Partida Rol por web

Ravenloft: Una nueva isla del terror

Segunda Muralla: Barrio Rico

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07/05/2015, 19:24
El Errante

Cleremond lo había conseguido. Inspirado por sus dioses o tal vez por la desesperación ante la posibilidad de morir quemados, había embestido contra el bloqueo con todas sus fuerzas, sin pararse a ver las heridas que aquel acto podía acarrearle. Su carga había sido tal que, en apenas unos instantes el camino se encontraba despejado. El Errante, entre toses, se lo agradeció.

-Bien hecho muchacho, cof, cof. Nos has dado una oportunidad -sin embargo, detrás quedaban los compañeros de Offene, valientes guerreros que no tenían chance de salir de allí. Mientras se dejaba conducir por el cerrajero, la pena y la vergüenza lo invadieron. Él, que era un anciano decrépito al final del camino estaba saliendo de allí, mientras los otros, jóvenes y con toda una vida por delante, estaban ofreciéndose como sacrificio para que él y sus compañeros pudieran ver el sol un día más.

Notas de juego

Yo estoy igual que Cleremond, el trabajo me tiene hasta las manos y no me queda resto para nada :(

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21/05/2015, 09:42
Director

Con las escaleras despejadas por la fuerza bruta de Cleremond podéis volver sobre vuestros pasos, entrando de nuevo en la mansión del concejal. Un fuerte temblor os acompaña cada paso que dais,se puede escuchar el crujido de la madera por culpa del incendio que está destrozando los pilares que sujetan la mansión. Pero ahora no hay humo venenoso ni nada que os impida volver sobre vuestros pasos sin ningún sobresalto. Por lo que corréis como podéis hacia la entrada, antes de que la casa caiga sobre vuestras cabezas.

Recuperando el aliento en el jardín de la mansión, podéis observar el espectáculo de la casa que cae como un castillo de naipes y que un humo aterrador en forma humana por un momento se forma detrás de la mansión. Suspiráis aliviados ante el mal eliminado a pesar de las vidas de los seguidores de Leopoldo que han caido para proteger vuestras espaldas. Pero el Errante os hace ver más arriba hacía el cielo, y observáis estupefactos la enorme figura formada por las nubes que parece un gigante enorme que abraza la ciudad de forma posesiva. Y comprendéis que el mismo mal está unido a la ciudad ...

FIN