Partida Rol por web

El segundo advenimiento

El Limbo [Partida]

Cargando editor
23/04/2011, 01:47
Director

Al abrir los ojos Layka se halló parada en el medio de la ruta, un auto se había accidentado y otro paró unos metros más adelante para asistirlo.  Una joven mujer de unos treinta y cinco años bajó y se acercó caminando al vehículo volcado.  Ángeles miraba con interés lo que sucedía, la mujer se acercaba al conductor herido y lo sacaba de allí.  De repente todo se vuelve negro y cuando Layka vuelve a percibir algo ve a la rescatista golpeando una y otra salvajemente el rostro inerte de una pequeña niña rubia que no tendría más de diez años.  La mandíbula fracturada de la pequeña acentúa la contraída mueca de terror que el rigor mortis congelara por siempre.  En el interior del vehículo Mariana grita aterrada mientras busca en la guantera el objeto de su salvación.

Cargando editor
23/04/2011, 02:32
Ángeles Díaz (Layka)

El negro difuso de cambiar consciencias o algo así, que era lo que yo sentía, se desvaneció y apareció una escena ante mis ojos. Era un accidente...

Había un coche volcado, una joven que se bajaba de otro para asistir al accidentado. Ella saca al conductor herido.

"Aah mi... mi cabeza..."

Todo se vuelve negro nuevamente pero la visión retoma. Ahora veo a la mujer golpeando bestialmente la cara de una niña.

-¡NOooo!

Grito pero ella no lo siente. Dentro del coche Mariana comenzó a gritar, y a buscar algo.

-NOoo !!!

Repetí, me llevé las manos a la cabeza, no podía quitar mi vista de la pequeña desfigurada y con la mandíbula abierta. De todas formas intenté mantener mi visión para averiguar algo más, pero no sabía si iba a lograrlo...

Cargando editor
23/04/2011, 06:26
Director

Un nuevo hueco en la memoria y esta vez Mariana aparece arrodillada junto a su sobrina, su hermana yace muerta, su cabeza para haber explotado desde el interior hacia uno de los laterales, Mariana deposita el arma de fuego, una pistola, en el suelo y abraza a Betania mientras llora angustiada deseando que la niña aún estuviese viva.

La niña se convulsiona, se sacude intensamente y sus ojos vuelven a cobrar el brillo de la vida, aunque es distinto, obscuro, peliroso.  Mariana se sobresalta y retrocede mientras la niña comienza a moverse torpemente hacia ella, la mujer tantea el suelo en busca de la pistola, retrocede, apunta pero se niega a disparar, le habla pero las palabras no salen de su boca.  La niña monstruo corre a por la mujer, se escucha una detonación y todo vuelve a ser negro.

Mariana camina, desorientada, no recuerda su nombre, no sabe donde está, quién es ni a qué se dedica, tampoco recuerda a su hermana o a su sobrina, tropieza, se levanta y vuelve a tropezar.  Sus pasos la guían por una ruta apenas iluminada y rodeada de campo, un cartel verde indica "San Clemente 23 Km".  No sabe qué es ese lugar pero camina, unas luces iluminan la ruta desde atrás, una combi blanca se detiene, sus puertas se abren y un hombre la ayuda a entrar mientras le habla.  No entiende nada de lo que le dicen pero aún así sube, se mantiene en silencio, cerca de ella hay un perro, tres chicos, uno duerme y se sacude, lleva una bata y parece tener frío.  La cabeza de Mariana se hunde en sus rodillas, su cerebro se desconecta y todo se vuelve negro una vez más.

Cargando editor
23/04/2011, 06:53
Ángeles Díaz (Layka)

Otra visión.

Mariana aparece arrodillada, la cabeza de otra persona está abierta de adentro hacia afuera.

"Estalló... la cabeza de ella, de su hermana... estalló..."

Caigo de rodillas al suelo, pero sigo viendo aún cuando me estoy arrepintiendo de ésto, de ésta decisión.

La "niña" porque ya no parece eso, abre los ojos nuevamente. Comienza a convulsionarse, empieza a andar hacia Mariana, quién toma el arma y le apunta.

Yo sigo viendo todo aunque tengo las manos en la frente y niego enérgicamente.

"No, no quiero ver más... Babu, Babu auxilio..."

Pero no puedo detener esa espantosa visión, no sé cómo hacerlo.

Mariana dispara y todo se vuelve negro. 

Cuando me despierto veo a la chica nuevamente caminando hacia un cartel que indica "San Clemente 23 km". Lloro por ella, por su sufrimiento. Una combi se detiene y un hombre la ayuda a entrar. Ella está mareada, desorientada.

