Partida Rol por web

New Sydney 2.0

Acto 3 - Hasta los Dioses sangran y caen

Cargando editor
Director Cargando pj
29461/15678003
12/03/2018, 03:38
Director

Escena 3 - Hasta los Dioses Sangran y Caen

Cargando editor
Emisario de Cotard Cargando pj
29461/15678006
12/03/2018, 03:42
Emisario de Cotard

El cadáver retiró la mano que había ofrecido, componiendo una breve mueca de descontento antes de recuperar una compostura neutra y educada. Claramente no esperaba esa respuesta, que le había cogido con la guardia baja.

De acuerdo— concedió Cotard a través de aquel cuerpo—. Lo entiendo. Es mucho que procesar— se inclinó ligeramente, componiendo una leve reverencia con la cabeza y los pectorales—. Pero piénselo, McKenzy. No tenemos porqué matar a nadie, podemos utilizar un cadáver— se retiró un par de pasos, hacia la puerta del piso—. Incluso puedo pagar a la familia del fallecido por el cuerpo, si te disgusta la ética de robar un cuerpo.

Giró el pomo de la puerta principal, abriendo la casa.

— Piénselo un par de días. Dejaré este cuerpo en la puerta principal del cementerio donde yace su esposa, para cuando esté listo— sentenció, cerrando la puerta tras de si al salir.

Claramente, Cotard no iba a darse por vencido. Y no parecía la clase de personas que aceptase un no por respuesta. Si no lo hacía por las buenas, quizá lo intentase por los malas. Aunque había parecido bastante educado y comprensivo, sin ademanes de violencia o intimidación. Quizá todo fuese mera artimaña verbal.

Cuando McKenzy volvió a la dimensión real, y una vez todo recobró su color, y se volvían a escuchar drones, coches y personas en la calle, llegó un aviso al móvil del detective. Mensajes de voz pendientes. Probablemente había estado sin cobertura todo ese tiempo.

Eve Wright: Hay un Vitalista alemán nazi en Liverpool. Sin identificar. Altamente peligroso, presuntamente. Y busca a Cotard para robarle el alma y sus poderes. No bajes la guardia, no quieres ser el pringado que se queda atrapado en medio del fuego cruzado. El día en el trabajo se ha vuelto una mierda, cuando salga esta noche pienso beberme hasta el agua de los floreros.

¿Era esa última frase una invitación? Era difícil saberlo, pero considerando que la relación de McKenzy con ella era profesional, con algo de cercanía pero sin entrar en temas personales, lo parecía.

Walter Mongoose: El cadáver de Kemper ha desaparecido de la morgue. Al parecer algo bloqueó las cámaras de seguridad del hospital, los minutos durante la desaparición están en negro. La gente de Omega se ha apropiado del caso, así que no te ganes una amonestación profesional metiendo las narices sin jurisdicción. Pero pensé que debías saberlo. Mucho ánimo, Ethan. Si en algún momento necesitas hablar, este viejo cansado sigue confiando en ti.

Cargando editor
Bevidiere Lafayette Cargando pj
29461/15690531
15/03/2018, 18:21
Bevidiere Lafayette
Sólo para el director

Lafayette entrecerró los ojos, visiblemente molesta, al ver al androide presentar aquel contrato como si nada. Dinero. Cochino dinero para meterse en su cabeza- Dile al señor Novák que si quiere algo, que venga a pedírmelo personalmente, Evan.-contestó, con evidente rabia, antes de meterse en el coche, cruzándose de brazos.

Androides, tecnología punta, criogenización- Y mierda en lata, también...-masculló, para si, mientras se frotaba el rostro con las manos. Y aquella manía de la gente "importante", que solucionaba todo con lacayos y dinero. Sucio dinero. No le interesaba. No quería, ni pretendía vivir mucho. De hecho, se preguntaba muchas veces por qué seguía viviendo. Y no dejaría que nadie la comprase de aquella manera burda. 

Suspiró, entrecortada. De seguro su móvil, si ya antes ofrecía una buena información sobre su localización vía GPS, ahora ofrecería información hasta del color de sus bragas, debido a la fantástica aplicación con la que contaba ahora. Tendría que comprar un móvil prepago que pudiera adquirir sin dar un nombre concreto, un modelo lo más antiguo posible, para evitar posibles seguimientos. Eso en caso de que no quisiera que Omega supiera donde estaba, o en qué bar se echaba las copas. Ninguna cláusula del contrato decía que debiera estar localizable 24/7, al fin y al cabo.

Se dirigió hacia su oficina. El día había empezado mal. Y amenazaba con acabar peor. Le vendría bien distraerse trabajando. Como si pudiera hacer otra cosa que no fuera eso o terminar borracha hasta las trancas antes de medianoche. 

Cargando editor
Ethan McKenzy Cargando pj
29461/15716708
24/03/2018, 13:31
Ethan McKenzy

De vuelta a mi piso todo me parecía irreal. La habitación en la que estaba me parecía demasiado grande. Leí los mensajes y un cúmulo de ira acudió a mi pecho de forma descontrolada. ¿Cómo mierda podía estar pasando todo esto? Cogí un Whiskey de debajo de un cojín del sofá y le di un largo trago. 

Antes de contestar a nadie, antes de hacer nada más me fui al baño, me lavé la cara y me miré al espejo durante un segundo. La rabia todavía afloraba en mi pecho. Charlie... Cerré el puño con fuerza, mientras apretaba las mandíbulas, mirando mi reflejo sin pestañear. Le di un puñetazo al cristal con toda mi rabia, rompiéndolo en añicos. Los trozos salieron desperdigados mientras la sangre brotaba de mi mano. Le di otro, y otro. Gritando de rabia sin apenas darme cuenta. 

