Partida Rol por web

Un café en medio de la nada

1 - Nos encontramos en el café de siempre.

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15/02/2026, 20:42
~Directora de juego~

Notas de juego

A ver, se hace lo que se puede, ejem. Pero me mareo. Esta es la disposición de todos los que están ahora. No hice al barista ni los cocineros. Esos andan por otro lado.

Es para que vean cuánta gente hay ahora mismo.

Me quedó como el cu...o

T.T Perp se entiende, right?

Hay mesas de 6 personas, de dos y de 4. Si se ve chiquita la foto, pongan el mouse, den con el botón derecho y elijan "abrir en nueva pestaña".

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16/02/2026, 04:40
Tobías P. Molina
Sólo para el director

Tobías llegó a su asiento y apenas recibió mensaje de Melanie suspiró. No había tiempo, ya no. Algo en sí activó una paciencia infinita como si de la mano del Buda mismo en su grandeza absoluta fuese, y escuchó al Presidente Milei de manera flexible y puntual, dejando solo los datos importantes. "Conurbano", "Extensión", "Desapariciones", "Muertes posibles y más", así como las medidas consideradas, y tal. Soltó aliento entonces y se empezó a enfocar del todo, ya no podía ser el mero Transeúnte, el viajero errantín o lo que pudiese ser en estos días de paz, ahora el Mímico tomaba forma y sus neuronas concentraban todo su poder, se hacía de posesión con la braincell tan legendaria que ocurría cuando las personas optaban por usarla. Se volvía el habitante de las tinieblas manifiesto.

Sombrío a plena vista.

Primero, comenzó a repartir sus objetos de nuevo. Sí, él era un peleador por deseo y enseñanza de su maestro y mentor, pero su comodidad y final amor era con la introversión del creador, ahí en ese mundo circular y cerrado, extendible a gusto conveniente y luego retractable. Su posición era ideal y a la vez molesta, el más cercano a la puerta con sus reflejos, lejos del molesto tipo, Rubén o Roberto, el Trollface Humano, vamos, cerca de las dos figuras conocidas, la mujer policía-guardia y el otro señor con actitudes humanistas como las suyas ahí junto a su pareja. Agregaba y quitaba cosas, calculaba, no paraba.

Movió rápidamente, primero, su bloc, parándolo en una 'v' inversa, ¿simbólico? quizá un poco, como todo lo es siempre. Esto para mover su lápiz bolígrafo delgado y pretender empezar a trazar algo. Aún en medio del Apocalipsis él crearía su obra, sin importar qué, pero esta un farol, y el farol de un farol, porque lo siguiente sería ponerse con su móvil... Y dejarlo ahí, mirando las palabras de Melanie. Podía desesperarse como hace un minuto pero el flujo perfecto le daría los resultados. Podía casi ver el cuentagotas del tiempo que se iba reduciendo poco a poco y actuaba en consecuencia. A un costado puso su ordneador desde su mochila, de nuevo... Y agregó un cuarto gesto. Sí, cuatro, un número tan ominoso como impecable. Cuatro patas de una silla, cuatro paredes, cuatro estaciones, cuatro extremidades, etc., este cuarto acto era... ¡Otro pucho!

Pero dicho "pucho" o cigarro sería fumado soltando el humo de lado a lado, cual dragón. Y aún si solo fuese un huevo de dragón, un mero pibe en la vida, soltó ese humo cual arrogante gradón adulto para distraer más y agregar a su farol. En esto.. Comenzó su Requiem de Acciones. Daba paso a la gran fiesta de caos ordenado y de selección accional para proceder ante la adversidad más absoluta, ante el desconocido. Ante las Sombras.

Su primera acción era la de absorber información por montones, multi-facetas, multi-tasking infinito, o en realidad no. Muy como su mochila no tenía espacio infinito ni era una bag of holding tampoco su mente era un procesador infinito, por ende, absorbería cada cosa que pudiese de otros alrededor, tanto como fuese, o por último lo que pillase, total, el Mímico comenzaba obsrvando primero. Mientras hacía esto, comenzaba un trazo... Un trazo simple sobre ese bloc sujeto en la forma de una pequeña pirámide, tapando vista, bloqueándose a sí mismo de otros, negando vision y favoreciéndola en su pantomima engañosa cual de ninja, digamos. Otra referencia y... Siguiente acción en su requiem de Kuroro Lucifer.

Su siguiente acción sería esta vez ignorando las existencias de los presentes tras sacarles lo posible en datos. Esta vez quería hacerse un mapa mental del café, sumando las decenas de veces concurrido aquí en estas semanas más ahora, justo ahora, en donde estaba el meollo del asunto. Que las puertas, que los caminos traseros, los baños, la cocina aquella que se veía de reojo remotamente, que si saltar por encima del counter fuese posible, que si tenían estos espacios cortados para abrir o bajar en la misma estructura del counter donde se separa a los cajeros y staff de clientes, la barra, eso, la barra, que si incluso espacios entre las mesas para correr... O acelerar hacia, de tener qué, sí, con implicaciones de posible violencia pero, todavía no, por suerte. Todavía.

A medida que su farsa se volvía real, como era debido para el Actor, para el Sombrío y Mímico, trazaba, en automático, casi sin mirar. Estaba creando a un heroíno, ejem, héroe o protagonista principal con rasgos obviamente de un estilo caricatura-manga-anime con ciertos pelos caóticos y un rostro potencialmente optimista... ¿Sería más joven, más desgastado? Su mano izquierda (no era ambi-diestro, aunque pudiese fingirlo también) tipeaba lentamente en el ordenador, nada menos, preparando su siguiente acción. Y una pausa entre el dibujo, otra calada al pucho, y... Ella. Un interceptus del 4 sagrado-maldito en el 2, a la mitad. "Dividamos a la mitad esta hostia que consacra el cuerpo del Señor". Sí, como las hostias que podría tener que llegara dar si es que lo invitan a hacerlo, sí.

