Partida Rol por web

La Tercera Via

[Partida] 0.1: Sombras Intrincadas

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25/11/2014, 19:25
Director

Un aire de miedo y desconfianza contenida flotaba en la casa por lo ocurrido en los últimos dos días. Se habían cerrado las minas de la casa por un nuevo "accidente" que había costado la vida a 3 esclavos y herido a otros 8 (sin contar con seis desaparecidos. Norma (la adolescente hija menor de los Atrea) había aparecido herida de muerte y envenenada (ahora estaba en coma y solo sus poderes innatos psiónicos la mantenían con vida) junto al cadáver de Pim, al parecer habían sorprendido a alguien tratando de forzar la bóveda de la casa. Y para empeorarlo todo los templarios habían intervenido la casa Atrea. Confiscando papeles, poniendo una guardia en la Casa e impidiendo a los señores abandonarla. Algo totalmente sin sentido, la casa Atrea no era de los fervientes partidarios del rey Kalak pero se mantenía a mucha distancia de los movimientos nobles críticos con él. Algo se cocía en aquella casa, y parecía que la presión estaba a punto de hacerla reventar.

Por eso cuando os dijeron que Denna (que había cogido buena parte de las atribuciones de Pim) quería veros sentisteis un ligero desasosiego. Más sorpresa si cabe tuvisteis al ver que no erais los únicos a quienes había hecho llamar, otros dos esclavos estaban en la sala anexa a la lavandería esperando que la jefa de esclavos acudiese.

Notas de juego

Estais los 3 (Akiva, Kaireen y Thrylad) en una sala en penumbra, pequeña y con montones de ropa. Este es un turno rápido para ir tomando contacto entre los personajes, asi que espero vuestras respuestas.

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25/11/2014, 22:12
Kaireen

Cuando Kaireen entró en la sala su rostro no denotaba la preocupación que sentía. No era su estilo exteriorizar sus sentimientos ni sus pensamientos. Pasara lo que pasara, ella procuraba ofrecer siempre la misma expresión de educada reserva. No era solo que, en el fondo, los pensamientos de un esclavo importaran a muy poca gente. Kaireen había descubierto desde muy joven que la gente hablaba y se comportaba con más libertad en presencia de alguien tan silencioso que parecía no estar allí, con lo cual lo que al principio había sido una estrategia de supervivencia, se había convertido en una costumbre inconsciente.

Pero estaba preocupada, y mucho. La muerte de Pim había supuesto un duro golpe para ella. Kaireen nunca había intentado tomarse confianzas con el administrador, pero aun así, habían sido años de trabajo conjunto. Y la presencia de templarios la ponía nerviosa. No creía que fuesen a fijarse en una simple esclava, pero aun así, ¿y si encontraban papeles que no debían hallar…? La joven suspiró mentalmente, esperando que tal cosa no sucediera.

Se alegró al ver que Akiva estaba allí aunque Denna no hubiera llegado aún. Dedicó una fugaz sonrisa a su amiga.

-Kiva -saludó-. Me alegro de verte. -Y como sabía que Akiva se relacionaba muy estrechamente con la enana, le preguntó-: ¿Sabes el por qué de esta convocatoria? Espero que no haya pasado nada más... suficiente nos ha caído encima ya.

Entonces se dio cuenta de que había alguien más en la estancia. -Ah... hola... mmm... Thrylad... ¿no es así? -volvió a saludar, sorprendida. Kaireen no conocía bien a aquel semielfo, pero tenía una memoria excelente y rara vez olvidaba un nombre.

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26/11/2014, 16:24
Akiva

Akiva se giró rápidamente cuanto sintió que alguien más entraba en la sala. No habia cruzado más que un educado saludo con el silencioso semielfo, sumida en preocupantes pensamientos.

"¿Porque nos has citado aqui, Mama? Tendría que estar ayudando a Norma, cuidandola y tratandola de su envenenamiento..."

La joven esclava se dejo caer en un rincón y se golpeo los muslos con los puños, rabiando de impotencia. Sentia mucho la muerte del severo mayordomo de la Casa, pero él estaba más alla de su ayuda, no como la niña* Norma. Hizo lo posible por contener las lagrimas. Algo le decía que iban a hacerle falta todas sus fuerzas para superar esta prueba. Acostumbrada como estaba al trato de la Casa para con ella, la perspectiva de ser trasladada forzosamente al nuevo zigurat del Rey Brujo Kalak no le parecia especialmente halagueña.

Se secó los ojos, limpiandose y recomponiendose, antes de levantarse y acercarse a su amiga.

- Buen día, Kaireen...- Akiva se inclinó ligeramente, con los brazos pegados al cuerpo y las manos cruzadas sobre el vientre.- No, lamento decir que no tengo idea de que sucede...- La joven esclava concluyó abruptamente, guardandose algo para sí.