Unos minutos después me sentía exhausto. Me dejé caer en el suelo. No sabía cuando había empezado a llorar, me froté los ojos mientras no paraba de imaginarme a Charlie, con vida. ¿Podría perdonarme? ¿Podría perdonarme por no salvarle la vida otra vez? Vivir era demasiado difícil. Suspiré. Me eché parte del whiskey en la mano, y luego le di otro largo trago. Vivir era una puta mierda. Apoyé la cabeza en el borde de la bañera, mirando hacia el cielo. Puta mierda de don, y puta mierda de vida. - Susurré. 

No sé cuanto rato estuve allí, sentado en el frío suelo tratando de sobrevivir al peso de mi decisión. Pero pasado un rato decidí que no podía seguir lloriqueando. Me levanté, me vendé la mano con muy poco cuidado, y ni si quiera me cambié de camisa. Todo esto era culpa de Cotard, definitivamente. Y el mundo no se iba a parar porque yo necesitara llorar a mi hijo muerto, otra vez no. 

Cogí el móvil y le escribí a Eve. No sabía si había sido una invitación pero iba a jugármela. 

¿Cuando sales? Mi día también ha sido una mierda, y de verdad que me vendría bien que compartiéramos el agua de los floreros. Hay cosas que quiero contarte. 

Luego Llamé a Walter Mongoose. Necesitaba saber cómo mierda había pasado lo de la morgue y cómo era posible que el caso hubiera pasado a Omega tan deprisa. Esperaba no gritar, aunque bueno, en mi estado no podía evitarlo y tampoco esperaba que a nadie le sorprendiera. 

Cargando editor
Sebastian Task Cargando pj
29461/15717419
24/03/2018, 18:35
Sebastian Task

Ira. Rabia. Desesperación. Un cúmulo de sentimientos fueron cambiando en el interior de Task. Primero ira. Ira contra un tipo que parecía imbatible. Rabia por no ser capaz de impedir que se llevara a Harper con él. 

Vale que Harper era un malnacido y que estaba mejor muerto. Pero era un peón útil. Muy útil. Era su peón. Task había sabido desde que empezaron a montar la trampa que tendría que hacer algún sacrificio. Que seguramente alguno de los miembros de Avalon moriría en aquel intento de acabar con el nazi hiperhormonado en cuanto a poderes. De hecho, habían desarrollado la táctica de tal manera que, en caso de tener que morir alguien, fuera Harper.

Todo parecía salir a pedir de boca. Entonces, ¿por qué se sentía tan frustrado?

Y ahí llegó la Desesperación. Con el cuerpo de Zimmerman y el de Harper desapareciendo a escasos centímetros de sus manos. Justo cuando Sebastian iba a estampar esa estúpida cara contra el suelo. Lo habría matado. Con placer. Lo sabía. Pero no. De nuevo se le escapaba. Tanto trabajo tirado por la borda en un segundo.

Ni siquiera el hecho de destrozar el cemento con su puño, en el lugar donde segundos antes había estado el alemán, le supuso una gratificación mínima. La aparición de Morrow le pilló por sorpresa... aunque muy en el fondo de su ser, lo agradeció. El cambio entre dimensiones, pese a ser brusco, no le aturdió como en otras ocasiones.

Sí le sorprendió encontrarse lo que se encontró en aquel lugar. Aquellas figuras que parecían engendros sacados de una pesadilla estaban distribuidos en aquella especie de enorme sala. Vio a Blake, en el suelo, sufriendo sin duda. Pero parecía estar haciendo un gran esfuerzo por retener algo. Sin duda, el inmortal estaba haciendo lo posible por retener a toda esa cantidad de monstruos que, sin Blake, estarían despedazando a los humanos presentes. Si todo aquello era obra de Zimmerman, sin duda su poder era enorme. Había sido capaz de hacer frente a la ofensiva telequinética de Sarah, enviar engendros contra Blake y sus hombres en esa otra dimensión, y luchar a la vez contra Morrow, Harper y el propio Task en la dimensión real.

Impresionante. Entonces sus ojos divisaron al nazi, arrastrándose como podía e intentando alejarse de allí. Ahora fue más evidente para el empresario que, seguramente por primera vez en su vida, Zimmerman tenía miedo. Y como un depredador que había captado el olor del miedo de su presa, Task no dudó. Se lanzó a por él.

No sabía si habría vuelta atrás para Harper. Puede que su alma estuviera ya perdida... destruida o asimilada en el interior del alemán. Pero Task sabía que eso no podía quedar ahí. 

Avanzó. Primero un pie, luego el otro, y así sucesivamente. Sus poderes le permitieron imprimir una velocidad sobrehumana mientras aceleraba en su carrera y dejaba escapar un gruñido visceral... casi como un grito. Una figura parecida a un enorme sabueso se interpuso entre él y su objetivo, pero Sebastian no frenó. Agachó el hombro y embistió arrojando a un lado al chucho como si fuera un juguete. Otra figura humanoide se frenó justo cuando Task iba a alcanzar a Zimmerman, sólo para caer con el puño de Sebastian atravesándole el pecho.

Cuando la neblina roja en que se convirtió al criatura comenzó a difuminarse, Task la atravesó y golpeó con el pie el costado de un Zimmerman que trataba de incorporarse. Al segundo siguiente el empresario se hallaba de pie sobre el nazi, con una rodilla sobre el pecho del mismo y una mano en el cuello del alemán empezando a hacer presión.

Con los dientes apretados susurró una única cosa. - Te lo advertí... -

Podía no ser lo más sensato. Podía tener todo tipo de implicaciones. Pero si Zimmerman había dominado aquello... él lo lograría también. No iba a dejar que nadie que no fuera él poseyera semejante poder. Era hora de que el nazi dijera adios para siempre. Task miró por el rabillo del ojo a Blake, que seguía haciendo ímprobos esfuerzos por contener a los demonios.

