Partida Rol por web

30

En marcha hacia Hewick

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31/08/2009, 13:44
Sgto. Infantería Chiwik (lancero)

Por primera vez y después de todo lo que habían pasado Chiwik pensó en las palabras del capitán de arqueros. Estaba claro que a él lo que le movía era un interés cobarde por no meterse en lios pero... ¿y si tenía razón? La horda estaba acabada: no tenían comida. ¿Para qué arriesgarse a una batalla con los Garras Rojas, que eran unos fanáticos, por un territorio que no tenía sentido? El capitán de los arqueros tenía razón: eran pocos, sí, pero estaban armados y podían conseguir comida... Diablos... Sin tener que aguantar al rey goblin incluso podrían trabajar como mercenarios. Los enanos solían hacer esas cosas. ¡Hasta los mariquitas elfos se alistaban a veces con los humanos! Al otro lado del valle había otros clanes que quizás supieran valorar una fuerza entrenada...

Mientras pensaba esto miró a sus goblins. En realidad miró a Grukl, que era el único que quedaba de los lanceros. Vale... No era lo que se decía un ejército pero...

- Mmmm... Un nuevo refugio... Zin encapuchadoz ni garraz rojaz...- el viejo Chiwik se frotó el ojo sano. La sed de lucha se había diluído en el viaje, dejando sólo el cansancio de la edad - Puede zer... ¿Y no había una aldea elfa hacia el norte? Podemoz ir hacia allí y zecueztrar a una de laz chicaz de loz elfoz y pedir rezcate... Mejor zecueztramoz a un elfo macho, que zon máz dócilez que zuz hembraz... y pedimoz rezcate... O zimplemente lo matamoz...

Cada vez le hacía más gracia aquello de convertirse en un equipo de mercenarios... ¿Cómo era la historia que contaba su abuelo? Un grupo de goblins renegados, huidos de su caverna por culpa de un crimen que no cometieron (aunque cometieron otros muchos peores) y que se ganaban la vida como mercenarios de fortuna... Ah, la vieja historia del abuelo... ¿Sería tarde para emularlo?

Notas de juego

Sin que sirva de precedente estoy de acuerdo con el jefe de los arqueros. A mi éste me parece un buen final... Pero lo que decida el master. ¡Ahú!

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31/08/2009, 14:25
Grurkl lanzafirme (lancedo)

- Id pod el mundo mazadando y que ademáz lez pagadan pod ello... ¡¡Ezo zi que ez un buen plan!! ¡¡Yo me apunto!! -

Después de todo Grurkl ya estaba bien crecidito y era hora de abandonar la cueva y buscar comid... digo fortuna en otra parte.

Notas de juego

De acuerdo con los demás, si no entramos (que va a ser que no) es mejor acabar así.

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31/08/2009, 15:01
Sgto Kamtrak (arquero)

- Elfoz? Si, puede zed. Y ezo de loz dezcatez zuena bien... Podemoz conzeguiz monedaz pod loz pdizionedoz... y quizáz con ezaz monedaz podamoz tened mejodez admaz y azi pedid maz dezcatez pod otroz elfoz - poco a poco el arquero se iba engolosinando con la idea - Ademaz loz elfoz zon demaziado limpioz... no zon dicoz pada comed... mejod unoz zeddoz, ezoz zon maz dicoz... pod lo menoz viven en el baddo -

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31/08/2009, 18:11
Atdopmi Onetze (Goblirillo) (Lancero)

Sentado en su piedra, mientras terminada un trozo de carne adherida a un hueso, escucho la palabras de sus compañeros.

¿Efos? No recuerdo haber comido elfo, pero no puede estar malo, como mucho pueden contagiar alguna enfermedad venérea.

Saltó de la piedra y se acercó hasta los lanceros de su alrededor. Para caminar cabizbajo y temeroso como siempre.

¿Pod qué no captudamoz a doz y a uno noz lo comemoz, pada que vfean que vamoz en cedio?

Una baba pegajosa cayó de su boca, confirmando la salibación que le provocaba el pensamiento de mas comida.

Agachó la cabeza esperando ser pateado, como de costumbre.

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01/09/2009, 18:49
Trecirk -Pies Ligeros- (Jinete)

Trecirk caminaba o mas bien cabalgaba el ultimo cabizbajo mientras su lanza hacia surcos en el suelo donde las sucias garras de su montira Canthus dejaba de seca sangre humana.

Al detenerse y ver las cabezas se asusto, aun no habia aprendido el arte de la lectura y no sabia que ponia debajo de la cabeza del rey goblin, pero estaba claro que ya no reinaba en la cueva.
-Bej!! esto no e bueno, ¿verda?-Pregunto a cualquiera de los que regresaron con el, ahora se habia auto proclamado Sargento de los jinetes, al ser el ultimo que habia vuelto y se sentia con poder para preguntar al viejo uni-ojo y al tonto de los paloz.

-Mmmmmm... A mi me guzta la idea, volver a zer mercenario como una vez fui hace 5 años con mi primo y demaz calaña verde... los 5 dedos de Grok noz haciamoz llamar... buena vida... laztima que tuviera que huir... que irme a enrolarme aqui...-Comentaba en vos alta para aburrir al resto como si de un abuelo cebollon se tratara.

-Que zi, que yo tambien me apunto, necezitareiz la zabiduria de uno que a zido antes Mervenario de ezoz, ademaz la carne de elfo es maz jugozo y mi primo me enzeño que aderezar con expeziaz...-Volvio a su letania mientras los demas se decidian

Notas de juego

Mercenarios, no es mal final para un grupo de 30 que a quedado en ¿7? Y sin comida para el resto, que por lo que se ve en la entrada de la cueva, estan de mal humor.

