Partida Rol por web

La tormenta de arena

IVb. La historia del Talismán maldito

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20/07/2016, 08:37
Dominique Vivant

Empiezo a sentirme poderoso. De una forma como jamás había experimentado antes. El dinero, los títulos, las fiestas, las mujeres... En esos momentos todo eso se me antojaban juegos de niños que no saben lo que hay al otro lado de la puerta.

Mientras avanzamos entre las guardianas escucho un comentario... El típico comentario de los débiles. Pero no se le puede culpar. Es un soldado. Alguien pensado para los bajos menesteres. Necesarios pero aburridos y desgradables.

Silencio. Ordeno. En el recinto sagrado no se han de decir palabras vanas.

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21/07/2016, 10:39
Guardián

La voz de Dominique se alzó autoritaria entre aquellos dudosos hombres. El diletante había hallado el objetivo de su vida, y no estaba dispuesto a dejarse vencer por un atemorizado soldado. Tras superar la visión del Innombrable, viajar a través del espacio y el tiempo en unos parámetros que era incapaz de comprender y situarse en los extintos restos de una ciudad legendaria como aquella, no cejaría en ayudar a su revelador -el Padre Guerin- en la búsqueda de aquella gema encastrada. Poder dominar aquel artefacto que de forma errónea se confundiera con una reliquia cristiana, se había convertido en una finalidad vital que el Corso no dudaría en agradecer...

Paso a paso, la expedición fue cruzando el improvisado corrillo constituido por aquellas deformadas criaturas, mientras que Vivant fabulaba imaginando el potencial imparable de la Gran Francia si eran capaces de servir al todopoderoso Hastur, Aquél capaz de viajar entre las estrellas. Dicho sueño, resultaba tan dulce como embriagador y resultaba altamente difícil y antinatural resistirse a su magnetismo...

De repente, aquellas criaturas gorgotearon de forma repugnante y se acercaron a los últimos soldados del escamote. El temor y los nervios fueron demasiado difíciles de controlar ante la presión que ejercían las anfitrionas. Casi como un suspiro, los mosquetes estallaron en una humareda de pólvora que daría paso a la muerte más horrible. Aquellas mujeres arácnidas se abalanzaron como si de un acto reflejo se tratara sobre dos de los soldados que cerraban la comitiva. Acto seguido, una recua de gritos desesperados emergieron entre la montonera que se acababa de formar. Aquellos hombres estaban siendo devorados en vida. Algo tan cruel como brutal, pero... ¡¿qué podían hacer?

Ante ellos se alzaba misterioso el umbral de la entrada del templo... ¡¿qué podían hacer ya si no era enfrentarse a su destino?!

Duvalier extrajo su pistola y apuntó aquellas abotargdas criaturas que se aproximaban lentamente hacia Guerin, Vivant y el resto de soldados que los acompañaban...

 

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21/07/2016, 12:31
Dominique Vivant

Miro la escena con ojos alucinados. Eso no va conmigo. Esos hombres eran débiles. Debían morir.

No puede ser iniciado cualquiera. Sigamos. No sea estúpido Duvalier. No podemos hacer frente con pistolas a lo que nos espera. No se puede matar lo que no puede morir.

Miro al sacedote, en busca de reconocimiento, aunque tampoco lo necesite. Todo está claro. Toda mi vida me he estado preparando para esto... Sin saberlo.

Doy la espalda a los hombres que están siendo devorados y sigo avanzando. Hacia mi destino. A mi espalda estan devorando a unos soldados en vida, y estoy rodeado por seres inhumanos. Me volvería loco si no lo estuviera ya.

Sólo la locura lleva a la iluminación.

La muerte no es nada, pero vivir derrotado y sin gloria es morir todos los días.

Anuncio, recordando la frase que le he oído decir a Napoleón en más de una cena. Una frase que acude a mi mente, como un mantra, en estos momentos de necesidad. Sé que en cualquier momento pueden caer sobre nosotros, lo sé... Y me da igual. No hay otro camino. Sólo hay un sendero que lleva al corazón del Laberinto.

