pero sonreía divertido a sus compañeros, como si tuviese un plan para ganar un partido y fuese a contarlo a sus compañeros de equipo. 

—Creo que tenemos muchas cosas de las que hablar. — dijo buscando con la mirada alguna copa para beber. — Vamos a tener que aunar fuerzas y ser muy claros para conseguir los objetivos de incentivos, chavales.


Desde que había llegado al hotel en aquel vuelo, observaba todo con atención, se notaba que el hotel donde nos alojaron rebosaba de lujos y nos habían regalado algunos obsequios, lo cual me satisfacía, sabían como comenzar con buen pie, sin embargo había que estar alerta así que no descuidé mi guardia un momento.  Observé en aquella mesa donde nos reunimos a los participantes ya reunidos y a otros que iban llegando,-soy Duncan Cromwell-dije presentándome con educación aunque no era de hablar mucho,-puedes sentarte a mi lado ofreci a Ellie la chica asiática pues me gustó su carácter alegre e hice un ademán para si ella quería que se sentara junto a mi. Iba vestido de forma elegante y pulcra pero sin exagerar, íbamos a estar en una isla asi que lógicamente tenía algo más de vestuario, pues en aquella isla no era adecuado ir de traje, pues era posible que nos sometieran a pruebas durante el concurso y el tiempo que pasáramos alli tendríamos que realizar tareas para nuestra propia supervivencia eso era seguro. Mis ojos azules recorrieron la sala y a los concursantes de aquella mesa, no se me pasó por alto ningún comentario, pero era claro que ganaría el mejor y yo daría todo mi potencial, mi fria mirada calculaba cada debilidad de mis posibles rivales alli y aunque era atractivo de cabello rubio corto y me gustaban los retos no iba a desaprovechar aquella ocasión para ganar dinero fácil.


- Claro, por que no.- Javier se mostró como alguien agradable y muy sociable, así que no iba a hacer el feo, por lo que acepté lo de sentarme en su mesa. Junto a el había una chica joven, atractiva y de aspecto aniñado que se había presentado como Loreley

- ¿ El vuelo?. Pues... turbulencias, muchas turbulencias, un bebé llorando durante todo el trayecto. A ver que mas.. ¡ah sí!. El tío sentado a mi lado con gases por arriba y por abajo, con ganas de potar... el vuelo fue estupendo, si. Para repetirlo. ¿ Que tal vosotros?.-

Poco a poco el comedor se fue llenando con la llegada de dos chicas más. Variedad y color como dirían, gente dispar pero en general con la misma tónica atractiva, se notaba que habían hecho los deberes los del casting.

Me encontré estrechando la mano de otro tipo que recién acababa de llegar. - Buenas...- Lo saludé observando al tal Daniel que parecía venir a por todas.

- ¿ A si? Da la sensación que lo tienes todo muy pensado.- Al menos uno que sabía a lo que venía. Me da que iban a ser unas semanas muy entretenidas en la isla.


Loreley Rogers

Con un radar espectral que Loreley tenía comenzó a estudiar a los otros solteros: además de su nombre, ella les asignaba otro especial reservado en su mente para distinguirlos. Por ejemplo, Sam lo apodó “ojos de cachorrito”; Javier fue “latino caliente”; Emma “morena curvilínea”; Ellie “belleza de oriente”; Daniel “posible semental”; Duncan “cara de bebé" y así.

Cuando Javier se sentó a su lado, ella bromeó, arqueando una ceja -¿de verdad? ¿Valoras tu vida?- pero le quitó hierro al asunto con una sonrisa traviesa. En el caso de Daniel, devolvió la mirada con la intensidad que permitían sus focos azules.

-No mires lo que no vayas a comprar.

Era una desenfadada, pero sabía ser cortés. Por ejemplo cuando le dijo a Ellie: -necesito aprender a caminar así.

Oh, bien, aquí estamos.

“Fuck yeah, vamos a probar el amor de los tortolitos…”

Sobre lo que Sam quiso saber, la chica contestó con sinceridad.

-Es demasiado paradisíaco para mi gusto. Pero aquí estoy, por fortuna no había críos llorando en el vuelo, de esos que te dan ganas de darles una razón para llorar. O matar a sus padres…

Su sonrisa malvada ocultaba su verdadera personalidad, no tenía problemas con los críos aunque algunos padres si que no habían nacido para tal tarea.


En cuanto Duncan me invitó a sentarme a su lado, lo hice sin dudar y aproveché para mirarlo desde la cercanía, saludando con una sonrisa agradable. La verdad es que me sentía cómoda de momento y tras decirle algo al rubio, escuché a Loreley. Sin poder evitarlo solté una risilla traviesa. 

—Cuando quieras te enseño, tendremos tiempo para ello. Creo que el hecho de subirme a escenarios tantas veces, ya camino como si estuviera en uno—confesé entre risas, me divertía su humor—. Las estrellas somos así. 

Le saqué la lengua, totalmente en broma y busqué complicidad con ella. Desde ya me lo pasaría en grande intentando seducir a los hombres de la Isla mientras se soltaba algún que otro comentario de ese estilo. El humor ácido era de mis preferidos, incluso cuando puedo ser súper dulce y cariñosa, había de todo en mi. 

Muy acomodada en la mesa junto a Duncan, le dediqué una mirada al chico que habló sobre el viaje. 

—Yo parecido, no tan "explosivo" pero si bastante inquietante al tener un show de ronquidos a mi alrededor. Creo que podía haber sacado una composición con ellos y se convertía en un hit. 

No pude evitarlo, bromear, soltar indirectas y reírme como nunca antes, era lo mío aunque jamás presumía sobre nada solo bromeaba a gusto y placer. De todos modos, seguía pendiente de lo que decía el rubio que tenía a mi lado. 


Javier Romero

Fue un gusto recibir la respuesta positiva de Sam, Javier sonrió complacido -Genial-. Apenas se dejó caer con gracia sobre la silla al lado de Loreley la escucha, Javier se gira ya avecinando que bromeaba y claro "esa sonrisa". Javier devuelve la gracia y responde -El que no arriesga no gana, querida Loreley.- le guiña un ojo con complicidad con todos, ya que estaban en un concurso después de todo.

Ante la llegada de Daniel vio ese parentesco con el estilo de Loreley -Vaya... parece que vienen del mismo concierto de Pantera.- "Bandaza" dice en su cabeza y si alguien lo dice en voz alta se lo celebraría brindando con la copa de lo que tuviera cerca. Pero de momento estaría estrechando la mano de Daniel con la misma firmeza. Pero pasando a temas "serios" -Es cierto, es mejor si trabajamos juntos para algunas cosas.- aprecia la idea e iniciativa de Daniel.

-Siéntate cerca, Daniel por favor.- Iba llegando más gente y cada persona aportaba mucho, eran variopintos y claro: atractivos.

Le alegraría ver que el tema que lanzó sobre el viaje iba rodando cual bola de nieve. -Es una pena, que la hayan pasado mal- Dice en general para los que ya habían comentado su experiencia -Yo estuve cómodo en este último vuelo, aunque no disfruto viajar en avión. Pero el vuelto de conexión había un crío en el asiento de atrás y en esto si le puedo dar la razón a Loreley. - Se encoge de hombros, tenía una duda, duda que le había llevado a donde estaba sentado ahora, pero sería grosero lanzarla de gratis, así que decide esperar.

-Supongo que al menos ahora nos podremos agasajar con una buena comida.- intenta ser positivo con el tema.


Diego caminó por el restaurante con la mirada fija en el horizonte. Era su primera vez en la isla de las tentaciones y estaba ansioso por conocer a las mujeres que compartirían su experiencia.

Se acercó al grupo de solteros y solteras que se encontraban en las mesas y les saludó con una sonrisa. No conocía a nadie, pero eso no lo detendría.

—Hola, chicos. ¿Cómo están?

Los demás le devolvieron el saludo y se presentaron uno a uno. Diego observó detenidamente a cada una de las mujeres..

—¿Y tú quién eres? —preguntó una de las chicas.

—Soy Diego —respondió con seguridad—. Encantado de conocerlos a todos.

Los demás siguieron conversando y Diego se acercó al buffet. Observó que había de opciones la cena. La isla de las tentaciones era un paraíso y él estaba decidido a aprovecharlo al máximo. Se giró y volvió donde los demás solteros y solteras se encontraban. Se sentía emocionado por lo que estaba por venir y decidido a demostrar que era el mejor seductor de la isla de las tentaciones.


Lo tenía todo planificado. No quería parecer demasiado agresiva, pero tampoco una mojigata. Vaqueros y algo con escote, tal y como pensé al hacer la maleta. Echaba de menos mi ropero. Me hubiese gustado traer mucho más de lo que cabía en mi equipaje. 

No quiero llegar pronto. Quiero que todos sepan mi nombre y me vean llegar. Esta noche la intención es conocer a todos, asentir, sonreír, hablar del tiempo y cero conflictos. Ya habrá tiempo. Relajo la postura. No puedo dejar que vean la tensión ni los nervios. Entro al salón y me acerco a la mesa que me indican decidida y animada. 

-¡Buenas noches a todos! Mi nombre es Gina. Encantada de conocerles a todos. ¿Cuáles son vuestros nombres?- digo antes de sentarme en alguna silla intermedia. Intentaré escuchar lo máximo posible. - Emocionante, ¿no?


Daniel se sentó en la mesa redonda donde al parecer SI se iban a sentar todos los solteros, también las damas.  Se reclinó en la silla y subió sus botas a la mesa, cruzándolas para adoptar una postura cómoda.

Una camarera llegó con las dos copas que había pedido para ver cual le apetecía: Tequila y whisky. — Gracias preciosa, — dijo a la camarera, cogiendo las dos bebidas — me quedaré con las dos, vengo sediento ¿sabes?. De hecho podrías traer la botella y vasos para todos mis compañeros y compañeras.

Miró a la mujer a su lado, la preciosa belleza asiática, parecía divertida y con una personalidad arrolladora, le gustaba. — Elizabeth ¿verdad? toma, prueba tú el chupito. 

Poco a poco se fue llenando de gente atractiva. Parecían un grupo de un catálogo de moda. El joven probó un poco del líquido ambarino y se relamió los labios aprobando la calidad del licor.

— Bueno, parece que en esta edición vamos a poder hablar también con las solteras. Eso es una noticia excelente. Eso nos dará mayores probabilidades de éxito.

Creo que todos tenemos claro para lo que estamos aquí. De cara a la audiencia somos solteros que venimos a buscar el amor en brazos de una persona cuya relación es inestable y vienen a probarse.

Por supuesto que todos sabemos que es mentira. La audiencia lo sabe, nosotros lo sabemos, pero por alguna extraña razón, la magia de la experiencia hace que las parejas vivan eso de una forma muy intensa, y tras haber visto bastantes programas, he podido ver que muchas de estas personas se tragan con una facilidad pasmosa que nosotros buscamos amor. — Soltó una pequeña carcajada. Le parecían tan inocentes que casi , casi le daban pena.

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— Debemos entender que en esta experiencia, nuestros objetivos son los mismos: ayudarnos a ganar pasta. Cuanta más infidelidades, mejor, más audiencia, más pasta para nosotros.

La cuestión es que debemos llegar a acuerdos. Si vemos que el juego comienza, y aunque yo esté entrando a una de las mujeres, noto que aquí el compañero — dijo poniendo una mano en el hombro de Javier — ¿eras Javier, no? Pues si la dama en cuestión siente algo de debilidad por Javier. Yo me apartaré para que él pueda conseguir el objetivo, y me centraré en otra dama con la que tenga más posibilidades.

Este punto es el más importante: No nos pisamos el trabajo.

Daniel tenía muy claro este punto. Entablar rivalidades entre ellos por una misma dama a conquistar solo iba a retrasar el tema. — La prioridad son saber quién es la debilidad de cada una de las personas emparejadas. ¿Comprendido?

Ahora hablaría de las solteras, tenían una oportunidad de oro para poder confabularse con ellas y destrozar completamente esas ridículas relaciones. Deseaba continuar, pero dejó unos segundos para que alguien añadiese algo antes de pasar al siguiente punto.


Duncan CromwellTras hablar y escuchar a Ellie , volví mi mirada al resto, no me gustaba repetirme, pero había que ser educado asi que hice un saludo general-encantado de conocerles, como veo que hay aun gente que no conoce mi nombre soy Duncan -dije, pues había una soltera que quería saber nuestros nombres, la cual se presentó como Gina , hablé en tono neutro sin revelar emoción alguna.

Luego volví a estudiar a mis posibles rivales y después volví mi mirada a Ellie -para mi el vuelo fue agradable, no tuve demasiados contratiempos, aunque estoy acostumbrado a volar.
Estaba dispuesto a comenzar aquel concurso, pero había que ser cauto y no bajar la guardia en ningún momento, nunca se sabía que podía ocurrir.


- Pues me da que nos vamos a hartar de isla, palmeras y arena- Tampoco me iba lo de estar encerrado en un paraíso tropical, como bien había dicho Loreley, pero estábamos aquí y había que apechugar.

Bajo aquella coraza de tía dura que parecía rodear a Loreley, sospechaba que había una chica sensible y con inseguridades. ¿ Pero que sabía yo o quien era para juzgar a nadie?. Tenía que lidiar con mis propios demonios.

Seguí escuchando cada relato acerca de cómo les habían ido a los demás el viaje y me daba cuenta que salvo un caso en concreto, me había tocado el premio gordo a mí.

- Ya no me siento tan mal, tu sinfonía de ronquidos tuvo que ser épica Elisabeth. - Eli parecía una mujer divertida y risueña. En el poco rato que la conocía, nos había regalado a cada momento una sonrisa y para alguien mas soso y apagado como era mi caso, lo tenía que agradecer, así que se me contagió un poco de su buen humor. 

- Ahora lo que me da miedo es el mañana. Me han dicho que tomaremos un barco, aquí mismo, en el puerto. Como el viaje sea tan divertido como con el avión...-

Daniel parecía obsesionado con las estrategias, en mi caso había desconectado de escucharle tras su segunda frase y es que no me interesaba tomarme aquello como si preparáramos un partido de futbol. Mas contando que yo casi estaba en el programa de rebote o casualidad. ¿ Qué esperaba del concurso?. No tenía ni idea..

- Buenas...  Diego, Duncan, bienvenidos. Demasiada gente nueva para conocer la misma noche. ¿ Me aprendería algún día los nombres?. Que mal se sentía uno cuando después de un rato hablando con alguien se te olvidaba como se llamaba. Lo tenías que arreglar con un ey tu, y rezar para enterarte por otro.

Me quedé un poco parado al ver entrar a Gina, enmudecí de golpe, tan solo podía observarla mientras algunos recuerdos reflotaban en mi cabeza. No podía ser.. ¿ Acaso era tal el parecido?. Finalmente y dada la cercanía me recompuse para no perder las buenas formas.

- Hola Gina, yo soy Sam. Nos contábamos anécdotas del viaje y si, en efecto, fueron historias emocionantes.-


Loreley Rogers

Loreley agradeció el gesto de Ellie levantando el pulgar para arriba aunque con mucha más onda que un “Me gusta” de Facebook.

-Gracias Ellie, mis padres son del mundo del cine, pero del horror. Puedo caminar como zombie –Con una risa clara, la chica hizo el ademán de poner sus dos manos estiradas hacia adelante.

-¿Ves, latino? Estás sentado al lado de una zombie, ¿no te preocupa tu bienestar?- guiñándole el ojo, agregó –pero es cierto: el que no arriesga no gana.

No comentó sobre Daniel y su parecido, lo veía más luchador que ella. Loreley había venido a divertirse, por más que la platilla era un incentivo, no iba a planear nada. Vio a los recién llegados y también les animó a acercarse:

-¡Hey, aquí!

A Gina, la cual rebautizó en su mente como: “chocolate caliente”, le respondió –Soy Loreley, puedes decirme Lolly, así me dicen casa. –A Diego le puso el apodo de “Extraño de ojos profundos”.

Se reacomodó en la silla, oyendo ahora a Sam.

“¿Tendrán cerveza barata? Oh, Dios dame un Malboro… o dame al camarero aquél.”

Se sonrió por dentro: en cuanto a ella respecta, lo iba a pasar bien, ganando o perdiendo.


Solo me bastó escuchar a Daniel para hacerle un morrito mientras cogí la sal y se la coloqué en la mano con todo el atrevimiento que tengo. 

—Esto es buenísimo, no solo me das un chupito sino que me ayudarás a tomarlo y de paso voy practicando. ¿No?

Era una persona alegre, me gustaba divertirme y pasarlo bien así que no me importó en absoluto una vez puse la sal en la mano de mi compañero y tras saborear con mis labios sobre la piel de Daniel, mirándolo a los ojos con total sensualidad y provocación, cogí el vaso del chupito para tomarlo. Después vino el limón. 

—Que rico, gracias por la ayuda. 

Si, le había chupado y lamido la mano, tampoco era malo. El rating para eso estaba, así que jugar un poco para calentar motores no era problema. Total, mañana comenzaba lo bueno. Luego escuché a Sam y me rei con él, el chupito pegó un poco. No tanto para estar borracha, no nos pasemos.  

—Ser pianista me ayuda a hacer arte con lo que tengo. Sin dudarlo, la mejor obra de mis tiempos. 

Le dediqué un guiño de ojo a mi compañero y luego miré a Duncan divertida. Saludé con la mano a los que fueron apareciendo, siempre guapos. Cuando escuché a Loreley, me reí mucho pero no era por el chupito. 

—Bailemos como Thriller, porfi. 


Javier Romero

Parpadea y abre los ojos, habiendo sido tomado por sorpresa "¿Latino?". Una sonrisa que intenta contener va asomándose entre sus labios, no se supone que fuera tan amigable pero Loreley le sacaba fácilmente las sonrisas. Antes de que respondiera con algo ingenioso a Loreley la deja girarse victoriosa, pues en ese momento sintió el estruendo del golpe de las botas de Daniel sobre la mesa se gira a verle, mira al resto nadie parecía darle importancia y supone que él tampoco debería. Lo que si le hace reaccionar sería su cinismo.

 

Sabiendo que se notaría como aprieta la mandíbula mientras le escucha hablar así se pasa la mano por encima de la boca unos momentos y pretende no haberse incomodado. Le sigue escuchando y cuando apoya su mano en su hombro Javier pone su mano sobre la de él como signo de afecto, inclina su cabeza hacia él de lado -Gracias por recordarlo...- se refería a su nombre. 

Volviendo a su posición natural en el asiento responde sonriendo a Daniel -Pues es una idea increíble, el problema está en que somos muchos más solteros que parejas... no? No podríamos evitar ir a por el objetivo de otros sin toparnos.- Ya quisiera poder trabajar en equipo.

Antes de que agregara más algo que dice Elizabeth llama su atención, entonces se inclina levemente sobre la mesa para llamar a su vista al dirigirse a ella. -¿Así que eres pianista? increíble.- admiraba a quienes tocaban el piano de manera profunda, pero la llegada de los demás solteros iba haciendo que tuviera que dividir más su atención. Le encantó ver que esa chica ruda se comportó como él al invitar a acercarse a todos los que tenía al alcance. -Mucho gusto, soy Javier Romero.- se presenta -Sí, el lugar y la gente prometen emociones fuertes.- responde a Gina.

Al mencionar el baile vuelve a regresar su atención a la señorita Lee -Jajaja por favor cuenten conmigo, un Latino como yo no se puede negar a bailar un poco.- vuelve a acomodarse en el respaldar de su asiento para ver a Loreley. Esperaría a ver su reacción, no demasiado, le haría un gesto discreto con el índice para que se acerque a él, no haría una locura, solo acercaría su rostro le susurraría algo al oído.


Sus motivos eran reservados, tanto como su persona, pues con andar taciturno vagó a distancia prudencial del grupo. Realmente era el tipo de persona que desencajaba totalmente en aquellos eventos. Sin una necesidad urgente por entablar conversación con el resto, despreocupado y a su vez retraído. 

Su mirada se deslizó por cada uno de los presentes, como si tratase de hallar al más fácil con quien entablar conversación, o por el contrario alguien lo suficientemente silencioso para acompasar sus presencias. Finalmente, frustrado ante tanta energía proyectada por el grupo, optó por un acercamiento directo. 

- Soy Takunori Ketsuro. Todos me dicen Taku. - Expresó en un inglés que no destacaba por su pulido. Se percibía el acento proveniente del archipiélago del cual era nativo.

Era un muchacho alto para los estándares de su gente, de metro ochenta y cinco. Tenía el cabello oscuro como el azabache enmarañado, apenas dejando a la vista una mirada de ojos grises que reflejaban los cuanto color surgiera a su alrededor.  Por esos instantes vestía una chaqueta de cuero y unas gafas de sol colgando sobre el cuello de su camisa escotada, más parecía que poco uso les daría porque la palidez natural de su piel indicaba poca exposición al sol en los últimos meses. 

"Del trabajo a casa y de casa al trabajo. Y ahora estoy aquí..." pensó. Definitivamente estaba fuera de su pecera. Al menos su ropa de tonos oscuros y sus tatuajes que asomaban bajo la ropa no destacarían demasiado entre tantos rockeros. 

Inmediatamente se dio la vuelta para pedirse un trago. Lo iba a necesitar. - Vodka con jugo, por favor - Expresó su deseo de tomar un destornillador a alguna camarero o directamente acercándose a la barra. 

 


Javier RomeroLoreley Rogers
---PRIVADO---

 

 

 En su corazón sonaba una canción mientras hacía el gesto discreto de llamarle hacia él, al sostener su mirada ante esos profundos ojos azules y al ver ese rostro felino que le cautivó desde que llegó, teniendo que disimular con su cortesía natural invitando a otros.

Fuese por curiosidad, por complicidad o por una fuerza sobrenatural de la atracción universal, Loreley le hizo saber que se asomaría ligeramente hacia él haciendo caso a su petición. Un hombre podía sentirse victorioso con solo atraer la mirada de Loreley, quizá Javier no sería distinto en ello, pero ahora tenía permiso de tener cierta proximidad y eso le hizo sentir un chispazo desde dentro.

Tras esos instantes cruzando miradas acerca su rostro, su corazón le susurra: "Róbale un beso." pero no obedece, no aún, rodea el rostro felino de Loreley. Un leve impulso eléctrico recorre su cuerpo al sentir el calor por la proximidad y la suave caricia de la respiración de Loreley sobre su hombro "Hm... que agradable..." piensa en esa fracción de segundos. Aspiraría su fragancia de manera discreta y breve, mientras hacía una pausa aún sin emitir palabra; se tomó su tiempo para disfrutar esa proximidad, valorándola. Por su parte Javier tenía un aroma dulce como su piel morena, amaderado y con ciertos toques de ámbar. Al abrir su boca para hablar, la suave caricia de su aliento se dejaría sentir sobre la piel de Loreley antes que sus palabras se escuchasen susurrar en un tono íntimo y de sabor a miel.

-Me pareces dulce en el fondo... y eso me encanta; pero si eres una zombie no me importaría dejarme morder por ti...-

Esperaría el tiempo necesario para apartar su rostro, quizá ella tenía una de esas respuestas que le tomaban por sorpresa o de las que le sacaban sonrisas que no pretendía soltar tan ligeramente.


Loreley RogersJavier Romero
---PRIVADO---

Loreley aproximó su rostro al del latino, ni bien él le hizo aquel gesto. Notó una mirada cálida pero decidida, un sujeto que no iba a temer ir de frente si tenía que hacerlo. Ella por su parte, pestañeó con aquellos ojos de lucero, provocando que la luz se proyectara sobre los iris de un celeste verdoso. 

Los amplios ojos café de Javier habían llamado su atención, su energía le daba buena vibra, cosas en las que ella creía, que eran importantes. 

Él la rodea unos instantes que se alargan por la intensidad de sus propias personalidades, energías, o por algo más. Loreley huele a un perfume con base dulce, frambuesas tal vez. Ella respira el aroma de su interlocutor, la cercanía así lo permite. Se moja los labios, que apenas tienen maquillaje. 

La caricia aterciopelada de su voz la alcanza al decir:

Cita:

-Me pareces dulce en el fondo... y eso me encanta; pero si eres una zombie no me importaría dejarme morder por ti...-

A lo que ella responde, en forma seductora. 

-Por supuesto que no lo soy... pero sí una Hija de la Noche, una que podría dejarte seco.

Con una mirada atrevida y a la vez angelical, vuelve esos ojos de galaxia a la mesa, pero sin dejar de sonreír, con satisfacción. 


Otro viaje más para el cuerpo… Pensó tras bajar del avión y estirando su cuerpo de 181 cm. Estaba más que acostumbrado a viajar de aquí para allá y por mucho que aquello hubiera sido una rutina en su vida a causa de su trabajo, siempre se le hacía un poco cuesta arriba.

Aquel reto al que estaba a punto de enfrentarse le creaba cierto cosquillo en el estómago, igual que cuando tenía un partido importante, alegrándose de no haberse perdido esa sensación, como si lo hicieron su rodilla o su mala cabeza...

Por suerte, no estaba la prensa rosa delante de la puerta del hotel, como pasaría antiguamente… Así que rápido subió a su habitación asignada, escuchando el murmullo de lo que serían sus compañeros al pasar por delante de la puerta del buffet. Sin perder tiempo en comprobar la habitación o los pequeños regalos que adornaban la cama, se cambió de ropa, enfundándose una camiseta negra de manga corta con el logo de una de las marcas que le patrocinó en algún momento de su carrera futbolística, conjuntada con unos tejanos sencillos a simple vista.

Al abrir la puerta del salón, sus ojos verdes recorrieron la estancia con aquella mirada tan profunda que le caracterizaba, comprobando que sería uno de los últimos solteros, ya que un grupo de sus nuevos compañeros y compañeras estaba ya reunido y charlando tranquilamente. Sin pensarlo, pasó su mano por su cabello rubio oscuro y algo despeinado y se acercó al pequeño grupo, captando la mitad de la conversación que mantenían.

— Estoy contigo — colocó su mano en el hombro de Daniel. — Creo que eso es lo mejor, no pisarnos entre nosotros… Las primeras horas serán cruciales, está claro que iremos todos a muerte, pero el interés de las parejas en cada uno de nosotros será lo importante. Yo al menos si veo que están por uno de vosotros intentaré buscar a alguien que no lo tenga tan claro — carraspeó esperando por si alguien reconocía a aquel alemán que hace unos años era un jugador bastante conocido y que tras una lesión y varios escándalos en la prensa había sido relegado a un segundo plano en aquel mundo del balompié. — Esto… Perdón… Siempre me pasa igual… — sonrió mostrando su mejor cara. — Soy Robert o Rob — sonrió mientras sus ojos iban buscando la mirada de las chicas y sus nuevos compañeros. — Vamos a compartir mucho y creo que lo importante es pasarlo bien, ¿no?

 

La vida le había creado esa seguridad que emanaba por cada poro de su piel, sin importar lo más mínimo que se encontrara entre tanto desconocido. Estaba acostumbrado, tantas fiestas, tantos cocteles y ser el foco de atención habían forjado aquella personalidad.

Sin pensarlo demasiado se sentó en el pequeño grupo buscando la mirada de cada chica, comprobando que eran todas guapísimas. En otro momento de su vida o en otro lugar estaba claro que hubiera esperado a que se acercaran a él, esperando a ser absorbido por el interés y la admiración, pero aquello era cosa del pasado.

— Pero de eso ya se preocuparán nuestros “yo” del mañana. Ahora nos tenemos que conocer, pasarlo bien y disfrutar de todo esto… — miró a Ellie de forma agradable. — No soy de bailar demasiado, es más, bailo de pena… Pero me muero por fumarme un puto cigarro sin ir con ese cuidado de que nadie me pille… — dijo colocando la mano en su boca de forma divertida, pareciendo que estaba contando un secreto.


Emma se liberó la melena que llevaba recogida en una cola por comodidad, alborotando así sus largos cabellos que cayeron sobre sus hombros. Entonces se acercó a la concurrida mesa pues llamó su atención la animada charla que llevaban.

- ¿ Alguien me hace un sitio?. Pidió con una sonrisa mientras repasaba los rostros de cada uno de ellos, en especial a los chicos. Había uno que le llamó su atención, era hablador, simpático y tenía un rollo latino que atraía.

- ¿ En serio eres pianista?. Me encanta asistir a recitales, podríamos pedir a la organización que instalaran en la isla un piano. Hizo un primer contacto con las chicas, iban a ser sus compañeras y deseaba crear un buen rollo con ellas, congeniar.


Oh vaya, parece que esto comienza

Kande o Candy como la llamaban sus amigos mas cercanos era una 

niña metida en el cuerpo de toda una mujer. Curiosa, alegre, infantil en algunos aspectos y divertida.

Si había una fiesta a la que apuntarse ahí estaba ella, pues le encantaba dejarse llevar por la música y un buen ambiente de gente cool.

Se plantó todo lo alta que era en la gran mesa de los solteros, por que ahí estaban casi sus metro ochenta de piel morena para llamar la atención y que no le mirasen por debajo del hombro.

- ¡ Hola! ¿ Escuché baile?. Yo soy Kande, pero pueden llamarme Candy.

Había que cenar, o eso le habían dicho, pero para todo había tiempo.

 


900+ ideas de Jamie dornan | cincuenta sombras, sombras de grey, cincuenta  sombras de greyDaniel esperaba una mayor apreciación de sus ideas, pero en general los chicos parecían más interesados en comentar las desventuras de sus viajes, que en maneras de jugar bien en equipo.  ¿A quién coño le importa cómo ha sido tu puto viaje en avión? ¿acaso pensáis que vais a conocer al amor de vuestras vidas en un programa como este? 

Solo un tal Robert y Javier parecían comprender su interés.

Suspiró y se puso las gafas de nuevo mientras se acercaban nuevos solteros y solteras. Esbozó una sonrisa a modo de saludo a los recién llegados a medida que se presentaban.

—  Gracias, preciosa —  le dijo a la camarera mientras esta le dejaba vasos y una botella de Jack Daniels. —  voy a necesitar mucho de esto.

De repente notó que alguien tomaba su mano, se giró para ver como la dulce belleza asiática decidía meterse el chupito de tequila, usando su mano como recipiente de la sal en el archiconocido ritual.

Los labios de Elizabeth rozaron su piel, y Daniel dejó que la joven lamiese la sal de su piel. Aquello le produjo de inmediato un erizamiento de los pelos de la nuca. Le ponía a cien que una dama fuese atrevida, estaba harto de mojigatas que no esperaban más que la acción por parte del hombre. Se mordió el labio inferior, contemplando a cámara lenta como la soltera tragaba.

Luego decidió levantarse, quitarse la chaqueta y apurar su copa de licor. Luego fue a la barra y pidió algo de música. Pusieron música latina, a un tono no muy alto para no molestar en las conversaciones.

Luego se acercó a la mesa con todos los solteros y se dirigió directamente a Loreley.

— Yo no compro nada si puedo tomarlo cuando quiera, gatita.

Luego cogió a Elizabeth de la mano y la levantó con firmeza. Miró a los ojos de la preciosa soltera asiática y le guiño un ojo. — Vamos a bailar preciosa. Veamos como mueves esas impresionantes caderas.

No le pidió permiso a la chica, simplemente la sacó a mitad de la pista que estaba al lado y la cogió de las caderas, acercó su cuerpo al de ella y comenzó a moverse con gracia, susurrándole algo al oído con una sonrisa.


Con una actitud inocente en apariencia y una mirada que prácticamente comió a Daniel en todos los sentidos, disfruté del juego sin dejar de sonreír al haber entre los dos un lenguaje distinto a los demás. Me gustaba ese tipo de coqueteo-intención constante y supe muy bien que él lo captaría al segundo. En el medio surgieron distracciones, lo normal porque no dejó de llegar gente, así que los saludé con un típico gesto agradable ya que era una portadora de buen rollo constante y respondía a las preguntas.

Soy pianista—dije y mis ojitos rasgados se desviaron a Robert—. Ah, aprendes rápido. Cuando quieras...

Estaba por decirle algo más pero en medio Emma me habló. 

Sería una pasada, me gustaría regalarles una melodía. Motivarlos con mis dedos y las teclas. 

Lejos de continuar con ello me encontré con una mirada que me encendió lo suficiente como para ir detrás de ello, igual que una luciérnaga vagando por la noche. Es que los tíos con tanta iniciativa enloquecían mi interior y bueno, no pude negarme. ¿Acaso debería? Por favor, era un delicioso entretenimiento y rápido me incorporé con tal de alejarme un poco, bien pegada a su cuerpo mientras dijo aquello. 

Descúbrelo despacito. 

No tardé demasiado en rodear con mis delgados brazos su cuello mientras apoyé todo el cuerpo sobre el suyo, la cercanía era una hoguera, aunque lo que le respondí a su susurro quedó en nuestra burbuja, como todo lo demás. Maldita música latina, siempre toca mi lado lujurioso. 


Javier Romero

Hubo una complicidad eléctrica entre las miradas, la cercanía y los susurros, al separarse vuelven sus miradas a la mesa y a sus acompañantes; la mirada café y amplia de Javier pasa por el lugar una vez más. Emma pide un lugar y justo se libró uno cerca a Javier: el asiento de Daniel -¡Oh sí, justo por aquí!- Invita a la mujer a sentarse a su lado con un gesto de la mano cortés. Infinitamente mejor que tener las botas de Daniel sobre la mesa, ella parecía una mujer que apreciaba la música.

-Cuidado, Daniel, a veces lo que se toma no tiene el mismo valor que lo que se entrega.- dice apagando su voz en su copa al dar un sorbo. Ya veía que tenían maneras opuestas de ver las cosas ¿Necesitaba decirlo? bah! que importa! ya se guardaría dramas y conflictos para el show. Pero si sostendría la mirada cuando, y si es que, se la devuelve antes de llevarse a Lee.

-Yo soy músico, por eso me interesó la habilidad de la señorita Lee, compuse algunas cosas pero nada suficientemente popular para que alguno me reconozca al parecer.- Dice con una sonrisa quitando la posibilidad de verse ofendido. -¿A qué se dedican ustedes?- pregunta intentando que la conversación entre todos siga fluyendo, pasando la vista por todos los que seguían sentados a la mesa, sin embargo algo en él le mueve: sí esa música. Kande menciona el baile pero en esos momentos Javier estaba con la mente algo distante. Aunque la declaración de Robert le vuelve a su lugar -Eh... no digas eso, lo importante de bailar no es cuan bien te veas al hacerlo, sino cuan bien lo pases tú y tu acompañante al hacerlo.- modesto y sincero a partes iguales, pues si que sabía verse bien al mover el cuerpo al ritmo de la música, pero detestaba la idea de que alguien se negase a pasarla bien por miedo a ser juzgado.

-¿Saben si falta alguien más?...- pregunta en voz baja solo a quienes estaban cerca girándose a cada lago, agitando un poco sus largos cabellos

Su mano se mueve por debajo de la mesa, ya sabe que quería hacer, lo supo desde que llegó.


Loreley Rogers

Loreley vio entrar a un chico con todas las pintas de príncipe de cuento de hadas, lo bautizó: “El Principito” sin ningún tipo de animadversión, realmente poseía aires de realeza. Ella compartía lo de ir a fumar un pitillo, pero le daba cosa sacar sus cigarrillos (los legales) en un lugar donde seguramente estaría prohibido fumar. Fue consciente del saludo de la morena, se llamaba Candy o algo así, y como hacía con todos le puso un nombre ideado en su cabecita loca: "azúcar morena" porque le parecía dulce.

-Hey, siéntate donde gustes, excepto arriba de otro… eso lo dejamos para cuando inicie el programa –bromeó, usando su doble sentido tan picaresco.

Su chiste quedó obnubilado cuando el “posible Semental” se acercó hecho un vendaval para coger de la mano a Ellie y retrucarle algo. Ella, con una risa franca, no de burla sino más de seguirle el juego, le espetó:

-Cariño, no tienes una billetera lo suficientemente abultada.

No intentaba insultarlo, en su risa estaba solamente una broma. Loreley no era conflictiva; divertida, sí… peleadora, nunca.

Escuchando el comentario de Javier justamente cuando pasa un camarero le pide una cerveza, con buenos modales. Había trabajado lo suyo en dicho ambiente y entendía que a veces los clientes eran una molestia.

-Actriz en ciernes –dice la de ojos de gatos –tengo un par de castings en mi haber, veremos si este programa favorece mi carrera.

¿Favorece mi carrera? Oh, si ya hablo como anormal, demonios espero no terminar siendo una chica buena…”

No respondió a Javier sobre lo de si faltaba alguien, en cambio cogió su cerveza y dio un sonoro trago. 

 


Se unieron pronto Robert, Taku.. algo, no recuerdo bien como era su nombre, Emma que ya se había presentado antes y una morena muy simpática llamada Candy.

- Bienvenidos.- Saludé a medida que se presentaban y yo hacía lo mismo, para regresar a la animada conversación en torno a la mesa y no perder el hilo.

A eso lo llamaba yo " marcarse un Daniel" . No solo de descubría como alguien estratega, me confirmaba que había venido a por todas y que cuando actuara, lo daría todo. Bien por el. 

- A ver... tenemos a Elisabeth como pianista, Javier que es músico.. diablos, hasta yo en el insti tocaba el bajo en un cutre grupo de amigos. Loreley, siendo como eres actriz y con tu bonita voz serías la perfecta solista y... mirad ahí atrás en la pista, hasta tenemos bailarines. Como para formar un grupo, ¿ eh?- Bromeaba desde luego, aunque no en todo lo que había dicho.

Y ante la pregunta de a que nos dedicábamos me encogí de hombros, sin dar aquello mayor importancia de la que lo tenía, o puede que si la tuviera después de todo. Mucha gente te miraba de manera diferente si pensaba que tenías dinero, y de otra si era todo lo contrario, como el comentario acerca de la billetera abultada que había dicho Loreley.

- Llevo un negocio familiar, nada ostentoso, mas bien humilde relacionado con la equipación deportiva.- Con tanta camarera sirviendo, me hice también con una cerveza bien fría. 


El sonido de la música amenizaba el ambiente, acompañaba a los solteros que bailaban a su son, o a quienes tomaban algo antes de la cena charlando en una gran mesa donde se habían reunido para conocerse. Lo hacía antes de que se interrumpiera y una voz llamara la atención de todos.

 - Buenas noches, soy soy Marcos Alonzo del equipo técnico. Os doy la bienvenida y espero que hayais tenido un buen viaje. Llevaba una cámara profesional al hombro.

- Aunque oficialmente empieza mañana el concurso, aprovecharemos la cena de hoy para hacer unas pruebas de imagen y sonido, tomar algunos vídeos que tranquilos, no servirán para el contenido promocional del programa una vez lo suban a antena. Solo es para ir calentando motores y que veais como puede llegar a funcionar esto de las citas visto desde " plató".

- Me acompañan mis compañeras Debra y Maya aquí presentes.

- Hola chicos soy Debra. - Llevaba varios pies de luminaria led portátiles y un maletín con micros. 

Junto a ella había otra chica que se presentó como Maya, con un portafolios y una larga lista de nombres escrita en ella. - Olvidaos de lo visto en el menú del buffet. En la terraza se han preparado varias mesas donde se os servirá una cena en plan romántico y según os nombre acudireis y os sentareis juntos. No os preocupeis, no tratamos de ser casaderos, solo es para las pruebas de imagen y fotografía. No habrá micros, así que podeis conversar a vuestro rollo. Intentad hacer como si no estuvieramos, a ratos iremos pasando, sacando algunas instantáneas y algunas tomas.

- Vamos con la lista que me ha pasado la dirección:

  1. Carla y Sam
  2. Emma y Robert
  3. Elisabeth y Diego
  4. Loreley y Takunori
  5. Gina y Javier
  6. Kande y Daniel

- Duncan, lamentablemente hay una soltera que abandonó a última hora y no cogió el avión, hubiera sido tu pareja para la cena. Mónica Salas, la presentadora y quien dirige todo ha dicho que bajará y te acompañará en la cena si lo ves bien.-

La gran terraza del hotel era ajardinada y tenía un ambiente íntimo y tranquilo. Las mesas estaban muy separadas por lo que las conversaciones adquirían un tono de privacidad entre los comensales.

Había dos menús disponibles según os anunció el camarero para escoger, un rissoto con salsa de setas y rape a la marinera o tortitas de verdura y miel con secreto ibérico a la leña. La carta de vinos era amplia, como la de champagne, así cualquier refresco o licor. Los postres, como siempre, se anunciarían al final.


Daniel se sintió emocionado al ver la respuesta de la belleza asiática. Sus cuerpos se tocaron y comenzaron a moverse al ritmo lento de la música. Sin duda a ambos les gustaba jugar con fuego. 

Dance Love GIF

 

El baile entre ambos fue sensual y a la vez divertido. Ninguno de los dos reparaba en acercarse como si fuesen viejos conocidos. Jugaban a domar las emociones del contrincante, siendo a la vez un juego cooperativo y a la vez duelo de voluntades.

Sin duda les dio tiempo a reír e intercambiar algunas palabras.

Daniel se movía divertido, no gozaba de una técnica depurada, pero sabía defenderse perfectamente y además disfrutaba dejándose llevar por la música.

foot loose | Passion pictures, She loves you, Cute couple pictures

Su baile acabó con la llegada de los técnicos del programa. Quienes comenzaron a dar instrucciones para una especie de cenas programadas.

Daniel sintió una punzada de dolor, pero debían atender sus responsabilidades. Daniel le cogió de la mano a Elizabeth y le dio un beso en el dorso, antes de guiñarle un ojo travieso.

— Ha sido un baile fantástico, querida. Te mueves de maravilla.

Daniel y Elizabeth se acercaron a los demás, aún un poco jadeantes por el ejercicio. Sin saber muy bien de qué hablaban.


Alguno me sonaba su nombre o su cara. Seguramente hayan pasado por alguna coctelería o discoteca donde he trabajado. Sus ayudantes me habrán duplicado por una zona VIP de última hora.

Mis compañeras son muy directas. Se notaba que disfrutaban abiertamente de su sexualidad. Somos lo suficiente diferentes para no llegar a ser competencia. Me río de sus bromas de forma sincera. Son monas, casi como una hermana pequeña.

