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Harvaka 2, el Capítulo Final.

Epílogo 4. Regreso al Norte.

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16/10/2019, 09:26
Narrador

EPÍLOGO 4. REGRESO AL NORTE.

El Yacaré les devolvió al norte. Nadja recuperó su preciado balandro gracias en gran medida a la intervención de su buen amigo Ediberto Dolfini. La tripulación era bastante escasa. Daito y Nadja, los únicos marineros. Abordo Elsabeth y Euyun, pues Gorbagog y Tulius se quedaron en Alejandría, pues al fin y al cabo, era su hogar. Muy pronto le quedó claro a Scipio que Elsabeth no estaba enamorada de él. El amor que aquel gran trasgo sentía por aquella delicada mujer norteña, no era correspondido. No era por su apariencia, ni por su interior, sino simplemente, Elsabeth no estaba preparada para volver a amar a nadie. Quizás en u nfuturo... quizás...

La travesía hasta Duartala fue fácil gracias a algunos hombres que reclutaron en el puerto de Alejandría y que deseaban viajar al sur. A cambio del transporte, ofrecieron su trabajo abordo. Allí se quedó Euyun. Era su hogar y deseaba regresar a él. Ya tenía suficiente con todo el mundo que había visto y aunque por desgracia no había obtenido ni una sola moneda de las que el elfo le prometió, sabría ganarse la vida. Daito y Nadja vieron a Ismaîl y Daxa en su parada en Duartala, no así al capitán Jezheri, del cual no se sabía nada en el Imperio Rojo desde su traición al Emperador, algo normal por otra parte. Pocos días después embarcaron de nuevo hacia el norte.

Contratar marineros que quisieran viajar hacia Kornvaskr no fue fácil. Aquellos que se embarcaran deberían permanecer bastante tiempo en el norte o viajar de regreso a casa por tierra o enrolándose en un nuevo barco. Nadja había decidido dar a luz en el norte y eso le llevaría unos meses todavía. Finalmente lograron a una docena de valientes, y con ellos surcaron el océano Occidental camino de Umnia. Tardaron un par de semanas, pero finalmente desembarcaron en Kornvaskr.

Allí se reunieron con sus viejos amigos, los cuales se sorprendieron mucho de volver a verles con vida. No hubieran apostado por ello, sabiendo de la misión en la que les habían dejado. Les contaron que Sid Ben Jezheri les condujo hasta casa y que no muchos días después de llegar a las ruinas del puerto de Kornvaskr, se marchó con destino incierto. Aquel joven capitán mestizo no había superado lo de la pelirroja. Durante toda la travesía se mantuvo ausente, triste y pensativo. ¿A dónde le llevaría el Tormenta de Arena? Imposible saberlo.

Para cuando Daito regresó a la aldea que le vio nacer, sus paisanos ya habían empezado la reconstrucción y Daito, una vez curado de sus heridas, ayudó en la construcción de una casa comunal. Alternaba su tiempo entre los cuidados a Nadja, quien ya tenía muy avanzado su embarazo, la construcción de la nueva edificación que sería el centro de la nueva Kornvaskr y la pesca. 

Fueron días duros. Dormían en unas pequeñas casuchas de madera que los norteños habían construido para protegerse del frío. Su dieta se basaba en pescado y algunas frutas y hortalizas que podían encontrar en los bosques cercanos. Por suerte tenían grano suficiente y carne desecada, aunque no les duraría todo el invierno. Para cuando la casa comunal estuvo concluida, celebraron un banquete. Para ello asaron un gorrino que habían cazado la misma mañana de la fiesta y bebieron cerveza, hidromiel y vino que el bueno de Sid les había dejado antes de marchar.

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16/10/2019, 10:21
Elsabeth

No te debe quedar mucho... - Le dijo Elsabeth a Nadja durante aquella celebración, en un momento en el que se sentó junto a ella.