Lloro por el horror que ha vivivo.

Mariana se hunde en sus rodillas y yo me hundo en las mías.

-BABUUUUUUU!!!

Grito con desesperación para despertarme, para salir de allí.

Cargando editor
06/05/2011, 21:50
Director

Carlos: Caos desatado

De repente una súbita fuerza hundió la conciencia de Carlos en lo más profundo de su ser y lo que vio lo estremeció aún más que la gélida mirada que le hubiese lanzado Alfredo hacía apenas unos instantes.  Su mente era un caos tormentoso e inconexo.  Se vio a si mismo, en primera persona, gigantesco en un instante y diminuto al siguiente, de su ser salían rayos que se disparaban hacia su conciencia y por primera vez comprendió que no era capaz de lidiar con aquel desastre el solo.

Se sintió desorientado por aquella nueva realidad que alternaba constantemente frente a él llevándolo una y otra vez a diversos momentos de su vida.  Cuando logró estabilizarse medianamente fue capaz de percibir una figura extraña a su alrededor.  Alfredo se encontraba parado a su lado y lo estudiaba con la mirada, sin darle tiempo a reaccionar el hombre lo atacó con una de rayo frío y cristalino que tras impactar en su pierna la cubrió completamente restándole movilidad.

Se encontraban en un paisaje despejado una pradera extensa e infinita y sin embargo Carlos sabía que no podría huir sin pelear.  De allí no saldrían ambos y si Carlos quería sobrevivir debería derrotar a Alfredo antes que el hombre lo acabase

Cargando editor
07/05/2011, 00:27

Carlos: Caos desatado

El propio Carlos estaba sorprendido por el caos que era su cabeza. Veía cosas extrañas que no terminaba de comprender, y se preguntaba de qué podían servir Amalia y Ángeles allí.

Pasados unos intantes de desorientación logró estabilizarse al menos en parte, y vio a Alfredo que estaba a unos pasos de él. Iba a preguntarle para qué estaban ahí si lo que querían era ver lo ocurrido hacía un rato, pero antes de que pudiera abrir la boca, Alfredo le lanzó un rayo que le impactó en una pierna, quitándole movilidad.

Por algún motivo Carlos sabía que tendría que pelear. No entendía el por qué del ataque, siendo que él estaba dispuesto a abrir su mente, pero sabía que debía defenderse.

_¿Pero qué hacés viejo boludo, por qué me atacás?

La voz de Carlos se escuchó justo detrás de Alfredo, y al tiempo que el Carlos verdadero se masajeaba la pierna intentando recuperar la movilidad perdida, otro Carlos que había aparecido detrás de Alfredo y era quien había hablado, intentaba golpear al viejo en la cabeza con un fierro.

_Si te dije que no tenía problema en que entren, ¿para qué mierda hacés esto? -preguntó en tanto el Carlos original-.

- Tiradas (1)
Cargando editor
08/05/2011, 18:15
Director

 Carlos: Caos desatado 

El Carlos falso aparece por detrás de Alfredo y conecta un terrible golpe en la cabeza del Anciano, sin embargo, lleno de horror Carlos ve a su hija Ludmila con una terrible herida en la cabeza que mancha con sangre su fino cabello, sangrando y entre sollozos mira directamente a los ojos de Carlos y le pregunta

-Papá ¿Por qué me lastimas? yo te quiero, pensé que vos también me querías-

Horrorizado Carlos duda y no puede evitar preguntarse si por error no podría haber entrado en la mente de su hija y estar ahora acabando con ella.  Después de todo ya lo había hecho antes con Amalia.  La duda y el temor lo paralizan por un instante.  ¿Estaría destrozando la mente de su hija por error?

El paisaje cambia de repente, Carlos lo reconoce, es el escenario del último nivel de aquel juego que obsesionaba a su hija el día del velorio de su padre.  Al lado de la pequeña aparece Carlos.

-Estas descontrolado Carlos, mirá lo que estás haciendo.  ¿Querés matarla también?- le dice el anciano -Llevanos de nuevo a tu mente y arreglemos esto entre nosotros-

Cargando editor
08/05/2011, 23:13

Carlos: Caos desatado

_Papá ¿Por qué me lastimas? Yo te quiero, pensé que vos también me querías. 

Carlos quedó petrificado ante las palabras de su hija. ¿Es que ahora sin pretenderlo le estaba haciendo daño a ella? La duda, el pánico, y hasta algún tipo de esperanza luchaban por ganar espacio en su mente.

