Partida Rol por web

La Ultima Cena

Documentos importantes

Cargando editor
20/09/2009, 22:38
Director

Carta a Rutger de Mediasch,

Asi como a mis hermanos Zavid y Radoslav, y a mis amigos Vlad y Marceli.

Meditación de la No-Muerte.

El primer problema que encontramos al tratar de responder a la pregunta de "¿Qué es la No-Muerte?" es sin duda la cuestión inmediatamente previa que necesitamos resolver. "Qué es la muerte?". Y por ello, teniendo en cuenta que la muerte está ligada a la vida y veces necesita de ésta para producirse, debemos preguntarnos "¿Que es la vida?".

La vida es un regalo del señor, un don, el Don del Fuego, de la creación. Y la vida humana es resultado de la unión entre cuatro fuerzas. La vida misma, el fuego de la creación. El cuerpo, la tierra, ente natural físico que todo ser vivo posee, incluso el mas básico y simple vegetal. La mente, el agua, más elevada, que percibe lo que hay a su alrededor y permite reaccionar a ello, solucionando los problemas más inmediatos, que es poseída por todo animal. Y por ultimo, el alma, el aire, el mas elevado de todos los componentes de la creación, accesible tan solo a los seres humanos, que permite razonar lingüísticamente, a traves de la simbología y la abstracción, alcanzando unos niveles de sofisticación y complejidad má allá de los límites de cualquier animal.

La muerte, en cierto modo, no es más que la finalización del Don. La separación de las cuatro partes del hombre. Sin la chispa vital el cuerpo deja de moverse y se pudre, la mente deja de sentir y se vacía, y el alma abandonaéste mundo para iniciar un viaje cuyo destino desconozco. Tal vez acuda al cielo cristiano, tal vez regrese al mundo de las ideas platónico, o tal vez regrese de nuevo a éste mundo acompañada de otro cuerpo, y otra mente, como afirman algunas extrañas creencias del mas lejano oriente. Lo que parece seguro, no obstante, y no niega ninguna de las grandes religiones que conozco, ni siquiera las más antiguas, es que el alma es inmortal.

Ahora, amigo, habiendo definido la vida y la muerte, podemos empezar a reflexionar acerca de nuestro estado. La No-Muerte. Tal vez hayamos alcanzado un nivel superior, dónde un quinto elemento, o dimensión, se ha añadido a los cuatro anteriores. Pero si la vida es fuego, el cuerpo es la tierra, la mente es el agua, y el alma es el aire, ¿Cuál podría ser ese quinto elemento?

Cuando Caín mato a Abel no lo hizo por Envidia, sino por Bondad. Caín pretendía así contestar a Diós, realizando el mayor de los sacrificios: su propio y amado hermano, el hijo predilectico del Señor. Sin embargo JHWH no le contentó esta obra y decidió castigar a Caín. El Señor le enseño al Primero que él no necessita sangre. Y lo hizo maldiciéndole de modo que el hermano de Abel hubo de necesitar esa sangre que había ofrecido en vano.

Pero también tuvo en cuenta su intención y le ofreció una eternidad para redimirse. Una eternidad para cuidar de sus hermanos, aunque tuviera que alimentarse de su sacrificio.

Nuestro quinto elemento, es pues, la maldición. La Sangre.

La inmortalidad es el nombre que le damos. Pero ambos sabemos, mi joven amigo, que es falso. A lo largo de mi corta existencia he visto a antiguos Maestros morir en manos de sus discípulos, he visto una creación ingente devorar a su creador, he visto el pánico en el rostro de algunos de los más grandes de la estirpe. He visto a demasiados inmortales morir, como para poder seguir creyendo en eso.

Llamémosle longevidad. La sangre nos evita envejecer, nos permite regenerar nuestras heridas, y nos confiere poderes sobrehumanos. Pero la sangre, compañero, también es maldición. Y la maldición implica pérdida. Y nosotros, los longevos, los malditos, los sanguinarios, hemos perdido el fuego. Hemos perdido la vida. Hemos sido apartados del Don de la Creación.

