Partida Rol por web

Deadworld

Capítulo primero: Sale el sol.

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22/03/2026, 20:55
Director
Destinatarios ocultos

Una figura solitaria caminaba por un sendero polvoriento que serpenteaba entre colinas cubiertas de hierba. Llevaba una mochila desgastada a la espalda y botas gastadas que habían recorrido muchas millas. Su cabello castaño claro ondeaba con la brisa, y sus ojos verdes observaban cada detalle del entorno con curiosidad.

Se detuvo junto a un arroyo cristalino para beber un sorbo del agua clara.

La figura se incorporó lentamente, dejando caer unas gotas de agua de sus dedos. Sus ojos verdes escanearon los alrededores con una mezcla de cautela y fascinación. El sonido del arroyo era un murmullo constante, acompañando al canto de los grillos que comenzaban a despertar con la llegada de la noche.

Continuó su camino por el sendero, sus pasos ahora más lentos mientras la luz disminuía visiblemente. Las estrellas empezaban a aparecer en el cielo oscurecido, parpadeando débilmente contra la inmensidad de la oscuridad.

De repente, un sonido nuevo rompió la paz del lugar: el relincho agudo de un caballo y voces distantes pero claras. Se detuvo en seco, agachándose instintivamente detrás de unos matorrales densos.

Las voces se acercaron, y pronto pudo distinguir dos figuras montadas a caballo que avanzaban por el mismo sendero. Eran hombres armados con espadas y arcos, vestidos con ropas de cuero y metal que brillaban bajo la luz menguante.

"¿Seguro que viste a alguien por aquí?", preguntó uno de ellos con voz grave, su caballo moviéndose nerviosamente bajo él.

"Sí, juraría haber visto a alguien cerca del arroyo hace apenas unos minutos", respondió el otro, ajustando su agarre en el arco. "Podría ser uno de esos viajeros extraviados o incluso algo peor".

Mientras tanto, la figura oculta detrás de los matorrales contuvo la respiración. Su corazón latía más rápido contra su pecho mientras escuchaba cada palabra de los jinetes. Sabía que si la encontraban allí sería difícil explicar su presencia sin levantar sospechas.

Los jinetes detuvieron sus caballos a solo unos metros de su escondite, y la figura pudo escuchar claramente sus conversaciones. Uno de ellos desmontó con un gruñido de esfuerzo, sus botas crujiendo contra el suelo polvoriento.

"Mira alrededor", ordenó el jinete aún montado. "Revisa esos arbustos y detrás de esas rocas. No quiero dejar ningún rastro suelto".

El hombre que había desmontado comenzó a caminar lentamente hacia su posición, su espada desenfundada y lista para atacar ante cualquier señal de movimiento. Sus pasos eran cuidadosos pero decididos, cada paso más cerca de descubrirla.

Detrás de ella, el arroyo continuaba fluyendo sin preocupaciones mientras la tensión crecía en el aire nocturno.

La figura permaneció completamente quieta detrás de los matorrales, su cuerpo tenso como una cuerda de arco. Cada sonido parecía amplificarse en sus oídos: el crujido de las hojas secas bajo las botas del hombre armado, el relincho impaciente del caballo, incluso el zumbido de los insectos nocturnos parecía más fuerte que nunca.

El hombre se acercó peligrosamente a su posición, su espada reflejando débilmente la luz de la luna creciente. Podía ver sus botas deteniéndose justo al borde de su escondite, y contuvo un gemido de miedo que amenazaba con escapársele.

"¿Encontraste algo?", gritó el jinete montado desde la distancia.

"No todavía... pero estoy seguro de que está cerca", respondió el otro en un tono más bajo y peligroso. 

¿Qué deseas hacer?