Deseó que las escasas explicaciones que Morrow le había dado acerca de cómo absorber el alma de otro Vitalista fueran suficientes. Y confió en que el propio Morrow se acercara para guiarle. Si querían asegurarse de que Zimmerman no se recuperaba debían destruir su alma. Y Task se iba a encargar de eso.

En ese momento recordó el rostro de Harper... su cuerpo pálido tirado en el suelo. Y el grito de terror de Sarah cuando había combatido en el interior de la mente de Zimmerman. No... no iba a permitir que ese monstruo tuviera la más mínima posibilidad de volver.

Cargando editor
Walter Mongoose Cargando pj
29461/15722558
26/03/2018, 18:51
Walter Mongoose

Lafayette compró un teléfono simple. Por aquel entonces, si querías comprar un teléfono móvil sin GPS al contado tenías que ir a una tienda física de electrónica. Por suerte, un kilo de carne costaba más que un kilo de antiguallas móviles, por lo que la doctora ni siquiera tuvo que pasarse por un cajero. El dueño de la tienda no hizo preguntas, pero sólo los paranoicos, criminales e informáticos se interesaban por ese tipo de cacharros. Con un poco de saldo pagado en cash, la hija de Dios se metió aquel pequeño ladrillo en el bolsillo del abrigo y se dirigió a su oficina.

Conforme entró en el edificio reparó en la presencia de Walter Mongoose, el anciano jefe de policía, soltando una pequeña diatriba cascarrabias al personal administrativo en la ventanilla de información.

... ¿confidencial?— comentó son sarcasmo y la voz ligeramente alzada, indignado—. Soy el jefe de policía, señorita. ¿Qué demonios es eso de confidencial?— preguntó poniendo su placa sobre la mesa, señalándola con el dedo índice—. La señora Hickling, señorita, doña o lo que sea— la agente gubernamental al cargo de Ruth y Karsten y Eve Wright— habrá dejado un número de contacto por lo menos, ¿no?— la trabajadora respondió algo, visiblemente molesta pero protocolaria—. De acuerdo. Gra... gracias por su colaboración. Llámeme aquí si cambiase algo, por favor— pidió intentando mantener la sobriedad, apuntando algo sobre un papel y tendiéndoselo a la administrativa—. Que tenga un buen día, y disculpe las molestias.

Para aquel entonces Lafayette ya había pasado el hall y se encontraba cerca de los pasillos laterales, lejos del campo de visión de Mongoose, que se dio la vuelta y, subiéndose la cremallera del uniforme, se dirigió a la salida del edificio mientras recibía una llamada de teléfono.

¿McKenzy?— comentó aún malhumorado, aunque más sereno—. Dime hijo, dime— pausa—. Eh, eh. A mí no me chilles, coño, que soy tu jefe y podría ser tu padre. A mí tampoco me hace gracia que me metan un palo por...

Y desapareció por la puerta principal.

Cadáver. Cadáver. Y cadáver. Después de tres autopsias, seis cigarrillos, y reparar en que el gobierno de Omega ya se había llevado el cadáver de Kemper, la doctora se dirigió a su despacho. Todo parecía en orden, si no fuese porque el ordenador estaba encendido y en la bandeja de salida de la impresora había una fotocopia de una mancha de Rorschach, vagamente similar a la que Lafayette había visto en el cadáver reflejando entre sombras el rostro de Cotard.

Había estado cotilleando por el ordenador, pero no había accedido a ningún archivo confidencial. Sea lo que fuese que hubiese hecho, no había conseguido nada útil. Dos cigarrillos.

De vuelta a la morgue tras su descanso, sin embargo, cuatro cámaras para cadáveres estaban abiertas. Los cuatro cadáveres estaban sentados sobre las bandejas horizontales, y los cuatro giraron el rostro para mirar hacia la puerta, donde Lafayette había aparecido al abrirla. Los cadáveres alzaron la ceja derecha y esbozaron una media sonrisa.

Era Cotard. Debía serlo.

Cargando editor
Walter Mongoose Cargando pj
29461/15722563
26/03/2018, 19:19
Walter Mongoose

Puedes pasar por la oficina a las 20.30. O te veo en El Purgatorio a las 21.00. Tú eliges. Intenta mantenerte con vida.
Eve Wright. 

Con los nudillos teñidos en alcohol, vendados y enrojecidos, McKenzy escuchó un par de tonos de llamada hasta que Walter Mongoose cogió el teléfono.

— ¿McKenzy?— comentó ligeramente malhumorado, aunque sereno—. Dime hijo, dime— pausó mientras Ethan se explicaba—. Eh, eh. A mí no me chilles, coño, que soy tu jefe y podría ser tu padre. A mí tampoco me hace gracia que me metan un palo por...— se escuchó una puerta giratoria en el ambiente, con Mongoose saliendo de algún sitio— el culo, pero es lo que hay. Esos capullos de la Oficina de Contramedidas se han plantado aquí y nos han quitado el caso de las manos— coches y peatones murmurando de fondo, seguramente hablando entre ellos o al teléfono como era habitual—. Se han llevado ya el cadáver; no sé donde está, y en el hospital tampoco saben dónde lo han llevado. Acabo de salir de ahí.

Pausa.

— Oye Ethan, ¿seguro que estás bien, hijo?— preguntó en un tono parental—. Si necesitas unos días libres de más, o tomar algo, bueno, me avisas, ¿vale?— resopló—. Sé que es una mierda, pero no puedo hacer nada. Jade Hickling es la Agente Gubernamental que se ha apropiado el caso— la jefa de Eve Wright, con quien en unas horas McKenzy se iba a beber el agua de los floreros.

