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Hong Kong Nocturno

La Isla de Hong Kong

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18/06/2008, 00:30

LA ISLA DE HONG KONG

“La isla”, tal como se conoce popularmente a Hong Kong, es la base para toda una serie de enormes hoteles, edificios de oficinas futuristas de asombrosa arquitectura, elegantes mansiones, parques de recreo y modernos centros de ocio. Todavía sigue albergando las comunidades chinas más viejas de la colonia, cuyas retorcidas y estrechas calles son vestigios de un estilo de vida muy diferente. Las tranquilas villas pesqueras se acomodan junto a playas de turistas, y el clamor de las abarrotadas comunidades flotantes se apaga en las pacíficas excursiones en la naturaleza de la isla que aún permanece incólume. Los rascacielos desnudos se posan sobre las ondulantes y verdes colinas del centro de la isla, reflejando miles de colores hacia las oscuras y agitadas aguas que esperan debajo.

Incluso de noche las calles están rebosantes de humanidad, gweilo y chinos, filipinos e hindúes, todos inmersos en un crisol cultural y puestos a cocer. En las retorcidas calles de Wanchai y el Distrito Oeste los tenderos trabajan hombro con hombro con los vendedores del mercado nocturno, mientras las radios y los televisores hacen sonar diferentes emisoras que se mezclan con toda una cacofonía de carcajadas, conversaciones, reprimendas y lisonjas. Las tiendas atraen a ancianos que llegan a beber cha (té) y a “pasear” a sus pájaros mascota, enseñándolos en elaboradas jaulas de bambú.

Entre las múltiples conversaciones de las gentes, los pájaros se pían unos a otros, tal como aprendieron a hacer. Por toda la isla, el olor de lozarias flores bahunillas, se funde con el humo de los coches, el gasóleo, el aceite de sésamo y el jengibre. Los olores de las personas (cuerpos duchados y no duchados, aftershaves y perfumes) se combinan con el penetrante olor a mar salada del puerto y con los omnipresentes palitos de incienso.

Desplazándose entre el gentío, los silenciosos cazadores acechan a sus presas sobrenaturales, mientras las propias presas se emplean en su propia búsqueda de Chi (la fuerza vital que necesitan para sobrevivir). Los emprendedores y hombres de negocios van aprisa de reunión en reunión, dando un rodeo respetuosamente en torno a un fang shih que estudia su compleja brújula y que le indica al propietario de una casa cómo liberarse de los malos espíritus que le acechan. Barcas, transbordadores y otras embarcaciones llenan los puertos y esperan a descargar sus toneladas de productos, o a librarse de sus apiñados pasajeros. Uno de estos transbordadores es guiado hacia la seguridad del muelle por una invisible mano espectral que hábilmente cambia la dirección de una barca a tiempo de evitar una colisión.

Los Vástagos occidentales observan desconfiados desde sus altas oficinas, como si vivieran en las nubes, preguntándose si es acertado volver a caminar por las calles ahora que los Kuei-jin han vuelto a reclamar su isla. Las hadas vibran regocijadas en un concierto celebrado en el Centro de las Artes de Hong Kong y beben abstraídas en la belleza de la música y de los mortales, arrancando después el Yugen de un grupo de rock que actúa en la plaza de los deportes.

Los caballos galopan briosos junto al césped del Club de Jockey en una carrera que aprovecha la claridad de la noche, mientras en los sampanes chicas solitarias se mueven al ritmo del rock y dejan ver posturas de supuesto éxtasis sexual en la penumbra (toda una falta de intimidad), rodeadas por las gentes pesqueras de un refugio para los tifones. En solitario, caminando en la oscuridad de una reserva natural, un Khan Bastet se deshace de su uniforme de policía, alargándose y estrechándose para dejar paso libre a la bestia de sus entrañas y así poder vagar en la noche. En una tranquila callejuela olvidada un barbudo anciano invoca a una entidad, canjeando varias vidas futuras de servicio al Rey Yama Mikaboshi como pago por el poder de efectuar una venganza por agravios.

Oriente se encuentre con Occidente, y ambos esperan lo que el futuro les depara, algunos con ansiedad, otros ladeando la cabeza y mascullando resignados. Los dragones se hunden más y más en sus pétreos lechos. Así es Hong Kong.

EL DISTRITO CENTRAL

La peculiaridad de Hong Kong radica en el contraste: los groseramente ricos frente a los pobres de las chabolas; maravillas tecnológicas yuxtapuestas a las herramientas tradicionales; la ciencia comparada a la superstición; el moderno y febril mundo de hacer dinero situado al lado de los antiguos misterios. En ningún lado de Hong Kong el mundo de las finanzas y de los negocios es más aparente que en el Distrito Central. Incluso en el centro quedan unos pocos pequeños oasis de calma, como un templo emplazado entre titánicos rascacielos, o una pagoda ocupando el patio de un moderno conglomerado.

Lo primero que salta a la vista en Central es que no se halla en el centro de Hong Kong; se encuentra en la costa norte, ligeramente hacia la mitad occidental de la isla. El creciente Puerto Victoria, un paisaje de edificios imposiblemente altos, crea un nervioso puzzle de formas blancas entrelazadas, dispersadas aquí y allá con colores grises, marrones, rojos deslustrados o brillantes negros.