 

 

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28/07/2016, 10:29
Guardián

Guerin pensaba igual que Vivant. Ellos no estaban allí para ser el pasto de aquellas criaturas de otro mundo. Ellos debían ser los portadores de la esperanza y la verdad al nuevo orden del planeta Tierra. No valía la pena morir a las puertas de aquel templo, pero Duvalier dudaba...

- ¡¡Vamos hijo!! ¡Síganos hacia el futuro de Francia!- Dijo de forma categórica el sacerdote para aderezar las palabras de su compañero el diletante. En ese momento, el hijo del anticuario pareció volver en sí. Aferró fuerte su pistola y continuó junto a Guerin y Dominique.

Sin dilación cruzaron el umbral de la entrada. La polvorienta cámara en la que entraron estaba repleta de altas columnas y gozaba de bastante oscuridad...

- Tiradas (1)

Notas de juego

Le has salvado la vida a Duvalier.

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28/07/2016, 13:20
Dominique Vivant

Asiento con cierto orgullo cuando veo que el joven anticuario consigue refrenar su miedo. Me cae bien el muchacho. Al pasar el umbral pienso en cerrar la entrada, pero al momento deshecho la idea. Los elegidos no necesitan protegerse de los guardianes. Ellos reconocen nuestra autoridad. Es absurdo protegerse de aquellos que nos han de proteger. Más abajo aún debe de haber una lucha entre facciones de soldados... Si alguno llega hasta aquí no debe pasar. Al menos no si los guardianes no lo creen oportuno.

Penetro en el templo. Fuerzo los ojos para ver en aquella sala inundada de oscuridad. Las sombras son muy largas y todo parece un escenario estudiado para despertar el temor en los corazones poco voluntariosos.

A veces puede dar más miedo lo que no se ve que lo que se ve...

Pienso, intentando comparar la oscuridad misteriosa de la sala con las vigilantes que acabamos de dejar atrás, intentando creerme lo que pienso.

Me acerco a la columna más cercana, en busca de algo que nos pueda ser de ayuda. Símbolos, geroglíficos... O algo de luz en su defecto.

Observo también a Guerin, invitándolo a que comparta conmigo cualquier ayuda.

Notas de juego

Siempre va bien tener algo de carne de cañón... ;-D

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12/09/2016, 12:43
Guardián

No dudaron en aproximarse a esas altas y majestuosas columnas tan altas como un bosque de capiteles. A medida que se adentraban en aquel templo, la sensación de hallarse en un lugar tan extraño como prohibido hacía que la percepción del tiempo fuera algo demasiado difícil de controlar. A cada paso del camino, una neblina amarillenta se hacía más espesa y evidente mientras se arremolinaba a los pies de aquellos pioneros de lo increíble. En sus manos estaban las llaves que abrirían el mundo conocido a Francia. Tal vez fueran considerados como locos o paganos, a buen seguro que Guerin tuvo que ocultar sus conocimientos a todo el estamento eclesiástico conocido. La verdad podía comprometer la existencia del mismo cristianismo. Pero ya no había posibilidad de retroceder y la avidez por el conocimiento, impulsaba a aquellos hombres en aquel remoto templo.

Cuando se acercaron los suficiente a una de esas columnas, descubrieron grabados en ellas similares a fórmulas matemáticas, pero mucho de los caracteres que allí se recogían, describían concepto y fundamentos impropios de los conocimientos de lógica, física o aritmética que pudieran poseer, todo aquello eran normas que regían el espacio y el tiempo en una sintonía demasiado afinada para los oídos de Vivant, Guerin o Duvalier...

- Puede que intenten describir la forma de llegar a la morada de Hastur...- propuso el sacerdote sin tener la seguridad en aquellos conocimientos. - Sea como fuere, están labrados por una criatura demasiado inteligente para nosotros...- ¿Podía ser eso verdad? ¡¿Podía escapar algo al conocimiento del Hombre y sus años de evolución?!

- Sigamos - afirmó Guerin adentrándose más y más en aquel lugar tan parco como espectacular. Por mucho que intentaran ver dónde finalizaban aquellas largas espiras, eran incapaces de ver dónde finalizaban.

