La verdad es que no hubo forma de rebatir a Regina: Cuando pensaba ofrecerme yo a subir por la escalera, ya estaba ella subiendo, por lo que no pude más que recargar mi arma y mantenerme alerta por si aparecía algún otro bicho.
Estudié aquel espacio intentando encontrar algún sitio donde ponernos a cubierto en caso de un nuevo ataque o al menos, algún lugar donde escondernos de la vista de nuestros enemigos.
Estábamos cerca del final, aquel espacio era bastante amplio y por otra parte, nuestro enemigo había mostrado un macabro sentido del humor.
-Dylan... Mantén el arpón preparado para usarlo en cualquier momento.
Ojalá Regina llegara arriba pronto y activara lo que tuviera que activar. Y ojalá yo estuviera equivocado, pero tenía un presentimiento acerca del final de todo aquello... Y no eran precisamente unos fuegos artificiales.
Regina llega a la plataforma, apoyándose en ella para subir el último metro. Ha sido una misión larga y empieza a notar el cansancio. Se pone en pie y ahí está, el ordenador a unos pocos pasos. Adelanta el pie y todo el suelo tiembla, haciéndola tropezar. Abajo también notan el temblor.
Uno de los cristales se rompe y estalla en mil pedazos, sacudiendo toda la torre. Regina cae de la plataforma, pero consigue, en último momento, agarrarse a uno de los cables que cruza el lugar, terminando en la plataforma circular que rodea la sala.
Debajo de ella, a través de la vidriera hecha añicos, aparece un viejo conocido.

Carga directamente hacia el grupo bajo el ordenador, ignorando que Regina está encima. Pero Dylan está preparado, de un arponazo atraviesa uno de los ojos de la bestia, haciéndola retroceder el tiempo suficiente para que reaccionen sus compañeros.
Cerca de Regina una tubería de gas, movida por el temblor, deja escapar su contenido con presión.
Ese temblor... Las manos de David comenzaron a sudar, recordando sus manos agarrando el volante del jeep que encontraron casi al principio de la misión.
Su cubrió el rostro con el brazo protegiéndose de los cristales, lo último que alcanzó a ver fue el cuerpo de Regina cayendo por la plataforma
¡Regina!
El rugir del dinosauro hizo temblar el suelo bajo sus pies. Dylan gritó algo y la bestia gritó de dolor con aún más fuerza. Pudo recomponerse, pero no veía a Regina por ninguna parte, seguro que habrá vuelto a trepar pensó para sí; no pudo investigar más, ya que su "querido" conocido no dejaba que su atención se desviarse hacia otro lado.
Levantó con dificultad el rifle, previamente cargado, e intentó apuntar a algún punto vital para dañar a aquella bestia. Apuntar no iba a ser complicado, había demasiada carne, pero apuntar a algún punto vital iba a ser otra historia.
...¡Cómo me jode tener siempre razón! -me dije a mí mismo- Aquella colección de dientes, rompió un cristal, como era de esperar, e irrumpió en aquel gran espacio buscando algo que llevarse a la boca... Nunca mejor dicho.
Por suerte había puesto sobre alerta a Dylan y el muchacho tenía buen tino, con lo que el arpón se llevo por delante uno de los ojos de aquella bestia y por supuesto, decidí aprovechar esa situación, colocándome por el lado del bicho que ahora había perdido la visión. Una vez hecho esto, levanté mi arma contra él y me dediqué a buscar un sitio donde dispararle y que le hiciera el mayor daño posible. Elegí su cuello, por la parte de delante, una de las zonas más delicadas y "blandas" del monstruo. Con un poco de suerte. igual le acertaba en la yugular. Era difícil. Una especie de David contra Goliath, pero a lo bestia.
Supongo que no tendría demasiadas oportunidades de repetir el disparo, pero había que intentarlo antes de que encontrara algún bocado que llevarse a su "boquita de piñón"
Al final Paula se negó a que la subiese y, mientras intentaba convencerla, Regina tomó la delantera y subió sin decir mucho más, por lo que haciendo casi a Mike, agarré el arpón y apunté hacia arriba justo en el momento en que el caos se apoderó de la sala.
