El Multiverso es el nombre que recibe el conjunto de planos (dimensiones) que conforman la realidad. Son lugares que superan los límites de lo extraño y suelen ser lugares peligrosos. Pero también maravillosos. Podrás caminar por ciudades donde el suelo está hecho de fuego sólido o luchar en batallas donde los contendientes resucitan en cada amanecer.
A lo largo de los siglos, estudiosos de distintos mundos han sido capaces de ordenar y crear un modelo cosmológico que sea capaz de repsentar el orden planario. Este modelo recibe el nombre de la Gran Rueda.

De esta manera, los planos quedan catalogados de la siguiente forma:
- El Plano Material: El mundo de los mortales donde todos los Planos que conforman el Multiverso chocan y crean forma. Se suele pensar que hay infinidad de planos materiales, pero la realidad es que estos conforman un único universo y lo que se cree que son planos materiales son planetas dentro de ese universo.
- Los ecos del plano material: Los ecos son dos realidades donde el propio Plano Material se refleja como un espejo distorsionado: los Parajes Féericos y el Plano de la Sombra.
- Los Planos de Transición: Que existen para conectar otros planos. Son el Plano Astral y el Plano Etéreo.
- Los Planos Interiores o Planos Elementales: Que representan la esencia física y la materia de la que están hechos el Plano Material. Son los Planos de Agua, Fuego, Aire o Tierra.
- Los Planos Exteriores: Que representan la espiritualidad y el pensamiento. Está formado por dieciséis planos distintos que representan los alineamientos: Ysgard, Limbo, Pandemónium, El Abismo, Carceri, Hades, Gehenna, Los Nueve Infiernos, Aqueronte, Mechanus, Arcadia, Celestia, Bitopía, Elíseo, Las Tierras de las Bestias y Árborea. Y como nexo de unión a estos dieciséis planos, el plano de la neutralidad: Las Tierras Exteriores.
- Los Planos Positivo y Negativo: Estos dos planos envuelven el multiverso proporcionando las fuerzas de la vida y la muerte de la forma más pura.
Las Tierras Exteriores es el nombre que recibe el plano que se encuentra entre los Planos Exteriores. Se trata de un plano de neutralidad que incorpora un poquito de todo, manteniendo un equilibrio paradójico entre la armonía y la oposición. Es un plano circular que funciona perfectamente como metáfora de la Gran Rueda. En el borde de las Tierras Exteriores se encuentran las Ciudades-Portal: dieciséis asentamientos construidos en torno a un portal que lleva a uno de los Planos Exteriores. Cada urbe comparte las características del plano con el que conecta y suelen ser lugar de encuentro entre los emisarios de distintos planos.

En el centro de las Tierras Exteriores, como si fuera el eje de una rueda, se encuentra la Espira. Se trata de una montaña en forma de aguja que se alza hasta el cielo alcanzando una altura imposible. Sobre su delgada cumbre flota una ciudad con forma de anillo: Sigil.
Ubicada en el centro de las Tierras Exteriores, flotando encima de la espiera y con forma de anillo, se ubica la ciudad de Sigil. Conocida como la Ciudad de las Puertas, esta bulliciosa metrópolis recibe su nombre por los incontables portales a otros planos y mundos. Esto la convierte por partida doble en el centro del centro del multiverso, tanto por todas esas conexiones como por el hecho de estar en el centro del plano que hace de conexión con el resto de los planos.
Sus edificios están construidos en el lado interior del anillo, por lo que cualquiera que se encuentre en sus calles puede ver la ciudad curvarse sobre su cabeza y (lo más desconcertante de todo si es que no había suficiente) observar el lado opuesto de la ciudad justo encima de él.

Sigil es el paraíso de los comerciantes. Bienes, mercancías e inormación llegan a ella desde todos los planos. También es el lugar donde los ideales que representan los planos exteriores chocan de una forma filosóica y mundana a través de las facciones que gobiernan la urbe. Aun así, por encima de todo ello, la ciudad se encuentra bajo el dominio inescrutable de la enigmática Dama del Dolor. Se trata de una entidad tan antigua como los dioses y cuyos propósitos reales son desconocidos. Dentro de la ciudad, la Dama es todopoderosa mientras que por el contrario los dioses pierden todo su poder. Sin embargo ella no puede salir de la ciudad, motivo por el que otro de los nombres que esta recibe es la Jaula. Hay quien piensa que Sigil es una cárcel para la Dama.