Mely, ché, te mando mi ubicación ahora que vine a B.A.

P-por favor estáte segura, pero si... si tenés problemas...

Toma la mejor opción, ¿sí? Yo estoy viendo el asunto por mi lado.

No podía ni quería negar del todo ni aceptar por completo las insistencias del Presidente puramente porque últimamente, si la niebla realmente era letal, y Melanie estaba en un lugar cerrado, era mejor para ella. ¿pero lo estaba? si no podía mantenerse en un espacio cerrado ni donde él pudiese ayudarla, prefería que ella rajara PERO YA hacia acá. Era complicado. Tras haberle enviado efectivamente su ubicación mediante WSP, pues eso, tocaba seguir...

Su tercera acción en el requiem sólo vendría de la mano de un pucho muerto, como la muerte del número cuatro oriental y un trazo inicial del que sería protagonista de su próxima obra. Con esto, reforzaría bien rápido el trazo de este guapo protagonista, que, a ciencia obvia y del ojo cósmico que miraba todo (...) era un Tobías obviamente anime-ificado y más tierno-cool. Usó el mismo móvil con el que mandó mensaje a Melanie para sacarle una foto bien decente, no tenía nombre todavía pero había quedado tantito decente para un bosquejo sin arrojarse del todo a más. Con esto, lo transfirió entre las redes de datos internas de su propio mundillo cerrado y, pasando a enfocase en el ordenador, subió la foto en redes sociales (que los Instagrams, que los Twitters, incluso el Discord aquel medio flojo pero activable como lo era el capricho humano, todo a la vez) y apeló a su fanbase, por pequeña que fuese. Un solo germen traería la cosecha. Procedió a tipear.

 || Mis estimados y presentes.

Hoy comienzo a hacer una obra nueva, que derivará en un One-Shot.

Por ahora esto es un bosquejo del posible protagonista, consistirá en una obra de suspenso estilo seinen con un par de géneros extras misteriosos, ya saben~

¡Si tienen interés, por favor decirlo, y acepto sugerencias y comentarios, críticas incluidas, gracias!

Atentamente:

Noob. ||

Subió esto casi simultáneamente en todos lados para generar posible interés, casi a simultánea vibración de la manecilla del reloj, porque cada gota de segundo contaba, cada átomo de niebla que avanzaba. Usando su aptitud para expresarse en el internet, ponderaría cuanto resultado daba esto para empezar a 'arrear' a quienes conocían su arte y su potencial aún mantenido en la oscuridad... Hasta hoy, en que mostraba finalmente la p-...osibilidad de hacer algo finalmente. Y sí, "Noob" era su apodo por razones tan obvias como inescrutables, pero no podemos perder tiempo porque su acción 4 tiene que venir como un combo 1-2, como un puñetazo y luego otro, jab y luego golpe largo, en cadena, no puede esperar.

Rápidamente y al prender otro cigarro espectro de esperanza anticipada la condena, traza un poco más, dando detalles al dicho prota y comenzando a sentir el flujo en su mano, ese que ocurría cuando daba buenos golpes o hacía buenos dibujos, misma diferencia. Y pasó a cambiar en un flash tanto el internet de su móvil como el de su ordenador a los datos que tenía desde su país, desde Chile. Saldría caro, sí, pero era necesario para evitar detección digital posible. Sin embargo su pila de engaños sobre engaños sobre engaños (la finta de la finta de la finta de la finta que finteaba otra finta más) hizo un doble cambiazo: Pasó a posicionar su PC de nuevo en la Wi-Fi normal del café pero no su móvil, como si "se hubiese equivocado, ai~" pero hubiese "olvidado cambiarlo en el otro dispositivo", coartada perfecta o al menos potente el muy hijo de su madre. Y pensar que no era mala persona, eh.

Y así, mediante el móvil que estaba en datos propios, por ende otra red, mientras su PC estaba en modo 'inocente', empezó a escribir con sus dedos cuales tentáculos de pulpo, buscando en absolutamente todo maldito lado y fuente posible habida y por haber las palabras claves absorbidas. "Conurbano", "Niebla". Buscó en el chat con Mely sobre el lugar que dijo ella. "San Telmo!" casi murmuró en un peligroso Eureka al pillarlo/recordarlo rápido. Agregó eso y finalmente dejó fluir. Quería efectivamente oponer al Presidente ahora en contraste y 'buscar los rumores', saber todo de todos lados e informarse en tiempo real.

Por lo que entendía Melanie no estaba tan lejos, y si bien entendía que según el comunicado, la niebla iba de afuera hacia adentro, ella podría escaparla y venirse acá, suponía, si es que no se había alejado mucho o ya estaba envuelta por la niebla. Miró brevemente hacia arriba o mejor dicho ninguna parte y, entre su cigarro y sus manipulaciones, su apego y su miedo, buscó refugio, cerró sus ojos un segundo y pidió piedad al Iluminado y sus enseñanzas, soltó aire, contaminado o no, y meditó brevemente, rezando o simplemente esperando, queriendo, simplemente procurando que por favor, ella estuviese más bien cerca.

Así, su cuerpo anticipaba y antelaba, lleno de paranoia hasta desbordar, que si alguien le miraba feo, que si le preguntaban algo, que si se desesperaban, que si le apelaban, que si lo miraban feo (dos veces, repetida, mira que la paranoia es real eh), que si querían pegarle que si no que si le exigían algo cualquier cosa, hasta olvidándose las comas. Su cuerpo temblaba con la preparación del tonto que forjaba su propio camino hacia la derrota con su insistencia e impaciencia, pero a su vez con la paciencia del que sabía ver venir una tormenta miles de kilómetros antes sin mover ni un músculo aún ardiendo por dentro. Tocaba esperar y...