Elsabeth no se había mostrado muy amable con la pelirroja desde que se conocieran. No parecía que le guardara rencor, pero la relación entre ambas no era muy fluida, por decirlo de alguna forma. Motivos podía haber muchos. El principal quizás era que se había adueñado de su hombre. Aunque tampoco parecía que eso fuera lo que las distanciaba. Seguramente, la barrera que las separaba era simplemente fruto de la violenta manera en que se habían conocido. Parecía que ahora Elsabeth quería hacer un acercamiento hacia la Roja.

- Me gustaría asistirte en el parto. - Le confesó. - Nunca lo he hecho, pero sé que Dalla e Idunna agradecerán mi ayuda. Ellas también son novatas en ello. Son como mis hermanas. Siempre he cuidado de ellas y ellas han cuidado de mi. - Hizo una breve pausa. - Ahora también cuidaremos de ti, el tiempo que estés en el norte. - Alzó la mano. Era evidente que le gustaría tocar el vientre de Nadja, pero echó la mano atrás y se contuvo.

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16/10/2019, 10:27
Flájnagar

¿Os acordáis de cuando aquel trasgo barrigudo se lanzó contra la Venganza? - Preguntó Flajnagar.

Los cuatro amigos se encontraban recordando anécdotas del pasado. Era algo que hacían mucho. Habían vivido muchas aventuras y ahora las recordaban como si las hubieran vivido ayer mismo.

¡El bueno de Bjorn le dio un machetazo y le sacó las vísceras! - Soltó una risotada. - ¡Tú...! - Señaló a Ragnar. - ¡Quedaste cubierto de interioridades de trasgo! 

Todos rieron a carcajada suelta. Habían pasado ya tres o cuatro años de aquello. Bjorn ya no estaba con ellos. Recordaron como lo perdieron en aquella trampa en medio del océano Occidental. Un barco pedía ayuda y cuando se acercaron a éste para prestársela, fueron embocados. Bjorn murió y ellos acabaron a la deriva en la isla donde Nadja había sido abandonada por Huesomuerto. Así la conocieron a ella.

Pobre Bjorn. - Suspiró. - ¡Pero seguro que está tomando cerveza al lado de Gorant el Gris! - Soltó una nueva carcajada y alzó su jarra de hidromiel. - ¡Por Bjorn! - Y todos brindaron y bebieron.

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16/10/2019, 10:42
Grudvik Grotinger

Recuerdo también a Uk. El Negro... - Sonrió. - Murió en aquella batalla, tratando de escapar de Miadist. - Tragó saliva. - Por poco no lo contamos ninguno.  

De nuevo se hizo el silencio. Uk era un hombre muy querido por todos. Fue junto a Bjorn quien enseñó a navegar a Daito y a Flajnagar y luego, cuando Daito se erigió como capitán, le transmitió todos sus conocimientos a los dos hermanos Grudvik y Ragnar. Fuera como fuera, él también se había ido, así que tan solo quedaban ellos. Ellos eran los últimos de Kornvaskr. 

Brindemos también por él... - Alzó la copa.

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16/10/2019, 10:50
Ragnar Grotinger "Calzaspeludas"

¡Por él y por todos los que se fueron! - Chocó su cuerno contra la de su hermano. - ¡Hagamos de esta tierra baldía un nuevo Kornvaskr! ¡Hagamos que nuestros ancestros se sientan orgullosos! - Volvió a chocar su cuerno contra el de Flajnagar, el de su hermano y el de Daito. - ¡Recuperemos lo que nos fue robado! 

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16/10/2019, 10:53
Dalla

¡Por el futuro! - Se unió Dalla juntando su jarra con la de Grudvik. - ¡Un futuro que construiremos juntos! ¡Nosotros y...! - Cogió la mano de Grudvik y la posó en su vientre. - ¡Y los que vendrán muy pronto! - Le sonrió.

