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De hojas y de hobbit estofado

Epílogo: De vuelta a la posada

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15/04/2022, 19:20
Director

Epílogo: De vuelta a la posada

Con algo de la fortuna que les había fallado hasta ese momento, el grupo consiguió adentrarse con éxito en los salones de los trasgos para rescatar a Dinodas Brandigamo. Hasta el sol pareció alegrarse de su regreso a la superficie con el pequeño mediano en vista a lo radiante que lucía el día. Cuando retornaron al Fuerte Circular descubrieron que los muchachos de Bree no habían permanecido ociosos y prepararon la caravana para el inminente viaje, que no postergaron ni un segundo. La misión de rescate había sido todo un éxito. 

Aún así, todavía les quedaba un largo trecho por recorrer antes de juntar de nuevo a los dos hermanos. Diez días de viaje para llegar a la posada, dejando atrás al fin las Montañas Nubladas, cruzar el Viejo Vado y atravesar los campos de hierbas altas de los beórnidas. Después de lo aprendido en el viaje de ida, el grupo entero estaba convencido de que no muy lejos de allí habría algún miembro del pueblo de Beorn vigilando sus pasos. Recorrieron de nuevo las praderas y cañizales regados por el Gran Río, las llanuras que se extendían entre el frondoso Bosque Negro y la neblina gris que se acumulaba a los pies de las ya distantes Montañas Nubladas, hasta que finalmente la pequeña construcción de la posada asomó en el horizonte. De su chimenea brotaba un hilillo de humo que les recordó la rica cocina de Ágata Brandigamo e hizo que sus tripas rugieran hambrientas. Los ladridos de Shadrach advirtieron de su llegada incluso desde la distancia, el perro fue el primero en saludarles, acercándose a ellos meneando el rabo con alegría. Dodinas se asomó a ver a qué se debía tanto escándalo y se quedó de piedra al ver a su hermano de vuelta. Cuando al fin se aseguró de que sus ojos no le engañaban, corrió a reunirse con ellos y fundirse en un largo y emotivo abrazo con su hermano. 

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15/04/2022, 19:41
Dodinas Brandigamo

¡Oh, Dindy! ¡Que alegría tenerte de vuelta! Me tenías preocupadísimo —el mediano se acercó invadido de una descomunal alegría para felicitar a todos los rescatadores de su hermano, incluyendo a los dos muchachos de Bree—. ¡Muchas gracias, amigos! ¡Ah, sin duda os habéis ganado esa recompensa que os prometí! ¡Contádmelo todo, quiero saber qué ha ocurrido! ¡No! Antes hay que hacer algo, celebrarlo. ¡Ágata! ¡Enciende los fogones! ¡Saca la vajilla buena! 

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15/04/2022, 20:52
Ainar hijo de Ai

El viaje de regreso a la posada fue como un paseo para el enano. Aún con su ritmo marcial, ya que no se podían confiar en que los trasgos no salieran a buscarlos noche tras noche, fue un viaje tranquilo, sin demasiados contratiempos. Hasta Vanwa consiguió caza para las comidas.

Ainar se había encargado de recubrir la zona de la pierna de Dinodas que entraba en contacto con el metal para que no le lastimara en demasía, ya que aún sin caminar demasiado (porque el cómodo hobbit viajaba en el carro) le empezaría a cortar la piel.

-...pensar que podría haber salido mucho peor...- dijo con una sonrisa socarrona mientras le ponía las telas y hacía un gesto de corte, y luego soltó una carcajada.

Se alegraba de no haber tenido que recurrir a semejante acción, que ahora, vista a la luz del sol y caminando ya de regreso, le resultaba ya como una anécdota curiosa y que prefería recordarla más como un chiste que como lo oscuro que había sido ese momento en las entrañas de una montaña corrompida por los picos y palas de esas viles criaturas. No quedaría así...

Ver a los beórnidas, ver los pastos verdes, ver al curioso perro de Dodinas, y verlo al posadero mismo abrazar a su hermano fueron visiones que le fueron dando tranquilidad al aguerrido enano. Habían luchado bien, Vanwa se había llevado un recuerdo, y él mismo se había demostrado ser un digno nieto de su homónimo. Lástima que no se encontraron con trolls.

Y ahora quedaba la mejor parte de cualquier empresa: la celebración del trabajo bien hecho, el brindis honrando a aquellos que dieron su vida para que se cumpliera el objetivo, y festejar la vida de los que lograron atravesar la tormenta.

