Partida Rol por web

Cornago

II. La viuda desconsolada

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Pedro Sáez Cargando pj
25871/13005264
19/10/2015, 21:09
Pedro Sáez

Don Pedro avanzó al frente, montado en su montura, y así que oteó aquella gran villa mirando hacia arriba, pues toda ella era en cuesta. Por fin, don Juan de Luna había llegado a su hogar, empero que no en las condiciones que la vida debió darle. El oficial os miró y os habló.

Señores -os dijo-, llevad el cuerpo de don Juan al convento de Nuestra Gracia de Campolapuente. Yo iré mientras a buscar a la Señora para informarle de lo acaecido y que disponga qué hacer. No tardaré.

Notas de juego

Continuamos aquí.

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Fadrique Cargando pj
25871/13005880
19/10/2015, 23:22
Fadrique

Llevaré e carro hasta el lugar que me ha dicho.

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Manuel de Fonseca Cargando pj
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20/10/2015, 04:47
Manuel de Fonseca

Asentí a la orden de Don Pedro. Por fín habíamos llegado, y este viaje llegaba a su fín. Quedaba entregar el cuerpo y darle cristiana sepultura y después...Todavía no tenía muy claro lo que haría después, había entrado al servicio de Don Juan casi por casualidad, y este había sido un buen señor, pero ahora no me veía retornando al frente. Seguramente volvería al hogar y seguiría con mis estudios. Estaba por ver.

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Uloxio Arrugas Cargando pj
25871/13006901
20/10/2015, 08:37
Uloxio Arrugas

Uloxio se alegro de sobremanera por llegar a su destino y en un plazo de tiempo razonable. Estaba deseando abandonar aquel lugar cuanto antes. No le daba buena espina.

Si, llevemos a nuestro señor donde debe reposar... dice mientras ayuda en el transporte del carro.

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Dámaso Montalvo Cargando pj
25871/13007580
20/10/2015, 13:36
Dámaso Montalvo

No sabía qué hacer, todo estaba por cambiar, obedecí la orden automáticamente. No sabía qué era lo que me depararía el destino tras esta amarga despedida.

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Xilda Cargando pj
25871/13008473
20/10/2015, 17:34
Xilda

Xilda asintió sin decir nada y siguió caminando escoltando a la comitiva que llevaba el cuerpo en dirección al convento. Avanzaba con desconfianza, pues aunque sabía que era el pueblo natal de Don Juan, era una villa extraña para ella, lo cual le daba un doble motivo para desconfiar; uno por ser villa y otro por serle extraña.

Echose una mano a la bolsa y otra a la daga y de esta guisa, comenzó a andar por las calles un tanto adelantada del resto del grupo.

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Laureano Amezaga Cargando pj
25871/13009667
20/10/2015, 22:07
Laureano Amezaga

Por fin arribamos a la villa de don Juan. Para él sería su última entrada en el pueblo y ahora llegaba ese momento tan desagradable en el que la amante recibe el cuerpo de su amado sin vida. Y ver esas cosas a mí siempre me jodía. Que ya sé que si vas a la guerra tienes muchas posibilidades de hacer tu último viaje tumbado, si no te dejan bajo tierra en cualquier sitio, y eso es lo que le había pasado a don Juan. 

Ayudé a los demás a transportar el inerte cuerpo de nuestro señor y, una vez que lo dejamos en el sitio que se nos indicó, procuré colocarme en algún lugar en el que pasase lo más desapercibido que pudiera. 

Al menos no me había tocado ser el mensajero de tan infausta noticia a la nueva viuda.

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Director Cargando pj
25871/13022006
23/10/2015, 21:01
Director

Rodeásteis pues la villa para dirigiros al convento de Campolapuente. Tirábais de la montura y ésta del carro con una tranquilidad ya merecida. Al otro lado del río Linares se encontraba el lugar sagrado. Nada más llegar, vísteis que se conponía de una capilla exterior que sobresalía, y el resto era más bien un convento normal (viviendas de los frailes anexas, alguna cocina y seguramente cuadras para animales y huertos para la siembra). No tardásteis en comprobar que allí, al abriros la puerta, había hermanos franciscanos. Los tipos, tras invitaros a pasar y apenarse por el cuerpo allí presente de don Juan de luna, os contaron que eran un total de doce, todos ellos dirigidos por el hermano Bernardo. Luego, os acompañaron a la capilla menor para que pudiérais dejar el cuerpo sobre el altar, donde, según os explicaron, les darían la extremaunción (pese a que ya había muerto) y lo prepararían para el funeral.