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26/11/2014, 19:42
Kaireen

Kaireen se sorprendió al ver la reacción de Akiva. Naturalmente, su amiga era mucho más extrovertida de lo que era ella, pero le pareció un comportamiento demasiado emocional para ser una reacción a los últimos sucesos. Habían sido dos días de locura, pero a la maga le parecía que el momento del impacto emocional había quedado ya atrás. Ahora tocaba actuar con la cabeza fría… o los templarios se los comerían a todos. Era posible que todas las casas tuvieran sus secretos y sus tejemanejes a espaldas de la burocracia oficial, pero los de aquella casa, le parecía a ella, eran bastante más peliagudos que la media.

La muestra de rabia e impotencia tenía cierta lógica, pero lo otro…

-Pero algo te pasa… -dijo, preocupada. Hubiera querido insistir para que Akiva se desahogase contando lo que la mortificaba, pero la presencia de Thrylad la frenó. No sabía si sería algo que Akiva prefería que no fuese público. Maldiciendo para sus adentros todo el trabajo que había tenido ocultando cosas de los templarios, trabajo que le había robado el tiempo para hablar antes con sus amiga, miró de reojo al semielfo, indecisa.

De modo que no presionó más, dejando a Akiva la decisión si decir algo más en aquel momento. Pero si no era así, se prometió, hablaría después con ella a solas.

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27/11/2014, 12:26
Thrylad.

Saludo, escuetamente, a ambas mujeres, mientras me siento en un rincón de la sala, acompañando mis palabras de un ligero movimiento de cabeza.

Después, apoyo la espalda contra la pared, y me sumerjo en mis pensamientos, dejando ver, claramente, a mis compañeras que no tengo intención de fisgonear en su conversación. No creo que el hacerlo me beneficiase en nada.

Está claro que la situación de la casa se ha vuelto complicada. La presencia de templarios es algo peligroso, y todos los esclavos nos tendremos que andar con mucho cuidado si no queremos acabar deslomándonos en la construcción de algún nuevo capricho del Rey Hechicero. Además, está el asunto de los envenenamientos, de quién o quiénes son los responsables, de si la hija de los señores será capaz de sobrevivir, y de por qué nos han llamado. No es que la muerte de Pim no importe, pero por él no se puede hacer ya nada, y nuestro futuro está en juego.

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27/11/2014, 16:02
Akiva

Akiva lanzó una mirada de soslayo al semielfo, mordiendose nerviosamente el labio inferior. Hacia poco que habia llegado a la cuadra y la joven solo lo conocía de vista, mientras habian coincidido en los turnos de trabajo en los campos. Se habia mostrado amable y agardecido con ella, pero la mayoria de los esclavos tendian a tratarla asi tan pronto como se enteraban de la relación que mantenia con el agua de la Casa.

No era eso lo que preocupaba a la esclava. Sabia que las relaciones entre amos y esclavos obedecian a una rigida estructura social y que no se animaba a ninguna de las partes a intimar en exceso. Ella se llevaba mejor con Egar, pero tambien habia compartido algo de tiempo con Norma y sentia aprecio por la muchacha.

Akiva decidió responder a la pregunta no formulada por su amiga... aunque más evasivamente de lo que le hubiese gustado.

-Ssí... No me han dejado ayudar. Mama dice que no debemos llamar la atención de los Templarios del Rey Hechicero...

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27/11/2014, 19:26
Kaireen

Kaireen asintió con la cabeza, lentamente.

-Tiene sentido. Los templarios podrían significar la ruina de todos -dijo, aunque entendía que la idea fuera dolorosa para Akiva, para quien ayudar a otros era una auténtica vocación-. Y más en tus circunstancias -añadió, crípticamente.

Era un recordatorio suave de que debía ocultar sus dotes mágicas. Kaireen, que encubría con extremo celo su propio aprendizaje, consideraba que Akiva era demasiado descuidada muchas veces en ese sentido. En su afán por ayudar a cuantos la necesitaban, alguna vez había corrido el riesgo de revelar demasiado de sus propias capacidades.

Cualquier tipo de magia está penada con la pena capital. No debemos dejar que nadie lo descubra. Incluso nuestros compañeros esclavos pueden llegar a ser un peligro, tampoco ellos deben saberlo. Ni tu familia debería saberlo. Un desliz, un psión demasiado perspicaz… cualquier cosa puede significar la ruina para un usuario de magia. No seas tan imprudente, la había regañado múltiples veces. Kaireen se preguntaba a veces si no se estaría convirtiendo en una vieja regañona, aunque no era mayor que Akiva. Pero mejor eso que ejecutada, se dijo. Los muertos no pueden regañar, entre otras cosas.