Ellos desprenden sexapil. Nos beneficiaría para crear dudas en nuestros chicos. Y de paso también disfrutábamos de su compañía.

Acompañé a Emma y me solté el pelo. Tenía que relajarme.

Y más sorpresas. Sonreí a Javier cuando lo anunciaron. Podía haber sido peor. No me gusta que mis citas vuelan a alcohol. Hecho una mirada rápida a los otros, evaluando e intentando no pararme en ninguno.

-Pasadlo bien!


Elizabeth LeeEl baile fue bastante entretenido para ambos, como si fuera un viaje lleno de intenciones y pese a sentir una mirada sobre mi constante, solo le di tranquilidad en algún momento en que desvíe mis ojitos de Daniel hacia esa persona. Realmente lo estaba pasando bien, no hubo malestar alguno con la presencia de mi compañero y su osadía. 

Ya cuando la temperatura fue subiendo y los susurros estaban a la orden del día, le hice un guiño de ojos cuando la canción fue llegando a su fin. El baile hizo lo propio y también las novedades. Sin querer me cayó como un balde de agua fría el hecho de ir a cenar con alguien distinto, estaba muy cómoda con Daniel, no quería separarme de él. Menos aún cuando fue tan dulce al final y es que detrás de ese lobo feroz, había un caballero. 

—Hermosa experiencia. Gracias a ti. 

Cuando tocó separarnos, tuve que ponerme en el aquí y ahora porque no sabía quién era Diego. Lo bueno es que la morena se acercó a hablarnos y una pequeña charla surgió allí. 


Javier RomeroLoreley Rogers
---PRIVADO---

Una tenue amargura se mecía en la punta de su lengua, Javier fallaba en mitigar aquella sensación acariciando su paladar con la lengua, no se trataba de su bebida, comenzaba a dudar, sentía los silencios tras sus palabras insatisfactorios, quizá era mejor así para no ilusionarse. Pensando que quizá se estaba acelerando demasiado, extendió el momento para cumplir lo se propuso con antelación. "Al menos respondió a que se dedica: actriz." se dice apartando inseguridades que no venían al caso, había que arriesgar para ganar.

Algo le apresuraba, no estaba seguro de que se trataba, pero quería volver a sentir la proximidad con la chica de al lado. Mueve su mano buscando el alcanzar el codo de Loreley para llamar a que baje su antebrazo y si era posible a su mano. Solo acariciaría con el dorso de la suya esta, rompiendo por fin la barrera del contacto con ella; si no fuera algo importante para Loreley, para Javier si lo era. Con un gesto de su muñeca y de sus ágiles dedos dejaría una tarjeta con su número y nombre. La tarjeta era simple o minimalista pero su diseño no era lo importante, lo importante era el mensaje: fuera o dentro de la isla quería conocerla mejor.

En buena hora se adelantó a los productores. Tras escuchar que estarían en distintas mesas se vuelve a girar hacia ella, esperando que sus miradas se pudiera cruzar. Apretaría los labios casi sonriendo, lo llega a hacer pero era cierta resignación divertida la que expresaba: Un giro del destino. Termina alzando las cejas, ladeando la cabeza y un -¿Hasta luego?- sería una despedida momentánea, casi inaudible sin embargo fácil de leer por el movimiento de sus labios.


Javier Romero

La voz del cámaras le interrumpe como una corneta de medio tiempo en un partido. Javier alza la vista y se topa con lo que tocaba. Ve al equipo que tendrían cerca trabajando, intenta ser amable pero se frena de saludar con gestos de la mano o sonrisas como normalmente haría. 

-Pues ... habrá que seguir el juego.- Se levanta despidiéndose de quien quiera con un gesto de la cabeza y un gesto con la mano. Se siente un poco mal por Duncan, piensa si podría hacer algo pero no encontraba que podría ser, aún así hablar con la presentadora le podría dar una ventaja en el concurso, si jugaba bien sus cartas claro.

Nota que Gina se suelta el cabello, sus ojos café se abren admirando ese aspecto más distendido, le sentaba tan bien, tanto como con el que llegó. Espera o acelera su paso para caminar junto a ella hacia su sitio. 


Viendo lo ocurrido, al ser informado de lo que iba a suceder a continuación, me dirigí a la mesa que me tocaba para esperar a la directora del programa, como siempre no revelaba mis emociones, una máscara fria cubría mi semblante, pues no iba a permitir que mis rivales aprovecharan mis debilidades contra mi.

Y no es que fuera frio, sino que tampoco era demasiado hablador, por eso la gente podría considerarme frio, pero no iba a darles ventaja alguna a mis rivales de mis posibles vulnerabilidades

Con calma me senté en la mesa asignada, deseaba poder plantearle algunas preguntas a Mónica, ya que me iba a tocar con la presentadora en aquella "cita improvisada" aprovecharía aquel pequeño espacio de tiempo para informarme mejor sobre ciertos asuntos.


Madre mía, que desastre estaba siendo todo...  primer día y ya iba tarde. Encima me había perdido y no sabía por donde tenía que ir, hasta que alguien amablemente me indicó el camino hacia una gran terraza ajardinada en el hotel.

Al llegar a la puerta, alguien me recordó que llegaba tarde. - Si, perdón. Lo siento - dije disculpándome, bastante apurada. Me indicaron que estábamos con las pruebas de imagen y sonido, y que debía buscar a alguien llamado Sam.

Sam, Sam, Sam... - Miré las mesas, viendo quien podía tener cara de Sam. Vislumbré una mesa donde había un chico solitario y me la jugué, pensando que debía ser la única boba en llegar tarde el primer día.

Al llegar a la mesa miré al muchacho, que era bastante apuesto,  para que mentirnos, y apoyé las manos en el respaldo de la silla  vacía.

Hola, perdona... ¿Sam? - pregunté con voz suave y mirada inocente, intentando tirar de adorabilidad para compensar mi falta de respeto por haber llegado tarde.

Soy Carla. Perdona... he llegado tarde. Me he perdido y no se muy bien que... tengo que hacer, pero me han dicho que tengo que molestar un rato a alguien llamado Sam. Tu tienes cara de Sam. - sonreí esperando que me confirmara si era él. - Si no... por favor, miénteme y deja que me siente. - dije, casi rogando.

 

Como todo se había ido haciendo una pelota... no había tenido demasiado tiempo para arreglarme, así que esperaba que mis vaqueros grises y mi crop-top rosado no fueran demasiado informales.

 


Carla no fue la ultima en bajar al salón, y de allí a la gran terraza del exterior donde ya estaban sentados los comensales. Mónica, la presentadora del programa apareció de forma fugaz y no tuvo problemas en dar con Duncan ya que se conocía los expedientes de los concursantes así como la apariencia que tenían. Ella misma había puesto su granito de arena en las decisiones de quien era viable y quien no para esa edición.

Era alta, guapa y vestía de forma elegante, sin excesos pero con el toque adecuado al entorno cuidado de aquel lugar de cierto lujo.

- Hola Duncan, soy Mónica Salas, la presentadora una vez salgamos en antena. En cuanto me enteré del abandono de Nadia y supe que quedaría hoy un soltero cenando solo me dije de bajar para pedir excusas en persona. Y ya puestos que también tengo que cenar, ¿ te parece que te acompañe?.-


-Adelante-dije de forma cortés, e hice un gesto con la mano derecha para indicarla que se sentara Mónica mientras sonreia -es una lástima que Nadia no haya decidido venir al final, me hubiera gustado conocerla, de todas formas creo que puedo considerarme afortunado en cierta manera, aunque se que no habrá ningún tipo de trato especial, sin embargo esta oportunidad que me brinda el destino es ideal para consultarle algunas cuestiones referentes al programa, asi que disculpas aceptadas de antemano.

Dije mientras me disponía a hacer mi pedido para cenar-aunque por supuesto podemos hablar de lo que quiera también-dije a la presentadora.


Jamie Dornan Gif - Gif AbyssDaniel asintió sin problema. Cenaría con Elizabeth y así podrían terminar su conversación. Era una lástima que no fuesen a compartir días con las solteras, pero al menos podrían lucir para las cámaras y ver el efecto que causaban en pantalla.rer

— Una soltera menos altera las probabilidades...  — dijo más para si mismo, como si estuviese haciendo cálculos de probabilidades de éxito en su interior. Después de todo el éxito de las chicas en su seducción de los emparejados aumentaba exponencialmente las posibilidades de que las imágenes causasen un efecto de reacción en las parejas.

De hecho había estudiado los programas lo suficiente para descubrir que los celos al ver las imágenes comprometidas de sus parejas, producía el mayor número de reacciones y detonaba el mayor porcentaje de infidelidades. No había nada como el "despecho".

Saludo a Carla con un gesto y estudió el rostro de Duncan cuando se le anunció su acompañante. No sabía mucho sobre Mónica Salas, aunque sabía cómo el programa era capaz de manipular las emociones de los concursantes para conseguir beneficios y audiencia

Finalmente se giró hacia Elizabeth y extendió el codo para que le cogiera de su brazo con una sonrisa pícara — Bien, ¿le apetece entonces cenar conmigo señorita Lee?  Yo tengo hambre.

Mientras se dirigían a la mesa, robó la botella de Jack Daniels de la mesa para llevarla consigo.


Al escuchar la aceptación de Daniel, me acomodé el cabello y revisé mi labial con un pequeño espejo que saqué de mi cartera así lucía muy bien delante de las cámaras. De alguna manera me sentí como un objeto de exhibición y no me desagradó aquel hecho, al contrario era parte del programa verse atractivo. 

Cuando apareció Carla le sonreí amable y rápido cogí el brazo de mi compañero aceptando su invitación ya que nos tocaría un momento más de intimidad y la verdad es que no solo me apetecía por su personalidad sino que ambos podríamos ser una buena tentación para cualquier pareja vulnerable. 

Así que tras deslizar mis manos con suavidad por el brazo de Daniel, lo miré a los ojos con ese aire travieso que me nace por si solo. 

—Me apetece claro, también tengo muchísima hambre. 

Le dediqué un guiño de ojos y sin más, me retiré de allí junto al soltero. 


Robert seguía observando toda la escena como si fuera un espectador más, incluso negó con la cabeza con una leve sonrisa ante el pequeño baile de sus dos compañeros, podría decirse que incluso se veía reflejado en esa forma de ser tan directa que Daniel tenía sobre la asiática.

Pero el alemán no tenía prisa por mucho que supiera que aquella gente del programa quería momentos así. Por suerte o desgracia sabía que manipulable podía ser una imagen, una foto bien tomada en el momento justo… Pero ellos eran los solteros, así que ante el plan de pasar a aquella cena algo más íntima asintió sin problema con un pequeño gesto.

Por suerte, le habían emparejado con Emma para pasar ese tiempo. Y tras dedicar un saludo a modo de bienvenida a Carla, se dirigió junto a Emma a la mesa.


Aquellos que terminaran sus cenas debían abandonar la terraza y la sala del buffet, pues cerraban cocinas y con ello dicho sala. Pero habían otras opciones a disfrutar de las instalaciones lujosas del hotel antes de buscar el refugio y el descansos de sus habitaciones.

La sala vip- discotheque. un lugar donde tomar copas en sus reservados, escuchar música y bailar en una pequeña pista de baile. Había pocos clientes a esas horas, sonando música comercial dance.

 

Para quienes quisieran mas tranquilidad estaba la sala de estar común, con gran televisión donde ponían deportes. Tenía un pequeño bar donde os podían atender si queriais tomar algo.

Los jardines privados.

Un espacio amplio de caminos laberínticos entre cuidadas plantas y arbustos, con recodos donde descansar, iluminado lo justo para no perderse y disfrutar de un tranquilo paseo.

Desde ellos se accede a un sendero descendente que conduce a la privada cala en la playa, exclusiva del hotel.


Javier Romero

 La cena fue agradable, no fue sorprendido por el camarero pues le trajo lo que consideró algo "seguro", sin embargo la presencia de Gina Glass le dejó una buena impresión. Ahora tocaba enfrentarse a lo que haría a continuación.

 Javier se queda pensativo unos momentos, siente en su boca algo más que el sabor de su bebida, eso le hace sentirse inquieto. Se pone de pie, alzando los brazos para estirar los músculos tensándolos y luego relajándolos, rompiendo con la ilusión de que todos sus movimientos son gráciles. Se daba cuenta que estuvo sentado más tiempo del que hubiera querido entre: El viaje, el buffet y la cena; pero aquel no era el origen de su inquietud, ni tampoco lo sería aquel mecer que se le tentó con la música movida que otros si disfrutaron antes, aunque esta misma siguiera dentro de Javier y su cuerpo "latino" clamara por mover el esqueleto. Aún así había otra música que sonaba más profundo, el origen de esa inquietud, del sabor amargo en su boca y de la razón por la que se decidiera a ir al lugar con más estímulos a ver si lograba aplacar y/o saciar esas canciones en su interior: La sala vip- discotheque del hotel.

Aunque mientras abandona la terraza donde ocurrieron las cenas, se permite girar la cabeza para peinar con la vista el lugar, ver como le fue al resto, tras lo cual comenzaría a andar un poco más lento en su camino a la discotheque.

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13/10/2023, 06:37
Narrador
Sólo para el director

Javier sabe por que dejó a Gina atrás, sabe por que soñaba con la gatita que se encontró esta noche y realmente esperó que ella soñase con él... realmente era un tonto romántico que creyó que había pasado algo especial, creyó que le universo los juntaría esta noche para conocerse mejor. Miraba su celular cada momento a ver si ella le llamaba pero al parecer nada pasaría... fueron horas en las que estuvo rechazando aproximaciones hasta que finalmente comenzó a beber para ya no sentir el tiempo pasar ni su pena que escarba en su interior de manera insidiosa y cruel. 

Ahora ya no medía el tiempo por su reloj sino por las copas que bebía, eventualmente quedaría claro que nadie llegaría de manera romántica a rescatarle a encontrarle, se sentía mal por muchas razones y especialmente por haberse equivocado tanto hoy. Se pediría una botella de whisky y se dispondría a marcharse a su habitación, pasó un rato más ahí sin beber pero finalmente la inquietud y el dolor no le dejaban dormir, tomó su guitarra y salió hacia la terraza o el tejado, cualquier lugar algo solitario estaría bien para ahogar su pena. "Eres un tonto, Javier, este lugar no es para enamorarse..." se dice y luego se atormenta imaginando como ella estaría pasando su noche. Al parecer Loreley no vio lo que él vio en ella, no se sintió atraída tanto a él que fuese a buscarle a donde fuera, no estuvo al pendiente como él, no sentiría lo mismo seguramente se habría quedado encantada con lo que tuviera que ofrecer ketsuro.

  Sentado con la botella a un lado se recoge el cabello en una cola, da un sorbo a la amarga bebida y comienza:

Fuese que pasara gente preguntándose que pasaba o incluso empleados que le escucharan, Javier seguiría cantando sin importar si se iba aglomerando gente pues su voz podía resultar encantadora y más si era acompañada de la guitarra. Casi no importaba cuan deprimente era la canción.

Mejor que entregarse a la bebida, mejor que encontrar otro cuerpo caliente para compartir la noche, Javier iba sintiendo algo de alivio en dejar sentir su alma por la música y alcanzando a incautos oyentes que se detenían y quedaban o seguían sus caminos, no importaba así como no importaba que pasara esta noche, ya había echado a perder varias cosas.

La gente aplaude, le saludan y piden más, Javier sonríe de regreso aunque con tristeza pues su corazón y orgullo estaban sangrando aún; pero ese cariño del público era lo que necesitaba ahora, le sentó bien para no sentirse tan abatido.

Comenzaron las canciones de "Te esperé" eran las más dolorosas de cantar en este estado, otro sorbo para darse valor. Hasta ahora todas habían sido canciones en ingles, pero ahora tocaba ocultarse un poco del idioma que la mayoría podría entender para refugiarse en el Español, donde esperaba que aunque la gente sintiera su sentir no entendiera realmente los motivos.

Casi llora tras alcanzar los exigentes altos en la voz, necesitaba otro sorbo y ya al bajar su botella se sentía atontando "Ah... alcohol, el consuelo de los fracasados..." se insulta para sentir algo. Si no fuera por que era tan bueno en su materia, seguro que erraría notas con la guitarra o la voz, pero no era así con él. La siguiente canción tendría un toque alegre o esperanzador, aunque no se alejaba demasiado de los temas que le importaban ahora, este sería el Javier que intenta rescatarse y no solo hundirse, empujando con todas sus fuerzas contra el resto de su ser.

La última canción se aproximaba, la gente expectante "Esta será la última... Sabrán perdonar" dice en ingles y luego en español. Comienza con unos suaves arpegios y un ritmo suave; su voz la torna rasposa para que se note el dolor en su interior y le dio un acento más cercano a donde creció, esta será una declaración o una súplica, como fuera nacía del corazón en cada letra y en cada nota.

 

Aunque había dicho que sería la última se había engañado a si mismo, faltaba una canción que hizo él mismo y que estaba tan orgulloso de ahora interpretarla ante un público. Esta canción justo encajaba con su actual sentir.

Al terminar le parece verla entre la gente, él le sonríe a ella y ella le sonríe de regreso. Había fantaseado, estaba fantaseado? no lo sabría nunca (o no esa noche), solo sabe que una mujer se lo llevó con suma facilidad por tener un parecido con esa persona a la que anhelaba su corazón, y se despertó en una habitación ajena desnudo bajo unas sábanas, tras haber fantaseado o hecho cosas con alguien; hubiese despertado con la mujer al lado o no, ahora debía desayunar y tomar un yate.

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13/10/2023, 09:04
Narrador

 

La llegada a la isla (Solteros)

 

A la mañana siguiente os aguardaba un rico desayuno en el buffet del hotel, sobre las nueve. Había abundancia de dulces y salado, por lo que nadie se iba a quedar con hambre, repondría fuerzas.

De las maletas no había que preocuparse, se ocupaba la organización. Tan solo debiais comer algo y aguardar. En cosa de una hora varios taxis os recogían, poniendo rumbo al puerto.

Una embarcación os aguardaba y os serviría de transporte, donde viajarías solo vosotros, sin otros viajeros y sin ver a las esperadas parejas de esta edición.

Su capitán era un hombre de unos cincuenta años que no pertenecía a la organización del programa. Había un camarero tras la barra y un cocinero en la pequeña cocina que además hacía las funciones de marinero.

El yate tenía una gran zona común de sofás con barra de bebidas y refrescos. En su parte superior, una terraza solarium con gran jacuzzi.

 

El viaje duró algo mas de tres horas, aquel era un vehículo rápido y la mar acompañaba.

Pronto divisasteis en el horizonte aquel que iba a ser vuestro hogar por semanas, la Isla de las tentaciones.

Amarraron en un embarcadero de madera y fuisteis bajando ayudados por el personal del barco. Al parecer gran parte del equipo de dirección ya estaba en la isla, vuestros guías esperaban al otro lado de la pasarela de madera que hacía las veces de embarcadero.

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13/10/2023, 09:06
Narrador

El sueño había sido reparador para Emma, pues aunque con algún percance imprevisto con su habitación, se había solucionado de la mejor forma que hubiera imaginado nunca. 

Madrugó para el desayuno de tal forma que casi abrió las puertas del restaurante con los trabajadores. Fue rápida y no supo ver a otros solteros mientras se tomaba un café con tostadas y huevos.

Para cuando estaban ya en la cubierta de aquel bonito y lujoso barco, se acomodó, decidiendo disfrutar del sol y todas las comodidades que el navío ofrecía.

- Buenos días a todos.- Fue deseando a todo aquel con el que se encontraba, en especial se pararía algo mas de tiempo en intercambiar esos buenos deseos con Robert, o con Gina.-

Cuando se alejaron del puerto y gozaban de varias horas de disfrute y relajación, se embadurnó de crema, dispuesta a ganar mas bronceado.


Loreley Rogers

Lolly se presentó al otro día con aire más light. Una camisola blanca y unos pantalones cortos adornaban su figura. No llevaba encima casi nada de maquillaje pero aún así sus ojos resaltaban con luz propia. 

-Hey, buenas.

Saludó a quien estuviera allí. Andaba tranquila, con paso despreocupado aunque por dentro deseaba fumar. 

"No, no son buenos los vicios, mejor solo tomo sol."

Su piel de porcelana tenía puesto protector solar de alta graduación a fin de no quemarse. Igual, buscó en dónde sentarse, y empezó a aplicar una segunda capa encima de sus largas piernas.

-Wow, espero no hacerme cenizas como Drácula en cualquier momento -bromeó, con ese aire misterioso que usaba para referirse a sí misma como una vampiresa del mundo real.

"Oh nena, ¿qué haces aquí? Te verías mejor en Transilvania..."


-Curioso comentario-dije ante la broma de Lorelei mientras caminaba, ya que la habia escuchado hablar.
Sonrei la noche anterior había sido interesante y creo que venir a aquel concurso me haría sacar todo mi potencial, -si no quieres tomar el sol deberías ponerte a la sombra, los vampiros es lo que hacen-le seguí la broma-son seres de la oscuridad según tengo entendido.

Mientras sentía la brisa fresca del mar, observé un instante a Lorelei, pronto íbamos a llegar a la isla, y yo iba vestido con mi elegancia habitual, pero sin excesivos lujos, en aquella ocasión llevaba una camiseta roja de manga larga y unos pantalones blancos.

.

Pronto llegaríamos a la isla y comenzaríamos nuestro cometido, aunque esperaba que además de seducir a nuestras víctimas pudiera conocer un poco más a aquellas solteras en las que estaba interesado.


Javier Romero

Camisa a rallas de colores donde prima el amarillo, una cadena en el cuello, algunos anillos en los dedos, pantalones cortos y descalzo ya comenzaba con el tono veraniego. Había abordado con su estuche en la mano, enviado el resto de su equipaje con el equipo del show, sabía que eventualmente tendría que hacer esto y era mejor ir calentando los dedos y la voz.

De pronto sobre la cubierta se comienza a escuchar el gentil rasgo de su guitarra y su voz vibrando en el aire. No mentía o bromeaba cuando dijo que era músico.

 

-Me enamoré de una chica, me enamoré una vez y casi por completo. Ella está enamorada del mundo, pero a veces sus sentimientos pueden ser confusos...-

-Buenos días, Gil.- Saluda con una sonrisa entre los versos.

-Ella se gira y me pregunta: ¿Estas bien? Respondo: "Debo estar bien, por que mi corazón sigue latiendo." -

Gira la cabeza a ver a Gil para saber si iban en la misma dirección o no. Y luego sigue cantando, al ser dueño de la canción pude hacerle las pausas y alargar los tiempos a voluntad.

"Ven y bésame al lado de la rivera del río, yeah" "Bobby dice que está bien, que no lo considera "engañar""
Cabello Castaño lacio, como el sabor de un helado Fresa y los ojos siguiendo con disimulo.
No puedo apartar la vista de esta chica. Estos dos lados de mi cerebro, necesitan reunirse.
No puedo pensar en nada que hacer, mi parte izqeuirda del cerebro sabe que todo amor es fugaz.
Ella solo está buscando la novedad, y yo ya lo dije una vez antes, pero se hace difícil repetirlo.

No puedo pensar en nada que hacer, mi parte izquierda del cerebro sabe que todo amor es pasajero.
Ella solo está buscando la novedad, y ya lo dije una vez antes, pero se hace difícil repetirlo.

Spoiler (marca el texto para leerlo):

 Me enamoré de una chica, me enamoré una vez y casi por completo. Ella está enamorada del mundo, pero a veces estos sentimientos pueden ser tan confusos.
Ella se gira y te pregunta, "¿estás bien?" Yo dije: debo de estar bien, porque mi corazón sigue latiendo.
Ven y bésame al lado de la rivera del río. Bobby dice que está bien, que no lo considera "engañar".No puedo pensar en nada que hacer, mi parte izquierda del cerebro sabe que todo amor es pasajero.
Ella solo está buscando la novedad, y ya lo dije una vez antes, pero se hace difícil repetirlo.
 

Para cando estuviese terminando su canción ya estaría sentándose en una de las tumbonas de la cubierta, saludando al resto de los presentes con un gesto de la cabeza. Especialmente si hay alguien que parece tener resaca bajaría el volumen de su voz, no por querer cantar y tocar algo iba a torturar a nadie.


Javier manda una mirada coqueta a Emma.


Escuchando lo que Lorelei dijo sonriente y continuando siguiéndole el juego le dije-podría ser mejor una cama es más confortable, pero si quieres un ataúd puedo construirlo yo mismo en la isla cuando lleguemos que te parece.

Luego con expresión misteriosa añadi,-oh ya veo asi que tengo cara de bebé ¿eh?, pues si quieres morderme no encontrarás oportunidad mejor, pero te advierto que el veneno que tengo dentro tal vez no te lo quites nunca,¿te atreverías?-dije tentador y seductor, -adelante entonces-la reté en broma.

A su siguiente pregunta respondí mientras miraba a Lorelei sonriente.
-Bueno podría decirse que interesante, veremos como se desarrolla todo.
Al menos yo también podría conocer a Lorelei, parecía que le gustaban los vampiros, era interesante también pues al igual que ella yo tampoco había podido hablar con ella antes.

Escuché una canción entonces que parecía romántica, no se quien sería el que tocaba aquello, sin embargo no le di mucha importancia pues terminó enseguida, asi que esperé a ver la reacción de Lorelei ante lo que le dije.


Javier RomeroLoreley Rogers
---PRIVADO---

Fuese que las casualidades del universo les llevó a encontrarse ayer, fuera que ella le marcó el teléfono, o solo escribió, para ayudar al universo a que se encuentren; o que simplemente Javier se fue a la cama anhelando lo que no ocurrió. En estos momentos Javier se sentiría tan pero tan estúpido que no podría sostener la mirada a Loreley, no como antes. Frunció el ceño y apretó los labios con amargura, pasó saliva con amargura, esa amargura en la punta de su lengua se había extendido haciendo metástasis, sabía horrible y como Javier no era un caucásico estoico, sino un latino apasionado, no podría simplemente fingir que no le fastidió; los silencios de antes se hicieron gigantes. Pero no podría reprocharle nada a Loreley, se hubiesen encontrado o no, no habría sido más que eso ¿un encuentro y ya?

Lo que fuera a lo que Duncan respondía por parte de Loreley no le sentaría bien de conocer a Javier y por eso ni intentaría imaginarlo, pero era mucho más molesto (o doloroso) verse reflejado en el rubio con una frase que él mismo soltó ayer, simplemente: Humillante, especialmente tras haber llegado cantando dobles sentidos que tenían uno solo, así como las letras alteradas de la canción solo apuntaban a alguien...

Definitivamente se había equivocado al no sentarse al lado de Loreley buscando dejarle espacio, ahora estaba expuesto pues no pudo disimular la expresión de dolor en su rostro.


No voy a conseguir llegar puntual a ningún sitio. - dije riéndome, mientras cruzaba el embarcadero de camino al yate que nos llevaría a la isla. Pasé por delante de Sam,  subiendo al a la embarcación.

Menos mal que no soy yo la que tiene que ir a las galas. Juro que suelo ser puntual. ¿Crees que puedo culpar al Jetlag? - Pregunté divertida.

Una vez dentro del yate, me percaté de que había algunas personas allí, a las que no había conocido la noche anterior, justamente por llegar tarde.

- Hola. - Saludé con algo de timidez en la voz, percatándome que salvo de refilón, no sabía quienes eran. - Soy Carla. Encantada - me presenté.

 

Junto a las tumbonas había varias personas tomando el sol y poniéndose crema. Dudé un instante hacia donde ir, pero finalmente me encaminé hacia donde estaba la mayoría. Si íbamos a ser compañeros, era mejor empezar a socializar. Me giré un instante para ver si Sam seguía tras de mi.

 


Javier Romero

Parece que llegaba a interrumpir una conversación privada, un trago amargo quizá más amargo de lo que debiera pero tras el gesto que hizo su agraciado rostro, mira a los interlocutores con cierta confusión, fuerza una leve sonrisa y espera no interrumpir nada.

Se había sentado en una  de las tumbonas frente a Duncan y Loreley, con Gil o no a su lado, definitivamente ahora se sentía listo para irse a otra parte del yate. -Perdón...- Se disculpa por si cantó demasiado alto, alzando la mano y mostrando la palma, expresivo como eran la gente del sur. Pero no se marcha, solo se dispondría a cantar más bajo.

Saludó a Carla -Buenos días, usted es nueva.- comenta más relajado. Que había que hacer sentir a todos aceptados y cómodos, esa costumbre que no se le quita. -Mucho gusto, soy Javier Romero.- ¿Habría alguien que le reconociera? quizá, quien sabe.

Tenía una canción en la punta de la lengua pero no cedería ante esa tentación, en cambio en voz tranquila para no interrumpir, pregunta a los presentes -¿Peticiones?- ahora si sonríe como antes. Aunque si nadie pide nada ya iría tocando y cantando para amenizar el viaje, ésta vez algo más movido.

Agudiza un poco la voz y la pone rasposa como el cantante de The Kooks, tenía una voz flexible al parecer. Comienza el rasgueo a ritmo y luego canta sobre este. Se notaría como Javier podía imprimir sus emociones y canalizarlas por la música.

 

No digo que sea tu culpa, pero definitivamente pudiste hacer más.  Oh aún así eres tan inocente
Como puede pasar esto Por una lindura sonriente como vos Oh y tu rostro tan dulce y bonito? Algo tan bello Que encuentro cada que veo dentro.
Yo sé que ella sabe que no me gusta andar preguntando, verdad o mentira puede ser. Ella sigue sin poder atraparme, Yo sé que ella sabe que no me gusta andar preguntando, verdad o mentira puede ser. Ella sigue sin poder atraparme.
Puedo decir que es tu culpa, pudiste haber hecho más. Oh aún así eres tan inocente, Cómo pudiste hacer esto? Oh y tu rostro tan dulce y bonito, de una manera tan cruel? Algo hermoso Que encuentro cada vez que veo dentro.
 Yo sé que ella sabe que no me gusta andar preguntando, verdad o mentira puede ser. Ella sigue sin poder atraparme.
Yo sé que ella sabe que no me gusta andar preguntando, verdad o mentira puede ser. Ella sigue sin poder atraparme.
Como puede hacer esto, una lindura sonriente como tu? Eres muy inocente, pero aún así.
Hacer una cosa tan fea, alguien tan hermoso? Y cada vez que estas a su lado
Yo sé que ella sabe que no me gusta andar preguntando, verdad o mentira puede ser. Ella sigue sin poder atraparme.
Yo sé que ella sabe que no me gusta andar preguntando, verdad o mentira puede ser. Ella sigue sin poder atraparme.
Solo no me decepciones Solo no me decepciones, aférrate a tus sueños, Solo no me decepciones Solo no me decepciones
Aférrate a tus sueños, Solo neeeena, Solo no me decepciones.


 Con una sonrisa en mi rostro aparecí junto a Daniel, se me veía contenta y animada en todo momento compartiendo algún que otro gesto divertido o cogiéndole la mano para luego soltarla a modo de juego, pero manifestando una complicidad única entre los dos. Llevaba puesto un look batante osado, bien urbano y a la moda, ya que se trataba de una falda transparente a tiras, unas braguitas estilo short, el top y una chaqueta sin mangas que tenía bastante onda. El cabello como de costumbre lo llevaba suelto y una gorra naranja encima. Debajo calcetines, zapatillas, manteniendo el estilo de pies a cabeza. 

Al caminar se podía apreciar el largo de mis piernas, se notó que estaba cómoda con lo que llevaba puesto y la compañía. Al desviar hacia donde se encontraba mi compañero le guiñé un ojo y continué caminando, moría por explorar el yate así que saludé con una de mis manos alzadas o con una reverencia según el caso y seguía el recorrido. Había tenido oportunidad en el pasado de subirme a uno, pero nunca eran suficientes. 

¡Buenos días! —saludé efusiva—. Que pasada será esto, una locura. 

Estaba fascinada con la idea de inclinarme y tocar el agua, así que mientras había un soltero que tocaba la guitarra, otros conversaban, yo aproveché para cumplir con ese deseo mientras llamaba a Dan con un pequeño gesto así no se alejaba. Quería hacer de todo, no podía estarme quieta e imaginé que las cámaras enfocarían a todos los presentes a cada instante. Era una buena publicidad. 

¿Qué tal la noche? ¿Bien arriba? 

Pregunté y me reí cómplice, manteniendo esa alegría inicial que todos conocieron y era muy común en mi. Debajo del maquillaje se notaban apenas las ojeras, había dormido muy poco la verdad de tanto que lo disfruté bien acompañada. 


Robert llegó tras lo que parecía la nueva parejita de solteros, Elizabeth y Daniel. Estaba claro que se traían un juego de complicidad mayor que un simple baile y una cena, o eso pensaba el alemán mientras sonreía y negaba de forma divertida con la cabeza.

Ataviado con una camiseta blanca sencilla, unos tejanos desgastados y unas bonitas gafas de sol y cierto aire despreocupado con aquel pelo despeinado, Robert subió a la embarcación, dispuesto a comenzar aquella aventura.

— Buenos días — lanzó a modo de saludo a sus compañeros, haciendo un pequeño gesto divertido al ver a Emma.

La música sonaba de fondo gracias a Javier, mientras el resto parecían entablar conversaciones entre ellos y Robert decidió acercarse a la zona donde Emma parecía disfrutar del sol.

— ¿Molesto? — dijo avisando a la chica de su presencia y con dos bebidas que había traído de la barra de la pequeña barra de la embarcación. — ¿Lograste descansar algo anoche? — se sentó a su lado, quitándose la camiseta para notar algo el sol en la piel blanca de su torso. — Te traje un zumo de zanahoria, no sé si acerté… Pero dicen que va bien para el sol — le tendió la bebida. — Yo me pillé una Coca-Cola y espero que me ayude… — suspiró para seguir hablando. — Joder, sé que lo pasaré fatal como comience la cosa a moverse demasiado… Por eso vine a tu lado, creo que si me mareo eres la indicada para ayudarme… — le dijo de forma divertida, a modo de confesión solo a ella.  El exfutbolista se sentía bien con la chica, su cena había sido agradable y era la única que, para Robert, parecía de confianza.


El comienzo no fue lo esperado. Lo mejor que podía hacer era descansar. Nada más llegar al barco se pidió un té frío. El ambiente general era bueno.

-Buenos días Carla. Soy Gina. Llegas a tiempo.

Javier no paraba de cantar. Por alguna razón su voz resultaba desagradable a Gina. Y le daba la impresión de que no se iba a callar. Javier iba de un lado a otro. Cada vez que se acercaba, ella se acababa el té, pedía otro medio vaso y se alejaba. El viaje no iba a ser largo y al menos se podía mover, no como en el avión.

Cambiar de un lado al otro del barco le permitía escuchar diferentes conversaciones, también fijarse en las diferentes miradas.

Llegado el momento mira de cerca como amarran el barco y baja en cuanto la organización se lo permite.


Daniel apenas pudo arrastrarse al bufete libre antes de que cerrasen. Era un muerto en vida y la resaca mortal le era una compañera fiel a la que ya estaba acostumbrado.

Robó descaradamente unos croissant enormes de mantequilla para el camino y bebió tanto café como pudo antes de que la señorita camarera doña "yaseterminóelhorariodeldesayuno" le mirase MUY mal.

Daniel le dedicó un beso al aire y salió corriendo. El soltero llegó con la señorita Lee al barco estacionado justo cuando ya estaban subiendo la mayoría de compañeros. Un señor muy majo con ropa de marinero les dio la bienvenida y Daniel se bajó las gafas de sol para admirar el fabuloso yate que les iba a llevar al paraíso. 

— JO-DER... esto no es un barco. Es el puto pibón del Olimpo de los barcos — dijo al capitán sacándose de la boca medio croissant. Se giró hacia Elizabeth — Creo que nunca he follado en un barco como este ¿y tú?Jamie dornan GIF - Find on GIFER

Obviamente no esperaba una respuesta. Solo era un chiste siguiendo el juego que comenzaron por la noche.

Ambos subieron al barco y caminaron por toda la extensión admirando las maravillas de un lujo como aquel. Finalmente llegaron a la parte de arriba, donde se encontraban los primeros solteros madrugadores. Estaban la gatita Loreley, la rubia que llegó tarde, la explosiva Gina, Duncan, el chico serio y finalmente el majo de Javier...  ¿tocando la guitarra?? No, tocando la guitarra y cantando.

— Buenos y maravillosos días a todos —  dijo lanzando su mochila a un lado pero sin dejar su trozo de mollería francesa a medio consumir. Sin duda llevaba pelos alborotados y una voz ronca de haber estado de juerga. Llevaba unas gafas de sol que le tapaban los ojos, pero sin duda estaba sonriente a pesar de haber dormido muy poco.

— ¿Eso es una piscina? — dijo preguntando lo obvio, antes de mordisquear el final de su fabuloso croissant.

Outfit:

What does a bad boy look like? - Quora


Loreley RogersJavier Romero
---PRIVADO---

Loreley miró a Javier y recordó lo de la tarjeta, se sintió confundida en cuanto a lo qué hacer a continuación. Sus ojos apenados la llenaron de tristeza.

“Lo siento… sé que te debo algo” formó las palabras con sus labios a pesar de no estar segura de que el joven la entendiera.

Suspiró con amargura, ella no podía meterse en medio de la horda de muchachas que lo iban rodeando. En sus ojos felinos se leía una sincera disculpa. Volvió su vista al mar un segundo mientras otros subían a bordo. Se aplicó otra capa de protector a sus blancas piernas, el sol ya empezaba a arder.

-Si no te molesta, prefiero entrar, aquí hace demasiado calor –le explicó a Duncan, al pasar al lado de Javier dejó un papel distraídamente a su lado.

Si lo abriría, leería lo siguiente.

“El programa recién empieza, estoy segura de que podremos conocernos mejor si aun lo quieres.

Lolly.”


 

 La luz intensa comienza a hacer que le arda un poco la piel, así que se pone de pie, saluda a los recién llegados con una sonrisa y se dispone a entrar al yate. Guarda primero la crema protectora en su mochila y luego recién empieza a andar con ese aire despreocupado al interior del barco.

-Nos vemos, bye encantadores, que la suerte nos sea fortuita.

Se abanica con una mano mientras dice esto, pensando.

“Fuck, voy a quedar como una pasa frita. Vosotras, amigas que me metiste en esto: os voy a ahorcar ni vuelva a casa. Jodido calor, ufff… ¡ay, me duele!”

 

 


- Encantada Carla. Dijo saludando a la chica nueva para después fijarse en que había uno de los chicos que estaba cantando. - Buenos días Javi.- Este le regaló alguna que otra canción y mirando al apuesto joven simplemente sonrió ya que era amable y divertido.

- Pues iba a cubierta a buscar un poco de sol y tumbarme en una de sus cómodas hamacas.- Le contestó a medida que caminaba descalza por aquel lateral del barco. Se colocó unas gafas oscuras para proteger su vista de fuerte claridad. 

 

- Para nada, siéntate, hay hamacas libres .- Su sonrisa se estiró al ver llegar a Robert. - Dormí muy bien y descansé, pero todo gracias a Gina, me dejó un sitio en su habitación porque tuve problemas con la tarjeta de la mía, y a esas horas el servicio es pésimo. ¿ Y tu que tal?. - 

Se levantó las gafas, colocando estas sobre su frente y se incorporó para coger el zumo que le ofrecía Robert.

- Muy amable, me vendrá genial, gracias. Le confesó su temor por los mareos y ella tendió su mano para rozar la suya.- Tranquilo, cualquier cosa yo estoy aquí. Además aquel chico rubio de ahí, Sam, algo dijo que habría buena mar hoy.


La mañana se presentó con prisas y algunos nervios. Coger cualquier cosa cómoda de ropa para no deshacer la maleta, tomar un desayuno rápido...  mas bien a la carrera y no perder el transporte que llevara hasta el puerto donde aguardaba un lujoso yate. Desde luego, no habían escatimado en gastos pensé nada ver la embarcación. 

Comencé a ver caras conocidas a medida que subíamos a bordo, donde busqué un lugar con buenas vistas para despedir aquella ciudad que nos había acogido.

Sonreí a Carla nada mas pasó esta por mi lado y como hicieron varios cercanos a mi, saludé acercándome al pequeño grupo que se estaba formando. - Buenos días a todos, parece que tendremos buena mar hoy. - No me lo había sacado de la manga ni era una intuición, le había podido preguntar al capitán justo antes de subir.

- ¿ Que tal Javier?.- Posé una mano en su hombro al saludarle pues le vi cantarín aquella mañana, aunque muchos no estaban por la labor de escuchar música, así que miré de animarle, dándole un poco de conversación. - A ver que nos encontramos al llegar a la isla.. ¿ Nerviosos?.- Pregunté en general.


Sonreí a las personas presentes, a pesar de no saber los nombres de estas. Me giré hacia un muchacho castaño de pelo largo que me dio los buenos días, presentándose como Javier Romero. - Hola, encantada de conocerte, Javier. - dije, mateniendo la sonrisa inicial.

El muchacho rápidamente se puso a cantar. Lo cierto es que tenia una voz interesante. - Con música en directo, esto si que es lujo. 

Caminé unos pasos para no quedarme allí en medio, y me giré cuando una voz femenina saludó de manera efusiva. Vi a una chica con bastante rollo vistiendo, y que lucía muy segura de su misma. No sabía su nombre y tampoco lo dijo, así que solo saludé con un gesto de cabeza.

Tras ella iba otro chico, cuyo nombre tampoco sabía, pero con apariencia de estrella de rock. Parecía tener un caracter bastante arrollador y, cuando nombró al yate  como "pibón del Olimpo de los barcos",  me hizo sonreir divertida por la forma de decirlo.

Dejé mi bolsa junto a una de las tumbonas vacías al tiempo que aparecía otro muchacho que vestía con una camiseta blanca y unos vaqueros. - Buenos días. - saludé, buscando mis gafas de sol dentro de mi bolsa. Se acercó a una chica que estaba tomando el sol y le tendió algo de beber. 

Me giré, locanizando donde se podían pedir las bebidas. Así que tras encontrar mis gafas de sol, fui hacia allí con intención de pedirme algo. Una muchacha muy guapa y exhuberante estaba pidiendo un té y se presentó como Gina.