Oscuros arbustos y arbolillos combaten el vacío de los escasos huecos que hay entre edificios, y se alzan tras ellos ondulándose hacia el Pico, alto y lejano.
Muy pocos de los titánicos edificios de Central traicionan la simetría de cuatro manzanas de las modernas ciudades americanas y europeas. Una escalonada estructura octagonal mira por encima del hombro a un edificio de fachada curva, que acaba asemejándose a una tarta de cumpleaños de diez pisos agujereada a intervalos regulares. Un laberinto acristalado entrecruza muchos niveles superiores, mientras abajo calles de múltiples pasajes se retuercen y giran en torno a los edificios, encontrándose y convergiendo, separándose y abriéndose en plazas, ramificándose en bellas hojas de trébol, unas encima de otras.

Radiante, vibrante, repleto de humanidad, ya sea de gentes de camino al trabajo o de vuelta a casa, este dinámico centro neurálgico nunca duerme. Central es el país de las hadas de las luces chispeantes y de los vivos colores tras la oscuridad. El blanco-plateado enmudece frente a un dorado suave, acentuado con púrpura, azul, escarlata y verde, enfatizando las curvaturas y detalles arquitectónicos de cada rascacielos y hotel de lujo. Brillantes carteles de neón parpadean con los nombres de compañías y símbolos nocturnos.

Los clubes de noche y los restaurantes hormiguean con la afluencia de los nativos y turistas.

Si la principal consigna de Central es el dinero, su manifestación exterior es el movimiento constante y desesperado. La arrolladora y pujante energía que los mortales del distrito exhiben logra mantener el vital puesto de Hong Kong en el mercado. El éxito de la ciudad se menoscaba a sí mismo, ya que cada obstáculo superado conduce a otro más alto, que ha de saltarse incluso con más habilidad. La constante ansiedad, la competición y la compulsión china por éxito engendran una gran riqueza, pero también abren el camino para que se extienda la corrupción.

Todo está a la venta; nada es sagrado. Favores, deudas, vendettas, usurpaciones hostiles, soplos de información confidencial y blanqueo de dinero prosiguen sin obstáculos junto a la descarada violación de las leyes, del impacto en el medio ambiente, de la seguridad de los trabajadores o de la preocupación básica por la vida humana. Todo vale. Si los turistas piensan que la vida nocturna es decadente, que esperen hasta que echen un vistazo al estilo de los grandes negocios de Hong Kong.

Los sobrenaturales de Hong Kong son como el eco de sus contrapartidas mortales, por los que sólo se interesan los shen de preocupaciones más espirituales. Los Kuei-jin que siguen sus Dharmas pueden ser benévolos (cosa extraña para los que están familiarizados con los Vástagos occidentales) y preocuparse más por su impacto en los mortales que les rodean.

Naturalmente, muchos Kuei-jin también dan rienda suelta a su crueldad, mucho más de lo que la mayor parte de los mortales cree posible. Los Hengeyokai engrasan los engranajes del comercio, viéndolo como una metáfora de la perpetua revolución de la Rueda de las Edades. La mayor parte de los Changelings opina que Central es un lugar demasiado frenético y distante para ellos, y que carece de todo excepto de sueños de avaricia y de posesión.

Los templos se dejan ver aquí y allá, inyectando necesarias dosis de color. Algunos de los edificios más viejos, tambaleantes recuerdos del gobierno colonial, siguen poblando los chauvinistas sueños del imperio que creó en Hong Kong moderno. Aunque los transeúntes llenan las calles, por la plazas y escaleras, aquí y allá, la gente aún encuentra huecos para realizar sus pausados ejercicios de tai chi. El lugar es eludible: Central es realmente pequeño en comparación con las “grandes ciudades”. Un paseo desde Central hasta La Bahía de la Carretera Elevada, por ejemplo, puede llevar poco más de una hora. Muchos Kuei-jin lo hacen, vagando por las calles de Occidente o Wanchai en medio de las muchedumbres, saboreando el pulso de la ciudad y el rico Chi que flota en el ambiente.

Central dispone de pocos edificios históricos, en parte como consecuencia de la manía de Hong Kong por echar abajo edificios prácticamente nuevos para construir otros aún más altos o impresionantes. Pero esto se debe principalmente a que la gran fuerte de negocios de Hong Kong crece sobre lo que hace apenas un siglo era agua. Prácticamente todo Central descansa sobre tierras ganadas al mar. A pesar de su falta de carácter antiguo, el distrito dispone de estas famosas (e importantes) características.

EL MUELLE DEL TRANSBORDADOR ESTRELLA

Como aventura poco corriente en tan moderno ambiente, docenas de transbordadores estrella de colores verdes y blanco de dos pisos cruzan el puerto desde el Tsimshatsui de Kowloon, hasta el Distrito Central de Hong Kong, unas 450 veces al día. Son parte de la vida diaria (también ofrecen tours por el puerto) y llevan tanto a turistas como a gentes del lugar, que aprovechan los ridiculos precios y la comodidad del transporte disponibles cada pocos minutos. Los residentes de Hong Kong eran tan asiduos a la línea de Estrella que cuando se propuso cobrar un precio de 5 centimos por viaje hubo auténticos disturbios.

Hoy, con los túneles que atraviesan el puerto, el FTC (Ferrocarril de Tránsito Colectivo) e incluso los helitaxis, los transbordadores ya no son los únicos juguetes de la ciudad.

