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CORNAGO

Ambientacion

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01/06/2014, 22:27
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Situado en la Sierra de Alcarama (del árabe orgullo, dignidad), zona montañosa que destaca por sus profundos barrancos y las hoces de los ríos Alhama, Linares y Añamanza, el señorío de Cornago comprende un territorio de 25 leguas cuadradas que incluyen la villa de Cornago, con novecientas almas, y las aldeas de Igea, con doscientas almas, y Valdeperillo, con cien almas. Forma parte del reino de Castilla, entre Numancia y Tudela, y linda con el de Navarra por el noroeste y el de Aragón por el sureste.

Tiene una orografía dura, de ásperas montañas, con una altitud por encima de las 750 varas sobre el nivel del mar, llegando a la legua en las cotas más altas. El valle abierto del río Linares, en el que confluyen otros afluentes, lo recorre de oeste a este, desembocando en el Alhama que llegará hasta el Ebro. Los montes, desnudos salvo por manchas de encinos, son tierra de pasto para los abundantes rebaños cornagueses, principal fuente de riqueza y motor de la economía de la región. Siguiendo el río, hacia el este, hay un camino que va desde Valdeperillo hasta Cornago, a media legua de distancia. Sigue de Cornago a Igea, con casi dos leguas, y una más desde esta aldea a Rincón de Olivedo, por donde continúa hasta el reino de Navarra. Por el resto de zonas cardinales hay sendos caminos, sin embargo, ninguno tan llano, pues han de sortear las montañas que circundan la villa.

El castillo tiene forma cuadrada, con una torre en cada uno de los extremos, y la puerta de entrada situada en el muro norte que da acceso al patio a través de un pórtico de tres arcos.

Apoyadas en los muros, se levantan construcciones de dos pisos a las que se les dan diferentes funciones: caballerizas, habitaciones para la servidumbre, almacén,…

También hay una bodega excavada en la roca bajo el castillo, con el lagar para pisar mosto encima. Las torres, de hasta tres pisos, tienen otras funciones. La del noroeste son cocinas y comedores, en la del noreste está la guardia, y las dos del sur son estancias señoriales.

 


 

Corre el año de nuestro señor de 1464, la inestable situación política de los reinos de Aragón, Castilla y Navarra, la ambición, la sed de venganza y los designios del Oscuro convierten al Señorío de Cornago en el centro de una trama política en la que participan, directa o indirectamente, desde los humildes pastores de Cornago hasta los más poderosos e influyentes de la época, los reyes de Castilla y Aragón.

Hay que remontarse unos cuantos años atrás para comprender la sucesión de hechos que han llevado a la situación actual y los motivos que impulsan los corazones de sus protagonistas.

Fruto de numerosas intrigas, en 1459, don Juan de Luna fue exiliado y desposeído de sus tierras, entre ellas Cornago, que le fueron entregadas al marqués que, sin dilación, envió alcaides a tomar posesión. Sin embargo, lo hizo según sus prioridades y el Señorío de Cornago no fue considerado de los primeros.

Por aquel entonces entra en escena otro importante personaje, el arzobispo de Toledo, Alonso Carrillo de Acuña. El arzobispo, tío del marqués de Villena y hombre muy poderoso, consiguió del rey la merced de explotar el alumbre, producto que se utilizaba como mordiente en la tintorería, de una veta que se encontraba en tierras de Cornago, en la zona llamada Rincón de Olivedo. Durante los siguientes años, los hombres del arzobispo edificaron, en las tierras cercanas a la veta, la que se conocería como casa Carrillo. Aquello fue causa de muchos conflictos con los cornagueses, primero por los impedimentos que causaron a los rebaños, fuente principal de la economía de la zona, y segundo por los robos y asaltos que aquellos hombres llevaron a cabo.

A principios de la década de 1460 la política de los tres reinos con los que limitaba el señorío de Cornago adquirió una gran intensidad que repercutiría en su situación. En el reino de Navarra se desarrolla una guerra civil declarada entre Carlos de Viana y su padre Juan II de Aragón. Al primero lo apoyan un bando de nobles llamados beamonteses y el rey Enrique IV de Castilla, mientras que el segundo es apoyado por otro bando nobiliario navarro conocido como los agramonteses, por el rey de Francia y por los nobles castellanos contrarios a Enrique IV. Entre los que se encontraba el favorito del rey, Juan Pacheco, que tenía interés en unir su casa a la de Francia. Sí, sí, el mismo que había acusado a Juan de Luna de hacer tratos con el rey aragonés. Al descubrirlo, Enrique IV cambió de privado en favor de Beltrán de la Cueva.

