Mei Lin se había adentrado en la oscuridad. Y él no estaba dispuesto a dejarla a su suerte con los perseguidores acechándola.
Por ello, estaba dispuesto a cumplir con su promesa
Durante un momento, sopesó sus pocas opciones. Era evidente que aquellos malnacidos se guiaban por el sonido en aquella penumbra. Así que lo único que podía hacer par tratar de alejarlos de su amiga era huir haciendo ruido.
Sin pensárselo demasiado se lanzó a la sucia agua y se dispuso a salir de allí nadando. el ruido causado esperaba atraer a sus enemigos.
Motivo: Nadar
Tirada: 1d20
Resultado: 13(+3)=16 [13]
Era evidente que aquellos malnacidos se guiaban por el sonido en aquella penumbra. Así que lo único que podía hacer para alejarlos de su amiga era convertirse en el ruido. Sin pensárselo demasiado, se lanzó al agua sucia y comenzó a nadar con fuerza, chapoteando, golpeando las paredes y gritando para llamar la atención de sus perseguidores. El eco lo devoró todo y los pasos tras él cambiaron de dirección al instante.
Logró darles esquinazo. Salió por una rejilla cerca del muelle viejo, empapado, sangrando por la pierna, pero libre. Corrió de vuelta al Cangrejo Rojo, con el corazón en la garganta, esperando encontrarla allí, escondida tras la barra o en su cuarto trasero. Pero no estaba.
Buscó por los callejones, preguntó a los borrachos, revisó cada rincón que conocían desde niños, pero nada. Mei Lin había desaparecido y aunque había hecho todo lo que había estado en sus manos para impedirlo, había fracasado. Todo lo que estaba en sus manos, no había sido suficiente.
Tirada oculta
Motivo: Mei Lin escapismo
Tirada: 1d20
Dificultad: 14+
Resultado: 1(+2)=3 (Fracaso) [1]
Trató de meterse en el conducto de ventilación. Era un tubo estrecho de cerámica, apenas más ancho que sus hombros. Con las manos atadas, cada movimiento era torpe, pero se arrastró con los codos, conteniendo el aliento y rezando para que cupiera.
Pero a mitad del túnel, se atascó. Los grilletes le impedían doblar los brazos y su hombro quedó trabado contra una curva del conducto. Tiró, forcejeó, jadeó… pero no hubo forma. Estaba encallada e inmóvil, en la oscuridad total.
Al principio, oyó los pasos alejarse y respiró aliviada porque Rovan había logrado su distracción. Temía por su amigo, que sin tener nada que ver con todo aquello, se había visto involucrado y no quería que le pasara nada, aunque confiaba en que pudiera salir airoso. No por nada, era un chico listo y muy escurridizo.
Pero luego… regresaron. Una voz siseante murmuró algo y unas manos frías la agarraron por los tobillos. La sacaron del conducto como a una rata atrapada y no pudo hacer nada por evitarlo.
- ¡Rovan! - Gritó, aunque nadie, salvo sus raptores, la escuchó. - ¡Socorro! ¡Me llevan!
Pero sus gritos fueron inútiles y tras un golpe con una porra en la sien, dejó de gritar y sólo quedó el tintineo de los grilletes alejándose en la oscuridad.
- Fin de la primera parte -