Partida Rol por web

Arcadia Moderno

Cuéntame un Cuento

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29/01/2021, 20:29
Director

Siéntate viajero, acércate al fuego. La noche es oscura y fría y veo que viajas solo.

No nos vendría mal a los dos un poco de compañía esta noche.

¿Qué quien soy? No hace falta que lo preguntes, tus ojos hablan por ti. Soy un espíritu errante, un viajero que va de ciudad en ciudad, en busca de historias que contar.

Te contaré la historia de este mundo, ya que veo que eres como yo; un viajero curioso.

Todo empezó por el Etéreo, una entidad cósmica solo consciente de su propia existencia. En constante conflicto consigo misma. Se atacaba y destruía en su permanente locura solo para volver a su estado original, inestable, caótico, y a su manera, bello.

Pero en un momento de lucidez, vislumbró la respuesta a su conflicto, y dio a luz a los Aspectos del Etéreo.

Aquellos que tu conoces como Dioses.

Si los antiguos dioses, criaturas primordiales increíblemente poderosas que gobernaban uno de los Aspectos de Etéreo.

Y durante un momento, quizás una vida mortal, quizás un suspiro, el Etéreo encontró la paz.

Pero de la paz surge el conflicto, y los Dioses, jóvenes e insensatos, emprendieron un conflicto para demostrar quien era el más poderoso de todos ellos.

Sus energías eran inmensas, y al entrar en conflicto nuevamente, pero esta vez, sus poderes cantaron en una Harmonía cósmica que dio paso al Milagro.

De las peleas de los Dioses surgió Arcadia, el Nexo del Etéreo.

Este mundo despertó la curiosidad de los Dioses, que dejaron sus conflictos de lado para centrar su atención en aquel interesante lugar, lleno de opciones, oportunidades, lleno de energía…

No entraré en detalles sobre la creación de la vida, de las primeras bestias y las primeras especies…

Eso pasa en todos los mundos por igual.

El más protector de todos ellos, Soah, había sido bendecido con el Don de la Vida, y de él nacieron los primeros humanos, temerosos del mundo que les rodeaba… pero El Padre estaba allí para guiarles.

Viendo el potencial de aquellas ínfimas criaturas, otros dioses se dieron a conocer a los recién llegados, y nuevamente empezó el conflicto.

Soah era una deidad insegura, y aquellas criaturas eran su más preciada creación; no podía permitirse que otros corrompieran lo que estaba creando. Pero aquellos seres tenían sus propias ideas, adorarían a todos los dioses como iguales, cada uno a su manera, y estos les acogerían en su seno, les protegerían y guiarían.

Y así empezó el mundo.

Bonito, ¿verdad?

Lastima que el cuento se vuelva oscuro.

Resultó que en corazón de aquel mundo habitaba un mal elemental que amenazó con destruir todo cuanto habían creado. Un mal primordial que existía como la semilla misma de Arcadia.

Y nuevamente los dioses acudieron en ayuda de Arcadia.

Eligieron a tres mortales, tres seres dotados para la Defensa del mundo. Tres miembros de tribus dispersas en el vasto Sin Fin.

Aprendieron, lucharon, perdieron y amaron.

Pero, finalmente, triunfaron.

Esto dio lugar a la Primera Era del Hombre. La Era de los Exaltados.

Y así hubo paz en el mundo. Los dioses dejaron que sus retoños dieran sus primeros pasos por el mundo. Crearon ciudades que fueron creciendo en cada uno de sus prefectos, mientras que los Dioses, ocupados en sus propias tareas, les observaban desde la distancia.

Pero el Mal había plantado sus semillas en la humanidad y no tardarían en germinar.

Uno de los pueblos, expertos en el uso de la magia, se alzó contra el resto de humanidad.

Nadie recuerda porque, a nadie le importa ya.

Solo sabe que el conflicto acabó con la más frondosa de las Selvas de Arcadia, reduciéndola a un páramo estéril e inhóspito. Pero su poder era grande y amenazaba con destruir a las otras ciudades si no hacían algo.