Granjear.

- Tiradas (5)

Notas de juego

Ahora sí.

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16/02/2026, 13:39
Martín Salcedo

Martín permaneció inmóvil mientras la voz del Presidente se expandía por el café como una segunda atmósfera, más densa y pesada que el aire mismo, y aunque las palabras hablaban de niebla, de desapariciones, de disciplina y de encierro, lo que verdaderamente comenzó a inquietarlo no fue la magnitud del anuncio sino el modo en que Camila se había quedado quieta frente a él, demasiado quieta, con el rostro pálido y los ojos abiertos en una fijeza que no era simple sorpresa, sino algo más profundo, algo que parecía estar confirmando un temor que ella ya traía consigo. No apartó la mirada de ella, ni siquiera cuando el murmullo del café murió por completo y los ventiladores siguieron girando con esa indiferencia mecánica que ahora resultaba casi ofensiva, como si el mundo no hubiese cambiado de eje en los últimos treinta segundos.

“Esta niebla mata.”

La frase resonó, pero no en abstracto, sino encarnada en la imagen inmediata de Camila saliendo sola a la calle, caminando hacia una redacción, buscando una noticia, acercándose —por vocación, por impulso, por necesidad— a aquello mismo que podía destruirla. Sintió entonces un impulso primario, casi instintivo, de protegerla, no como quien se erige en héroe ni como quien impone una voluntad, sino como quien comprende de golpe que todo lo que habían discutido minutos antes —Rosario, el estancamiento, el miedo a que algo se rompiera— se volvía insignificante frente a la posibilidad concreta de perderla en un fenómeno que ni siquiera alcanzaban a entender.

Camila… —dijo finalmente, pero su voz ya no tenía la tensión argumentativa de antes, sino una gravedad nueva, más profunda—. Mirame.

Apenas inclinó el cuerpo hacia adelante, reduciendo la distancia entre ambos como si ese gesto pudiera funcionar como barrera física frente a lo que ocurría afuera, y en un tono bajo, casi íntimo, añadió:

No vas a salir a cubrir nada de esto. No ahora. No así.

Miró entonces las enormes vidrieras que daban a la Avenida de Mayo, la luz todavía dorada filtrándose con aparente normalidad. Volvió a ella.

Decime la verdad —susurró, esta vez sin dureza alguna—. ¿Desde cuándo sabías que esto no era un simple rumor?

Mientras aguardaba la respuesta, Martín dejó que la mirada se desplazara lentamente por el salón, recorriendo con una atención casi obsesiva cada rendija en las molduras, cada junta imperfecta entre las vidrieras y la madera, cada espacio mínimo bajo la puerta giratoria por donde pudiera filtrarse algo, cualquier cosa, imaginando esa niebla no como una abstracción lejana sino como una presencia paciente, capaz de encontrar el más pequeño descuido para colarse sin ser vista.

- Tiradas (1)
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18/02/2026, 11:40
Dante Becker

"Proteger a los civiles" si, el tema es que trabajaba con muertos, no con vivos. Esa parte de la clase se la perdió, pero bueno lo que dijo la radio era lo que habría que hacer.

Se acercó al vidrio y pispeó a ver si había algo de esa niebla o de momento nada, después de todo era la ley, pero dudaba que alguno de los presentes sepa que era detective o algo de eso y mejor mantenerlo así, sino empezarían las preguntas de que escondís el gobierno y esas cosas, era un simple engranaje más en una máquina gigante.

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18/02/2026, 22:20
~Directora de juego~

Ciudad de Buenos Aires
Barrio de Monserrat
8:15 de la mañana - sábado

Tobías había vuelto a su mesa, estaba con su teléfono y había colocado el ordenador a su lado. Parecía concentrado. En cuanto a Martín, continuaba sentado a la mesa con la que parecía ser su pareja. No por eso el mensaje del presidente no había calado en él. Lo mismo que en Dante, quien fue la que se puso de pie y se acercó al vidrio de uno de los ventanales del café, con aire concentrado.

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18/02/2026, 22:20
~Directora de juego~

Tobías no podía seguir en ese estado de transeúnte. La vida lo ponía a prueba, lo ponía en una prueba que parecía inverosímil, sacada de una historia de locos. 

Suspiró y se puso a ordenar sus pensamientos. 

Lo primero que hizo fue organizar su equipo (ver lo que traía y eso). Su posición espacial también fue tomada en cuenta: estaba bastante cerca de la puerta, era el más cercano a ella (la lejanía del tal Roberto era un plus).

Mientras se hacía el que seguía con su block, garabateando algo, volvió a la pantalla de su teléfono móvil y a los mensajes de Melanie. Puso su ordenador al costado y tomó otro pucho entre sus dedos. El tiempo parecía estar volviéndose más lento, más importante. En ese momento, mientras el humo formaba firuletes en el aire, empezó a absorver información del entorno... y de sus participantes.

Fue consciente de que una de las personas mantenía una calma entrenada. Poseía una actitud de esas personas que trabajan bien bajo presión. La musculatura de su cuerpo denotaba entrenamiento físico. Este hombre sacaba su móvil y lo abría con serenidad. No parecía estresado en el mal sentido, pero sí alerta.

(Tirada exitosa, captas: vibra de gente de la policia o del ejército)

Alrededor siguió mirando, sin dejar de esconderse en el cuaderno sobre el cual se mantenía dibujando.

Escuchó hablar en chino, o algo que sonaba así a la pareja de personas con rasgos orientales. La mujer sollozaba, el hombre intentaba consolarla en ese lenguaje. Era evidente que quería calmarla, lo decía el tono de su voz. Entre las palabras que se dijeron, las cuales llegaron lejanas, captó el nombre del esposo: Li.