Hola Gina, encantada. ¿Puede ponerme otro de estos? - pregunté a la persona tras la barra. - Muchas gracias.

Apoyada en la barra mientras esperaba mi bebida, una chica de ojos claros y cabello oscuro pareció despedirse mientras se abanicaba con la mano. Intenté recordar los dos nombres que sabía hasta el momento. Javier. Gina. Sam.

Con mi gran habilidad para recordar datos, voy a terminar cambiandole el nombre a todo el mundo. - murmuré para mi, soltando un pequeño suspiro. Intenté captar si alguien llamaba a otra persona por su nombre, para tratar de memorizarlo. 

Una vez el camarero me sirvió el te, volví junto a las hamacas. Sam, cuyo nombre sabía ya que había sido mi compañero de cena la noche anterior, preguntaba si estabamos nerviosos. Me encogí de hombros, dándole un trago a la bebida y agradeciendo el sabor fresco de esta.  Dejé al resto contestar, sin aportar nada más por el momento.


Cod】Korean Style Jacket Buttons Street Style Pocket Long Sleeve Plain  colour Plush Japanese Style Loose Fit jackets for men | Shopee PhilippinesTakunori paseaba por la cubierta algo abstraído de lo que le rodeaba y tan solo fijando la vista en el océano. Aquella mañana vestía de forma más apropiada a un día de verano, con las mangas cortas revelando tatuajes que cubrían sus brazos desde la muñeca hasta que quedaban ocultos bajo la ropa. 

Su desapasionada travesía por la cubierta culminaría con el encuentro con el resto de los participantes, a quienes descubre justo en el instante de las presentaciones.

- Muy buenos días - Saludó con una expresión más bien neutra, encontrando algún sitio al resguardo del sol, pues no tenía en mente embadurnarse con aquella pegajosa sustancia protectora que todo el mundo parecía amar. Al menos no lo haría mientras tuviese la oportunidad de hacerlo, aunque ya comenzaba a hacerse la idea de que no tendría alternativa alguna una vez llegados a la isla.

Entonces en su búsqueda de identificar y recordar las rostros de sus compañeros, se topa con la presencia de Lollerey, que va rumbo al interior. Sonriendo y cediéndole el paso a la muchacha para que encuentre alivio de lo rayos del astro, no puede evitar saludarla de forma singular.

Tsssss - Uniendo los dientes y pegando la lengua detrás de ellos produce el sonido de algo siendo chamuscado hasta que la joven abandona por completo la exposición al sol, provocando que el sonido se detenga. 

Si bien el impulso de buscar refugio era elevado decide quedarse unos minutos en la cubierta para socializar un poco con aquellos que aun no conocía. Tiempo suficiente como para oír la música de Javier y oír de las preocupaciones de Carla por recordar nombres. 

Aunque no tenía intenciones de robarse el protagonismo, de modo que se limitó a ser un simple espectador de sus interacciones. Al fin la isla comenzaba a estar a la vista y otras preocupaciones abordaron la mente del joven oriental. 


Javier RomeroMarcados todos menos:Loreley Rogers

Con su primera canción irrumpió en al cubierta sonriendo y moviéndose alegre hasta tomar su asiento en la tumbona, la segunda canción la interpretó de manera más sosegada y sentado aunque de igual manera la consideraba divertida, como la primera. Sin embargo su música parecía repeler, en concreto a dos personas, más que atraer; y es que no se podía contentar a todos por más que quisiera. Lo hubiera dejado pasar si no fuera por que cada que parecía que iba a cruzar la vista con Gina ella le evitaba, la mujer estaba despampanante pero eso ahora solo complicaba las cosas para Javier. El latino parece confundido claramente se había perdido en algún punto entre ayer y hoy. ¿Y qué pudo haber sido lo que la enojó así?... quizá el no saberlo en si podía serlo, por ello solo intentaría disimular su desconcierto.

Parecía perdido en sus pensamientos para cunado Sam, le pone una mano encima haciéndole reaccionar y girarse, al verle sonríe de inmediato Sam era muy amable y considerado por lo que su sonrisa era sincera y amplia. -Buen día, Sam.- 

Como aliento tenía a Sam que se acercó y las palabras de Carla, quien se vuelve a acercar aunque fuera por la proximidad con Sam. -Creo que eché a perder algo... - musita más para si mismo que respondiendo a la pregunta de Sam pero con la mirada distante así como su mente. -...¿será que no considera sus cabellos lacios?...¿será mi inglés?...- se toma el mentón mientras arquea una ceja y frunce otra, su confusión era clara fallando en disimular. Definitivamente no erraba las notas ni con sus manos ni con su voz, quizá erraba en la letra...

Un papelito apareció frente a Javier, lo abrió y lo leyó, entonces una sonrisa se dibuja en su rostro. Lo guardó con cuidado en el bolsillo de su pecho. De los pocos que se podrían percatar de ello serían Sam y Carla que estaban cerca.

Javier se vuelve a pasar la correa de la guitarra en la nuca y por su brazo derecho, se pone de pie, gira a ver a Sam y Carla para sonreírles de alguna manera agradecido pero parece que tenía que hacer una salida así como hizo su entrada, así que se despedía con esa sonrisa, al menos les dejaría algo lindo para escuchar mientras.

"Por favor que esté bebiendo té helado...por si está caliente y decide arrojármelo..."  Reza alzando la vista antes de poner sus dedos sobre distintas cuerdas. Comenzaría haciendo sonar los arpegios de las notas dos veces antes de agregar su melodiosa voz, suave e íntima dentro de lo que la multitud en las inmediaciones podía permitir. Sin duda sería agradable al oído, desafiando la amargura de ofensas previas, pero sin dejar certezas sobre ello, quizá con suerte.

Pronto quien estuviera escuchando notaría que no entendía las palabras pues estaban en español (a menos que conocieran el idioma) pero pasando las barreras del idioma, se notaba que era una canción romántica, distinta a como las cantó antes Javier. Javier no pretendía reclamar reflectores, sino crear un ambiente para las parejas que estaban ahí presentes o a las que se pudieran formar. Dio unos pasos en dirección a Gina a quien le dedica una sincera disculpa con la mirada, aquel que podía interpretar esta música no podía ser tan malo... quizá algo tonto, sí.

Pero no se quedaría, sea por que ella no sabe como responder, le tira su bebida o solo vuelve evitarlo, Javier solo sonreiría con cierta tristeza pues no es lo suficientemente avispado para darse cuenta de lo que pasó. Entonces sigue su camino y se esfuma de la cubierta, apagándose su voz mientras se pone a cubierto dentro del yate "Sí, quizá la sombra me haga bien.".

Pasaría al lado de Ketsuro de quien se despide con una leve sonrisa y asintiendo con la cabeza.


Cuando el yate estuvo atracado y bajasteis por aquel embarcadero de madera, había un hombre moreno al final del mismo y dos mujeres a ambos lados aguardando.

- Bienvenidos, soy Marcos Alonzo, nos conocimos ayer noche, con mi quipode de realizacíón. Mi compañera y ayudante de cámara,  Naya Smith  Y Debra, de sonido.  . Os mostró que habían varios jeeps aguardando que os llevarían hasta lo que el llamó " Villa Ociosa".

- El es Hank, y el Mike,son los manitas de la isla, y hoy serán vuestros chóferes. Yo y Naya cogeremos los otros dos vehículos.

 

Dejasteis atrás la zona costera de la playa para adentraros al interior, siguiendo un tumultuoso y accidentado camino de tierra que se adentraba al corazón de la isla.

Se notaba que ascendíais por aquel terreno escarpado aunque por suerte no llevó mucho que llegasteis al final del trayecto.

- Esta es Villa Ociosa, el hogar del equipo del programa que se ocupará de que todo funcione. La primera gala, la de presentación se celebrará aquí, en el jardín de la piscina que hay en la parte de atrás. Después viajareis a las Villas,  Paraíso y  Playa donde os separareis.

No entrasteis por la sala principal, si no por un acceso aparte que daba a una carpa situada en el enorme jardín con piscina de la parte de atrás de la hacienda. Un camerino dispuesto para que las maquilladoras os dieran un repaso.

- Hola soy, Lisa, seré la maquilladora de los chicos, y mi amiga Walda se ocupará de dar algunos retoques a las chicas. Una joven en la zona de los últimos espejos saludo con menos entusiasmo que Lisa. 

Vuestras cosas, bultos y maletas estaban guardados en una habitación donde podiías acceder para escoger la ropa para la primera gala. Había dos zonas de cambiadores donde hacerlo de forma tranquila e íntima.


Javier RomeroLoreley Rogers
---PRIVADO---

 

Poco después tras Lolly se escucharía la melodiosa voz de Javier, rompiendo barreras del idioma y la distancia, la vampireza-wannabe podía sentir las sublimes notas y unas palabras que pretendían afecto y cariño por más lejos que estuvieran. Ya le había dedicado dos canciones, no sería descabellado que esta también fuera para ella.

La chica haya esperado o caminado lento para escuchar más de esa música, la escucharía acercarse junto con los suaves pasos descalzos de la fuente, era Javier quien iba a su encuentro, con más dudas que certezas pero entregándose al riesgo de no saber que pasaría, va tras Lolly y es que la vida le ha enseñado a no dejar ir sus oportunidades y no veía por que esta no fuese una.

Para el último coro que cerraba la canción romántica y quizá demasiado melosa para otras situaciones, si Javier se llegaba a topar nuevamente con Lolly la miraría como antes, se aseguraría que aunque no entienda la letra, pensaba en ella al cantarla.

De las certezas que tenía era que quería decir algo, pero primero debía poner la guitarra a un lado -Lolly, yo...- 


Loreley RogersJavier Romero
---PRIVADO---

Loreley estaba terminando de ingresar en el yate cuando, a sus espaldas, oyó una hermosa melodía. Aunque no comprendía el idioma sentía que era un mensaje importante, y también algo personal. Se giró, dejando de lado el calor de su piel debido al brillo abrasador del sol y buscó los ojos cafés del latino con su mirada de gata.

Estaba tras suyo y en su mirada se adivinaba algo, un lenguaje que podía entender sin ser dicho con palabras. Así que cuando él intentó hablar, Lolly puso dos dedos sobre sus labios sin darle chance de finalizar su frase.

Ella lo haría por él.

-Yo también…

Acallando incluso su propia voz, se aproximó a uno de sus oídos, como quien susurra algo; pero se limitó a pasar la punta de su lengua por detrás de su oreja como una promesa implícita.

Hecho esto, con un guiño de ojo sensual, la gatita siguió su camino porque ya estaban llegando. Por dentro estaba muy feliz.


Daniel tenía las cosa claras, se pidió algo en la barra. — Sabes cómo son esos cocktails enormes que llevan varios paraguas en miniatura, que llevan pajitas con tirabuzones y tantos colores en su interior que parece un arcoíris hecho alcohol... ¿te suena? Bueno pues quiero unos de esos. — le dijo al camarero — y un whisky con hielo.

Cogió ambas copas y le entregó el cocktail con delicadeza a Elizabeth, guiñándole un ojo.

Luego se quitó las botas metió los pies en la piscina para degustar su bebida.

 Joder, ahora que subimos nosotros todo el mundo deja de cantar y se va abajo.

En fin, Sam... Akira. ¿no vais a tomar nada? — luego miró a Gina y Carla — Me habría gustado hacer un gran debate sobre lo fácil que vais a tener las solteras para seducir a los hombres. Estamos en grave desventaja.

¿No estáis de acuerdo? Lástima que el viaje haya sido tan corto, hubiese estado bien debatir.

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Llegaron a una isla, y unos vehículos les llevaron hasta ¿villa ociosa? Daniel se reía para sí mismo.
Saludó con amabilidad a todos los miembros del equipo, y se dirigió a la zona donde tendrían que prepararse para la primera gala.

— ¿Entonces vamos a empezar hoy mismo? ¿nos preparamos para la primera gala?

Eso significaba que iban a separarse de las solteras hasta la primera noche de hogueras. Mañana mismo empezarían a vivir dentro del programa en casas separadas.


Recibí con una sonrisa cómplice el trago que me ofreció Daniel mientras abandono mi instante de amor al acariciar con mis dedos el agua. Incluso me acomodé delante del soltero, sin querer al lado de Robert y lo saludé con un gesto amable. Le estaba diciendo algo a la chica que estaba en traje de baño, era la única con poca ropa. 

—Hola, imagino que algunos pasos hiciste anoche de baile. Es que sino sentiré que fallé, no faltará oportunidad de darte alguna clase, aunque no soy experta—comenté a Robert en broma—. Por cierto, para los que no conozco. Soy Elizabeth, encantada.  

Me presenté, no solo a él sino a la chica rubia y a los que no me conocían. Percibí una mirada a la distancia, pero solo le regalé una sonrisa, era lo mejor. Tampoco es que hice mucho más, reí con las palabras de Dan y le saqué la lengua cuando dijo lo de las solteras, restándole importancia, como quien guarda secreto entre dos. 

Sin mucho que hacer al llegar dejé la copa en dónde correspondía y rápido me subí en uno de los vehículos, no hablé demasiado porque estaba muy ansiosa. Al llegar nada, seguí la rutina y pensé en un atuendo para estar a tono. No era la primera vez que me maquillaban, así que encontré un poco de relax en ello. 

—¡A darlo todo hoy! — animé divertida, y le guiñe un ojo a Dan—. Más tú.


Javier RomeroLoreley Rogers
---PRIVADO---

Loreley se iba y llegaba, ataba y desataba a voluntad, parte de su manera de ser impredecible que tenía fascinado a Javier. Tan pronto como llegó con ella, puso la guitarra a un lado, ya se topaba con la felina mirada de Loreley, como si de pronto hubiera entrado a su territorio: las sombras (o cualquier cosa lejos del sol). Sus miradas se cruzaron como antes: como anoche, ese encuentro íntimo entre ambos. Las dudas se esfumaban temporalmente pero Javier aún tenía algo que decir: algo que aclarar. 

Ella le hace callar con el toque suave de sus dedos sobre sus labios, luego ella susurró la comunión con los sentimientos de Javier de una manera hermosa y en solo dos palabras, resumiendo pero sin acortar los distintos sentimientos que les llevaron a ambos a estar en este lugar y en este momento. Ella subiría la apuesta al dejarle sentir su tibio aliento sobre la piel de su oído, Javier se estremece suavemente sin poder actuar, siendo tomado por sorpresa una vez más. La caricia húmeda, tierna y tibia de la lengua de Loreley le hacen suspirar muy bajo, como el latino caliente que era, hacía gala de su nombre: Su temperatura se elevaba ante esta proximidad. Ella podía sentir que Javier alzaba su mano para ponerse sobre su cintura, o lo podría imaginar que lo haría, eso iniciaría algo que saben que no podrían terminar en el tiempo que les quedaba; por eso seguramente tomaría distancia y se dispondría a seguir su camino.

En solo estos minutos Javier había visto vulnerabilidad, culpa, interés, pasión, hasta lujuria, pero esos ojos, esos ojos felinos le tenían prisionero a su voluntad. Aún así Javier no se quedaría quieto como un juguete, sus pisadas se escucharían decididas tras de Loreley, ya la había dejado ir en el buffet, en la cena y quien sabe si en la noche también hubiera pasado.

De manera inesperada, o no, buscaría alcanzar la mano o brazo de Loreley, tirar de esta con cuidado para hacerla girar. Sin mediar palabras, ya sobraban en este punto eso lo tenían claro ambos. Raudamente su mano libre se apresura en tomarla de la mejilla para saber donde está y guiar su rostro hacia el de ella, abriendo su boca en búsqueda de sus labios, así besándola con el cuerpo y el alma, entregado ese deseo latente que tiene cada vez que la ve, mismo que comenzó ayer y no dejó de crecer hasta ahora. Prolongando cada caricia y cada segundo que pasaría rosándose con los labios de Loreley, disfrutando de la proximidad y la promesa de que luego se podrían entregar a ello, justo como ella habría prometido con sus gestos.

Cada centímetro de su cuerpo buscaría completarse con el de Lolly, no solo sus labios, sino también sus manos al rodearla y dejarse rodear, especialmente si ella quería prolongar el momento tanto como él, aunque no fueran sus planes. Le tocaba a ella ser sorprendida y de una manera tan agradable a los sentidos pues los labios del latino eran tan dulces como los movimientos de estos.


Loreley RogersJavier Romero
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Loreley estaba alejándose, gozando interiormente ante la posibilidad de un contacto realmente intenso con ese latino de melena leonina y ojos de fuego. Pero no alcanzó a dar dos pasos que sintió su mano apresar suavemente una de sus muñecas y tirar de ella hacia él. La sorpresa y la diversión se leyó en su mirada apenas antes de sentir su boca encima de la propia. Las manos del chico guían su rostro hasta el suyo aunque Lolly ya no necesita guía. Ella recibe el beso con necesidad como si fuese un vaso de agua en un desierto.

Sus labios se acompasan a los de Javier, empujándose mutuamente a un ritmo intenso. El sabor de su boca le es embriagador, así que la gatita coqueta se empuja contra el chico, dejando que su anatomía se apriete contra él. Permite que la agarre de la cintura, invita incluso a su lengua a probarla más profundamente. El programa es olvidado por un momento que se alarga y a la vez parece demasiado corto.

Al final, traviesa, le da una suave mordida al labio inferior de Javier, aunque sin dejarle marca.

-Eres un atrevido.

Su mano lo abofotea pero tan suavemente que ni se siente.

-Me gusta…

Vuelve a besarlo con fuerza inusitada para su menudo cuerpo y luego sale corriendo, entre risas, definitivamente dejando en claro que esto la había sorprendido gratamente y que tendrían mucho más ni fuese posible.

 


Robert agradeció aquel gesto de Emma con un leve suspiro y una sonrisa dibujada en su rostro. Sentir que alguien, entre extraños, estaba dispuesta a ayudarle si la cosa salía mal era de agradecer.

Por suerte, Emma, tenía razón y la embarcación parecía que volaba sobre el mar.

— Mi noche tranquila, me fui directo a la habitación tras nuestra cena. Por suerte, sin problemas con la tarjeta — le sonrió ante lo que Emma le había explicado, justo en el momento que Elizabeth se colocó a su lado y se dirigió a él.

— Buenas, Elizabeth — se bajó algo las gafas para observar a la asiática a modo de saludo. — No te quiero fastidiar el viaje, pero fallaste… Y estrepitosamente — rio, siguiendo la broma. — Ni un jodido paso hice, imagínate… Así que seguro que esas clases me viene ni que pintadas.

Ante el comentario de Dan, Robert asintió, riendo, ante aquellas palabras. Sabía perfectamente que aquello sería algo duro, pero tenía ganas de empezar cuanto antes, de pasarla bien y demostrar y demostrarse muchas cosas.

El yate llegó a puerto más pronto que tarde, así que siguiendo a sus compañeros se subió a uno de los vehículos, expectante y atento a las explicaciones del equipo y del funcionamiento de todo.

Tenía nulo recorrido en estos programas, era cierto que había salido en infinidad de revistas del corazón cuando se juntaba con alguna famosilla, pero sentía que aun estando siempre ante los focos, tanto por su trabajo como por sus escándalos nocturnos, jamás se acostumbraría a todo aquello. Pero también confiaba en su forma de ser, en como haría de aquello una buena experiencia, sabiendo moverse entre aquellas aguas...

Ante la pregunta de Dan, Robert le dio un pequeño golpe amistoso en el hombro con la palma de su mano.

— Vamos a pasarla bien... Tenemos que ser como ella... — señaló a Elizabeth, que ya había empezado con el maquillaje y guiñaba un ojo a su compañero. — A darlo todo.

Sin esperar demasiado, marchó para cambiarse de ropa, eligiendo una chaqueta tipo aviador color oscuro a juego con una camiseta negra ceñida al cuerpo y unos tejanos del mismo color, dando elegancia y sobriedad con un toque informal. Tras eso y pasar por las manos de Lisa, la simpática de las maquilladoras estaría listo, preparado y dispuesto a dejarse llevar.


Inmerso en mis pensamientos en la proa del yate mientras el resto se divertía, y charlaba yo continuaba mirando hacia adelante, la verdad es que prefería estar sólo en ese momento, con rostro de expresión indescifrable observaba la cadencia de las olas mientras pensaba, y... seguía escuchando la música de ese músico otra vez, y otra vez y otra vez, no encontraba ocasión para detenerse de una vez por todas.

Luego sonó otra canción ésta vez no sabía que decía, sin embargo tampoco había puesto atención a las anteriores canciones, me apetecía estar alli un rato tranquilo, pero la maldita música interminable me crispaba los nervios.
Sin embargo sabía muy bien como no exteriorizar como me encontraba, pues aquella expresión fria y hermética no podía hacer ver ninguna vulnerabilidad para mis posibles rivales.

Pude escuchar las conversaciones del resto pero no pensaba intervenir, sólo charlaba cuando tenía algo que decir y de momento prefería aclarar mis ideas y ordenar mis prioridades, estar preparado para cuando el concurso empezase.
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Pronto llegamos a puerto y nos condujeron en coches hasta donde se suponía que se celebraría la gala, observé hermético con mi expresión misteriosa y fria, aquella mansión, observaba todo con frialdad misteriosa y saludé a quienes se presentaron ya que en el fondo era educado.


Javier RomeroLoreley Rogers
---PRIVADO---

El mundo invirtió su eje, el universo se desdobló y giró alrededor de la pareja, compartiendo la intimidad abstraídos de la banalidad que corresponde al programa que los reunió. Lo sabía, lo sabían, el universo complotaba a favor y en contra a partes iguales, pero en este momento todo se limitaba a las caricias que compartían desatando el deseo entre ellos.

Antes de que sus labios se encontrasen el deseo de Lolly se dejó ver, ella se empujó contra él tanto como él lo hacía contra ella, el encuentro podría ser fulminante y lleno de pasión, esa que se guardaron el uno para el otro. Lolly propone algo más, Javier no demora en responder, quizá hasta planeaba lo mismo: Sus lenguas se encuentran entre sus besos, disparando a más receptores en lo más profundo de cada uno. 

Tras aquellos momentos Lolly se aparta estirando el labio de Javier quien sonríe ante la gracia y por la sensación excitante que eso genera. Ella puede imaginar que puede dejarle marcas para reclamarlo como su propiedad, pero no querría ponerlo en desventaja en el concurso ¿no tan pronto al menos? La isla a la que llegarían no era un buen lugar para los celos, pero hay cosas ineludibles.

Su sonrisa se ensancha cuando le llama atrevido y abofetearle simbólicamente. -Jaja...- sabe que bromea desde que le vio la cara y desde que sintió sus intenciones tan elevadas como las suyas. No le deja tiempo a réplica y le vuelve a besar con una intensidad explosiva ajena a su talla menuda. Javier no es tomado por sorpresa respondiendo el beso, no al menos hasta que Lolly aprovecha un descuidado y se libre de las manos del latino.

Como vino se fue, asemejándose a un huracán: una fuerza indomable de la naturaleza pero de esas que no entendían la necedad de los hombres. Javier se queda admirando esas coquetas risas mientras Lolly corre lejos de él, tras la conmoción placentera que le dejó. Nada detenía a Javier de ir tras ella, por eso volvería a hacerlo riendo ahora buscando rodearla con los brazos por detrás; enceguecido por las ganas que tenía de esa proximidad y por como su corazón le gritaba que lo hiciera. -Lolly! Lolly joer jajaja-

Asoma su rostro al lado del de la preciosa chica de cabellos castaños y lacios, abre su boca levemente para besar su mejilla o donde alcance, mientras con seductora voz ilusionada susurra una petición antes de que le deje -Ven... bésame una última vez y dilo... di por que debemos separarnos ahora, quizá si lo dices me lo crea. Entonces sabré que te puedo dejar en paz... por ahora.- pero guardando en lo más profundo el ferviente deseo de que ella se de cuenta al escucharse que no habría motivo suficiente para negarse a ellos, a sus caricias, a sus sentimientos, a sus deseos.

Esperaría a que se gire para compartir otra serie de besos, besos seductores, placenteros de esos que se quedan marcados en la piel y el alma. Javier sabía elegir sus palabras y el tono de su voz para resultar tentador, pero salvo que el momento en que la hubiera alcanzado fuese en un lugar íntimo y privado como para poder cerrar una puerta, no pretendería más que un buen morreo, de lo contrario... habría que atenerse a las consecuencias de provocar a un ardiente latino, pues sus manos viajarían hasta donde le permitiera su alcance. De momento el espíritu vaporoso de su unión se revelaba ante sus miradas encontradas, pues era una mezcla de agua y fuego; ya era distinto a las de ayer eso era definitivo, había más de cada uno en ello; mientras espera su respuesta.


Sentada en la tumbona que había elegido,  me puse cómoda y traté de no abstraerme demasiado por si alguien me daba conversación.

- Buenos días, soy Carla. - dije, presentándome a un chico asiático que había aparecido por allí. Javier se acercó poco después, diciendo que creía haber hecho algo. - Tu inglés estábien. - le contesté en castellano y le sonreí, tratando de infundarle algo de confianza. - ¿Llevas mucho tiempo tocando la guitarra? -  pregunté interesada. - Yo lo intenté años atrás, jamás conseguí tocar más de  dos acordes bien.

El muchacho volvió a tocar otra canción. Parecía tener gran devoción por ello y se giró, marchándose hacia Gina.

Giré el rostro cuando escuché como el chico, el de la pinta de estrella de rock, comentó que le hubiera encantado debatir sobre lo fácil que lo íbamos a tener las chicas para seducir a los hombres y que ellos estaban en desventaja. Sonreí divertida.

¿Enserio? Hasta donde sé, se supone que están enamorados de sus novias. Si resulta fácil, no dice mucho en favor de ellos. - sonreí. - Sin embargo, las chicas somos más... peliculeras. Un par de miradas cómplices, una sonrisa traviesa y el cerebro se encarga de montar el resto de la película. 

Cuando la chica que tenía mucho rollo vistiendo y que había venido con la estrella del rock, dijo que no era experta, pero que podía dar clase no pude evitar aportar algo. - Por aquí una es coreografa y bailarina, así que si en algún momento queréis montar un show, podéis contar conmigo. - dije, intentando socializar. Por fin la chica se presentó. Elizabeth. - Carla. - le dije de vuelta.

El chico con el que hablaba Elizabeth pareció fallar estrepitosamente en la tarea de bailar, y no quise aportar más, porque parecía algo entre ellos. Igual usaban el baile para tener alguna escusa y acercarse el uno al otro, así que me giré y me percaté de un chico rubio con la mirada perdida.

El resto del viaje fue tranquilo. Me dediqué a tomar el sol y, aunque mantuve los ojos cerrados parte del viaje, en ningún momento me dormí, estando pendiente de lo que ducedía a mi alrrededor.

Cuando el yate atracó, un  hombre llamado Marcos apareció, dándonos la bienvenida. Reconocí entre  los miembros del equipo a la chica que estaba haciendo las pruebas de luz y fotografía la noche atenrior.

Me subí en uno de los vehículos y llegamos a Villa Ociosa, el hogar del equipo del programa y donde se celebraría la primera gala de presentación. Tras ella,  cada uno iría a su villa correspondiente, así que aún tenía algo de tiempo para estar con las personas que había conocido en el yate.

Pasamos por un acceso aparte, y encontramos un camerino donde había unas maquilladoras con la labor de darnos unos retoques. Lisa y Walda. - Hola. - saludé.

La cosa  parecía haberse puesto en marcha, y había que comenzar a prepararse para la primera gala. - Nos vemos en un rato. - dije, con una sonrisa al grupo y fui hacia donde estaba mi maleta para buscar lo que quería llevar en esa primera gala. Yess,mi mejor amiga, me hizo jurar que vestiría uno de sus diseños en la primera gala, asi que mi primer modelito no fue negociable.

No sabía por que se decantarían el resto de chicas. Si irían muy elegantes o muy informales, pero yo esperaba estar un poco entre medias. El conjunto que Yess me había dado para la primera gala, era una falda negra corta con un corte en uno de los muslos y un top asimétrico del mismo tono. Opté por dejarme el pelo suelto y tras vestirme, volví a la zona de los camerinos para maquillarme de forma bastante sutil.


¡Oh! Que mal me siento Robert, ya, ya... ¡Te lo debo!

Hice una pequeña expresión algo exagerada, pero todo aquel que me mirase podía darse cuenta de que estaba de bromas con mi compañero, tanto como él conmigo. De todos modos le di una pequeña caricia a sus manos, siempre en plan colegueo y de esta forma hice como un pacto de que en algún momento lo cumpliría. 

Te lo prometo—dije sonriendo, después miré a Carla—. ¡Qué guay! Aprovecharé que estaremos juntas para que me ayudes, lo mío es el piano pero me defiendo bailando. Me gustaría aprender más, así que tienes una alumna aquí. 

Me señalé a mi misma, hacía todo esto para pasar el rato. No se me daba mal bailar, incluso Daniel podría dar garantía de ello, pero al menos era una forma de que todos interactuemos y echemos unas risas. Ese era el motivo esencial de todo esto al menos para mi. Lo bueno es que en un plis plas, estábamos en la Isla y ya me encontraba maquillada, era una pasada esto d tener gente amorosa que te deje una diosa. 

Eso sí, escogí un look más rockero. Tenía momentos donde podía ser una Dama, otros una pop-star y algunos ya más rebelde, pero era parte de jugar con la ropa un poco. Al terminar con todo el arreglo, me acerqué a Daniel y giré sobre mi misma. 

¿Y? ¿Para enamorar estoy?—pregunté y lancé un beso a él—. Ni tan mal. 

Estaba más que preparada para la acción, ni idea de lo que me iba a encontrar. 


Javier RomeroCercanos, no:Loreley Rogers

Mientras cavilaba sobre sus errores, poco  después de tomar la nota, Carla le hace girarse con los ojos abiertos, sorprendido de escuchar a alguien más hablar español. Se dibuja una enorme sonrisa en su rostro. -Gracias...- responde en su lengua materna. -Tu español también está bien.- Quizá Carla si pudiera percatarse de que Javier pronuncia la Z de manera distinta a lo que se esperaría de él, lo intenta disimular.

Antes de responder a su pregunta, pregunta que confirmaba que no le reconocía, se conmueve por lo que ella dice sobre intentar tocar guitarra, Javier niega con la cabeza agitando su melena leonina pero antes de pronunciar palabra Elizabeth interviene. Parecía que ella pasaba de él, entonces Javier se queda algo confundido otros momentos ¿Qué carajo pasaba? en este yate es donde había pasado más confundido en su vida. -Eh... sí, de hecho desde los 9 que mi abuelo me enseñó jaja, me dedico a ello. - concluye sonriente tomándose lo con gracia. -No diga que lo intentó, eso implica que se rindió. No se rinda con ello.-

No estaba seguro si Elizabeth le pedía ser alumna a él o a Carla, así que asumiría lo mejor, igual y le iba a ofrecer ayudarle a Carla apenas mostró interés -Sí, por supuesto, puedo enseñarles en cualquier momento cuando ya estemos en la isla. Con su permiso, señoritas, señores.- Concluye despidiéndose de: Carla, Elizabeth, Daniel y Sam. La verdad que le alegraba mucho motivar a la gente a intentar volver a tomar una guitarra o probar, eran de esas cosas profundas que Javier no podía cambiar de su personalidad.

Quizá ahora que sabe que alguien entendía la letra de lo que cantaba se sentía algo más presionado, pero siendo alguien tan maja y amigable la verdad es que le hizo cantar más dulce.

La mención de Daniel sobre su partida la hacen sonreír con gracia y despedirse con un gesto de la cabeza si se cruzan las miradas con el chico rudo del show.


Daniel se sentó y dejó que Lisa comenzara a hacer su magia en él. Daniel nunca se arreglaba, hacía tiempo que había descubierto que su pelo era demasiado rebelde, no se dejaba domar, y cuanto más natural lo dejaba, mejor le quedaba.

Sin embargo Lisa insistió en retocarle la barba y tapar algunos defectos de su piel. Tenía algunas cicatrices de pequeños cortes, pero principalmente lo que buscaban era cubrir la piel con tonos que no reflejaran los focos y ocultar las ojeras de la resaca.

Jamie Dornan on Once Upon a Time GIFs | POPSUGAR Entertainment— Yo pensaba salir con estas ropas... están un poco desgastadas, pero creo que definen bastante bien mi personalidad. No quiero vender una imagen de alguien que no soy ¿sabes?

Miró como estaba dejando al resto. Levantó un pulgar en dirección a Robert, que estaba bien atractivo. — Espero que no le cortéis el pelo a Javier, me recuerda a Aramis, el de los mosqueteros. Tiene un rollo bohemio que gustará a las damas y encantará al público. — dijo sin tener ni idea de estilismo.

Se privó de hacer comentarios de el tal Duncan y el tal Akira. Ambos parecían hombres reservados y serios. Daniel ya solía caer como el culo sin hacer bromas de forma directa.

Luego atisbó entre las solteras a la preciosa Elizabeth, que ya iba vesida para la guerra. Le guiñó un ojo y esbozó una sonrisa.

— Está usted impresionante señorita Lee. Yo le pondría uno de esos collares de favorita sin dudarlo.


Loreley no habló mucho mientras la estaban preparando para la gala: se encontraba sumida en sus pensamientos, tranquila aunque seguía culpando a sus amigas de perder ese aire de duquesa nocturna que le agradaba tanto. Como de costumbre no tenía pensado un look normal, ella era una criatura de gustos particulares.

Se atavió con un conjunto de shorts y top bastante acortado que dejaba un gran cantidad de su piel de marfil a la vista. Soltó su cabello azabache para que el viento fuera su timonel y dejó que el maquillaje de sus ojos siguiera esa onda de hija de la noche que tanto le gustaba. Unas medias de lycra perladas, semi transparentes vestían sus largas piernas.

“Supongo que esto recién empieza, vaya a saber qué tienen esos casados en su mente: ¿un amor eterno, o un palacio de la lujuria aun por descubrir?”

Se sonrió, traviesa. Ella sabría conocer el lado prohibido si la ocasión se daba.

“Protector solar 400, eso tengo encima. Suerte que se secó y deja aroma a lilas, porque de verdad el sol no es mi amigo: es un maldito molesto que me hace arder los ojos. Ahhh… gloriosa noche: te voy a echar en falta.”

Estaba interiormente lista: todo lo que se puede estar para un tipo de concurso en el que nunca había participado, ni se hubiera anotado, pero del cual ya formaba parte.

La iniciativa era importante para ser actriz y ella era buena en eso... era buena en muchas más cosas también.


Loreley RogersJavier Romero
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Loreley apenas habrá dado unos cuatro pasos apurados cuando siente como el latino rodea su cintura. Su sonrisa traviesa, la forma en que la apresa y el tono de su voz le dejan el claro que no es fácil evadirlo. Ella se ríe con picardía.

-¿Será que estamos en una isla que me encuentro con un huracán? –le hace saber traviesamente. El pedido no le encuentra desprevenida. Gira su cabeza para encontrarse con sus labios y besarlos sin miramientos. Luego se voltea de cuerpo entero a fin de buscar su boca, de adaptar mejor el ángulo en el cual ambas encajan a la perfección. Ella cree que el cuerpo tiene su propio lenguaje, uno que supera a las palabras.

Lo vuelve a besar, empujándose contra el muchacho. La urgencia se siente en su aliento, en la forma en que la lengua de Lolly se enreda con la de su chico, porque eso era él para ella ahora. Suyo. Su deseo es intenso y de no ser por la necesidad de descender del yate para prepararse para la gala, le demostraría cuánto.

Sin embargo se contiene.

-Mi pequeño huracán latino, la paciencia es un árbol de amargas raíces pero frutos muy dulces, amor.

Con esfuerzo se separa un poco... los labios le piden más aunque no pueda ahora más que dejar sus ansias de lado. Tomando aire, da otro paso para atrás. Estira su mano como si fuera una orden y le dice:

-Quieto, ya habrá tiempo. Creéme, una vampiresa es una mujer de verdad en el alcance de su anhelo... y en la promesa de cumplirlo.


Javier RomeroLoreley Rogers
---PRIVADO---

La respuesta con sus palabras serían insuficientes, se besan con él por detrás una posición que no facilitaba el encuentro de sus bocas pero si que daba una probada al morbo que se podía generar por tenerle detrás de ella. La barrera del contacto quedó fuera hace una noche atrás y ahora los abrazos, besos y caricias también.

Entre los besos se notaban que se complementaban, Loreley se gira y se pueden entregar a besos más húmedos de tornillo. Tras otro rato así, ella logra contenerse en un arrebato de sensatez dentro del huracán de pasiones que se convirtieron. Desafiante sonríe cuando le llama pequeño huracán "Aún no has visto nada...", aunque agitado por este segundo encuentro. Ella también le llama "amor" eso sería nuevo e inesperado, sabe lo que significa en este contexto no actuaría confundido pero sin duda era una palabra muy bella. La sonrisa de Javier no se esfuma y sigue grande -Eres una poeta...- Una actriz tenía que entender un poco de todo arte y sin duda ver eso en ella fascinó al latino. -Eso me gusta.- "El atrevido y la poeta."

-Bueno...- él da otro paso atrás sin girarse a ver a donde lo lleva, se pone una mano en el pecho -... No escuché una buena razón, pero estos besos han sido suficientes por ahora...- La verdad es que ninguna respuesta le bastaría, podría enviar al demonio el programa, peor ese era un compromiso que no quería hacerle cargar a ella.

-La próxima vez, espero usted me aceche entonces, señorita vampiresa.- dice mientras ya se gira para ver de retroceder de manera segura. Gira el rostro para verla una última vez y guiñarle el ojo, apenas se separaba de ella y ya quería volver a estar cerca. 


Se podría decir que Javier o Javi como le habían llamado por ahí, andaba radiante, al parecer las sombras le sentaron bien. Tenía miles de canciones queriendo escapar por sus dedos acariciando las cuerdas de su guitarra, mientras su voz acompañaba las melodías soltando letras en el idioma que tocase pues los sentimientos no tenían una sola lengua; pero se contenía.

Saludó amigablemente al equipo de la producción, se subió en uno de los coches y mantuvo palabras corteses con quien le hubiese hablado. Al llegar mira con curiosidad el edificio -Vaya... jajaja ese nombre.- se toca la nariz y cubre la boca "Deja de hacer esto, estúpido." se dice lamentándose ser tan risueño.

Se sienta frente a uno de esos espejos, espera su turno pacientemente, seguro que recibiría halagos por parte de las estilistas por su cabello, él sonríe agradecido "Gracias, es muy amable. A mi me gusta el suyo... ¿Suelto? no, lo quiero recogido, así lo suelto ya cuando quiera." imposible decirle que no si se veía igual de bien de ambas maneras. Se dejó retocar, aunque no había mucho que retocar, se dejó peinar eso sí: El viento de mar podía deshidratar el cabello, y hasta se dejaría acariciar un poco siempre y cuando no se pasaran de la ralla. La verdad es que trabajando en el mundo del espectáculo estaba bastante acostumbrado.

Escucha a Daniel, quien debería ser su opuesto pero resultaba ser más cercano de lo que se podía esperar, le sonríe divertido -Jajaja eso te convertiría en mi Porthos, Daniel.- el triunfo del Ello personificado. "Este tío podría ser el director del show..." se plantea por primera vez Javier. De alguna manera agradece que sea tan abierto con sus conocimientos de la materia, que sobre reality shows Javier solo tiene una experiencia y fue hace tanto, además de haber sido más cercano a su campo: El musical.

Cuando terminaron con él, se puso de pie y claramente no estaba listo para la gala, las estilistas se quejarían y él lo sabía -Jajajaja sí bueno... esto solo era para el viaje en yate.- Va caminando a los vestidores no sin antes notar a algunas de las participantes y quedarse perdido mirándolas, apenas se da cuenta de que detuvo su camino se gira y se va a vestir.

Al salir del vestidor tendría una camiseta blanca de cuello amplio, sin mangas, una camisa celeste abierta sobre esta, unos lentes negros redondos, pantalones rojo vino casi café, botines negros de punta, que destacaban aún más esa buena figura, y el cabello recogido en una coleta alta, dejando unos cabellos asomarse por los lados. Se podría confundir con un modelo fácilmente.


Javier RomeroLoreley Rogers
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Por supuesto que el foco de esos amplios ojos castaños era la belleza arrebatadora de Lolly, de hecho se volvía a sentir abstraído de la tierra y el universo, ella pudo notar como Javier peleó dentro suyo para no acercarse de inmediato a besarla y rodearla con sus manos ahí frente a todos. Sin duda la chica estaba jugando con fuego.

Aquel momento en que cruzaran las vistas y la fuerza del vapor emergiera desde el encuentro, sería cuando Javier se daría cuenta que estaba por cometer una locura de la que era muy capaz, sin embargo no solo sentía deseo por Lolly habían otras cosas que venían con ello y no iba a comprometerla con esos cariños frente a todos, no por ahora al menos.

Así es como se despide momentáneamente para ir al vestidor y ya una vez salir, con la mirada cubierta por los lentes oscuros, se podría permitir devorarla con la vista de manera discreta.


Loreley RogersJavier Romero
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La mirada felina asciende hacia el muchacho de gafas oscuras y pasión en la sangre. Esta es una despedida momentánea, pues el show comienza y deberán interpretar el rol de los tentadores de las parejas. Sin embargo, la traviesa gatita no deja de hacer un juego con su mirada, prometiendo un huracán entre ambos, ni bien se dé la oportunidad.

Una noche de fuego y sangre, de pasiones sin control. Lolly se promete tratar de hacerla realidad. 

Pero luego, eso será después:

Por lo pronto permanece así: quieta, como una muñeca en exhibición, esperando ver cómo sigue la cosa. Pese a eso dedica una mirada final, atrayendo a aquellos ojos que se ocultan tras los lentes oscuros.

Y recién después de aquel gesto se va con las otras muchachas, lista para dar inicio a la gala ni bien se les de la indicación. Quedarse más tiempo cerca de ese latino de sangre caliente podría provocar una tormenta que la isla no ha visto en décadas.

"Lo bueno se hace esperar... es una ley de la vida. Paciencia, mi pequeña traviesa, ya probarás el fruto prohibido."