-Seguramente Denna nos ha convocado aquí por algo. Quizá puedas ayudar de alguna forma -la consoló.

Kaireen se negaba a llamar "mama" a la enana. No era su madre, ella no tenía madre, y no pensaba dar ese tratamiento a nadie. Era cortés con la enana, como con todos, pero no le agradaban unas familiaridades que, en su caso, sólo servían para recordarle su lamentable estado de propiedad personal. Y sí, podía ser una propiedad, pero no era un objeto ni un animal. Lo único que Kaireen poseía en el mundo era su dignidad y un puñado de conocimientos prohibidos que no podía mostrar a nadie. Al menos, lo primero no se lo podían quitar.

-¿Qué sabes de la pequeña ama? ¿Tan mal está?

Mientras hablaba, miró de reojo al semielfo. Al menos era discreto y no parecía interesado en fisgar. Bien. Ése era un rasgo que ella podía apreciar.

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28/11/2014, 18:00
Director

La conversación entre ambas mujeres fue cortada por la interrupción de Denna que se limpiaba las manos en su omnipresente delantal.

- Siento haberme retrasado, parece que últimamente no hay bastantes manos.- Dijo Denna mientras avanzaba a grandes zancadas y negaba con la cabeza.

- Se que tenéis preguntas, pero este no es lugar.- Dijo Denna al ver algunas de las miradas que recibió cuando paso de largo y fue hasta la pared.

- Como sabéis no es el mejor año para la casa Atrea. Las cosas están caldeadas, y quizás los de esta sala tengamos más que perder que la mayoría si la casa cae. Cada uno por sus propios motivos.

- Unos trabajáis para una de las facciones de la casa de forma muy estrecha.- - Dijo con una breve, pero seria, mirada a Kaireen.

- Otros sabéis lo cruel que es el mundo ahí fuera y que esta casa, aun con sus imperfecciones, es todo un oasis. Un oasis donde se puede vivir sin temor por ser especial.- Siguió con una sonrisa para Akiva.

- Y otros quizás ya comiencen a pensar por que una casa con fama de conseguirse sus propios esclavos le compró, y se pregunta si no tendría que ver en ello cierta persona que conoció.- Añadió finalmente a Thrylad sosteniéndole la mirada. Denna había dicho mucho sin decir nada.

Entonces, por si aun no estabais suficientemente boquiabiertos la anciana enana tiró de algo oculto entre un montón de ropa y la pared se hundió unos centímetros permitiéndoos llegar a otra cámara. Una con un contenido muy distinto al de la anterior.

Contra una pared estaban alineados colgador tras colgador repletos de armas de todo tipo (de madera, hueso e incluso obsidiana). Frente a ellas, en la pared contraria se encontraban plegadas sobre mesas de hueso todo tipo de armaduras, ropas (en tal cantidad y variedad que bien parecían disfraces) y adornos. Otras mesas mostraban diversos productos, como redomas de líquidos de colores, herramientas de usos ignotos y muchas otras cosas.

- La casa Atrea esta recibiendo un ataque muy sofisticado por parte de un enemigo desconocido, y es hora de que le conozcamos.- Añadió Denna recordándoos que teníais que cerrar la boca.

- Hasta que termine vuestra misión os haréis pasar por ciudadanos libres si hace falta.- Explicaba la enana mientras os mostraba los colgantes que portaban los hombres libres para demostrarlo.- Descubriréis mediante la razón, la intriga o la fuerza al que esta orquestando esto y vendréis a informarme para decidir el siguiente paso.

- Entiendo que esto os pueda resultar chocante.- Añadió Denna con una sonrisa que le era más propia.- Pero no hay tiempo para muchas explicaciones. Hay demasiado movimiento en la casa, así que de momento sera mejor que comencéis lejos de ella. Aquí hay cuanto podáis necesitar, pero cuidado con lo que cogéis, quizás llamar la atención no sea lo mejor, pero nuestro enemigo ha demostrado ya ser despiadado.

- Antes de que se me olvide.- Denna se acerco a una mesa y abrió un doble fondo muy bien disimulado sacando una pesada caja de piedra, que abrió con un complicado cerrojo, y dos báculos. Después se volvió hacia Thrylad y Kaireen.- Esto os será de utilidad, no queráis ni saber lo que me ha costado poder traerlo, así que tratad que no se pierda nada.

- Y tu cuidate. No te mandaría a esto si tuviese alternativa, pero a veces tienes que luchar por aquello que quieres.- Le dijo la enana en un tono más bajo a Akiva.

Notas de juego

En la caja hay pequeñas tiras de cuero casi trasparente con caracteres que forman un conjuro. Estas tiras pueden introducirse en los báculos y enrollarse, manteniéndose así ocultas. En el báculo de Thrylad caben 10 niveles de conjuro y 12 en el de Kaireen (básicamente elegid niveles de conjuros que queráis tener en vuestro “libro” temporal).