(Tirada exitosa, captas: pareja de chinos, seguramente marido y mujer. Personas desesperadas con la noticia, pero aun mantienen una calma de gente que sabe tratar con el estrés.)

En ese momento Tobías vio a otra pareja, dos hombres. No pareja romántica sino (tal vez) amigos, hermanos, colegas de trabajo. Uno de ellos se agarraba la cabeza, el otro negaba. Tenían pinta de catedráticos, de gente que trabaja usando su cerebro. Uno de ellos vestía con camisa, un blazer (con parches en los codos) y pantalones de vestir. Parecían sorprendidos, pero no movidos por la locura del pánico.

(Tirada exitosa, captas facultativos, gente con alto nivel de instrucción)

Finalmente, pensando en esa niebla, Tobías estudió el local. Lo que le preocupó de inmediato fue la puerta giratoria. Aquella representaba, arquitectónicamente, una pesadilla logística en una situación de asedio. Mientras que una puerta batiente común se cierra y se atranca, la giratoria es un "mecanismo vivo". Siempre hay un espacio de aire atrapado entre las aspas. Al girar, la puerta actúa como un ventilador centrífugo que "succiona" pequeñas cantidades de niebla y las deposita dentro del café.

(Tirada exitosa, captas el problema de sellar esa puerta. Es el punto débil de esta sala)

Tobías también quería hacerse un mapa mental del lugar. La entrada principal era aquella por la cual había ingresado (no parecía haber otra), la de la puerta giratoria. Al fondo estaba la barra, desde donde los mozos buscaban los pedidos y donde también había alguien haciendo café. A la izquierda de la Barra/Mostrador había otra puerta. Esas eran las dos únicas puertas que pudo advertir. 

Respecto a los ventanales, eran amplios (cosa común en un café o restorán). En total contó unos seis. Dos estaban tras la zona del mostrador, en donde trabaja el personal.

Demasiados ventanales, no dejarían pasar la niebla (si no se rompían, por supuesto). El mostrador del café se podía saltar si apoyaba ambas manos y tomabas impulso (entre 95 y 105 cm). Las mesas estaban bastante cercanas unas a otras, pero se podían correr sin problema. No eran fijas. Los baños, la cocina... eso no estaba a la vista. Tendría que ir a explorar tras aquella otra puerta para averiguarlo.

 

Notas de juego

1/2 Avisame si me olvidé de alguna pregunta xD me mandaste un pedazo de la Biblia jajajaja.

Todo bien, me gustó mucho.

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18/02/2026, 22:21
Melanie Puentes

Mely, ché, te mando mi ubicación ahora que vine a B.A.

P-por favor estáte segura, pero si... si tenés problemas...

Toma la mejor opción, ¿sí? Yo estoy viendo el asunto por mi lado.

La respuesta fue inmediata.

Es cerca de donde estoy. Voy para allá...... (nunca usaba la cantidad correcta de puntos suspensivos).

San Telmo era un barrio aledaño con Monserrat. Dependiendo en qué calles se hallaba, podría llegar más tarde o temprano. La pregunta pertinente, en todo caso, sería: ¿cuánto tardará en llegar la niebla? Los cristales no mostraban todavía ningún rastro, pero el cielo ya no estaba soleado como antes. Parecía gris. No era una buena señal. Si estaba en un lugar cerrado, mejor que ella se quedara allá.

Si quisiera decirle eso vería que el móvil de la chica no volvía a atenderlo. Podría ser por dos motivos: que no quisiera perder un minuto de tiempo (más que lógico) o que la niebla había llegado hasta ella (espantoso incluso de imaginar).

Tobías se sacó el pensamiento de la cabeza y siguió con su lista de acciones:

Se puso a trabajar en su personaje, le sacó una foto y la envió a sus seguidores. Por fortuna las redes y la internet no habían dejado de funcionar así que algunos respondieron al instante.

Algunos se emocionaron aunque no sin dejar de expresar su temor por lo que estaba pasando. Otros, como Sofia3420, incluso de tener algo de hype por el fenómeno. En realidad en las redes sociales la gente no se mostraba muy inteligente la mayor parte del tiempo...

En Instagram obtuvo muchas reacciones y, muchas más, entre sus redes privadas. Pero la gente lo seguía, y respondía. Eso lo mantendría comunicado con el exterior y le permitiría también ser un faro de información para los de "afuera". Entonces le llegó otro mensaje de Melanie.

Tobías hizo un cambio en sus configuración de la red. Su móvil se desconectó de la de Argentina y, en cambio, para usar los datos de su país de origen (Chile). En cuanto al ordenador, lo dejó conectado al wifi del café (que andaba bien todavía). Usando el primer aparato, empezó a buscar datos sobre la niebla y también sobre el posicionamiento de su chica.

Estaba en lo correcto, su localización no era lejana al café. Eso le dio algo de esperanza.

Entonces le llegó otro mensaje, era ella.

-Cerca del café. La niebla tanbién. la nieblacerca del cafee

La sangré se le heló. En nada llegaría Melanie, pero también la cosa esa y el bobo de Roberto quería salir, invitándola tal vez a entrar en el proceso.

Notas de juego

2/2

No te puse más datos del fenómeno por el factor tiempo. Como que ya usaste mucho en averiguar todos los detalles, pero eso no quita que en el próximo te devele lo de la investigación con tu celular.

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18/02/2026, 22:22
Beatrice Allende

-¡Esto es una pelotudez gigante! -estallaba Roberto, para sorpresa de nadie. 

-Como todo lo que dice ese imbécil -puntualizó. -Cristina, Milei, Macri... ¡Todos unos inútiles! Mirá si me voy a creer esta sarasa!!*

Su pareja se mordió los labios, pero sí que habló cuando él empezó a recoger sus cosas.