La ciudad de Sigil está formada por cinco distritos (seis contando BajoSigil). Estos son:
- El distrito de los Escribanos. Los prístinos edificios de este barrio acomodado están bien mantenidos y son patrullados por oficiales del Harmonium. Los residentes afirman que es el más seguro y honesto de Sigil. Los conflictos suelen ocurrir sobre el papel y sobre foros de debate estructuras. Eso permite que la mayoría de los desacuerdos se resuelvan sin violencia. Lugares de interés:
- Pabellón Cívico. Sede de la Sociedad de los Sentidos.
- Salón de los Registros. Sede de los Predestinados.
- Salón de los Oradores. Es el lugar de donde las facciones debaten y las leyes de la ciudad toman forma.
- La Torre de Hechicería. Sede del Incanterium.
- Biblioteca de los Libros Ignotos.
- El distrito de la Colmena. Abandonado por los dabus y la generosidad de otros distritos, el distrito de la Colmena ha caído en el abandono. Sus edificios son apiñamientos desiguales de estilos arquitectónicos y materiales, con plantas apiladas al azar para ahorrar espacio. La delincuencia es habitual en la Colmena, eso hace que muchos residentes eviten la zona siempre que pueden. Pese a todo el distrito tiene sus propias joyas ocultas y son muchos los que disfrutan de sus sórdidos establecimientos. Lugares de interés:
- Mortuorio. Sede de los Hombres de la Ceniza.
- El Portal. Sede de la Cábala de la Desolación.
- Mercado del Portal Nocturno. Se trata de la reverso ilegal del Gran Bazar del distrito del Mercado.
- El Foso de Grasa. Se trata de un callejón lleno de tenderetes de comida para llevar.
- Jarras y Botellas. Taberna.
- El Bar del Cadáver Humeante. Taberna.
- Salón de tatuajes de Fell.
- El distrito de la Dama: Distinguido y elegante, el distrito de la Dama es donde se mueven los hilos en la ciudad. Los majestuosos edificios reflejan la riqueza e influencia de sus habitantes. La intriga y la traición abundan tras los velos de la alta sociedad. La Dama del Dolor no reside en el barrio que lleva su nombre, pero sí el poder: el poder de influir, administrar y evadir el imperio de la ley. Las fortunas se ganan y pierden en sus casas de juego, la corrupción se ignora entre las altas esferas, pero todo ello es equilibrado en el lugar por medio de la fe. Más de la mitad de los templos de Sigil se encuentran en este distrito. Pese a todo el distrito de la Dama es sin duda el más tranquilo de toda la ciudad. Lugares de interés:
- Armería. Sede de la Guardia del Destino.
- Barracones. Sede del Harmonium.
- Altos Tribunales. Sede de la Fraternidad del Orden.
- Prisión. Sede de los Eutanastas.
- Rueda de la Fortuna. El casino de moda en el distrito.
- Corazón de Fuego. Templo dedicado a Alcor y a los dioses del fuego, la verdad y la luz.
- Pozo Infinito. Templo dedicado al Abismo y a los príncipes demoníacos.
- El distrito Inferior:
- El distrito del Mercado:
- BajoSigil:
En los Planos Exteriores, las creencias moldean la realidad. Conceptos cósmicos como la ley y el caos pueden imbuir a los verdaderos creyentes de un nuevo poder, y cuando un número suficiente de criaturas se unen bajo una misma ideología, sus creencias pueden remodelar los propios planos. En Sigil, este poder reside en las facciones, filósofos de ideas afines guiados por verdades cósmicas sobre el multiverso y su funcionamiento.
Las facciones controlan aspectos de la existencia cívica en Sigil, gobernando las necesidades cotidianas de una metrópolis próspera, como el entretenimiento o la aplicación de la ley. A pesar de su influencia dentro de la ciudad, hay facciones han sido borradas de la ciudad en el pasado, así ue las facciones actuales actúan con cautela para evitar ese destino. Reclutan activamente nuevos miembros entre los ciudadanos, los viajeros e incluso en las filas de otras facciones. Mientras tanto, compiten por el poder en la Jaula de forma que no alteren el orden de Sigil ni provoquen a la Dama del Dolor.