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18/04/2022, 12:17
Welf Ramaverde

     La llegada a la posada despertó al fin una sonrisa en el rostro de Welf. Si, el rescate había sido un éxito pero él miraba más allá. La presencia de esta posada era una luz de esperanza para toda la región. Ahora sería un punto de reunión para los que llegaban del bosque, para el pueblo de Beorn, sus hermanos del Salón de la Montaña y quien sabe si también empezaría a haber un tráfico algo más fluido y seguro con el tiempo atravesando las montañas y apartando a los trasgos a las cuevas más profundas. Esta posada era la señal de que había mucho por ganar a la oscuridad y ellos, elfos, enanos y humanos habían trabajado juntos para traer al mediano a su nuevo hogar. Esa historia se contaría seguro mil veces en la posada y de ahí llegaría a todos los rincones a lo largo del Anduin, varios pueblos trabajando juntos y logrando algo casi imposible. Había motivos para sonreir si y bueno...olía taaaan bien....

 

 

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19/04/2022, 07:46
Vanwa

Vanwa observó tumbado el reencuentro de los hermanos periannath. Era aquello un símbolo de todo lo que había que defender. Solo con gestos así se podía combatir a la Oscuridad, y no con espadas y hachas.

Allí, desde su privilegiada posición inclinada, fruto de la "ventaja" de estar herido, pudo observar con atención al grupo. El orgulloso y taciturno Welf, que había tratado con pericia sus heridas y que ahora miraba la escena como embelesado. Contento en su fuero interno por el trabajo bien hecho y pensamientos profundos, al parecer, que suyos y solo suyos son.

Miriel, la hermosa y letal Miriel, que aparecía ahora fatigada, pero que estaba seguro que en un rato se uniría presta a las canciones de regocijo y reencuentro. Seguro que colaría en el repertorio una de esas viejas canciones de tiempos pasados, pero se lo perdonaría. Ver a la elfa fumar y hablar en sus susurros tan delicados eran cosas dignas de mercer cualquier perdón.

Fredegar aparecía ahora a sus ojos como un intrépido aventurero. Parecía haber crecido varios centímetros y miraba con una confiada sonrisa a los Brandigamo. Se preguntó Vanwa si el señor ganapie sería capaz de volver a la reposada vida de los de su raza después de haber probado la vida del aventurero.

Y estaba Ainar. El maldito enano cabeza dura y gruñón que lo miraba todo como si fuera un rey obseervando a sus súbditos. Bueno, se lo podía perdonar. Era comprensible que después de crear tan gran mortandad entre los trasgos y ser capaz de romper las cadenas de Dinodas con aquellas endebles herramientas se pudiera sentir el digno hijo de su padre y de su raza. Se podía sentir orgulloso, y no era mal tipo para ser enano. Recio y fiable como un viejo tocón.

 

Bajó del carro con un grácil salto y saludó contento a Shadrach.- Viejo bribón. ¡Me alegro de verte de nuevo! Y que no sea esta la última vez que diga estas palabras!- Y tras estas palabras se dispuso a degustar de las delicias de las marmitas de la fiera Ágata hasta que olvidara por completo la fetidez de las cuevas trasgo y no quedara señal alguna de la herida sobre su bella piel.

Quién sabía lo que le deparaba el día de mañana. Había viajado a gusto con aquel grupo tan variopinto. Esperaba que sus caminos volvieran a cruzarse... Aunque también deseaba volver a las misteriosas ruinas silenciosas, y acompañar a los beórnidas a dar digna sepultura a aquellos que dieron sus vidas en el Fuerte Circular...

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19/04/2022, 21:53
Miriel

Silenciosa, más de lo habitual, Miriel bajó de la montaña siguiendo el implacable ritmo impuesto por Ainar. Ni aunque hubiera estado en su carácter quejarse o aceptar que un enano fuera mejor que ella en algo, habría emitido la más mínima queja; el miedo a una horda de trasgos siguiéndoles los talones era más que suficiente para impulsarla.

Durante el viaje trató de aplicar sus escasos conocimientos de sanación a la herida de Vanwa, pero entre su basto conocimiento de las heridas causadas por los siervos de la Sombra no había nada que pudiera ser de utilidad para ayudar a su amigo. Sólo podía prestar atención a los cuidados que le prodigaba Welf para aprender.