-¿Qué hacés?

-Nos vamos a casa, eso hacemos. Total con lo que tardan acá me iba a ir igual. ¡Y sin poner un puto peso!

Biff, el camarero, se armó de paciencia. En este momento él, más que miedo, definitivamente tenía ganas de meterle a Roberto un bandejazo en la jeta*

-Señor, mire el cielo. Está cambiado -dijo una mujer, de cabello castaño lacio y que parecía asustada, pero en control.

-Está nublado. Eso solo, déjenme de joder!!!!

-Pero...

Su novia dejó la oración inconclusa, viendo una furia en sus ojos que conocía demasiado bien.

Notas de juego

*Jeta = cara.

*Sarasa = cuento, relato.

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18/02/2026, 22:24
Camila González

Martín no dejó de mirarla, incluso cuando el discurso del presidente había terminado y todos se habían quedado en silencio. Unos instantes después del comunicado, se habían producido los primeros intercambios de palabras. Las estatuas humanas volvían a ser personas, pero aún con mucho miedo. Camila también tenía miedo. La chica que iba tras la nota caliente, la que quería meterse en lo profundo del mundo criminal, ahora parecía palidecer con el traspasar de los segundos. Y Martín, conociéndola tan bien, no dejó de notar ese rasgo.

Pero así y todo ella era indómita. La reportera de vocación, aquella que no busca un “copia-pega" sino un artículo completamente hecho por sí misma. Esa vocación que, en estos momentos la podría poner al filo de una muerte desconocida, casi irreal. Eso activó un instinto de protección en su pareja. 

 Todo lo discutido hacía un rato, que había parecido tan relevante, ahora quedaba en segundo plano.

 Mirame.

Ella accedió. Sus ojos, dos faroles de luz que emitían una mezcla de miedo y curiosidad, aun reflejaban amor. Lo quería, siempre lo había querido pero tenía esa manía de huir de ella misma para no fracasar.

Martín se inclinó un poco hacia adelante y le preguntó.

—No vas a salir a cubrir nada de esto. No ahora. No así.

Él la leía tan bien como siempre. Podía ver debajo de la careta, por eso mismo la había convocado aquí, a hablar. Porque sabía que Camila era mucho más que esa chica racional y fría, esa que solo ama su trabajo.

-No, sé que no. No así… pero tenemos que transmitir.

Sus ojos claros buscaron que entendiera.

-Tenemos que usar los móviles, lo que sea. Tenemos que grabar lo que pase. Algo va a pasar, esto no es mentira… no es exageración.

Decime la verdad —susurró, esta vez sin dureza alguna—. ¿Desde cuándo sabías que esto no era un simple rumor?

Camila tragó saliva, negó con la cabeza y se explicó.

-No, no sabía. Solo es que... cuando venía para acá, Andrés, el diseñador de la revista, me mandó una foto de esa niebla. -Paró un segundo, recordando y poniéndose más pálida. -Pensé que me estaba tomando el pelo. Porque había algo en su foto... no solo era la niebla. Se veía raro: un perfil pero flotando. Sí, una persona flotando en medio de eso.

Camila tomó aire. Sacó su teléfono celular y le mostró una foto, mientras le seguía hablando.

-Le dije que se dejara de joder, que hoy no estaba de humor. Pero no me respondía. No... no me dijo más nada.

Se pasó la mano por la frente, pero dejando la otra asida a la mano de Martín.

-Después empecé a ver post virales en X, en Instagram... en todos lados. Esto empezó hace menos de veinte minutos. Esto es grande. Está en todos lados, eso te decía. 

Se mordió los labios para evitar parecer débil.

-Andrés, Andrés no creo que me vaya a responder más.

Martín miró la foto: ese tipo flotando así entre la neblina que lo cubría todo. Miró alrededor, buscó todos los puntos de acceso que notaba en el café. Por ahora solo ingresaban las motas de polvo danzando entre los pocos rayos de sol que quedaban en el cielo que se había puesto gris, plomizo.

Ojalá fuera señales de una tormenta... pero no era eso.

-Tenemos que hacer algo, amor. Tenemos que prepararnos.

Mientras escuchaba atentamente a Cami, por el rabillo del ojo, fue consciente de que el tráfico en la calle se había acelerado. Los coches parecían ir realmente rápido.

Escapando de algo...

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18/02/2026, 22:25
Lorena Paredes

Lo que la mayoría hizo en conjunto, sin siquiera pensarlo, fue mirar hacia los ventanales del café. Fuera, habían notado algunos cambios: no es que hubiera rastros de la niebla; la ciudad seguía despejada, pero sí que el cielo había cambiado. Se había vuelto más gris, como si de pronto el sol hubiera sido tapado por nubes que el pronóstico nunca había anticipado.

Desde una de las mesas, en la que se hallaba ,una familia de tres la chica más jovencita había roto a llorar mientras sus padres la abrazaban.

La voz de la madre, una mujer de cabello rubio y largo, tansmitió.

-Lore, tranquila. No pasa nada...

Ella le acariciaba la cabeza, mientras su esposo intentaba comunicarse mediante su móvil con alguien.

-Mamaaá... mamaaá tengo miedo!!

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19/02/2026, 00:08
~Directora de juego~

Una enorme responsabilidad le habían puesto sobre los hombros. Si bien ella era una detective, y parte de su misión era proteger a los demás, nunca la habían preparado para algo a este nivel. De hecho, todo este asunto parecía sacado de una película de terror o de ciencia ficción, no de la realidad. Sin embargo, aquel punto no hizo mella en la voluntad de Dante, quien seguía férrea a cumplir con su deber.

Lo primero que se le ocurrió es ver, sin exponerse, lo que estaba pasando afuera.

