Shafiro, príncipe caído en desgracia, notó enseguida el tono de reproche e ironía de sus compañeros. Estaba claro que no valoraban su aportación y no le daban importancia a su propia ineptitud. Sabía que, sin él, no durarían nada, pero tampoco era su niñera.
Está bien, señores, ya veo que son todo unos expertos en los peligros de una mazmorra. Está bien, ya no les daré más indicaciones de cual debe ser el comportamiento más sensato y seguro, pues ya lo saben... todo. No quisiera martirizarles ni tratarles como a niños.
Aplicó su fina ironía a su vez.
Jejeje, veo que mi defectillo está calando en el grupo. Está claro que mi personaje no puede ser muy simpático. Supongo que esto le da cierta tensión dramática entre los pejotas. ;D Mientras nos lo tomemos con humor...