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Castroviejo: El origen

Capítulo 8: Cuando el pueblo es reducido a un quinteto de cuerda y alguna nota desafina

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24/02/2016, 20:18
María de Vellí

Callada he permanecido las tristes horas que acompañan a la caída del sol sobre los tejados de pizarra de las desangeladas casas de Castroviejo.

Callada, porque sin palabras me encuentro. Sin aliento prácticamente, pues el desconsuelo que siento ante la situación que vivimos es tan horrendo que un nudo en el estómago se ha plantado en mí y no cesa desde que comenzó esta jornada. Pues la decisión que tenemos que tomar es difícil, dura y desgarradora. En todos los presentes sigo confiando como si fuesen yo misma. Por cada uno de ellos pondría la mano en el fuego para atestiguar su inocencia. Pero no es así, uno de los presentes aún es un lobo. Es más, las cuentas se reducen a una simple moneda de dos caras: Doña Catalina o Doña Adela.

Lanzo y largo y pesaroso suspiro. Casi tembloroso, pues mi labio infierior languidece ante el pesar que siento en mi corazón.

- No albergo ninguna certeza que me lleve a decantar mi voto esta noche. Nuestro destino está en manos de Dios todopoderoso. Ya se demostró varias veces que, por mediación de la difunta María Lucrecia, este pueblo seguía al amparo del altísimo en su lucha contra las bestias. Así que eso quiero seguir creyendo. -

Me santiguo y vuelvo a suspirar.

- Lucifer era el hijo modelo y predilecto de Dios hasta que su verdadera naturaleza, astuta, engañosa, maligna y traicionera, desveló su verdadero ser. Del mismo modo creo que el último lobo que se esconde entre nosotros lo hace tras una máscara de perfección platónica. Perdonadme Doña Adela... - digo negando con la cabeza, aún sin ningún atisbo de certeza sobre la verdadera identidad de mi vecina -

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24/02/2016, 20:48
María de Vellí
Sólo para el director

Notas de juego

Voto a Adela Lastra

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24/02/2016, 20:50
*Catalina Rodriguez
Sólo para el director

Notas de juego

Voto a Adela Lastra.

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24/02/2016, 20:51
*Catalina Rodriguez

Catalina suspiró, se armó de valor como nunca lo había hecho y se puso en pie, con la mirada decidida.

-Bien, es vuestra decisión, no os culpo por ello, ni os guardaré rencor. ¿Sabéis lo que me resulta extraño? Se acaba el día… Y Adela ha dado esa tímida respuesta, le he contestado y no ha aparecido, y María… ¿Dónde se ha metido?

La viuda, entonces, negando con la cabeza y con el ceño ligeramente fruncido, pensativa, echó un fugaz vistazo al burdel, el labio inferior le tembló un instante, pero su mirada se volvió, decidida, y se posó en todos y cada uno de los presentes. Al principio su voz salió débil, pero poco a poco comenzó a coger fuerza, a medida que hablaba.

-Don Serafín, siendo sincera, dudo que duréis vos mucho más que yo esta noche, me temo… Y eso me apena en extremo pues hombre sincero y honesto sois y vuestros actos no han hecho sino proteger a gente inocente. Siento mucho que todo vaya a acabar así para vos, cuando habéis estado, al igual que yo, rozando con los dedos la libertad y la paz de la victoria… Os deseo lo mejor. Y si por algún extraño designio del destino, no morís esta noche, por favor, pensad con cabeza mañana pues será vuestra última oportunidad de salvación.

Catalina no pudo evitarlo y se acercó al alquimista para darle un abrazo.

-Siento ser tan directa en mis palabras, pero pensando con frialdad la situación, es lo más probable que suceda cuando yo muera… Lo siento, sois una buena persona. Gracias por haberlo sido.

Entonces se volvió hacia María de Vellí.

-María, vos sois la persona en la que más tardé en confiar. Al final os lo ganasteis, pero seguís haciendo cosas que no entiendo, algo erráticas… No sé por qué, algo en vos me llama la atención, pero es inconsciente, no lo entiendo, así que no puedo decir mucho más. Sólo os pido que, si sois inocente, actuéis mañana con cabeza pues sólo una oportunidad os restará para sobrevivir, sólo una.