Desde la protección de la vitrina del café vio cómo, por la calle Lima (cruzando Avenida de mayo) el tráfico venía con una velocidad increíble. No cabía duda de que las personas trataban de escapar de ese fenómeno lo más rápido que podían, pero terminarían provocando un accidente. Era de entender que aquellos que habían sido tomados de prepo por el mensaje de Milei, mientras estaba en su auto, no iba a permanecer en el vehículo a esperar morir de inanición.Así y todo, Dante no podía prever que no murieran de maneras peores.

Iban a morir muchos el día de hoy... lo único que tenía que tratar de impedir era que fuesen los del café.

Miró nuevamente afuera. El cielo estaba nublado, pero no había señales de la niebla. ¿O es que todavía no se había dado cuenta de ella?

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19/02/2026, 11:04
Martín Salcedo

Martín sostuvo el teléfono un segundo más de la cuenta, como si estuviera esperando que la imagen se acomodara sola, que el tipo ese flotando resultara ser un reflejo trucho, una sombra cruzada, una joda de edición mal hecha. Pero no. No había glitch, no había truco, no había nada que desarmar. Y eso, justamente eso, le clavó un frío en el estómago mucho más pesado que cualquier discurso grandilocuente en cadena nacional.

No hizo escándalo. No levantó la voz. Le devolvió el celular despacio, casi con cuidado, y la miró fijo, tratando de descifrar no solo el miedo sino cuánto de todo eso ella ya había asumido antes que él.

“Flotando”.

La palabra le quedó dando vueltas como una moneda en el aire.

Cami… —dijo bajo, más grave que antes—. Si Andrés te mandó eso y después no hay nada más de él...

El cielo se había puesto gris. No era paranoia. La luz ya no era dorada; era opaca, pesada, como si alguien hubiera pasado un trapo sucio sobre la mañana. Era ella. Había en Camila una electricidad rara, una mezcla de cagazo y vocación que él conocía demasiado bien. Ese brillo que le aparecía cuando había quilombo, cuando la cosa se ponía turbia y ella quería estar en el medio. Lo había visto antes, sí, pero esto no era una nota incómoda ni una interna política. Esto era otra liga.

Escúchame bien —dijo, inclinándose un poco, sin soltarle la mano—. No vas a salir a buscarlo, no ahora. No sin saber con qué mierda estamos tratando. Decime que no vas a hacer ninguna locura —murmuró—. Decímelo ahora.

De reojo vio el movimiento nervioso en las mesas, la nena llorando, el tipo mirando el cielo como si fuera a darle una explicación. Afuera, los autos empezaban a ir demasiado rápido para esa hora. Martín no esperó a que ella contestara. Le apretó la mano con más fuerza, no brusco, pero firme, como quien necesita asegurarse de que el otro está ahí, de que no se va a evaporar como esa figura en la foto.

Ven —dijo apenas.

Se puso de pie y la ayudó a levantarse sin soltarla, como si ese contacto fuera ahora una cuerda de amarre. Caminaron hasta la cristalería grande que daba a la Avenida de Mayo, avanzando despacio, sorteando sillas, miradas y ese silencio espeso que se había instalado en el café. Ese vidrio tan sólido parecía poca cosa en ese momento.

"Si eso empieza a meterse para acá cerramos todo y no sale nadie", pensó para sí mismo.

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20/02/2026, 22:33
Tobías P. Molina
Sólo para el director

Tobías era poco a poco consumido por una creciente neurosis, que, de tornar peor, se convertiría, exactamente en eso, algo peor. Poco a poco sus ojos se llenaban de unas tinieblas, de lo que en cierto videojuego insistente en su propia terminología, mencionarían con una palabra espectacularmente guapa por su potencia y sobreusada incluso:

Desesperación.

Pausó. Tras la última calada de su cigarrillo, este cayó al gran pozo, la fosa donde yacían los otros, sus cáscaras más bien y gran ceniza. Así mismo ceniciento estaba el cielo y él mismo sentía su sangre fluir. Y tal como sangre, o barro, o mierda era el flujo del río del tiempo ahora, lento, muy lento, el high de la nicotina que a su vez era tensante le hacía percibir. Paso a paso el tonto ese se iba. Justo ahora, justo cuando Melanie estaba por entrar.

¿Pararlo? ¿Y si él paraba o empujaba a Melanie? ¿Y si la dejaba pasar sin más convenientemente?

Paso a paso, avanzaba, el tiempo y sus decisiones, su caos. S O A C A O S A O S C S C O O A S C■■■■■■■■■.

Pausó. Pensó en dejar entrar la desesperación, en morir, en ir afuera y ser consumido por la niebla. En moler a palos a Roberto Rubén o R-comoseputasllame antes de que tocara la puerta, tenía la velocidad, pero... ¿pero y? ¿y qué venía después? Quería llorar, quería destruir, quería ser destruído, salvado, pero entonces recordaba, recordaba mientras las manos oscuras del Yomi amenazaban (e invitaban seductoramente) con jalarle a su cómodo abrazo, en la nada misma.

No, no podía. Tobías debía pelear, debía trazar suavemente el dibujo del futuro que quería entre las infinitas tinieblas, en un lienzo de huesos en blanco, tenía que trazar su propio camino con su voluntad, jalarse a sí mismo, si eso tenía sentido. No había cabida hoy para Dios y su salvación. Ni el Iluminado Buda mismo tenía la responsabilidad de dar su mano, no del todo. Así, actuó.

Un paso, otro luego, lo primero que se aprende en artes marciales, casi todas o todas, es el juego de pies y pasos.

Y lo segundo, es apuntar. Ya sea una patada, una llave/agarre, o un pu(ñe)tazo.

Y haría un poco de las tres.