Cargando editor
Ancel Zimmerman Cargando pj
29461/15722566
26/03/2018, 19:19
Ancel Zimmerman

Ancel Zimmerman yacía frente a Sebastian como un macabro muñeco de trapo. Sus manos seguían mostrando unos dedos más alargados que los de un humano corriente, con uñas amarillentas y afiladas. Sus ojos eran negros, sin distinción entre pupila e iris, pero estaban entrecerrados al borde de perder la consciencia. De sus labios escapaba una especie de gruñido agónico, cargado con un carraspeo. Sus dientes estaban teñidos de sangre, y visiblemente tenía sangre en la boca. No era de extrañar considerando que, tras la patada de Task en su costado, este se había hundido visiblemente, aplastando varias costillas contra el estómago y los pulmones.

Permanecía tumbado en el suelo, retenido sólo por la rodilla del millonario sobre su pecho; incluso sin hacer presión, la titánica fuerza del empresario le impedía siquiera intentar levantarse, aunque de todos modos hubiese sido incapaz en su estado. La otra mano de Task, sobre su cuello, apretaba con suficiente fuerza para que el rostro de Zimmerman comenzase a volverse morado, pero a consciencia no lo bastante como para aplastarlo.

Task intentó seguir los pasos que había practicado con Morrow para absorber el alma del alemán. Trató de desatar su energía vital por el cuerpo, intentando canalizarla hacia su brazo y "tirar" con la palma de su mano para devolver la energía al pecho. Unas pequeñas luces blancas, intermitentes, salieron de la palma del millonario alrededor del cuello de Zimmerman, pero no duraron.

Zimmerman hizo un intento de reír, con los ojos casi cerrados y apenas capaz de respirar, pero sólo salió un brote de sangre de la comisura de sus labios y pataleó durante unos instantes, intentando coger aire. Una sombra negra se deslizó desde el nazi por la mano de Task, intentando trepar por su brazo, pero se replegó y desapareció rápidamente. Zimmerman no tenía fuerzas ni energías para defenderse.

El nazi puso ambas manos, con una visible mueca de dolor, sobre las de Task, y las iluminó con aquel destello blanco. Sin embargo, Task no sintió la parálisis de la ocasión anterior, ni la sensación de estar siendo drenado, sino todo lo contrario. Notaba cómo los últimos coletazos de la energía de Zimmerman entraban en él.

Habla con mi padre...— atinó a decir con un hilo de voz rota mientras cerraba los ojos y su boca se encharcaba de sangre.

Los engendros de carne en la sala comenzaron a volverse translúcidos con un tono rojizo, probablemente desapareciendo a otra dimensión o, simplemente, de la existencia conforme Zimmerman iba muriendo. A lo lejos, Blake iba haciendo desaparecer su escudo y sus hilos de energía, clavando un pie en el suelo con la intención de levantarse.

Cargando editor
John Morrow Cargando pj
29461/15724108
27/03/2018, 03:15
John Morrow

¡Sebastian, PARA!— gritó Morrow a lo lejos, mientras se le escuchaba correr hacia Task desde sus espaldas—. Podría devorarte desde dentro— advirtió—. ¡Es demasiado arriesgado, debemos descrearlo!

Lo que Morrow trataba de decir es que un Vitalista tan poderoso como Zimmerman podía ser capaz, en teoría, de devorar el alma de Task y tomar posesión de su cuerpo... incluso aunque Sebastian absorbiese su alma. No era seguro, pero tenía sentido pensar que Zimmerman, en un último intento desesperado, estaba tratando de hacerlo, ofreciéndose a Task e intentando entrar en él como un parásito antes de morir y quedarse sin opciones, a merced de los demás, y antes de que Morrow y Blake pudiesen hacer nada al respecto.

Si Zimmerman era incapaz de tomar el control... quizá Sebastian terminase siendo uno de los Vitalistas más poderosos del mundo, es cierto. Pero, ¿y si Zimmerman conseguía hacerse con su cuerpo? O peor... ¿y si además conseguía asimilar el alma de Task en el proceso, destruyendo su "espíritu" en el camino?

Task podía, en aquel momento, elegir sus opciones. Podía dejar que Zimmerman se adentrase en él. Podía matarlo allí mismo y reducir su cuerpo a un amasijo de carne. O podía dejar que Morrow y Blake se encargasen de él. Sin embargo, Zimmerman había dicho "habla con mi padre", seguramente en referencia al Cuarto Reich... aceptando que seguramente iba a morir definitivamente en aquel momento y lugar.

En cualquier caso, Task se había batido mano a mano con uno de los Hijos de Dios más poderosos del mundo, y había ganado.

Cargando editor
Ethan McKenzy Cargando pj
29461/15735443
31/03/2018, 11:29
Ethan McKenzy

- No. no. - Dije con firmeza. - No estoy bien, pero no estoy peor que de costumbre. - Dije dándole otro trago al Whiskey. - Lo siento, Walter, llevo un día muy largo. ¿Por qué se lo llevarían, joder? - Suspiró. - En fin, gracias por todo. Intentaré no involucrarme. Oye, ¿Me harías un favor? ¿Sabes si ha habido algún otro asesinato parecido al de Kemper? Tengo una corazonada... - Estaba convencido de que Cotard estaba usando el cuerpo de un muerto cuando habló conmigo, esa conversacion me recordó a Charlie, y de manera instintiva intenté encontrarle. Tenía la terrible paranoia de que desaparecería en cualquier momento, según Cotard estaba débil. 

Tras colgar, empecé a reponerme. Le contesté a Eve. A las 20.30 pasaría por su oficina. Mientras tanto, intentaría mantenerme ocupado. Vendarse la mano, vestirse, echarse un cigarro... joder, todavía tenía tiempo y demasiadas cosas en qué pensar. Tenía mucho que hablar con Eve. 

