Partida Rol por web

Tenjin no Eki

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Datos de la partida

Tenjin no Eki

 

Directores: Hida Kiryu PijusMaximus
Reglamento: La Leyenda de los 5 Anillos
Sistema: Rol por web
Jugadores: 6
Nivel requerido: Novato: no hace falta ni conocer el juego
Ritmo de juego: Medio: un mensaje cada 2-3 días
Fecha de comienzo: 05/04/2019
Estado: En juego

Introducción

La historia de diversos personajes inmersos en la invasión japonesa a Corea del siglo XVI

Hilo de reclutamiento, aquí...

Sinopsis

Era una cálida mañana de primavera.
Como cualquier otro día, Sun-Ryong, salió temprano de su casa para ir a trabajar los campos de arroz a las afueras de Dongnae.
Como cada día, recorrió los casi cinco kilómetros que separaban su aldea de los campos, cargando en su cesta de paja las herramientas para su trabajo.
Conversaba animadamente con Yunsung, uno de sus vecinos y el cual también trabajaba los campos de Dongnae.
Yunsung estaba contento pues su mujer se había quedado embarazada de su segundo retoño, por lo que Sun-Ryong le dijo que aquella noche debían abrir una botella de Makgeolli, un lujo que se reservaba sólo para ocasiones muy especiales.

Pero de pronto, el humor de ambos campesinos cambió. Una densa humareda se levantaba en el horizonte.
Yunsung afirmó que debía de tratarse de algún campesino quemando matojos, pero Sun-Ryong, que tenía unos cuantos años más, negó con la cabeza.
Aquella humareda era demasiado densa como para proceder de unos matojos. Y además, provenía de la costa, del puerto de Busan.

Apenas tuvieron tiempo de reaccionar, cuando el ruido de cascos de caballos a toda velocidad les sorprendió, apenas pudiendo tirarse al suelo.
Tropas del Clan Hwajuk viajaban hacia el fuego a toda prisa.
Cuando la caballería hubo cruzado, decenas, si no cientos de soldados a pie les siguieron corriendo.
Uno de ellos se detuvo un instante para dirigirse de forma apresurada a los campesinos.
¡Regresad a vuestra aldea! ¡Que nadie salga de sus casas hasta nueva orden! ordenó el soldado.

¿Pero qué...? Sun-Ryong no necesitó completar su pregunta, pues el soldado respondió mientras se marchaba corriendo.
¡Nos atacan los japoneses! gritó.

La temida guerra golpeaba de nuevo

Notas sobre la partida