Y de la guerra, surgió el amor.

El Señor de la Guerra de uno de los Reinos y la Suma Sacerdotisa del otro contrajeron nupcias, forjando así una alianza contra sus vecinos. Flanqueados por ambas fronteras, la guerra se tornó en desgracia, y el tercer pueblo se vio condenado a la extinción.

Pero del Caos viene el nacimiento; puesto de que de aquel matrimonio-alianza surgió el Imperio del Hombre, conocido como el Imperio del Dragón.

Y llegó al Era del Emperador Dragón.

Los Emperadores Dragón se sucedieron, no te aburriré con detalles, pero su Linaje estaba Maldito y estaban condenados, puesto que nada ni nadie dura para siempre en Arcadia.

Sin embargo, el resto del mundo empezaba a florecer. Mientras los humanos se extendían por el mundo que conocían, y mucho antes de que comenzara a expandir sus miras, otras razas comenzaron a surgir por el mundo. Los hombres bestia de sangre feérica, los Elfos, de ascendencia Primordial, los Tigrain, antiguos esclavos de los extintos Profanadores y ahora un pueblo libre.

Era una época de Júbilo y descubrimiento. Las guerras se habían dejado de lado, los dioses habían forjado sus propios mundos desde donde podrían observar a sus pequeñas criaturas.

Pero el Mal siempre se abre camino. Y terribles nubes de tormenta se cernían sobre el mundo.

Una de las Diosas había sido menospreciada por los demás, sus cultos eran pocos y débiles, sus conocimientos profundos, pero la gente era demasiado ignorante para entender que tenía la voz de la razón.

Y decidió hacerse notar.

Su voz sería oída en Arcadia, puede que quizás demasiado alto.

Rompió las Reglas de los Dioses en actos Profanos, inició una Guerra entre razas que estaba abocada a perder y que marcaría para siempre la historia de Arcadia.

Se llamaron a Poderes Innombrables, se perdieron ciudades enteras junto con todos sus tesoros.

Y, finalmente, Soah, el más Arrogante de los Dioses, puso fin a la Guerra, enfrentándose a su hermana en combate singular y sacrificándose para poder encerrarla durante una Eternidad.

La Primera Guerra de la Diosa dio paso a la Era del Caos; la Magia, otrora fuente de inspiración y armonía, se había roto, el equilibrio del Etéreo estaba destrozado, donde antes había paz solo había caos, y nuevas y más peligrosas entidades surgieron de un mundo que agonizaba.

Pero la Era del Caos dio paso a la Era de los Héroes.

Habrás oído historias. Hombres y mujeres de todas las razas unidos por un frente común. Batallas épicas contra criaturas imposibles. Ciudadelas voladoras... cuentos de pesadilla y hadas...

Pero los héroes trajeron la paz.

Una paz duradera, la verdad. Una época de calma y prosperidad como hacía mucho que no se veía en Arcadia.

Una paz que debería haber durado, de no ser por el Gran Plan.

Los Mesías de la Luna se sucedieron en planes fracasados, hasta que uno de ellos, el que menos se podría esperar, triunfó en su objetivo y trajo de vuelta a la diosa.

Y con él, el comienzo de la Segunda Guerra.

Esta parte te empieza a sonar, ¿verdad?

Bueno, eso sucedió hace apenas 200 años.

Sesay estaba furiosa, furiosa contra el mundo que la había olvidado, contra aquellos que habían destruido a sus seguidores, y sobre todo furiosa contra el resto de los dioses.

Solo pensaba en destruir todo a su paso.

Y estuvo a punto de conseguirlo.

Las diosa se construyó su propio ejército, llevó al mundo hasta el borde del desastre, y cuando miró hacia el Abismo se dio cuenta de que se había equivocado de camino.

El daño estaba echo, y era enorme. Razas enteras extintas, civilizaciones echadas a perder, criaturas de luz mancilladas por la sangre... un verdadero desastre.