No le gustaba que le maquillasen. Se disculpó y le contó que las cremas debían ser muy especiales evitando ciertos componentes o se llenaría de granos y sacó sus propias cremas, lápices y polvos. Después de su propia base aceptó que le pusieran ciertos tonos que le recomendó Wanda y ésta prometió tomar nota sobre su problema de piel y buscar cremas adecuadas aunque incidió en la calidad de las que usaban. Al final quedó un look natural. Eligió algo que mostrase su cuerpo sin llegar a parecer vulgar. «Mierda! » Su conjunto se parecía al de Loreley. « O tampoco tanto... Quizás... Son los nervios... Voy a tomarlo como algo bueno. Se notará más la diferencia de estilo y personalidad.»


Cuando terminó se reunió con el resto. Esta vez se la veía más contenta.
-Vosotros rompedores. Nosotras buenísimas. El amor no tiene nada que hacer ante esto. Vamos a pasarlo muy bien.


No escuchaba mucho las conversaciones y bromas que tenía Daniel, mientras Lisa me arreglaba el cabello, aunque Duncan siempre había sido limpio y pulcro, así que tampoco tuvo que hacer Lisa un trabajo muy concienzudo.

Ahora era mejor centrarse en el concurso, si surgía alguna oportunidad conocería a alguna otra soltera.
Cuando Lisa me dijo que había acabado me fui al vestidor, había dejado mi ropa alli, y me vestí con una camiseta oscura de tono azul marino y unos pantalones blancos bastante cómodos.

Las bromas y las chanzas no eran lo mio, aunque bromeaba cuando la ocasión lo requería o estaba de buen humor, sin embargo ahora no ocurría ni una cosa ni la otra pues tenía el ánimo sombrío, pero sabía disimularlo bien con aquella expresión fría.

Así que tras vestirme saludé al resto aunque me quedé algo apartado del grupo mientras escuchaba las conversaciones de todos ellos por si decían algo sobre el concurso de lo que pudiera sacar ventaja.


Todo el mundo comenzó a prepararse. En cuanto vi a Elizabeth y su look roquero sonreí. - Vaya, te sienta genial. Siempre me ha encantado ese estilo pero jamás me he atrevido. - le dije, aunque se acercó directamente a Daniel y le preguntó a él si estaba para enamorar.

Entre ellos dos había una conexión y complicidad más que evidente así que me pregunté si de causalidad se conocerían de antes o habría surgido la chispa la noche anterior.

Otra de las chicas, cuyo nombre no sabía pero que me recordaba un poco a la actriz Eva Green por ese rollo de vampiresa humana, apareció vestida con un short y un top en tonos claros que hacían resaltar su melena oscura.

Javier y Daniel,según había dicho el muchacho que se llamaba la estrella del rock, bromearon dándose nombres de mosqueteros. - Os quedan Athos y Aramis - sonreí. - Y una Julieta. - Puntualicé al tiempo que llegaba Gina vestida también de claro, resaltando el moreno de su piel.  

- Estás super morena, ese color te va de fábula. - le dije a Gina, yo parecía "su negativa" porque iba de negro y parecía mucho más blanca. - Ahora mismo somos el Yin y el Yang  - reí.

El muchacho rubio que en el yate había tenido la mirada perdida se acerco,  saludo escuetamente y se quedó algo apartado del grupo. - ¿Está bien? - le pregunté a Gina acercándome a ella, quizás supiera quien él y porque estaba tan serio.


Al escuchar a Carla, le cogí de la mano en plan amigas y le hablé.

Gracias, tu estás de muerte. Me gusta ese conjunto y no te preocupes, te presto mi chaqueta—comenté amable—. Es un look sencillo que te quedará bien, ya haremos mezcla de atuendos para vernos diosas. 

Le guiñé un ojo tras soltar su mano y cuando fue Dan quien se dirigió a mi, le dediqué una dulce mirada que tenía ese toque de picardía. Una que ya conocía de la noche anterior. 

—Y yo a ti, usted es muy amable Señor Mainar. 


Finalmente llegaron a la isla y Taku se sorprendió de que tuvieran que seguir viajando, esta vez en un vehículo automotor hasta el centro de la isla. Ni modo, no había nada que hacer al respecto, de modo que el muchacho siguió las indicaciones viajando encontrando un sitio vacío en algunos de los vehículos y manteniéndose en silencio gran parte del viaje, abstraído en el paisaje.

No podía negar que aquel lugar le recordaba en muchas maneras a su tierra natal, pero tenía aquel aire caribeño dificil de ignorar que les recordaba dónde estaban. Así pues llegaron hasta la cabaña y el joven japnés se acercó a curiosear el lugar, aunque en el trayecto, para desgracia de su espíritu distendido y explorador, tuvo que frenar sus ansias para hacer protocolares saludos con los miembros del personal.

Todos le resultaron muy amables, eso si y al se fue presentando con cada uno, pues estarían trabajando durante aquellos siguientes días, aunque para los participantes no dejaba de ser una especie de vacaciones all inclusive. 

Cuando ya no hubo más gente con quién introducirse buscó sus cosas y fue directo a los vestidores, para ponerse algo más cómodo. Unas chanclas y un traje de baño. Que no le había pasado por alto la pileta. A menos que alguien lo detuviese para una sesión de maquillaje el pretendía darse un chapuzón. 


Javier Romero

Nombrar Porthos a Daniel no iba solo por la banalidad, era en mayor medida por su carisma y esa sensación de camaradería que se podría poner en prueba con el show. Se limitaría a negarle a Carla manteniendo la sonrisa divertida en su rostro -Nah, es demasiado hablador para ser Athos.-  le guiña un ojo a Daniel para que sepa que intenta ir de buen rollo. "Un buen Athos podría ser Sam?... espera, estoy llevando esto demasiado lejos."

Para ese momento salía Gina con su vestido blanco, Javier sintió el peso de sus acciones. "Uh... rayos...", suerte que tiene los lentes oscuros cubriéndole pero su boca al descubierto le delatan unos instantes. "Bueno toca humillarse un poco..." Se dice sabiendo que así no le importe a ella lo que le fuese a decir, al menos la dejaría en una mejor posición -Se ve increíble, Gina.- con suerte el desplante que le espera se disimularía con lo genial que era Carla para hablar y llevarse bien con la gente, Carla le caía cada vez mejor.

La distancia que Duncan tomaba con el grupo hicieron sentir culpable a Javier, debe distraerse rápido y no pensar en ello por eso Ketsuro encaminándose a nadar le llamó la atención -Eh... ¿no íbamos ya para la gala?... - aunque no le detendría o llamaría, parecía seguro de lo que quería hacer y si aparecerse mojado y en ropa de baño era su estrategia ¿Quién era él para detenerle?


- He estado antes con las parejas y se ven simpáticos. Os deseo suerte a todos, no esten nerviosos.- Dijo Lise con una sonrisa, mientras miraba de ultimar el tema peinados de los chicos .

Walda fue un poco mas arisca, tan solo saludó para seguir con su trabajo mirando de maquillar al resto de parejas para que en su rostro no hubieran brillos de cara a las cámaras.

Una vez que estabais todos en faena, revisando atuendos y terminando de acicalaros frente a los diferentes espejos apareció en el camerino la Presentadora del reality. Se acercaba el momento.


- Hola a todos, supongo que me conocereis, pero si no es así mi nombre es Mónica Salas y llevaré la dirección del programa, las entrevistas, el formato de la presentación...- No hizo concesiones y su saludo para todos en general antes de continuar, aunque miró a Duncan con quien ya había hablado durante la cena del día anterior.

- Ya sabeis como funciona esto de la televisión, una vez en antena hay que moderarse y hablar cuando se os de la palabra. Funcionará de la siguiente manera, las parejas aguardaran juntas bajo el porche del jardín donde esta la piscina. Ireis entrando uno a uno, avanzareis hasta quedar al otro lado de la piscina y os presentareis. Mirad de ser un poco lanzados, eso vende bien y le gusta a la audiencia, que vean que vais a por todas. Una vez hayais hablado os acercareis donde estaré yo y os ireis colocando formando una fila, para que os puedan seguir viendo las parejas.

- Cuando termine la gala de presentaciones, será el momento de despediros de los otros solteros pues os ireis por separado para comenzar la convivencia en las diferentes villas.

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14/10/2023, 19:05
Narrador

 

Gala 1 de Presentaciones

 

Había llegado el momento, las parejas estaban reunidas en el porche al cobijo del sol aquella bonita tarde de verano. Mónica Salas, la presentadora, estaba en la zona de las hamacas, a unos metros, casi entre ese grupo y la carpa al otro extremo d ela piscina donde se percibía movimiento, el de los solteros que esperaban su momento para salir.

Las cámaras os enfocaban y los micros pendían de varios puntos, invisibles, para la audiencia, pero no para vosotros.

Ahora estaban pasando los vídeos ya montados, personales, de las parejas a los espectadores, por lo que había un momento de tranquilidad en el jardín.

Le hicieron una señal a Mónica que se colocó en posición frente a la cámara pues volvían a tener conexión en directo.

- Bueno ya estamos de vuelta. Ya han conocido a las parejas, sus motivaciones y sueños y las encantadoras parejas que forman todas ellas. Es el momento de conocer ahora quienes serán sus tentaciones en la isla. Es el momento de dar entrada a los solteros...

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24/10/2023, 02:47
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Loreley Rogers

El día había llegado, Loreley estaba todo lo preparada que podía dadas las circunstancias, los nervios no eran ya parte del show.

Entró sin titubeos, avanzando con seguridad. 

Estaba vestida con un conjunto de shorts y top bastante acortados que dejaban una gran cantidad de su piel de marfil a la vista. Su cabello azabache se encontraba suelto para que el viento fuera su timonel y dejó que el maquillaje de sus ojos siguiera esa onda de hija de la noche que tanto le gustaba. Unas medias de lycra perladas, semi transparentes vestían sus largas piernas.

Siguió adelantándose con paso seguro, yendo hacia el lugar indicado, desde donde se presentó. Sus palabras fueron simples y puntuales:

-Hey, me llamo Loreley, Lolly para acortar. Creo que eso es todo, vais a tener que conocerme mejor para saber más -y con un tono lleno de complicidad, agregó -claro, si os atrevéis a ello.

Estaba interiormente lista: todo lo que se puede estar para un tipo de concurso en el que nunca había participado, ni se hubiera anotado, pero del cual ya formaba parte. La iniciativa era importante para ser actriz y ella era buena en eso... era buena en muchas más cosas también.

Miró alrededor como una hija de la Noche que está sopesando el platillo a devorar, con esos ojos de gata repletos de misterio. Sin embargo no agregó nada más a su presentación; creía que ya les había dejado una idea suficientemente marcada para ser interesante. Entonces se colocó en donde le tocara mirando el espectáculo (y siendo parte de él)


El día llegó y las ganas se me vinieron encima, estaba emocionada, quería conocer a las parejas y ponerlos a prueba. Vestida con un look muy transgresor, short negro, top y chaqueta de cuero, acompañado con un maquillaje en tonos intensos, aparecí allí y rápido tomé la iniciativa. Desfilando cual modelo aunque no lo fuera, caminé meneando las caderas y le dí un repaso bien dedicado a cada uno de los chicos que estaban allí. 

Había dos a los que miré detenidamente, uno de los asiáticos y el chico de barba, piel blanca y unos ojos bonitos. Tenía cara de santito, esto podría ser interesante. 

Desde china aquí estoy, pianista, buen cuerpo y unas ganas tremendas de ser traviesa con hombres como tú—miré a Steve y luego a Kennet—. o tú. ¿Te apetece jugar un ratito? Puedo ser muy mala. 

Sonreí traviesa mientras lancé un beso en el aire hacia el chico de barba. Después giré y regresé a mi lugar, sin dejar de mirarlo. En cuanto las cámaras me enfocaron, hice alguna que otra carita mientras saqué mi lado más sensual, atrevido y pícaro así provocaba al novio. 


Tome aire y me preparé apra salir tras Elizabeth. Tanto ella como Lolly habían sido directas y seguras de si misma. Avancé hasta la zona de presentación una vez Elizabeth se presentó y al llegar a esa zona me detuve y sonreí dulcemente.

Iba vestida con una falda negra corta y ajustada con una pequeña abertura en uno de los muslos y un top negro a juego, el cabello largo y rubio libre y un maquillaje bastante sutil para la ocasión.

 

¡Hola! Soy Carla. Aunque no lo parezca, nací y crecí en España, por lo que adoro el sol y... el calor humano. - ¿Acababa de decir eso? Sí. - Soy bailarina y coreógrafa. Y me pregunto cual de vosotros será capaz de seguirme el ritmo. - Amplié mi sonrisa intentando dejar ver algo de inocencia y mis ojos rápidamente fueron de rostro en rostro estudiando las reacciones de las parejas, ellas y ellos.

 Como no sabía que más decir y aún quedaban bastantes compañeros que salir, seguí los pasos de mis dos compañeras situándome junto a Elizabeth y susurrándole algo de forma cómplice y divertida, mirando a las parejas.

 

 

 


Había llegado el momento y ahí estaba Robert, justo detrás de Carla, esperando su momento para su presentación. Recordaba las indicaciones de Mónica, así que mirando a las chicas directamente comenzó a caminar.

Con esa seguridad en sí mismo que tanto le caracterizaba y, tras dar un par de pasos decidido, se detuvo. Sabía que todo estaba bien y su presencia era impoluta con aquella elección de chaqueta fina tipo aviador, color oscuro que se retiró al detenerse, mostrando su camiseta de manga corta negra, bien ceñida al cuerpo. También iba enfundado con unos tejanos del mismo color, dando elegancia y sobriedad con ese toque informal.

Sus ojos recorrieron la mirada de todas las novias que allí estaban, comprobando que eran realmente muy guapas. Sabía que no le importaría conquistar a una u otra, siempre que valiera la pena y le llenase. Pero sus ojos se fijaron sobre todo en una chica rubia de bonitos ojos azules cautelosos*. Parecía estar fuera de todo aquello, pero algo en su mirada le llamaba la atención en demasía, por no hablar de los finos rasgos de su rostro.

— Buenas, soy Robert, futbolista, experto en ganar partidos y para alguna de vosotras... — miró a la rubia directamente, lanzándole una sonrisa cómplice — un auténtico partidazo. Os demostraré lo que realmente os gusta y necesitáis, olvidando todo lo que dejasteis hoy aquí... — En ese momento aguardó unos segundos en silencio, recorriendo con su mirada a todas las chicas, manteniendo esa sonrisa que tanto le gustaba utilizar, negando con la cabeza al ver a los novios. — Ya me dirás quién es tu exnovio cuando tengamos nuestra primera cita... — volvió a dirigirse a la chica rubia de ojos azules, al creer que era la chica más fuera de lugar y que más le había atraído. — Así podré darle las gracias por dejarte con esa carita de inocente, demostrándote así la verdadera mujer que eres cuando a mi lado, brilles como la luna... — se encogió de hombros de forma despreocupada, haciendo ademán con su mano — ¿Os apetece que metemos gol juntos o una patada a vuestros exs?

Sin apartarle la mirada, se colocó en el lado opuesto que habían tomado sus compañeras solteras, al lado de Mónica Salas.


Steve se encontraba con el grupo de los novios, mostrando una sonrisa suave y desenfadada. Cada cierto tiempo miraba hacia el grupo de las novias, y le hacía un guiño a Dani para continuar reforzando su confianza. Todo aquello no era más que un juego, del cual ellos dos saldrían ganando, con un lazo más fuerte. De eso estaba más que seguro.

Cuando dio inicio al show, se cruzó de brazos para ir viendo a los solteros que intentarían hacerles dudar de sus relaciones. Iniciaron un trio de chicas, a las que miró con cierta curiosidad, y hasta soltó una carcajada ante la forma descarada en que la joven asiática mostraba haber puesto sus ojos en él. Se le quedó mirando unos segundos de más, divertido por la situación. Pero pronto volvió su mirada hacia Danielle, haciendo un leve encogimiento de hombros con su encantadora sonrisa que le pedía disculpas de antemano, seguido de las palabras "confía en mí", solo moduladas.

El primero de los solteros en atreverse a saludar resultó mostrarse especialmente interesado en su novia. Steven le escuchó teniendo que cubrirse los labios para esconder una risa, y ya cuando se alejaba se dirigió a él. -Vaya partido, ¿tienes algo más que fútbol en la cabeza?- Si aquel idiota pensaba que solo con físico y usando frases deportivas iba a conquistar a Dani, se iba a dar con un canto en los dientes. 


Una vez sentada en una de esos troncos junto a las chicas, se mantuvo recta en todo momento pero con unos nervios que no fue capaz de contener. El hecho de estar delante de las cámaras, ser el centro de atención, poner en cuestionamiento su relación y convertirse en un motivo a seducir, era un combo explosivo para alguien como ella. En esta ocasión para su primer programa escogió un atuendo de marca, bien estrecho con ese aire cincuentoso por el corte del escote y lo ceñido que era al cuerpo. Tenía un tajo importante en la parte de atrás que le permitía lucir sus bonitas piernas mientras que el atuendo le sentaba como si hubiera sido creado para ella. Siempre en su esencia tranquila, no le gustaba lucir como una zorra. 

En su rostro resaltaron sus expresivos ojos azules bajo un maquillaje bien cuidado y esos labios carnosos, pintados con un labial rosa muy suave. Peinada como una princesa, quizás desentonaba un poco al estar en una isla y ser todo más informal, pero Danielle era una joven que le gustaba lucir muy bien. No era muy alta, allí sentada parecía pequeña y quizás con su actitud, lo parecía mucho más, casi indefensa ante una manada de depredadores. Finalmente luego de la presentación y la luz roja indicando que la cámara estaba activa, comenzaron los solteros a aparecerse. Helada se quedó cuando una de ellas—la asiática—fue tan directa con su novio, encima era preciosa y alta, estilizada como una modelo. Una que ella no llegaría por la altura y sus curvas. 

¿En serio?—dijo por lo bajo y desvió la mirada hacia Steve, ofuscada. 

Era muy opuesta a ella, un mundo distinto y la duda estuvo ahí. ¿Su novio se fijaría en alguien como la soltera? Intentó inhalar profundo cuando su chico que le había echado un ojo y sonrió a la chica, le decía que confiara. Suspiró más nerviosa, hasta que apareció un soltero ya con toda la actitud, pero fue directo a ella y se quedó roja completamente al escuchar lo que decía. No pudo evitar sonreír, por la sorpresa, porque nunca le dijeron algo así en su vida y rápido se cubrió la boca con la manoi, simulando esa mezcla extraña de nervios, vergüenza y que le había gustado. 

Eso de todos modos se apagó cuando escuchó a Steve, dejándola completamente helada. No se esperaba esa reacción de él y le encantó, que estuviera defendiendo lo que es suyo. Se encogió de hombros también y le dijo que "no se preocupe" "que lo amaba", aunque miró a Robert una vez más, escaneando al soltero. 


No parecía nerviosa, esperó donde le indicaron sentada. Desde allí fue escuchando como las otras chicas se presentaban pues le llegaban las voces y en un momento dado alguien le dijo que debía salir.

Caminó con paso firme y seguro hasta la zona de la piscina haciendo que el viento meciera la falda de su vestido rojo pasión floreado, observando a toda esa gente reunida, a los chicos en especial. Cuando llegó donde le indicaron se detuvo y sonrió.

- Hola, me llamo Emma y soy empresaria. Entre vosotros hay un hombre que conquistar, uno de verdad y sé que cuando termine el concurso me escogerá a mi por mucho que le pese a su ahora acompañante. Se fijó en cada uno de los varones y antes de abandonar el área de la piscina les guiñó un ojo, coqueta y divertida para ir donde estaba la presentadora y las otras solteras.


Javier Romero

 

Siguiendo a Robert avanzaría Javier, piel trigueña, bronceada de cabellos largos oscuros, esbelto de 1.8 m. Llevaba una camiseta blanca de cuello amplio que dejaba ver su buena condición cuando era empujada por la brisa y la velocidad de su grácil andar, una camisa celeste abierta sobre esta que ondeaba con cierta gracia, unos lentes negros redondos, pantalones rojo vino casi café, botines negros de punta, que destacaban aún más esa buena figura, y el cabello recogido en una coleta alta, dejando unos cabellos asomarse por los lados. Se podría confundir con un modelo fácilmente.

Se le va escuchando proyectar una voz llamativa y cautivante, en un inglés de acento latino. - No debería sorprenderse de que tan bellísima pareja que tiene, amueble la mente de los presentes...- cómo si defendiera a un compañero y se excusara a la vez, pues dejaba ver su interés compartido por la rubia, y si no fuera claro, si ella le mira al escucharle, Javier lleva una mano a bajar sus lentes lo suficiente para cruzar miradas, sus ojos amplios color café se apetecen profundos sobre los de la mujer, le guiña un ojo en complicidad silenciosa mientras no detiene su marcha.

Poco antes de la mitad de su camino, hace una reverencia inclinando su torso hacía delante sin perder un segundo la cadencia de sus pasos.-Soy Javier Romero, un gusto. Estaré gustoso de conocerles y que me conozcan mejor.- Había más por decir, pero esperaría para compartir tranquilamente, confiando en que daba una buena impresión.​​​​​​ Terminaba su presentación irguiéndose y pasando la vista por las demás parejas femeninas. "La madre que me trajo..." Ciertamente su debilidad por las mujeres se lucía más con ejemplares tan dignos. Se quita los lentes para verles mejor y que le vean mejor.

Tenía cierto dominio escénico así que no sería tan descarado, pero los ojos de Sofía eran potentes y le arrastraban.

Al terminar su recorrido con una pícara sonrisa. Esperaría y salvó que tuviera señales claras, no se cortaría en buscar miradas indiscretas, las mujeres eran preciosas, solo había que obviar a sus parejas.


Primero Robert, y luego Javier, ambos ya se habían lanzado a eso de las presentaciones. O me animaba a hacerlo ya o de quedar para los últimos los nervios me jugarían una mala pasada.

- Venga, vamos allá..- Me dije, como dándome ánimos de ser el siguiente en pisar el jardin y ser el objetivo de las cámaras.

Había escogido un atuendo lejos de lo informal y lo cómodo, pasaría calor, pero eran cosas del guión, de complacer los mandatos del programa.

Fuera lucía el sol, todo un bonito día que cegaba a cualquiera por lo que envidié la suerte de aquellas parejas, a cubierto en una zona de confort bajo la sombra de un techado. De todas las mujeres bellas que se encontraban en el lugar, había una que brillaba mas que el astro rey y que ninguna. Pero lejos de fijarme solo en ella, reparé en las demás. Una atención nada descarada, de mera curiosidad.

- Buenas... soy Sam, Sam Wilson y he venido a esta isla para encontrar a alguien especial, puede que incluso el amor, quien sabe.  Sé que esta cerca, muy cerca, lo presiento... ¿ serás tu mi Reina?. Estaré encantado de que nos conozcamos y de que lo descubramos juntos.- En cuanto terminé mi  presentación me fui con los chicos, quedando al lado de Javier, siguiendo con curiosidad lo que ocurría alrededor.


Permanezco sentada en uno de los troncos apenas dedicando una mirada a cada uno de los solteros que van pasando pero sobre todo mirando a mi pareja, James, y sus reacciones con las solteras. Por fortuna ninguno de los chicos parece interesarse en mí, lo cual no me parece mal. Tampoco ninguna de las chicas parece interesarse en James, así que por esa parte también puedo estar tranquila.

En este momento llevo un vestido completo de un tono morado tirando al vino, con la cara maquillada muy sutilmente pero se veía bastante natural. En cualquier caso el maquillaje solo realza la profundidad de sus ojos castaños, al igual que su pelo y en cierto modo su piel, pues es de ascendencia Armenia y tiene la piel tostada por el sol.

Por lo demás parece un poco nerviosa, incluso lanzando algunas miradas a algunas cámaras o micrófonos. Pero en general parece no estar por el programa.

 

 

 

 

 

 

 

 


Con todo el descaro y simpatía que tiene esta despampanante morena se acerca meneando sus caderas todo lo que puede para ver bien a los chicos guapos. 

- Soy Kande, tengo veintitrés años y soy azafata de vuelo. Aunque me llaman Candy porque soy muy dulce, tanto como el chocolate. ¿ Queréis probar un poco?. No se cortaba en mirarlos, les sonreía abiertamente si notaba que alguno la miraba directamente.

- Tal vez tu, el guapito de mirada intensa. Dijo refiriéndose a Dylan. - O el sexy madurito.- Mirando a James. - La verdad que sois todos muy monos, me encantará conocer a cualquiera de vosotros. Ya vereis que bien nos lo pasamos.

¡ Nos vemos pronto!.


Diego siente que le llaman, se desprende de sus gafas de sol que le entrega al primero con el que se cruza del personal que ayuda detrás de cámara.

- Guárdala hermano, luego regreso.-

- Hola preciosas, mi nombre es Diego Arriaga y soy director en una de las principales empresas de marquetting del país. Lo que me propongo lo consigo, peleo duro hasta el final y he venido con la intención de ganarme el corazón de una de vosotras. 

- Todas me pareceis fascinantes y quiero conoceros, pero así de primeras me he fijado especialmente en ti Si me permiten.. Diego se salta el protocolo, bordea la piscina y se acerca para darle un beso en el dorso de la mano a Marta. - De cerca eres aún mas guapa.- Después se incorpora con una sonrisa en sus labios mirando fijamente a la mujer antes de irse donde le corresponde.


El había llegado con paso lento al jardín, acompañado de la bella Sofia de la mano, aunque la diferencia de alturas era notable, al parecer las habían arreglado para hacerlo funcionar. Valerius vestía fresco, adecuado al calor reinante del lugar, una camisa de lino blanca con botones de nácar, abierta al pecho, suave y fresca por el calor que hacía, con un collar de cuentas y un trozo de jade colgando del pecho, y un saco y pantalones amplios, pero de corte ingles, elegante pero funcional. Cerraría el atuendo unos zapatos de gamuza con medias invisibles, cómodas, pero que encajaban con el traje y le permitían moverse con este calor sin problemas. 

 

Se quedo allí, sentado, las largas piernas abiertas, dejando que la brisa del lugar moviera un poco las largas rastas que caían sobre su espalda, y el brillo del sol cayera sobre su morena piel sin que afectara demasiado al mestizo, y que reflejara el jade y alguno de los muchos anillos que tenía en las manos. El mentón lo tenía levantado, y observaba todo y a la vez nada, cubiertos sus ojos color jade por unos lentes, se encontraba en una posición de descanso que no se altero en ningún momento, incluido cuando la versión descafeinada suya hizo el payaso con su pareja. Parecía quizás estar meditando, una estatua, una esfinge, dejando que fuera la cámara y la audiencia la que se posara sobre el chico malo de los realities. 


TAKUNORI: Desde su sitio, dos brillantes ojos de color ceniza se desviaron hacia la chica rubia, esa muchacha que parecía sacada de un cuento, como un imán hacia un trozo de hierro. Por aquellos instantes en los que Robert hacía su jugada no le resultó difícil identificar a su pareja. Los observó un rato con curiosidad malsana por saber que buscaban allí. Pero no tardó en olvidar por un instante a las parejas para centrar su atención en el resto de las presentaciones y reir por lo bajo con la actitud desenvuelta de Lolly. No esperaba menos de ella. 

- ¿Es por aquí...? Vale, gracias - Se adelantó cuando por fin llegó su turno. Avanzó hacia aquel sitio frente a todas las miradas, con una expresión desapasionada, pero a su vez sagaz. En cuestión de segundos detectó tocas las cámaras y se esforzó por desdibujar un gesto de incomodidad. No había viajado hasta allí para que lo echasen el primer día.

Leather Men 'S Jacket Korean Men 'S Autumn And Winter Jacket Slim Trend Leather  Jacket Youth Jacket comprar a buen precio — entrega gratuita, reseñas  reales con fotos — JoomAun así no vestía de gala. Estaba seguro de que eso no figuraba en ninguna parte del contrato, por lo que simplemente llevaba una chaqueta de cuero, unos jeans y una camisa acromática. El reloj que nunca faltaba en su atuendo ocultaba lo poco que quedaba a la vista de los tatuajes en sus brazos.

 - Soy Ketsuro Takunori, la mayoría me llama Taku. Tengo veintitrés años, soy de japón y vine al programa buscando una aventura interesante. - La presentación no le resultó difícil, salvando la dificultad por el idioma, pues llevaba en la sangre la facilidad para actuar siguiendo protocolos.

Era un joven alto para los estándares de su pueblo y de actitud despreocupada. Su rostro era joven y anguloso y su cabello enmarañado cubría la mayor parte de su frente, permitiendo que justo debajo de estos mechones destacara su mirada rasgada. 

Con ella observó al resto de participantes, los miembros de las parejas, a quienes aun no había conocido. Había notado que algunos de los solteros había preferido ir "a saco" en sus presentaciones, aunque él realmente no tenía tanto interés por el dinero ni por ligarse gente por mero deporte. Aquella gente a su alrededor le parecía curiosa e interesante por muchos otros motivos, más no por un deseo de ganar el concurso. 

- Tal vez no sea la persona más competitiva por aquí, pero espero poder robaros algún truco - Esbozó una leve y amistosa sonrisa y se perdió entre los demás solteros, encontrando algún sitio dónde no ser el centro de atención de las cámaras. 


MARTA: Observo al tipo que se me acerca mientras me sonrojo notablemente agachando la cabeza, aunque sin poner freno a que tome mi mano y la bese. Y lo que más me molesta es que no es que me haya disgustado que lo haga. Aún así miro de reojo a James y niego un poco. Espero que no se haya enfadado... mucho.


Mientras todos los demás solteros y solteras se fueron presentando, yo observé cada gesto de las novias y las reacciones de sus novios ante esto, algunos de los solteros habían sido demasiado cursis y otros de los novios se mostraban protectores con sus parejas.
También hubo soleros demasiado agresivos, yo simplemente me adelanté, cuando eras de los últimos tenías la ventaja de ver las reacciones del resto y reaccionar en consecuencia.

-Soy Duncan- dije, llevaba la misma ropa que me puse en el vestidor, camiseta color azul marino y un pantalón blanco, -me encantan los retos y he venido aqui para afrontar uno nuevo,-hablaba con calma seguro de mi mismo pero no iba a ser ni agresivo ni cursi como otros, con expresión misteriosa miré a las novias, mi frialdad impenetrable hacía dificil el saber que sentimientos ocultaba-os reto a que me conozcais mejor si es que os atreveis-dije con cortesía y cordialidad en mi tono de voz dirigiéndome a ellas y luego me coloqué donde me correspondía junto al resto de mis compañeros.


Tonya aguardaba junto a Dylan, observando las presentaciones de los tentadores y tentadoras. La modelo y ex-patinadora lucía un escotado vestido anaranjado con lunares blancos, de estilo muy veraniego, el cabello castaño oscuro recogido en un moño y su maquillaje facial era bastante escaso para exhibir su cutis bronceado y suave, concentrándose sin embargo en los labios y las pestañas.

Los ojos marrones de la rusa recorrían a cada uno de los tentadores a medida que se iban presentando, fijándose si había alguno que llamase mínimamente su atención y, sobre todo, las reacciones de Dylan cada vez que las que se presentaban las chicas. Cada una de ellas podía ser una posible rival, por lo que no pensaba bajar la guardia.

-Nada mal el bombón de licor, ¿no te parece? -le dijo a Dylan, en tono bajo, tras la presentación de Kande, no pasándole desapercibido que la sudafricana se había fijado en Dylan durante su presentación.

No obstante, lejos de mirar a Kande con recelo, la rusa se estaba fijando en la sudafricana con cierta curiosidad.


JAMES: James observo el gesto en silencio, su expresión no era de agrado pero tampoco de rechazo a la situación. El había venido a jugar, no podía inmutarse por los gajes del juego, al menos no tan fácilmente.

Solo echo una mirada inexpresiva a Marta, una advertencia velada que ella conocía muy bien.

Volvió la vista a la mujer que se había referido a él y le asintió cortez, aceptando el cumplido pero sin acotar nada. Cualquiera que reparará en el en ese momento podría verle repasar con sus fríos ojos azules a cada uno de los presentes establecido una estrategia particular para cada uno en caso de tener que cruzarse con ellos. Trato de quedarse con cada gesto de inseguridad o lujuria que pudiese servirle, incluso en Marta.


DYLAN: Dylan recibió a todas con gentileza, como siempre solía ser. No había nada extraño en su comportamiento. Incluso cuando Kande se acercó y pareció fijarse en él, Dylan actuó como de costumbre, con su sencilla y humilde gentileza. El famoso actor de Hollywood actuaba de una manera muy distinta a los personajes que interpretaba en sus películas, siempre de tipo duro con mirada seria y traje de chaqueta que repartía puñetazos y patadas a todo el mundo. Pero lejos de ese papel, Dylan era un jovencito con una sonrisa siempre en su rostro.

Es guapa, pero ya sabes que pienso de ti le miró y sonrió—. ¿Y tú, algún chico te parece atractivo? 



 

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25/10/2023, 02:09
Narrador

Robert había visto la reacción de Danielle ante su comentario, en como cubría su boca con aquella mezcla de vergüenza y sorpresa que le hacía aún más irresistible. Aquella aura que desprendía la rubia de ojos claros era endiablada para Robert que, lleno de curiosidad, seguía fijo en ella. Había llamado muchísimo la atención del exfutbolista, fijándose directamente en aquella chica, precisamente por eso, por esa mezcla de inocencia y sexualidad a partes iguales.

Le miró directamente a los ojos claros cuando sintió ese escaneo que le estaba realizando, obviando por completo las palabras que su novio le había dedicado. Pasó una de sus manos por su barbilla, acariciando su labio inferior, susurrándole directamente algo a la rubia para que le leyera los labios entre sonrisas.

— Quiero conocerte mejor, ¿me mostrarás quién eres realmente? — y se quedó unos segundos viendo la reacción de la chica.

Sabía como actuar cuando algo le interesaba realmente, cuando la persona que tenía delante le llamaba en demasía la atención. Sabía que iba a ser difícil, que no era como las típicas chicas que se le acercaban y, precisamente, esa era una de las cosas que había despertado su interés en ella y por los que estaba en ese programa.

— O claro, tengo muchas otras cosas en la cabeza, no te preocupes por eso... Por ejemplo, ahora mismo la tengo a ella y ese aura que desprende sin darse cuenta... — señaló directamente a Danielle. — Yo me preocuparía de otras cosas... Pero puedes estar tranquilo la dejas en buenas manos. Le mostraré sensaciones y sentimientos que jamás sintió contigo cuando estemos a solas — Tras eso, miró a Danielle de nuevo. — Soy un tío constante, no pararé, me gustaste mucho... — volvió a mirar a Steve tras dedicarle esas palabras a su chica. — Mira, otra cosa que tengo en la cabeza ahora mismo, salir de este programa con tu chica agarrada de la mano — chasqueó los dedos unos segundos aun dirigiéndose a Steve. — Luego no me llores cuando te meta tremendo gol...

Sabía como funcionaban aquellos programas, así que tras buscar ese encontronazo volvió a mirar a Danielle negando con la cabeza para que estuviera tranquila y se fijara en él directamente intentando llamar la atención.


Allí sentada por alguna extraña razón, los nervios fueron diluyéndose poco a poco sin entender el motivo. Si bien las solteras que aparecieron no le despertaron el más mínimo miedo, sí que sintió en su cuerpo las miradas, el interés directo por parte de algunos de los tentadores. No se le pasó por alto la mirada del chico que se llamaba Javier, ni tampoco como el asiático también estuvo centrado en ella, sin saber como reaccionar a esto más allá de bajar la mirada y sonreír siempre pendiente de su novio que había saltado. Más allá de que al Japonés si que le preguntaría cosas sobre su país, Tokio era una ciudad que había conocido y su cultura era interesante.

Pero en medio de su propia tranquilidad, el intercambio visual con Robert era constante, en Dani le despertaba curiosidad y quizás quería comprender que veía en ella, que lo motivaba a ir por todas. Si bien por profesión, estaba acostumbrada a lucirse, posar, a estar en la portada de una revista o en el anuncio de un nuevo producto, no existía el deseo directo, ni la intención tan manifiesta porque en el mundo del modelaje son todas diosas. Siempre fue su novio, su único hombre, quien se fijó en ella, quien la tuvo y quien la conquistó. Nunca hubo más personas en medio, era la primera vez que tenía tres mirándola y uno se mostraba demasiado seguro de lo que quería. 

«Dani... ¿Dónde vas?» 

Sin ser consciente de lo que hacía, le dedicó una intensa mirada ya más desafiante al leer la primera frase en susurros que le dijo Robert, respondiéndole con un gesto en donde no hubo timidez, sino un: ven, inténtalo a ver si puedes. Esa seguridad en él, despertaba el desafío en la rubia porque probaría a ver que tanto era palabras, acting y cámaras, que tan en serio iba con todo lo que decía. Se le quedó mirando, escuchó la provocación a su novio y asintió sonriendo, asombrada por su caradurez y confianza en sí mismo. 

No respondió a nada, solo cortó el contacto visual para decirle a su novio que confíe en ella, la conocía demasiado bien para saber que no haría nada. Nunca había estado con otros hombres que no sea Steve, sin embargo, volvió a mirarlo y negó con la cabeza sonriendo, no pudo evitarlo. Iba a probar sus reacciones, sus palabras, esa confianza que tenía y sobrepasaba todo. No se lo haría fácil. 

Hoy salí (salí), pero no necesitamos makeup
Pa' lucir (lucir)
Porque natural estamos perras
Me están mirando el brillo de mis eyes
Yo estoy chequeando (el brillo de mis Nike)


Miré a Steve sonriendo.

Bombón, ni te rayes. Haré que te olvides de tu princesa, aquí tienes una reina de verdad—dije e hice el gesto de Queen con las manos.

Robert iba a saco, yo también porque nos gustaba a uno de la parejita, así que ir de dúo al ataque daría muchísimo que hablar en el programa y nos convertíamos en centro de atención total, eso era más dinero, más follón. Había que sembrar discordia, para esto estábamos y el chico este, era idóneo para su maldad. 

Yo te consuelo, seré tu amiga, tu amante, lo que quieras—comenté—. La vamos a pasar super bien, así que no te preocupes por él— señalé a mi compañero soltero—,  tendrás otras cositas que pensar... Más entretenidas. 


Estaba en la fila que me correspondía, viendo como algunos de mis compañeros parecían estar disfrutando muchísimo de esa primera gala. Yo no era tan lanzada y me defendía mejor en distancias cortas.

Mis ojos iban de unos a otros, pasando de los solteros, a las parejas. Intenté leer y hacerme una idea de lo que iba a encontrarme durante el programa, sobre todo en ellos, los novios, ya que al final era con quienes iba a convivir los próximos días.

Ellas ya estarían bastante preocupadas y, ocupadas, con mis compañeros. Algunos no se habían pronunciado aún o eran más difíciles de leer. Ellos fueron los que más me llamaron la atención, por ser menos legibles al principio, preguntándome que pasaba por sus cabezas.

Mis ojos se detuvieron un instante un chico rubio* que parecía enormemente alto en la distancia y, que por como iba vestido, me recordó a Daniel. El típico chico malo en apariencia con más de lo que dejaba leer a simple vista.

Al darme cuenta de que quizás había estado mirándole demasiado fijamente, queriendo descubrir pequeños detalles de su personalidad no revelada, amplié mi sonrisa y miré a mis compañeras solteras para disimular. Pasando después a la fila de mis compañeros solteros, viendo la diversión en la mayoría de sus rostros.

Intercambié alguna sonrisa cómplice en el camino y volví mi atención al show, negando suavemente sin poder evitar la diversión en mi rostro.


VALERIUS: 

No creía que el profesor fuera a defenderse de otra forma que usando la indiferencia, pero a algunos, necesitaban decirle las cosas de forma clara, y no dejarlos perpetuar sus tonterías. Fue por ello que sin mirar a otro lado, como si el mero hecho de intervenir  fuera por debajo de su estatus, que Valerius respondió, sin cambiar su posición.

- Niño, si fueras tan bueno al Soccer, estarías en la champions haciendo goles y no aquí, pavoneandote. Ya mostraste tus plumas  y ahora es el momento de que vuelvas a tu sitio antes de que me irrite tu cacareo. -

Y acto seguido, continuo viendo como el resto pasaba y desfilaba. Sintió la mirada de la rubia[1] sobre el, y sonrió, dedicándole si sabia verlo, su blanca sonrisa depredadora de dientes blancos, que contrastaban con lo extremadamente moreno de su piel


La morena le guiña un ojo al guapo actor ya que le esta mirando y sonríe. Le encanta esa sonrisa. No puede evitar escuchar hablar entre ellos a la pareja y le gusta lo que oye. ¿ Así que me ve guapa, eh?. Aprovechando que hay un parón entre las presentaciones, les suelta otro dardo con simpatía a la pareja.

- No te preocupes cariño, este bombón de licor le dará de tu parte a Dylan el besi de buenas noches antes de que se meta en la cama hoy. Yo lo cuidaré a partir de ahora... 

Luego se volvió a mirar a James, quien le había dirigido una mirada asentida y le dedicó una bonita sonrisa.


Miré entonces a Sofía y sonrei fieramente-que tal guapa si te apetece divertirte un poco creo que podemos pasarlo bien, si te atreves a conocerme claro-dije, pues había lanzado ya el desafío, pero antes había sido misterioso y viendo que ninguna novia había recogido aquel reto y ni se inmutó, opté por una forma más agresiva y directa y me dirigí a Sofía.

-Piénsalo encanto-dije con aquella sonrisa encantadora para tentarla-no te arrepentirás te lo garantizo ¿o necesitas permiso de tu chico?, tsk yo creo que no-dije chasqueando la lengua con desagrado-creo que debes hablar por ti misma, ven a conocerme y verás de lo que soy capaz, tal vez Sofía tenga el valor que a vosotras os falta-dije a las novias, -que por cierto tienen que defenderos vuestros novios de nosotros, pero dime Sofía ¿necesitas tu que te defiendan?, o puedes pedirme un cita, no muerdo, verás como sales de dudas.


-Yo creo que no has hablado hasta ahora pero me gustaría saber si tienes el valor de conocerme-dije mirándola a los ojos decidido.