Al salir, casi dejando que la silla hiciera 'Clack' al zafarla tan súbitamente de su no tan gordo culo, avanzaría justo en el instante-posición de tiempo-espacio unificados por la teoría de Einstein para quedar cuando Rubenberto (¿Robertén?) estuviese a medio metro de la puerta giratoria, esta peligrosa arma que, en algún momento debía cerrar por su deducción de 'absorber niebla' que tuvo antes.

Así, haría tres cosas físicas en una y una cuarta 'social'.

Pero partamos con la social.

- Ché, eh. -Sonrió lo más brillosamente posible. Si era falso, o tonto, hasta mejor, de cierto modo, como el equivalente sináptico de una granada flash por mal que fuese tirada, bastaba.- Mirá que se te quedó la bichetera antes de irte, eh, mira.

Apuntó a la mesa donde él estaba que memorizó antes perfectamente con un movimiento de su cara. Hasta pronunció la "ch" en "ll" deliberadamente para sonar legítimo un 0.1% más, cada GOTA contaba.

Y ahora, a lo físico. ¿Qué sucedía mientras Roberto (Rubén según él, Rubenberto, vamos) era falseado por el Sombrío para ganar apenas SEGUNDOS (o sea, gotas en el tiempo) en pro de que llegara su adorada?

Pues primero, un toque en el hombro simple, 'suave', pero que preparaba intención futura, inmediata. Segundo, sutilmente la pata, em, pié puesto justo frente al de él, casi como un pisotón de combate pero no, sin embargo puesto surrepticiosamente cosa de pararle el avance durante el bulo verbal. ¿Y tercero?

Pues sí, su otra mano, la que no lo tomaba, preparaba un jab (puñetazo rápido de box) en caso de que todo saliera mal. Todo o nada.

¡No cedería ante la desesperación, no aún! "Escojo ser esperanza", pensó.

 

Notas de juego

CAOS pero chiquito como dictó el dado del tema personal. No hay post público por ahora porque ya sabes razones y OACS.

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21/02/2026, 12:17
Dante Becker

Miró al pelotudo que estaba gritando -Si queres salir, hacelo ahora, pero una vez afuera no te arrepientas y quieras volver- Le dijo de manera firme, no iba a jugarse la vida por un pelotudo que no conocía y que encima era desagradable como persona.

-Esto es simple gente, o aprendemos a trabajar en equipo y cerramos esto o nos morimos y la verdad yo no tengo ganas de morirme por una niebla tóxica por gente que no quiera o no sepa cooperar- Golpeó una mesa con el puño y miró a los presentes, a ver que querían hacer, el que quiera irse que se vaya y se verá que pasa con la niebla, nada cura la estupidez mejor que el espanto.

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21/02/2026, 21:00
~Directora de juego~

Ciudad de Buenos Aires
Barrio de Monserrat
8:20 de la mañana - sábado

Martín y su pareja se habían levantado de la mesa para, juntos, acercarse a una de las vitrinas del café y ver que andaba aconteciendo en la calle. También ahí estaba Dante, expectante. Pero como era de esperar, las cosas se empezaban a caldear. Sobre todo con Roberto, ese tipo era insoportable cualquier día de la semana... ni hablar de este sábado bizarro y peligroso.

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21/02/2026, 21:04
Director

Martín y su pareja (Camila) habían abandonado su asiento a fin de ver lo que pasaba, afuera. Pero, a diferencia del tarado de Roberto, ellos no tenían la intención de salir. La calle estaba agitada, el tráfico iba a toda velocidad con sus conductores seguramente intentando llegar a casa o, al menos, ponerse a salvo de lo que fuese que estuviera comiéndose la ciudad.

Entonces, la mirada de ambos se desvió hacia la derecha, donde un coche había frenado bruscamente. Aunque amortiguado, el chirrido de las llantas fue inconfundible. De él salió una chica, corriendo con urgencia hacia el café, el cabello revuelto y la cartera flotando mientras golpeaba el pavimento. Estaban seguros de que venía hacia allí. En el momento en que la vieron correr y el taxi reanudó su marcha, notaron que el cielo se volvía cada vez más gris. De pronto, una niebla espesa y nebulosa comenzó a surgir de todas partes, engullendo los edificios y todo a su paso.

Ella alzaba los brazos, en gesto de ayuda. Ya estaba a centímetros de la puerta del café, a la cual la niebla aún no había llegado.

Su grito llegó claramente Pues estaba acá nomás.

¡Ayuda, ayuda, abránme!

Los nervios le impedían darse cuenta de que la puerta giratoria estaba abierta y la niebla comenzaba a invadir. Todas las personas se levantaron de sus mesas, algunas retrocediendo y otras avanzando. Roberto agarró a su novia del brazo y comenzó a arrastrarla hacia la salida.

-No, Roberto, pará.

-Dale boluda. Tengo el auto enfrente, la p… que te parió!

Y ahí vino el bofetazo, directo en su mejilla derecha. Beatrice quedó estática, dejándose arrastrar.

Notas de juego

A ver, pongo todos para todos, acá nadie hace metajuego y así entienden bien el hilo de la historia que capaz sino se me corta, sin querer.

Este post es, más que nada, para Martín y Dante, que ven desde la vitrina.

xP

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21/02/2026, 21:05
~Directora de juego~

Aunque no lo quusiera interpretar en esos términos, la desesperación empezó a estrangular a Tobías. Era algo humano, puesto que lo que estaba viviendo salía de los estándares del estrés, pero así todo él no quería rendirse al pánico del que no puede ganar. Desde el soslayo estudiaba el entorno, fumando un pucho e intentando mantener el filo de la compostura.

Estudiaba a la gente y sus reacciones. Roberto era el más estúpido de todos los que estaban en el café (al menos por ahora) y eso lo ponía nervioso… sobre todo si ponía el ingreso de Melanie en peligro. 