De repente, Duvalier tropezó con algo haciéndole perder el equilibrio. Un grito apagado sorprendió a los que allí se reunían. Pues el suelo estaba repleto de cadáveres, de piel apergaminada y consumida como si algo les hubiera consumido la esencia. Pero lo más aterrador del asunto es que mucho de ellos compartían las ropas ajironadas de lo que antaño debieron ser los uniformes de sus respectivos ejércitos. Entre ellos, destacaban los penachos sobre los bacinetes emplumados de centuriones de Roma, algunos soldados con túnicas de cruzados o enseñas sarracenas...

Muchos otros habían estado allí. 

Notas de juego

Continuamos. A ver si el otro grupo no se rezaga mucho en su posteo.

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12/09/2016, 14:49
Dominique Vivant

Sigo a Guerin y cuando me muestra los símbolos sobrenaturales asiento.

Estamos en la morada de Dios. Pone a prueba nuestra falibilidad con esto... Hemos de ser humildes...

Digo, convencido de mis palabras. Pienso cosas muy distintas a las que habría pensado el día anterior, pero en un día han pasado cosas suficientes para perder algo más que la cordura.

Sigo a Guerin y el grito de Duvalier hace que pegue un salto. Observo la neblina amarilla y los cuerpos momificados.

Este chico nos va a perder...

Entereza, muchacho. Entereza. Todas las culturas tienen rituales de iniciación. Estamos en uno de ellos. El ritual de iniciación definitivo. El contacto con la divinidad definitivo. Entereza... O acabarás como ellos... Míralo por el lado positivo, hijo. Todos acabamos así, tarde o temprano. En cualquier caso la única diferencia es una cuestión de tiempo.

Mis ojos tienen un fulgor fanático. Ahora sé que en estos momentos mataría a cualquiera que se interpusiera entre Hastur y yo. Mi objetivo es verlo a ÉL. Ser SU instrumento. Su amante. Si me rechaza, poco me importa acabar como esas momias.

Notas de juego

vamos a ello!!!

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13/09/2016, 18:44
Guardián

Poco a poco se fueron adentrando de forma hipnótica en aquella niebla que velaba el descanso de soldados de múltiples eras y tiempos. A cada paso, el número de cadáveres iba en aumento. Armas propias de la edad de bronce, armas de acero, yelmos romanos, gargantillas egipcias, cotas de mallas de templarios cruzados daban a entender que aquello era un improvisado cementerio. Pero a medida que creían aproximarse al corazón de aquel siniestro templo, comenzaron a hallar soldados pertenecientes a los ejércitos de napoleón, con sus escarcelas para la munición, sus bayonetas, sus mosquetes y sables. Todos ellos constituían un sendero de muerte que conducía hasta un montículo donde se apilaba el gran contingente. Al acercarse y echar un vistazo, no resultó difícil hallar entre toda aquella masacre los papiráceos restos de Luc Lovain. El cuerpo sin vida del teniente, aquel que enviara Napoleón para hallar la tumba de Tutankhamon, todavía aferraba una pistola de mecha en su mano y la disposición que mostraban los hombres muertos de su alrededor, dejaba entrever que habían presentado oposición a algún enemigo...

De repente una gran sombra, oscureció pasó sobre la cabeza del grupo. Todos miraron arriba y pudieron ver una silueta grande e inhumana saltando de un capitel a otro mientras la penumbra la cobijaba. Los soldados acompañantes, alzaron sus armas, pero tan rápido como apareció, se perdió entre la oscuridad.

- Será mejor seguir... Debemos encontrar el Talismán. Sólo así podremos escapar de aquí...- argumentó Guerin.

Decidieron que no había muchas más opciones y prosiguieron sus pasos sin saber muy bien hacia dónde se dirigían. Curiosamente, aquel bosque de columnas, parecía infinito y no acabar jamás, rompiendo la lógica espacial y dimensional ¡Aquello era de locos!

De repente, mientras intentaban llegar a una hipotética conclusión, toparon con los soldados de un nuevo ejército derrotado. Vestían uniformes de mejor tela que ellos de color marrón claro. Sus tejidos por alguna razón parecían más avanzados. Sus mosquetes eran mas cortos y ligeros. Su manufactura era impresionante y poseían una palanca mínima en el vientre de los mismos... ¡¿De donde había salido aquella gente?...