Javier Romero

Hubiera querido responder a su versión sociópata y en esteroides, pues Javier tenía ojos para Sofia, pero Duncan se adelanta al intervenir y seguramente llevarse su atención seguramente pues iba a por Sofia.

Fuese que hubiera llamado la atención de Sofia o no, aunque hubiera valorado mucho el cruce de miradas con esos grandes ojos azules, hubo una cálida mirada entre las presentes que no le pasó de ser percibida, no estaba seguro de por que pero su mirada, su gesto y su estado pendiente de su pareja le llamaba la atención. 

Esperaría que crucen miradas, sabía que al menos recorrería una vez por su lugar, al hacerlo Javier alzaría para mover la mano a su pecho llamando a que ella sostenga su mirada unos momentos más, llevaría su mano a su pecho al lado izquierdo donde pertenecen los sentimientos según se dice, el corazón, dando un mensaje: Me flechaste, acompañado de una sonrisa suave y sumamente agradable. Espera alguna especie de señal, sea tímida, pública o secreta; era lo que tenían los juegos de corazón que a veces había que hablarle con susurros.

Javier no era del tipo de hombre que andaba gritando las cosas, las cantaba y este no era un momento para ello pero si sabía que podría significar la diferencia el no actuar ahora. Esperó un momento en que el bullicio de varias voces pareciera apropiado y por fin le hablaría a Tonya, proyectando su poderosa voz nuevamente -Hermoso Sol, me muero por conocer tu nombre... por favor susúrramelo cuando puedas.- ¿Por qué sol? ¿por que preguntar? Era obvio por el color de su vestido y por la mirada de Javier sobre ella, sobre esos ojos café que encontraba dulces con su gesto, claro que lo que hay debajo llama mucho, pero de momento Javier se enganchó de su rostro. Y aún así llamarla "sol" podía implicar que iluminaba e irradiaba calor, muchas sensaciones.


Había llegado a la gala de presentaciones de la mano de mi pareja, Valerius. Siempre al comienzo de todos los concursos en los que había participado, me ponía algo nerviosa, seguramente la expectación; hoy no era la excepción. Además es que ver a tanto chico guapo e incluso chicas, sonrojaba a cualquiera.

Bufff, qué nivel. Lo vas a tener complicado para resistirte, Val - allá a donde pusiera los ojos, me venía un plan picante y no discriminaba género en la realización. Aún con todo, procuré mantener las apariencias - un futbolista, no me lo puedo creer - ¿Me perseguirían? En el pasado había tenido romances con varios deportistas ¿recaería? 

Miré a todos y cada uno de los candidatos, los tentadores. Todos tenían algo, aparte de guapos había algo más, sentía atracción de muy diferentes maneras. Quizás por eso de estar distraída mirando cuerpos y rostros, me fui relajando y tomando control total de mis emociones y sensaciones.

Vi como una chica rubia miraba a Val sin ningún reparo. La seguí con la mirada, tenía un peligro aquella mujer. Pero luego haciendo una visión de conjunto, en realidad todas y todos tenían peligro ¿Podría poner la mano en el fuego por alguna de las parejas consolidadas? Aunque aún fuera pronto para componer estadísticas, estaba claro que el programa sabía lo que hacía y para nada nos lo iba a poner fácil.

Uno de los chicos llamó mi atención, explícitamente - Te tomo la palabra. Ahora procura no aburrirme o lo lamentarás - el chico rubio había roto el armazón de la timidez y había roto una lanza en forma de provocación - ¿En serio crees que necesito el placet de Valerius para divertirme? Qué poco me conoces... - me acerqué hasta Duncan y me coloqué a su altura para cruzar miradas, sonreí y le introduje una sorpresa en el bolsillo de su pantalón con la suficiente discreción - hace tanto calor...


Entra la última soltera. Pelo castaño, liso y suelto. Ojos verdes. Sonrisa deslumbrante. 1,75 de mujer con todas las curvas en su sitio. Su caminar es inconfundible como el de una modelo en una pasarela. Lleva una falda corta ajusta. Y una torera cruzada que resalta su escote. 

Se para mirando al grupo de las mujeres emparejadas. Y gira hacia los hombres. Tras un segundo repasando a todos, habla. 

- Quiero conoceros. Y cuando me conozcáis a mí, entenderéis que hay quién puede ofreceros más. Dadme la oportunidad. Si tan enamorados estáis no habrá problema. Y si no, os enseñaré que otras podemos cuidaros como es debido.

Lanza un beso y un guiño. Parece que no va dirigido a ninguno en concreto.


Daniel estaba apoyado en el baño, frente al espejo que le devolvía una imagen de sí mismo perturbadora. Se había enjuagado la cara para despejarse, a pesar de los avisos de la dulce maquilladora para no retirar la base antirreflectante que les habían puesto a todos antes de salir a escena.

Daniel se miraba con severidad, el reflejo que el espejo le devolvía era perturbador, el de alguien que podía hacer mucho daño a su futuro, si no lo conseguía controlar. El pelo alborotado de su flequillo desprendía gotas de agua, tapando parcialmente sus ojos oscuros como pozos.

De fondo escuchaba los avisos de los agentes del programa, los solteros estaban saliendo y pronto sería su turno. — Lo sé, lo sé… joder, ya salgo — dijo cuando la ayudante de dirección aporreó la puerta.

Daniel cogió el vaso de whisky que había rellenado y cerrando los ojos, pegó un trago del potente licor, cuyo ardor era un bálsamo temporal para todo el pensamiento autodestructivo que le acompañaba. Inspiró y se pasó la mano por el flequillo rebelde.

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Daniel salió con una sonrisa, caminó hacia las telas que separaban el equipo técnico del escenario por el lugar en el que se estaba grabando el programa. Una de las chicas con auriculares le hacía gestos con la mano para para invitarle a darse prisa.

Daniel apartó la cortina y salió por el pasillo hacia donde estaban sus compañeros. El hombre caminaba con confianza, era un hombre atractivo pero hacía mucho que había dejado de importarle los estereotipos y las opiniones sobre él. Llevaba el cabello largo un poco revuelto, una barba descuidada y una sonrisa pícara. Se intuían varios tatuajes en sus brazos, tapados por las mangas. Sus atuendo consistía en unos pantalones tejanos gastados, una camiseta negra ceñida y una chaqueta de cuero que debió pasara mejor vida pero que seguía siendo de buena calidad. Su aspecto era agresivo pero con una sonrisa arrebatadora. Para Daniel todo aquello era un juego, y le gustaba jugar aunque no fuese un ganador. Estaba claro que si algún día alguien le engañaba para casarse, apostaría fuertemente porque llegaría tarde a la boda.

Saludó a sus compañeros solteros con la cabeza y guiñó un ojo hacia las solteras. 

Luego cruzó por delante de las parejas. Sus ojos aquí se detuvieron para estudiar a sus objetivos. Había estudiado perfectamente el formato del programa, las ediciones anteriores y el flujo de eventos, pero hasta ese momento no había podido saber quienes eran las parejas. Miró a las damas una a una, intentando y fracasando de forma estrepitosa en no hacerse una idea prematura en su cabeza. 

Sin duda eran mujeres muy hermosas. Sus parejas eran harina de otro costal. Esas mujeres estaban en una relación estable con aquellos hombres, y sus apariencias no importaban. Ellos se habían ganado sus corazones y debían tener algo especial por lo que cada una de ellas había creado un vínculo. No sería fácil destruir un vínculo emocional bien formado. 

Tendría tiempo de conocer a las damas durante las semanas que iban a pasar en la villa, pero solo unos minutos para conocer a los hombres, a sus parejas. Debía analizar por sus reacciones y comentarios cuál era el eslabón más débil para saber quién era su rival.

Daniel se detuvo cuando vio la marca que la directora les había indicado para presentarse, miró con interés a las parejas y esbozó una sonrisa amable.

— Buenas noches, soy Daniel Mainar, soy el más viejo de mis compañeros, tengo casi treinta años y he vivido toda mi vida entre España y Nueva York, mi madre era canaria y mi padre estadounidense. He trabajado en múltiples oficios, he tocado muchos palos en la universidad de la vida, pero no creo que una profesión diga mucho más de mí que las notas de primaria o mi color favorito.

good can come from broken; — Under the cut you'll find 103 medium, textless  and...Me defino como un depredador de experiencias. Me gusta vivir al límite, viajar, probar cosas nuevas, bailar como si no hubiese un mañana y encontrar las personas más interesantes que puedan aportarme recuerdos imborrables. Para mi la vida es vivir el presente, como si fueras a morir mañana mismo, y solo así poder tener una vida que merezca la pena ser recordada. 

He venido aquí para irme con alguien especial. Alguien que me haga vibrar. Si no encuentro a esa persona, podéis estar tranquilos porque seré todo un caballero. Pero si esa persona es una de vuestras novias… — dijo guardando las manos en los bolsillos con aire diabólico  nada me va a detener.

Luego se giró para posicionarse con los demás solteros.

Outfit:

What does a bad boy look like? - Quora


Las presentaciones estaban llegando a su final, siendo Daniel el último en aparecer. Apenas había cruzado una palabra con él en el viaje a la isla, pero alcé las cejas sorprendida cuando dijo que su madre era Canaria y que tenía casi 30 años. ¿Que mas sorpresas guardaría? Definitivamente, el chico de las rastas y Daniel me despertaba curiosidad, queriendo saber que escondían tras ese aire de chicos malos.

Hablando del chico de las rastas..., volví a mirarlo. Aproveché que Daniel estaba en frente, para compararlos de algún modo. El chico de las rastas llevaba una camisa de lino abierta al pecho, que dejaba ver un colgante de cuentas. Intenté ver en la distancia, entrecerrando los ojos, la forma de lo que parecía ser jade.

Daniel sin embargo, iba con una camiseta de manga corta negra, más informal. Mis ojos se deslizaron hasta las manos del emparejado, donde  pude ver varios anillos y pulseras.

Según iba presentándose daniel, me hizo sonreír ligeramente divertida, cuando mencionó ser un depredador de experiencias. Mis ojos subieron lentamente de las muñecas al colgante de Jade neuvamente, que me tenía entretenida intentando saber que forma tenía.

No me interesaba demasiado entrar en el juego de gatas de mis compañeras con las novias, o de gallos de mis compañeros con los novios. Estaba más entretenida intentando leer esos detalles que no se decían en alto, pero que te revelaban los ojos.

Recordé lo que mis amigas me habían contado del programa.  En cuanto los ojos del rubio se encontraron con los míos, le mantuve la mirada unos segundos, bajandola lentamente a su colgante, casi como si quisiera hacerle saber que me había llamado la atención. Volví a sus ojos y terminé por retirar la mirada mientras colocaba un mechón de pelo tras mi oreja. Fingiendo inocencia... o no.


   - Es un placer conocerte Mónica!    No conozco muy bien esto de los realities, pero me pregunto si podemos conversar algunas palabras con los solteros que más han llamado nuestra atención antes de tomar una decisión?    Y si más adelante podemos cambiar dñla misma?  -        Pregunta Camile en español con un acento marcado y espera su respuesta antes de tomar la posición indicada cerca de Keneth para esperar el desfile de solteros

               La bella mujer brasileña consiguió un par de cocteles para Keneth y para ella y aunque estaba cerca de él le dejo tiempo y espacio para que así como ella disfrutara del desfile de los bellos solteros, dedicando les a cada uno una sutil y simple sonrisa y saludo tanto a las chicas como a los chicos, aún a la bella tentadora Elizabeth Lee, quien al presentarse trato de acercarse y tentar a Steve y a su novio Kennet Wong, entonces le correspondió también con una sonrisa y mirad pícara de una jugadora de ese mismo juego de tentaciones brindando a su salud como a cada uno de los otros jugadores, dejando que su escotado vestido rojo dejara realzar su curviíinea y latina figura sin dar mínima importancia al detalle de la llamativa prótesis de su pierna diseñada por ella misma, al final del desfile les comenta a los presentes tras ponerse de pie con un entrenado caminar de modelo de pasarela antes de mirar de reojo a Keneth y después al resto de los presentes, incluyendo a la presentadora y los otros miembros del Staff con un español un poco limitado y un acento portugués evidente:

                - ¡Buenos días damas y caballeros!    Mi novio Keneth Wong y yo, Camille Rodrigues, hemos venido desde lejos como el resto de los presentes a competir y ganar este reality , pero mientras que lo intentamos queremos pedirles que, como nosotros mismos, nadie se tome lo dicho y hecho en este programa como algo personal, ya que también queremos divertirnos con algunos o todos ustedes para mejorar nuestra relación, divertir al público de este programa y demostrar se puede tentar y ser tentado con y sin discapacidad!      Ya que este programa es popular y no tan elitista cómo algunas personas piensan! -     Camille Rodrigues se había quedado callada todo el tiempo, sin llamar demasiado la atención mientras admiraba la belleza y reconocía el encantos de algunas mujeres y hombres entre los tentadores y entre las parejas tentadas, ocultando el detalle de su prótesis, pero tal vez tras hacerse notar alguien de los presentes pudo haberla reconocido a ella como una medallista para-olimpica brasileña de natación en varios estilos, líder de opinión en grupos que promueven la inclusión de las personas con discapacidad y modelo internacional de pasarela para ropa deportiva y de lencería 


Y finalmente todos habían sido presentados, y Valerius casi ahorra un bostezo. Ya había vivido esta parte de las presentaciones y por lo general, eran aburridas, mucho más divertidas las partes de estar en la casa, con comida, los desafíos, y claro, las citas con las mujeres.
El sabía que no iba a ganar el programa, Sofía también, venían aquí a divertirse, ser los chicos malos, y causar sensación. Ese era su Rol. Lo aceptaba.

Sus anteojos oscuros ocultaban un poco el aburrimiento y la falta de sueño de la noche anterior.
Además, no había nada que valiera la pena el desafío, respecto a los chicos. Uno se le declaro románticamente, otro el rubito era mucho hablar, y le causaron gracia, pero no lo demostró. El rubito incluso quiso provocarlo de una forma un poco inocentona. Y eso había sido lo que le había causado gracia aunque no lo hubiera demostrado físicamente con otra cosa que no fuera indiferencia. Y es que no conocían a Sofía en absoluto, solo veían su belleza, sus ojos y sus curvas, pero no conocían su mente. No es que no tuvieran chance con ella, si que la tendrían de seguro, ella no iba a rechazarlos, pero iba a joderles la mente, iba a comerse sus cabezas y sus genitales, y los dejaría destrozados luego de utilizarlos, luego de compartir un poco de diversión. Ella necesitaba un hombre y no había ninguno entre los candidatos que presentaban, solo toyboys.
Hasta que se presento el último. Finalmente un desafío. Bien, la cosa se había puesto más interesante. La bella rubia no podía dejar de mirarlo y mirarlo a el. Seguramente tenía algo por los chicos malos.
Se pregunto qué le había puesto Sofía en el bolsillo. ¿Acaso un trozo de hielo? Sería divertido averiguarlo.

Se concentro en saber cual elegiría, porque gustarle, le gustaban todas. Se sentía en un buffet libre, y quería probar un trozo de cada plato. La Bella oriental le quedaba un poco pequeña, pero eso tenía su beneficio y sus curvas estaban muy bien, no se parecía al estereotipo coreano o chino. Emma tenía una delantera que quería probar, y la de Gina no se quedaba atrás en absoluto. "Candy", o así es como la registró mentalmente Valerius, era un trozo de chocolate, y a todos les gustaba el chocolate, Carla era alguien que sabía jugar con lo que quería y demostrarlo sin exponerse. Eso demostraba inteligencia. Y "Lollypop" estaba loca, su amplia experiencia en mujeres le permitía detectarlas casi de inmediato. Y le encantaban así. También se dio cuenta que las últimas dos se movían con la gracia de bailarinas, quienes son muy flexibles. Eso siempre daba un punto extra.

Valerius debía elegir y no sería fácil, nada fácil. Sujeto su mentón con su mano, un gesto característico que las cámaras apreciaban siempre, sonriendo de lado de forma algo canalla. Y se quito los lentes, para más impacto, dejando que sus ojos verdes, igual que la pieza de jade que colgaba de su pecho, impactaran en las féminas.

Eran ojos muy verdes, fruto de su madre vikinga, no como su cuerpo moreno, heredado de su padre, y repaso con la mirada a todas y cada una de las mujeres presentes, para que pudieran mostrar la mejor de sus poses a la hora de ser elegidas. Las estaba evaluando, lisa y llanamente. Era esa parte del juego ahora.
La rubia cruzo mirada con él y se la sostuvo. Otro punto para ella. Bien por ella, le gustaban las chicas que sabían jugar.
Tiro atrás una rasta y espero que ahora fuera Mónica la que les diera el pie a seleccionar.


Loreley pasó sus ojos por cada participante: estudió reacciones, respuestas, miradas, gestos. Su mirada gatuna saltaba de rostro en rostro, de cuerpo en cuerpo. Cada persona tenía algo a destacar.

“Bien, no tengo p…ta idea de cómo encararé esto. Pero cruzaré ese puente al llegar a él…”

Sus ojos se detuvieron en un muchacho y le dedicó una de sus caídas de ojos que prometía la gloria, pero fue apenas un momento para volver a estudiar a todos y cada uno.

“De Tín Marín De Do Pingüe…”

Se mordió los labios mientras recitaba esa rima interiormente, pensando en qué pasaría a continuación. Sus deseos de dar una calada a cualquier tipo de cigarrillo o dar un buen trago de bebida espirituosa fueron apaciguados un momento.

“We need a Little patience, baby.”

Una sonrisa iluminó su cara mientras la música de su mente llenaba los espacios en blanco.


TONYA: 

- Hay algunos que merecen la pena... -comentó Tonya con picardía, cuando Dylan le preguntó si había algún chico que había llamado su atención-. Aunque ya sabes lo que pienso, cielo -añadió, en tono más serio, haciéndole entrever que no tenía de qué preocuparse.

Lo cierto es que después de haber aguantado a Valerius en modo espantaviejas durante el viaje en yate, esperaba que el nivel de los solteros fuese un tanto similar. No había podido estar más equivocada. No se había hecho muchas ilusiones, aunque lo cierto es que buena parte de los tentadores le resultaban atractivos e interesantes. Solo quedaba por verse si ella lograría caer en sus tentaciones.

Tonya sintió la mirada de uno de los chicos sobre ella. Un joven de tez morena y cabello largo*, con unos rasgos que hacían que la chica pensase en cuál sería su procedencia. ¿Quizá era de ascendencia árabe? ¿Hindú? ¿Marroquí? ¿Español? De alguna forma, le resultaba muy exótico, distinto a lo habitual, por lo que cuando notó su mirada y escuchó cómo se dirigía a ella, no pudo evitar dejar escapar una leve risita. Se lo tomó como un desafío.

- ¡Te lo susurarré! -aseguró.

Y del mismo modo en que había hecho antes uno de los chicos, la ex-patinadora rusa se saltó el protocolo. Caminando sobre sus zapatos de tacón, se adelantó hacia el grupo de tentadores hasta detenerse frente a Javier. Lo miró con sus ojos castaños durante un instante, mordiéndose el labio con gesto pícaro. Después, posó una mano sobre la mejilla derecha del joven y acercó sus labios al rostro del chico, como si fuera a besarle de un momento a otro.

- Soy Tonya... -susurró al oído de Javier, queriendo hacerle sentir el tacto de sus labios carnosos rozando su oreja.

Tras susurrarle aquellas palabras, Tonya se apartó con una sonrisa resplandeciente. Podía haberle besado o haberse detenido más tiempo frente a los chicos, pero siempre había considerado que un buen espectáculo debía ser in crescendo. Si se empezaba fuerte, siempre había más margen a decepcionar a la audiencia. Dio media vuelta y regresó hasta el resto de las parejas, con un caminar firme y decidido propio de una modelo en un desfile.


- Es un placer conocerte Mónica!    No conozco muy bien esto de los realities, pero me pregunto si podemos conversar algunas palabras con los solteros que más han llamado nuestra atención antes de tomar una decisión?    Y si más adelante podemos cambiar dñla misma?  -  

- Tendreis tiempo de hablar con los solteros cuando esteis en las diferentes Villas, Camille. Ahora tenéis que escoger vuestra primera cita en base a lo que os hayan trasmitido sus presentaciones o la imagen que den. No os preocupeis, seguramente termineis teniendo una cita con cada uno de los solteros. Matizó la presentadora.

- Eso si es toda una entrada.- Comentó Mónica para la cámara cuando Diego se saltó el guión y se acercó a una de las parejas donde besó su mano de forma caballerosa.

- Chicos-...  con calma, sin perder las formas.- Amonestó sin verdadero peso en algún momento cuando surgieron roces,  cruces y edvertencias, en el caso de Robert con lo de meter goles o las palabras de Valerius. Estaba claro que se estaba calentando el ambiente, algo que por algún lado era bien visto ya que uno del equipo de imagen señalaba el pulgar en alto mostrando el buen recibimiento por las cifras de la audiencia.

- Ahora que ya conocemos a nuestros tentadores es hora de escuchar a las parejas. Ver que opinan de ellos, pero en especial, saber que chicos y chicas les han llamado la atención. Por ejemplo, Valerius, ¿ a qué chica la vas a dar tu primera cita una vez estéis en la casa?.- Se volvió hacia el resto de las parejas.- Id pensando a quien le vais a dar la primera oportunidad de conoceros, y ahora enseguida estoy con vosotros.-

- ¿ Y por qué ella?.- O tal vez te guste mas de una y no lo tengas muy claro.. Pensad que esta noche hay fiestas temáticas en las dos casas donde conoceréis un poco mejor en general.-


Antes de levantarse, tomo de la nuca a Sofía, y le planto un beso de lengua, y una mirada que prometía mucho, por ambos eran conscientes de que el regreso se haría largo para ambos, y… seguramente pasarían muchas cosas en su periodo separados.
Cuando Mónica le realizo la pregunta él se puso de pie, casi como un jugador de baloncesto por entrar al juego, y le respondió directo a la mujer.
- Eso depende, Mónica. ¿Estás entre las que puedo elegir?- ¿Bromeo? Valerius. Y era una verdad cierta que el mestizo le tenía ganas a la presentadora de hace rato, y jugaba con ello. Sin embargo, quizás algún día se le diera la posibilidad, sobre todo si seguía insistiendo, la audiencia en algún momento lo haría posible.

Dado que las cámaras lo apuntaban ahora directamente, como demostrando que tenia calor, el hombretón se quito el saco con tiempo, doblándolo, y dejándolo sobre el sillón. Hizo lo mismo con su camisa, quedando sin nada que le cubriera el torso,y camino hacia donde estaban las mujeres, no sin aprovechar cuando pasaba para tener una vista privilegiada del enorme escote de Tonya. La hubiera elegido sin duda de estar entre las tentadoras.

La espalda de Valerius estaba llena de tatuajes misticos, lo mismo que sus brazos, y torso, y camino lentamente, hacia donde estaban las mujeres.

- Mónica, el casting ha sido asombroso. No puedo decidir con lo que he visto, permíteme jugar un poco. – dijo consciente de que la audiencia le gustaría lo que estaba por hacer. Era por lo que él estaba ahí.

Se dirigió hacia donde estaba la pequeña oriental. – Repíteme esa pose, anda. – le pidió a Elizabeth en referencia a cuando hizo el gesto de reina. Asintió a la mujercita, y paso a Kandi. – Tú eres un verdadero caramelo . ¿Qué habilidad ocultas bajo el envoltorio? -

A Emma y Gina les pidió que se pusieran de pie, ambas a la vez. Y que dieran una vuelta. – Ustedes dos tienen aspecto de que podrían bailar conmigo toda la noche Ojala vinieran en combo. -


Se alejo de ellas meneando la cabeza, haciendo ruido con sus anillos y la cadena de sus pantalones.
Fue hasta Carla, y se quedo mirándola largamente, en silencio con una sonrisa, como imaginando las cosas que podría hacerle. – Eres una belleza. ¿Qué tanto puedes elongar esas largas piernas? – dijo como esperando una demostración.
Una belleza – fue entonces hasta Loly y le pregunto – ¿Tu puedes hacer lo mismo? Que ojazos tienes...-

Aunque estaba robando cámara, le estaba dando a las chicas una oportunidad de lucirse frente a las mismas, y darle mas cámara a cada una de ellas.

Luego se giro a Mónica, y camino hasta Loly y la tomo de la mano, e hizo lo mismo con Carla. – Me llevo a estas dos a la Villa, ¿Quién me las envuelve? ¿Que? ¿Una sola? Entonces que elija la audiencia. Yo no puedo. Ya me piden demasiado. –

Le dio un beso en la mano a cada una de las mujeres y volvió a su sitio.


CARLA: 

Una de las consecuencias de presentarme a un concurso del que no sabía nada, es que se me escapaban algunos matices del juego al que se suponía que había venido a jugar. La presentadora, Mónica, dio paso a que los "novios" empezaran a elegir con que chicas querían la primera cita, siendo el primero el chico del colgante de jade. - Valerius. - murmuré por lo bajo, memorizándome su nombre.

Valerius coqueteó con la presentadora y sonreí divertida. Ese hombre había venido a dar guerra y, a más de una le iba a gustar aquello, sin duda. Se quitó la parte superior de lo que cubría su cuerpo, dejando a la vista un torso tatuado que aún despertó más mi curiosidad.

¿Que significarían aquellos tatuajes? Me recordó de inmediato a aquel anuncio de colonia que se hizo tan famoso hace algunos años. Ese donde un tío enorme y tatuado aparecía delante de un montón de cámaras, con pose suficiente y, hacía que todo un estadio se rindiera ante él para terminar después en un vestuario con lo que parecían ser diosas. ¿Invictus? ¿Valerius? Interesante.

Volví a la realidad cuando el hombre, de estatura más que destable, se acercó a nosotras. Primero se detuvo ante Elizabeth, justo a mi lado. Pidió que le repitiera no sabía que pose. Después, pasó de largo hasta Kande, llamándola caramelo. Solté un pequeño "tss" sarcástico. ¿Enserio los tíos seguían pensando que a las tías nos gustaba eso? Igual era solo yo, pero si fuera con esa actitud conmigo... iba a pinchar hueso.

Tras Kande, pasó a Emma y Gina, que eran muy exhuberantes. Les pidió que dieran una vuelta y pareció montarse algún tipo de fantasía mental rápida con ambas. Alejé mi vista de él, para fijarme en su novia. ¿Que opinaría ella de esa actitud? 

De pronto se paró delante de mi y mi corazón se aceleró como si estuviera ante el peligro. Mis ojos se clavaron en los suyos y le mantuve la mirada, en silencio. Su sonrisa que me hizo ponerme un poco colorada y dijo que era una belleza, preguntándome cuanto podría elongar las piernas.

Alcé una ceja, al menos no me había llamado caramelo ni me había pedido dar una vueltecita sobre mi misma. - Posiblemente... más de lo que puedas imaginarte. - susurré, queriendo seguirle el juego. Estaba segura de que si me veía como una presa debil, no sería bueno para mi. Repitió que era una belleza y se fue hasta Lolly, alabando sus ojazos. 

Suspiré, algo más calmada cuando se alejó. Me hizo creer que sería a Lolly a quien elegiría en su cita y, cuando cogió su mano, suspiré alejando aquella sensación de peligro de mi. Pero de pronto volvió y también me tomó de la mano, sacándome de la fila. Cosa que para nada me esperaba.

Dijo que nos llevaba a ambas a la villa, pero al parecer solo podía quedarse con una así que... le pidió a la audiencia que eligiera por él. Era el momento perfecto para lanzarle algo que le "picase" un poquito al orgullo. - Tendrías que haber elegido a Lolly, grandullón. Antes del partido grande, hay que calentar. Que luego vienen las lesiones. - insinué mientras besaba mi mano, sin retirar la mirada de sus ojos.

¿De donde estaba sacando yo ese valor? Ni idea. Puede que fuera de la propia adrenalina de estar ante las cámaras. Era posible que más adelante, yo sola me tropezara con mi exceso de valentía, pero como dijo mi amiga Lena... aquí se venía a jugar. ¿No?


DANIELLE: Le provocó repulsión cómo saltó Valerius contra el soltero, es que desubicado desde el primer momento en que puso un pie en la Isla, no cesó en su afán de hacerse ver por más que fue ignorado por las parejas que estaban allí —salvo Kenneth y Camille— debido a su actitud hacia los demás que tenía junto a Sofía. Ellos iban a lo que iban, buscando tirarse a la mayor cantidad de chicas y chicos posibles, como si fuera un concurso para ver cuál de los dos estaba con más solteros. Lo cual a alguien como Danielle, que tenía una forma de pensar muy distinta le generó rechazo de inmediato. 

No contaba con tanto mundo como ellos, pero existía en su personalidad decencia y decoro. Así que tras suspirar por ver la pantomima de los dos en su línea, se atrevió a responder ignorando por completo las cosas que hacían algunos. Sí que le llamó la atención la presentación de Daniel, parecía ese tipo de hombre que llevaba consigo algo más que una fachada. No solo era vestirse como chico malo, que cualquier chica muere por eso, sino que su actitud estuvo en sintonía. 

—Me atrevo a decir que son todos muy apuestos, agradezco su cuidado y respeto hacia nosotras—algo que el moreno de las parejas parecía no tener—. La verdad Mónica, mi novio es la persona que me parece atractiva y con la que de verdad siento que tiene todo lo que necesito. Pero sé que eso no responde a tu pregunta, diré que Robert a la vista me resulta un hombre sexy... Su personalidad, esa osadia que le sale por los poros me llama la atención. Nunca conocí a nadie así. 

Miró a su novio, es que se sentía mal por decir aquello y para no provocar un enojo en su chico, decidió mencionar a más personas para que no vea que había una fijación hacia el futbolista, que si, seguro algo de ello pasaba pero no lo hizo adrede ni con intención de mostrarse como una mujer babeando por un hombre que la miró. Dani no era así, veía más allá de un cuerpo, una actitud. 

Así que pensó mencionar a dos más, así se quedaba tranquilo Steve. 

—Daniel, es una persona que llamó mi atención por su presentación y Taku... Por su cultura. Perdón, es que necesito conocer más a las personas, no podría elegir ahora mismo una persona. Es una mera impresión inicial. 



 

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25/10/2023, 02:24
Narrador

Loreley Rogers

Loreley estaba mirando la actitud del vikingo con una mezcla de diversión y extrañeza. Se desenvolvía como todo un seductor: decía a las chicas algunas cosas que la hicieron cubrirse la boca para ahogar una risotada. Pero en cuanto la miró a ella, los verdes faroles gatunos no se amedrentaron ni un pelo.

-Yo puedo hacer cosas que ni figuran en el Kamasutra… el problema es si tienes el aguante, vikingo.

 Loreley solía ponerle motes a todo el mundo, no despectivos, sino relacionados con algo que veía en ellos, así que a este le tocó el suyo: “vikingo conquistador”. Dejó que tomara su mano aunque lo miró nuevamente con esa desfachatez gatuna como diciendo: “siempre soy la que manda.” De hecho acercó la propia mano del muchacho a su boca y le lamió el dedo mayor un segundo, luego lo soltó.

Su mirada volvió a perderse juguetona, mirando también a su compañera de elección que era realmente bonita.

“Fae Fi Fo… dijo el gigante, ¿serás gigante en todos los sentidos?”


MARTA: Me quedo pensativa sin poder evitar mirar a James cada poco tiempo. En breve nos separaremos y empezará el concurso, y estaba preparada para fingir hasta conseguir ganarme el premio. Pero tener que empezar tan pronto me pone nerviosa, y más por hacerlo delante de él y que no se dé cuenta de que estoy solo siguiendo el juego para intentar llegar todo lo adelante que podamos.

Cuando Mónica se acerca para preguntarme trago saliva mirando por última vez James antes de la respuesta. Pues va a parecer que me interesan los chicos de la D, pero lo cierto es que los tres que más me han llamado la atención han sido Daniel, Duncan y Diego. El motivo no se, quizá la seguridad que demuestran en su actitud. Ahora mismo no podría decidirme por uno de ellos. Y de los demás tampoco puedo hablar demasiado porque no se han interesado por mí. Así que de momento creo que esa primera cita será con uno de esos tres.

Una vez pasado el trago miro a James con una mirada apenada. Solo rezo porque no haya malinterpretado mis palabras.


Javier RomeroLoreley Rogers
---PRIVADO---

Lo más probable es que a ojos de concursantes pasase de ser percibido, pues estarían al pendiente los unos de los otros pero la complicidad entre dos de los solteros estaba clara y pactada desde que se vieron... Ahora frente a las personas que debían seducir Lolly lanza una mirada pizpireta a uno de los participantes, buscando una reacción (o no) , Javier no se la podría negar era un romántico y como cantó antes: Se moría por tener algo con ella. Las vicisitudes del universo parece que habían puesto a dos que serían una gran pareja como tentadores, mientras a otro dúo de tentadores como pareja.

Javier sonríe al cruzarse miradas con Lolly, pero tiene cuidado de apagar su sonrisa pronto, que no quería condenar las ambiciones de su persona favorita en el concurso por que él fuera un romántico empedernido que era capaz de irse a besarla frente a todos. Y sería esta clase reacciones las que se podrían notar ante cámara a ojos atentos.

Sin embargo, fugaz como fue la luz que iluminó su corazón lo sería el gesto que pondría Javier cuando ve a Lolly lamerle la mano a Valerius. De inmediato sintió como se le hace un nudo en el estómago, podía sentirse enfermar sin embargo la amargura en su boca no volvió pues en el fondo sabía que eso era parte de su jugada... solo ... solo no sabía que sería así. "Eres un idiota..." se enfermaría imaginando como le regalaría el olor de su piel a ese cretino y no podría hacer nada pero "¿A eso vinieron, no?... sí, pero podrías esperar a que no mirase... ¿Tu que hiciste? no hiciste lo mismo o peor al ser romántico con Tonya?... sí... eres un hipócrita."

Javier deja de ver en esa dirección antes de que haga alguna estupidez. "Ten piedad por favor..."


Javier Romero

Se podía sentir afortunado desde que le respondió la mirada, la sonrisa en el rostro de Javier no se borraría. Llega a escuchar un "¡Te lo susurarré!" En respuesta a sus palabras que consideraba osadas, entonces se puede notar como una sonrisa ilusionada se revela en el rostro de Javier.

La mujer ya sabría que efecto tiene su figura, pero ver las reacciones de alguien atractivo como Javier podían ser llamativas al verla acercarse. Ella no solo tenía ese rostro que le cautivó sino que al andar su femineidad destacaba más y causaba que todo dentro del músico se agite, sus dedos inquietos quería tocar una serenata con el corazón para ella, para calmarse pero su guitarra estaba bien lejos. Además al otro extremo de ese rostro agraciado que le fascinó antes que el resto de la mujer, ella calzaba unos zapatos de taco alto que favorecían las bendiciones que ya de por si agraciaban a la mujer. Por alguna razón se siente sediento, sediento de Tonya claro; remoja sus labios y al darse cuenta de su gesto se cubre la boca con los dedos, como si intentara disimular.

Ella se detiene frente a él, Javier siente impaciencia al verla morderse los labios pero le sostiene la mirada tras ello. Ella se asoma hacia él, Javier siente su corazón latiendo con fuerza, la proximidad con una mujer así podría considerarse peligrosa cuando menos; su mano inadvertidamente se mueve a acariciar suavemente el antebrazo de la hermosa ex-patinadora mientras ella deja que su tibio aliento acaricie la piel de su oreja. -Hmm...- emite suavemente como si disfrutara tanto esa sensación y ese gesto que no pudiera contenerse. -...Gracias, me salvaste la vida...- le responde el susurro con otro, un susurro dulce para esa carita que se le apeteció como tal. Se volvió a si mismo deudor de Tonya, de un compromiso quimérico.

Si ella se lo permitía, Javier dejaría sentir sus dedos por el antebrazo de ella mientras se aleja de regreso a su lugar, estirando su brazo y haciendo que ella haga lo mismo en su corta despedida.

Javier se sentía conmocionado, no esperó esta respuesta de Tonya y valoraría más cualquier cruce de miradas; pero seguía inquieto como si esa ferviente pasión en su interior no se mitigara aún. Inquieto decide soltarse la coleta y dejar sus largos cabellos sueltos por fin, agitándolos un poco y luciendo la leonina melena.


DYLAN:

Dylan mantenía la sonrisa a todo el mundo, como era habitual en él. Quizás era demasiado bueno y tenía poca picardía en su corazón. Pero lo que tenía claro era que jugaba con desventaja en aquel programa. Y eso se hizo palpable para él cuando Javier comenzó a coquetear con Tonya, y ella le respondió siguiendo el juego. Dylan mantuvo la sonrisa, aunque en ese punto ya era falsa, simplemente usó sus dotes de actor para mantenerla. Tras el juego entre ambos, Tonya volvió a su posición original mientras mantenía esa sonrisa tan bonita que le caracterizaba. Por su parte, Javier se desmelenaba, como si quisiera competir en un concurso de melenas de león con Valerius.

—¿Te lo susurré, en serio? —negó con su cabeza, pero siempre manteniendo la sonrisa—. Si después de esto se soltó la coleta, bésale, quizás se quede calvo.

Para los susurros, Dylan se tuvo que acercar a ella, pero cuando hubo finalizado se apartó, continuando con el show tal y como estaba previsto.


CAMILLE:

.       - Sin lugar a dudas percibo y disfruto con todos mis sentidos la belleza o galanura de cada uno de los atractivos y encantadores solteras y solteros que serán nuestras tentaciones mi querida Mónica, de manera que tengo duda que sucede si coincidimos algunas de las parejas en elegir a un mismo soltero lo compartiremos?     El o ella decidirán o cuál es la alternativa? -      Dice con curiosidad Camille mientras que camina con caminar seguro y seductor para acercarse a los solteros y solteras para escuchar sus susurros. Reconocer sus aromas, sonreírles y mirar les con sutil picardía después de despedirse con un apasionado beso en la boca y la oreja a su novio para susurrarle:

.        - Te amo mucho Keneth!    Diviértete, que yo haré lo mismo!


Valerius era pura dinamita, difícilmente podía quedarse quieto en un lugar un momento, no. No podía, tenía que estar en continuo movimiento. Así que, conté en silencio a modo de broma y también por puro convencimiento el tiempo que pasaba sin abrir la boca. 15 segundos, todo un récord. Normal que acabara haciendo gestos de aburrimiento. Era así. Pero tampoco podía criticarlo en exceso, sabía como era, conocía sus motivaciones - oye, guarda un poco las formas. Ya sé, ya sé, pero acuérdate, es un programa con sus normas, aunque no te guste mucho, tienes que aparentar que sí. Vale? Sé que puedes.

Atendí a la presentadora enunciar la dinámica y el progreso del concurso, lo que vendría después. Cada concurso en los que había participado eran similares, cierto que cada cual tenía su nota propia de originalidad, pero siempre había un momento para conocer, otro para intimar, luego un descanso. Se activaba todo con un careo con tu pareja, luego con los tentadores y otra vez. Aunque pudiera parecer monótono no lo era, ciertamente el formato generaba muchas ralladuras de cabeza y comentarios a través de la tv.

Antes de que todo empiece a girar, quiero agradecer que tanto Valerius como yo estemos aquí, podamos participar, conocer gente que de otra manera sería difícil y a la vez me gustaría aplaudiros a todos porque sin duda, el programa ha escogido a personas muy atractivas... y no lo digo sólo por los tentadores - quería tener un gesto de agradecimiento a todos lo que hacían posible el programa, que seguramente eran personas bastante anodinas y discretas, que sin embargo tenían un gran trabajo a sus espaldas (realizadores, productores, cámaras, maquilladoras, etc) - también veo que el nivel está muy alto. Veo chicas muy guapas, a mí misma me provocarían muchas tentaciones y chicos, claro. Yo sinceramente, me gustaría poder tener contacto con todos, es cierto que, algunos me han llamado más la atención que otros, pero no descarto a ninguno; de primeras a ninguno - cierto que aquellos cuerpos musculosos, aquellas miradas atrevidas, manos firmes, cuerpos esculpidos destacaban por encima de otros atributos, pero no era yo quien dejaría atrás a alguien que a priori no fuera tan guapo como otros. Había tenido alguna que otra experiencia en la vida a través de la cual, había aprendido y no quería repetir errores.

A través de un beso y un cachete por mi parte, fue como Val ya se introdujo en la dinámica del programa y empezó a decidirse por la elección de la primera cita. Por supuesto, escogió dos de primeras - genio y figura hasta la sepultura.

Nuestra despedida fue más orgánica que formal. También porque teníamos una forma de ser especial. Tampoco iba a criticarle nada a estas alturas pero sí que fue todo un contraste con las demás parejas.

Mónica, te digo una cosa... porque hay chicos muy guapos que sino me recojo el pelo y escojo chicas también jhajhajha

Valerius había escogido a dos chicas y la organización parecía aceptarlo ¿Podría darse tal situación? Dudé en hacer exactamente lo mismo, aunque tampoco me iba copiar comportamientos ajenos. Quizás lo mejor sería ir chico tras chico, darle a cada uno su momento, sin mezclas ni adulteraciones.

- ¿Se escoge sin más? Es decir, por comenzar podría decir Javier, Duncan o Daniel ¿Hay algún orden preestablecido?


DANIEL:

Daniel Se mantuvo de pie con los brazos en la espalda, manteniéndose recto y sacando pecho. Estaba estudiando minuciosamente a las parejas, escogiendo la mujer a la que seduciría de todas esas fascinantes y atractivas parejas. No se trataba de buscar la más atractivas, joder, todas eran modelos.

Era la relación con sus parejas lo que realmente fascinaba a Daniel. Quería un desafío, deseaba quebrar a una de esas mujeres, hacerle dudar de sus convicciones, y conseguir que se derritiese a sus deseos. Como si fuese un lobo, sus ojos estudiaban a su presa, tan serio como un artesano escogiendo la materia prima de su próxima obra maestra.

Alguien entre los solteros le susurró algo, Daniel esbozó una sonrisa divertido. Para ese hombre parecía algo más que un juego, como si hubiese algo personal en todo aquel circo, y se estaba impacientando.