De todos modos, aún ofrecen una forma de viaje más tranquila, más romántica, con un poco más de misterio y de belleza tras la oscuridad, cuando las fantásticas luces se reflejan chispeantes en las oscuras aguas del puerto. Mientras los nativos leen los periódicos o discuten los índices, los turistas entornan la vista hacia la miríada de embarcaciones que pueblan Puerto Victoria (sampanes, juntos, cargueros, barcos cisterna y otros transbordadores), todas maniobrando en busca de espacio en un puerto que va contrayéndose de año en año con cada plan de reclamación de terreno.

Una vez llegados a puerto, los viajeros salen del atracadero por un paso inferior. Después del breve y relajante viaje son arrojados al ajetreo de Central, de vuelta a la cotidianeidad de los negocios.

EN EL PUERTO

Elevándose sobre el puerto hay dos edificios que llaman la atención. El primero es Casa Jardine, de 52 pisos y claveteado con hileras de claraboyas, que merece de sobra su nombre Chino: “La Casa de los Mil Orificios”. El centro de Información y Obsequios de La Asociación de Turistas de Hong Kong ocupa su lugar en el sótano de la galería comercial de Casa Jardine. Sin embargo, los edificios dominantes en la zona del puerto son las torres de azulado cristal del a Plaza del Mercado, que aloja a la Bolsa de Valores de Hong Kong y a importantes bancos y compañías de comercio internacional.

CALLES PRINCIPALES

Tres calles paralelas atraviesan Central, enlazando el lugar con el Distrito Oeste de Wanchai. En Central, la Carretera Queens, la más alejada del agua, lindaba con el puerto en 1860. Los grandes hongs comerciales como Jardine, Matheson & Co, o Swine & Co, que dominaron el comercio de China del té, la seda y el opio (y que ahora tienen en enormes tajadas), construyeron sus oficinas principales a lo largo de la Carretera Queens y establecieron su dominio sobre la zona portuaria. Hoy la calle es el paraíso del comprador, lleno de caras joyerías y grandes almacenes. La carretera Des Voeux, la calle principal, fue le corazón del distrito comercial de Hing Kong casi desde que empezño a edificarse en esas tierras reclamas.l Los bancos de Hong Kong y de Shanghai, y el Banco de Canton, se establecieron en la Carretera Des Voeux en su correteo por Hong Kong. La Carretera Connaught, construida en las tierras recién reclamadas al puerto, se transforma en la Carretera Harcourt según va hacia el este, en dirección a Wnachai. Cruzando la Carretera Connaught de Central se encuentre la Plaza del Monumento.

PLAZA DEL MONUMENTO

Este verde parque frente a la Torre del Banco de China tuvo una estatua de la Reina Victoria. Ahora, como testamento al excesivo celo finaciero de Central, alberga una estatua de Sir Thomas Jackson, director de los bancos de Hong Kong y Shanghai durante 30 años. Es un lugar abierto, agradable, con fuentes y bancos para sentarse. La Plaza del Monumento es normalmente un oasis de calma. Los domingos el lugar se inunda de mujeres filipinas (amahs) que almuerzan y se reúnen en su día libre. Algunos Shen se han dado cuenta de que al anochecer el parque constituye un lugar tranquilo donde los encuentros privados rara vez se ven interrumpidos.

GALERÍA CENTRAL

Dependiendo del punto de vista, la Galería Central está al límite oeste del Distrito Central o abarca el margen este del Distrito Oeste. En la práctica, es similar al Distrito Oeste. Fácilmente localizable por los olores procedentes del este, ya sea desde la Carretera de las Reinas o la Carretera de Des Voeux, el mercado está al 100% de su actividad desde buena mañana, cuando se entrega pescado fresco, carne, aves, frutas y legumbres. Entre los 300 tenderetes se dividen varios pisos según los productos ofrecidos: pescado vivo, angulas, tortugas, cangrejos, pollos y codornicres se sirven en el piso de abajo, mientras que las carnes se encuentran un piso más arriba y las frutas y legumbres en el tercero.

La Galería Central marca el comienzo (o el fin) del complejo de escaleras mecánicas de 1.200 metros de longitud que se eleva por la ladera hasta los Estratos Medios del Pico Victoria. Diseñado para facilitar las cosas a los transeúntes que viven en los Estratos Medios pero que trabajan en Central, estas escaleras y aceras móviles se abrieron por vez primera en el año 1933. Se elevan sobre los edificios, ofreciendo una asombrosas vistas de la ciudad. Las escaleras automáticas funcionan cuesta abajo desde las 6:00 hasta las 10:00, y luego son accionadas hacia arriba desde las 10:00 hasta las 23:00, tardando 15 minutos en ir desde los Estratos Medios hasta Central.

TECNOLOGIAS KIOSHO

De propiedad japonesa y más accesible que la mayoría de las firmas de alta tecnología de Hong Kong, Tecnologías Kiosho tiene a su alcance el más avanzado nivel de invenciones y manufacturas modernas. La sucursal en Hong Kong de la corporación con base en Tokio se especializa en el entretenimiento y tiene ánimo de ser la primera en los aparatos de grabación y reproducción audio/video más pequeños y conómicos del futuro. Los trabajadores pueden beneficiarse de la Academia Corporativa de Tecnologías Kiosho y de la asistencia en alojamiento y viajes. Los que cumplen las expectativas, ofrecen sugerencias útiles o actúan de forma beneficiosa para la empresa reciben a menudo recompensas que van desde pagas extraordinarias hasta reproductores de vídeo.