Duvalier se acercó hasta el cuerpo de uno de ellos que murió acurrucado contra una de las altas e interminables columnatas. Llevaba una insignia metálica en la pechera de su camisola...

Notas de juego

NOTA GUARDIÁN: Va siendo hora de una tiradita de cordura, no?! 

Control de cordura para 0/d6 

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13/09/2016, 21:08
Dominique Vivant

Cuando los hombres de Guerin alzan las armas contra la sombra inhumana me vuelvo hacia ellos, con los brazos alzados. Realmente irritado.

¿Qué hacen, majaderos? Aún no han entendido nada. Ese ser es un guardián. Nos pone a prueba. Quiere ver si somos dignos... Y usando sus estúpidas armas sólo demuestran que no lo son. ¿Acaso creen que toda esta gente no pudo matar lo que les podía acechar? No se puede matar lo que no puede morir. Así que dejen de hacer el majadero. Están aquí para proteger este lugar, no para luchar contra él. Están en la casa de Dios. Respeto... O acabarán como todos ellos.

Es entonces cuando Guerin nos indica que debemos seguir. Sí, es mejor así. Estamos con gente ignorante y eso sólo nos puede llevar al desastre, tarde o temprano.

Más les valdría a todos ellos meterse un tiro en la boca ahora que están a tiempo... Más adelante pueden ser la perdición de todos... No... ÉL sabrá ver a sus verdaderos Mesías.

Pienso, reconfortado.

Duvalier se acerca a uno de los cuerpos vestidos con ropas extrañas, de buena factura, y que portan armas exóticas. Como mosquetes pero más refinados, ligeros...

La insignia... Sí... No la reconozco, sin duda. Un águila es un símbolo imperial. Y eso que tiene bajo sus garras... Sí... Lo he visto en objetos hindús... Simboliza el eterno cambio, el movimiento, la entropía... Pero estos soldados no son hindús... No sé... quizás son alguna tropa de Napoleón que desconocemos... Venga, debemos seguir.

- Tiradas (1)
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21/09/2016, 21:00
Guardián

El grupo avanzó entre la niebla y los cadáveres. Estandartes y aquilas yacían desperdigados entre aquel cementerio perdido en el ostracismo. Guerin conducía al escamote con decisión, a pesar de que tenían la seguridad de que algún ente los vigilaba entre las sombras proyectadas por las retorcidas y ciclopeas columnas.

Finalmente, entre aquel amasijo de papiráceos muertos hallaron como la turbadora imagen en la cual una miríada de manos seccionadas habían sido dispuestas de tal forma que se asemejaban a un macabro atrio. Aquello no podía ser la obra de un ser sin conocimiento ni inteligencia. Lo que albergara aquel templo, sabía a qué fuerza servía, pues el fragmento de una runa con el extraño grabado reposaba sobre tan nefando mobiliario.

De repente un par de disparos resonaron en el interior del templo...

!¿Habrían logrado los hombres llegar hasta allí?! 

Notas de juego

 NOTA DM: Para que no te aburras....

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21/09/2016, 21:30
Dominique Vivant

Al ver el inhumano atrio un escalofrío recorre mi cuerpo. Es como que algo muy íntimo de mi ser reconoce aquello. Seguramente, si mi mente no estuviera tan quebrada, el escalofrío habría sido de repulsa, pero a estas alturas, lo confundo con placer. Quizás es eso lo que ha hecho que llegue hasta aquí sin ser molestado. La visión superior de las cosas.

Intercambio una mirada de regocijo con Guerin

El Signo Amarillo... Digo en un murmullo.

Pero en ese momento suenan unas detonaciones lejanas.

No... tan cerca y tan lejos... No puede ser que todo se vaya al garete por una panda de imbéciles que no entienden nada. No. De esta manera no. Sería humillante.

La mirada que intercambio con Guerin pasa de la alegría al desconcierto... Y luego la rabia.

Miro a nuestros hombres. No soy un hombre de milicia, pero la situación la podría manejar un infante de tres años.