_Yo también te quiero, mi amor, papá te ama más que a nada en el mundo, y lo sabés. Disculpame -le respondió tiernamente, casi al borde del llanto pero de algún modo reconfortado por el sonido de la voz de su hija. Aún así, no pudo moverse del lugar-.

De pronto el escenario cambió. Carlos se encontró en el último nivel del juego que tanto le gustaba a su hija. Allí estaba también Alfredo.

_Estas descontrolado Carlos, mirá lo que estás haciendo.  ¿Querés matarla también? -le dijo el anciano-. Llevanos de nuevo a tu mente y arreglemos esto entre nosotros.  

Carlos sintió sintió una furia que apenas pudo controlar, quizás no hubiera podido hacerlo si no se hubiera sentido tan "rodeado" por su hija en ese lugar. Cuando consiguió dominarla del todo, toda la furia se transformó en desilusión.

_¿Como podés decir eso, Alfredo? Esta nena es lo que más amo en el mundo, ¿ni siquiera esto me vas a respetar? -Carlos no le hablaba con bronca ni resentimiento, sino con la voz quebrada de quien se siente atacado por alguien en quien depositó su confianza-. ¿Cómo vas a preguntarme si también quiero matarla? Yo no quiero matar a nadie, y menos a ella. Me defendí porque vos me atacaste, y ni siquiera se por qué. Ojalá me hubieras enseñado algo de esto, pero no para hacerle mal a nadie, sino para no hacer cagadas como ésta o con Amalia. Voy a tratar de volver a mi mente, fijate si podés ayudarme por favor, y arreglar si rompí algo acá.

Carlos se sentía cansado, y perdido. Quizás cansado de estar perdido. Tenía que hacer cosas que nunca nadie le había enseñado a hacer. Tenía un poder que no controlaba y con el que estaba más cerca de dañar a la gente que quería que ayudarla. Solo quería que eso terminara. Sacando fuerzas desde el amor que sentía por su hija, se concentró en el lugar de su mente del cual se habían ido, intentado así volver allí.

Cargando editor
09/05/2011, 00:13
Alfredo Hernan Blobosky

Carlos: Caos desatado

-Puedo ayudarte- dijo Alfredo mientras depositaba su mano en la cabeza de la niña y sanaba su herida -Ves.  Tenes que confiar en mí, tenes que someterte y no luchar.  No podes pretender saber más que quien te quiere enseñar.  Tenes que someterte a tu maestro y aceptar que hay cosas que no estas capacitado para entender y por tanto debes aceptarlas hasta que puedas comprenderlas.  Si de verdad querés mi ayuda, si en serio querés dominarte y volver a tu mente entrá- dijo el hombre mientras una puerta de madera se abría a su derecha y dejaba ver la pradera en la que antes se encontraban

Cargando editor
09/05/2011, 00:48

Carlos: Caos desatado

Carlos sonrió amargamente a las palabras de Alfredo.

_Ayy Alfredo... Vos podrás entender mucho de estas cosas mentales, poderes o como quieras llamarles, pero nunca me pudiste entender a mi. Siempre acepté todo lo que me dijiste. Pudiera gustarme o no, pero siempre lo acepté. Seguí cada indicación que me diste, o al menos lo intenté. Vos pensás que por ser seco, por no ser simpático soy irrespetuoso o rebelde, y no es así. Te quejás de mi ansiedad, pero... ¿conocés a alguien que no quiera las cosas cuanto antes? Si me preguntás si me gustaría controlar mis poderes hoy o dentro de diez años, ¿qué pensas que te contestaría? ¿Qué contestarías vos en mi lugar? ¡Claro que me gustaría poder controlarlos hoy y no dentro de diez años! Pero lo que vos no entendés es que aunque me encantaría controlarlos hoy, soy conciente de que eso no va a ser así, y que estoy dispuesto a trabajar lo que sea necesario para conseguirlo. Cuando empecé a practicar artes marciales quería saber pelear al primer día, pero sin embargo trabajé duro, muy duro, y pasado un tiempo conseguí ser medianamente bueno. Pero trabajé duro para poder alcanzar mi objetivo cuanto antes, y ahora lo mismo. No quiero volver a meterme en la cabeza de Amalia, de mi nena, ni de nadie por error, ni reventar floreros ni tazas, y por eso estoy dispuesto a trabajar duro y el tiempo que sea necesario. Y si algo cuestiono, es precisamente por tu silencio. Vos por algún motivo no me explicás algunas cosas. ¿Que no las puedo entender? Es posible, no lo niego y lo acepto. Pero me gustaría que al menos me explicaras por qué no las puedo entender. Me gustaría algún día saber cómo eras vos a mi edad, algún día quizás le pregunte a Amalia.

