Un latido eterno duro aquella sensación, aquel aura misteriosa que lo envolvió y por un momento sintió su respiración en la nuca, tan cerca que erizo su bello, sintió aquel olor que desde hacía tiempo lo rodeaba, tanto como si fuera el suyo propio está vez y como un susurro de aire unas palabras al oído, dulces pero firmes.
Como un olvidado sueño que vuelve a repetirse, lo coge de las manos y lo guía por el sendero de una luz tan brillante que ciega hasta el punto de quemar.
Algo cambia y se transforma dentro de el, y SIlvana puede sentirlo.
Miraba el cuerpo de Wrench frente a el, acuchillado desde el interior por pequeñas esquirlas de hielo, su conjuro había acabado con quien acabó antes con el -Te lo advertí.-
Su hermana corrió hasta toparse con el, abrazándolo y agarrando su mano, la miró, con una mirada vacía y frívola - No podía hacer otra cosa Aurora, era el o nosotros.. - luego su mirada cambió - Se lo que sentías por el, siempre lo supe, no mirabas a ningún otro niño como a el... y nunca nos trato bien. Si Emma, estoy bien, estoy vivo y se lo merecía, ya no era Wrench y tú misma lo has podido comprobar, esa corona se lo llevó hace tiempo, además nos abandonó - volvió a sonreír al mirar el cadáver.
Al girarse se suelta bruscamente del abrazo de su hermana y puede ver las sutiles lágrimas de aquellos ojos, aquel olor nuevamente lo envuelve a pesar del polvo y el hedor a muerte, la sonríe.
Luego mira a Rauh tan grande como una montaña a su lado, hacha en una mano y la espada de su padre en la otra, se acerca a él y con voz dulce pero firme - Esa espada pertenece a los Bovari, me la devuelves! Por favor... - le arquea una ceja.
El ambiente aún gélido, se palpa una creciente tensión, hace que la túnica sudada se me pegue al contorno de mi figura, sintiéndome incomoda; ahora algo más serena, el olor a rancio me hace insoportable seguir allí.
-”Necesito respirar aire fresco.” , digo fríamente y sin más voy dirigiéndome hacia la puerta con luz al final de la sala. Cuando paso al lado de Akai, le azuzo el pelo.
Solo hay dos caminos para el grupo de reservistas:
El primero se encuentra a sus espaldas. Las escaleras de piedra traicioneras que suben hasta la superficie, donde seguramente les espere aire fresco y luz solar.
El segundo es avanzar hacia la sala que tienen en frente. La luz de la antorcha parpadea desde el interior de la sala, como empujada por una corriente de aire constante.
Los más apegados a lo arcano y místico, Akai y Silvana lo sienten: De esa sala proviene una energía extraña y antinatural.
No conocía al tipo ese de la medusa en la cabeza... pero sabía que había querido matarles; eso había puesto con una "cruz negra" en su "lista de los agravios" particular; o sea, la de gente a la que, o le gustaría cargare, o a la que no lloraría en caso de que alguien lo hiciese por él. No obstante, entendía que había lazos, vínculos previos de esos entra aquel y sus compañeros, de modo que evitó emitir juicios de valor sobre si lo tenía bien ganado o algo por el estilo.
Le sacó de sus pensamientos la voz de Akai, reclamando algo que, en justicia, debía estar en su mano, y no en la manaza del grandullón.
-Sí, claro, toma -y le extendió la espada, de modo que pudiese asirla cómodamente por la empuñadura (algún gañán tiene la tendencia a entregar la espada haciendo que el otro la asa por la hoja... gentes incivilizadas que se ve por ahí)
Había un momento de duda en el aire; de ser por él, saldría de aquel lugar de muerte y tufo a... a muerte, casualmente, como hacía Silvana. Estaba a punto de seguir su cu... de seguir la a ella, cuando, llámalo intuición femenina o como quieras, percibió una... ¿duda?
Miró de reojo al resto del equipo, a los que dudaban sobre el paso que dar...