Con forma de abanico medio abierto, el Edificio Kiosho se eleva 45 pisos de altitud (es un enano comparado con algunos de los más altos edicios de Central). Kiosho Masahiro, propiertario de la firma, vive en el piso del ático, que tiene piscina cubierta y jardín.

LA ESTACIÓN DEL TRANVÍA DEL PICO

Antes de la llegada del Tranvía del Pico, un viaje hasta el Pico Victoria duraba tres horas. Desde 1880, cuando se introdujo el primer tranvía, la duración de la expedición se redujo a los ocho minutos. Es más el funicular más pronunciado del mundo que un auténtico tranvía, y sube desde su estación tras el Hotel Hilton, en el Distrito Central, hasta la Torre del Pico a más de 300m por encima del nivel del mar. Cuando el vehículo va alcanzado mayor altura los edificios van haciendose más pequeños. Se desplaza arriba y abajo por medio de unos cables de más de 1.500 metros, y se le considera el medio de transporte más seguro de Hong Kong. En el tiempo que lleva en marcha nunca ha sufrido ningún accidente, aunque se usa diariamente para transportar a trabajadores y escolares, además de a incotables turistas. Un pasaje personal se bifurca desde la Torre del Pico, girando en torno a ella y ofreciendo unas vistas de los Estratos Medios, de Central y del Puerto Victoria que quitan el aliento.

EL LINDERO

Típico del estilo e Central, el Lindero consiste en cinco pisos de elegantes tiendas modernas, tiendas que rodean un enorme atrio de 1.800 metros cuadrados. Más de cien tiedas forman el perímetro exterior, y en el centro se encuentra una magnifica fuente redonda cuyos chorros de agua son iluminados con brillantes luces. Si es necesario, la fuente puede cubrise para convertirla en un escenario. Se hacen exhibiciones y conciertos en la hora del almuerzo. Los Kuei-jin más jóvenes frecuentan el lugar en busca de "aperitivos" rápidos.

EL BANCO DE HONG KONG Y SHANGHAI

Fundado por negociantes chinos en el año 1864, este banco ha desempeñado un pappel fundamental en las financiación de la colonia de Hong Kong desde su nacimiento. Aunque ocupa el mismo lugar desde la década de 1880, el nuevo edificio del banco se completó en el año 1985. Conocido por las gentes de lugar como el "Edificio Robot", este triunfo/mostruosidad arquitectónica de 47 pisos tiene fama mundial, siendo la construcción más cara jamás hecha. Costó mil millones de dólares, y su singular diseño atrae tanto a serios arquetectos como a curiosos. Construido "de dentro afuera", los motores, maquinarias, piezas móviles y complejos apratos quedan visibles. Las cajas de las escaleras tienen barreras (por cuestiones de seguridad), pero todas están hechas de cristal. Los soportes estructurales son externos, con los muros escalonados colgados desde las torres, como si se tratase de un puente en suspensión.

El edificio se apoya en grupos de pilares, permitiendo a los visitantes caminar por debajo y echar un vistazo arriba, a través del cristal y hacia el atrio que está encima. Las oficinas abiertas ocupan el espacio central. Todo el edificio aborrecido por quienes sufren vértigo. Los leones de piedra guardan la entrada y las escaleras mecánicas están dispuestas en un peculiar ángulo. Las excentricidades del edificio se atribuyen al consejo de un fang shih que recomendó cuidarse de ofender a los espíritus (particularmente a un dragón cuyas vistas se hubieran visto bloqueadas por una estructura más opaca.)

EL BANCO DE LA TORRE DE CHINA

La otra cara de la moneda feng shiu:esta torre brillante cubierta de cristal reflectante y que incorpora secuencias de ángulos triangulares y prismáticos, aloja a la institución financiera de la República Popular de China. Con unos 400 m de altura, fue el edificio más alto de Hong Kong (y de Asia) hasta que fue sobrepasado por el recién terminado central Plaza. Diseñada por I.M. Pei, un arquitecto chino-americano, la Torre del Banco de China busca impresionar a Hong Kong con el poder y la posición dominante de China.

El museo Tsui de Arte, alojado dentro del ultramoderno exterior, contiene más de 200 obras, siendo muchas de ellas antigüedades sin precio. A pesar de los intentos por humanizar la estructura, las malas vibraciones se emiten desde la elevada y puntiaguda torre, y las gentes del lugar se refieren a ella como el escabroso y azul dedo de China.

DISTRITO OESTE

El atestado y extenso Distrito Oeste comienza tan solo a unos pasos de los rascacielos y lujosos hoteles de Central, pero estos pocos metros bastan para conducir a un mundo diferente. Siendo la parte más antigua de Hong Kong, el Oeste generalmente hospedó a mercaderes chinos y a colonos británicos. Los últimos pronto se fueron a un área con menos malaria, dejando el Oeste para los ch inos. Atiborrado de pequeños templos, mercados tradicionales, residencias abarrotadas y numerosos tenderetes, el Oeste mantiene mucho de su carácter, color y energía originales.