Caballeros. Cubran esta zona. Usen las columnas como cobertura y escondite. Esperen a ver hombres franceses para dispararles. No lo hagan sobre los guardianes de este lugar. Háganse dignos de este lugar.

Intercambio una mirada de inteligencia con el sacerdote y Duvalier, dispuesto a seguir hacia el Signo Amarillo. Es mi misión en la Tierra. Nadie puede interponerse. Sólo ÉL puede decidir negármelo si no me cree digno. Pero sé que soy digno. Soy digno. Soy digno. Soy digno. Soy digno. Soy digno. Soy digno.

Notas de juego

vengaaa!! Más chaladura pa la saca!! jajaja!! Me encanta este pj. Emepzó muy racional y ahora está como una regadera.

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25/09/2016, 13:08
Guardián

Guerin se acercó hacia el grotesco atrio. Allí reposaba la gema que pertenecía al Talismán de Hastur. Las leyendas eran ciertas. Una de aquellas gemas se desprendió cuando los soldados de Ricardo Corazón de León usaron el Signo Amarillo -conocido erróneamente como la Cruz de San Telmo- en las Cruzadas... 

Allí estaba. Allí estaba la razón por la cual se había enrolado en aquella misión. Una misión que haría al Corso y a sus amigos mucho más poderoso. Una búsqueda que alzaría por encima de todos la supremacía de Francia.

El sacerdote se acercó solemnemente, mientras los dos soldados que restaban se apostaron con sus mosquetes cargados. Vivant había dado instrucciones. Había que proteger la casa de Hastur... ¡¡Y así lo harían!! 

Duvalier seguía mostrando un rostro taciturno. Era incapaz de emitir juicio o palabra que describiera qué demonios estaba pensando en aquel momento, pero Vivant, tenía plena confianza en su aprendiz.

Notas de juego

Ambientando mientras el otro grupo avanza. 

Queda muy poquito.

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26/09/2016, 18:40
Dominique Vivant

Intercambio una mirada con Duvalier, inexpresivo.

¿Qué hace este majadero?

¿Qué ocurre, Duvalier? Dios nos ofrece un lugar preferente en su Obra... Eso es razón de regocijo, mon amí...

Y sin esperar respuesta, avanzo hacia el atrio. No pienso dejarle ese momento de gloria sólo al sacerdote. Es un momento para compartirlo... Y ver a quien prefiere Hastur... Si a un sacerdote lunático o a Dominique Vivant, aquel a quien le puede dedicar el mayor Templo del Mundo. Un imponente palacio para Él y su Obra. 

El Louvre os espera, mi amo...

Notas de juego

te está quedando muy guapo, jefe. Me está molando mucho.

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28/09/2016, 17:46
Guardián

Dominique llegó hasta Guerin y con un golpe de su hombro hizo que el sacerdote perdiera el equilibrio. La runa, que estaba hecha de una material frío y distante como las estrellas, cayó con un tintineo sobre el suelo. Rápidamente, tanto el sacerdote como el diletante orate, emprendieron una carrera para ver quién llegaría antes hasta aquel pedazo de poder.

Duvalier, que observaba toda la escena, exclamó en varias ocasiones - ¡Cabelleros...! ¡Caballeros...!- pero seguía enfrascado en sus pensamientos sin saber muy bien como reaccionar ante el eventual enfrentamiento que Guerin y Vivant llevaban a cabo. 

Finalmente, el noble obtuvo su recompensa, y tras zarandearse un rato con el sacerdote, sacó ventaja de su juventud y se hizo con aquella marca. Casi sin dar tiempo a reaccionar, emprendió una carrera hacia quién sabe dónde. Ya daba igual. Poseía un pedazo de Hastur. Él sabría recompensarle.

Guerin y Duvalier salieron tras Vivant. Por motivos diferentes. Mientras uno sabía emplear aquel objeto para volver al mundo que pertenecían, el otro, se sentía como un hijo abandonado a las puertas de un convento.

- ¡¡Vuelva Monsieur!!- gritaba Guerin mientras seguía la estela del orate. Justo cuando dijo esas palabras, dos explosiones indicaron que los hombres que apostara Dominique, ya habían entrado en combate. 

Les seguían los pies.