La vista de la Carroca levantó una pesada carga en su corazón. Volvía a sentirse a salvo, pues confiaba en la labor de los beornidas. Al llegar al peaje se detuvo para cantar la canción de sus hazañas bajo la montaña. Fue una canción que arrancaba con la ligereza y el brillo de la brisa de primavera al partir de la posada de Dondinas, para ir cogiendo cuerpo y resecarse como el viento del verano, hasta llegar a unos tonos profundos y pesados como el interior de la montaña en la que se aventuraron. No faltó detalle alguno sobre las criaturas de la Sombra y sobre sus mejores estrategias para vencerlos, ni ahorró palabras en elogiar la bravura de Welf, el ingenio de Vanwa, la discreción de Fredegar, la tenacidad de Ainar y la sabiduría de Miriel, pues las cuatro razas juntas habían logrado un objetivo común. Tampoco se olvidó de añadir un par de versos en referencia al Rey del Patíbulo, la Sombra Poderosa, el susurro en el viento que te rebana el pescuezo, que se fortalece en el bosque para dirigirse a las montañas. Si ellos mismos no podían encargarse de investigar esos rumores, seguro que los beornidas se encargarían de compartir la canción y quizás el rumor llegase a los oídos adecuados para investigarlo.

 

Al igual que Vanwa se alegró de poder saludar al espía de Beorn en la posada, a quien rascó detrás de las orejas tras pedirle permiso. Se calentó junto al fuego, disfrutó del contundente guisado de los hobbits y de su maravillosa cerveza. Por último, pudo relajarse fumando de su pipa como hacía muchas noches que no era capaz.

- Dodinas, no os preocupéis por esa recompensa ahora. Habéis sufrido muchas pérdidas con el ataque de los trasgos y no quisiera que tuvierais complicaciones en vuestro negocio por ese motivo y por no contar con algo con lo que sostener el negocio hasta que soplen vientos mejores. – rechazó educadamente – Quedáoslo, dejadme pasar aquí el invierno que ya se acerca y si más adelante, cuando la posada marche viento en popa, si consideráis que queréis hacerme algún otro regalo por vuestra gratitud en esta empresa, con gran honor os lo aceptaré, pero ahora me preocupa más que podáis mantener la posada abierta durante muchos años. – añadió con una sonrisa ligeramente maternal.

- Tiradas (2)

Notas de juego

Curar ni gastando Esperanza llegaría al TN :/

Cantar Gran Éxito :D Por si sirve para rascar un último px en Costumbres ^^

 

Por si hay continuación, ¿Cuántos Puntos de Comunidad nos quedaban en el pool? ¿4? Lo digo por repartírnoslos y que no se pierdan :D

 

Si al manual lo contempla, rechazo mi recompensa de momento (la prefiero en diferido xD) para que la posada tenga menos problemas económicos ^^

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20/04/2022, 16:43
Director

No tardaron mucho en preparar una mesa grande en el jardín de la posada, hacía una tarde radiante, tal vez uno de los últimos días buenos que les iba a regalar aquel incipiente otoño. Se sentaron todos a la mesa, pudiendo disfrutar de un delicioso festín directo de los fogones de Ágata. Dodinas escuchó con fascinación las aventuras del grupo en el rescate de su hermano: la batalla del Fuerte Circular le dejó con el corazón en la mano, pero todavía le sobrecogió más las penurias que Dinodas tuvo que pasar tras su captura a mano de los trasgos y cómo fue finalmente liberado por la compañía. El contrapunto a aquella terrible historia fue el guiso de la tía Prímula de Fredegar, que le hizo asegurar entre risas que no había nadie en la Comarca capaz de digerir semejante pastiche, y en cierto modo compadeció a los trasgos y la indigestión que habrían sufrido aquellos días.

Dindy todavía estaba afectado por la situación. No se mostró muy alegre en el banquete, estaba algo ausente y ensimismado. Pero todos estaban convencidos de que unos cuantos días de buena comida y de una cama blanda le devolverían pronto a su estado normal. Además todavía lucía en su tobillo en recuerdo de sus horas de prisionero en la caverna mugrosa de los trasgos, junto a gran cantidad de callos que en sus manos había dejado la tediosa faena de pelar innumerables patatas.

Ya caía tempranera la noche cuando Dody sacó unas pipas con tabaco de la Comarca que compartió con todos ellos. Fumaron con el estómago lleno y satisfecho en el agradable ambiente que les había dejado aquel bonito día. El mediano sacó una generosa bolsa cargada de monedas y alguna joya familiar y se la ofreció al grupo como recompensa al rescate de su hermano. Dody agradeció que Miriel rechazara la recompensa en compensación a las pérdidas sufridas, y le aseguró que tendría cama y plato gratis siempre que quisiera en aquella posada. Cierto era que la pérdida de gran parte de los suministros significaba un duro golpe para la posada y obligaría a Dindy a volver al oeste al año próximo para comprar más, cuando pasara el invierno y las nieves se derritieran en los altos puertos de las Montañas Nubladas. De momento tendrían que tirar con lo que tenían, y no se podía negar que la cerveza y el vino de la Comarca eran de excelente calidad.

Fin de la partida