Aunque ha habido, hay y habrá infinidad de facciones. Son doce las que actualmente ostentan poder en Sigil. Estas son conocidas como las Facciones Ascendentes.
Los Athar: Quienes claman que los dioses son fraudes. Conocidos como los insolentes, los athar creen que los dioses son unos impostores. Las deidades no son más que meros mortales que han acumulado poder, cosa que cualquiera tiempo, talento y dedicación podría conseguir. Aceptan que puede haber deidades auténticas, pero que estas son algo incomprensible para los mortales. Los mortales toman su poder de estas entidades y los falsos dioses se atribuyen el mérito. Los Athar trabajan para descubrir el secreto tras la cortina del multiverso y contemplar lo incognoscible. Su rol en la ciudad pasa por vigilar la actividad religiosa en Sigil. Si una deidad consigue mucha influencia pasan a la acción o filtran la inormación a otra facción que se hará cargo de ella. Su sede es el Templo Quebrado, ubicada en el Distrito Inferior.
La Cabala de la Desolación: Quienes no encuentran sentido en el multiverso. Conocidos como los desolados, creen que la búsqueda de un significado cósmico es inútil. El multiverso carece de sentido y no debería tenerlo. Esa clarividencia de su visión cosmológica hace que muchos desolados se comprometen en aliviar el sufrimiento ajeno. La existencia ya es despiadada de por sí. Su papel en la ciudad es el de la caridad, la sanación y el alivio. Dan refugio a cualquiera que lo necesite. Su sede es El Portal, ubicada en el Distrito de la Colmena.
La Guardia del Destino: Quienes celebran la destrucción y la decadencia. Conocidos como los hundidos, creen que el propósito de todo es desmoronarse. Nada dura para siempre, ni siquiera los dioses. No buscan la destrucción activa del multiverso, es algo que llegara de forma natural. De hecho no se oponen a la creación de cosas, pues a través de ésta llega la destrucción. Su rol en Sigil pasa por la producción y venta de armas en la ciudad. Son los que tienen la mayor red logística para ese cometido. Eso les permite tener una importante influencia en el resto de facciones. Su sede es la Armería, ubicada en el distrito de la Dama.
Los predestinados: Quientes toman lo que pueden y más. Conocidos como los desalmados, el multiverso pertenece a aquellos que tienen la fuerza para tomarlo. El destino y la voluntad de los dioses son pobres excusas para los débiles que no luchan por sus deseos. Pero nada es gratis, se necesita trabajo, esfuerzo y dedicación y no todo puede ser tomado por la fuerza bruta. Su filosofía no es inherentemente malvada aunque los desalmados son tachados de insensibles y egoístas. Su papel en Sigil, es el de recaudar impuestos, cosa que a veces granjea una fuerte animadversión en la ciudad. Su sede es el Salón de los Registros, en el distrito de los Escribanos.
La Fraternidad del Orden: Quienes descubren leyes para encontrar la verdad. Conocidos como los jefes, examinan la realidad a través de tres principios: las leyes son representaciones del poder, el conocimiento es poder y el conocimiento de la ley es el poder supremo. Según los jefes hay tres tipos de normas: las más bajas son las Reglas que rigen el comportamiento de las personas. Después están las Leyes como las leyes de la naturaleza o los edictos divinos. Y por último están los Axiomas, leyes supremas que rigen la existencia y el poder de los dioses. En Sigil son quienes estudian, aplican y ejecutan las leyes de la ciudad. Su sede son los Altos Tribunales, en el distrito de la Dama. Junto con el Harmonium y los Eutanastas forman el Tripartito de la Justicia.
Las Manos del Caos: Quienes liberan a la sociedad a través del caos. Conocidos como los destructores, son una llama controlada. Se trata de una colección de individualistas radicales unidos bajo la bandera del cambio. Prenden fuego a instituciones individualistas y opresivas, dejando que de sus cenizas resurja algo nuevo. Se oponen a las leyes rígidas, en especial las que sirven a la burocracia. Operan en secreto por toda la ciudad. Inherente a su filosoía, los destructores no tienen ningún papel en la ciudad. Sus miembros están infiltrados en otras facciones vigilándolas para evitar que se vuelvan demasiado poderosas. Las Manos del Caos no tienen ninguna sede en la ciudad.