SHEUNG WAN

Sheung Wan, una telaraña de calles y estrechas sendas en dirección oeste desde el Mercado Central, dispone de mercados tradicionales y tiendas chinas. Se anexiona a la Terminal del Transbordador de Macao y se la considera la parte más representativa del Distrito Oeste. Desde los vendedores de huevos de la Calle Wing Sing (algunos de los cuales hacen los famosos huevos centenarios) a los tenderetes de Man Wa Lane, donde se hacen sellos oficiales conocidos comos "chops" en madera, esteatita o porcelana, los negocios de Sheung Wan parecen bastante más interesantes y singulares que las altas finanzas de Central. El mercado Oeste ha conservado su armazón edwardiano de ladrillo y hierro, pero aloja en su interior un centro de artesanía y manualidades. La fama de Bonham Strand viene de sus pujantes tiendas de serpientes, donde pone a la venta la hiel y bilis de las vejigas sumergidas en vino como cura para el reumatismo y para la mayoría de los males. Los barberos callejeros masajean hombros con remedios herbales al por mayor, cuyo principal ingrediente puede costar miles de dólares.

Algunos negocios de Sheung Wan pueden ser aún más raros, y algunos incluso son buenos abastecimientos para los Shen.

CARRETERA HOLLYWOOD

La Carretera Hollywood gira a través del distrito, abarrotada de tiendas, de vendedores de antigüedades, de objetos curiosos, de tenderetes que ofrecen de todo desde un mueble de madera negrusca hasta mamparas pintadas, de unos pocos boticarios chinos y de juntos para uso de turistas. Además, a lo largo de la Carretera Hollywood hay vendedores de ataúdes y tiendas que hacen ropas tradicionales de funeral con seda. Puede encontrarse casi de todo, incluyendo joyería, tomos místicos, drogas ilegales y objetos pornográficos.

TEMPLO MAN MO

El conocido Templo Man Mo se sitúa en el límite oeste de la Carrete de Hong Kong. Es uno de los más antiguos templos de Hong Kong, y sus adornos y su decoración interior evocan a la china continental de hace un siglo. El templo por dentro es ocuro y está repleto de un humo que emite en volutas cilíndricas en forma de campana. El nombre del templo deriva en sus dos aspectos: "man", que significa civil, y "mo", que hace alusión a lo marcial. El aspecto man está dedicado a Man Cheong (Dios de la literatura, patrón de los sirvientes civiles), cuya estatua está enfundada en una túnica roja y lleva un pincel de escritura, mientras el aspecto mo está representado por Kuan Ti (Dios de la guerra, protector de los peone dependientes, de los policías, de los militares y de las sociedades secretas, lo que contituye una intrigante combinación, ya que hace entrar por igual a los miembros de las tríadas, que roban a los peones de las tiendas su tasa de protección, y a la policía que intenta arrestar a las tríadas, para así trabajar codo con codo. Kuan Ti está ataviado de verde y sostiene una espada.

La principal atracción del Templo Man Mo son las prácticas adivinatorias que se hacen en su interior. La gente agita unos cilindros de bambú repletos de palitos inscritos hasta que uno de ellos se desliza hacia fuera. Entonces se le entrega al intérprete, que dice su futuro a la persona.

La calle de la Escala cruza la Carretera Hollywood directamente por el templo. La última de su clase, la Calle de la Escala es en realidad una pronunciada escalinata, utilizada en el siglo XIX por los tiradores de los sedanes, para ayudarles a llevar su carga más fácilmente hasta las áreas residenciales a lo largo de la Carretera Caín. Es uno de los pocos lugares de Hong Kong donde aún existen casas de otra época, con cotraventanas. Sus balcones sobresalen hacia la Calle de la Escala, haciendo que parezca casi un túnel.

"CALLE DEL GATO"

La Hilera Superior de Lascar fue llamado Calle del Gato. En nuestro mundo, el lugar alojó un notorio distrito criminal. La Calle del Gato también es conocida como el Mercado de los Ladrones. Los dos apelativos dan nombre a la calle. El lugar también se conoce por sus baratos rastros. Para lo más juiciosos hay disponibles otros objetos en este Mercado de la Calle del Gato, incluyendo pistolas, drogas y carnés de identidad falsos. El lugar también está salpicado de hostales desvencijados, refugios para los fugitivos mortales.

POKTULAN Y MUNICIPALIDAD DE KENNEDY

Aparte de las áreas residenciales, no hay mucho que ver más allá de Sheun Wan antes de alcanzar las Municipalidad de Kennedy en la costa oeste de Hong Kong, una excepción es el museo Fung Ping Shang de Arte Chino, que dispone de colecciones de espejos de bronce, cerámicas de alfarería neolítica a lo largo de varias dinastías, espadas y estatuas. También tiene una rara colección de reliquias Cristianas Nestorianas: más de 900 cruces, algunas de ellas cruciformes, otras en forma de pájaros, círculos, estrellas y svásticas. La gente puede ir paseando desde la zona de la Universidad de Hong Kong, hasta el museo. La Municipalidad de Kennedy es un lugar de la isla pasado por alto, y se encuentra repleto de viviendas desvencijadas, mercados, bajadas hacia el puerto, embarcaciones remolcando sus mercancías y juncos pintados con los tradicionales colores rojo y verde. La Municipalidad de Kennedy sirve como punto de destino para el contrabando marítimo que se produce a lo largo y ancho del Sureste asiatico.

