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Thuathza

La Historia

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24/06/2008, 16:59

Cuando el Cosmos entrego el Templo a los nueve Dioses, éstos tomaron formas humanoides y se instalaron en su nueva morada. El Cosmos les otorgó a cada uno una pequeña faceta de sí mismo, dándoles libertad para expresar sus poderes como lo desearan, y a la vez les otorgó emociones y debilidades.

Pronto cada Dios halló su lugar en el Templo, excepto por uno. Arezos, el primogénito, se paseaba por el Templo fastidiando y desordenando a sus anchas, tratando de acallar ese conocimiento que le torturaba. Sabia que no era él el preferido por el Cosmos, pues la Luz de Adelphos demostraba que era el Elegido, brillaba iluminando todo el palacio y los demas Dioses le respetaban, al contrario que a Arezos, al cuál nadie parecía apreciar.

En lo mas hondo de sí mismo, Arezos guardaba el sentimiento y el saber de que él no era más que un experimento, la primera prueba de la existencia, eso le dolía y le molestaba. Sin embargo, no había sido destruido, lo cual significaba que había una razón para su existencia, una razón que escapaba incluso a su conocimiento.

Mientras tanto, Nerfedos empezaba a sentir el punzante aguijón de la envidia, pues sentía que vivía a la sombra de Adelphos. Después de todo, él había nacido segundo, y su talento y su carisma no eran más que los restos del nacimiento de Adelphos. Nerfedos se corroía pensando que no había razón para que uno de ellos fuera superior, que Adelphos no era mejor que nadie, y que si los demás le seguían era porque eran demasiado ciegos. Y sin embargo, mantenía las apariencias, esperando su oportunidad.

Ereymos se mantenía fria y reservada con todos sus Hermanos, pero uno entre ellos logró tocarle. La Luz de Adelphos era perfecta en todos los aspectos, tal como Ereymos anhelaba, y dejó que le iluminara y le envolviera, amando a su Hermano por sobre todos los demás.

Y de este amor surgió Eulme, la primera Diosa menor. El Cosmos la reconoció, y permitió que sus poderes nacieran de los tan opuestos poderes de sus progenitores. Así Eulme se convirtió en Diosa de la Noche y la Luna.

A Asura le pareció graciosa y divertida la nueva Diosa, y ayudó a su madre en el crecimiento de esta pequeña Diosa, pues creía que Ereymos no la trataba tal como debía hacerlo una madre. Pero a la Diosa no le parecía bueno que le ayudaran, pues ella buscaba la perfección en soledad, y se creía más que capaz de cumplir su misión, por lo que, contra su voluntad, el rencor se encendió en ella.

Lentamente los Dioses maduraron, acostumbrándose a sus fortalezas y debilidades. La pequeña Eulme creció, y se ubicó junto a los demás Dioses. Pero entre los Hermanos las tensiones eran demasiadas

Drenas y Melenunde no se soportaban, y cada tanto estallaban en peleas. Melenunde, tan irritable, se enfurecía al ver la paz de Drenas, y perturbaba a propósito sus silenciosas meditaciones.

Mientras tanto, Durmeg simplemente se dedicaba a dormir sin hacer nada, ignorando cuanto ocurría a su alrededor, y Nerhu no podia soportar que se desperdiciara su existencia de ese modo, pues siempre creía que debía hacerse algo.

Pero en ese momento, antes de que los Dioses comenzaran a enfrentarse, Adelphos tuvo una Sueño, en el que sus Hermanos dejaban de lado sus diferencias, y se disponían a crear la mas grandiosa de las obras, la Creación, un sitio donde podrían entretenerse y dejar de perjudicarse entre sí. Obedeciendo su Sueño, Adelphos reunió a los Dioses en el Grán Salón del Templo...