El Harmonium: Quienes imponen la paz por la fuerza. Conocidos como los cabezones, contemplan la existencia a través de dos estados: guerra y paz. Cuando los vecinos comparten el mismo punto de vista hay paz, el estado perfecto del multiverso. Por el Harmonium tiene como objetivo unificar el multiverso en paz, cueste lo que cueste. Los cabezones buscan eliminar la discordia por cualquier método posible. Primero usan la educación para expandir su filosofía y cuando ésta no funciona, la imponen a través de la fuerza. El Harmonium forma la guardia de la ciudad. La seguridad de las calles de Sigil depende de ellos. Su sede son los Barracones, en el distrito de la Dama. Junto con la Fraternidad del orden y los Eutanastas forman el Tripartito de Justicia.
Los Hombres de la Ceniza: Quienes creen que todos ya están muertos. Conocidos como los cenizos, los hombres creen que el multiverso es una vida después de la muerte y que todas las criaturas ya están muertas. La vida a la que se aferran los seres no es más que la primera etapa de la muerte. Los cenizos buscan comprender y experimentar las etapas de la muerte, la última de las cuales, según ellos, es la Muerte Verdadera: una trascendencia a un estado del ser más allá del multiverso. Sienten una importante fascinacón hacia los muertos vivientes porque piensan que la no-muerte es la precursora de la muerte verdadera. Su papel en la ciudad tiene que ver precisamente con los muertos. Son morgue, funeraria y tumba. Su sede es el Mortuorio, en el Distrito de la Colmena.
Los eutanastas: Quienes traen justicia a los que lo merecen. Conocidos como los verdugos, creen que la justicia fría e implacable es absoluta y que nadie está por encima de ella. Para ellos, un multiverso perfecto es aquel purgado de injusticias. Ellos no conocen la piedad y la consideran una debilidad a extirpar. Los verdugos no hacen leyes, igual que no dictan sentencias ni hacen detenciones. Ellos ejecutan el castigo sin clemencia. La forma más pura de administrar la justicia. Su papel en la ciudad es la de castigar a los condenados por la justicia de Sigil. Eso lo hacen en su sede, la Prisión, en el distrito de la Dama.
El Ojo de la Mente: Quienes crecen hasta la divinidad. Conocidos como los buscadores, consideran la experiencia y la exploración como medios para desarrollar el propio potencial. Asumiendo los retos y las maravillas del multiverso, las personas pueden aprovechar sus perspectivas y conocimientos no sólo para mejorarse a sí mismas, sino para moldear la realidad misma. Crecimiento y comprensión son las claves de la filosofía. El Ojo de la Mente nació de la fusión de dos facciones: el Signo de Uno y los Creyentes de la Fuente. El objetivo final de sus miembros es alcanzar la divinidad. Su papel en la ciudad está enfocado en la creación de herramientas y piezas, haciendo de complemento a la Guardia del Destino. Su sede es la Gran Fundición, en el Distrito Inferior.
La Sociedad de los Sentidos: Quienes encuentran la verdad sólo en la experiencia. Conocidos como los sensibles, perciben el multiverso a través de las vivencias. Sólo quien los experimenta todo puede aprender y comprender la totalidad de la existencia. Los sensibles viven cada momento como si fuera lo único que existiera. Al principio buscan las sensaciones que deleitan los sentidos pero conforme maduran también buscan experimentar los malos sentimientos. Los sensibles tienen mala fama entre los que no entienden su filosoía, son vistos como gente superficial y de poco fiar. En la ciudad son los encargados de llevar la diversión, la alegría y el arte a toda la ciudad. Su sede es el Pabellón Cívico, en el distrito de los Escribanos.
La Orden Trascendental: Quiénes actúan sin dejarse llevar por el pensamiento. Conocidos como los cifradores, sostienen que para que una persona alcance un estado superior del ser, debe unificar su mente y su cuerpo hasta que el pensamiento y la acción sean uno. Sólo actuando por instinto se puede estar en armonía con el multiverso. Los cifradores entrenan rigurosamente cada aspecto de ellos mismos. Aunque la mayoría de ellos se dedica al trabajo de su cuerpo, n importa el camino que tomen (atlético, artístico, artesanal...) practican hasta que el cuerpo deja de necesitar que la mente los guíe. Tienen su sede en el Gran Gimnasio, en el distrito del Mercado.