Et que así pasásteis la tarde, pensando en cuándo llegaría el buen Pedro de avisar a la familia. Et que, en siendo ya de noche (muy entrada, por cierto), vísteis al oficial llegar al monasterio, acompañado de una mujer. Estábais en el claustro interior, a cielo abierto y rodeado de velitas, y Pedro os habló.

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Pedro Sáez Cargando pj
25871/13022016
23/10/2015, 21:07
Pedro Sáez

Hola amigos -dijo el oficial-; he aquí a doña María de Luna, esposa de nuestro Valeroso difunto -et que entonces condujeron a la mujer a la capilla, junto a ese claustro, y vió el cuerpo del marido-.

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María de Luna Cargando pj
25871/13022051
23/10/2015, 21:19
María de Luna

La bella viuda de don Juan de Luna, nada más ver el cadáver tumbado sobre el altar de la capilla, se echó a llorar sobre él, derramando lágrimas desconsoladamente.

¡Malditos! ¡Malditos sean todos ellos! Mataron a mi padre ya hroa, por su culpa, mi marido también ha muerto -tenía los ojos enrojecidos, inundados en lágrimas-. Lejos de su casa, luchando en una causa que no era la suya. ¿Y ahora qué, amor mío? Me has dejado sola, en la miseria y rodeada de enemigos. ¿Qué voy a hacer?

La impotencia era infinita en la mujer, que no paraba de llorar ante vuestros ojos y los de los franciscanos allí presentes.

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Dámaso Montalvo Cargando pj
25871/13022108
23/10/2015, 21:32
Dámaso Montalvo

Me removí incómodo, no sabía qué hacer en estas situaciones, pero al oír las palabras de la viuda no pude sino adelantarme, armado de una seguridad que no sabía que tenía.

-No todo lo que os rodea son enemigos, mi señora. Maese Pedro aquí presente y yo mesmo somos parte de las personas que darían su vida por don Juan de Luna, al igual que no dudaríamos en proteger aquello que él amaba.

Tardé en darme cuenta que éstas palabras provenían de mí, siendo como era.

-Puede que mi aspecto no sea muy fiero, ni mis habilidades en el combate muy aguzadas, pero estad segura que lucharé como el que más. -Intento sonreír para dar seguridad a mis palabras, y en parte lo consigo, aunque en mis ojos quedábase la tristeza todavía.

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Uloxio Arrugas Cargando pj
25871/13022128
23/10/2015, 21:39
Uloxio Arrugas

No estareis solo Damaso... dice Uloxio aproximandose a la dama  viendola llorar. La mujer de su señor no encontraria consuelo en palabras de nadie,menos hoy, pero eran palabras que debian decirse. Juramentos que debian hacerse.

Mi señora, jure apoyar la causa que vuestro esposo encarnare y lo mesmo hare con la vuestra... sea la que sea. El me hizo ser lo que agora soy.

Notas de juego

¿La conozco Master?

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Xilda Cargando pj
25871/13023153
24/10/2015, 08:03
Xilda

Xilda, que no era muy dada a hablar más de la cuenta, sintió que era necesario decir algo. 

-Sei que non hai nada que diga que pueda consolala na súa pérdida-dijo sin atreverse a mirar a la mujer a los ojos-Mais sabe que haré lo que sesa menester para axudarla contra aquestes inimigos dos que fala-.

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Manuel de Fonseca Cargando pj
25871/13023180
24/10/2015, 08:44
Manuel de Fonseca

Estoy triste y fuera de lugar. No se muy bien que hacer. Cuando veo a mis compañeros que se prestan a ayudar a la viuda veo claro lo que hay que hacer.-Señora, siento mucho su pérdida...todos la sentimos. Don Juan fue un gran señor para todos nos et murió como un héroe, encabezando el ataque contra el enemigo. Si necesita ayuda, haré cuanto sea menester para ayudarla.

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Pedro Sáez Cargando pj
25871/13029092
26/10/2015, 09:45
Pedro Sáez

Aquestos hombres y Xilda, la mujer, los buenos y de mi confianza -añadió el oficial Sáez-.Todos trajeron el cuerpo en las largas jornadas, et que eran leales a don Juan en la guerra. Me sumo a sus palabras: estamos aquí para lo que necesitéis.

