Partida Rol por web

Luna y Gaia "El Primer Aullido"

Liam Galliard Fianna

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23/08/2025, 21:17
Dire Shar

Dunleann era un pueblo hermoso, pero más que eso por primera vez en tu vida comenzabas a sentir que habías encontrado un verdadero hogar, tu padre ganaba bastante bien y tu madre también, y al quedar su trabajo cerca de casa tenían más tiempo para descansar, los muchachos del pueblo eran una horda de idiotas, había chicas bonitas pero ninguna que valiera la pena, aunque admitías que había buenos lugares para estar, el lugar a donde más te gustaba pasar el rato era una librería con cafetería, donde vendían bocadillos exquisitos y lo mejor de todo comer ahí era barato. 

Aquel día te habías quedado tonteando hasta tarde, y tenías un poco de prisa por llegar a casa, y no sabes cómo ni cuándo, pero esos momentos de distracción hicieron que te arrepintieras al segundo, tres tipos salieron de un callejón, ya había poca gente y nadie alcanzó a ver nada, uno de ellos hacía un movimiento de sometimiento, trataste de resistirte todo lo que pudiste, luego los otros dos sujetos comenzaron a bajarse el cierre de los pantalones, cuando viste eso te diste cuenta que no intentaban robarte, comenzaste a sentir un ardor en la boca del estómago que se extendía por todo tu cuerpo, luego todo tu cuerpo comenzó a dolerte, lo último que viste antes de perder la conciencia fue la cara de terror de los tipos.

 

 

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24/08/2025, 04:46
Liam O'Connell

El aroma a café y papel viejo todavía se aferraba a mi ropa, un consuelo familiar en el aire fresco de la noche. Me había quedado más tiempo del debido en "El Rincón del Lector", perdido en las páginas de un libro de mitos celtas mientras dibujaba en mi cuaderno la cara de un Fomori. Dunleann... por primera vez, el eco de esa palabra en mi mente sonaba menos como un lugar y más como un hogar. Una punzada de culpabilidad me hizo apresurar el paso sobre los adoquines húmedos; mis padres estarían preocupados.
Un instante era todo lo que tenía en la cabeza: el camino a casa, la llave en la cerradura, el calor de la entrada. Al siguiente instante, el mundo se redujo al olor rancio a cerveza y sudor, y al impacto sordo de mi espalda contra la pared de ladrillo de un callejón. El aire se me escapó de los pulmones en un silbido ahogado. Un brazo grueso como una rama me rodeó el cuello, apretando, y el pánico, frío y afilado, se me clavó en el pecho.
Traté de resistirme, una maraña de brazos y piernas sin coordinación. Mis puños golpeaban sin fuerza contra un torso que parecía de piedra, mis botas resbalaban en el suelo sucio. Era inútil. Eran demasiados, demasiado fuertes. Una risa grave y sucia resonó junto a mi oído mientras otros dos rostros se cernían en mi visión periférica. Busqué sus bolsillos con la mirada, esperando el brillo de una navaja, preparándome para entregar el poco dinero que llevaba.
Pero entonces, en el rabillo del ojo, vi el movimiento. El sonido metálico de una cremallera bajando, repetido. Y la comprensión me golpeó con más fuerza que cualquier puño. No querían mi cartera.
El pánico helado se evaporó, reemplazado por algo hirviente, algo primario que llevaba toda mi vida tratando de ignorar. Nació como un carbón al rojo vivo en la boca de mi estómago, una furia tan intensa que me quemaba por dentro. El ardor se extendió como fuego líquido por mis venas, llegando a cada rincón de mi cuerpo. Dejé de luchar contra ellos y empecé a luchar contra mí mismo, contra la jaula de mi propia piel que de repente se sentía demasiado pequeña.
Un dolor atroz estalló en mis huesos. No era un dolor de golpes, era un dolor de cambio. Sentí mis hombros dislocarse y reubicarse con un crujido nauseabundo, mis músculos tensándose hasta volverse duros como el acero. Un gruñido profundo y gutural vibró en mi pecho, un sonido que no reconocí como mío, animal y lleno de una rabia milenaria.
El dolor se convirtió en un horno, y el miedo, en combustible. La sensación de mis huesos astillándose y reubicándose no era ya una tortura, era una liberación. Un poder brutal reventó desde mi interior, desgarrando la frágil piel humana que me contenía. Escuché el sonido de mi propia ropa rasgándose como papel mojado mientras mi cuerpo se expandía, se retorcía y crecía en una monstruosa parodia de mi forma anterior. El gruñido en mi pecho se convirtió en un aullido gutural, un rugido que hizo vibrar los ladrillos del callejón y prometía una violencia que mi mente de diecisiete años jamás podría haber concebido.
Mis dedos se partieron, y de ellos brotaron garras negras y curvas, gruesas como cuchillos.
El hombre que me sujetaba por el cuello, el que olía a cerveza agria y a una excitación sucia, gritó. Su agarre se aflojó, no por voluntad propia, sino porque la garganta que aprisionaba ahora era el doble de ancha y estaba cubierta de un pelaje oscuro y áspero. Su grito se cortó en un gorgoteo ahogado.
El instinto, puro y asesino, se apoderó de mí. Mi brazo, ahora una masa de músculos y tendones como cables de acero, se movió con una velocidad cegadora. No pensé, no apunté; simplemente ataqué. Las garras se hundieron en algo blando. Sentí una resistencia cálida y húmeda, y luego un desgarro. Una lluvia caliente y cobriza me salpicó la cara. El grito del hombre se transformó en un chillido agudo, inhumano, de pura agonía.
El dolor de la transformación fue reemplazado por una oleada de poder abrumador. El callejón, que antes era una trampa oscura, ahora era un festín para mis nuevos sentidos. Olía su miedo, un hedor acre y almizclado que era casi delicioso. Oía el latido frenético de sus corazones, como tambores de guerra llamándome a la matanza.
Me liberé del agarre moribundo del primer hombre, que cayó al suelo como un saco roto. Me erguí, sintiendo cómo mi nueva altura empequeñecía a los otros dos, que estaban paralizados, con los pantalones a medio bajar y el terror puro grabado en sus rostros. El vaho salió de mis fauces en una nube helada, y de mi garganta nació un nuevo gruñido, bajo y expectante.
Ellos eran la presa. Y la cacería acababa de empezar.