Cualquier cosa que queráis de equipo normal así como 500 monedas de cerámica en efectivo (para todos) esta ahí disponible. Recordad la coartada y bon apetite.

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29/11/2014, 00:00
Kaireen

"Le habrá costado mucho traerlo, pero no se puede decir que sea especialmente generoso", pensó Kaireen fríamente. Aquello no le iba a dar versatilidad alguna. Le parecía que si iban a mandarlos a hacer el trabajo sucio, bien podrían equiparlos mejor.

Pero, como de costumbre, su rostro no reveló nada. No servía de nada indicarlo, de modo que no perdió el tiempo haciéndolo. Se encogió de hombros.

-No se puede decir que nos hayas dicho gran cosa por lo que empezar. Algo tenéis que saber acerca de estos ataques. Alguna sospecha, algún indicio, algún problema con otra casa o individuo… algo. Si no, mínimo cuéntanos los detalles de los ataques, quizá se pueda sacar algo por ahí. Danos algo con lo que empezar -pidió en cambio, pragmática-. ¿No tenéis nada, ni una pequeña base?

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29/11/2014, 14:14
Akiva

La sonrisa de Akiva murió tan pronto se dió cuenta de la expresión en el rostro de Mama Dennah. La prudencia se impuso y la joven esclava guardó respetuoso silencio, escuchando atentamente.

Akiva abrió los ojos como platos y se quedó boquiabierta al ver como la matrona de la Casa Atreas descubria sus secretos a unos simples esclavos.

"Aunque parece que no somos ni "simples" ni "esclavos"... Al menos por un tiempo..."

Se adentró un poco temerosamente en el arsenal secreto, paseando la vista por los objetos alli reunidos y sacando conclusiones a toda prisa. Cuando Dennah se refirió a ella y a sus temores, no pudo por menos que sonrojarse y asentir apretando los labios. Tenia miedo del mundo exterior sí... pero tenia más miedo de fracasar ante la confianza de quien tan bien la habia tratado.

- Comprendo, Mama.- Akiva se hizo la promesa de no fallar a Dennah. Y, sin embargo...- Pero Kaireen tiene razón. Necesitamos alguna pista. ¿Como fue envenenada Norma? ¿Algo que comió ó bebió? ¿Como murió el mayordomo Pim? ¿Hemos recibido alguna visita imprevista?

Akiva dejó esas preguntas en suspenso, mientras meditaba en silencio.

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30/11/2014, 11:08
Thrylad.

- Mucho deben confiar los señores en nuestra lealtad hacia la Casa si han decidido encomendarnos esta misión, y permitir que salgamos al exterior fingiendo ser hombres libres. - digo, mientras examino una daga de obsidiana. - ¿Acaso no temen que intentemos escapar mientras estamos fuera?-

- Respecto a esto...- digo, señalando a las monedas. - Lo justo será que las repartamos entre los tres a partes iguales.-

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30/11/2014, 16:21
Kaireen

Kaireen ignoró la pregunta del semielfo. Desconocía qué pasaba con él, pero ella sabía bien qué lealtades la unían a la casa, como bien había apuntado la enana momentos antes. No era una lealtad infinita, ciertamente, pero mientras ellos no abusaran de ella, Kaireen pondría de su parte. También quedaba sobreentendido que algún día ellos la ayudarían a trascender su condición de esclava. Si no sucediera así, llegaría el momento en que ella buscara su propia libertad. Sin embargo, aquel momento aún no había llegado.

Pero quería escuchar la respuesta de Denna, de modo que esperó en silencio mientras evaluaba los objetos almacenados allí. Las armas le serían de poca utilidad, no estaba entrenada para su uso, aunque una daga resultaría útil incluso no contemplada como arma. Necesitarían ropa variada también, no podían ir vestidos como esclavos. Se acercó a curiosear las redomas, preguntándose si habría algo útil entre ellas.

-Hay que pensar en quiénes seremos ahí fuera -señaló Kaireen al cabo de un rato-. Debemos estar preparados para poder contestar a determinadas preguntas. A qué nos dedicamos, por ejemplo. Y a ofrecer a la gente una imagen que no despierte preguntas acerca de nosotros. Nadie debería preguntarse qué hacen dos mujeres en compañía de un varón semielfo, por ejemplo. Cuando nos movamos por la ciudad, es mejor que no llamemos la atención.

Asintió distraídamente al comentario de Thrylad acerca del reparto del dinero.

Notas de juego

¿Qué contienen las redomas?

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01/12/2014, 16:15
Akiva

El rostro de Akiva se ensombreció un poco más mientras sus compañeros exponian sus opiniones, sus dudas y sus sospechas. Con las manos sobre un par de bastones de combate, la joven se estremeció, nerviosa. 

