Partida Rol por web

Bon sang ne saurait mentir [Chapitres 1 et 2]

Chapitre I: Le Service

Cargando editor
17/02/2018, 00:48
Narración

Los recuerdos se hundían en la lejanía del tiempo mientras el aire frío chocaba con tu cuerpo a medida que te desplazabas por las calles de Lyon hacia el norte. En otros tiempos, habría sido algo incómodo sentir el descenso de tu temperatura corporal, y más en una noche decembrina. Ahora, en la no-vida, tu cuerpo reaccionaba diferente, sabías que hacía frío, pero el frío no era más que una incomodidad lejana, apenas una percepción sensorial catalogable, no tan distinta de todo el espectro de emociones frías y pálidas que experimentabas desde tu muerte hace algunos años. La única excepción era quizás aquella rebeldía, aquella colera que parecía bullir en tu sangre a través de la bestia con más fuerza que otros clanes, y que tanto LeDuc como Lucienne te habían explicado en su momento.

Las luces amarillas y blancas de la ciudad mantienen a raya la oscuridad, y los sonidos de bocinas y coches son el ritmo de fondo con el que latía la ciudad aún a aquella hora; todo bajo el arrullo del motor de tu motocicleta, rugiendo con cada momento de acelerar y vibrando impaciente, como tú, ante cada luz roja.

Atraviesas el tunel de la croix-rousse, sumiéndote en las imperfectas tinieblas de aquella larga garganta de hierro en la que el aire parecía viciado y olía a cemento húmedo y humedad; y los sonidos de los otros autos reverberaban contra las paredes como si aquel ficticio e imponente estómago rugiera a medida que avanzabas a gran velocidad y el viento halaba, con menos delicadeza cada vez, las puntas de tu cabello rubio. El cielo nocturno vuelve a aparecer sobre tu cabeza y las luces se hacen más esporádicas al igual que los edificios. La ruta estaba clara y sin más, simplemente continuaste avanzando.

Notas de juego

Continuamos en el siguiente capítulo.

Cargando editor
17/02/2018, 00:56
Narración

Chloé no dice nada, sus ojos parecen gritar mientras Mireille bebe, pero no se atreve a soltar las manos del volante, como si temiese que lo peor sucediese de apartarse de su puesto. La mirada molesta que Clemence le arrojaba de vez en cuando no la ayudaba, pero sus únicas reacciones sólo se concentraban en pasar saliva con algo de fuerza, como si repentinamente hubiese olvidado cómo debería funcionar aquel reflejo; y respirar con cierta agitación y de manera irregular. Paul oteaba de vez en cuando la escena sin decir más al respecto.

El resto del trayecto transcurre sin mayor evento. Chloé conduce de forma tensa, acelerando y frenando con algo más de fuerza, aunque sin aumentar demasiado la velocidad y sin realmente daros razones para poner en duda su capacidad de conducir ahora. Su mano tiembla por momentos cuando no está sobre el volante, pero con un movimiento rápido lo disimula rápidamente.

La noche oscura en lo alto corona vuestro trayecto, y las densas sombras ocultan las siluetas de la carretera, dibujando y desdibujando árboles y casas en toda suerte de fragmentos inconexos cuyo verdadero aspecto se revela en pequeñas porciones salpicadas por luces débiles y blancuzcas que todavía subsisten en medio de aquel océano de inmensa negrura. Fijándote tan sólo en el costado del camino, da la impresión de estar navegando en medio de un mar tranquilo y azabache, imperturbable, lleno de secretos, misterios y susurros del viento. Y dicha ilusión sólo comienza a romperse cuando las luces naranjas comienzan a reaparecer a medida que os acercáis a Villefranche...

Notas de juego

Continuamos en el siguiente capítulo.