-¡Eh! Podriamos llamarnos los 7 de Grok, ingenioso ¿Verdad?

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22/09/2009, 09:06
Director

Los siete supervivientes de la Horda, se marcharon, dejando atrás su hogar. Después del extenuante viaje, no estaban preparados para los nuevos tiempos que parecían haber llegado al Valle Roto.

...y así, se perdieron en el ocaso, en busca de un nuevo hogar.

Pero...¿es esto el final de esta historia?. Si, claro, había que acabar ya, que tampoco es cosa de que la gente se duerma. Pero antes,...supongo que querreis saber qué pasó en el Valle Roto.

El Valle Roto, hermoso lugar para algunos, agujero pestilente para otros y hogar del último clan de goblins que habitaba las montañas de la Media Luna, estaba azotado como sabeis por dos grandes problemas. Uno, la falta de alimento y otro, relacionado con el anterior, la aparición de seres diabólicos en los túneles más profundos de las cuevas.

¿Y a qué se debe todo esto?. Pues vereis; resulta que un buen día, un joven Goblin, ahora conocido como Gimlok, que secretamente practicaba la hechicería, vendió su alma a un demonio. El demonio le concedió a cambio su deseo de convertirse en Rey del Valle Roto, dándole una espada demoníaca de singular poder y la fuerza para empuñarla y para matar al anterior rey. Y por si ello no fuera poco, le concedió un aura de terror que hacía que todos los goblins se arrodillaran a sus pies. Incluso el Concilio Verde se vió abrumado por su poder y no tuvo más remedio que rendirle lealtad.  El pacto, le aseguraba 30 años de reinado algo que la verdad, no está mal si tenemos en cuenta que la mayor parte de los goblins no pasan de los 20.

Pero claro...el tiempo se acababa y Gimlok, no estaba dispuesto a cumplir su parte del trato. Pensó que el demonio se habría olvidado de él, pensó que no se preocuparía de un pequeño goblin...se equivocaba.

El caso es que el demonio, que no era otra cosa que una de las formas de Idún, el malvado dios que tenía su propio culto en el Valle, sí se acordaba de su pacto con Gimlok. Sí, un goblin sería un ser insignificante para cualquier dios, pero para Idún, que estaba en el peor momento de su popularidad, cualquier sacrificio era digno de consideración. En efecto, Idún, quería cobrarse su alma, pero no quería cargarse todo el valle, de forma que perdiese el...¡snifff!...único culto en el mundo que aún se acordaba de él, La Llama de Idún.  Lo primero que hizo, fué arrebatar a Gimlok el don que le había otorgado y soltar a sus hordas de pequeños demonios para que hostigaran a los audaces goblins que pululaban por las cuevas en busca de alimento para causar el malestar en el valle.

Además el dios, que no se fiaba de Grumg; lo veía demasiado pelota, ambicioso y en fin...demasiado parecido a él mismo, así que decidió camelar a algunos miembros del culto para que capturasen a Gimlok y se lo ofreciesen en sacrificio, a espaldas de su Sumo Sacerdote. Fracasaron.

¿Y los garras rojas?. ¿De dónde habían salido?. El Concilio Verde, acobardados por Gimlok, había inspirado la creación de una sociedad secreta cuyo fin sería el de mermar el poder de Gimlok, causando descontento y si algún día fuera posible, asesinarlo. Una vez hecho eso, los garras rojas tomarían el poder y restaurarían el poder del Concilio Verde, que buscarían un rey digno para el Valle. Fracasaron.

Los garras rojas, efectivamente cumplieron su cometido de la mejor forma posible. Tanto mejor para ellos que para el Concilio, pues lo cierto es que cuando Gimlok perdió su aura de poder, no dudaron en preparar un terrible plan para atacarlo y darle muerte. El plan fracasó gracias a la actuación de los capuchas negras. Sin embargo, Gimlok ajustició a dos de ellos por permitirles llegar tan cerca.

Gimlok, atemorizado por los acontecimientos que estaban teniendo lugar y teniendo conocimiento de las fiestas de Hewick y de que vendría un miembro de la familia real a presidirlas, decidió enviar un comando de 30 goblins; para tomar la ciudad, conseguir comida con la que reabastecer al clan y un humano de sangre real que sacrificar a su dios, pensando que de esa forma aplacaría su furia. No tuvo tiempo de ver cuan equivocado estaba.

Los garras rojas, viendo que los mejores soldados del Valle estaban bien lejos, decidieron lanzar un nuevo ataque. Y el caso es que esta vez los capuchas negras no hicieron nada por evitarlo. Gimlok fué asesinado. Acto seguido, los Garras Rojas proclamaron que serían los nuevos regentes del Valle Roto y su primera orden fué mandar ejecutar al Consejo Verde por apoyar a Gimlok en su reinado.

El caso es que como fuera, Idún no consiguió su sacrificio, lo cual lo enfureció más todavía. Un sacrificio de un humano de sangre real podría haberlo aplacado, cierto, ya que al fin y al cabo, el alma de Gimlok se le había escapado. Pero el caso es que ese sacrificio ya no era posible, ya que la horda no había regresado, ni regresaría nunca con el Conde que debían apresar. Así pues, Idún rompió a llorar, deprimido al ver qué clase de patanes se habían convertido en sus únicos seguidores en la Tierra y sabiendo que no podía matarlos pues él moriría con ellos. Y es que todo el mundo sabe que el poder de un dios y hasta su misma existencia, se debe a aquellos que lo adoran.

Y asi, mientras los 7 del Valle Roto se alejaban hacia el ocaso, el cielo se cubrió de unas nubes arcillosas y comenzó a llover. Una luvia roja, salada y con un toque de azúfre.

 

Notas de juego

Y ahora sí, se termina la partida. :-)