Por un momento, el recuerdo de la conversación con Cotard le hizo pensar en Abigail, en aquella pobre chica. Si lo que decía Cotard era cierto sí era posible traer a Angel, pero ¿A qué precio? ¿Le habría hecho Cotard una oferta semejante? Apreté los labios y medité un segundo, luego decidí investigar un poco a la chica, a ver qué podía encontrar y cómo podía haber ocurrido aquello. Cogí mi portatil, me serví un café con algo de ron y pasé el rato que me quedaba intentando encontrar algo de aquella muchacha tan dulce. 

Cargando editor
Sebastian Task Cargando pj
29461/15736130
31/03/2018, 17:45
Sebastian Task

Se suele decir que toda buena historia necesita un buen villano. Pero al contrario que en las películas, en la vida real los villanos pueden ganar. Y, de hecho, ganan.

Task miró con absoluto desprecio a Zimmerman. El intento del nazi por reír en sus últimos momentos no fue más que otro insulto más en la enorme cadena que llevaba acumulada. Pese a la concentración en aquel instante, Sebastian escuchó alto y claro las palabras de Morrow.

¡Es demasiado arriesgado, debemos descrearlo!

Su rostro se volvió, mirando al refugiado directamente a los ojos. No hicieron falta palabras. Su mirada destilaba odio, ira, furia y fuerza a partes iguales. Y de forma desbordante. No vuelvas a decirme lo que puedo o no puedo hacer. El mensaje estaba claro. No tuvo que pronunciarlo con palabras.

Con el ceño fruncido ignoró a Morrow y volvió a mirar a lo que quedaba del alemán. Reducido en todo su esplendor a ese guiñapo sanguinolento que ya ni hacía esfuerzos por escapar. Pero a pesar de todo no había perdido la sonrisa. Aquel maldito alemán parecía convencido de haber ganado, fuera como fuese.

La mano que sostenía el cuello apretó un poco más para acto seguido soltarlo repentinamente. No iba a matarlo. Así no. Tampoco podía jugársela a que Zimmerman le destruyera por dentro. Siempre había sido un calculador. No permitía que las emociones le doblegaran y había estado a punto de hacerlo.

Era tentador. Muy tentador. Si continuaba con aquel proceso podría absorber el alma de Ancel y convertirse en un Vitalista más poderoso que Blake. Y seguro que el Iluminado temía aquello. Pero conseguir todo eso al precio de su alma... era demasiado riesgo. Creía firmemente que su voluntad era férrea. Invencible. Pero había visto los poderes desplegados durante el combate. Recordaba la impotencia cuando el nazi le paralizó. Y no iba a dejar que sucediera eso mismo con su alma.

- Es todo vuestro. - Dijo poniéndose en pie y alejándose un único paso. No iba a marcharse hasta comprobar con sus ojos cómo descreaban al nazi. 

Aquello tenía que acabar. Tenía que asegurarse de que Zimmerman no volvía a ser una amenaza nunca. Y luego comprobaría si había alguna opción de salvar a Harper. Tenía que ser práctico. Reunirse de nuevo con Avalon en el Purgatorio, ver si Sarah se encontraba bien y rehacer sus planes. Seguramente tendrían que buscar a los lugartenientes de Harper, y que Hollow se encargara de ser el nuevo señor de los bajos fondos.

Toda esa operación les había supuesto un duro revés. Pero había sido un riesgo que conocían desde el principio. Un riesgo calculado. Con los nudillos empapados de la sangre de Zimmerman, y con restos de escombros, polvo y otras mierdas recubriendo su traje, Task se enderezó en toda su envergadura. Inclinó levemente el cuello hacia un lado haciéndolo crujir, y volvió a abotonarse la parte superior de la camisa mientras se ajustaba la corbata.

Nadie creería que había salido de una reunión si le viesen en ese momento. Sucio, el pelo revuelto y la ropa descolocada y rota en varios lugares. No contaba con que nadie les esperara a su salida de esa dimensión... pero por si acaso, la imagen lo era todo.

Cargando editor
Bevidiere Lafayette Cargando pj
29461/15750613
05/04/2018, 11:44
Bevidiere Lafayette
Sólo para el director

Bediviere había suspirado aliviada al evadir las atenciones de Mongoose, mientras lo escuchaba alejarse, hablando con el tal McKenzy. ¿Es que ese tipo tenía metidas sus narices en todo? Recibía saludos de Cotard y le hacía visitas a Omega. Y había tenido una estrecha y desgraciada relación con Kemper.

Chasqueó la lengua, y encendió su primer cigarrillo, en su despacho, antes de ponerse manos a la obra. El trabajo llegaba como algo deseable esta vez. Algo con lo que evadirse y olvidarse de todo aquel tema de locos. O eso había creído. Estaba claro que el asunto podía complicarse más, a juzgar por lo que ocurría poco después en la sala de autopsias, mientras aún llevaba aquella mancha de Rorschach impresa entre las manos, que se le caía al contemplar aquel espectáculo que era ver a los cuatro cadáveres mirando hacia ella, con aquella mirada de ¿curiosidad? ¿suficiencia? 

Me cago en la puta...-profería, quedando petrificada unos segundos, antes de cerrar la puerta tras su espalda y caminar, respirando hondamente para tomar asiento, contemplando aquello con una mano en el pecho mientras apretaba los labios en una fina y pálida línea.

Dime qué cojones quieres.-espetó, finalmente, cruzándose de brazos- Dime lo que sea que tengas que decirme y deja a los malditos muertos en paz, nigromante. 

Cargando editor
Narrador Cargando pj
29461/15756384
07/04/2018, 04:28
Narrador

Los 4 muertos, nuevamente coordinados, sonrieron ante la reacción de Lafayette.