En Cornago, María de Luna, que no había entregado la fortaleza al alcaide del marqués, se hizo fuerte y estableció su residencia. Al perder el favor del rey, el marqués no consiguió que éste le ratificase el derecho sobre la fortaleza. Finalmente, la villa quedó en manos del alcaide pero la fortaleza siguió perteneciendo a los Luna.

Durante los conflictos mencionados entre el rey castellano y el aragonés, fue el arzobispo de Toledo el que propició la mediación diplomática para establecer paces que, a la postre, fueron más bien pasajeras. Aún así, en agradecimiento, el rey le favoreció entregándole el Señorío de Cornago, que tanto deseaba, y que, tras la traición de Juan Pacheco, había decretado pasase de nuevo a la corona.

Sin embargo, ni la situación anterior se había resuelto ni esta terminaría de ejecutarse. En este caso, fueron los propios habitantes de Cornago los que, enfurecidos con el arzobispo por las desgracias causadas por sus hombres de la casa Carrillo, acudieron al rey para evitar dicho atropello, y el decreto no se llego a ratificar, lo que enfureció terriblemente al arzobispo.

Es primavera de 1464, y esta es la grave situación en la que se encuentra el Señorío de Cornago...

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02/06/2014, 18:47
Narrador

 

Se trata de un conjunto de edificios que esta formado por una gran y extensa tapia, andamios, almenas alrededor y dentro una torre con su cortijo y barbacana.

 


 

Plano de la casa Carrillo:

1. Una tapia de metro y medio rodea toda la casa Carrillo, con agujeros para saeteras dispersos por todo el recinto. La entrada principal está protegida por una barbacana de tres varas y media con una gruesa puerta de madera.

2. El patio, con suelo de tierra.

3. La torre tiene las estancias de Juan Luis en el segundo piso, la armería en la planta, la sala principal de la guardia en el primer piso y las celdas en el piso inferior.

4. Las caballerizas tienen un total de catorce caballos, casi todos robados. Aquí hay uno de los accesos al subterráneo.

5. El comedor, es la estancia donde suele haber más gente. También se utiliza como taberna y sala de juegos.

6. Las cocinas y despensas.

7. Estancias de los agramonteses. En el piso de arriba duerme Sancho.

8. Dormitorios de los hombres de Juan Luis. Unai duerme aquí.

9. Almacén de la mina y dormitorio de Fernando. Aquí hay uno de los accesos al subterráneo.

10.La huerta y las cuadras donde tienen todos los animales robados que les sirven de sustento.

En total, la casa Carrillo alberga a 40 bandidos, Juan Luis, Unai, 16 agramonteses, Sancho, Ramón, las cuatro chicas y Fernando.

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18/09/2014, 11:19
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Sólo para el director

 

Juan
de Luna

Juan de Luna, sobrino del condestable Don Álvaro de Luna, del que se diría que fue “el más poderoso caballero castellano sin corona” y del que recibió, como regalo de bodas, el Señorío de Cornago y Jubera, así como las heredades de Alfaro.

Arrojado caballero, con más redaños que conciencia, seguió fielmente al condestable en sus desventuras, desde conspiraciones de palacio a guerrear en el campo de batalla.

Participó en la batalla de Olmedo, como uno de los capitanes de don Álvaro de Luna, y en la toma de Atienza en 1446. Igualmente, protegió a su tío de las intrigas de la corte.

María
de Luna

La historia dirá de ella que fue la señora más querida por los Cornagueses de cuantas hubo y habrá.

Heredó no solo la gracia y belleza de su madre, sino también el carácter luchador y caballeresco de su padre.

Es una mujer que ha pasado los cuarenta, pero que aún mantiene su encanto, pese a los duros años que está pasando y las arrugas de tristeza que se le marcan en los ojos.

Mantiene con entereza lo poco que le queda y lucha cada día para sacarlo adelante, enfrentándose a los más grandes nobles castellanos.

Pedro
Sáez

 

Pedro es el oficial al mando de los soldados del castillo.

Es un hombre maduro que está al servicio de la familia Luna desde hace muchos años. Sirvió junto al difunto condestable primero y, después, junto al difunto Juan de Luna.

Es un hábil espadachín y un buen táctico.