— Entonces... ¿cómo funciona esto? ¿Nos van a dar una cita con varios solteros? — dijo murmurando al resto de solteros cerca de él. 

 Jamie Dornan, sexy y atrevido en la portada de Interview

Había visto las ediciones anteriores con interés cuando su primo le convenció para reunirse con los productores de casting. Sabía que las parejas podían escoger a un soltero o soltera con los que compartir una breve cita. 

Siempre había sido citas de un solo candidato. Sería terriblemente incómodo tener que compartir una cita con una de esas preciosas mujeres.

Inspiró para retomar la calma, y sus ojos se centraron de nuevo en una de las parejas... empezaba a tener muy claro quién iba a ser su presa.


STEVEN:

Las palabras con las que el futbolista le respondió le confirmaron a Steven que el tipo nada tenía que hacer con Danielle. Se equivocaba de chica si pensaba que solo con halagarla podría ganarse su corazón. Su novia era sencilla, hermosa, pero además muy inteligente, brillante incluso. Y no era una egocéntrica de las que aman que solo las alaben y les hablen bonito. Así que no se preocupó en responderle, de hecho casi se echó a reír al ver que era Valerius el que parecía haberse alterado por la manera de hablar del tal Robert. La joven Elizabeth por otro lado volvió a captar su atención, no sabía si realmente a la chica le gustaba o solo lo decía porque era su tarea: hacer que él pecara. Claramente, era una mujer que podría hacer pecar a cualquiera...

Vio a la chica de blanco, la última en presentarse de las solteras, luego otro, y finalmente el momento en que venían emparejados debían mostrar cual les había llamado la atención. El show de Valerius y Sophia simplemente le hizo rodar los ojos, era claro que o tenían una relación muy abierta o en verdad no estaban interesados en ese juego, porque ninguno pareció molestarse de que la otra prácticamente le estuviera metiendo mano a uno de los solteros, mientras el otro quería llevárselas a todas.

Entonces escuchó a Dani y hubo un rictus en la sonrisa de Steve. ¿De verdad estaba eligiendo al guaperas del balón? Quizás la herida no fuera tanto por el hecho de que su novia se interesara por otro, sino que justamente fuera por aquel chulito. Una herida en su orgullo. Se tragó el veneno, sin embargo, y sonrió a su novia. -Tienes suerte Bob, esa barbita que llevas te hizo ganar puntos, solo porque se parece a la mía.- Dijo, pasándose la mano por su rostro. Miró a Danielle mientras mentaba a los otros dos, pero su sonrisa volvía a parecer la misma.

Es un juego, se repitió. Confío en ella. Entonces, ¿por qué por primera vez sentía miedo de estar cometiendo un error? Debía seguir adelante con aquello. Te quiero, decía su mirada dolida hacia Danielle, antes de dirigirse hacia la joven asiática. -Creo que serías una tentación donde sería difícil no caer...- Dijo, dejando claro que ella era quien más le había atraído. -Pero jamás engañaría a Danielle por nadie que no estuviera dispuesta a estar conmigo el resto de nuestras vidas.- Declaró, y era una declaración para todas. Dani había dejado una barra muy alta en su vida, y no pensaba dejarla por alguien menos que ella.


CAMILLE:

.         - Tranquilo por favor Daniel, hasta hace apenas hace un momento parecidas el tipo más maduro y seguro del grupo, no te quiebres tan rápido ante la duda de lo que pasará, si todos tenemos paciencia pronto sabremos más acerca de la mecánica del juego! -.    Le Susurra Camille al guapo y maduro hombre tras escucharle por estar cerca de los solteros, mientras que de reojo escucha a Sofía y se acerca a ella para preguntar le con un susurro:

           - Si estás indecisa entre esos tres galanes guapa que te parece si ahora me dejas probar primero una cita con Daniel, aunque que no me molestaría coincidir en una cita con él y contigo, porque como tú coincido en la belleza de otras mujeres, como la tuya, ya que mi novio Keneth queremos aprovechar la oportunidad para experimentar cosas nuevas! -     Propone la joven y bella brasileña a la guapa y simpática griega con quién pronto había hecho amistad sin haber aún comprometido su decisión con la presentadora del programa, en espera de que ella pudiera explicarles la dinámica en caso de que más de que una o un soltero fueran elegidos más de una vez para tomar su propia decisión 


DANIEL:

Daniel arqueó una ceja muy serio ante las palabras de Camille. Sus palabras habían sido solo un murmullo y tal vez la pareja hubiese malinterpretado el tono del comentario del soltero.

Volvió a esbozar una sonrisa a las parejas mientras colocaba sus manos en los bolsillos de sus desgastados tejanos. Debía calcular bien sus palabras, como un soldado internándose en territorio enemigo sin saber dónde puede haber trampas. Le importaba una mierda la opinión de la audiencia o la imagen que iba a dar si se comportaba como el engreído narcisista que era, pero había una persona a la que no deseaba defraudar.

— No confunda usted mi determinación con mi interés en el conocimiento de las reglas, señorita Rodríguez.

El programa tiende a cambiar pequeños matices en las reglas con cada nueva edición del programa, pero estoy seguro que nuestra insustituible presentadora dispersará mis dudas en breve.


Robert dedicó una sonrisa sarcástica ante las provocaciones y contestaciones del resto de novios. Era su momento, el demostrar que la tenían más grande que los que estaban allí plantados para tentar a sus chicas. Y tan mal no lo estarían haciendo, ni él, ni sus compañeros, cuando saltaban así…

Sentía la mirada de Danielle sobre él. Como ese intercambio visual entre ambos era constante. Como la mirada de la chica se desviaba rápidamente cuando Robert clavaba sus ojos llenos de determinación directamente sobre esa mirada llena de nerviosismo y vergüenza, pero a su vez, curiosa y con una pizca de osadía. Como su sonrisa tímida se dejaba mostrar cuando le bajaba la mirada al futbolista.

Robert estaba ahí, al lado de sus compañeros, sin quitar ojo de todo lo que sucedía a su alrededor, sin miedo a mostrar sus cartas. Su postura era firme y erguida, lleno de determinación y confianza en sí mismo, desprendiendo ese aire de seguridad y convicción, sabiendo lo que quería, dispuesto a conseguirlo.

Y el primer pasito ya estaba dado.

— Estaría encantado de mostrarte más de mí, Dani. Eres la chica que más me llama la atención — dijo con cierta libertad, intentando que la chica desviara la mirada de su novio. — Estoy seguro de que tienes mucho que mostrar, sacarte esa coraza y con alguien como yo a en tu vida, no tardaremos en conocer a la verdadera chica que se esconde bajo esa mirada… Y bueno, ya viste a tu chico, estará bien con Elizabeth, no te preocupes — le dedicó una sonrisa sincera a Danielle, para que se sintiera cómoda ante aquel comentario al jugar a ese doble juego. — Tú y yo en la primera cita ¿Qué me dices? — le dijo en un susurro más que perceptible por todos.

Podía jugar al juego de estar por todas y, realmente, aquello le daría más posibilidades. Pero aquella rubia le había encandilado con aquella mezcla de dulzura y timidez. Iba a por todas, a por Danielle sin miedo, aun a sabiendas de que se podía estampar, dedicándole miradas y gestos, llamando su atención en todo momento.


ELIZABETH:

Allí estaba muy entretenida con todo lo que sucedía delante de mi, haciéndome una idea de los comportamientos que manifestó cada soltero, dónde nacían los celos, dónde el narcisismo y también que sucedía cuando se tocaba un poco lo que más se quería. Desde un principio supe que mi afán por la caza deportiva era tal, que no podía permitirme ser tentada yo por alguien que no debería. Ese le quitaba gracia, no era divertido tener a un hombre en pareja intentando seducirte. 

Me limité a sonreír por mera cortesía a Valerius y le dediqué un gesto a Carla, ella seguro que lo entendería. Además mi objetivo por suerte me lo iba a ser más difícil, lo cual resultaba estimulante. Es que ya centrada en aquel muchacho de barba, el novio de la princesa, supe que tener obstáculos, saber que un vínculo tan íntegro, fuerte donde los cimientos en teoría nunca se caerían, era el lugar donde debía trabajar. 

De ahí que me sorprendió para bien cuando se dirigió a mi, es que me sentía confiada, pero tener una comprobación me dió a entender que estaba lista para jugar y ganar este juego. Era personal, y un premio mayor me llevaría, uno que de solo pensarlo me erizó la piel. Se sentía genial. 

—Nos vamos a conocer, sin prisa, sin presiones. No pretendo ser el reemplazo de nadie, sino la persona más significativa en tu vida—dije súper confiada, a ver si lo lograba —. Nos vemos en la primera cita, Steve. 

​​​​​​ Orgullosa por el logro, regalé un guiño de ojos desviando la mirada hacia un punto, el juego había comenzado. 


DYLAN:

Poco a poco Dylan comenzaba a arrepentirse de aquel programa. Pero ya era demasiado tarde para echarse atrás y debía involucrarse con el juego. Cuando le llegó el turno de hablar con la presentadora, Dylan se planchó la ropa con las manos y el pelo lo agitó con sus dedos. Estaba nervioso, se había fijado en varias chicas, y procedería a decir sus nombres, tal y como el programa exigía. 

—Hola —respondió Dylan, nervioso, sonriendo y tratando de mantener la compostura. Sus dotes como actor parecían no servir de nada—. Bueno... me ha costado decidir, estoy enamorado de Tonya, por supuesto, pero dado que el programa tiene unas reglas... diré que me gustaría charlar con la señorita Lee y la señorita Jones.

Tras decir sus nombres los latidos del corazón disminuyeron, se sentía como la primera vez que fue a hacer la audición de John Lee; la famosa película de culto donde un hombre atormentado se involucra en una espiral de venganza por que asesinan a su gato. Él no pensaba que fuesen a darle el papel... y, sin embargo ya iban por la décima entrega. Ha perdido la cuenta de los gatos que su personaje ha perdido. Pero aquella isla era distinta, allí se jugaba con otras reglas.


¿Será mi culpa que me acostumbré?
cambié todo de mi pa’ no perderte
dejé que me cuidara y me descuidé
terminé perdiéndome, pеrdiéndote, ey.

La mente de Danielle en este preciso instante era un verdadero lío, justificando de alguna manera la decisión de no querer participar en un show donde podía romper su relación con Steve. ¿Qué tipo de crueldad era ésta? No lo comprendía, en verdad el precio de convertir a su chico en un escritor sería todo este amor. Iba más allá de una mirada, de un mero acto de seducción, estaba en juego todos sus sentimientos como si tuviera una maleta en su mano con todo lo vivido. Cada recuerdo, cada beso, abrazo o esas miradas que llenas de tanto amor, ahora se deluían por la fama, por un objetivo personal en el que ella no sería parte. 

«No me hagas esto...» pensó al suspirar mientras observó a los solteros y negó a través de un gesto que puso en jaque todo su tablero de ajedrez, manteniéndose firme en sus convicciones y todo lo que la mantenía unida a quien había sido y en teoría era el amor de su vida. Sólo que en medio de sus nubes, sus dudas y esos celos que incipientes cobraron vida de la nada, escuchó la voz de Robert y se quedó pendiente de aquel lenguaje no verbal, sorprendiéndose una vez más por su descaro, esa determinación que quizás su novio no tenía. ¿Siempre había sido así? ¿Con todas las mujeres que tuvo en su vida era así o ella de verdad le había impactado? No lo sabía, era carne de cañón, una presa para los lobos, una tentación para ese futbolista que no tuvo inconveniente en decir: aquí estoy, mírame. 

Incluso estuvo por responderle, desafiante y osada, pero fue Steve quien la silenció cuando soltó lo de la barba. Esto no fue nada, no en comparación a lo que dijo cuando se dirigió a Elizabeth. ¿A esas jugaría? Entonces Danielle quizás movilizada por sus celos, por la actitud de su novio, respondió a Robert.

Acepto. Una sola oportunidad, imagino que un partido difícil no te echará hacia atrás. 

Luego miró a Steve y le dijo en susurros. 

Yo también jugaré—comentó al romperse un poco, pero lo haría. 

Estaba muy celosa y no supo gestionar la situación, no era como sus compañeras. Elizabeth desde su punto de vista era demasiado bonita, perfecta, con una actitud arrolladora que ella jamás tendría, no era así. 


Mentiría si dijera que aquel juego que se llevaba con Danielle, lleno de miraditas y gestos en silencio, era figurado. Le gustaba aquello, como le había gustado la chica en un primer momento al cruzar miradas. Había lanzado todo al primer impulso, a esa chispa que había sentido al verla cruzar el jardín, sabiendo que no sería nada fácil. Pero así era Robert, un tipo decidido y seguro, dispuesto a todo por aquel magnetismo que sentía por ella. No tenía miedo, y quién sabe, a lo mejor aquella mirada escondía lo que el futbolista estaba buscando…

Así notaba el miedo en la mirada de Danielle, el nerviosismo de ser el centro de atención de todo aquello. En como miraba a su pareja en silencio cuando este hablaba o miraba a Elizabeth. Incluso notó aquellos celos que la chica podía sentir ante la elección de Steven con su compañera tentadora.

Pero una vez sintió aquel reto de la chica, la sonrisa buscona de problemas de Robert se borró por completo. Danielle había dado un paso importante, entrando con todo a ese juego de la seducción. No se había equivocado en la chica, aquello era un pequeño resquicio a la verdadera mujer que podía esconderse tras ese amasijo de sentimientos y sensaciones.

— Con esa oportunidad tendré más que suficiente para convencerte de que lo nuestro valdrá la pena. Me encantan los partidos difíciles, son los que dan mayores satisfacciones y son los que recuerdas toda tu vida — le dedicó una mirada que hablaba sin palabras. Sus ojos, expresivos y claros, mostraban una gran seguridad en sí mismo, manteniendo en todo momento el contacto visual con Dani. — Ya te dije que me gustas, quiero que nos descubramos mutuamente y que mejor que esa primera cita.

Sus palabras parecían sinceras, intentando quitar esos miedos que la chica pudiera sentir y creando esos celos que Steven podría sentir en aquel momento y podrían ayudar, más aún, a Elizabeth.

— Pues creo que tenemos la primera cita de muchas, Mónica — se dirigió a la presentadora del reality, dirigiendo de nuevo la mirada a Danielle, esperando volver al juego que se llevaban ambos.


STEVEN:

El profesor y futuro escritor correspondió al guiño de Elizabeth con una sonrisa encantadora. Se la veía competitiva y que no temía al reto, uno que ciertamente Steven no le haría fácil. Él estaba dispuesto a probar ante las cámaras lo verdadero que era su amor por Danielle, y lo dispuesto que estaba a pasar por el fuego del infierno para salir renacido de las llamas a los brazos de su novia. Aún si ya desde ese momento podía sentir la tensión entre su pareja y él, como una elástica que comienza a estirarse. El reto que Dani lanzó podía parecer que iba dirigido a Robert, pero Steve sabía que era hacia él. Jugarían con fuego, ¿cual sería más fuerte?

Fue ver la actitud del futbolista, y la manera de dirigirse hacia Dani que terminó por enfurecer al hombre. En segundos había cruzado el espacio para interponerse entre las miraditas que se estaban lanzando, colocándose frente a su novia como protegiendola de un ataque frontal y dirigiendo una asesina mirada al tal Bob. -Ya tendrás tiempo de jugar tus cartas y perderlas todas, pero es este momento ella sigue siendo MI NOVIA, ¿está claro?- Dijo, retador. Si aquel imbecil intentaba acercarse a Danielle en lo que quedaba de noche, no iba a dudar en romperle a puño limpio esa sonrisita de chulo.


VALERIUS:

Valerius había hecho su trabajo: romper el hielo siendo el más atrevido, y algo canalla, para que el resto de los integrantes se sintieran más cómodo para actuar, y relacionarse, ahora, en lugar de estar en sonrisas tímidas y cuchicheos, se mostrarían más atrevidos, menos cohibidos. Cierto, seguro recibiría algunas críticas por ello, pero su piel era más gruesa que la normal, o no podría estar en la televisión, ¿no?

Ese era el motivo por el cual lo habían traído a este reality, romper hielo y calentar la audiencia: “El Papel del chico malo”.
No era gratuito que el primero en elegir fuera él. Por eso la presentadora le había dado esa sugerencia, de elegir a más de una. También por eso había puesto en su lugar a Robert, aunque eso lo había hecho por gusto propio, no le gustaban los matones, a menos que fuera el mismo. Eso daría que hablar, levantaría los ratings y haría el programa más exitoso. Le darían mas exposición pública, y él lo entendía y aceptaba su rol, el de Sicario. Un jodidamente atractivo Sicario.

Pero si iba a ser un Sicario, sería uno profesional, él sabía bien lo que hacía lo que hacía, detrás de todo ese show y desparpajo, interactuando con cada tentadora le daba a cada una la oportunidad de lucirse frente a las cámaras, y demostrar sus dotes y personalidad. Porque por eso estaban los tentadores aquí, por una oportunidad en los medios, o no habían entendido su rol. Algunas lo entendían, otras no. Afortunadamente, aquellas que le gustaban realmente, lo habían entendido. Se sentía contento y satisfecho con su decisión.
Este reality después brindaría oportunidades de tener seguidores en su instagram o tiktok, armar un onlyfans, o dedicarse a presentar el clima en alguna cadena televisiva, según que tan bien supieran desenvolverse. El sabía que no podía volar tan alto y lo aceptaba y disfrutaba. Vivía en el momento. Como con Sofía, la adoraba, pero ambos eran trenes en rumbo de colisión, y en algún momento iban a estrellarse. 10 meses era más de lo que pensó que podría estar con alguien y sin embargo, allá estaban. Suponía que si sobrevivían a este reality, serian una pareja de verdad. Aunque él y seguramente ella lo veían como poco probable. Mas cuando tanto Carla como Lorelei reaccionaron como reaccionaron, provocándolo. Solo están frente a las cámaras hizo que se refrenara, aunque no de dar alguna respuesta tapando los micrófonos.

Y mientras se cruzaba de brazos, ahora venia otro juego, otro juego que le encantaba, el de ver los verdaderos rostros de los integrantes, de sus parejas. La sonrisa de depredador de Valerius se hizo presente. Era el momento donde mostraban la verdadera cara y se caían las caretas.

El caso más evidente fue el de la chica vainilla. Corrió a aceptar al que humillaba a su pareja, a un punto que su exposición hizo que ya fuera inapropiada y personal. Al punto que fue él, quien tuvo que ponerlo en su lugar para que se calmara. Ver la cara del Profesor vainilla, al recibir esa puñalada y disimularla, no le causo gracia a Valerius, si no algo de pena, pero mantuvo su rostro sin demostrar emoción alguna, solo su sonrisa socarrona. Y es que no era para menos, estaba razonablemente seguro de que esos dos no habían tenido sexo salvaje en su vida, jugaban al tenis con camisetas rosadas, lo hacían una vez a la semana con las luces apagadas a pedido de ella, y probablemente en forma de misionero. Ahora que podía soltarse, le daba poca vida a esa pareja. Y las palabras de el fueron un poema. No traicionaría a ella por menos de lo que tengo. 5 minutos de programa y ya aceptaba traicionarla si le daba lo mismo o más. Genial. Definitivamente no era la mejor elección de palabras. De todas formas, mostro un poco de carácter, lo cual hizo que el Mestizo hiciera un gesto de aprobación moviendo la cabeza.

Tonya a pesar de sus muestras de afecto, y cuidados, no tardo en saltar al tren de elegir rápido al que le gustaba. Termino eligiendo a su versión descafeinada, lo cual le pareció un acierto a Valerius. De los presentes, era el único que le parecía un buen muchacho, un romántico, y alguien que saldría destrozado luego de una o dos citas. Tonya se lo desayunaría y lo despellejaría, igual que Sofía.
Luego fue Wei, el buen muchacho oriental quien hizo su elección, y su elección no lo sorprendió, aunque si le gusto la forma en cómo dio a elegir. “No tengo más remedio que obedecer las reglas” Se imagino si lo capturaban mientras le hacían una felación. “Lo siento cariño, eran las reglas del programa, no tuve más remedio” Se rio de su propio chiste, levantando los hombros.

Marta había conseguido un candidato. Bien por ella. No le gustaba la forma en cómo la trataba James. No entendía como esa pareja podía estar aquí, pero no era su asunto.

Sofía, por otro lado había intentado ser sutil. Era obvio que le gustaba ese muchacho, pero había elegido a otros dos que ya estaban solicitados para que no quedara otro remedio de ir con el en una primera cita. Conocía a su chica y su forma de jugar, y le había parecido un buen detalle, sutil, pero no demasiado. Elegante Y luego, le gusto como Camille en cierta forma manipulo la situación para quedarse con Daniel. En cierta forma, fue evidente, en otra, fue una genialidad.
Esta edición sería sin duda divertida. Esperaría que decía Mónica al respecto para hacer algo más.


SOFIA:

Había escuchado bien o quizás era fruto de mi imaginación - ¿me estás proponiendo un trío, Camille? - me quedé un tanto sorprendida, la deportista había comentado que no le importaría que estuviera en su cita con Daniel, a la vez que dejaba caer que eran una pareja formal que quería experimentar "cosas nuevas" - ya veo, ya - me fijé en su novio, sin duda hacían una pareja convencional, no me extrañaba nada que estuvieran allí concursando.

- Me apetece romper el hielo con Daniel - miré al chico fíjamente y sonreí. Tenía algo y quería descubrir si era tal cual me lo estaba imaginando o no - pero si el programa decide que es otro el orden que debo seguir, lo acepto - pero aún quedaba por resolver la cuestión que la chica latina me había propuesto - Camille, qué te parece si vamos poco a poco, es decir, comenzamos con las citas individuales, vamos hablando, conociéndonos y ya podemos ir concretando más para "probar cosas nuevas" - no quería desvirtuar el programa, sacarlo de formato. Quizás más adelante era la propia realización la que facilitaría las cosas.

A veces echaba de menos ser más como Valerius, él siempre lo tenía todo claro y cual pura sangre no esperaba, cada paso que daba ya indicaba una determinación. Era puro nervio, energía, impulso, carácter, fuerza. Quizás si fuera como él ya tendría una cita con uno de los chicos y nadie estaría peleándomelo. Pero las cosas eran tal y como surgían y no como las hubiéramos imaginado. 

Los chicos de las demás parejas parecían nerviosos. No sufriría por ellos pero ciertamente creo que empezaban a darse cuenta el tamaño del pozo en que se habían metido - ¿nervios, Steven? Apenas acaba de comenzar el programa y ya como que el ambiente se ha cargado de tensión - me divertían esos momentos, el momento justo antes del desastre.


En cuanto escuché que Dylan me eligió busqué su mirada para conectar con él y se lo agradecí con una respetuosa reverencia. Era otra persona que había tenido en cuenta si Steve me daba la espalda, algo que no sucedió y estaba segura que oportunidades tendría de conocer al interesante asiático. Compartíamos cultura. 

Lo del Principito me sorprendió, allí de pie delante de su princesa dispuesto a atajar el penal de Robert. Que duro todo, al fin de cuentas ella le dió luz verde al soltero, tanto como él me dió a mi. Quizás... Se viene una futura crisis temprana... Solo quizás. 

Lo que no pude evitar es soltar una carcajada cuando escuché a Camille y Sofía "pelearse" por Daniel, estaba muy solicitado el soltero, solo que cubrí mi rostro e intenté simular para que no me enfoquen. Me causó muchísima gracia, como si fuera un objeto, un muñeco se lo disputaban. La tenía difícil, era un dúo de mujeres de ir muy directas, tomaban al toro por las astas e iban por todo. A ver cómo se preparaba el Señorito Mainar para la corrida de toro que le esperaba. 

Olé Dan, olé.



 

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25/10/2023, 03:46
Narrador

Javier RomeroLoreley Rogers
---PRIVADO---

Con la partida de Valesteroides de nuevo a su lugar, Javier se permitió volver a ver a Loreley, ninguna otra mujer en ese set podría distraerle del verdadero objeto de su devoción, de sus palabras más dulces pronunciadas y las que aún no pronuncia, de sus miradas más lujuriosas y afectuosas. Ambos acababan de pasar por el coqueteo en respuesta de las parejas que tendrían que seducir, se le haría muy sencillo empatizar con las parejas de las tumbonas así; pero quería saber el estado de Lolly.

Espera y busca la mirada de Lolly, retrocediendo levemente en la fila de tentadores para poder tener facilidad de ello. -Pss...- le intenta llamar, pero ante la imposibilidad estira una mano para tocarle el brazo, se tentó nuevamente a ir por ella para besarle, especialmente si ella se giraba a cruzar las miradas. Solo esperaba que ella no le negara esta indiscreta visita.

El gesto de Javier al tener su atención (Si la tenía) sería ladear un poco la cabeza, hacer gesto lastimero pero inocente con una tenue sonrisa. "Así tiene que ser...?" No sabía realmente como ella se había tomado que él coqueteara con Tonya, le intrigaba saber... quería saber que nivel de celos tendrían el uno por el otro. 


Jamie Dornan Gif - Gif Abyss

Daniel escuchó las valoraciones y las conversaciones de las parejas. Hablaban de los solteros y las solteras como si fuesen objetos, evidenciando el rol original que el programa les había dotado. Las parejas estaban cayendo con facilidad en la trampa del programa.

Le parecía sorprendente como la naturaleza humana se apoderaba de algunas de las parejas, que habían entrado para demostrar la fuerza de su compromiso con su persona amada, y ya empezaban a coquetear con la posibilidad de la tentación. Incluso aunque fuera con miradas furtivas, sonrisas indirectas y deseos más o menos encubiertos.

El soltero tenía un objetivo secreto, pero disfrutaría del camino. Pensaba gozarlo.

— Esperemos a la decisión de la presentadora, no podemos dividirnos en dos. — dijo esbozando una sonrisa maliciosa. 


Loreley RogersJavier Romero
---PRIVADO---

El oír de un chistar hace que la gata gire la cabeza, y como es común con dicha especie, su movimiento es grácil a la vez que lleno de encanto. Los ojos centellean al ver a Javier, sus labios se estiran en una sonrisa pícara.

Los gestos de él no le son ajenos. A esta altura no está tan interesada en el concurso como en el verdadero objeto de sus afectos. Con los labios murmura:

Tan cerca y tan lejos…”

Entiende que ambos deben pasar el desafío, es hasta irónico que ellos: dos solteros, tengan mayor dificultad en verse separados que las parejas de casados. Pero ella siente eso y cree que es mutuo. En su mirar se adivina ahora una seriedad implícita en el pesar que le produce saber que no se pueden negar a seducir, que han elegido participar.

"Lo bueno se hace esperar"

Le susurra desde su posición de muñeca de feria a la venta en un concurso que todavía no llega a entender.


KENNETH:

 Las presentaciones se iban dando de a poco, aunque con todo lo que daban de si los concursantes había mucho que evaluar. Kenneth Wong era un hombre muy analítico, y realmente todo el desfile de diferentes hombres y mujeres que pasaban en frente de él presentándose como pretendientes le dejó un largo rato meditando. Tenía mil variables en la cabeza, y tenía que tomar una buena decisión para que la experiencia fuera la mejor no solopara él sino también para Camille. Su novia, con la cual se encontraba sostenido de la mano, ya había mostrado intereses y efusividad con los demás concursantes. Eligiendo solteros y planteando incluso salidas de a más personas. Realmente su novia parecía que no se iba a aburrir en ese show.

 Pues él tampoco debería quedarse atrás. A pesar de los nervios y las miles de ideas y planteos que le surgían en la cabeza, la realidad es que debía elegir a alguien. E intentar pasarlo bien, que también había venido para eso al show.

- La que mejor impresión me ha dejado ha sido Emma... no puedo evitar notar a una colega empresaria, y además ese espíritu conquistador llama mucho la atención. Sería agradable tener una cena con ella.


MARTA:

La intensa mirada de Daniel me hace arrepentirme casi de principio de haber dicho su nombre. Sin embargo los otros dos permanecen callados y todavía no han hecho ningún gesto.

Pero entonces llega el "enfrentamiento" por Daniel mientras a mí me dejan de lado. No digo nada pero algo dentro de mí quiere despertar para demostrar que yo puedo ser mejor que cualquiera de ellas dos. Supongo que el espíritu competitivo va haciendo mella en mí.

En este tramo en el que han estado discutiendo por Daniel apenas he mirado a James en ningún momento, centrada en lo que ha ido ocurriendo en el escenario. Y aunque admito que la participación de Daniel, incluyéndose en el juego, podría molestarme un poco, comprendo que al final tienen que conocernos a todas.


CARLA:

La gala siguio su curso y yo simplemente me mantuve en silencio, escuchando las idas y venidas de solteros y parejas. Danielle parecía ser de algún modo el premio más cotizado de esta primera gala y no era para menos, era bonita, mucho y Robert, que era una persona más que destacable, se había fijado en ella, haciéndola brillar aún más.

Valerius había dejado claro su intención de tener una cita con Lolly o conmigo. Me sorprendió la contestación de Lolly sobre el kamasutra, pues pensaba que era una chica más tímida de lo que sus palabras demostraron. No obstante, terminé con una sonrisa divertida tras la sorpresa inicial, preguntándome cuanto tardarían en intercambiar posturas.

Otra de las novias, Marta, pareció estar interesada en Daniel, Ducan y Diego... aunque no podía decidirse por ellos de momento. Ninguno se había interesado por ella directamente y su novio, un hombre alto de rostro serio, aún no se había pronunciado.

En cuanto Javier se soltó la melena, le imaginé con una rosa entre los dientes, cantándole a Tonya. Me giré un instante a mi compañera Elizabeth, con la que sentía que había conectado de algún modo pese a ser muy diferentes. - Hay dios, es que es adorable. - le dije divertida. - Por favor, que le diga que si, necesito ver a Javier en modo conquistador. - susurré.

Camille empezó a brillar bajo los focos y por alguna razón, me sentí bastante intimidada por aquella chica. Mis ojos buscaron a su pareja, Keneth, que parecía... quizás por su cultura, más calmado. 

Pero si Camille me intimidó, Sofía, la novia de Valerius me puso tensa. Era guapísima también y, parecía ser completamente perecta para Valerius. Casi como si fuera una domadora de fieras y claramente, él una fiera salvaje. Cuando dijo que lo mismo se recogía la melena y elegía a una chica tragué saliva cruzando una mirada con Elizabeth, pero por suerte las reglas no iban así y finalmente mostró interés por Javier, Duncan o Daniel.

- A Javi se lo come, esa chica necesita como poco a Daniel. - murmuré, más para mi que para mis compañeras.

En ese instante me fijé en Daniel, quien se había mantenido callado. Pude ver como estudiaba todo igual que yo. Vi que sus ojos, que se habían fijado en alguien concretamente y rodé mi mirada con un pequeño suspiro, había fijado objetivo y, me daba que no era de los que soltaban su presa fácilmente.

Alcé la vista al escuchar a Steven llamar Bob a alguien, hasta que caí que se refería a Robert. No entendí la referencia de la barba, no se parecían en absolutamente nada y se dirigió a Elizabeth. Solté una pequeña carcajada, tapándome la boca, cuando dijo que buscaba a alguien para estar con él el resto de su vida. Siempre me había hecho gracia el concepto de "felices para siempre", era una idea bonita la que nos habían vendido con el amor, pero si quisiera un felices para siempre, no habría venido a jugar con fuego, no había necesidad.

Cuando Daniel habló a Camille de usted, alcé ambas cejas. ¿Ese era el chico fiestero que había visto en el yate? ¿Se había transformado ante las cámaras? Ahora me iba a perder su concurso, por estar en la otra casa. Me acababa de enganchar a un programa que no iba a poder ver.

Robert, haciendo gala de su caballerosidad con Danielle, cosa que funcionaba mejor que pavonearse cual macho alfa, flirteó queriendo sacar a la princesa de la torre custodiada por su novio-dragón. Entendí su juego al instante y asentí ligeramente. Interesante.

Miré a Elizabeth cuando esta dejó claro al novio de la princesa que no iba a ser su remplazo, sino a ser mas significativa en su vida. Parecían ser los únicos que finalmente tenían la cita asegurada.

Al final, Dylan, la pareja de Tonya, se posicionó diciendo querer una cita entre Elizabeth y Emma, que por cierto estaba muy callada. Me pregunté si andaba analizando también el juego. Supuse, que dado que Elizabeth había aceptado la cita con el dragón, Dylan podría conocer a Emma.

Por favor, por favor, por favor... - me giré de nuevo a Elizabeth cuando la princesa quiso dejar claro que solo le daría UNA oportunidad a Robert. - Haz tu magia. - No iba a poder ver a Daniel en acción, pero no pensaba perderme a Elizabeth.

Escuché a Robert hablar, pero no le presté atención y maldije cuando el dragón escupió fuego recalcando "MI NOVIA" como trofeo. Supe que esa pareja no llegaba al final, los celos les podrían y ellos mismos se meterían en el barro.

Los novios siguieron eligiendo, Kenneth también eligió a Emma, quien seguía sin decir nada y Daniel se posicionó como el trofeo entre los tentadores. Yo me moría de ganas por terminar la gala inicial y poder irnos a las villas. Rogando a los que faltaban por posicionarse y decidirse que lo hicieran pronto.


DANIELLE:

No le agradó en absoluto lo que estaba pasando ya sea porque se disputaban a un soltero como si fuera un toy boy y le resultó aberrante, sino que su novio tras la bonita respuesta de Robert, sacó su lado territorial. En parte le enojó esa actitud, él debía estar seguro de que Dani lo amaba y no tendría margen a la duda, no cuando el hecho de dar una oportunidad no significaba estar en una cama con el futbolista. 

—Amor, confía en mí. 

Fue lo único que susurró sobre su espalda y acarició con sus delicados dedos la nuca de su novio, esa misma caricia que surgía cuando Steve se frustraba, cuando necesitaba del calor de su chica. Lejos de estar a la defensiva, sacó su lado más dulce, pese a los celos que le invadieron y como accedió a tener una cita con el rubio debido a ellos. 

—Vuelve a tu lugar, que está todo bien—dijo al atraerlo con esa misma caricia y dejó un dulce beso en los labios de Steve—. Te quiero. 

Tras esto regresó a su lugar para que reine la paz y aprovechó para centrar su mirada en los demás, buscando gestos, ese lenguaje corporal que solo se podía leer con un poco de cuidado y atención. 


Una sonrisa traviesa asomó en los labios de Tonya. Al tal Valerius le podía criticar muchas cosas, pero lo de haber puesto sobre la mesa sutilmente subir el número de solteros a escoger, pasando de uno a dos, había sido una sugerencia de lo más ingeniosa. Uno de esos desafíos que a la rusa le resultaba de lo más prometedor.

- Pero no te pongas tenso, cielo -dijo Tonya, acercándose a Dylan y pasándole una mano sobre los hombros, como si fuera a empezar a darle un masaje. La chica no estaba segura, pero tuvo la ligera impresión de que Dylan podía estar poniéndose celoso de Javier-. Solo es un juego. Ya sabes que tú eres quien me importa...

Tonya observó cómo sus compañeros y compañeras procedían a escoger. Su elección la tenía bastante clara prácticamente desde un principio. Se le hizo divertido escuchar a Camille, que era como una niña en una tienda de chucherías queriendo probar unos caramelos de todos los sabores, mientras que Kenneth aparentaba ser alguien más centrado mentalmente. Apostaría a que esa pareja no acababa el concurso juntos. Por otra parte, Danielle y Steven le resultaban una pareja bastante normal. Sin embargo, las reacciones de Robert y Elizabeth hacia la parejita le resultaban un tanto ensayadas, era como si ya hubieran conocido a las parejas antes de reunirse y hubieran decidido de antemano a quién iban a tirarle ficha para ser escogidos.

- Si hay que elegir a dos, creo que lo tengo claro -declaró Tonya, colocando los brazos en jarras mientras dirigía una mirada de una fingida seriedad hacia los solteros-. Mi primera elección es Javier -señaló con su dedo índice al chico de cabello largo, que le había resultado uno de los más agradables y simpáticos, además de muy exótico físicamente-, y mi segunda elección es Daniel -señaló también a aquel hombre que poseía una mirada tan magnética y un temple propio de alguien bastante maduro. Sonrió con picardía, puesto que Sofía y Camille tampoco habían perdido su oportunidad de tirarle la caña a Daniel-. ¿Cómo lo haremos, chicas? -preguntó a las dos compañeras, si bien era la dirección del programa quien tendría que poner unas reglas-. ¿Las tres en una misma cita con él a la vez? -miró hacia el chico, con una ceja arqueada, teniendo la impresión de que esa idea podía no ser de su agrado o, por el contrario, gustarle mucho-. ¿Una decisión salomónica y cada una se lleva un pedacito de Daniel consigo?


Javier Romero

Abrió sus ojos y bajó sus labios al escuchar la mención de su nombre en la boca Sofia, imaginaba que como con Danielle sus miradas no bastaban para generar un interés sobre él, aunque luego escuchó otros dos nombres y ladeó los labios sonriendo. Luego seguirían otros intercambios y comenzaría la disputa por Daniel -Joooder... va a parecer ese programa que se disputan a un millonario...Claro si Porthos tuviera la pasta. ¿Celos? por supuesto que sí, pero esas ganas de tener esa atención eran por algo ajeno a su orgullo o banalidades, era por que ansiosamente necesitaba distraerse de otra cosa, otra cosa que tintineaba la puerta a su corazón. Su inquietud anterior, la que le llevó a soltarse el cabello no era por una sola mujer de amarillo.

Su corazón golpeaba a ritmo acelerado una canción que solo dos pudieran escuchar, Javier parecería un poseído, había dado un paso atrás de la fila para poderse ver con alguien, alguien que estaba a uno de sus lados y no frente a ellos, alguien que respondía más que sus miradas. Ahora que sus miradas se cruzaban y sus mensajes indiscretos se compartían casi sin importar donde estaban o con quienes estaban. Esas miradas compartidas que habían acompañado durante todo este viaje, que habían potenciado tanto la tensión y la atracción entre ambos, la atracción que llevaría a un hombre y a una mujer a hacer una locura. "No puedo esperar más..."

Javier no pudo aguantar más, tras un suspiro se giró hacia ella sintiendo como la entropía le susurraba actuar; dio dos zancadas hasta llegar a ella, la tomó de la mano para reclamar que se gire hacia él a enfrentar la atracción que sabe que sientes ambos. Era posible que ella misma ya se hubiera girando sabiendo lo que pasaba y lo que pasaría.

Su dedos se amoldaron a los lados de ese fino rostro felino, sus ojos de fuego se mantuvieron fijos sobre los ojos azules de ella, hasta que lo inevitable pasa: Sus labios con las bocas semi abiertas se conectan y sienten el golpe de emoción que tanto habrían estado anhelado. Su rostro lo ladea para encajar con el de ella, mueve sus labios y pega más su rostro, notándose la intensidad del momento. No reclamaba nada de lo que vio, no culpa a nadie, ni quiere demostrar nada, simplemente no se pudo contener. 

Habiendo entregado todo su aliento a su amada, hace una pausa para acariciar más de su mejilla, tomarle del cabello y abrir los ojos para mirarla profundamente una vez más, todo lo que no estaba dicho se dijo con ese beso. Antes de que pudiera decir algo el posible silencio en la escena tras haber sido nombrado y señalado por Tonya habría guiado las miradas hacia ellos y hasta las cámaras, destrozaron el guion y sus papeles... la impredictibilidad del universo había conspirado en contra del show (?). Pero aún con el silencio y la mirada de todos, Javier tardaría en girarse a verles, no quiere apartar la vista de esos ojitos felinos. Al hacerlo tocaría enfrentar consecuencias, consecuencias que aceptó desde que hizo lo que hizo: Sentir cosas por su compañera tentadora. Su mascarada se había roto, no era el romántico e ingenuo que pretendía a Tonya ¿o quizá si era un romátnico pero su corazón apuntaba en otra dirección? como fuese, sería un terrible tentador de parejas ahora. Como fuera, ahora se giraría tomando la mano de Lolly para dejar claro que estaban o estarían juntos.


Loreley Rogers

Notas de juego

Estoy en el trabajo, pero sí, es así <3 luego respondo.


STEVEN:

-Confío en ti, pero no me gusta que te quiera calentar la oreja cuando yo aún estoy aquí.- Le estaba dando la espalda ahora al futbolista, de frente hacia Danielle. Se estaba peleando internamente con su intención inicial de participar en el concurso para tener un mejor futuro para ambos, y las ganas de decirle a su novia que ella había tenido razón desde el principio, que se fueran de allí así tuvieran que luchar más contra el mundo para lograr salir adelante, pero sin poner en riesgo su relación.

Por suerte, parecía que entre los solteros estaba sucediendo algo, haciendo que la atención dejara de estar en ellos dos. El beso de Dani le ayudó a calmar la ira que le había encendido, y le miró a los ojos con extrema dulzura. -Te quiero, Danielle Anna Desiato. Pase lo que pase, te voy a amar siempre. No olvides lo que hemos vivido juntos, no olvides lo que estaré siempre dispuesto a hacer por ti. Por favor, no me olvides.- Le besó con igual de ternura, pero con una intensidad difícil de ocultar. Con temor a que fuera el último beso.


Sofía entonces respondio a mi provocación y se me acercó colocándome algo en el bolsillo -asi que la gatita enseña las garras ¿eh?-dije a Sofía, de la cual pude deducir que no se conformaría con un soltero.
Observé lo que sucedió a continuación y como algunas novias se peleaban por Daniel, y las demás peleas que surgieron quizá por celos, entre algunas parejas, Valerius no paraba de pavonearse ante las cámaras, vanidoso presumido, pero yo debía centrarme en lo que iba a responder y asi lo hice -el carácter fuerte de Sofía me gusta, aunque he notado que Marta también se ha interesado en mi, mi primera opción es Sofía, no tengo miedo de sus bravatas y será todo un reto seducirla.
[B]-Sin embargo también me gustaría conocerte Marta apenas has hablado, y ese misterio también te hace interesante.
-dije estas palabras mirando a Marta, si ella también se había fijado en mi debía responderla.


-Asi pues Sofía y Marta son mis opciones-dije a Mónica para que ella notara que estaba interesado en aquellas novias.