EL PICO (Y LOS ESTRATOS MEDIOS)

El Pico, el lugar donde se vivía en los primeros días de la colonia, presume de sus fabulosas mansiones y ofrece unas vistas espectaculares de la ciudad y del puerto que se hallan abajo. Es un lugar de apartamentos de verano para ricos, pero fue poco más que un simple conjunto de rocas. Un esfuerzo concertado de plantación para reforestar el terreno lo transformó en un frondoso lugar inundado del piar de los pájaros. En los primeros años, el único modo de subir era caminando o yendo sobre un asiento sedán, y los racistas colonizadores prohibieron a los chinos el derecho a vivir en el Pico. Ahora las mansiones compiten por hacerse con bloques de apartamentos, empujándose para lograr las mejores posiciones, obtener las mejores vistas y conseguir la reputación de ser dueño o arrendador de estas propiedades. Desde lque los Hotungs rompieron la barrera y fueron la primera familia china que vivió en el Pico, el único criterio para residir fue disponer de un montón de dinero. Curiosamente, para ser alguien que se preocupa tanto por los "derechos humanos", el abogado Martin Lee, líder de los Demócratas Uniidos de Hong Kong, vive en el Pico en lugar de emplear su dinero para ayudar a los pobres.

Los Estratos Medios son una comunidad de elevados edificios de apartamentos y de atractivas casas al estilo de las del Pico. Ordenadas en torno a un saliente de la falda de la montaña, los Estratos Medios suministran unos alojamientos ligeramente menos prestigiosos que los del Pcio. En una ocasión se planeó potenciar el desarrollo de los Estratos Medios, pero la idea se suprimió debido a los terribles y costosos desprendimientos de tierra en los años 70.

WANCHAI

Wanchai, que una vez fue centro de reclutamiento para marineros, soldados y mercaderes marítimos, un lugar donde un simple pestañeo podía ser el preámbulo de una cita, ha caído víctima de los llamativos "clubes de anfitrionas", discotecas y bares de topless. Es aún el centro de la vida nocturna, y tiene mercados nocturnos que venden de todo, desde fruta hasta trajes de sastre )por no mencionar cualquier clase de sexo ilícito que pueda imaginarse)

El rostro de este infame bajo vientre de Hong Kong está experimentando un lifting en el mundo real. Los turistas occidentales y los nativos se amontonan en Wanchai como moscas en el estiercol, abandonándose en las atracciones más novedosas o en incontables fosos de la desvergüenza.

EL CENTRO DE LAS ARTES Y LA PLAZA CENTRAL

Los dos últimos méritos famosos de Wanchai son el anómalo Centro de las Artes, un lugar de 15 pisos que exhibe excelentes dramas, filmes y arte contemporáneo, y el notable Central Plaza. Hasta que no se construyó este último, la Torre del Banco de Hong Kong era la construcción más elevada de todo Hong Kong. Ahora ese honor a pasado a ser del Central Plaza. Sus 78 pisos están construidos con hormigón reforzado y coronados con una pirámide de cristal desde la que un mástil de seseta metros de longitud apunta hacia arriba. Nuevamente impresionados por la nueva maravilla arquitectónica, los nativos le dan el nombre de "La Gran Jeringuilla". Con los mueros enfundados en cortinas de cristal reflectante, engalanado con luces de neón y coronado por la pirámide que emite luces de colores controladas por ordenador, enl Central Plaza es el más brillante y llamtivo luchardor en la guerra para atraer la atención de todo el puerto.

VIDA NOCTURNA

La Carretera Lockhart encarna el carácter del distrito criminal de Wanchai. Incluso tras el golpe de estado comunista sus muchos bares y restaurantes siguen atrayendo a una gran clientela nocturna, y un simple garbeo por la calle, en la noche, despierta toda clase de groseras ofertas. Dejando Lockhart, bajo una tranquila callejuela se halla la Casa de los Siete Tigres. La mayoría de los bares de anfitrionas de Wanchai no son tan finos. Los clientes se ven inclinados a entrar en sucios locales, guiados por las promesas de bebidas baratasy de "modelos internacionales" donde una camarera en topless sirve las bebidas y crala amigablemente unos pocos minutos. Tras esto, otra camarera acerca la factura de 500 dólares de Hong Kong aproximadamente y señala un signo ilegible o prácticamente escondido que explica que hablar con la camarera cuesta eso por cada cinco minutos. Las protestas las aresuelven los miembros de las tríadas, que explican felizmente la situación y aceptan el dinero de los cheques de los visitantes, rompienso algún brazo o cuello si es necesario.

El mercado de Wnachai es similar al del Mercado Central, pero en las cercanías se encuentra el Templo de Pak Tai. Dedicado a Pak Tai, protector Militar y Emperador del Norte que tuvo a su cargo el mantenimiento de la armonía en la Tierra, no sorprende que el templo aloje artesanos que hacen tradicionales ofrendas de entierros, de papel y bambú. Estas delicadas obras de arte se queman para equipar a los muertos en el más allá.

VALLE FELIZ, PASATIEMPOS Y JUEGO

La atracción más conocida de Valle Feliz es su hipódromo, donde miles de personas apuestan el salario de un mes en una sola carrera. las apuestas en los ponyes son una de las dos formas legales de juego en Hong Kong. El juego es una manía entre los chinos, que han sido acusados de apostar cientos de dolares en cualquier cosa, desde qué ladronzuelo robará la cartera de un gweilo, hasta que mosca se posará antes en el plato. De interés secundario son los muchos cementerios, el Club de Cricket de Hong Kong y los jardines Aw Boon Haw, un llamativo "parque de recreo", prueba de que la idea de una Disneylandia China sería terriblemente desafortunada.

EL CLUB DE JOCKEY

Los purasangre corren en una pista casi tan vieja como la propia colonia, mientras que el exclusivo Club de Jockey de Hong Kong es un centro para la elite social. Se piensa que muchos de los verdaderos negocios de Hong Kong se dirigen desde los restaurantes de los clubes y los bares elegantes, donde los magnates de los negocios, los multimillonarios y los dignatarios gubernamentales se reúnen y relacionan.