Después, la joven viuda se volvió hacia Adela Lastra, con una sonrisa en el rostro.

-Vos, doña Adela…  Al principio del día os dije que entiendo vuestras razones y entiendo vuestro criterio y vuestro valor al ser la primera en decir algo (sí, es cierto que por ello me habéis hecho sospechar de vos por primera vez, como ya he dicho, pero vuestras acciones podrían deberse tanto a un acto estratégico de loba como a un verdadero acto de valentía); a decir verdad, me había preparado para ser yo quien hoy cayese… Aunque esperaba que no fuera así. Me gustaría daros las gracias por todo lo que habéis hecho por el pueblo, pero ahora mismo no soy capaz porque (y dado que voy a morir, puedo decirlo abiertamente) cada vez me parece que sois vos una loba con piel de mujer, así que mi más sincera enhorabuena, me habéis tenido engañada todo el tiempo. Y aún lo sigo.

Catalina tragó saliva, sólo le quedaba una cosa por decir.

-Bien… por último, dado el razonamiento al que he llegado acerca de la estrategia de Serafín, no puedo menos que pedir al próximo alcalde que actúe con sumo tiento, pues de su decisión depende al final, única y exclusivamente, que se salven él y un aldeano o la victoria sea para la última loba…

Dicho lo cual, la joven cogió su mendrugo de pan y se dirigió, decidida, al lugar donde el Capitán había colocado el lugar en el que todos votarían aquella vez en secreto. Con la idea en la cabeza de votar por sí misma, como había prometido al pueblo, encaminó sus pasos en aquella dirección, recordando una frase que le había escuchado una vez a un comediante. “Valiente” había dicho aquél “es aquél capaz de controlar su miedo; quien no lo tiene, simplemente es estúpido”. Así que Catalina inspiró hondo, tomó sus dos últimos mendrugos de pan y los dejó en la cesta adecuada. Cuando volvía, sin embargo, su mirada fija al frente se cruzó con el edificio que regentaba el alquimista, aunque por poco tiempo ya… Entonces a su mente voló el rostro de don Miguel, el humilde panadero que la había invitado a ver mundo con él; aquél que había fomentado el amor entre dos personas del pueblo; aquél que le había dedicado a ella un momento para escucharla, la había creído y le había dedicado hermosas palabras de consuelo; aquél que había logrado que la joven viuda, al fin, quisiera dejar de guardar luto. Entonces, sin poderlo evitar, a su rostro hasta entonces pétreo asomó una expresión de duda, de incertidumbre… pero sobre todo, asomó una expresión de pena.

-Por favor -dijo con lágrimas aflorando finalmente a sus ojos vidriosos, sin poderlo evitar-, si Miguel sobrevive, dadle un mensaje de mi parte. Decidle que viva, que cumpla su sueño, que salga de este condenado pueblo y se lance a los caminos a ver el mundo. Decidle de mi parte, por favor, que para mí habría sido un gran honor poder acompañarlo… -la voz se le quebró entonces, hasta verse convertida en un quedo susurro.

Catalina volvió a sentarse en el banco, antes de que las piernas le fallaran y no separó los ojos del lugar en el que estaba el buen panadero, sabedora de que no podría siquiera despedirse de él…

-...decidle que sí habría ido con él… -terminó en un murmullo que el viento recogió para llevarlo hasta la ventana del mismo burdel.

 

Notas de juego

Editado para quitar una frase que ya no tenía sentido con el post de María que me ha pisado XD

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24/02/2016, 20:53
Adela Lastra