Con Sofía no me había equivocado, sabía que respondería a mi provocación, aunque no esperaba que fuese tan sencillo, no obstante tenía que estar alerta, pues sabía que esto era un juego y yo era y sería el cazador, no quería acabar siendo la presa.

Entonces metí la mano en mi bolsillo para saber que era lo que Sofía me había dejado alli.
-Al menos has tenido el valor de responder a mi reto-le dije a Sofía -creo que nos divertiremos-dije ampliando mi tentadora sonrisa.

Era decidido, y no me iba a echar atrás ahora, pues nunca rehuia nuevos retos.


No podía creérmelo, de la presentación casi se había pasado a una subasta, estábamos pujando a través de palabras, insinuaciones, miradas y gestos - ¡Qué disputado está ésto!

Camille quería a Daniel, yo también y de igual modo Tonya aunque la rusa lo desplazaba al segundo plato. Y es que el problema que yo no acababa de ver era el orden en el que se realizaban las citas. Éramos bastantes como para organizarnos de viva voz, así que, supuse que aquella primera toma de contacto aunque espontánea daría paso a una verdadera programación por parte del concurso.

Duncan seguía retándome y por el momento apreciaba su forma de ser, aunque lo desconociera por el momento puntuaba alto. Quizás siguiendo el esquema de Tonya, con la plata iría Daniel, mientras que el latino quedaría para más ver. Y es que si bien había citado explícitamente a tres, luego según se incorporaban o yo más me fijaba dudé entre mencionarlos o callar y hacerme la interesante - ya dije, me gustaría conocerlos a todos. Estoy segura que no hay dos iguales.

También esperaba tener una valoración por parte de las chicas, aunque estaba bien ir sin prejuicios de ningún tipo a la hora de conocerlos, tampoco desechaba cualquier opinión sobre alguien que los hubiera tratado. Aunque ya digo que, había que evitar los prejuicios y también estaba el elemento a valorar de mi competencia. 

- Yo creo que todas, si podemos elegir, preferimos conocer a la otra persona a solas. Ahora bien, si hay overbooking, que no sea un problema, no tengo reparo en coincidir con más gente, no me incomoda.

Quizás estábamos un poco paradas, me di un par de vueltas para amenizar aquella gala de presentación para ver si así nos soltábamos todos y nos decidíamos.

- Duncan y Daniel son por ahora los que más me apetece conocer, pero si por motivos de organización me toca otro, no voy a rechistar. El futbolista también me despierta curiosidad... me gusta ese deporte - todos tenían algo que me llamaba la atención y si estaba en mi mano forzaría la ocasión para profundizar - Y Diego también.


Loreley Rogers

Loreley estaba en posición, preguntándose un poco de qué iría luego la cosa, bromeando con quien al principio la había escogido cuando vio aproximarse a una figura. Y como cuando uno conoce al otro de forma magnética, un corazón en sintonía con el de aquella persona en la que había estado pensando incluso entonces, hizo conexión con la mirada de Javier. Por la mente se le pasaron mil cuestiones: ¿realmente iba a dar ese paso? ¿Cómo respondería la producción? ¿Los echarían del programa?

Sin embargo una cosa estaba clara y lo supo ni bien tomó su muñeca: él le gustaba tanto que dolía, era un anhelo constante en el corazón de esta gata rebelde.

Devuelve su mirada sin dudarlo, la iban a joder: “¿Y qué?” Seguramente el rating se dispararía por la sorpresa de lo vedado, lo inevitable. Sus dedos quemaban sobre el rostro de Lolly, era un fuego que podría incendiar el lugar completo que ni apagaba los embistes de su boca. Lo besa de forma salvaje, ante la mirada de todos, sin poder contener el ansia de finalmente probar el fruto prohibido.

Es consciente de que Valerius así como probablemente ninguno de los casados, la fuera a escoger ahora, no se puede evitar el destino. La gata tiene nueve vidas, ¿qué más da perder una apostando al corazón?

Cuando rompen el beso, Loreley está visiblemente afectada: el ritmo de su respiración es acelerado, sus mejillas se hallan rojas, sus ojos flamean. Ve a Javier mirar al programa y ella hace otro tanto. Se cubre la frente con una mano, como si tuviera fiebre, y se sonríe satisfecha.

La chica salvaje otra vez ha escogido lo que la llama por sobre el deber.

“Ok, fue una participación realmente breve…”

Piensa, haciendo escapar una risa juvenil, de alguien que ha encontrado mucho más que un premio material en un sitio tan lejano. La vampiresa aceptará su destino, y lo pagará con gusto.

Pues esa es su esencia.


CAMILLE:

      - Por favor chicas no sé aceleren tanto hablando de Kamasutra, tríos y otras ideas ... Yo solo le pregunté a Sofía lo que a ella le parecía la idea de compartir a un soltero en una cita, pero no es que yo aún me haya decidido por ese soltero, sino que desde un principio me ha caído bien Sofía y al parecer podríamos coincidir en querer conocer en la primer cita a Daniel! -          Aclara Camille a las chicas interesadas por Daniel y el mismo hombre para evitar más confusiones y continua meditando su decisión mientras que escucha a su novio decidirse por conocer a Emma y les sonríe a ambos antes de terminar por decir le:

     - Mi primer opción en la vida sin lugar a dudas es Kenneth, pero ya que no lo puedo elegir a él, antes de tomar una decisión con respecto a mis opciones del programa espero la respuesta a mis preguntas de parte de la presentadora, así que con gusto coincidiremos para divertirnos más adelante si lo desean Sofía, Danielle y Tonya!


DANIELLE:

La calma sobrevino luego de la tormenta con la misteriosa osadía de cubrir la desesperante situación en la que se encontraba, no existía mayor temor que perder lo que se tiene cuando ya no hay tanta seguridad y los miedos atentan contra las bases sólidas de una relación que tenía miras de ser para siempre. Danielle no creía en cuentos de hadas, pero su relación lo tenía todo y desde la confianza ciega, donde pones la fe en ese hombre que te conquistó de pies a cabezas, viene la cruda realidad que sólo alguien inseguro es capaz de tener. Más aún cuando delante suyo, como si fuera una manzana para Adán, una joven le ofrecía todo lo que quizás por su juventud, inexperiencia, la rubia no tenía. 

¿Podía luchar contra ello? 

De ahí que el beso se sintió distinto, incluso la confesión de amor fue tan lejana como ese cielo sin estrellas, inundado por una oscuridad que te pierde y te aleja de lo que más se quiere. Quizás estaba exagerando, nunca había estado en una situación semejante y se sentía amenazada, perdida. Por ello es que le susurró desde la cercanía una verdad que yacía en su corazón y desvió la mirada hacia los solteros, hallando respuestas, encontrando algo que le dijera a toda voz que ninguno de ellos colaboraría en destruir su preciada relación. 

Y en medio de sus dudas, una sonrisa afloró apagada por la sorpresa de aquel beso entre los solteros. Percibió amor, vivió en su memoria los recuerdos con Steve y sintió nostalgia. Era lindo el amor, tanto que desperdiciarlo en un programa televisivo le resultó horrible. Ojalá pudieran irse, mandar al cuerno todo ese show y ser felices. Ojalá ellos pudieran hacerlo. 

Luego miró a Camille. 

Estamos hablando de personas, no objetos, ni toys boy—dijo en respuesta, aunque lo de toy boy fue dirigido hacia Sofía—. ¿Por qué tienen tanta prisa? Vinieron con sus parejas... Un poco de respeto. 

Bufó por ello, y se silenció. Se perdería de nuevo en su cielo sin estrellas, era el mejor lugar, ignorando todo lo demás y atenta a Mónica. 


Javi el consquistador le queda, con ese pelazo y hace mirada. La rompe—susurré entre risas—. Igual rápido va esa chica, con ese escote y esas intenciones. Madre mía, me da miedo que se le escape una teta y nos golpee. ¿Serán reales?

Me reí por ello, escondiéndome un poco en Carla ya que estábamos conversando desde la cercanía. Después cuando mencionó a Dan, busqué su mirada y luego negué con la cabeza. 

Que va, ese tipo de mujer le viene bien cualquier calzado. Ya verás, deja que Duncan muestre las garritas. 

De repente sucedió lo que no debía suceder...

¡Wtf!—dije. 

Pero que les estaba pasando a mis compañeros, no sabía si ponerme delante de ellos para hacer el paripé y esconder ese beso o decir alguna chorrada para que todo pase rápido. Que habíamos firmado un contrato, que esto no daba dinero y corrían el riesgo de no ser elegidos. ¿Se cancelaba el programa? No sé, me dio un poco de cosa todo esto. No por ellos, que los aplaudo y si se gustaron, bienvenidos sean pero el temita era que estábamos para ser la tentación de los demás no entre ellos y ese podía ser un pequeño problema legal a futuro. 

¿Habrá algún abogado entre los presentes? 

Shh, chicos relax. Nos van a joder con esto... Los besitos para después, por fi. 

Les sugería a Loreley y Javi en buen rollo, se nos iba el programa al diablo. 


DANIEL:

Daniel mantuvo la mirada fija en una persona durante casi todo el tiempo que perduraron las conversaciones. Sus ojos estudiaban como un lobo hambriento hasta que un beso ajeno rompió completamente su concentración.

El calor de la noche tropical era asfixiante, y el soltero no se acostumbraba a ese nivel de humedad después de tantos años en el norte de Estados Unidos. Las voces y las conversaciones de los concursantes se convirtieron en un compás que mermaba su paciencia. El deslumbramiento de los focos y ver al equipo grabando alrededor de ellos como si estuviesen en una maldita película porno, como hienas rodeando un banquete, no ayudaba precisamente a su humor.

Necesitaba un maldito trago.

Qué coño estás pensando, desgraciado.  se dijo a sí mismo  Has estado años deseando salir de la trena, y ahora estás aquí en el puto paraíso rodeado de hermosas mujeres que quieren... ¿qué es lo que quieren? ¿qué es lo que realmente quieren?

Sus propios pensamientos ahogaban el murmullo de las conversaciones, y ya había perdido el hilo de quién iba a hacer qué, quién quería una cita con quién, qué parejas se despedían de forma sincera con un beso sellado, y quienes estaban deseando comenzar un cortejo como felinos en celo.

Se llevó la mano a la sien y trató de concentrarse en el sonido de las olas cercanas, pero la euforia despertó a su alrededor, devolviéndole inevitablemente al programa.

— ¿Javier? ¿Y Rogers? — parpadeó perplejo ante la osadía del soltero. — ¿Qué coño?

Daniel se llevó la mano derecha para atusarse la barba, luego comenzó a reír ante el giro inesperado de los acontecimientos. "Think out of the box", aunque las consecuencias puedan ser catastrófica para el programa.


Javier Romero

Siente a su amada al lado, eso podía ser todo lo que necesitara para poder estar, ser y existir. El universo los había juntado y buscaba separarles pero ya no lo aguantarían más, impusieron su voluntad ante todo y nada podría quitarle la sensación de realización que gobernaba en su corazón haciendo que esté por estallar en su pecho casi, pero había que estar firmes, por parte de ambos, como si fueran uno. Mientras le sostenía la mano a Lolly no temblaba, no parecía tener asomo de duda o miedo solo era él y disfrutaba de quien ella, de saber que sentía lo mismo, que era tan fuerte que no importaba lo que pasara a continuación solo se mostraron como eran ante tanto desconocido.

Javier no podía sentir culpa, estaba enloquecido por el amor pero igual quiere decir algo a su razón de ser ahora y en adelante. En voz baja le habla por fin con palabras que desde el yate que no intercambiaron, y eso también era un peso encima... quería decirle todo. -No me puedo disculpar por que no me arrepiento... y por que sé que lo querías tanto como yo...- va hablando de lado apenas pudiendo acariciar  -Pero quiero que sepas que me importas más que lo que pueda surgir de este concurso... más que el concurso y más que la vida antes de conocernos...- había estado serio, pero la sonrisa de felicidad se asomaba al irla viendo más, era una sonrisa enamorada de esas que uno no puede fingir y que en la persona adecuada para cada uno se vuelve irresistible, memorable, perfecta. Se siente algo bobo, se había girado a verla y luego vuelve a mirar hacia delante.

Aún seguían un paso atrás de los demás y si es que nadie más intervenía, Javier solo se asomaría un poco al lado de Lolly buscando enterrar en morro entre sus cabellos castaños lacios, asomando sus labios cerca del oído de Lolly -Creo que confundí fresas con frambuesas...- Le susurra una cosa que tenía en la mente y le molestaba desde que le cantó en el yate, era una confesión de un músico enamorado de otra lengua materna que equivocó su interpretación. -...Un error en mi ingles.- volvía a poner distancia entre su rostro y el costado del de Lolly, si los demás participantes o la presentadora no hacían nada, él sería capas de besarla nuevamente.

Javier escucha a Elizabeth, sus palabras si que pudieron hacerle sentir culpa, no había pensado en como esto podría afectar la situación para todos los demás a lo sumo su nublada mente había imaginado que se condenaba él solo, no pensó como esta demostración de amor verdadero y desinteresado podía afectar a algunos y a otros mantenerse al margen. Otro poco de culpa podía sentir por Tonya, aunque ella ya disputaba por Daniel, seguramente no le extrañaría. Por otro lado la sorpresa de Porthos(Daniel), le hizo volver a sonreír con picardía quería imaginar que había un amigo en algún lado de aquel sujeto que siempre encontró tan opuesto a él. Les debía disculpas a todos por haberles afectado pero no se retractaría así pudiera.

Javier parecía ya haber perdido la poca atención que tenía sobre él, puede que haya alentado el morbo de alguien, también podía dar un respiro a las parejas para revisar sus lazos, las que tenían alguno o que siquiera disimulaban alguno, otras parecían más tentadores que ellos dos.

Así tal cual un Winston y una Julia tomados de la mano se enfrentan a la espera de la intervención de la maquinaria tras la gente de la producción ¿Qué pasaría?.


TAKUNORI:

Eso si que eran buenas vacaciones. Tras su presentación Taku había encontrado un sitio cómodo con un sofá dónde dónde desparramarse. Con las manos en la nuca observó el resto de presentaciones, que no eran demasiadas, e irremediablemente terminó centrando la atención en la de Daniel. Una leve sonrisa se dibujó en sus labios ¿Por que no se le había ocurrido a él escribir un discurso? Eso habría resultado mucho más sencillo.

En cualquier caso, lo hecho hecho estaba. El show continuaría y Mónica llamaría a las parejas para que sean ellas quienes se lucieran. El oriental aprovechó la oportunidad para aprenderse los nombres a medida que los iban llamando, pero le agradaba la idea de no tener que hacer nada sobre esa etapa del programa y que no hubiera cámaras apuntándole. Fue el momento ideal para beber un trago. Al menos mientras la atención estaba centrada en las parejas, cosa que cambiaría rápidamente cuando todos empezaron a lanzarse hacia sus "presas".  

- ¿Quién es Bob? -  Preguntó al aire soltando una risa. El novio de Danielle parecía ser el más territorial de todas las parejas, pues el resto simplemente parecían estar allí bajo contrato. Tal vez ni siquiera todos ellos fueran participantes reales y hubiera algunos actores y actrices que le añadirían sabor al programa. El Valerius y Sofía sin duda eran ese tipo de pareja que estaba allí para hacer crecer la audiencia. 

Apartó la vista de ellos cuando Daniel se sentó por allí preguntando por las reglas, aunque resultaba difícil hacerlo, pues Sofía era, objetivamente, una muchacha extremadamente atractiva. Camille se había adelantado en su respuesta, pero el japonés se sumó a la conversación de todas formas - Lo que yo me pregunto es que pasaría si hay una pareja ganadora tan solo tras la primera cita. No quiero que mis vacaciones acaben tan rápido.

Bostezó, lo que quería era irse a la pileta.



 

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25/10/2023, 08:25
Narrador

Valerius y Loreley tienen un largo intercambio, mientras ella sostiene la mano de Javier al lado.


Loreley Rogers

Loreley tiene una mezcla de tristeza y alegría que por primera vez se muestra en su mirada. Se odia por estar en el programa a la vez que agradece que ha sido el vehículo de conocimiento de Javier. Sin embargo ella teme que las cosas se compliquen, que el mismo show los obligue a seducir cuando ella ya no quiere hacerlo. La gata está silenciosa, pensando en cómo evadir los futuros problemas en los que se han metido. Su pareja, pues así ella ve a Javier ahora, porta una sonrisa de victoria. La chica, por su parte, espera simplemente no ser elegida. No desea un billete, ni siquiera el más pequeño...

"Fuck, y recontra... ¡con un demonio! ¿Cómo vamos a hacer? Es como un giro de 180 grados que nos vuelve una especie de casados sin anillo pero con una determinación en las venas."

Agradece las palabras del muchacho, no sabe qué decir exactamente. Sus faroles de luz le aseguran que luchará contra viento y marea. Es consciente del aleteo de su corazón cuando huele sus cabellos así como de los sentimientos que se agolpan en su alma al oír su confesión. Sabe que lo ama, que es estúpida tal vez por enamorarse en tan poco tiempo y más siendo ambos solteros tentadores. 

-Podremos con esto. Le susurra, agregando -siempre entendí la referencia, cariño.

Luego enfrenta la mirada de las cámaras con gesto ausente: en su interior se está desenvolviendo una batalla a título personal entre cumplir el contrato y lograr hacerlo de forma de no herir a nadie. Por primera vez desea que la elija alguien como Steven porque sabe que no caerá a sus tentaciones, por lo cual ella no ganará un centavo pero el corazón de Javier quedará invicto.

A esta altura es lo único que le importa.


Javier Romero

Javier no era el tipo de amante que desatendía al objeto de su devoción, notaba los silencios ... oh esos silencios, nunca los extrañó. Notaba que mientras él podía sonreír casi de manera eufórica su amada se notaba contrariada "¿En que la metí?" acosa su mente la duda, luego su mente repite una pregunta de manera angustiante "En serio ¿En qué la metí?... ¿No debí?" Javier no podía dejar pasar esa asincronía entre su sonrisa y el gesto vacío de Lolly.

 Vuelve a girarse a ella, ignorando las cámaras, las luces, los posibles hostigamientos o el desinterés de algunos de los presentes. Vuelve a llevar una mano a la mejilla de porcelana de Lolly ahora matizada con un precioso carmesí, la acaricia con suavidad y ternura de la que solo es capaz alguien que sabe amar; preocupado por el estado emocional de la dueña de su corazón, queriendo darle consuelo y refugio con todo su espíritu. Su otra mano sigue sosteniendo la otra mano de Lolly para que tenga un cable a tierra siempre que necesite que se apoye en él, que eso significaba estar en sincronía con alguien. Javier inclina su rostro hacia ella, preocupado ladea un poco la cabeza y busca esa mirada que le hacía generar vapor por la mezcla del agua y fuego que hacían entre sus miradas. -¿Estas bien, Lolly?- Llamarla Lolly simplemente se sentía impersonal, comenzaba a sentir otra urgencia por llamarla de manera más afectuosa para que equipare a sus sentimientos. -Mi duquesa de las sombras... ¿mi princesa vampírica? - quería sacarle una sonrisa, lo necesitaban y quería creer que ambos lo necesitaban. 

La había escuchado afirmar que podrían con esto, fue un consuelo; saber que siempre supo que cantó sobre ella le hizo sonreír de verdad así siguiera preocupado, pues en su momento creyó haber sido malinterpretado. -Entonces solo queda que te explique que significaba la última canción?...- su sonrisa se acentúa divertida y enamorada. Tras una risa que esperaba compartir con su amada vuelve al tema -Hey... estoy dispuesto a irme contigo a casa si me lo pides. Por mi no te tienes que quedar... Nadie nos puede obligar a nada.- Susurra de manera discreta, el sonidista tendría que hacer piruetas para captar ese susurro. -Podemos seguir, hacer las cosas interesantes aún, pero no esperes que traicione con la carne por que mi carne está unida a mi alma y mi alma está ligada a ti.- La acaricia nuevamente y acerca su rostro para besar con suavidad la punta de la fina nariz respingada de su amada. Solo quiere verla feliz, no importaba si el mundo se caía a pedazos a su alrededor o si tuviera que enfrentarse a toda esta maquinaria tras las cámaras; por un amor como este, una persona como Javier se podía sentir invencible y serlo hasta cierto punto. Si era necesario se quedaría enfocado en ella, no volvería a ver a los alrededores con tal de saber que estaba bien.


¡Wow! Esto sí que ha escalado, en parte es el efecto de este programa. Ya saben, el amor puede surgir y los pondrá a prueba, no sólo a ustedes las parejitas sino también a los solteros—dijo Mónica—. Pero estamos aquí para continuar con esto así que les pediría por favor a los solteros que se preparen, estoy observando miradas, hay gestos que dicen mucho o no. No se sabe. 

Emocionada la presentadora da un paso al frente luego de indicar que Loreley y Javier regresen a su lugar. 

Ahora es momento de que las chicas, por favor Danielle, Sofía, Marta, Camille y Tonya vengan conmigo y se coloquen aquí a mi lado—les señalé para que se pongan en fila una al lado de la otra—. Vosotros solteros colocaran los collares a estas bellezas, se basarán en quien le ha gustado, le despierta curiosidad. 

Estaba claro que Javier no podía hacerlo con Loreley, había un contrato y era conveniente seguir con las indicaciones del programa mismo. 

Daniel, es tu momento. Has captado muchísimas miradas, un soltero codiciado sin dudas y ahora te tocará elegir cual de todas estas mujeres ha llamado tu atención—dijo sonriendo y le tendió el collar de flores—. Luego vendrá Robert, nuestro futbolista estrella, Javier, Duncan, Sam, Takunori y Diego. Por favor comenten sus elecciones, nos interesa conocer vuestros gustos. Adelante. 


El romance inesperado de Javier "Aramis" y la seductora gótica acaparó todas las miradas, y se convirtió en una pequeña tormenta que por unos segundos parecía que iba a paralizar el programa. Daniel y el resto de solteros y solteras podían ver a los productores discutiendo detrás de las cámaras, y a la presentadora recibiendo ordenes por el pinganillo.

Por un segundo, pensó que la Isla de las tentaciones había terminado antes de comenzar.

Sin embargo Mónica Salas tomó la palabra y sin especificar las posibles consecuencias de las acciones de los solteros, les dio pie a continuar con la primera gala como si nada hubiese sucedido. Todos sabían que el espectáculo debía continuar, pero que aquello no quedaría en agua de borrajas.  Aquellos tortolitos habían escogido sufrir una separación peor que la de las parejas. Daniel no entendía esa capacidad de intensificar sus emociones con una persona a la que apenas conocían desde hacía veinticuatro horas, pero sabía bien que el amor era un fuego fácil de comenzar y que podía quemar todo sin compasión.

Daniel Mainar estaba sumido en sus pensamientos con las manos cruzadas detrás de la espalda y echando de menos un buen vaso de whisky, cuando escuchó su nombre de voz de la presentadora.

Como si fuese un niño pillado en sus fantasías en mitad de la clase, alzó la mirada y trató de asimilar lo que pasaba.

Jamie Dornan on Once Upon a Time GIFs | POPSUGAR Entertainment— Oh si. Los collares.  dijo en un susurro.

Daniel esbozó una sonrisa al reconocer al fin un patrón de actuación similar a lo que había visto en los otros programas. Sabía que era una tontería, pero creaba muchísimas expectativas.

Daniel miró a sus compañeros y las compañeras, y esbozó una sonrisa como si estuviese dando un paso hacia la victoria en una apuesta no declarada. Se acercó a la presentadora. — Gracias Mónica. — dijo cogiendo uno de los collares de flores que habían colocado sobre una mesa. 

Entonces comenzó a caminar hacia las damas en pareja.

Camille, Danielle, Marta, Sofía y Tonya.

Daniel las estudió con minuciosidad. Verlas de cerca era todavía más interesante, algunas le mantenían la mirada mientras que otras rehuían el contacto visual como si tuviesen miedo de él. No podía negar que el programa había escogido mujeres realmente hermosas. Todo por la audiencia, claro.

— Debería colocar este collar sobre la mujer que más me haya causado impresión. He de admitir aunque suene a tópico, que es una difícil elección. Todas ellas son mujeres muy bellas, pero apenas hemos cruzado unas palabras y es complicado saber con quién puedes llegar a tener una conexión especial, que es lo que todos buscamos aquí ¿no?

A veces la química entre dos personas se muestra de distintas formas, no solo es atracción física. A veces alguien con quien interactúas, tocas, ríes, te acaba creando una necesidad y un deseo mayor que por el físico.

Daniel muchas veces solo necesitaba un roce, una caricia o un beso en la mejilla para saber si había química sexual con ella. Volvió a contemplarlas una vez más, indeciso.

— He de admitir, Mónica, que estoy en duda entre dos de las damas. Pero solo puedo poner el collar a una.
Esto no significa nada, nos conoceremos en la villa y puede que cambie de opinión, pero si tengo que decidirme por alguien pues que así sea.

Daniel se aproximó a una de las damas. Danielle, la rubia reservada que podría ser un desafío seducir. Ignorando expresamente a su pareja, Daniel ladeó la cabeza buscando su mirada avergonzada.

 Hay veces que lo imposible se convierte en una obsesión. — dijo a Danielle en su susurro mientras le ponía con cuidado el collar de flores. Luego deslizó la mano por su cuello para sacar su melena dorada rozando sin querer la piel de su mandíbula.

Luego como era costumbre en los programas, se acercó a ella para darle dos besos en la mejilla. Cuando fue a dar el segundo beso, acarició su mentón y depositó un beso muy cerca de la comisura de sus labios. Un beso atrevido; uno lo suficientemente atrevido para avergonzarla sin sobrepasar esa difusa línea de lo correcto; unos segundos más largo de lo necesario, y se permitió sentir el electrizante calor de la piel de Danielle al estar tan cerca de ella. 

Qué tanto sabes de BESOS en su día?

Después se giró hacia la zona de los solteros y volvió con seguridad hacia el puesto que había abandonado. 

Sabía que uno de sus compañeros ya había declarado su interés y amor por Danielle. Mainar no podía sentir nada de eso por una mujer a la que no conocía, pero sin duda todo demonio tenía interés en saber si era capaz de corromper a un ángel.


STEVEN:

Hubo un llamado de paz por parte de la presentadora, por lo que el clima del lugar pareció retornar hacia lo que estaba siendo al principio. A Steven le costó separarse de Danielle, pero a pesar de esas palabras temerosas de sus labios, la manera en que habló a las otras chicas emparejadas le hizo sentir más seguro. Confiaba en su novia, aún temiendo y comprobando que aquella isla les pondría a prueba desde el minuto uno. Y que ella misma pidiera ese respeto hacia las parejas le demostraba que, a pesar de todo lo que había pasado hacia unos momentos, ella no le faltaría el respeto metiéndole mano a alguno de los solteros estando Steve presente. Si frente a sus parejas eran capaces de mostrarse tan descaradas, ¿qué no harían cuando estuvieran a solas con alguno de ellos? Aquello era suficiente para darle paz, por ahora.

El show continuaba, y Steve volvió junto con los otros novios, cruzándose de brazos y con un gesto serio en el rostro. No tuvo que pasar mucho tiempo antes que le hicieran enfadar de nuevo, pero esta vez se trató de otro tentador que no era el futbolista. En pocas zancadas Steve llegó hasta donde estaban los solteros, y agarró de la camisa al tal Daniel. -Intenta eso de nuevo, machito, y tendrás que pasar el resto de tus citas sin dientes.- Estaban sacando su lado más oscuro, y no le estaba gustando ni un pelo.


DUNCAN:

Asi que ahora era nuestro turno de entregar aquellos collares a las chicas que me llamaron la atención, yo ya tenía hecha mi elección y no pensaba cambiarla. Tomé entonces dos collares-como ya dije mi primera elección es Sofía-dije colocando el primer collar de flores, -ya que ella aceptó mi desafio, será interesante saber que sucede, no obstante tengo una segunda opción y es Marta-dije colocando mi collar de flores en su cuello tras haber colocado el de Sofía, -por ser tan misteriosa también la hace interesante. asi como Sofía es un desafio, Marta es también una opción a tener en cuenta, pues ambas han llamado mi atención-me limité a explicar el porque habían llamado mi atención aquellas chicas, habría tiempo para conocerlas mejor después. -Asi pues Sofía y Marta son mis escogidas. Terminé de aclarar mientras volvía a mi sitio con el resto de solteros.


Muy atenta se mostró en la Ceremonia de los collares cuando fue Daniel quien avanzó a paso tranquilo para colocarle a Danielle el objeto. Hasta ese momento no hubo gesto de sorpresa alguno, iba todo bien, el programa desataba un números preciados y el camarógrafo se encargó de enfocar con total precisión ese "beso" que le dio el soltero a la joven. 

Esto no quedó en una situación sin más, sino que de repente Steve apareció y lo agarró del cuello, sorprendiendo a la conductora que fue dirigida de inmediato el plano a ella. 

Se puso de pie a paso decidido separó a Steve y lo llevó del brazo hacia el lugar en el que debía estar, aprovechó ese momento para conversar con él. 

Es duro, ustedes aquí han venido a demostrar que vuestro amor todo lo puede. Sé fuerte Steve, la Isla de las Tentaciones te pondrá a prueba, a todos vosotros y hay que mantenerse en pie. 

Ya con ese consejo le sonrió y regresó a su lugar, siendo Duncan quien agarró dos collares. 

Me temo que uno, este me lo quedo yo. Elige a quien consideres, esa persona con la que puedas conectar. 

Lo dejó en la mesa y no dijo más nada durante el encuentro con Sofía. La audiencia estaría como loca por la reacción de Steve, eso favorecía el programa, era su esencia. 


Todo pasó muy rápido alrededor del futbolista en un intervalo muy corto de tiempo. Estaba acostumbrado a las cámaras y a la presión que podían llegar a ejercer, influyendo muchas veces en el carácter y la forma de actuar de una persona ante ellas. Había estado en incontables ocasiones en el ojo de la prensa rosa, en el objetivo de fotógrafos busca exclusivas. Y mentiría si dijera que se sentía incómodo ante ellos, incluso encontraba cierto divertimento esquivándolos. Pero por primera vez, Robert, se alegró de no estar en ese foco de atención, dejando el protagonismo a dos de sus compañeros solteros que se acababan de besar.

Entendía que aquello había sido una temeridad, que tanto Loreley como Javier podrían recibir cualquier sanción por parte del concurso o peor, quitar el interés de las parejas sobre ellos, perdiendo así la oportunidad de ganar dinero. Pero aquello le importaba ahora mismo bien poco a Robert, por mucho que deseaba que sus compañeros vivieran ese romance tan explosivo.

Pero al futbolista, estaba claro, que le importaba otra cosa. Sabía que las primeras impresiones eran las más importantes, así que sus ojos estaban observando a Danielle tras lo sucedido con Steven. Habían sido cuatro palabras mal dichas, un pequeño roce por parte del novio que entendía perfectamente. Pero aquella mezcla extraña que desprendía la chica de dulzura, picardía e inocencia le guiaban a esos ojos como un mapa por descubrir.

Tal vez fuera el conocer todo aquel mundo, ver como Daniel soltaba todas aquellas palabras y sus acciones para entregar su collar, o la nueva reacción de Steven ante la acción del soltero, la que hicieron entender de nuevo aquel cruce de miradas furtivas que habían tenido la chica y el soltero.

Tras Duncan, Robert agarró uno de los collares que les había ofrecido Mónica y se acercó a las solteras.

— Creo que, aunque hay más de una chica atractiva e interesante y nos tenemos que conocer todos — pasó sus ojos por todas las chicas. — la persona que más me llamó la atención fue Danielle. Así que mi collar es para ella.

Con paso decidido, y sin apartar la vista de aquellos ojos claros, el futbolista se acercó a la chica, colocándose delante de ella. No quería violentarla, que volviera a sentir el peso de todo sobre sus hombros tras sus acciones primeras, o que su chico volviera a saltar tras el primer collar.

Justo antes de colocar el collar en el cuello de Danielle, Robert, arrancó una de las flores que lo adornaban. Una media sonrisa se dibujaba en el rostro del futbolista, mirándola en silencio. Con delicadeza, apartó uno de los mechones de pelo de la melena de la chica tras su oreja derecha, colocando, acto seguido, aquella flor sobre su pelo. Sus labios seguían regalándole esa sonrisa a la tentada, mientras, sus ojos seguían fijos, con una mirada llena de mensajes y palabras intencionadas pero en un cuidado silencio.

Y sin más, apartó sus manos, no sin antes regalar una pequeña caricia en su barbilla, volviendo a su sitio tras las palabras de Mónica.


 Obedeció a la petición de que estuvieran junto a Mónica, ella por su altura quedó bastante pequeña pese a los tacos y dio la impresión de que no estaba allí de verdad, como si sus pensamientos fueran más importantes que este momento en lo que va del programa. No obstante en cuanto llamó Mónica a Daniel no desvió la mirada hacia el soltero hasta que sintió su aroma primero y su cercanía evidente, de alguna manera jamás pensó que iría a por ella de buenas a primeras y le sorprendió. 

No se mostró cómoda con todo aquello, si bien dijo un bajito gracias cuando le colocó el collar de flores, ya después notó que mantuvo esa corta distancia que le preocupaba, dando la impresión de ser un venado en medio del bosque rodeado entre una manada de lobos y éste soltero parecía uno de ellos como el más osado de todos, tan cerca que emanó peligro. Pero eso no fue nada hasta que sintió la mano deslizándose por su barbilla, no pudo realmente mantenerle la mirada porque era la primera vez que se encontraba en una situación así y se preocupó por su novio en demasía. Daniel era muy distinto a Steve. El polo opuesto. 

Sólo que en cuanto sintió el aliento del soltero demasiado cerca y ya su boca rozó la comisura de sus labios, desvió hacia un costado el rostro evitando que todo aquello se convirtiera en un beso. No quería evitar faltarle el respeto a su novio y el susurro la obligó a mirarlo preocupada a los ojos, no supo como tomarlo. Decidió no hablar.

Y es que tampoco fue a más cuando reaccionó su novio, era lógico que sacase sus garras y de alguna manera, eso le sedujo en demasía de Steve por no decir que despertó un lado muy sensual en Danielle ese hecho. Ver aquel lado más territorial, defendiendo lo que es suyo, poniendo a las personas e su lugar era lo que en parte le dio tranquilidad a la rubia, se notó que la quería de verdad. 

Tranquilo amor, no caeré—dijo en un tono seguro. 

Ya después respiró cuando Duncan fue por Sofía, al menos tendría un momento para entender lo que había sucedido. Hasta que Robert fue el siguiente y de nuevo se sintió sumamente presionada por la situación, aunque le sostuvo la mirada incluso cuando se colocó delante. Se dejó colocar el collar diciendo nuevamente un gracias en susurro mientras temblaba allí mismo delante de aquel futbolista, pero su acción fue muy distinta al anterior soltero porque le acomodó el mechón y dejó una flor en su oreja. Esto le hizo sonreír un poco al ser un gesto tierno—más parecido a lo que haría Steve— y rápido volvió a su expresión neutral, escondiendo sus emociones. 

Le recordó ese intercambio visual un capítulo de su serie favorita This is us, que le regaló una sensación bonita y también la confundió un poco. Una relación perfecta vs lo nuevo, lo desconocido. Era difícil imaginar para Danielle soltar los brazos de Steve, pero a veces las miradas provocan esto... Confusiones irremediables y futuros significativos. Era muy temprano para considerarlo, pero le recordó a Jack con tan solo ese gesto, se sintió una Rebecca y sin más lo dejó ir. No hubo palabras, solo quería irse corriendo de allí y resolver sus cuestiones internas, odiar a su novio tal vez por traerla aquí. Resolverlo y seguir caminando a su lado. 


DIEGO:

Él lo tuvo muy claro, desde un primer momento supo a quien entregarle el collar y cuando llegó su turno avanzó caminando tranquilo siendo dueño de la pasarela. Se inclinó para saludar como en la edad media a Mónica y luego cogió el collar. 

Miró a las chicas sonriendo, haciendo una selección fingida, pero en cuanto se encontró con los ojos de Marta, dió un paso hacia delante y le colocó las flores. 

—Usaría todas contigo. Te veo más tarde preciosa. 

Se fue de la misma manera en la que se acercó, manos en los bolsillos, andar tranquilo y como si todo lo que estaba haciendo, estuviera bien. Más tarde tendría tiempo de conocerla, pero esos rasgos exóticos le fascinaron. 


Javier Romero

Anclado a los ojos azules de Loreley por su propia voluntad pero sobre todo por los sentimientos de ambos, Javier no la abandonaría hasta saber que estuviera bien, reconocer que no tenía dudas en su mirar; él podría tener las propias pero no mientras la miraba. Aquel momento íntimo entre ambos duraría lo que tuviera que durar, pudieron ser momentos tensos para algunos, irrelevantes para otros, conmovedores para los demás, especialmente aquellos que valoraban más el romance por encima del dinero o la fama. Javier se terminaría separando, dilatando todo lo posible el que sus manos se tuvieran que separar de las de ella, y guardando la promesa de que se volverían a encontrar, promesa sellada con su profunda mirada parda sobre el cielo que se esconde tras los ojos de Loreley.

Regresa a su sitio y toca mirar a la gente a la que dio la espalda, podría sentirse algo conflictuado pero nada grave. Sus ojos se abrieron sorprendidos cuando la Mónica señala que deben escoger a alguien, reconociendo en ese momento como su participación en el concurso había dado una giro tremendo, entonces pudo imaginar que tenía Loreley en mente. Ella había respondido sus besos y a sus sentimientos pero no cruzó el escenario ni le tomó por mano propia, no fue quien no pudo contenerse más a este sentimiento por más que lo compartiera.

Ahora Javier era quien llevaba un gesto vacío en el rostro pero a diferencia de ella, su gesto solo pudo brotar ante la distancia con ella. Javier se mantendría ensimismado en sus pensamientos hasta que escucha una frase de Daniel "Porthos".

A veces la química entre dos personas se muestra de distintas formas, no solo es atracción física. A veces alguien con quien interactúas, tocas, ríes, te acaba creando una necesidad y un deseo mayor que por el físico.

"Ese Porthos dando la lata siempre con tanta sabiduría..." Se dice para si mismo sonriendo. Sabe a quien se giraría a ver de su lado personas (Solteros): Le sonríe una vez más a Lolly, sería su turno pronto y esperaba que entendiera.

La situación había cambiado mucho para él, el juego era totalmente distinto ahora. Su "sol" ya no entibiaba su piel con una caricia gentil que le agitaba desde dentro, que le incitaba a cantar; ahora esa luz eran como brazas que quemaban por fuera y por dentro, sacudían. Tonya había llamado su atención de manera genuina, hubiera sido natural y fluido acercarse a ella para pretender colarse entre su piel morena, hubiera sido su musa de sublimes melodías y depositaria de pasiones que el latino lleva consigo; pero ahora Javier se veía como Ikaro con el peligro de volar demasiado cerca a al sol para caer. Debía evitarla, al menos en la medida de lo posible.

Javier no tenía ninguna prisa pero tampoco iba a evitar sus responsabilidades en el show, caminó a tomar uno de los callares, caminó frente a las parejas, mientras sus dedos jugaban con el collar intentando dilatar sus nervios. Miró a Mónica para comentar algo, ya que había estado en silencio desde que pasó lo del beso. -No voy a engañar a nadie, no esperaba estar en esta situación...- Alguien se podría reír, él lo hacía por dentro, al menos hasta que llega frente a Tonya. Sus pasos ganan cierta posma, sus miradas almendradas se encontrarían. Los labios del latino se abren como si fuera a decir algo pero los cierra sin permitir que brote palabra alguna, así como tampoco se detiene su andar. ¿Qué iba a decir? ¿Enumerar por que le gustaba? ¿Por que la denominada su sol? ¿pedir disculpas? ¿Si quiera habría disculpas que entregar? No se sabría, Javier no se detuvo hasta llegar frente a Marta. 

Marta había sido silenciosa, no lo nombró a él ni él a ella en un inicio, pero no engañaba a nadie nombrándola como su interés ahora.

Inclina su torso hacia delante, dejando ver una elegante reverencia, estirando una mano para dejar sentir su toque gentil sobre la de Marta y luego el suave tirar de esta para atraerla a él. Le besaría la mano como si fuera un caballero -Señorita Marta...- hasta donde sabe no estaba casada. -Permítame por favor.- parecía que la iba a sacar a bailar pero solo quería guiarla un paso hacia él mientras él daba uno hacia atrás. Javier se yergue y toma el collar para alzarlo sobre la cabeza de ella. -Espero no importunarle con mi nombramiento, pero hay algo que encontré cautivante en su sosegada manera de ser, algo de paz que clama por cierta tormenta que aparezca a interrumpir- Cierto era que tontos serían los que tomaban a Javier por un ángel o una presa, o le daban por sentado; pero esa era parte de su juego así que no culparía a nadie. "Un huracán latino..." Se dice para sus adentros sonriendo con la mente en quien le conocía y le nombró así.

 

Su otra mano toma la de Marta a la vez que acorta las distancias entre sus rostros, con cuidado deposita una caricia de sus labios en cada mejilla siendo respetuoso en el primero pero quizá el segundo inconscientemente más húmedo y pausado, pues la carne tienta de eso no cabía duda. Al separar sus rostros la mira unos momentos para despedirse y suelta sus manos para volver a su lugar.


DANIEL:

Cuando Daniel se giró sonriente se quedó sorprendido cuando alguien le cogió de la solapa de la camisa y le amenazó fisicamente.

Daniel Mainar no se sintió intimidado, le habían amenazado tantas veces en la cárcel que había perdido la cuenta de ellas. La cosa perdía bastante seriedad cuando no iba acompañada de un punzón o un bisturí. El soltero mantuvo la mirada de Steven, y sin dejar de sonreír, esperó el puñetazo que nunca vino.

Daniel levantó una mano hacia Mónica cuando esta vino a separarlos, haciendo ver que no había problema. Steven ya le había soltado, controlando su ira.

— Tranquilo vaquero — dijo tranquilo mientras se alisaba el cuello de la camisa — es completamente comprensible. Yo también estaría nervioso de tener una mujer como Danielle.