"He vivido toda mi vida entre estas paredes. La Casa ha sido mi hogar durante toda mi vida. No quiero dejar todo esto... No sabria como comportarme... Nunca he sido libre... No sé como serlo... Aqui esta todo lo que puedo desear... Agua, comida, un refugio y un trato amable..."

Akiva frunció el ceño. La habian tratado bien. Ella sabía que la Casa Atreas era un buen hogar para un esclavo. Las habia mucho peores... Por no hablar de servir al Rey Hechicero...

La esclava cogió ambas armas y las volteó un par de veces, ejecutando los movimientos más básicos que conocia. Depositó los bastones y se giró, poniendo las manos a la espalda, como la habian enseñado desde niña.

- Quiero ayudar a esta Casa.- Poco a poco su voz fue ganando en confianza y firmeza.- Quiero vengar a mis amigos y a mis amos...

Akiva se removió, inquieta. Por alguna razón, sus palabras le sonaban huecas, vacias y carentes de sinceridad.

- Pero no sé como hacerlo...

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01/12/2014, 18:17
Director

La enana miro a las dos muchachas con una sonrisa satisfecha, como miraría una madre a unas hijas que habían conseguido resolver el problema por si mismas.

- No esperaba lanzaros a ciegas, tranquilas. Pero quería ver si teníais la cabeza en este asunto, hay mucho que depende de que la casa no caiga.- Comentó la enana mientras se esfumaba su sonrisa.

- A Pim lo mataron con algún tipo de poder telepático, algo rápido y letal que le convenció de que estaba muerto. Por lo menos fue, rápido, extremadamente rápido. A la señorita la envenenaron con algo que nunca había visto.- Siguió explicando con el ceño frunciéndose más y más.- Ni siquiera sabría empezar a decir que es, parece una mezcla de veneno físico y psiónico que habría acabado con ella de no ser por su talento innato.

- Pero lo mejor sera que no empecéis por la casa. Hay demasiados ojos en este escenario, además de gente que os conoce, y al menos un traidor.- Dijo Denna en un tono serio que indicaba que era la respuesta a vuestra pregunta de si había algún forastero en la casa.

- No, lo mejor sera empezar por las minas.- Os iba comentando la enana.- No ha trascendido aun pero ayer por la tarde Conno organizó varias patrullas para peinarlas y ver si había movimiento fuera de las áreas de trabajo. Una de ellas aun no ha vuelto. Creo que es una buena ocasión para poner a prueba vuestros talentos.

- No quiero que penséis que os oculto algo, si os doy poca información es por que hasta el momento no sabemos nada de este misterioso enemigo. Ha dedicado muchos esfuerzos a que no se le pueda seguir la pista, y si bien tengo sospechas son solo eso, y no quiero contaminar vuestra opinión con ellas.

- Los señores no saben nada de esta misión.- Dijo Denna finalmente mirando a Thyrlad.- Esta no es una orden que se de a unos esclavos, es una petición que se hace a unos ciudadanos para que salven lo que les mantiene alejados de la vida ahí fuera ¿Por que crees que estas aquí? ¿Por que crees que una casa que se consigue sus propios esclavos compraría un semielfo anónimo con pocos talentos (al menos de los que pueda reconocer)?

- No os estoy ordenando nada. Y disculpad si lo ha parecido, saben las estrellas que os veo tan jóvenes a todo...- Dijo la enana aparentando por un momento su autentica edad.- La casa Atrea es mucho más que una casa noble, mucho más que el campo de batalla entre facciones. Y a menos que algo cambie va a verse arrasada por el juego de poder de alguien. Y si eso pasa muchos de los de aquí perderán todo lo que tienen, y vosotros estáis entre ellos. Nada os impide coger todo lo que queráis y desaparecer. Pero a partir de ese día estaréis huyendo, y el miedo es una cadena mucho mas pesada que la palabra esclavo.

- En la mina os estarán esperando tres escoltas. Son de fiar pero no saben nada sobre lo que os estoy diciendo y simplemente saben que van a escoltar a unos especialistas que ha contratado la casa ¿Estamos de acuerdo?- Pregunto finalmente la mujer para asegurarse de que estabais con ella en eso.

Notas de juego

Las redomas son diversos venenos, ácidos y aceites (nada mágico).

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02/12/2014, 13:33
Kaireen

Kaireen no estaba de acuerdo con la enana; el miedo podía ser preferible a la palabra esclavo. El hecho de que otros fueran dueños de tu propia vida, y la de tu descendencia, se le antojaba mucho peor a ella. Cierto, nadie era completamente libre de su destino, ni aquellos que técnicamente no eran esclavos, pero un esclavo nunca era libre, ni completa ni parcialmente. En aquella casa se trataba bien a los esclavos, ¿pero qué pasaría con los esclavos si las tornas cambiaran, como parecía que podía ocurrir si los ataques contra la casa prosperaban? ¿O si el rey-hechicero exigiera reclamar esclavos de la casa? Denna sabía la respuesta tan bien como ella.