Cristales rotos, temblor del suelo y nuestro conocido el dienteagudo hizo acto de presencia tirando a Regina y yendo hacia nosotros.
En el momento de acercarse apreté el gatillo y el arpón fue directo a su ojo, tras eso cambié a mi confiable escopeta apuntando a la cara y al arpón que sobre salía de la cuenca ocular del grandullón.
-¡Regina encárgate de los datos, nosotros lo distraemos aquí!-
Grité disparando de nuevo.
Se sentó en el primer escalón que tuvo a mano, llevándose ambas manos hacia el muñón para apretarlo. Regina se les adelantó, pero eso tampoco fue algo que la alarmó, aunque si lo hizo esa "broma" de David. Cuando alguien decía que "sería fácil" las cosas no terminaban siendo fáciles. Y como una mala broma del destino, el suelo tembló bajo su cuerpo.
Usó ambas manos para sujetarse al escalón, pero tras eso usó ambos brazos para protegerse de aquella lluvia de cristales que surgió ante la llevada de nuestro amigo.- ¿Fácil... No? -Dijo hacia David con esa media sonrisa en el rostro. Había que joderse, cómo si lo de su pierna no fuese suficiente, el programa seguía jugando con ellos. Y lo peor de todo, es que en ese instante ella no servía como ayuda.
Miró a su alrededor, pero terminó mirando hacia arriba unos segundos.
- Ayudar a Regina, que no os atrape, pero ser unos auténticos granos en el culo.-Se giró un poco para poder levantarse, agarrándose a la barandilla con ambas manos.- Yo iré a por el código... No puedo ayudar de otra forma. Pero sí con esto.-Dijo con esa sonrisilla en los labios, pero con un claro agotamiento en la mirada y sobre todo, esa marca de dolor que no desaparecía de su gesto.
- Vamos Paula, un poquito más...
Subió los primeros escalones dando pequeños brincos, pero el esfuerzo que tenía que hacer era bastante superior a ella y en más de una ocasión terminó cayendo de bruces con las rodillas, lo que le hacía soltar juramentos cada vez más fuertes y sobre todo más vulgares. Tras unos diez escalones, la joven terminó sentándose, usó los brazos y empezó a impulsarse hacia arriba ayudada por esa única pierna que le quedaba.
El dolor se estaba empezando a volver insoportable en la zona del muñón, y subía por el resto de pierna que le quedaba, aún así ella seguía en su cometido. Llegar al núcleo para sacar el código de esa maldita máquina endiablada, y con ello volver a su cuerpo para dejar de sentir aquel puto dolor que la estaba desquiciando y enloqueciendo a partes iguales.
Subió un escalón más, el sudor le recorría el rostro y caía por su barbilla, incluso pudieron ver como se paraba un momento para tomar aire, pues parecía realmente fatigada. Y seguramente no sólo por el cansancio.
Aún así... Su mirada seguía siendo la de "Ese código es mío"
Mientras volaba por el aire y todo volaban a mi alrededor Dylan me pedía que me encargara de los datos, pero el panel se alejaba de mi mientras yo era proyectada como una piedra de catapulta hasta la pasarela circular que rodeaba la sala. "¡Creo que eso no va a poder...", dije interrumpiéndome cuando mi espalda chocó contra la rejilla del suelo de la pasarela "... aouf... ser!". Tenía vigilados los paneles de cristal, pero también me fue difícil disparar al monstruo mientras daba vueltas por el aire. Parecía que todo me estaba saliendo bastante mal cuando observé la tubería de gas lanzando su contenido a presión como una bomba revienta dinosaurios. O revienta Reginas. Tragué saliva y me di cuenta de lo que tenía que hacer. Tras el golpe rodé sobre mí misma y me levanté como un resorte, (un resorte con una vértebra desplazada, que sonó cuando volvió a ponerse en su lugar), para correr hasta la tubería. "¡Ven aquí, lagartija!", grité mientras le lanzaba un montón de balas al ojo que le quedaba. Esperaba que fuera lo suficientemente molesta como para que el monstruo se lanzara a por mi, dientes por delante. Mi plan era saltar cuando fuera a devorarme, y girarme en el aire para disparar sobre la tubería produciendo una explosión mortal. Para el dinosaurio, no para mi, pero eso tampoco estaba garantizado.