No les importa— dijo uno de los cadáveres—. Son cuerpos. Sin alma ni espíritu. Fundas— añadió otro—. Sólo quiero que nos ayudemos mutuamente— los cadáveres, sincronizados, hicieron un gesto de intercambio con las manos ante el pecho—. Tú tienes a uno de los Vitalistas más poderosos respirando en la nuca. E intenta matarme para conseguir mis poderes. Suena a que los dos podemos terminar muertos. Bueno... muertos-muertos— los cadáveres sonrieron de nuevo ante la broma.

Pausa.

No necesito ser tu amigo— continuó el cuerpo más lejano—. Si lo que quieres es que te deje en paz, sólo necesito que me digas lo que sabes y me largaré— los cadáveres señalaron a la puerta, indicando la salida—. A cambio te quitaré a ese acosador de encima— los cadáveres alzaron las manos mostrando apertura, nada que ocultar—. Sólo eso. Pero si quisieras, podría enseñarte a hacer más cosas de las que ya sabes hacer. Incluso recrear a alguien a partir de tus recuerdos.

Cotard parecía querer ir por las buenas. Pero en ningún momento había dicho que se iba a ir con las manos vacías. Era más que posible que el nigromante simplemente estuviese intentando ahorrarse hacer el trabajo sucio o por las malas.

Cargando editor
Al Adam Blake Cargando pj
29461/15756399
07/04/2018, 04:41
Al Adam Blake

Morrow sosegó su actitud ante la reacción feral de Sebastian. Aunque el asesino en serie era un hombre frío y calculador, parecía reconocer la fuerza y resistencia fisica de Task en aquel momento, intentando no dirigirla contra si mismo. Se acercó a Task y a Zimmerman, quedándose a la expectativa pero en guardia. Guardó silencio.

Blake terminó de levantarse y, sin criaturas de carne que contener, se acercó a Zimmerman con amplias zancadas, sin miramientos ni perder el tiempo. Mantenía sus manos cerradas en un puño, del cual aún brotaban pequeños hilos de luz: A juzgar por cómo los soldados de Zimmerman aún permanecían inmovilizados en aquel aura blanca de energía mística, el Inmortal aún estaba reteniéndolos con sus poderes sobrenaturales. Si aguzaba la vista, con su nuevo pero aún inexperto dominio del Drenaje, Sebastian casi creía poder ver finos hilos surcando el aire, conectando las manos de Adam a los soldados alemanes.

Los Vitalistas de Blake comenzaron a acercarse a los soldados, noqueándolos uno a uno. Conforme quedaban fuera de combate, inertes a merced del grupo, el aura que los retenía desaparecía. Cuando la mitad de ellos cayeron al suelo, Blake abrió una mano, libre de cadenas blancas, y se arrodilló frente a Zimmerman, inconsciente tras la paliza de Task, mientras aún mantenía el otro puño sosteniendo ataduras de energía.

La mano libre del Inmortal se posó sobre el pecho de Zimmerman y emitió un pulso plateado. La luz se intensificó, y permaneció ahí mientras Zimmerman palidecía. En cuestión de segundos el cadáveres de Zimmerman comenzó a degradarse, como si llevaba muerto días, semanas y meses. Finalmente, en cuestión de unos minutos, se convirtió poco a poco en polvo, dejando sólo los huesos, hasta que estos también terminaron por pulverizarse, dejando sólo cenizas grises donde antes había estado el nazi.

Blake llamó a uno de sus "aliados", una mujer pelirroja que debía estar cerca de los 50 años. La Hija de Dios se acercó al cadáver y extendió una mano con la palma abierta hacia arriba, haciendo brotar unas suaves llamas rojas sobre el polvo, hasta que este también desapareció. Y donde antiguamente había estado Zimmerman, no quedaba sino el suelo.

Un problema menos— dijo Adam, una vez todos los soldados estaban noqueados—. Sólo queda llamar a Omega y que se encargue de los peones. Ancel no era particularmente inteligente, pero dudo que sea demasiado estúpido como para no tener a un mensajero en caso de que esto pasase— señaló el lugar donde Zimmerman ya no existía—. Si fuese vosotros, mantendría un perfil bajo durante un tiempo. Avísame si necesitas cualquier cosa— añadió mirando a Task—, y siento que haya caído uno de los tuyos— terminó señalando el cuerpo de Harper.

Cargando editor
Walter Mongoose Cargando pj
29461/15756407
07/04/2018, 04:57
Walter Mongoose

— Se lo habrán llevado para experimentar. O para que nadie más tenga acceso al cadáver. Supongo— dijo sin mucha confianza—. No puedo estar seguro con este tipo de incidentes. Toda la mierda sobrenatural me supera, Ethan. Pero miraré si ha pasado algo parecido a lo de Kemper. Sólo espero que tu corazonada no contradiga eso de que no ibas a involucrarte— añadió a sabiendas de que probablemente lo hacía.

Charlie seguía allí, aunque algo más ausente de lo normal, como llevaba unos días. Por lo demás, nada parecía haber cambiado en él durante ese tiempo. Eve Wright respondió al mensaje del detective con simple, escueto y frío "Ok". Conociendo a la mujer, seguramente no llevaba ningún tipo de mensaje oculto, y para variar, significaba sólo "Ok".

Tras investigar a Abigail en el rato libre que le quedaba, Ethan averiguó alguna que otra interesante. La niña era huérfana, adoptada cuando tenía 10 años por una mujer mundana y corriente llamada Stephanie Queen. Una escritora inglesa que escribe bajo el nombre artistico de Fanny Queen, seguramente para sentirse más joven considerando que pasaba de los 50 años. Fue difícil averiguar si la joven de 18 años seguía viviendo con ella o no. Ethan no estaba seguro.