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María de Luna Cargando pj
25871/13029099
26/10/2015, 09:47
María de Luna

La mujer se quitaba las lágrimas en la cara, observando vuestro rostro y agradeciendo el apoyo interiormente. Entonces miró a los hermanos allí presentes en la capilla. ¿Podéis hacer el favor de salir, hermanos? -pidió María a los franciscanos-, querría hablar algunos asuntos de mi marido en privado.

Sin dudarlo, los franciscanos se alejaron de allí, volviendo a sus quehaceres del convento. Acto seguido, la mujer miró de nuevo el cuerpo de su difunto esposo, bajó la vista muy preocupada y os comenzó a relatar algo:

Habéis estado fuera mucho tiempo, siguiendo las desventuras de mi marido, y no sabéis lo que está sufriendo el pueblo. En Rincón de Olivedo se alza una hacienda a la que llaman casa Carrillo, pues pertenece al arzobispo de Toledo, Alonso Carrillo de Acuña. Con el pretexto de explotar una veta de alumbre que allí se encuentra, el rey le cedió esas tierras, y él ha construido una hacienda fortificada con muro, una torre y barbacana. Desde allí, con una banda de hombres armados, aterroriza, asalta y roba a las buenas gentes de Cornago e Igea. Hasta ha habido muertes y desapariciones.

La mujer resopló, deteniéndose. Luego continuó.

Pero eso no es todo. Hace dos días recibí una carta de un antiguo aliado de la familia que reside en la capital. En ella escribía que había oído una conversación privada del arzobispo en la que se jactaba de que antes del verano tendría al señorío de Cornago en su poder. Eso solo significa una cosa, que piensa tomar esta fortaleza. No dispongo de más de diez soldados para la defensa, aunque me temo que no realizarán un asalto directo, pues se estrellarían contra las murallas. Creo que tienen un plan para entrar furtivamente. Por desgracia no sé cómo adelantarme, ni cómo averiguar sus intenciones.

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Pedro Sáez Cargando pj
25871/13029103
26/10/2015, 09:51
Pedro Sáez

Pedro, ante tal situación, le contestó.

Hemos servido fielmente a la familia Luna y no los abandonaremos en este momento. Permitidnos ayudaros. Mis hombres descubrirán los planes de esos villanos, y yo os ayudaré a preparar las defensas de la fortaleza.

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Xilda Cargando pj
25871/13030493
26/10/2015, 16:54
Xilda

Xilda escuchó con atención las palabras de la mujer. La afrenta del arzobispo le recordó en cierto modo a la que había sufrido en sus propias tierras aunque cierto es, esta mujer no era labriega ni mucho menos. No obstante, su devoción hacia su marido y la lástima que le inspiraba aquella mujer, hicieron que se decantase por ayudarle. Mas nada dijo, pues no era necesario añadir nada. Las palabras de Pedro Saez eran suficientes. Todo lo más que hizo, fue asentir con la cabeza.

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Uloxio Arrugas Cargando pj
25871/13030585
26/10/2015, 17:15
Uloxio Arrugas

Hare todo lo que este en mi mano por ayudaros... contad con ello. Don Saez sabe que puedo ser de utilidad defendiendo este castillo o lo que precise... ¿teneis a alguien de confianza cercano a Carri...? Uloxio no termina la frase mientras su tez se vuelve blanquecina y susurra...

...Carrillo...perdición...Cornago... 

Esas palabras tomaban mucho sentido ahora... ¿seria un aviso de que el maldito Carrillo seria la perdicion de Cornago? Mueve su cabeza oscilandola de un lado a otro y se aleja unos pasos para beber algo de una jarra cercana

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Dámaso Montalvo Cargando pj
25871/13030999
26/10/2015, 18:42
Dámaso Montalvo

Iba a decir algo cuando nota el cambio de Uloxio. Me quedo callado y lo sigo con la mirada, algo embobado. Al cabo de cierto tiempo, me doy cuenta de lo que hago y reacciono, sacándome a mí mismo de mi ensimismamiento.

-Alguien debe saber algo sobre eso, ningún plan puede ser perfecto, ¿ha probado con los que tienen ojos y oídos por todas partes? Mercaderes, juglares, errabundos... alguien tiene que saber algo. Yo he estado con grupos desos y conoces muchas cosas.