 

 

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25/08/2025, 20:38
Director

Despiertas con un poco de dolor y confundido, no sabes que paso, ni como llegaste ahi, el ventanal deja pasar la luz del dia ,la cama es comoda, y hay un armario, esta un escritorio de madera,la luz no te da en los ojos pero le da claridad a el lugar, oyes una voces que charlan en voz baja, dos personas estan sentadas en sillas enfrente de tu cama, tratas de incorporarte pero sientes la pesades, luego uno de los que conversaba se pone de pie 

-Por fin has despertado, Alice, ve a informar que el cachorro ya recobro la conciencia -la mujer asentia y salia por la puerta,el era atletico y te recibia con una media sonrisa-No ha pasado nada malo, te ayudare a incorporarte un poco-te ayudaba  sentarte en la cama -eso es, estas en un lugar seguro,tendras muchas preguntas, pero no te preocupes, te explicaremos todo, me llamo Samuel-te miraba paternalmente-¿Tienes hambre?, yo tenia mucha hambre cuando me paso lo mismo-te acerca un vaso con agua y luego se rebusca en los bolsillos -toma, te ayudara-te entregaba un collar con cuerda de piel y la imagen de la virgen de el pueblo tallada en hueso 

La mujer no tardaba en regresar 

-El resto de los cachorros han despertado tambien, los quieren a todos en el centro del tumulo, debemos ayudarlos a prepararse

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25/08/2025, 22:21
Liam O'Connell

Un latido sordo en la base de mi cráneo fue lo primero que registré, una niebla de dolor que enturbiaba mis pensamientos. Abrí los ojos con lentitud, parpadeando contra una luz suave que no me resultaba familiar. No era la luz de mi habitación, ni el neón de una farola. Era la luz del día, filtrada a través de un gran ventanal, iluminando una habitación de madera que olía a limpio y a cera. Estaba en una cama, una de verdad, cómoda.

El último recuerdo... no era esto. Era un callejón oscuro, el olor agrio a cerveza, el pánico helado y luego... fuego. Un fuego ardiente en mis venas y el sonido de mis propios huesos rompiéndose. Fragmentos de un mal sueño que se sentían demasiado reales.

Las voces bajas me sacaron de mi ensimismamiento. Dos figuras sentadas frente a mí, sus siluetas borrosas al principio. Con un esfuerzo que me pareció titánico, intenté incorporarme, pero una pesadez abrumadora me ancló a las sábanas. Cada músculo protestaba con un dolor profundo y extraño.

Uno de ellos se levantó, y mis instintos gritaron, pero su media sonrisa y su voz calmada aplacaron el pánico inmediato. Observé a la mujer, Alice, salir con una obediencia silenciosa. El hombre, Samuel, se acercó, y no vi amenaza en sus ojos, sino una especie de... compasión. Dejé que me ayudara a sentarme, el simple acto me dejó sin aliento, con la cabeza dándome vueltas.

—¿Dónde... —mi voz salió como un graznido seco y rasposo. Acepté el vaso de agua con manos temblorosas, bebiendo con una sed desesperada—. ¿Qué pasó? Esos hombres... en el callejón...

Mis ojos se posaron en el objeto que me ofrecía. Un collar. Mis dedos, los de un artista, reconocieron al instante la textura del hueso pulido. Lo tomé, sintiendo el peso familiar y a la vez extraño en mi palma. La imagen de la virgen tallada era rústica, poderosa.

Justo cuando mi mente intentaba formular la siguiente de un millón de preguntas, Alice regresó. Sus palabras no tenían sentido para mí. "¿Cachorros? ¿Túmulo?" Miré de Alice a Samuel, mi confusión creciendo. Sentía que me habían rescatado de una pesadilla solo para arrojarme a un sueño aún más extraño.

—No... no entiendo —susurré, aferrando el collar de hueso en mi puño como si fuera la única cosa real en esa habitación—. ¿Qué son cachorros? ¿Quiénes son ustedes?

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27/08/2025, 19:09
Dire Shar

El hombre te miraba, tu te dabas cuenta que ya no vestias la ropa que recordabas , ahora era una camisa blanca de manga corta y unos pantalones vaqueros color azul

-Sera mejor que te pongas ese collar y que no lo pierdas, es importante que lo mantengas siempre contigo ¿entiendes?-te ayudaba a ponertelo-Bueno,tus atacantes , ellos no volveran , esos tipos recibieron lo que merecian, nadie abuso de ti,te lo aseguro, pero eso van a explicartelo cuando bajes al centro del tumulo-el miraba a la mujer y esta le arrojaba un caramelo que te entregaba-esto te ayudara, pero abajo te espera una comida y una explicacion, asi que vamos.

Notas de juego

Continua en la siguiente escena