 

Notas de juego

Estamos a punto...

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28/09/2016, 18:24
Dominique Vivant

Soy consciente que no sé como volver. Tengo el Signo de Él, pero no sé como usarlo. Da igual. Soy el Elegido. Así lo ha designado Él. Si lo hubiera querido, habría sido Guerin quien ahora tendría Su marca. Pero soy Yo. Eso significa algo. Significa Todo. 

Las detonaciones cercanas indican que el Enemigo está cerca. Los Ignorantes van a profanar el SanctaSanctorum. Y Guerin suplicando como un imbécil.

Venga!

Le grito al sacerdote, como invitándolo a seguirme.

Que sepa quien manda aquí...

Me giro un instante para ver a Guerin. Ya no tiene sus soldados. Está solo. Es un activo valioso para Él, pero no tanto como su Marca. Se me dibuja una sonrisa al percatarme de la astucia de Él.

Si Guerin consigue llegar hasta mí, nos podrá sacar de aquí... Y si no lo hace será debido a que mis hombres han vencido a los de Guerin. En cualquier caso Él conseguirá hacer volver su Marca al mundo.

Vite! Vite!*

No hay tiempo, maldita sea...

A la vez que le dedico una mirada a mi confuso aprendiz y aprieto con fuerza la marca en mi mano.

Oh, Señor, Sácanos de aquí. Conviértenos en tus instrumentos... Sácanos de aquí, Señor. Permíteme servirte...

Murmuro, quieto, deseando con toda mi alma ser el Elegido. un rincón de mi mente racional grita desesperada que todo eso es absurdo, pero mi alma loca se ha vuelto sorda a esa vocecilla chillona y estúpida.

Notas de juego

* rápido en francés.

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04/10/2016, 18:56
Guardián

Vivant imploraba a Aquél Cuyo Nombre no debe ser Pronunciado, buscando la señal divina que lo ungiera como sus siervo de confianza. Mientras susurraba en una plétora de fanatismo desmedido, sus pies corrían sobre aquella piedra milenaria sin saber muy bien a dónde ir.

Tras él, Guerin y Duvalier lo seguían, pues no deseaban que algo terrible le sucediera al noble diletante. El sacerdote gritaba llamando a la razón a Dominique, pero éste, con la runa del Signo Amarillo, corría vital como si el cansancio no existiera. hasta que finalmente topó con aquello...

Sus ojos no daban crédito. Bien era sabido, que las Pirámides eran sobrecogedoras, pero aquello... ¡¡Aquello sólo podía ser la obra de los elegidos de un dios!! Miró de arriba a bajo, mientras en su rostro se dibujaba la sonrisa de alguien que parece haber hallado el más preciado de los tesoros. Un aro de piedra de varias varas de longitud, se alzaba frente a él. Sus bordes estaban repletos de extraños símbolos y fórmulas lógicas que requerían de varias vidas para ser interpretadas por un simple mortal como él... ¡¡La Puerta de Dios!! Pensó...

Aquella majestuosa estructura se alzaba en el centro de un claro despejado de columnas, en el cual no había neblina tampoco. Aquel lugar rezumaba poder y cuando dejó de admirar la obra arquitectónica que tenía frente a él, reparó en el incesante palpitar que lo rodeaba...

Sus ojos fueron a buscar la fuente de dichos latidos, descubriendo algo tan terrorífico como espectacular. Miles de sacos membranosos repletos de lo que parecía líquido viscoso, poblaban las columnas que limitaban aquel mágico lugar. Una de aquellas bolsas amnióticas se rompieron liberando una lluvia de líquido transparente y un ser humanoide similar a los especímenes femeninos que poblaban aquella ciudad...

Aquello eran huevos, pero... ¡¿De dónde procedían?!

Intentaba responderse, cuando Guerin lo agarró de la mano e intentó quitarle la runa... - ¡¡Es necesaria para que pueda liberarnos!!- dijo el sacerdote mientras costosamente forcejeaba con Vivant - ¡¡Yo conozco el ritual!! ¡¡Devolvédmela!! 

Notas de juego

NOTA GUARDIÁN: Vamos al final, señor.

ESCENA CERRADA