LOS JARDINES AW BOON HAW

Los Jardines Aw Boon Haw son una ensalada de grutas, escaleras, grotescas estatuas de dioses y animales multi-colores de la mitología China, inscripciones en los muros que ilustran los muchos tormentos del Infierno y pagodas. Construidos por Don Aw Boon Haw, un multimillonario que consiguió su fortuna gracias al Bálsamo e Tigre, estos "jardines" constituyen una estrafalaria y sosa atracción.

Cerca de los coloridos y grotescos motivos decorativos de estos jardines hay una serie de campos de refugiados. Los escuálidos refugios están encuadrados tras alambradas de pinchos y constituyen el hogar de los desposeidos del Suroeste Asiatico, con una elevada proporción de lisiados, ciegos y enfermos que se aferran a sus lúgubres existencias.

LA BAHIA DE LA CARREERA ELEVADA

La Bahía de la Carretera Elevada era una bahía hasta que se puso en marcha el proyecto de reclamacíon de tierras en 1950. Hoy, gracias en parte al túnel, ha emergido como ciudad propia. Muy conocido por su gran refugio contra los tifones, la Bahía de Carretera Elevada alberga hoteles de lujo y el Centro de Comercio Mundial de 42 pisos, lleno de oficinas, locales nocturnos y restaurantes.

LA ORILLA

El Club Maritimo comparte el puerto con el refugio contra los tifones, y hace falta tener mucho dinero para ser admitido como socio. El famoso Cañón del Mediodía, un arma que apunta hacia fuera sobre el lindero, se disparaba cada día al mediodía cuando se estaba bajo el dominio de los britanicos. Aunque quedó inmortalizado en una línea por Noel Coward, ese deber recayó sobre uno de los Hong de 1880 como expiación por algún trapicheo victoriano.

TIENDAS Y RESTAURANTES

La Bahía de la Carretera Elevada puede confundirse fácilmente por una continuación de su vecina al oeste, Wanchai, al menos en cuanto a las tradicionales tiendas del lugar que venden de todo, desde efigies para funerales hasta sartenes. Cerca del Hotel Excelsior, que desde lo alto mira al refugio para los tifones, hay un bloque de baratas tiendas de distribución propiedad de japoneses, cines y cientos de tiendas más pequeñas que venden cámaras y reproductores de CD. Pero la Bahía de la Carretera Elevada es notoria sobre todo por su establecimientos gastronómicos: la Calle de la Comida, de una superficie de 7.200 metros cuadrados, contiene unos treinta locales que atraen a unas 100.000 personas a la semana, donde comen manjares pekineses, japoneses, hindúes, szechuan, e icluso bistés al estilo americano. Los restaurantes vietnamitas, rusos y alemanes se encuentran en la Avenida Hysan, entre docenas de boutiques.

EL PUNTO NORTE Y MÁS ALLÁ

El Punto Nort y otros límites se sitúan al este del Pico Victoria. Son lugares desatrados que albergan áreas industriales y apartamentos de gran altura. Las principales atracciones son el Templo Tam Kng en Shau Ki Wan y un enorme cementerio chino en Chai Wan. Muchos complejos de apartamentos medios ocupan la mayor parte del Punto Norte y de los otros distritos en dirección oeste. Aparte de unos pocos cines y grandes almacenes, esta área no es de gran atracción turistica.

Dejando atrás el Punto Norte y situándonos en la Bahía de Quarry, tenemos el Hogar funerario de Hong Kong, el mortuorio más grande de la isla, y también los encargados de las pompas fúnebres. La Bahía de Quarry ahora dispone de Taikoo Shing, una reciente ciudad situada a elevada altitud, y Ciudad Plaza I y II, un área de tiendas y ocio con cines, bolera y pistas de patinaje sobre hielo.

EL LADO SUR DE LA ISLA

Shek O, Stanley, Bahía de la Repulsa y el Parque del Océano se encuentran en la cara sur de Hong Kong. El lugar tiene costas rocosas, playas blancas y pequeñas villas pesqueras, pero no edificios de oficinas ni fábricas: es tranquilo o ruidoso, dependiendo del área que se visite. El Parque del Océano, el acuario más grande del mundo, tiene atracciones que van desde el Acuario de Tiburones alos funiculares, pasando por el Teatro del Océano y el Dragón, una de las más grandes montañas rusas jamás construidas, sin olvidar el museo animatrónico conocido como el Reino Medio, que devuelve la vida a 5.000 años de historia china. El Parque del Océano es parecido a los toboganes acuáticos y playas de plástico de Water World.

SHEK O

Shek O es principalmente conocido por su playa, donde se reúnen los bañistas de los domingos. Escondidas más allá de la Villaa Shek O y del mercado de sus bañistas, hay unas hermosas y lujosas mansiones propiedad de algunos de los más ricos residentes de Hong Kong.

STANLEY

Fundada tiempo antes de que los ingleses le dieran el nombre de Stanley, esta municipalidad debe su existencia al pirata Cheung Po Tsai, qeu capturó la isla en el año 1770. Aunque es más tranquila durante la semana que la mayor parte del resto de Hong Kong, el mercado de Stanley y la playa reúnen a miles de visitantes os fines de semana. Cerca de la villa se halla la Prisión de Stanley, donde los japoneses internaron prisioneros de guerra británicos en la Segunda Guerra Mundial, y también el Cementerio Militar de Stanley. Ambos traen recuerdos del sombrío pasado de Hong Kong.