Carlos se quedó mirando el piso por un breve instante antes de continuar.

_Soy así, ¿qué le voy a hacer? Capaz no sea alumno para vos. Si fuera distinto capaz no estaría lejos de mi hija, pero esto es lo que soy. Y creeme que, contento o no con tus métodos, siempre los seguí lo mejor que pude.

El joven comenzó entonces a caminar hacia la puerta. Sin embargo, antes de atravesarla, giró para mirar a su hija. Le parecía mejor no acercarse a ella.

_Chau Lud. Y quedate tranquila que papá va a hacer todo lo posible para no volver a lastimarte, porque sos lo que más ama. Y agradecele al señor, que te curó. Gracias por eso, Alfredo -dijo haciendo un gesto hacia la cabeza de la nena-. Y por esto -haciendo referencia a la puerta, un segundo antes de atravesarla-.

Cargando editor
09/05/2011, 03:53
Jezabel

Carlos: Caos desatado

Apenas Carlos cruzó la puerta esta se cerró con violencia, todo se volvió negro y una voz gutural carcajeó en la obscuridad.

-Jajajajaja Pensé que iba a ser más difícil... Carlitos.  Ya me había olvidado cuán estúpidos y sentimentales son los humanos.  La voy a pasar bien con tu cuerpo, me voy a divertir mucho cuidando de tu ex mujer y tu hija... y lo mejor, te voy a dejar ver todo lo que hagamos juntos.  Jajajajajaja-

Cargando editor
09/05/2011, 04:02
Director

Había algo más en la mente de Carlos y Alfredo no fue consciente de eso hasta que entró en ella.  Algo lo atacó y lo dejó paralizado, algo que no era Carlos pero que explicaba el porque de aquel súbito poder.  Había intentado mucho, pero no lograba zafarse de aquellas ataduras que lo mantenían estático, de repente sintió como estas se hacían más débiles, la otra criatura debía de estar centrando su atención en otra cosa.  Aprovechó la oportunidad y concentrando su poder en las cadenas las cortó y corrió en busca de la conciencia de Carlos.

Cuando llegó donde este se encontraba lo vio ingresando por una puerta que se cerró con violencia y una imagen de el mismo se transformaba en algo que Alfredo jamás había visto con anterioridad.  Debía salvar a Carlos, era cabeza dura y ansioso, pero no era mal tipo y pese a que se había enojado con él tenía la obligación de ayudarlo.  La criatura se volteó y arremetió con ferocidad luego de soltar un discurso que Alfredo fue incapaz de escuchar, lo golpeo con fuerza y lo arrojó con violencia por aquel espacio mental.  Alfredo logró recobrarse a tiempo para esquivar una segunda envestida y atacó a aquella maléfica conciencia con todo lo que tenía, la criatura acusó el golpe pero no dio muestras de verse muy contrariada, rió y dijo -Si no fueras tan viejo y decrépito me quedaría con tu cuerpo.  Parece que tenes más poder que el pendejo-

Alfedo lo ignoró y atacó con la intención de distraer a la criatura mientras abría la puerta y liberaba a Carlos.  Lo había logrado, había engañado a la criatura lo suficiente como para llegar a la puerta, giro el picaporte y la abrió con la intención de liberar a su alumno.  En ese mismo instante sintió una nueva presencia, la conocía era Layka, la nieta de Amalia, sorprendido se giró para ver como la mujer aparecía justo en medio de ambos contendientes.  Una descarga de energía se dirigía directo a la mujer, acabaría con ella, pero Alfredo no iba a permitirlo.  Empujó a la mujer fuera de la mente de Carlos mientras conformó un escudo para detener el rayo.  La mujer salió expulsada con violencia de la mente del hombre pero la concentración de Alfredo no fue suficiente, el rayo de energía lo golpeó directamente impulsándolo hacia la puerta, esta volvió a cerrarse y la voz de la bestia se hizo presente nuevamente.

 

-Dos por el precio de uno, aunque me hubiese gustado quedarme con la nena también.  Pero ahora que tengo un cuerpo capaz de sentir quizás disfrute más con ella fuera de mi mente jajajajaja- la risa volvió a sonar densa en aquella obscuridad.

Notas de juego

 Continúa en Carlos: Caos desatado