Es por todo ello que nuestros cuerpos son fríos, que el aliento nos ha abandonado, y que nuestra mente permanece despejada, pues el agua es más amiga de la sangre que del fuego. Nuestra alma, sin embargo, se vuelve lenta con los años, cuando el calor ya no agita sus vientos , y la calma se convierte en obtusa ofuscación.

Por eso el fuego nos daña, porque hemos renunciado a él al aceptar la sangre. Y el fuego no nos va a perdonar. Nos odia. El sol nos odia, las llamas nos odian. Las chispas nos odian.

Nos odia la creación.

Por eso somos criaturas de la noche. Para escapar del fuego abrasador y su venganza. Para seguir siguiendo, aunque estemos malditos. Y me temo que no es ese el único precio de la maldición.

No volveremos a disfrutar de un amanecer, necesitaremos alimentarnos con la sangre de nuestros hermanos. Pero eso no es todo nuestro mal. Tal vez ni siquiera sea el peor de ellos. Si bien los cuatro elementos del mortal trabajan unidos para u mismo fin, y son ordenados jerarquicamente, la sangre no se contenta con tomar el lugar del fuego en un estrato básico irracional, en una base de creación sin juicio, sin más de poder que la existencia. La sangre quiere gobernar. Y si no la combates gobierna. Por encima del cuerpo, por encima de tu mente e incluso por encima de tu alma. Y lo único que quiere es sangre. No busca la redención, no te ayudará a alcanzar la paz ni a cumplircon tu cometido de ayudar y guiar a tus hermanos. No los protegerá de nadie, ni siquiera de ti. La sangre sólo quiere sangre. Matar, consumir, poseer, poseerte. Invertir el orden natural para poner tu alma en el más bajo de los estratos, justo por debajo de tu mente, y colocar al cuerpo, la tierra, en un segundo plan sólo superado por la propia Sangre. Lo que muchos llaman "la Bestia".

Es por todo ello que resulta de suma importancia observar unas reglas que permitan que el poder que la sangre nos confiere y la longevidad, que aumentan la dimensión de nuestros hábitos y actos, aumentando las repercusiones y la importancia de nuestra existencia, sean afines con tal nuestro objetivo de redimir nuestras almas, cumpliendo con los desigios del Señor.

Esperando que mis palabras os sirvan de insiración, adjunto una lista de algunas normas que considero dignas de mención, ordenadas de menor a mayor.

Siempre Tuyo,

Sislav Sapic

Cargando editor
20/09/2009, 22:40
Director

Diario de Javaniel

Son dos partes, la joya y el libro.
La joya, un broche de oro con un ámbar, puede abrirse, aunque no sea aparente a primera vista sin un buen ojo y sin un examen detallado. Dentro de cada mitad pueden verse débiles inscripciones imposibles de leer. Si se retira el ámbar y se mira a través de él (con el lado plano boca abajo), el escrito se hará más grande y legible.
Una vez abran el broche y lo pasen por las inscripciones interiores podrán traducir las palabras empleando la clave que se encuentra en el disco que Radu os obsequio. El texto será el siguiente:
Soy la clave. Dentro del corazón de mi gemelo revelaré la verdad. Las mentiras de nuestro padre no podrán seguir encerrándonos. Todos sabrán ahora de la negra podredumbre que se oculta tras su rostro gentil. Lee de su traición y llora por todos nosotros.
El libro es un tomo redondeado. La cubierta parece realizada con dos delgadas láminas de ámbar con múltiples incrustaciones, dándole un aspecto moteado. Dentro se encuentran varias páginas de oro alisado. Una pesada banda de metal encuaderna el conjunto y lo mantiene cerrado, y en el centro de la misma hay una depresión ovalada. No hay más que colocar dentro el broche y abrir el metal. Las páginas de oro están grabadas con incisiones profundas. Las marcas puede leerse sacando el ámbar del broche y deslizándolo sobre el texto. Así agrandados, los símbolos se revelan rellenos por un líquido de color rojizo que hace parecer que las marcas están en llamas. De nuevo, será necesario emplear la clave de traducción para poder descifrar la siguiente historia: