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De entre las cenizas -Cap I [El Sabor del Desierto]

Granjas [Yermo]

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18/11/2016, 12:42
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El número de conversaciones de cierta intimidad o confianza se reducía a un total de dos en los últimos doce años: Con Ligeia y con Pratt. Motivo por el cual Kiabi miró a Andriel más sorprendida que si le estuviese hablando de que se había comprado un unicornio rosa de mascota.

Mientras sus mejillas se ponían de todas las tonalidades rojas habidas y por haber debía reconocerse que era verdad, un segundo estás viva y al siguiente no, que se lo dijeran a Rusty, pero aún así las cosas no eran tan sencillas, o quizá sí, pero por desgracia no todo el mundo era capaz de verlo así y actuar en consecuencia.

Asistió pensativa a la exposición de Pratt, estaba más guapo que cuando se separaron a los quince años, se había librado de las espinillas y conseguido un cuerpo más proporcionado y de mayor envergadura, la barba le quedaba increíblemente bien, pero en lo que no había cambiado prácticamente nada era en el carácter, con lo que ella todavía podía saber lo que le pasaba sin que se lo tuviese que decir. Algo tremendamente útil con los hombres y su incapacidad para abrirse.

Estaba enfadado, triste y un poco avergonzado. Quería comportarse como que nada de lo que se decía en esa sala tenía que ver con él, no le afectaba o eso quería pensar, pero lo cierto es que sí, porque Kiabi estaba metida en esa mierda, así que sí, por muy duro que quisiera aparentar que era, estaba igual de jodido que los de la misión, que ella. Por lo menos de momento.

Dejó que se fuese, sin aplicar los sabios consejos de Andriel, y cuando volvió a escuchar a la mujer su corazón iba a mil por hora, pues desde el primer momento había tenido clarísimo que ella no iba a volver a pisar esas alcantarillas ni con los pies por delante. Aún así, contó lo poco que sabía cuando la aludió, era lo mínimo que podía hacer.

Creo que estuve una semana en las alcantarillas, no lo sé seguro, es muy difícil no perder la noción del tiempo. - Estaba sería, no era agradable recordarlo, casi volvía a oler la putrefacción del lugar – Y sí, era un jefazo, creo que tenía tratos con.... El Coleccionista. - Le costó, pero consiguió decir el nombre de su dueño durante los últimos doce años, dato que no pensaba comunicar, para seguir estando algo más protegida - No sé quién es, sólo que escuché ese nombre.... Así que no sé como estará de revuelta la cosa ahí abajo después de vuestro rescate.

Se tomó un momento para continuar, le iba a costar más de lo que esperaba no subirse a su barco.

Yo no voy a poder acompañaros, lo siento de verdad, - Miro a Ligeia y a Andriel, cruzando sus ojos por el camino con Shane, que se iba a librar de invitarla a tomar algo por los servicios prestados- pero no voy a ir.

Se levantó y encaminó sus pasos hacia la salida, era bastante posible que no volviese a verlos, pero nunca había podido despedirse en condiciones de nadie en toda su vida, así que era algo que su mente directamente no procesaba – Tengo que hablar con Ronald...

Cerró la puerta y cogió aire profundamente, mirando hacia el pasillo que tenía por delante, apretó los labios y tras exhalarlo empezó a andar, en busca de una vida sin mentiras y, sobre todo, en libertad.

Por primera vez en mucho tiempo era posible.