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[+18} La canción de los muertos

[+18} La canción de los muertos

La gente era feliz, o quizás no mucho, pero vivían su día a día con total tranquilidad, ajenos al peligro que les acechaba de forma inminente. Apenas 48 horas más tarde, desde luego, habrían considerado los supervivientes, que su vida, fuera lo nefasta que fuera, sin duda era la felicidad suprema anhelada. Lo que vino a continuación, simplemente fue una lenta pero imparable caída de la sociedad humana, hacia la decadencia y los instintos más bajos... los muertos vivientes habían llegado, y parecían dispuestos a sustituir al hombre.

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El Hechicero Oscuro Beth

El Hechicero Oscuro Beth

En la última aventura, descubrieron a la hija de Smaug y a un poderoso Tumulario que atemorizaba la zona. La Hermandad Destruyó la espada que le dejaba salir del Panteón al Tumulario y le permitía comandar a sus oscuros comandantes.  En unos días se volvió a materializar y se recuperó de la  derrota,  pero quedo atado y recluido en aquella enorme tumba asignada por el rey brujo, Ya no podía atemorizar, ni comandar a nadie (solo a las ratas y cucarachas del panteón).

Mientras la Dragona descubriendo el verdadero tesoro, (las vidas de la gente de Tierra Media y su sumisión)  va creciendo en súbditos  y vasallos, cada año, cada década. Pronto tendrá engendros que imitarán su política.

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LA ISLA ITH

LA ISLA ITH

+ (dos sistemas en uno)

Los aventureros un Enano, un Humano, una Dunedain, un Hobbit, un medio elfo, van a la Isla Ith, donde se encuentra un activo GIGANTE.

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En Moria, En Khazad Dûm.

En Moria, En Khazad Dûm.

La Expedición de Balin, hijo de Fundin

El mundo era joven y las montañas verdes,
y aún no se veían manchas en la luna
y los ríos y piedras no tenían nombre,
cuando Durin despertó y echó a caminar.

Nombró las colinas y los valles sin nombre;
bebió de fuentes ignoradas;
se inclinó y se miró en el Lago Espejo
y sobre la sombra de la cabeza de Durin
apareció una corona de estrellas
como joyas engarzadas en un hilo de plata.

Khazad-Dûm, la maravilla septentrional de los enanos. Mucho tiempo llevas los salones del pueblo de Durin mancillados por los orcos y el mal que allí habita. Peor que un Dragón, peor que cualquier otra cosa conocida salvo el mismísimo enemigo del Norte. Pero el tiempo ha llegado, el martillo volverá a sonar en el yunque de nuestros ancentros y marcharemos a recuperar aquello que nos pertecene. Hermanos, mi familia, nuestro pueblo e hijos del gran rey mientras esperamos su vuelta, recuperemos nuestro reino y venzamos al destino.

El mundo era hermoso en los días de Durin,
en los Días Antiguos antes de la caída
de reyes poderosos en Nargothrond y Gondolin
que desaparecieron más allá de los mares.
El mundo era hermoso y las montañas altas.

Fue rey en un trono tallado
y en salas de piedra de muchos pilares
y runas poderosas en la puerta,
de bóvedas de oro y de suelo de plata.
La luz del sol, la luna y las estrellas
en centelleantes lámparas de vidrio
que las nubes y la noche jamás se oscurecían
para siempre brillaban.

La hora es sombría, el peligro certero ¿Pero que destino queda para aquellos que dudan? ¿Acaso no moriran igual que aquellos que arriesgan?. Dejadlos morir en el olvido de su cobardía, marchemos a una muerte gloriosa si es necesario, para recuperar la tierra de nuestros padres. ¡Volvamos a cubrir nuestros cuerpos de mithril, encendamos las lamparas doradas y busquemos la escalera interminable!

Allí el martillo golpeaba el yunque,
el cincel esculpía y el buril escribía,
se forjaba la hoja de la espada,
y se fijaban las empuñaduras;
cavaba el cavador, el albañil edificaba.

Allí se acumulaban el berilo, la perla
y el pálido ópalo y el metal en escamas,
y la espada y la lanza brillantes,
el escudo, la malla y el hacha.

Dain es un rey prudente, pero no es tiempo de prudencias. Los sabios dicen que el este se agita ¡Adelantemonos al mal! ¡Ganemos esa fortaleza a la sombra!. Es hora de enfrentar nuestro pasado con la cabeza alta, ya una vez estuvimos cerca de nuestra venganza, quizás el momento ha llegado ¿Quién me seguirá?¿Quién vendrá a buscar el Kheled-Zaram? ¿Quién oirá junto a mi la voz del Kibil-Nâla?

Incansable era entonces la gente de Durin;
bajo las montañas despertaba la música;
los arpistas tocaban, cantaban los cantantes,
y en la puerta las trompetas sonaban.

¡Sigamos adelante! ¡Crucemos las puertas que tanto tiempo han estado olvidadas! ¡A Moria, A Khazad-Dûm! ¡¡Partamos!!

El mundo es gris ahora y vieja la montaña;
el fuego de la forja es sólo unas cenizas;
el arpa ya no suena, el martillo no cae;
la sombra habita en las salas de Durin,
y la oscuridad ha cubierto la tumba
en Moria, en Khazad-dûm.

Pero todavía aparecen las estrellas ahogadas
en la oscuridad y el silencio del Lago Espejo,
y hasta que Durin despierte de nuevo
en el agua profunda la corona descansa

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