Grudvik abrió los ojos de par en par. ¿Estaba encinta Dalla? ¡No podía ser! ¿Cuándo lo había descubierto? ¿Por qué no se lo había dicho hasta ahora? Grudvik no tenía palabras. Una sonrisa conquistó su rostro y reaccionó abrazando con fuerza a la que se había convertido en su esposa. Los dos se abrazaron, rieron y derramaron el contenido de sus jarras.

¡Vas a ser padre Grud! - Soltó una carcajada.

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16/10/2019, 10:56
Idunna

¡Que callado te lo tenías hermanita! - Le dijo entonces Idunna a su hermana mayor. - ¡Ni a mi me habías dicho nada! ¡Hoy hay mucho que celebrar! ¡Mucho más de lo que creíamos! ¡La casa comunal y ahora el primer bebé alumbrado en la nueva Kornvaskr! - Miró entonces a Nadja. - Porqué... ¿Piensas quedarte en el norte con nosotros? Sería todo un honor, la verdad. ¿O piensas volver al sur, Nadja?

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16/10/2019, 21:03
Nadja

Mientras todos recordaban a los caídos, ella recordó al elfo ¿nadie se acordaba del elfo? Ese elfo se había portado tan bien con ella.... -Estés donde estés, no te olvido amigo- susurró.

Elsabeth se le acerco, era cierto que no es que fuesen amigas del alma, tampoco se habían conocido en las mejores circunstancias, pero después de todo, había ido también a salvarla y se alegraba de que lo hubiesen conseguidos todo, ¿todos? no, faltaba el valiente enano. Miro a la norteña y le sonrió -estaré encantada de que las tres me asistáis en el parto-  luego Dalla, dio su noticia -y parece que no seré la única que ayude a repoblar el norte- miro a Idunna -Mi hogar esta con Daito, no tanto por el sitio como por él- dijo sonriendo y algo roja, no sabia entonces cuanto echaría de menos el sur al decir estas palabras.

 

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17/10/2019, 07:34
Daithoborgh

La travesía de regreso fue realmente balsámica para el norteño. Tanto para su cuerpo como para su mente.

Su fatigado y mutilado cuerpo aprovechó la tranquilidad del cuerpo para sanar la mayoría de sus heridas. En la mano izquierda había perdido la mitad del dedo meñique así como la primera falanje del anular, si bien las heridas ya mostraban una cicatriz limpia y seca. Sobre su ojo derecho se había instalado un velo blanquecino que no le impedía la visión completa pero sí que la cubría de una bruma blanca. Los huesos rotos empezaron a soldar a una velocidad fuera de lo común y las nuevas cicatrices y costuras adoptaron el color pálido con el que a partir de ahora pasarían a adornar el musculado cuerpo junto con las más veteranas.

Ya nada quedaba del ingenuo y espigado muchacho que abandonó su patria años atrás. Un adolescente había partido y quién regresó fue un hombre aún más alto, con el cuerpo repleto de perfilada musculatura adornada de mil y una cicatrices. Su otrora imberbe rostro lucía una rubia barba y así como algunas marcas y heridas cicatrizadas hace mucho.

Una vez llegados a Kornvskr, Daito asistía a todas la reuniones frente al fuego, si bien a penas participaba en las conversaciones y bromas. Parecía haber aprendió a disfrutar de aquella relajada rutina , si bien no podía lograr acallar por completo los remordimientos de pensar en cuantas otras Elsabeths estaban siendo azotadas y esclavizadas mientras elos disfrutaban de la apacible vida de la aldea.

 

 

 

-Permaneceremos en Kornvaskr un año y medio. dentro de dos primaveras Nadja yo y mi vástago partiremos rumbo al Sur-declaró en tono tajante el que se había convertido en líder de la aldea de facto.

-Mientras mi criatura crezca lo suficiente como para navegar, contruiremos un nuevo pueblo. Fuerte y próspero donde se pueda vivir sin temor ni penurias. Luego partiré a saldar deudas y a pedir nuevos favores. Ese será mi nuevo camino-declaró solemne ante todos, casi como si de un decreto se tratase