Motivo: Atraer y disparar :P
Tirada: 1d20
Dificultad: 8+
Resultado: 10 (Exito) [10]
¡Regina, los datos! Había gritado Dylan, sin darse cuenta que Regina había lanzado despedida lejos del ordenador. Por suerte Paula sí lo había visto y subía la escalera a duras penas, rezando porque el Gigantosaurio estuviera lo suficientemente ocupado con el resto de compañeros.
La pelirroja avanza hasta la tubería y empieza a disparar hacia el ojo herido. La enorme bestia, acosada por las ráfagas de disparo de los tres hombres, encuentra en la presa solitaria un objetivo mucho más fácil. Estirándose cuan grande es dirige las fauces directamente hacia Regina, la boca más grande que la propia mujer.
Pero están demasiado cerca de su objetivo, es todo o no. Regina retrocede dos pasos, coge carrerilla y, apoyándose en la barandilla, salta por encima del monstruo, disparando hacia la tubería.
Una enorme llamarada cubre al gigante y lanza a Regina metros en el aire en caída libre, ante la vista impotente de sus compañeros.

- ¡Sacadnos de aquí! - Grita justo Paula, apoyada con medio cuerpo en el ordenador, tras pulsar el botón de Introducir.
Un destello azulado cubre toda la sala, extendiéndose por vuestro campo visual, y el tiempo se congela. Uno a uno, los avatares vuelven a convertirse en datos. Paula desde el ordenador, David, Mike y Dylan desde el suelo, corriendo hacia Regina, ésta última desde el aire.
Y abrís los ojos, sudando, agotados, doloridos, desde la silla de conexión.
-¡Joder! ¡Ha estado de poco! ...¡Y encima esto de convertirse en bits de datos antes de volver, es de lo más molesto!
Cuando recupero la visión, estoy sentado en un cómodo sillón con unas pulseras en las muñecas y tobillos que impiden que me mueva, así como con un curioso casco lleno de cables encima de la cabeza que apenas me toca.
-¡Vaya! ¡De vuelta a la peluquería! (el casco recuerda a un secador) ¡Bonito viaje!
Mientras espero a que finalice todo el proceso de reconvertirnos, miro a mis compañeros: Parece que a ninguno nos falta nada, empezando por las piernas, y todos parecen respirar con normalidad.
Finalmente me liberan de las pulseras y puedo incorporarme. Antes, cuando fumaba, me encendía un puro en este momento, pero ahora en esta sala estaba prohibido fumar y a mi médico tampoco le parecía demasiado bien que lo hiciera, así que me saqué el chicle que me había metido en el bolsillo de la camisa antes de empezar la misión y me lo metí en la boca.
-...Me encanta cuando los planes salen bien...
"¡Yiihaa!", grité mientras daba tumbos en mi silla, todavía creyéndome volando sobre el dinosaurio. En seguida me tranquilicé, "Menudo viaje, tenemos que darle las gracias al sistema", dije sonriendo de medio lado.
"Las cosas han salido bien, me gusta que ninguno de nosotros haya caído durante la operación", afirmé contenta. Luego miré a la usuaria de Paula. "Y que todavía puedas ir a la playa y hacer sentadillas sin caerte", sonreí.
Regina hizo explotar en llamas al dienteagudo y Paula alzó los datos al grito de que nos sacasen de ese infierno.
Segundos después una luz azul llenó la sala, nos deshicimos y volvimos a nuestros cuerpos, me sentía agotado, sudado y mis muñecas y tobillos estaban amoratados supongo que por espasmos en el cuerpo entre el accidente del Jeep, el vuelo desde la lancha y el resto de sucesos. Mi respiración y mis pulsaciones estaban muy agitadas pero me hablaba satisfecho por como había ido todo. Una sonrisa se mantuvo en mis labios mientras me descontaban y me desataban.