No, Denna no tenía razón, y Kaireen no tenía intención alguna de dejar que un hijo suyo naciera en la esclavitud… ni siquiera en aquella casa. Pero sí existían razones para desear que la casa siguiera adelante, y no era momento de embarcarse en discusiones filosóficas que no llevarían a ninguna parte.

-Lo que dices, Denna, puede ser muy discutible, pero no tenemos tiempo para charlas ociosas -intervino Kaireen sosegadamente-. En cualquier caso estoy segura de que si nos habéis escogido es porque estáis seguros de que tenemos algunas razones para ayudar a la casa. Pareces conocer bien cuáles son las mías, y yo preferiría no removerlas en voz alta.

Dirigió una mirada al semielfo, pidiéndole en silencio que no continuase con aquello.

-Centrémonos mejor en el tema que nos ocupa. Si puedes darnos algún detalle sobre esas desapariciones en las minas sería de agradecer. Si no, es mejor que recojamos el equipo que creamos que puede ser útil… no olvidéis cuerdas y lámparas, si vamos a entrar en minas, chicos…  y nos pongamos en marcha. Para cuando volvamos no olvides decirnos dónde supuestamente hemos estado este tiempo, Denna; alguien nos preguntará, con seguridad.

Kaireen no tenía prisa por conocer la excusa que Denna pondría; si tenía que ser sincera consigo misma, más bien temía no regresar. El -o, más probablemente, los- misteriosos atacantes parecían ser tan eficientes como despiadados. Y tenía una preocupación más inmediata… ella había estado en las minas antes, supervisando ciertas obras de ingeniería. ¿La reconocería alguien? Parecía improbable, no obstante. Poca gente se fijaba en los esclavos, y había pasado tiempo ya desde aquello.

Se volvió a acercar a las redomas. -Veamos si podemos encontrar entre esto alguna sustancia que haga perder el rastro de posibles olfateadores... ponzoña de kank, por ejemplo. Algo que pueda crear un poco de humo y artificio puede ser útil también si hay que crear una distracción. ¿Alguno de vosotros sabría hacer uso de alguno de estos venenos?

Kaireen sonrió a Akiva por encima del vial que sostenía. Admiraba su sensibilidad, aunque al mismo tiempo la preocupaba. El mundo era un lugar duro y tenía poca compasión con aquellos que no sabían recrudecerse ante las adversidades.

-No quieras vengaza, ése es un sentimiento estéril que acaba destruyendo a las personas. Pero no dudes de que serás útil. Si logramos descubrir quién está detrás de esto tal vez se pueda parar toda esta locura. Ésa es mejor ayuda que cualquier venganza o socorro inmediato. Míralo desde este ángulo: si lograras curar a la pequeña ama, mañana podrían volver a intentar matarla. Si descubrimos al agresor, quizá podamos impedir que ataquen a alguien más -la intentó consolar.

Notas de juego

Ya sabía que nada mágico xD. sólo quería saber qué hay ahí, o si podemos elegir libremente cualquier cosa. Los venenos se los dejo al ladrón, pero hay algunas cosas alquimicas que podrían ser útiles y no sé si estarían disponibles.

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03/12/2014, 17:16
Akiva

La joven sacerdotisa reaccionó cuando Kaireen se dirigió a ella. En silencio, se acercó al estante donde estaban las redomas y los viales. Delicadamente comprobó algunos de ellos, apartando paquetitos con polvo seco, caparazones de insecto machacados y otras sustancias inidentificables a simple vista.

- Según aprendí, la sustancia que puede matarte, tambien puede curarte.- Akiva habló con voz ausente, todavia pensativa. Seleccionó uno tras otro una variada colección de objetos de la repisa, mientras continuaba hablando.- Todo depende del uso que se le quiera dar, Kaireen. La muchacha se alejó y busco una pequeña bolsa de fibra entretejida para guardar sus componentes. - Supongo que podré darle utilidad a algunas de estas cosas... Pero no estoy segura de poder darte lo que quieres.

Cargada con su bolsa, Akiva revoloteó de un rincón a otro, seleccionando las piezas que conformarian su armadura, centrandose en aquellas fabricadas a partir de fibras vegetales, cuero, quitina y madera. De improviso se detuvo y se encaró con sus compañeros, aunque su mirada estaba fija en Kaireen.

- Lo comprendo, Kaireen.- Junto las manos sobre su vientre y se inclinó respetuosamente.- Gracias.

