Roberto, estaba enfocado en el bienestar de Makoto, levanto su cuerpo inerte, convirtiendo su temor en un alivió opacado por la urgencia, miró con determinación y furia contenida al último vampiro, y con voz profunda sentenció a aquel ser derrotado.
Roberto – Deja de oprimir a los humanos, moderate y retribuye a esté pueblo el daño causado... o regresaré y te daré una muerte brutal...
Sin más corrió fuera del lugar, el atardecer en el cielo anunciando la llegada de la noche, al menos, su cometido había sido cumplido, el otro par apoyaron la decisión del guerrero y lo siguieron, curiosos por el destino de la joven. Corrieron por el poblado, el poco calor de ella desvaneciendo rápidamente, el samurai, guió al grupo a una casa cercana, una mujer entre edad madura y vejez es a quien encuentran en esa casa, la curandera del pueblo, con prisa, dejan a Makoto en la cama, la curandera, realiza un conjuro sanador de bajo nivel, logrando detener su deterioro, acto seguido, le da un par de raíces molidas y empieza a preparar una mezcla más elaborada, con voz autoritaria habla al resto del grupo.
Curandera – ¡Vayan a la cocina! ¡Preparen una sopa con los huesos y verduras que tengo! Necesitará alimento si logro salvarla...
Roberto se apresuró a cumplir con la encomienda de la mujer, el cazador, mirando lo que hay, decidió ir por una presa, alguien convaleciente necesita más nutrientes de lo que pueden aportar un par de huesos secos y unas pocas verduras, su compañero de aventuras entendiendo lo que hace, pone una mano en el hombro del guerrero para calmarlo y sale a buscar cosas nutritivas para el plato, pensando que no solo Makoto necesita comer bien, la mujer también luce algo débil debido a la pobreza causada por los vampiros, Roberto empieza a trabajar con lo que tiene.
La noche ha caído finalmente, en la olla hay un trozo de venado, hongos y raíces, Roberto observa perdido, su mente enfocada en la pequeña niña que entreno, los recuerdos felices, las dificultades que pasaron juntos, las discusiones, las sorpresas, la amenaza latente, los anhelos de un futuro brillante, el cazador y samurai sentados en la oscuridad en silencio, entendiendo los sentimientos del guerrero.
Una luz llega, la anciana, agotada se guía con una vela encendida, con una leve sonrisa les da las buenas noticias, Makoto sobrevivió y debería despertar en cualquier momento. Roberto por fin se calma, desplomandose al dejar ir toda la tensión, el samurai lo atrapa y los tres agradecen a la mujer, Roberto enjugá unas lágrimas de alegría y corre a ver a Makoto, los otros dos, en cambió, instan a la curandera a sentarse y comer algo.
Al llegar Roberto, la danzante aún está inconsciente, su respiración, calmada y constante, no tarda en despertar. Tras recordar lo que pasó y escuchar la historia de su querido mentor, Makoto se frustra, ha mejorado desdé la última vez que vio al guerrero, pero su progreso ha sido mínimo, muy lejos de su maestro y mucho más de su objetivo, al menos, el poblado ahora está a salvo y ella puede entrenar ahora, 3l arma legendaria tendrá que esperar, necesita pulirse, volverse más fuerte, cubrir sus carencias.
Roberto – ... ¿Sigues obsesionada con matar a Blazestorm?
Makoto – No es lo que crees... ahora lo hago por el bienestar de la gente... por un mundo menos peligroso, con menos monstruos oprimiendo y matando inocentes
Roberto sonríe reconociendo que ha madurado, acto seguido, la riñe por apuntar demasiado alto para sus capacidades, ella debate que una amenaza tan grande como aquel demonio que mata por placer debe ser detenida, los gritos animados alegran a las tres personas restantes en la humilde vivienda, pronto la anciana interrumpe con un plato para Makoto, elogiando el sabor, la felicita por su buen corazón y le recomienda ser más realista y descansar con la amabilidad cómo escudo, Makoto no puede discutir con la curandera, asiente y empieza a comer, la anciana se lleva a Roberto para que pueda descansar la paciente.
Mientras come, empieza a considerar sus opciones para fortalecerse.
Unirse a un gremio cortaría su libertad de acción y explorar, Roberto también la va ha restringir si logra convencerlo, pero tener compañía en cualquiera de los dos casos resulta útil, o puede entrenar sola para no perder su autonomía.