Por otro lado, la joven trabajaba de camarera en El Purgatorio; Un lugar habitual frecuentado por Vitalistas, que hacía las veces de bar y otras de discoteca, con salas VIP incluidas. Curiosamente, era allí donde Eve Wright tenía pensado ir con el detective horas más tarde. El dueño del local,  James Horrow, tenía en nómina la chiquilla. Y el local estaba, al menos en parte, respaldado económica por el patrimonio personal de Sebastian Task, un multimillonario dedicado a las finanzas y la fabricación y distribución de material de defensa, principalmente a gobiernos e Industrias Stark.

Finalmente, la joven se veía con un psicológico llamado Dominic Goldman desde los 18 años. Al parecer, una especie de loquero acomodado y respetado en la ciudad. Pero le fue imposible averiguar el contenido de sus visitas, así como la frecuencia o cuando se producían.

Cargando editor
Eve Wright Cargando pj
29461/15756443
07/04/2018, 05:25
Eve Wright

Eve Wright estaba lista en su oficina a las 22.30. Vestida con unos vaqueros rasgados en las rodillas, unas zapatillas y una cazadora de cuerpo con una camiseta negra debajo, la mujer estaba lista. Iba sin maquillar, pero seguía siendo atractiva. Llevaba algunos anillos y pulseras, así como un brazalete en el brazo. Destacaba su reloj en la muñeca derecha, que Ethan reconocía como un ordenador de muñeca, enlazado con su teléfono móvil.

Larguémonos— dijo sin más, sonriendo mientras giraba los ojos indicando que aquello había sido exasperante. El día, probablemente—. Se ha liado la de dios, Ethan. La forense del hospital donde llevaron al cuerpo de Kemper ha declarado en las oficinas superiores— que estaban en ese mismo edificio—. Toda Contramedidas— el departamento de Omega encargado de lidiar con actividades irregulares de Vitalistas— se ha puesto a hervir y están todos los Agentes y drones y Patriotas— androides con Inteligencia Artificial — de Novák peinando la ciudad. Un día completito.

Cargando editor
Bevidiere Lafayette Cargando pj
29461/15765039
10/04/2018, 02:53
Bevidiere Lafayette
Sólo para el director

- Ya, claro. -dijo, aún con los brazos cruzados, al escuchar aquello de que a los cadáveres no le importaba nada de eso. Que no ocurría nada por utilizarlos para dar cualquier clase de mensaje siniestro- Muy gracioso.-masculló, mientras encendía un cigarro, y daba una profunda calada, escuchando lo que Cotard tenía que decir.

Lo escuchó, en efecto, atentamente, y alerta. Lo escuchó, entornando los ojos al escucharlo hablar de recrear a alguien a partir de sus recuerdos, sin poder evitar preguntarse por qué demonios utilizaba aquello como argumento para convencerla. ¿Acaso sabía lo suficiente de ella como para saber que teclas presionar para hacerla saltar? No lo sabía. Pero en cualquier caso, él mismo se lo había advertido a Génesis, y al hombre recreado que con los recuerdos de ésta había abierto los ojos. No era lo mismo. Tal cosa podía ser sólo una copia, y no la persona original. Y había llorado lo suficiente a su propia persona original y perdida como para deshonrar su recuerdo con una copia burda de lo que fue su mirada, su olor, su voz, y sus palabras...

Además, ¿acaso se acordaba de todo lo que necesitaba para que al menos aquello fuese creíble? A veces... A veces ni siquiera estaba segura de recordar el tono de sus palabras. De cómo sonaba su "buenos días, princesa" o del propio sabor de sus besos. 

Vaya, así que te unes al club de extorsionadores, pirados y gente que me amenaza de muerte durante las últimas 48 horas.- apuntó, con evidente fastidio- Bien, primero, ¿a qué acosador te refieres? Y segundo... Si no colaboro contigo, ¿qué? ¿Vas a matarme y a unirme a tu ejército de las tinieblas? ¿Vas a torturarme? ¿Me vas a sacar el corazón, como a Kemper? - dijo, suspirando, lentamente- Tenemos un problema, ¿sabes? Y es que... Todo en general me importa más bien una mierda. Y no quiero copias baratas de nadie a quien haya llorado lo suficiente. - se encogió de hombros.

Bien, lo dicho. ¿A quién te refieres con eso de "acosador"? Porque según como valoremos la descripción de tal término podríamos estar ante el hecho de que tú también deberías ser considerado como tal. Y muchos otros de los que forman parte de ese club selecto al que acabo de inscribirte. 

Cargando editor
Sebastian Task Cargando pj
29461/15779535
14/04/2018, 18:31
Sebastian Task

Sebastian no se apartó más que lo justo del cuerpo de Zimmerman. Permitió que Blake hiciera lo que tenía que hacer, pero el empresario Vitalista observó de cerca la operación, tomando nota de cada detalle. Su habilidad aún distaba mucho de ser capaz de repetir aquello, pero al menos tendría una base teórica con pruebas fehacientes de cómo era el proceso.

Su corazón no se inmutó cuando aquellos finos hilos de energía emergieron del puño de Blake y se dirigieron hacia el nazi con absoluta precisión. Se lo merecía. Todo el acelerado proceso de descomposición confirmó lo que Task sospechaba… Ancel no era más que un demonio. Por muy poderoso que fuera, ni era Dios, ni estaba cerca de alcanzarlo.

Polvo al polvo, y cenizas a las cenizas. Zimmerman era sólo un recuerdo. Se preguntó si su gemelo habría sido capaz de sentir la pérdida definitiva de su hermano. Sospechaba que los alemanes no tardarían en darse cuenta de aquello. Fuera como fuera, de un modo u otro… por si Australia no estaba en el centro del punto de mira de los nazis… ahora sí. Habían convertido a New Sydney, con toda seguridad, en un objetivo prioritario.