Apiló cuidadosamente sus nuevas y recien estrenadas propiedades en un rincón, antes de rebuscar en un montón que habia llamado su atención. Estrajo una vaporosa túnica de lino, que habia visto mejores tiempos a pesar de estar limpia y bien remendada, sosteniendola ante sí. Por unos instantes la estudió con ojo critico, antes de sonreir.

La dobló cuidadosamente y la acomodó sobre sus cosas. Todavía sonriendo, comenzó a desnudarse dando la espalda a sus compañeros.

- Thrylad es guapo.- Hubo un instante de incertidumbre, mientras sus ropas se deslizaban hasta el suelo con un sonido sedoso.- Algunas esclavas lo han mencionado... de pasada. Salió de entre sus ropas descartadas gracilmente. Su cuerpo desnudo revelaba sus tatuajes de henna, que resaltaba y se movian a medida que el cuerpo de Akiva se desplazaba hasta el lugar donde habia depositado el vestido de lino.

Se acuclilló castamente para acercarselo y se lo puso rápidamente. En la penumbre de la sala, se hacian evidentes las formas de la muchacha y se adivinaban los dibujos que adornaban su cuerpo. Su melena emitia un ritmo melódico mientras se movia de un lado a otro, rozando sus hombros. Mientras se ceñia el vestido, volvió a tomar la palabra.

- Si Kaireen fuese una joven viuda, rica y forastera, a nadie le extrañaria que tuviese un amante de rasgos exoticos y una dama de compañia para asistirla.- Las palabras murieron en su boca, mientras se giraba para mirar a su compañia.

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04/12/2014, 12:15
Kaireen

-No te preocupes…. en realidad no quiero nada. Sólo enumeraba posibilidades que tal vez resulten de utilidad. O tal vez no. A saber lo que pasará. -Kaireen se encogió de hombros y continuó revisando el equipo que se les ofrecía. Meneó la cabeza ante el agradecimiento de Akiva, no le parecía que hubiera dicho nada digno de gratitud.

Hizo un gesto de asombro cuando Akiva empezó a desnudarse, pero enseguida la sorpresa se transformó en diversión. Akiva era tan espontánea como el agua del que extraía sus poderes místicos. Se movió para ocultarla de la vista de Thrylad. Debería tener un poco más de cuidado, pensó. Era cierto que muchas veces los esclavos no tenían demasiadas oportunidades para la modestia, ni razones para la castidad cuando un esclavo no tenía nada más. Pero a veces eso traía sus propios problemas…

Cuando su amiga terminó de hablar, Kaireen miró al semielfo por un momento, e inesperadamente esbozó una sonrisa.

-Sí que es guapo -reconoció ecuánime. Luego su sonrisa se desvaneció y recuperó su seriedad habitual-. Supongo que es una historia que podemos mantener en recámara. Ahora que sabemos que vamos a las minas y que nos van a  presentar como un equipo de especialistas probablemente no sea necesaria, pero nunca se sabe. Ya veremos según nos lleven nuestros pasos.

Por un momento, Kaireen se preguntó cómo sería vivir -de verdad- una vida cómo la que mencionaba Akiva. Casi no podía imaginárselo. Kaireen descartó el punto de amargura que quería invadirla -había gente que nacía con suerte, y gente que no… así era el mundo-, aunque no pudo menos que pensar cómo de convincente podría resultar un fingimiento de algo que costaba imaginar.

Finalmente volvió a encogerse de hombros. Como acababa de decir, ya se vería a qué fingimientos tendrían que recurrir y a cuales no. Por lo que a Kaireen concernía, prefería los mínimos posibles: sabía que cuánto más complicada era una mentira o una coartada, más posibilidades había de que algo fallase. Pero las circunstancias mandarían… qué remedio les quedaba.

-En todo caso, si tuviéramos que echar mano de esa historia, elimina lo de forastera. Eso es demasiado fácil de descubrir. Mi acento es tyriano. ¿No te has fijado nunca en el acento del amo Grim, a pesar de todo el tiempo que lleva por aquí? En cada ciudad se habla de forma diferente, y es difícil fingir eso. Lo otro podría resultar. Llevo años observando a los amos y sus invitados... sé cómo habla la gente de bien y Tyr es una ciudad grande -dijo Kaireen, que en realidad sólo hablaba como un esclavo inculto cuando le convenía no llamar la atención ante extraños; en la casa no era necesario recurrir a esos fingimientos-. Según las circunstancias igual tenemos que hilar otras historias. Tú y yo no nos pareceremos demasiado, pero ambas somos morenas y podría ser creíble hacernos pasar por hermanas. En fin, ya se verá. Por ahora espero que un "especialista" no tenga que revelar nada de su pasado.