LA BAHÍA DE LA REPULSA

Alzándose contra el telón de fondo de las verdes montañas, por las que el ejercito japonés efectuó la invasión en el año 1941, el famoso Hotel Bahía de la Repulsa mira desde lo alto a la frecuentemente ensanchada playa de la Bahía de la Repulsa. El balneario se convierte en una casa de locos cuando las personas que toman el sol acuden a él en masa. Llamda por los barcos de guerra Repulsa HMS, también llegó a servir como base pirata.

ABERDEEN

Aberdeen tiene fama por su ideal fondeadero a prueba de tifones, qeu constituye el hogar de unas 20.000 personas, de las 70.000 que viven del mar. Pero no han de confundirse con las gentes del mar vietnamitas, que huyeron de su patria en los años 70, ya que estas gentes son pescadores chinas que han hecho sus hogares sobre sampanes y juntos, y así lo llevan haciendo desde hace siglos. Estas gentes se dividen en dos grupos: Los Tanka y los Hoklo. Ninguno de los dos grupos ha encontrado la aceptación entre los chinos, y los comunistas los miran con recelo y desdén. En nuestro mundo, en años recientes se han puesto en marcha iniciativas para construir escuelas y alojamientos para ellos.

Aunque para la mentalidad de la mayoría de los turistas es sinónima del "romance" de Hong Kong, esta ciudad sobre el agua es poco más que un tugurio flotante. Aberdeen es conocida por los nativos como Seal Hong Kong o "pequeño Hong Kong". El Templo de Tin Hau vuelve a la vida cada abril, cuando las playas de Aberdeen se inundan de toda clase de barcas chillonas para celebrar las Fiestas de Tin Hau, que típicamente vierten grandes libaciones de sangre sobre las olas. Puede que realmente la diosa se vea agasajada, pero sobre tiburones no hay duda.

RESTAURANTES FLOTANTES DE ABERDEEN

Aunque ya no se encuentran propiamente en el Puerto Aberdeen, los famosos restaurantes flotantes de Hong Kong, con sus exteriores tallados y brillantemente pintados, pueden encontrarse en la basinica de los yates, cruzando el Club de Embarcaciones de Aberdeen y la Marina. Aunque pueden alcanzarse mediante transbordadores, la mayoría de la gente prefiere un viaje más romántico sobre el agua a bordo de sampanes, llevados a remo por ancianas. Un mortal incendio a bordo de un enorme restaurente flotante en 1971 convirtió la embarcación en un iniferno en cuestión de minutos, y por ello los propietarios separan las instalaciones de las cocinas de lo que es el interior de la embarcación, y las ponen en áreas cercanas más seguras. Estos restaurantes flotantes, iluminados de noche por cientos de luces, son unos elegantes y sugerentes sitios donde cenar.

A dos minutos de distancia de Aberdeen está la isla de Ap Ley Chau, famosa por sus constructores de embarcaciones. Yates, transbordadores, balandras, lanchas motoras, juncos... Pueden construir lo que uno quiera, incluyendo juncos fabricados por métodos tradicionales, lo que significa que prima la sensibilidad sobre el diseño.

EL HONG KONG SUBDESARROLLADO

La mayoría de los visitantes, no se dan cuenta hasta que llegan de que las comunidades desarrolladas de Hong Kong abrazan las costas de la isla, y que apenas penetran en su interior. Casi todo esta zona de Hong Kong es virginal y está destinado a la preservación de su naturaleza.

EL ZOO INDÓMITO

Al contrario que otros zoos, parques y jardines botánicos de Hong Kong, el Parque Natural de Aberdeen es una reserva abierta de la naturaleza, pensada como un control al descontrolado crecimiento de los comercios e industrias, de modo que quede aún algo de "naturaleza" en la isla. No hay vallas que marquen el perímetro del parque, aunque unos discretos signos advierten a los excursionistas de que están a punto de entrar en un área "no controlada" que aloja animales potencialmente peligrosos. La tecnología se ha empleado en el zoo; los animales se mantienen dentro del parque debido a unos sensores subterráneos que emiten una señal invisible que zumba cada vez que se acercan. A las criaturas les molesta el shock provocado por el pitido de alta frecuencia generado por los sensores, de modo que los evitan manteniéndose lejos. Aunque el zoo aloja principalmente a pequeños herbívoros y a pájaros, también hay varios depredadores rondadndo por estos lugares restringidos. Durante la ocupación japonesa, el área no estaba designada como reserva natural. Sin embargo, los japoneses pronto aprendieron a no entrar de patrulla, porque al parecer la región estaba habitada por "terribles espíritus-lupinos", que mataban a cualquiera que encontrasen en su territorio.

El zoo abarca varios acres de bosque y su rasgo más característico es la Montaña de Alto Oeste, que se halla en el centro del parque. La misma montaña se encuentra fuera de los límites, y los sensores que la rodean lanzan un desagradable pitido a quienquiera que cruce por su perímetro. En la cara este de la montaña, una cascada se precipita sobre entre las rocas hasta alcanzar un tranquilo lago.

El zoo, a lo largo de su límite este, llega hasta la playa y el Mar del Sur de China. Muy cerca está la Galería del Buda Sonriente, y la parcela trasera de la compañía cinematografica Wok Wok Rik.