-¿Salimos... o creéis que queda algún fleco? -cual "pa'luego" molesto entre diente y muela, que no te dejará en paz hasta que lo resuelvas.
Miró a Rauh con una peculiar expresión, como si pensando - que cosiderado devolverme la espada por la empuñadura - no hacía mucho le prendió fuego y uno perdona, pero no olvida - Gracias!! - tomó el arma medio destrozada de las enormes manos del guerrero, la observó brevemente y dejó caer su hoja al suelo, en tamaño era casi más grande que el mismo Akai, seguramente sería un impedimento para el pequeño mago, pero se la ajustó como pudo a la cintura.
Silvana comenzó a caminar en dirección a la luz del final de la cueva donde se encontraban, en su trayectoria pasó a su lado, revolviendo su melena azabache, el la sonrió y ella continuó su camino. Ahora el aura de la hermosa elfa resonaba diferente, igual o más hermosa que antes, pero diferente.
Aún quedaba algo que resolver por allí, y ya no le tenía miedo a la muerte - No Rauh, no ha acabado aún, tenemos que finalizar algo más!! - tras estas palabras Akai comenzó a seguir a Silvana hasta la sala que tenían enfrente, aquella luz quebradiza de su interior la hacía misteriosa, desprendiendo un aura mística que no pudo dejar de obviar.
Miró a su hermana Aurora y luego a Emma cuando pasó por su lado - Vamos! - dijo en un tono seco - Ya que hemos venido hasta aquí, descubramos que hay ahí dentro, no? -.
Me quedo con la espada de Aulus.
Muerto, yacía prácticamente a sus pies, frente a su hermano y a ella, Akai nunca había sido agresivo ni violento y ahora había matado a Wrench, con unas habilidades mágicas que no sabía donde las había adquirido, y aunque su gemelo tenía razón, su interior volvió a quebrarse, nunca lo había entendido, pero aquel Neko la había cautivado desde el primer momento en que lo vió, y ahora no existía por culpa de su hermano, pero ella sabía en su interior que nunca había existido para el semi-bestia, y el mismo lo había - ¿intentado? - matar, sus sentimientos fraternales y sentimentales se cruzaban, quedando casi paralizada sin poder dejar de mirarlo, Akai y luego a Wrench y luego a la espada de su padre que arrastraba su hoja por el suelo.
El la apartó bruscamente para tomar la espada de su padre y luego mirarla con lo que le pareció soberbia - Creo... que deberíamos volver a Frontera, no? Emma? - buscó el apoyo de su amiga y compañera, buscando un refugio donde no hubiese dolor, sin entender a donde iban.
Akai, en cierto modo, tenía razón: era Wrench o nosotros. Pero... pese a todo, la forma en la que lo dijo me sorprendió. Yo siempre había querido y cuidado a todos los niños por igual. Wrench... era más reservado, y eso había hecho que hubiera puesto durante nuestra niñez una atención diferente en él. Sabía que si le pasaba algo, jamás lo diría... Pero, ¿de verdad Akai se había visto desplazado por él?
Cuando comentó que aún faltaba algo más, con la intención de avanzar, dudé... Aurora me pedía volver a Frontera, y yo... estaba de acuerdo con ella.
—Akai, Silvana... volvamos —dije, poniéndome frente a ellos para detener su paso—. No podemos avanzar más... Apenas nos quedan fuerzas. Akai, tú casi mueres... Y yo... yo estoy agotada... Necesitamos parar antes de que sea demasiado tarde...
Seguía preocupada. Además, estaba segura de que, si había alguna amenaza más, no seríamos capaces de hacerle frente ahora. Estabamos demasiado cansados y heridos...
—Por favor, volvamos...
Entonces miré a Rauh, casi rogando que se pusiera del lado de Aurora y mío. Él era quien faltaba por pronunciarse...
Me había dejado llevar por la adrenalina del momento, olvidando el dolor que las heridas de mi cuerpo me infligían.