-¡Lo hemos logrado! ¡He superado mi primera misión con éxito gracias a todos vosotros! ¡Ya solo quedan las notas junto con vuestras evaluaciones y sere un aventurero digital de derecho! No seáis muy duros...-
Dije emocionado y con un deje de suplica en mi voz.
Tras eso miré a la controladora de Paula y su pierna que estaba en perfectas condiciones y con una sonrisa le dije.
-¡Has estado cojonuda! Y no puedo esperar para ver la paliza que les tienes que dar a los temerarios éstos.- y acabe con una de esas carcajadas que invitan a que todos se unan tras una aventura cómo está.
El código estaba dentro. Pulsó aquel puto botón y gritó con todas sus fuerzas que los sacasen de allí. Ella no había mirado una sola vez atrás, quería llegar al ordenador y cumplir con su misión. Por eso cuando vio como el cuerpo de Regina salía disparado, esta volvió a gritar que los sacasen de ese lugar.
Y llegó. Esa luz que tanto reconocía, y que indicaba que la misión había acabado.
Abrió los ojos de golpe, y soltó un grito de dolor que se negó a reprimir un segundo más. Estaban fuera, la sesión había sido cerrada y los avatares habían desaparecido, pero el dolor aún seguía ahí. La asistente que la acompañaba le soltó las manos, y casi al instante, Judith, que así se llamaba la "controladora" del avatar de "Paula, se llevó ambas manos hacia la rodilla apretándola. Las conexiones neuronales con la máquina tardaban minutos en desaparecer, al parecer de ella... Esa era la puta peor parte de todas. El cuerpo de la morena aún temblaba y se dio cuenta de que no era lo único que le dolía.
- Joder.-La segunda asistente le obligó a mantenerse quieta en la silla mientras terminaban de desconectarla, a lo que Jud maldijo en voz alta.
Había sido todo un éxito. Habían conseguido salir todos con vida, miró a la "controladora" de Regina y sonrió con diversión.- Pues menos mal... Porque a saltitos no llego al pub. Y aquí hay alguien que nos debe una ronda de cervezas-Bromeó con ese cansancio en la voz.- Creo que paso de playas por una temporada...-Dijo riéndose. Pero no quería sentir calor, ni acercarse a un lago o playa en semanas.
Cuando el otro controlador, el que había llevado a Dylan se dirigió a ella, esta le mostró una sonrisa. Una vez suelta, se sentó en la silla, recogiendo la pierna que le habían "comido" para masajeársela y dejando la otra colgando por el lateral.- No ha estado mal para ser tu primer asalto, novato. A mí no me importaría si te trasladasen oficialmente a nuestro equipo.-Miró al resto buscando aprobación a esas palabras, y luego volvió a mirarlo a él.- Dame unos minutos... Que mi cuerpo se recupere de la conexión, y te prometo que se la pego.-Dijo con aquel aire bromista y divertido que había visto durante todo el tiempo que había durado la misión.
-"Hey, Jude!" -dije parafraseando a Los Beatles dirigiéndome a la controladora de Paula- Vaya susto ¿no? ...Por un buen rato pensé que ya no podrías enseñarme a bailar el tango... Los pies pisoteados de las mujeres que están esperando que lo hagas, no te lo habrían perdonado, jajaja.
Me volví hacia Dylan:
-Y por cierto, muchachote: ¡Buen disparo! Al bicho enorme del final no nos lo habríamos cargado sin tu certero arponazo...
¡¿Quién fue el que prometió esas cervezas si salíamos de esa isla?! ¡Estoy sediento!
David parecía que tardaba un poco más en salir de la simulación, sentía el cuerpo dormido, y aunque había estado dolorido, su cuerpo físico se había relajado casi en su totalidad.
De la mesita cogió el sombrero y se lo puso, las simulaciones de encargaban de replicar hasta el último detalle que necesitasen.
¡Ya os lo dije, coser y cantar chicos! ¡Hemos estado increíbles, como siempre! Silbó y dió palmadas en el aire de alegría al haber terminado el trabajo.
Claro que vamos a por unas cervezas, vamos donde siempre, ¿no? Echó el brazo por encima amistosamente a Mike. ¡Oye Dylan, para terminar tu bautismo de fuego, te toca invitar a la primera!