Pero los humanos, benditos sean, son criaturas supervivientes. Sus ciudades cayeron, pero ellos supieron agachar la cabeza en señal de sumisión, callar las voces rebeldes y adorar a la Nueva Diosa, que se construyó su trono de cristal negro en el mismo sitio donde una y otra vez había muerto y resucitado. Los gobiernos obsoletos de linajes tan antiguos que nadie recordaba quien les había puesto ahí fueron reemplazados por gobiernos más eficientes...

Y poco a poco, las cosas volvieron a su ser.

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29/01/2021, 21:20
Director

Como es el mundo ahora.

Bueno, es una gran pregunta. Si, lo sé. No la has formulado. Pero tu mente bulle de ideas y hace demasiado ruido.

Las antiguas ciudades han sido reconstruidas, los gobiernos derrocados, y existe un nuevo y "mejor" orden mundial.

Por un lado están los humanos, criaturas mortales e imperfectas que viven sus vidas a la sombra de criaturas superiores a ellos. Son felices con los que tienen, la mayor parte del tiempo. Y con eso basta.

Por otro lado están los Perfectos, los gobernantes del mundo. Criaturas construidas para ser más y mejor que los simples humanos. Sus cuerpos permanecen mucho más tiempo, son más fuertes, rápidos, inteligentes y poderosos de lo que un simple humano jamás llegará a soñar.

Ahora las ciudades son mucho más grandes, cuando no queda más espacio hacia los lados, las casas simplemente crecen hacia arriba, mucho más rápido de lo que hicieran en épocas anteriores. Existen sitios llamados fábricas que funcionan con materiales combustibles que hacen que las cosas se construyan mucho más rápido, la gente poco a poco ha ido dejando los antiguos transportes por enormes máquinas de metal que viajan sobre rieles de metal a grandes velocidad, o surcan los mares sobre bestias de metal que flotan por misteriosas magias. Hay coches de metal que se mueven con motores de magi-tech que se están abriendo paso en las ciudades, mientras que las máquinas de guerra son cada vez más sofisticadas y peligrosas; desde enormes cañones que lanzan peligrosas explosiones arcanas hasta las Armaduras Super-Pesadas, inspiradas en los antiguos gólem tripulados usados para el asedio de ciudades. Las Guerras aparecen y desaparecen, ya sea contra ciudades o contra las amenazas de la Humanidad, y la máquina bélica nunca deja de avanzar.

Los Dioses vuelven a ser adorados, pero aquellos que hablan con ellos dicen que son extraños; sus aspectos han cambiado, y ahora responden a otros nombres... pero siguen vigilando, siguen supervisando a sus pequeñas criaturas, que corren de un lado para otro sin dirección.

Y ahora te preguntas, si no soy Humano ni Perfecto... ¿ Qué es lo que te ha acompañado en esta noche tan extraña? Mira al horizonte y dime lo que ves. Yo te respondo. Un futuro prometedor, y yo soy la voz que te guiará en tu camino. Ni más ni menos.

Notas de juego

En este nuevo orden de gobierno, donde las clases nobles han sido reemplazadas por Los Perfectos, se "permiten" las voces disidentes. Es normal que exista el Caos, que existan los anti-sistemas, es imposible que se pueda tratar a todos por igual. A fin de cuentas, los humanos son un rebaño que ha de ser guiado por sus pastores, los Perfectos.

Sin embargo, esas voces, más como un murmullo de fondo dan las sensación de libre albedrío, de libertad de opinión, que en mucho casos es real, pero no es más que una simple ilusión creada por los Perfectos para hacer que los humanos se sientan un poco más cómodos. Dejad que los niños lloren a las estrellas por una libertad que ya tienen, mientras duermen en las camas que los Perfectos les han proporcionado... antes o después verán que si hay otro camino, no tendrán el valor de tomarlo.

Todo movimiento organizado que pueda suponer una amenaza real para el estatus quo es rápidamente eliminada, desde la mismísima raíz. Los Perfectos tienen el Poder y la Influencia para hacerlo.