Con un suspiro, buscó ropa para sí misma. Ella no se cambiaría allí. Había entrado como Kaireen… y sería a Kaireen a quien vieran salir de la lavandería; nada que pudiera extrañar a nadie. Buscaría otro sitio más discreto para cambiar de identidad.

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05/12/2014, 01:09
Thrylad.

Haciendo acopio de una gran fuerza de voluntad, me obligo a continuar examinando los diversos objetos existentes en la sala, y a no mirar, de forma demasiado descarada, a la joven que se encuentra desnuda delante de mí.

- ¿Acaso no le importa que yo pueda verla? - me pregunto, mientras guardo, con mano temblorosa, varios puñados de arena extraidos de uno de los botes en una pequeña bolsa para el cinturón. - Quizá ya no se acuerde de que estoy aquí, o quizá sea, simplemente, que desea provocarme, y ver cómo reacciono. -

Después, cuando ha terminado de cambiarse, y ante lo comentado por Kaireen, digo:

- Estoy de acuerdo contigo. No veo conveniente que falseemos nuestra identidad más de lo necesario, siempre y cuando el que digamos que somos un grupo de expertos que vamos a examinar las minas sea suficiente, y no se nos hagan más preguntas. El hacernos pasar por personas de otro lugar podría provocar que fuéramos interrogados sobre sitios en los que nunca hemos estado. - Miro fijamente a Akiva, y, con una sonrisa burlona en los labios, continuo hablando. - Aún así, si lo que quieres es un amante de rasgos exóticos, quizá podamos solucionarlo, en su momento. -

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05/12/2014, 14:23
Akiva

La joven terminó de arreglar el vestido mientras escuchaba a Kaireen. Asintió, conforme, a la idea de hacerse pasar por hermanas. La perspectiva le agradaba bastante. El detalle de los acentos habia echado por tierra su plan, pero a la joven no parecia importarle... Aunque una leve sombra de preocupación se habia instalado en su rostro.

"Solo un puñado de los esclavos de esta Casa tienen acento... Signo de otros lugares... Que se expresan de forma distinta... Y viven de forma distinta... Como el maestro Grim de Nibenay o Thrylad... Que, por cierto, esta muy raro..."

Akiva tuvo un momento de incertidumbre. Nerviosa, se mordió el labio inferior y se frotó las manos, desconcertada. No era la primera vez que se daba cuenta de que, de alguna manera, algunas de sus acciones estaban cambiando las reacciones de los demás, sobre todo las de los varones de la Casa.

- Nno... No, gracias.- Las palabras se trabucaban en su boca, victimas inocentes del nerviosismo de la joven.-

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05/12/2014, 16:58
Kaireen

Cuando también Thrylad empezó a cambiarse, Kaireen meneó la cabeza.

-Quizá Denna y yo deberíamos dejaros a solas, parejita -dijo con humor, aunque al ver el nerviosismo de Akiva dejó de bromear. Realmente, ¿qué esperaba Akiva? No era tan joven como para no saber qué cosas provocaban a los varones. Ya no tenía once años… nadie de su edad podía ser tan ignorante, por muy poca experiencia que se tuviera.

No era la primera vez que la preocupaba la forma en que Akiva parecía vivir fuera del mundo. Echó una mirada de reproche a Denna, por fomentar aquello en vez de darle una buena dosis de realismo. La casa podía ser un oasis medida con los parámetros usuales -la despiadada crueldad con que el resto de las casas trataba a sus propiedades inteligentes-, pero eso no implicaba que los amos fueran benefactores desinteresados o todos los esclavos fueran buenas personas ni gente con autocontrol.

Examinó a Thrylad directamente por primera vez. Fue incapaz de determinar su edad -no tenía experiencia para interpretar debidamente rasgos élficos-, pero parecía experimentado. Bien. Mejor contar para aquel peliagudo encargo con alguien que parecía haber visto más mundo que ellas dos.

-Déjalo estar, no lo hace adrede, por extraño que parezca. Y tú tampoco pareces tener mucha modestia -le dijo al fin al semielfo-. Pero mejor dejémonos de bromitas escabrosas. Vamos a tener que colaborar muy estrechamente y es mejor que no surjan rencillas entre nosotros.

Kaireen echó una mirada significativa al bastón que el otro sostenía y luego al que ella tenía. Sí, iban a hacer algo más que colaborar muy estrechamente… aun ni se conocían, y ya conocían un secreto tan peligroso y letal sobre el otro.

-Me alegro de conocer a alguien que lleva el velo; es un placer poco frecuente -añadió Kaireen, cautamente. Infrecuente… y peligroso. Pero vivir paranoica pensando en las torturas de los templarios tampoco era sano-. Espero que lleguemos a conocernos los tres mejor. Tal vez camino a las minas quieras contarnos algo sobre ti… por ejemplo, cómo llegaste a la casa.