Catalina, empiezo a estar bastante segura de que tratamos con una loba, aunque eso me incluya a mí en el paquete de sospechosas... Lo que no creo es que esté diciendo cosas inconexas y sin sentido. Pero entiende que me ponga nerviosa al ver cómo aparentemente de pronto estoy viendo mi vida peligrar por unos argumentos tan ligeros. Si no recuerdo mal (esto no lo he comprobado) los lobos tampoco llegaron a atacar a Miguel o a Serafín, pero ellos sí que tienen forma de demostrar su inocencia. Yo no. Y la verdad es que de haber sido linchada yo en alguna ronda anterior no me hubiera molestado tanto y posiblemente me hubiera resignado a morir en algún momento. Pero me da rabia que por no poder demostrar ese papel esté peligrando mi vida a estas alturas. Y está peligrando porque, decís, he transmitido confianza y no he sido atacada por nadie. Perdonadme pero es que precisamente eso es lo que he estado tratando de hacer desde un principio: ganarme vuestra confianza para poder demostrar mi inocencia de la única manera que está a mi alcance. Es que que se me acuse por eso me parece una contradicción en sí misma y sobre todo me da rabia que suceda justo en este momento y no antes, cuando estamos a punto de conseguirlo. Por eso creo que o usted es una loba o es una aldeana que realmente no ha sabido dirigir bien sus sospechas; si es lo segundo le pido disculpas, pero en cualquiera de los dos casos creo que lo más sensato desde mi punto de vista en este momento es votarla a usted. Entienda que no puedo hacer otra cosa. Que desde mi punto de vista es lo que hay...

Notas de juego

Me habéis pisado las dos...

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24/02/2016, 20:57
Adela Lastra

Bueno, pues si Catalina y María me votáis yo aquí ya no tengo nada que hacer... 

Notas de juego

Catalina, entiende que no todos tenemos el mismo tiempo disponible para escribir! 

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24/02/2016, 20:59
Adela Lastra
Sólo para el director

Notas de juego

Catalina

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24/02/2016, 21:32
El capitán

La luna llena estaba a punto de asomar en la bóveda celeste, casi tan cerca de mi mano que podría tocarla.

Pero no se veía con el cielo tan nublado que empezaba a llover. 

Un viento húmedo soplaba cuando El Capitán y sus dos hombres llegaron al pueblo, cargando con cuerdas de más, previsores ante la tormenta que se avecinaba, para que la horca no tumbara la higuera. 

El Capitán descubrió entonces las migas y fue cantando el resultado, hasta ahora secreto

Catalina ha votado a Adela... 2 migas de pan

Serafín ha votado a Catalina... 1 miga de pan

Adela ha votado a Catalina... 1 miga de pan

y María ha votado... ¡a Adela!... 1 miga de pan

Con lo que por tres votos a dos, la ejecutada esta noche será la señora ADELA LASTRA. 

¡Atadla al árbol, rápido, la lluvia cae cada vez más fuerte y este viento va a estropearnos la ejecución! 

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24/02/2016, 22:52
El titiritero

Adela lloraba de rabia 

- ¡María, tenías que votar a Catalina, si ella es Lobo ya hemos perdido! ¿No lo entiendes? ¿Por qué no votaste a María? 

María la miraba en silencio. Serafín contempló aterrorizado que lo que decía Adela era verdad. Catalina seguía sombría mirándoles a todos. 

El Capitán con su bigote impertérrito como siempre no hizo caso a los lamentos ni a las intrigas de los supervivientes

- Cogedla y atadla, vamos... 

Adela, aquella mujer estrafalaria con ropas de otra época y un aliento que delataba su pasión al vino, parecía borracha de repente. Reía y gritaba y clamaba a la vez. Sus lágrimas ya no se veían en la lluvia. Ni escapaban de las manos que cubrían su rostro. 

Entonces de un manotazo tiró a uno de los soldados por encima de la tapia. Lo desnucó allí mismo, lo juro. El otro se puso en guardia pero Adela le clavó algo y le rompió hasta la coraza. 

La silueta de Adela crecía en la tormenta y todos vieron cómo el arma que empuñaba eran sus propias zarpas. 

Adela se transformó en un terrible hombre lobo y empujó la higuera arrancándola de cuajo mientras caía encima del Capitán y su caballo, atrapándoles allí. 

Después se giró para completar su venganza. 

Catalina, valiente, quiso plantarle cara. María, gritaba mientras se agarraba al viejo. Y Serafín gritó: 

- ¡Por aquí, rápido, por aquí, corred! 

Los tres corrieron por la cuesta hasta una calle estrecha mientras aquella LICÁNTROPA les perseguía dispuestas a devorarles sin normas. 

El Capitán tratando de zafarse del árbol, tratando de sobreponerse a las costillas rotas, tratando de alcanzar su arma... por fin... 

¡movió su bigote! 

 

 

Notas de juego

CONTINÚA EN LA ÚLTIMA ESCENA, NO OS PERDÁIS TODOS EL DESENLACE DE CASTRONEGRO.