Intentó refrenar sus pensamientos utilizando conocimientos del budismo para no perder el control. Era demasiado fácil dejarse llevar por el miedo y sus reglas caóticas, pero eso no favorecería a nadie (menos a sí mismo o a Melanie, que estaría viniendo hacia él). Así fuese en un coche o con sus piernas, la chica con esa personalidad tan avasallante que no había enamorado llegaría hasta el café. Estaba seguro de eso, así que actuó intentando no perder el eje de su cordura.

Entonces todo pasó en cámara lenta. Tobías se acercó a Roberto, que venía jalando a su pobre novia hacia la puerta. En ese mismo instante, sintió el grito de una chica pedir que abrieran. Delante de la vidriera, mirando hacia afuera, se encontraban Matías y su pareja (la chica rubia de cabello lacio). Todavía no había visto a Melanie, solo sentido el chirrido del auto y aquel grito posterior, que en ese momento no le pareció familiar.

Pero actuó justo a tiempo... porque mientras algunos abrían la puerta giratoria para que la muchacha pudiera entrar, el estúpido de Roberto intentaba acaparar todo el espacio disponible a fin de sacar a rastar a su chica.

Y él no se lo permitió.

Mirá que se te quedó la bichetera antes de irte, eh, mira.

Roberto giró el rostro hacia la mesa que hacía segundos estaba ocupando junto a Beatrice. El camarero, Biff, le abría la puerta giratoria a una morocha de ojos desorbitados. Tobías aún no miraba hacia allí, pero lo haría luego. En este momento: un suave toque de hombro, su pierna movida apenas un tramo, el justo para que Roberto se tropezara con ella. Lo trabaría en el instante en que Tobías usaría todas sus emociones en un puñetazo directo.

Roberto no lo ve venir. Entre el fastidio por una niebla que no entiende, una novia que no debería tener de prisionera, y su ego que es más enorme que su cabeza (sumado a la supuesta billetera dejada sobre la mesa) le impide ver el golpe. Para cuando lo hace ya es tarde.

Un ruido sordo da en su mándibula. y el sujeto cae hacia atrás, zarandeando los brazos por el aire como pato herido en medio de la laguna.

Y justo ahí, con el puño aun cerrado, Tobías se gira y la ve: su chica, agitada, con la mirada desencajada, pero a salvo. Junto a ellos en el café.

Notas de juego

(Tirada exitosa 1, pararlo con el pie) 

(Tirada exitosa 2, puñetazo)

Más que nada para Tobías, pero todos ven lo que se pueda ver.

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21/02/2026, 21:06
Sergio Pérez

Mientras el caos se desata de golpe. Cuando la niebla ya no es una amenaza sino algo tangible, aparece un hombre sosteniendo varios manteles, doblados, entre sus manos callosas.

-La puerTA!! -indica con voz potente. -Usemos esto en las rendijas.

Los manteles son de tela, de lino grueso por lo que pueden servir (un poco al menos) para tal fin. 

El sujeto le tira las llaves a Sam, la camarera, quien va corriendo a cerrar la puerta giratoria solo luego de que la muchacha de afuera, Melanie, se encuentre dentro. Usando el propio movimiento de la puerta, antes de cerrar del todo, este hombre coloca los manteles en la base de la misma (donde el espacio por el que entra el aire es mayor). No pierde un minuto, trabaja con la misma concentración que un cirujano en medio de la operación de un enfermo grave.

La niebla ya estaba en la vereda, arrastrándose como si respirara.

Empujó la puerta giratoria hasta frenarla de golpe. No cerraba. Nunca cerraba.

—Mierda…

El sujeto del fondo vino a dar una mano. Arrancó un mantel de una mesa cercana. La tela era gruesa, pesada. Mejor. Lo enrolló torpemente y lo metió a presión en la ranura entre el vidrio y el marco. La niebla tocó el otro lado. El vidrio se empañó al instante.

Agarró otro mantel. Esta vez lo aplastó contra la base de la puerta, empujándolo con el pie hasta que quedó encajado.

Empujó con el hombro, trabando la hoja.

La niebla todavía no llegaba, pero ya estaba ahí nomás.

Notas de juego

Todos!

Este hombre estaba en la cocina, por eso no lo puse en el planito de las mesas. Es el jefe de cocina.

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21/02/2026, 21:09
Roberto Sanz

Mientras todo se desarrollaba a cámara lenta aunque iba muy rápido, la frase de Dante resonaba con fuerza.

-Esto es simple gente, o aprendemos a trabajar en equipo y cerramos esto o nos morimos y la verdad yo no tengo ganas de morirme por una niebla tóxica por gente que no quiera o no sepa cooperar.

Golpeó una mesa con el puño y miró a los presentes con ojos decididos. Respecto a Roberto, que ahora no parecía tan machito que digamos, le dio a entender claramente:

-Si queres salir, hacelo ahora, pero una vez afuera no te arrepientas y quieras volver

La niebla no había entrado, pero ya empezaba a rodear, de a poco, todo el café. Todos los ánimos de pelea de Roberto parecieron flaquear. Tenía un cagaz.. bárbaro.

-No... yo. Yo ayudo con los manteles -dijo, tocándose el lugar donde Tobías había golpeado.

-Pero esta te la voy a cobrar...-amenazó, por lo bajo al mangaka.

Notas de juego

Aunque es interacción con Dante, para todos.

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21/02/2026, 21:25
~Directora de juego~

Notas de juego

Bueno, terminamos esta escena. Las respuestas, van en la que sigue. Si es posible, pongan todo público excepto un secreto o si se separan físicamente.

Me parece mejor.

Pero obvio, me pueden sugerir otra cosa.

Fin de Escena 1