Mirando a su primer mentor y salvador, Makoto se lleno de recuerdos felices, mezclados con vergüenza y remordimiento, sintiéndose indigna, no se atreve a pedir regresar a ser su aprendiz, los duros entrenamientos, las exigencias y el dolor, recompensados por el progreso y el orgullo de Roberto, mal disimulado bajo su actitud de gran sabiduría. Aquello solo puede ser un recuerdo ahora, pero un recuerdo productivo, esas memorias le servirán a la joven como guía para entrenarse sola, pensando que debe encontrar un lugar amplio y solitario, las montañas son un buen lugar para dicha actividad.
Mientras Makoto se llena la cabeza de planes y recuerdos, Roberto, guiado por la curandera, se retira para que la joven pueda descansar.
El amanecer llega con una inesperada sorpresa, el anciano llegó de visita buscando a Makoto, al entrar, inmediatamente se burla.de ella por haber sido inútil en el campo de batalla, Makoto se enoja y reclama de lo absurdo de su presencia solo para reírse de ella, que ya tuvo suficiente con haber sido una inútil en el campo de batalla, Robertonentra enojado a detener al anciano, pero la seca voz de este impacta a Makoto y detiene en seco al guerrero.
Anciano – Definitivamente en el campo si, pero, fuiste tu quien movió a la gente a actuar, a oponerse a la injusticia y con ello, salvaste este pueblo, Arquimedes, el vampiro sobreviviente, fue a mi casa a pedir perdón, ofrecer su ayuda y me contó toda la historia... no podría dejar en mejores manos los tesoros de mi equipo.
El anciano explica que las armas legendarias eran de sus compañeros de equipo y la suya propia, salvo por el, todos caídos en batalla, al darse cuenta de que se había vuelto un aventurero solitario, renunció a su vida de aventurero, dejando su arma en el nido de un joven dragón derrotado, pero no muerto, cómo símbolo del fin de su vida de combate, le revela la ubicación de las tres armas, confiado en que nadie las habrá reclamado aún, pues no ha surgido un grupo capaz de igualar a su equipo desde su final.
El anciano le desea suerte de forma sincera y acto seguido se burla de ella, porque es débil y que necesitará toda su astucia para lograr tal hazaña.
El guerrero se acerca a calmar a Makoto, ella está determinada a conseguir dicha arma.
Tras tres días, la danzante, finalmente salió de su recuperación, se despidió de Roberto y la mujer que la cuido, los otros dos ya habían partido para entonces.
En la espesura del bosque montañoso, Makoto instalo.una tienda de campaña, pero en sus planes y régimen de entrenamiento, preparar un refugio más sólido, era una de sus prioridades, pronto, la joven se dio cuenta que alguien más estaba ahí, quizá un monstruo o un bandido ella no lo sabía, pero, se preparó para el combate.
Con su arma en mano, Makoto apunta a la posición donde esta la presencia, pronto una voz cansada responde.
Voz: ¡Calma niña! Soy sólo Edmond. ¿Así tratas a un veterano retirado? O acaso, ¿de verdad temes tanto a un anciano?
Makoto guarda su katana avergonzada, y se disculpa con Edmond, quien a pesar de la situación no pierde la oportunidad de menospreciar a la danzante.
Edmond, comenta que solo está recogiendo algunos productos del monte, como semillas y hongos, para luego comentar que es muy tonta, pues, un danzante, tiene movimientos ágiles qué funcionan muy bien contra bandidos comunes, pero con seres de mayor velocidad y reflejos queda expuesta y con la baja armadura qué usa dicha clase queda totalmente vendida, Makoto se queja, elogiando el trabajo de Sam, diciendo que su armadura es de gran calidad y que no.sacrifica su movilidad, con una risa, el anciano le pregunta que hizo aquella grandiosa armadura contra aquel Vampiro, la joven reclama que eso no cuenta, que al quedar en trance, el enemigo pudo atacar sin problemas a donde no tenía la protección de la armadura, con más risas, el antiguo aventurero convence a Makoto de ayudarlo a recolectar diario los bienes del monte y repartirlos de forma justa y él le enseñará a cambió, una técnica de Samurai, sin, ella percatarse, que la intención de Edmond es guiar su entrenamiento.
Las mañanas son pesadas, Makoto, escala, busca en el río, mueve rocas y da largas caminatas, ella se frustra, sintiendo el cansancio llegar durante sus entrenamientos auto impuestos, a medio día, practicando la técnica, pero, sigue esforzándose, trabajando duró, empujando sus límites, solo un poco cada día, evitando quebrarse nuevamente.
La constancia y el tiempo, han dado a la danzante la sensación de haber crecido, de lograr su objetivo y de haber sido retrasada por Edmond, igual, le alegra poseer una nueva técnica, ahora es momento de ir por el arma legendaria qué necesitará para afrontar a Blazestorm, y si es posible, un combate de práctica con Roberto y poder medir realmente sus nuevas capacidades.