Pero tranquilo. Las mujeres tontean con el chico malo, pero siempre se casan con el bueno.

Le interesó mucho mas la reacción de la novia. Esperaba que se hubiese avergonzado de una demostración pública de celos, una total falta de autocontrol. Pero no, la chica parecía complacida de tener un novio que marcase el territorio.

Lo anotaría en su agenda mental.


DYLAN:

Había llegado el momento de que los solteros tratasen de seducir a las chicas que ya tenían una pareja. El primero de todos ellos fue Daniel, quien se acercó a la rubia Danielle, de hecho, no fue el único que lo hizo, la chica parecía tener papeletas para ser la vencedora. Al menos en un comienzo. Pero en un rápido movimiento todo se desmadró, Steve se acercó con pocas zancadas y amenazó al rubio con algunos susurros. No hacía falta escuchar sus palabras con claridad, se sabía perfectamente que estaba sucediendo.

Dylan dio un amago de acercarse para separar a ambos, pero la señorita Salas fue más rápida y se encargó del problema. Fue en ese momento cuando sintió como sus hombros descendían por el peso de la presión. Podía entender a Steve, pero también a Daniel, al fin y al cabo los dos firmaron el larguísimo contrato y sabían a que venían a esta isla remota.

—Ay Dios... —se rascó la cabeza agitando su pelo, el cual parecía volver a su posición original como por arte de magia— Bueno, sigamos con esto...Hablaba solo, prácticamente.


MARTA:

Estaba sentada en silencio y sin mirar demasiado a los solteros esperando que pase esta gala de una vez. Cuanto antes termine este show antes podré retornar con James.

Además, para mí estaba claro que la presencia de las otras mujeres iba a ser suficiente para eclipsarme. Y con ello estaba feliz. Pero entonces llegaron las palabras de Duncan que, aunque no me da un collar, menciona que soy misteriosa y algo a conquistar. Aún así me esfuerzo por no levantar la cabeza para no mirarle y darle esperanzas, después de todo no me has dado un collar lo que significa que hay otra chica que le ha atraído más.

Por suerte la posterior presencia de Robert atraído por Danielle me quita otra vez del foco de atención. Aunque reconozco que no sé si me alegro o me apeno por ello, pero supongo que me alegro.

Y entonces llega la completa sorpresa qué lleva el color rojo a mis mejillas y me provoca lanzar una mirada preocupada a mi pareja. No uno sino dos solteros se interesan por mí y me dan sus flores. La verdad es que con Diego no sé cómo reaccionar y apenas musito un gracias sin levantar la vista del suelo.

Pero el segundo, el de Javier que ha tenido ese lío con Loreley, es que no me pone tan nerviosa. Después de todo entiendo que solo está queriendo seguir el programa según las indicaciones que les han dado.

Por tanto acepto que me ponga el collar incluso los dos besos, aunque cuando el segundo se prolonga directamente busco a apartar mi cara.

Tragando saliva miro otra vez a James para comprobar su estado. Quiero creer que él confíe en mí igual que yo lo hago con él, pero estamos hablando de tres hombres que se han dirigido a mí. Ojalá que no se le metan ideas extrañas en la cabeza.


- Se pegan, se pegan - igual había sido una bravuconada de Steven pero, tal y como fue hasta su pareja para quitarse a Daniel de encima, no auguró nada bueno. Vale que, el tentador había tirado la caña con aquel beso cerca de la comisura de los labios de Danielle pero, la reacción excesivamente celosa de su pareja podía condicionarle la participación en el programa.

Steven y Danielle formaban una pareja un tanto extraña, ya me había fijado en el barco que se afanaban por presumir de su amor con todo tipo de gestos y caricias. Pero si algo sé por experiencia es que, cuanto más se exhibe algo, la motivación es más superficial; mientras que lo que se quiere, se guarda. Así que, la reacción de Steven en cierto modo, me daba la razón. Al exceso de confianza le seguían los celos, incluso aquellas palabras de Danielle tratando de reconfortar a su pareja, me habían sonado huecas. Otro gesto de cara a la galería.

También miré a Valerius, otro que parecía estar encantado y hasta divertirse con la situación generada. Siempre tan seguro de sí, no habría cometido aquel error, o al menos no tan pronto.

Por suerte, pasé rápido a ser el foco de atención gracias al chico rubio. Aquella mirada me gustaba, revelaba mucho más carácter que los gestos armoniosos y contenidos de otros. Además tenía buen porte. Vino a mí y me colocó aquel collar de flores - gracias - además hizo el intento de congratularse con otra más. Tenía un aire a Valerius, otro que habría intentando la misma treta para poder acaparar más. - Será interesante ver qué sucede... - repetí su mismo comentario, sonriéndole y mirando por el rabillo del ojo la reacción de Valerius - Tengo ganas de descubrirlo ¿tú, no? - tomé la iniciativa y me coloqué mejor el collar, centrándolo, de modo que al enfocar la cámara se apreciara mejor mi busto.


En algún momento luego de que Javier se separa de Loreley, Takunori besa a Loreley.


TAKUNORI:

Muy tranquilo se mostró, estaba allí para pasárselo bien y cuando le tocó su turno, no esperó demasiado y se encaminó el oriental por la pasarela hacia donde se encontraba Mónica. Antes de elegir su collar desvió sutil la mirada hacia Loreley, le guiñó un ojo un tanto pícaro y al coger el mismo sonrió apenas ya teniendo muy en claro la decisión. 

Sin pensárselo demasiado se colocó delante de Danielle y puso el collar de flores con delicadeza, tratándola como un débil cristal. Enfocó su mirada a los preciosos ojos de la chica, era bonita desde su mirada y le atraían las mujeres con miradas así. 

Eres hermosa. 

No dijo mucho más, se despidió dando unos pasitos hacia atrás y realizó una reverencia típica de su cultura, sólo para girar y continuar su camino hacia donde se encontraban los demás solteros. 


Los solteros ya han elegido*, no desaniméis si no tienen un collar esto recién comienza y en la Villa tendrán tiempo de sobra para conoceros entre todos y descubrir lo que la Isla de las Tentaciones tiene para ofrecerle—dijo sonriendo—. Es momento de que las Tentadoras den un paso al frente y coloquen su collar a la persona entre las parejas con las que hayan sentido una conexión especial. 

Les indicó con su mano que vayan pasando de a una, no dio un nombre específico porque prefirió que las chicas decidan entre ellas el orden. 


Tocaba el turno de las chicas así que Loreley se armó de valor. Tenía las manos sudadas, sus piernas parecían haberse olvidado de cómo funcionar y toda la seguridad del primer día se había ido de paseo. "What the...? Ok, vamos gata, mueve el culo. Es simple: eliges a uno de los casados y le pones el collar de florecitas... ¿simple, no?" Antes de eso le lanzó una mirada a Javier, con convicción, que decía: "lo tengo controlado." No tenía controlado una mierd... Había venido de femme fatale y ahora se había enamorado. 

-El show debe continuar, Freddy diría. 

Empezó a andar y casi se tropieza, pero rápidamente volvió a la postura de pantera. Delante de los casados se sintió una colegiala estúpida. El guiño de Taku la puso roja.

"Noo, vamos, eres simplemente un desastre. Pobre el casado que te escoja."

Fue a lo seguro: Steven amaba a Danielle. Ella a Javier. 

-Erh... toma, digo aquí -a Lolly le temblaban las manos cuando le ponía al muchacho el collar. Trató de hacerse la seductora, lo único que le salió fue una tos pequeña y una serie de torpes movimientos. Retrocedió luego de estar cinco minutos casi para poner el collar en el pobre chico. Entonces,  recordando el contrato, anunció (más para las cámaras que para Steven) -he hecho mi elección. Eso. Gracias. 

Luego corrió a su sitio, toda atribulada. 

"¿He hecho mi elección? Ni que estuviera en Los Juegos del Hambre. ¡Estúpida! Argggh."

Loreley se encontraba todavía demasiado quebrada entre el deseo y la razón. Tendría que apechugar y hacer su parte, lo mismo que Javier. Era un espectáculo, solo eso. 

"¡Me ofrezco de tributo!  No, no, si se me han caído un par de neuronas en el camino..." Se quedó quieta, en su posición, rogando que al menos haya dado un buen motivo de risa a la audiencia. Eso también daría rating, ¿no?

No volvió a mirar a Javier, ni a Taku. Estaba mejor si observaba el aire o algo así de inocente.

 


STEVEN:

Steven volvió a su lugar mirando de reojo hacia el tal Daniel, dejándose llevar y aconsejar por la presentadora. Hizo un esfuerzo por controlar las sensaciones y sentimientos que le invadían, de recordarse a si mismo que quien decidió meterlos a ellos dos en todo aquel lío había sido el mismo. Ahora debía atenerse a las consecuencias. Tenía que confiar en que su amor por Danielle era más fuerte, y que ella también lo amaba, que no se dejaría convencer por el primer idiota que le prometiera un futuro más brillante. Por primera vez se dio cuenta de que tenía miedo. Miedo de no ser el verdadero amor de su novia. Miedo a que otro podría hacerla más feliz. Miedo a perderla.

Sus manos se crisparon dos veces más cuando Bob, y luego el asiático, le pusieron los collares a Danielle. Pero esta vez se quedó quieto, solo mirándolos, evaluandolos. Hasta qué finalmente el espectáculo pasó, y fue el turno de las solteras en elegir. La primera en hacerlo fue justamente la que acababa de mostrar ante cámaras y al mundo entero que estaba apasionadamente enamorada de otro soltero, por lo que Steve se quedó un poco a cuadros de que le eligiera. Sin embargo, aquella torpeza y nerviosismo hizo que por fin parte de la seriedad se le disipara del rostro y hasta se mostró amable con la pobre chica. -Gracias por elegirme. Venga, te ayudo.- Le animó, siendo él quien terminara de acomodarse el collar y tomándole las manos un segundo para que dejara de temblar. Le dio un breve apretón en sus dedos, con intención de reconfortarla, y un asentimiento para infundirle valor, antes de soltarla para que volviera a su puesto. Se la veía una buena chica, que seguro se había metido en aquella competencia por el dinero y había terminado enamorándose sin esperarlo. Le deseaba lo mejor, que ella pudiera salir de aquella competencia con un final feliz. Y al mismo tiempo deseó lo mismo para Danielle y para él, mirando hacia su novia con el atisbo de una sonrisa.


Me había mantenido en un discreto segundo plano alucinando con todo lo que pasaba. Desde el beso con Lolly y Javier, hasta la casi pelea entre Daniel y Steven. Los solteros fueron colocando sus collares a las novias y observé, curiosa, a quien iban eligiendo. Entonces, llego el turno de las tentadoras. 

Lolly se decidió con Steve y me pareció inteligente por su parte. Si tenía un romance con Javi, iría a por un novio que no supusiera un problema ente ellos. Tras mi compañera, fue mi turno. Miré a los novios detenidamente. Steve era atractivo, pero A, había sido elegido ya por Lolly y B, bastante drama tenía ya con su chica y Daniel para yo añadirle al tema.

Miré a Kenneth, James, Valerius y Dylan, que eran el resto de opciones. Mi primer pensamiento fue Valerius, por el juego absurdo que se traía de macho alfa, pensando que íbamos a babear por él. Además, él me había colocado un collar previamente*. Si le ponía el collar a él, le estaría alimentando el ego y eso sería divertido, porque cuando se diera cuenta de que no tenía mucho que picar de mí, se le bajarían los humos un poco.

Decidida y con mi collar en la mano, caminé hacia él y le miré desde mi pequeña estatura comparada con la suya. — Admito que tengo cierta curiosidad por saber si solo ladras… o también muerdes. — dije con una sonrisa divertida, acerándome un poco a él para que sintiera que se lo decía de una manera más privada. Quien me conociera de puertas para fuera, posiblemente estaría sorprendido. Mi forma de ser no era ni tan directa, ni tan segura. Pero habíamos venido a jugar y yo tenía un objetivo, así que… a jugar.

¿Puedes agacharte un poco? Eres demasiado… grande, para mí. — No sabía que funcionaría con él, así que iría tirando de la cuerda de su ego a ver por donde podía tirar.



 

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25/10/2023, 08:34
Narrador

Me reí al ver como mi chica recibía el collar, incluso la miré divertido. 

Mami, eso no es nada. Un meneo de ese culazo que tienes y te llenan de collares—dije en broma, manteniendo el paripé, ya me había cargado varios momentos televisivos—. Bien elegido chaval, hay que apreciar lo que está bien. 

No fue cordialidad, era ironía pura por la situación en sí y la parejita de mojigatos, que la rubia recibió bastante atenciones. Estaba muy bien, pero imaginé que era las primeras en vivir del eterno misionero toda la vida. Al menos las vistas mejoraron, tras el paso de la gatita que se fue a ronronear a lo seguro y eso que ya le advertí que no era celoso. ¡Vaya! Pero ahí está, eligiendo al princesito de los cuentos, típico. No vaya a enojar al tío este...

Para mi grata sorpresa el bombón de ojazos azules se acerca y joder, las vistas eran preciosas. Ella era de las que quizás te ponían una soga al cuello y yo, soy un tiro al aire. Ya sabemos, solo Sof me entiende y solo ella me soporta, así que esas cañitas al aire, una chica como ella... Hm, no lo creo. Me gustan los desafíos. 

Muerdo y marco que no veas—dije mostrando mis blancos dientes—. Lo que digas preciosa, me arrodillo y te pido la mano también. ¿Eh?

Bromeé entre risas, ya inclinándome porque era altisimo y aproveché la cercanía para deslizar con mi diestra los dedos sobre su espalda, desde la nuca hasta la cintura. Era una caricia electrizante, un pequeño juego, me hacía el santo pero estaba lejos de serlo. 

Gracias. ¿Te veo luego?


Otra soltera se asomó entre los presentes y si erigió en la pasarela caminando con total soltura, muy acostumbrada a caminar por los pasillos de los aviones, esto no era más que un procedimiento de rutina. La morena con sus rizos al estilo afro y un vestido que remarcó bien sus curvas avanzó hacia donde se encontraba Mónica Salas y cogió uno de los collares. 

Lo tengo clarísimo.

Es que desde un primero momento se había fijado en Dylan y al colocarse junto a él, cogió el collar con ambas manos como si fuera un pequeño látigo y habló. 

¿Te gustan las chicas malas, Dylan? —preguntó—, yo lo soy y mucho. Este bombón de chocolate sabe lo que hace y me gustan calladitos, sumisos... 

Como una pantera lo miró llena de picardía y le colocó el collar, sólo que al ponerlo lo atrajo hacia ella para rozar apenas esos labios carnosos con los suyos. 

Puedo ser muy mala—susurró sobre la boca del oriental—. ¿Te atreves?

Después se fue alejando con una sonrisa resplandeciente, el juego había comenzado y no dudó en hablarle a Tonya cuando regresó a su lugar. 

¿Lo compartimos?


La gala estaba llena de sorpresas inesperadas y pequeños momentos de tensión. Espectáculo en estado puro que no haría otra cosa mas que avivar el interés de la audiencia.

Por un momento, expectante y silencioso como estaba, me sentí como uno mas de todos aquellos que seguían lo que ocurría en el directo frente al televisor, desde la seguridad de sus hogares. Solo la voz de Mónica me sacó de mi dulce engaño, al nombrarme junto al resto de solteros para que interviniera.

Medité a quien entregaría el collar, observando mientras lidiaba con mis dudas como mis compañeros daban un paso al frente para afrontar su decisión. Y así llegó mi momento cuando la cámara cuadró su enfoque y me hizo saber que era ahora o nunca.

- Mentiría si dijera que es una decisión sencilla, Mónica.- Di varios pasos, acercándome así a las chicas que aguardaban junto a la presentadora. Seguramente se me notara un poco nervioso, aunque miré de relajarme intentando ser todo lo natural y seguro de mi mismo posible.- Todas son mujeres muy atractivas, interesantes y siento que esconden mas de lo que se ve a simple vista.- Me centré en quienes no habían recibido por el momento ningún collar pues aquello me pareció algo injusto. Tras mirar a ambas tras unos segundos de incertidumbre, finalmente me decanté por Tonya.

- Tendré que fiarme de mi intuición.- Dije mirando a la chica a los ojos, esbozando una sonrisa divertida, haciendo valer mi buen humor mientras trataba de pasar sobre su cabeza las flores de la forma mas caballerosa y correcta posible.


ELIZABETH:

Mi momento había llegado y esperé paciente a qué algunas de mis compañeras tomen la iniciativa así fui viendo el panorama general, las reacciones y los gestos. Uy, ese lenguaje corporal que tanto me apasiona, uno que domino y uso en varias ocasiones. Conforme con lo sucedido hago unas poses jugando con la cámara de forma muy sutil y luego camino por la pasarela hacia donde estaba la presentadora, los chicos y los collares. 

Mi decisión estaba más que clara desde una primera instancia, así que tampoco me molesté en hacer demasiado. Aunque si que le di un repaso a James, luego de guiñar un ojo solo a modo de saludo y ya jugando con las flores que tenía aquel colgante, me coloqué delante de Steve con una actitud muy traviesa. 

—Vaya, ya tienes uno. Pero no digas nada... Este es especial —susurré eso último al oído —. Fue flechazo a primera vista, de todos modos me gustaría ser algo más que una tentación contigo. Sé que lo sabes. 

Le di un dulce beso en la mejilla con sumo cuidado y rápido le regalé una reverencia, mostrando un poco de mi cultura, solo para después regresar junto a los demás. Mis ojos rasgados se fueron hacia un sector en especial, pero fue algo efímero, disfruté del momento. 

Iba ganando. 


De entre las solteras emergió Emma. Decidida, directa.. no titubeó y fue hasta donde estaban los chicos con su andar que con cada zancada de sus largas piernas recortaba rápida la distancia que los separaba.  Parecía estar desfilando por una pasarela al contonear su figura y mantenerse erguida, con su rostro y mirada fija en todos ellos. Incluso el viento que se levantaba parecía aliarse con ella, meciendo su larga melena de forma sensual a medida que caminaba. Tan solo un percance rompió aquella perfecta simetría, un tropiezo al perder un tacón del zapato lo que casi hizo que se fuera al suelo.

Su rostro serio y confiado había pasado por unos segundos de pánico hasta que sus manos se habían aferrado a uno de los chicos, que con sus fuertes brazos había evitado un desenlace mucho peor.

- Gracias.. ¡ Me he visto por un momento en el suelo !.-  Suspiró ya mas tranquila fijándose en su salvador, sonriendo a medida que recuperaba la compostura.

- Es para ti mi collar. Si me permites... - Se lo colocó para ver como le quedaba y después tuvo que descalzarse para poder caminar .


—Las elecciones se hicieron, hay preferencias por Danielle y en cuanto a la elección de las solteras es más variado. Esto no quiere decir nada, cada uno de vosotros tendrá tiempo para conocerse en la villa y conectar. No desaniméis. 

Seguía esperando la reacción de algunas parejas, pero aún quedaba una soltera más. 

—Queda un último collar. Gina, es tu turno. 


TONYA:

Tonya sonrió cuando escuchó a Kande decir que escogía a su chico. A la rusa le gustaban las competiciones, era algo a lo que siempre había estado acostumbrada, ya fuera por su pasado como patinadora o por la forma en que había sido educada por sus padres.

La rusa permaneció con los brazos cruzados sobre el pecho, esperando a que los solteros y solteras fueran expresando cuáles eran sus preferencias. Se alegró de que Danielle y Marta tuvieran éxito en aquella primera tanda. A medida que iban hablando los solteros, tuvo la impresión de que iba a terminar quedándose sin un tentador, quizá pasando las horas muertas con Camille... Hasta que, de pronto, aquel chico le colocaba caballerosamente el collar de flores alrededor de su cuello.

-Estoy segura de que nos vamos a divertir, Sam Wilson -afirmó Tonya, dirigiéndole una sonrisa pícara a aquel joven, abstraída por esos expresivos ojos verdes y una sonrisa que le resultaba de lo más agradable.


Javier Romero

La conmoción de la reacción de Steven contra Daniel le llegaría tarde pero no podría ser ajena a ello, se giró tarde cuando el asunto ya había sido calmado y Daniel volvía a su lugar y todo seguía su ritmo; había intentando apoyar a Robert apenas entró y no sería menos con Daniel, además el consejo que le dio a Steven había sido sincero, quien diría que él tendría que pasar por lo mismo. Se había tentado en reaccionar o decir algo pero ya tenía demasiado en la cabeza y en el pecho. Lolly hizo bien no volver a verle para no ver su reacción. 

Javier ya en su lugar intenta solo dejar pasar el tiempo, pronto vería que sus esfuerzos eran inútiles, envidió los tragos que se tomó Daniel antes de entrar a escena. -Psss... Porthos, pórtate bien, que dejamos las armas lejos.- Ríe un poco pensando en su guitarra  en la botella de whisky del Bachelor.


DYLAN:

Dylan no creía que ninguna chica le pondría el susodicho collar, pero Kande acudió de nuevo, en un segundo asalto, esta vez para atar al chico en corto. Lejos de sentirse frustrada o celosa, su pareja Tonya sonrió como si se alegrase por tener una competidora por el corazón de Dylan. El chino sonrió, hizo una leve reverencia y le respondió —: Bueno... gracias señorita Swart. 

Pero cuando ella lo atrajo contra si y sus labios casi se rozaron, Dylan se quedó congelado, su corazón aumentó sus revoluciones y la excitación subió como la espuma. Por mucho que intentase controlarse, al final del día no era de piedra y su cuerpo decidió reaccionar de forma natural, en contra de lo que su mente intentaba ordenarle. Simplemente no dijo nada, soltó una risa tímida, nerviosa, como si no supiese donde meterse, y dejó que todo fluyese como debía.


Saliendo del ensimismamiento viendo a Emma recomponerse de su tropiezo. Al acercarse le toca el brazo con preocupación y espera alguna señal de que está bien.

Oye la voz de Mónica que la apremia. Sus pasos son lentos. Mira bien a todos. No tiene la presión de devolver el collar. Puede escoger a cualquiera. Va pensando en la pelea de gallos que ha visto hace un rato. Empiezan pronto. Tiene la impresión de que el concurso va a ser interesante. 

Se para junto a Dylan con el collar preparado. 

- Creo que va a ser tremendamente interesante conocerte en la casa. No te quitaré ojo.

Gira de repente.

- Por el momento, me interesas más tu. 

Coloca el collar en el cuello de Kenneth. Aprovecha y desliza sus manos para tocarle pecho y los abdominales. Le guiña un ojo. Se da la vuelta y se aleja contoneando su culo sin disimulo.


MONICA:

—¿Pero que tenemos aquí? Cuánta variedad, esto me gusta. Cómo podrán ver esos corazones han hablado y una conexión surgió en medio—dijo la presentadora muy contenta—. Ahora mismo, es momento de continuar ya que esta selección inicial marcará un antes y un después en vosotros. 

Luego de indicar a las parejas que se ubiquen en sus respectivos lugares, Mónica continuó hablando. 

—Es hora de que cada pareja se despida, como todos sabéis irán ya mismo a la villa para disfrutar durante un mes completo separados con estas bellas tentaciones. Solo sabrán de sus parejas en sus respectivas hogueras cada día. Por favor... 

Los señaló. 

—Tienen unos minutos para despedirse, pueden decirse todo lo que sientan, será un momento en pareja. Ya después de este instante, deberán marchar hacia las villas. 

Después miró a los solteros. 

—Ya pueden retirarse, los aguardarán en la casa que compartirán con ellos. Los veo luego. 


Loreley Rogers

Loreley se siente agradecida de que el chico al que le puso el collar de flores no se hubiera reído de su torpeza, y que incluso la ayudara a hacerlo mientras sus manos temblaban. Otra chica también había escogido a Steven, Elizabeth. "Bien por ti, guapa. Ahora mi rol ha terminado, al menos de momento. La gata se va a su guarida hasta que siga el show." No miró a nadie más, sentía que se le iba a hacer cuesta arriba el concurso sino se enfocaba. Pasó con una sonrisa, casi con la soltura con la que había empezado todo, antes del beso y de las dudas, y se retiró. Ojos de zafiro mirando solo a su interior. 

"Al menos la audiencia estará entretenida con tantas cosas. Sí, eso."

Ahora mismo no deseaba enrollarse en posibles eventos futuros puesto que el presente ya estaba bien complicado... tanto para ella como para Javier. 


Rápido me incorporé de aquel tronco que tenía de asiento y le dediqué una intensa mirada a Carla para darle a entender que en nada la veía. Ahora solo deseé despedirme de mi chica ya que no la vería por un mes. De pie sonriendo con cierta picardía y la cogí de la mano para que se ponga de pie, así me la llevaba a un rincón apartado. 

—Ven mami, nos toca. 

Busqué su mirada y al deslizar mis dedos sobre su frente, la mejilla y por último sus labios, me la llevé hacia detrás de un árbol para conversar con ella unos minutos. Era consciente de lo que ambos haríamos, pero como todo tío que aparenta ser duro, en el fondo sabía que me iba a joder lo que hiciera. Pero estábamos para eso. 


James tenía que aguantarse la risa.
El espectáculo que estaban dando algunos de los participantes le hizo pensar que actuaban muy bien. ¿O de verdad se estaban peleando ya sólo empezar?
No, por su experiencia como actor diría que era real. Madre mía…

El tal Steve parecía no entender de lo que iba el concurso. Se trataba de dejar que unos idiotas hormonados intentaran llevarse a la cama a tu chica. ¿A qué venía esa rabieta?
A lo mejor era que no confiaba en su chica…
Pobrecito…

Observó con indiferencia como “Idiota Hormonado 1” le ponía un collar de flores a su Marta.
Él estaba tranquilo, sabía que Marta le sería fiel.

Cuídala bien, eh! le dijo guiñándole el ojo al tal Diego.

Oh, pero aún habría un pretendiente más. Éste no era del tipo culturista frustrado si no más bien parecía uno de esos Latin Lovers pasados de moda.
Al menos parecía menos fanfarrón que el otro, así que no le dijo nada a Javier, limitándose a asentir con una sonrisa cuando le puso el collar a su novia.

Tienes más éxito que la Coca-Cola, eh! le dijo a su pareja, en un tono jocoso, dándole un toquecito en el hombro.
Delante de las cámaras tenía que parecer siempre agradable y simpático. Para eso había venido, para hacerse ver.
Ganar fama y que le suplicaran que desfilara para las grandes marcas. Oh sí, eso iba a pasar.
Y de propina, le demostraría a ciertos directores de cine que le infravaloraron.

Así que su papel en el programa estaba claro; ser simpático y amigo de todos.
Ser el Príncipe azul de la audiencia.
Porque a ver, siempre se valoraba más al que aguantaba fiel a su pareja que al que se tiraba a la primera pechugona que se le ponía delante.
A pesar de que la mayoría de espectadores es lo que harían, pero ¡viva la hipocresía!

Así que las chicas solteras que desfilaban delante de él eran como ver llover.
Simple parte del decorado.
Quería ganar, IBA a ganar. Y mantenerse fiel era necesario.
Si algún día Marta le daba razones para meterle los cuernos, lo haría cómo y cuándo quisiera. ¡Pero no delante de cientos de miles de espectadores!
¿En serio los participantes eran tan idiotas como para babear ante cuatro Instagrammers frustradas?

Sí, meh, no estaban mal alguna de ellas. Le tiraba lo exótico así que se fijó más en unas que en otras. Pero él había visto ya a muchas chicas de ese nivel. Y tenido entre sus sábanas.
Así que venía con la barriga llena. Una novia que era su “Joya del Cáucaso”, y un premio que ganar.
Lo siento señoritas…

En esas que una de las mozas se tropieza torpemente delante de él. Y su plan de ignorarlas se medio frustra al chocar con su rol principesco.
No podía dejar que fuera al suelo.
Así que se apresuró en evitar que Emma cayera, sujetándola con caballerosidad.
¿Se encuentra bien, señorita? le dijo con su mejor sonrisa. Era una de esas chicas voluptuosas, que quizás hubiera trabajado en un bar de Streaptease antes de esto.
Espera, ¿había dicho algo de empresaria?… no le había prestado mucha atención…

Y en esas va y le pone el collar. Qué haces boba…
Ohhh, vaya, me siento halagado. Gracias… hizo ver que le agradaba y le producía cierta timidez la elección. Había que alimentar a las palomas. O sea, la audiencia.

Miró de reojo a Marta cuando la cámara no les enfocaba y le hizo un gesto zarandeado brevemente la cabeza. Esperaba que entendiera que era parte del show su reacción.


STEVEN:

Steven ya se esperaba el segundo collar, a menos que Elizabeth hubiera estado solo alardeando al principio. Su declaración susurraba le hizo sonreír de lado, sin apartarle la mirada, aceptando el reto. Le gustaba que tuviera tanta confianza en si misma como para estar tan segura de poder hacerle caer en la tentación, cuando todos sus actos le habían dejado claro que iba a ser muy difícil que alguien superara lo que sentía por Danielle.

Y con un par de intervenciones más, todo lo que había que decirse y hacerse se había dicho y hecho. Los solteros empezaron a salir, Steven se apresuró a colocarse junto a su novia por si alguno de aquellos imbéciles intentaba acercarse de nuevo a ella en ese instante. Ya pronto tendrían un mes entero para calentarle la oreja a Dani, pero ese momento era solo de ellos dos. No dejaría que ninguno de ellos se lo arrebatara. Como para dejarlo claro, miró especialmente al futbolista, al que parecía la versión humana del lobo feroz, y al asiático. -Venga, ya, esfumaos. La verán de nuevo en un rato.- Y sosteniendo la mano de su novia esperó a que ya ninguno estuviera para poder mirarla a los ojos, comenzando a hablar en susurros con ella. Solo ella, mientras el mundo a su alrededor se desvanecía.



 

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25/10/2023, 08:40
Narrador
Sólo para el director

Parecía todo cubierto y seguro, eso calmaba un poco: No tenía la atención de nadie sobre él y solo Tonya que parecía pasar de él ahora le representaba un riesgo real. Con respecto a Loreley al menos el Valesteroides ahora se mostraba más interesado en Carla, pero si Takunori hubiera ido en el mismo grupo de personas que Lolly las cosas serían radicalmente distintas. No , no había pasado de ser percibido el intenso rubor de su amada ante el gesto del asiático; por eso podía entender a Steve, con las parejas guapas siempre habrá alguien intentando ligar pero ver que ellas responden a eso... es realmente duro.

Lolly tampoco lo sabía, pero Javier había sido un terrible estúpido y dejó a su cita por la esperanza de volver a verla... creyendo que había algo especial saltó al vacío y se pegó duro contra el suelo. La imagen de ella con el "chino" le enfermó y llevó a que solo pudiera encontrar refugio en el fondo de varias botellas; en esa borrachera dio un concierto improvisado y no recordaría como terminó su noche, quizá y hasta el concierto lo había imaginado. Pero todo estaba en un desbalance, un desbalance real... tarde o temprano llegaría el momento en que no le bastaría que Lolly solo acepte sus sentimientos, sino que los demuestre de regreso; que ella cruce un escenario, salte al vacío sin saber si él la irá a buscar también, le cante canciones o siquiera que tenga gestos abiertos de sus sentimientos.... por ahora hasta había demostrado miedos a su lado ¡apenas se habrían declarado!, eso era terrorífico cuando uno se ponía a pensar en ello.

Tampoco hubo intención de despedida, Javier cabizbajo por ello intentó pensar que ella podía ser más sabia y centrada por eso era consciente de que esa sería una tortura por la que no quería pasar en ese momento. Las cargas se acumulan y pesan y dotan de una forma a las inseguridades, miedos, celos y rencor de Javier; una siniestra voz suya le susurra: "¿Pero entonces por qué tu no puedes resistirte a torturarte así por verla?... están dispares... no embonan... das 1000 y recibes 10." Tenía que hacer algo para acallar esa voz.

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25/10/2023, 08:41
Narrador

Javier Romero

Sus dotes actorales tenían cierto límite, especialmente al girarse para irse su gesto comprensiblemente abatido se dejaría ver unos instantes para sus compañeros que tenía cerca. Ella también sería de las primeras en retirarse, quizá queriendo apresurar esta separación y no dejando cabida a una despedida como la de las parejas oficiales. De todas maneras, Javier se giraría a verla irse, en sus fantasías ella haría lo mismo mientras él no veía... tonto.

Se gira suspirante y sigue su marcha, apenas saliera del escenario buscaría una copa y si era la de Daniel sin que él estuviera cerca como para pedírsela, se la robaba y ya.


DANIELLE:

En todo momento se mantuvo imbuida en un silencio voluntario, fue espectadora y participe, incluso con sus tres collares como adorno desentonador de una situación que no se ajustaba a su comodidad. Pero lejos de mostrar un atisbo de disgusto, observó a Loreley cuando eligió a su novio y no se preocupó en absoluto, esa chica había estado a los besos minutos atrás con otro soltero así que iría a los seguro. Un Steve que estaba enamorado de su chica. 

Después vino su mayor competencia, Elizabeth lo tenía todo y Dani se sentía pequeña ante su presencia, como si le faltase personalidad, un empujón importante para lograr ese magnetismo y descaro que la asiática era capaz de demostrar. Lo cual vio y sintió peligro, ella podía conquistar a Steve si se lo proponía porque tenía ese ímpetu e iniciativa necesaria para ir por todas, algo que ella no. 

Lo bueno es que terminó ese momento y sobrevino otro peor, tenía que separarse de su chico. Lo cual todos tendrían las cámaras atentas a ellos, era horrible decirle algo importante a tu pareja cuando todo el mundo te miraba, ya había dejado de ser íntimo esto. De todos modos nos alejamos un poco y mantuvimos una conversación en privado. 


TAKUNORI:

El japonés disfrutó un poco más de las vistas, eran magníficas y sus reacciones aún más. Se quedó sorprendido por el rubor de Lolly y no dijo nada, solo se encogió de hombros y continuó caminando sin más hacia el camino donde ya los grupos se dividen y se van hacia las respectivas villas. 

Una última mirada, un gesto travieso y de nuevo sus manos en el bolsillo, ese aire distraído con sus ojos nublados y un puñado de pensamientos que le recordaron lo vivido ayer. Todo lo que le quedaba por vivir, era un montón. Al fin de cuentas, eran unas excelentes y pagas vacaciones. 


KANDE:

Cómo había provocado el efecto deseado en Dylan, no pretendió nada más. Solo siguió con las indicaciones del programa luego de dedicar otro gesto más al muchacho. 

Un beso en el aire y el típico gesto asiático habitual, no mucho más que eso. Le tocaría muy pronto encontrarse con él y no tuvo intención de interceder en la pareja, aunque Tonya se vio segurísima de si misma y esto supuso un desafío a la morena al tener que conquistarlo. 


CAMILLE:

     - Me alegra que a ti si te hayan elegido al final Keneth, ya veremos cómo nos divertimos más adelante platicando de las experiencias de este juego, te lo encargo mucho ... Gina!    Buen gusto! -     Dice con una picara sonrisa Camille antes de abrazar y besar a Kenneth para despedirse de él cariñosa la curvilínea brasileña antes de escuchar a su novio despedirse de ella, tras haber Sido ignorada por casi todos los solteros, que de ser una mujer diferente le habría afectado en su orgullo, confianza y seguridad, pero el talante de la nadadora era muy diferente, así que solo pensó en como está experiencia podría mejorar su relación con su novio, divertiría y acercarla a la victoria junto a él 


DANIEL:

-Psss... Porthos, pórtate bien, que dejamos las armas lejos.-

Daniel alzó una ceja y esbozó una sonrisa, casi riendo. - Aramis, yo siempre me porto bien.

Mainar sabía que Javier iba a pasar un mal momento. Le ayudaría a sobreponerse a dejar la gótica, conocía la fórmula adecuada y estaba seguro que levantaría el ánimo de las damas que acababan de dejar a sus "verdaderos amores".

- Estamos en República Dominicana. Aquí no hay motivo para venirse abajo, hermano.

Los solteros comenzaron a reunirse para irse a la villa, y Daniel se giró una última vez hacia las solteras.

- Un auténtico placer, señoritas. Disfruten de la experiencia y pórtense como señoritas respetables, no hagan nada que yo no haría. - dijo haciendo una reverencia teatral.


SOFIA:

Una vez realizadas las presentaciones y tras la primera iniciativa de los collares, ahora las parejas teníamos unos minutos para despedirnos. Si había algo que comentar, reconocer o incluso apuntillar, era el momento. Por delante tendríamos el desarrollo del programa que nos alejaría durante un mes, aunque seguramente veríamos imágenes a través de un monitor para ver cómo le estaba yendo en compañía de otras chicas la experiencia, y él a mí. 

Avancé hacia Valerius, presumiendo de collar de flores - ¿has visto? Ha sido rápido - la verdad es que me quedaba genial con el vestido que llevaba, creo que realzaba mi busto aún más.

Me despedí de las cámaras lanzando varios besos al aire, ya habría tiempo para más.


ELIZABETH:

Mi momento había llegado a su fin, poco tenía que hacer allí así que me encaminé junto a las chicas no sin antes dar un último vistazo al grupo de los solteros. Ya después con mi sonrisa natural, desaparecí de allí. Había muchísimo por hacer, el juego había comenzado. 


MARTA:

Las palabras de James cuando me dan un segundo collar me hacen hundirme un poco más en la silla. Hubiera preferido con mucho que no se fijaran en mí. ¿Qué pensará James?

No se me escapa que estamos en televisión y que él es un actor, así que puede perfectamente estar fingiendo su reacción. Es lo malo de este programa, ahora me doy cuenta; no voy a saber si las reacciones de James son auténticas o simplemente actuadas.

Luego pasan las solteras y voy viendo como ninguna le da nada a mi chico hasta esa que tiene un tropezón y James, como la maravillosa persona que yo sé que es, evita que de con sus morros en suelo. Pero la sonrisa que ese acto caballeroso me despierta se borra cuando veo que le da el collar. Observo el gesto de James simplemente afirmando un poco hasta que todo termina y toca despedirse.

Me levanto acercándome a mi chico con la cabeza gacha y los dos collares adornándola. No... empieza a decir pero las palabras se me atragantan. Por lo tanto abrazo a mi chico y ahora le hablo al oído permitiendo que pueda hablar un poco más.


ROBERT:

Robert siguió en silencio el trascurso del programa como un espectador más, ya había calentado suficiente el inicio de la gala de presentación. Pero mientras sus labios permanecían sellados, su mirada penetrante se movía y observaba llena curiosidad, con ese lenguaje no verbal que tanto le caracterizaba y tan bien sabía utilizar.

Tras las indicaciones de Mónica, el soltero dedicó un pequeño gesto de despedida a las parejas, sabiendo que más pronto que tarde le esperaba reencontrarse de nuevo con las chicas, sabiendo que el desafío estaba servido para conquistar a una de ellas.


DUNCAN:

Después de las palabras de Valerius hacia mi, que aunque no hubiese replicado a sus irónicas burlas, si que presté atención a lo que dijo, sin embargo podría replicar lo que quisiera, al final por muy bravucón que quisiera parecer sabía que quería a Sofia, eso también lo volvía en cierta manera débil por mucho que dijera, porque el amor podía volverte fuerte en cierto sentido, pero también tenía la otra cara, podría también volverte vulnerable y cuando Valerius llamó a Sofía y se fueron para hablar a solas, supe que por muy chico malo que aparentara ser, por muchas chanzas que salieran de su boca para burlarse del resto de nosotros, los tentadores, no era ni sería nunca quien quería parecer.

Todo era pues una máscara que debilitaba su carácter aparentando ser quien no era, en fin cada uno podía engañase alli lo que quisiera no era asunto mio, yo vine alli con una intención muy clara, la de ganar el programa, debía conquistar a Sofía, y pensaba darlo todo.

Asi que marché a la villa, la fiesta estaba a punto de comenzar, debía elegir vestuario-nos vemos entonces después-dije a Sofía con una sonrisa y luego me marché.


TONYA:

Era el momento de que las parejas se despidieran. Tonya se aproximó hasta su chico, echándole los brazos por encima, juntando ambas manos por detrás del cuello del asiático. Le besó dulcemente en los labios, consciente de que probablemente aquel sería el último beso hasta la siguiente gala del programa.

-Eh... Diviértete, ¿vale? -le pidió la rusa, hablándole de forma cálida, en tono bajo para que no les escucharan las demás parejas-. Te quiero.


CARLA:

La primera gala había llegado a su fin y llegaba el momento de comenzar la verdadera aventura. Me despedí brevemente de mis compañeros solteros con una sonrisa cómplice y miré a las novias de nuestros “chicos” brevemente, no queriendo darles razones de más para que se sintieran inseguras. Como mujer, no me gustaba hacer que otras mujeres sufrieran, pero como concursante, sabía que ellas mismas habían accedido a estar allí y a poner a prueba su amor.

— Diviértanse, y sean un poquito malas. — bromeé refiriéndome a las novias, pues estaba segura de que más de una se haría la dura, pero más de dos caerían con facilidad.

Por fin, seguí a mis compañeros rumbo a nuestro nuevo alojamiento.


DYLAN:

Dylan recibió de buen grado el abrazo de su pareja. Sonrió y copió sus movimientos, rodeándola por la cintura en su caso. Asintió ante sus palabras, ya era hora de despedirse y eso realmente no le agradaba en lo absoluto. Pero esa eran las reglas del programa... y había que acatar las directrices. 

Tú también, cielo —respondió manteniendo la sonrisa, susurrando mientras respondía al beso—. Nos vemos dentro de poco, te quiero.


KENNETH:

 Kenneth realmente había sido sorprendido por la elección de Gina Glass. La joven lo había terminado por elegir; cuando el hombre de negocios pensó que iba a tener más difícil su inicio en el juego. Por lo menos su camino se abre a tener unas citas con aquella soltera; solo el tiempo diría si aquello terminaba siendo una ventaja o una dificultad. Aquel reality era conocido por ser un lugar donde podían pasar cosas completamente imprevistas.

 El muchacho se despidió de su novia, Camille, lamentando que ella no hubiese tenido la misma suerte que él. Pero aún asi, todo estaba en marcha y la meta de ser la major pareja seguía en pie.

- Ya nos vamos a ver, mi amor... cuidate y juega...