Los ojos de Sebastian se fijaron con minuciosidad en la aliada de Blake. La mujer con el cabello color del fuego parecía tener también poderes… y se aseguró de que no quedara nada de los restos de Zimmerman. Sin una sola molécula… sería imposible de revivir. O eso creía Task.

Asintió ante la sugerencia de Blake. Aunque lo de mantener un perfil bajo no iba con él… pero seguramente sería lo más sensato. Antes de responder, volvió la mirada hacia el cuerpo de Harper. Se acercó y se arrodilló junto al cadáver.

Era un monstruo. Un psicópata. Pero había sido un peón muy útil… y en cierto modo, uno de los suyos, tal y como había indicado el líder de los “Iluminados”. Un problema más para Avalon. Ahora tendría que gestionar el cambio de poder en los bajos fondos, y colocar a un nuevo líder que supliera las veces de Harper. Alguien que, además, fuera capaz de dar el golpe definitivo a Trevor Locke… o aquel bastardo se reharía y recuperaría el control del crimen en New Sydney.

Tras unos breves segundos, Task se incorporó.

- Bien jugado. – Dijo en dirección a Blake y los suyos. Después, hizo un gesto a Morrow para que se le acercara.

- Sácame de aquí. Vamos a reunirnos con los míos… Tenemos que hablar. -

Cargando editor
Narrador Cargando pj
29461/15780375
15/04/2018, 00:33
Narrador

Nunca he sido un buen hombre, y reconozco que estoy bastante mal de la cabeza— uno de los cadáveres comenzó a darse golpecitos en la sien, pero no paró—, pero no te he amenazado de muerte. Todavía— sonrieron—. El acosador del que hablo es Ancel Zimmerman. Es el único idiota que conozco que puede manipular sombras— en referencia a las cámaras de seguridad— y podría estar interesado en el cadáver de alguien a quien he matado. Quizá te importe todo una mierda, pero...— los cadáveres jugaron con las manos, sopesando una balance— esa quimera barata de Eichmann no hace amigos. Tiene súbditos. Si te ha dejado libre es porque le interesas de una forma retorcida... como un juguete nuevo— uno de los cadáveres se llevó una mano a la boca, susurrando algo—. Y cuando sepa que no va a tener lo que quiere, te matará. La pregunta es, ¿te violará antes o después de hacerlo?

Uno de los cadáveres se puso de pie, caminando a paso lento hasta situarse frente a la doctora y mirarla directamente, esbozando una sonrisa calmada.

— No tengo porqué caerte bien. Pero tengo pareja— el cadáver soltó una pequeña carcajada de oreja a oreja—. Lo sé, ¿quién se lo creería, verdad?— presumiblemente, Génesis— pero estás libre de acoso por mi parte. Sólo quiero deshacerme de Zimmerman, y eso, señorita, es muy conveniente para ti. Estoy seguro de que nuestros poderes permitirían que nos ayudásemos mutuamente todavía más, pero eso es irrelevante ahora mismo comparado con nuestro problema común.

Cargando editor
Ethan McKenzy Cargando pj
29461/15780980
15/04/2018, 11:38
Ethan McKenzy

No podía evitar mirar a Eve como una mujer. Sencillamente había algo que la hacía demasiado atractiva como para considerarla trabajo. Supongo que su presencia hacia más fácil el complicado día que llevaba. La escuché hablar, distraídamente, incapaz de quitarle los ojos de encima. Pero al llegar a bar, me dispersé, buscando a la chiquilla, ¿Estaría por allí? Una vez tuve una copa en la mano retomé la conversación 

- Por muchas búsquedas y drones no tengo claro que vayan a encontrar nada, Eve. - Dije frunciendo el ceño. Le di un largo trago a la copa. - Me ha comentado Walter que os llevasteis el cuerpo. ¿Por qué? No había nada en él, te aseguró que lo investigué. 

Apreté los labios y tomé aire. Una información, por otra información. Así funcionaba el juego, y así había funcionado siempre, aunque no se dijera directamente, no era un pacto escrito, pero siempre funcionaba así. Todo el mundo quería contarte sus mierdas, en realidad, pero esperaban que tú también les contaras las tuyas. Es lo normal, ¿no?

- He estado investigando a Cotard. Lo que sea que tiene conmigo es personal, tengo la impresión de que controla el mundo de los muertos solo hasta cierto punto. Creo que espera aprender de mí lo que sea que le falte. - Suspiré. - No sé... No me hace ni puta gracia que el mundo sepa mi "historia" tan a la ligera, y mucho menos que un maníaco pueda usarla en mi contra. 

Busqué a Charlie, en el bar, un gesto absurdo de preocupación intrínseca de un padre con su hijo. Apreté la mano impulsivamente, por la tensión, y noté el dolor de los cortes bajo la improvisada venda. Bajé la mirada, y relajé el brazo conteniendo el dolor. 

- Eve, yo... - Y ahí estaba... La necesidad de soltar mi mierda. El deseo intrínseco de explicarle a otro ser humano la basura en la que estaba metido. La pérdida de Charlie, el encuentro con un psicópata. Pero... ¿Cómo? Si lo hiciera, entonces alguien lo sabría, mi renuncia será irrevocable y... lo que es peor... ella podría darse cuenta de lo inútil y idiota que soy. - necesito encontrar a ese tipo. Creo que lo que ha hecho con Edmund no es casual, lo ha hecho antes y probablemente lo esté haciendo ahora mismo. 

Suspiré. Al final, me pudo la cobardía. ¿Igual aquella chica podría entenderlo? Dios mío... pensando en contarle mis historias a una adolescente... ¿A este nivel hemos llegado?

- Sí... hoy ha sido un día de mierda. - Musité, maté la copa y pedí otra.