Con la respiración entrecortada por el encuentro y las lesiones del combate, avanzo junto a Akai hasta que las palabras de Emma resuenan en mi cabeza:“No podemos avanzar más... Apenas nos quedan fuerzas. Necesitamos parar antes de que sea demasiado tarde...”
Al mirar tanto a Em como a Aurora, sus rostros de angustia y preocupación me hacen detenerme frente a ellas. Me toco las heridas, aún sangrantes, y siento cómo la adrenalina empieza a desvanecerse.
Sopesando sus palabras, las observo con afecto y cariño.
—"Tenéis razón... Me había dejado llevar por la euforia del momento" —digo, mientras me miro y presiono una de las heridas que sigue goteando sangre. -"No estamos en condiciones de enfrentarnos a otro combate."
—"Sea lo que sea lo que nos espere más allá, podrá aguardar. Pongamos tierra de por medio y dirijámonos a Frontera. Hay que sanar nuestras heridas." Les sonrío, con voz serena y acogedora.
Sin mirar atrás, Akai se detuvo, observando la parpadeante luz emitida por aquellas antorchas, una luz danzante a causa de la corriente de aire, escuchó las palabras de Silvana - ¿Es lo que quereis?, allí encontraremos muchas respuestas de lo que vinimos a buscar... - dijo en voz melancólica, como si aquel niño hubiera madurado 50 años al hablar en ese momento, entonces se giró, miró con indiferencia a Emma y a su hermana gemela, ambas con suplicas en los ojos - ¿Ya no son ni nuestro pueblo ni nuestra gente, verdad? - luego volvió a mirar a Silvana y por último a Rauh que parecía estar indeciso entre avanzar o retirarse.
Se giró, dejando un semicírculo grabado en la tierra, dibujado por la espada de su padre que arrastraba tras el pequeño mago, regaló una sonrisa a la elfa, casi deslumbrado por algo que no alcanzaba a percibir del todo en ella, intrigado, fascinado - Si es lo que quieres, volvamos!! - dijo al pasar y saboreó el aroma a bosque, flores y tierra que desprendía.
La pequeña no pudo evitar mirar a su amigo caído, ahora tendido frente a ellos, y ellos apunto de abandonarlo, dio unos pasos cortos hasta quedar a su altura, entonces se arrodilló frente al cuerpo inerte de Wrench y posó su mano en su mejilla, literalmente era la primera vez que lo tocaba, tan frío como Akai decía, pero ella no se había dado cuenta, todos lo veían menos ella, pero ya no habría mas perdones a sus indiferencias, levanto la mirada un segundo, y los observó a todos - No era tan malo como dices Akai!!!... verdad Emma!? - al mirarla unas lágrimas se asomaron al borde de sus verdes ojos, parecía que la hierba fresca del campo recibía una riada al unirse, se restregó rápidamente con el puño, luego se limpió los mocos que también comenzaron a aparecer.
Se inclinó sobre el cuerpo y besó su frente, fría como la nieve en pleno invierno, una lágrima calló sobre el cadáver, congelándose al primer tacto - Adiós Wrench!! - se despidió con un susurro.
Tras incorporarse, observó la corona que llevaba aún en la cabeza ajustada, volvió a inclinarse sobre el Neko y la cogió - Tal vez podamos estudiarla y conocer como funciona, parece que controlaba a Wrench!! - dijo al resto - Tal vez un último recuerdo tuyo!! - pensó para sus adentros.
Aurora coge la corona.
Me detuve en seco, como si el aire mismo se hubiera vuelto denso a mi alrededor. Arqueé una ceja, clavando la mirada en la joven Aurora justo cuando sus dedos se cerraban sobre la corona.
—"No deberías tocar eso… "—murmuré, con la voz cargada de una inquietud difícil de ocultar—. "Ese artefacto no es más que maldad condensada."
Dejé que el silencio se alargara, pesado, casi asfixiante. —"Pero claro… ¿Qué sabré yo?"
—"Solo te pido una cosa…" —añadí en voz baja, más seria ahora—. "Ten cuidado. Y escóndelo bien… antes de que sea demasiado tarde."