
En el mismo momento en que cobraron vida, los peluches de La Niña juraron protegerla. Ahora, en estos tiempos de oscuridad, es cuando Ella más los necesita.
La misión de los muñecos de peluche hasta este momento había sido sencilla. Dar calidez y compañía a La Niña desde que era un bebé. Pero sus inertes ojos de botón habían contemplado cómo había crecido y se había convertido en una niña pequeña. Y creciendo con ella, también lo hicieron los miedos.
Mamá y Papá habían desmontado la cuna, y habían comprado una nueva cama de niña mayor. Esa misma noche la arroparon bien, le dieron un beso de buenas noches y apagaron la luz. Después de un rato, la pequeña se durmió un poco inquieta, y sus protectores de peluche, quienes juraron protegerla, empezaron a desperezarse.
Partida de rol basada en el primer cuento del libro-juego de mesa Fábulas de Peluche.